Capítulo 7

-Fiiiiiuuuuíííí- chilló por última vez el visor de comunicaciones, según Jim.

-¡MALDITO APARATO DEL INFIERNOOOO!- grita con la cara deformada por la furia.

Va con la mano en el aire para dar un golpe directo, pero se la detienen. Lo dan media vuelta y lo tiran al suelo. De rodillas bajo la mesa le meten el pene, destinado a su entrada, en la boca.

El primer oficial aprovecha que lo tiene callado y entretenido, y contesta el visor desde los controles cercanos.

-Aquí Spock- dice con el disimulo de un vulcano sentado a la mesa en ceremonia oficial.

-¿Y el capitán?- pregunta un Sulu curioso.

-No puede atender en estos momento se encuentra ocupado con los preparativos- si supiera Sulu, de cuales preparativos hablaba- Dígame, ¿Hemos llegado a la estación espacial?

-Estamos a 15 minutos en warp 6.

-Preparare los transbordadores para el desembarque- sintió una mordida en su miembro.

Sulu vio el silencio del primer oficial.

-¿Señor?- se confundió el piloto.

-Deténgase- dijo con pausa- a 20.000 kilómetros de la estación espacial para el desembarque de todos aquellos que seguirán con el Imperio. Las especificaciones del procedimiento están cargadas- siguió impávido- infórmenme 5 minutos antes de salir de warp.

-Sí, señor- Sulu asiente.

-Spock fuera- cortó el aparato.

Sentado como estaba, empujó la silla, haciendo espacio suficiente para ver su secreto escondido, desnudo y arrodillado, bajo la mesa. Agarró el cabello de Kirk y lo tiró hacia atrás.

-Es usted un malvado- le dijo Spock.

-¿Ah, sí?- respondió Jim muy sugerente.

-Un malvado muy perverso y malicioso.

-Pues así te gusto, ¿no?

-Es correcto, demasiado diría yo.

Kirk se acercó para proseguir. Spock habló antes de que lo besara:

-Lástima que ahora estoy lastimado y no podré continuar.

A Kirk se le cayó la cara.

-¡Pero si solo fue un rasguño no más!

-Me mordió- dijo terminante.

Kirk se puso nervioso.

-Perdón, perdón, es que estaba muy molesto por la interrupción de Sulu, grrrr, ya verá cuando lo vea. Sabía las especificaciones del procedimiento y no tenía por qué llamar si faltaban 15 minutos el muy desgraciado, ¡lo hizo a propósito!- dijo echando chispas- y tú todo paciente con él- lo acusó al final.

-Si hubiera actuado como usted, se habría dado cuenta.

-¡Y qué!- dijo encogiendo los hombros- no me importa que todo el mundo sepa.

-Eso es evidente mi querido capitán- dijo con sugerencia.

Jim quedó embobado con la mirada de Spock y sin pedirle permiso, tomó el miembro de él para acariciarlo.

-Voy a redimirme- y le pasó su lengua por toda la extensión, metiéndoselo en su boca.

-La redención es un camino largo y escabroso, pero hace bien en empezar con algo- le dijo la voz sensual de Spock que casi lo saca de sus casillas.

Lo lamió y chupeteó. Estaba rico. Fue suave, cuidadoso, dedicado como cachorro lengüeteando a su amo después de morderlo en el juego.

Tenía mucha experiencia y eso molestó al vulcano.

-Usted tiene los conocimientos suficientes. Puede ser mejor- empujó su cabeza con la mano, hasta que al otro le llegó, más allá de la garganta.

Cerró los ojos con fuerza. El pecho le punzó, dolió, porque estaba avergonzado. Fue un puto. Sentía los celos de Spock como si fueran suyos y comprendió lo terrible de su actuar anterior. Tuvo miedo al Karma, la implicancia de todo lo hecho quizás recaería en él o en ellos. Se estremeció con el pensamiento final. A Spock, no, debía protegerlo.

Angustiado siguió con calma su trabajo. Estaba medio atorado por el empuje. Un aura lo rodeó.

"T'hy'la"

Todo estaba bien.

"Los celos y el Karma son ilógicos, porque el pasado está presente para merecer el futuro".

Llegó a su corazón y él llegó al suyo, fundidos como un solo ser, se comprendían, se amaban.

Dejó su trabajo, lo miró con adoración para luego abrazarse a su cintura de rodillas como estaba. Sintió las caricias en su cabello y el humor regresó. Volvió, juguetonamente, a su trabajo anterior con una sonrisa.

Los corazones estaban exaltados no solo por la pasión, sino por algo más inexplicable.

"T'hy'la, me gusta, me gustas"

Ese pensamiento voló y él lo atrapó en su carne. Aumentó el ritmo. Quería beberlo, apagar su sed. Escuchaba los suaves quejidos del amado en los latidos de su cabeza. Eso era suficiente para él, no ocuparía su mano libre en su propio pene, mejor era usarla en un beso especial vulcano. Así lo hizo, el efecto fue sorprendente, buena decisión. Un estremecimiento total embargó al otro cuerpo. Se vendría en su boca, faltaba muy poco. Aprovechó de quitar la mano de la dirección del pene para acariciar los testículos. Latían, eso le sorprendió. Llevó su boca ahí para un beso húmedo. El beso hizo un sonido lascivo. Ahora sí, era el momento, se preparó, lo metió en su boca una última vez y bebió todo el jugo.

"Maravilloso"

Esos dedos amados, le acariciaron sus labios para limpiar su boca.

"Ven"- intervinieron en su mente y el obedeció al instante.

Lo sentaron es ese regazo querido, y el turno de acariciarlo por fin llegó. Esos dedos largos, delgados y hermosos tocaron su urgente pene olvidado. Las caricias lo hicieron temblar. El toque tenía algo, vibración, electricidad, o era su imaginación, pero no tenía que averiguar nada, solo sentir, disfrutar.

Iban a besarlo cuando...

-Fiiiiuuuuuííííí

-¡NO PUEDE SER! ¡AHORA SÍ, LO MATOOOOO! ¡LO MATOOOOOO!

Hizo el ademán de levantarse, pero fue tomado por unos fuertes brazos que lo rodearon, para luego besarlo con esos besos corredores de semen. La sorpresa se fue al instante, y respondió con todo. Esa mano adorada volvió atrapar su falo y los latidos en su cabeza acallaron los sonidos del comunicador, lo mismo que esa boca acallara su mal humor. Un movimiento, dos movimientos, tres movimientos, hacia arriba y hacia abajo, tocado con esos dedos acariciadores con mente propia. No pudo aguantarlo por mucho, porque esos dedos tomaban posesión de su miembro con la exquisitez de un músico.

"Spock, Spock, Spock, Spoooo..."

Su boca se separó de la otra para exclamar el orgasmo, mientras su barbilla era besada por la lengua caliente de Spock.

-Señor, es hora, debemos irnos al puente- le dijeron mientras lo subían a la mesa y le ayudaban con sus pantalones.

No dijo nada, en vez de eso, se dejó vestir como un niño pequeño, porque estaba muy ocupado regulando su respiración. Finalmente, le pusieron las botas y lo bajaron de la mesa con la misma facilidad con que lo sentaron arriba del mueble.

Una oleada de seguridad lo envolvió. Recuperó el sentido de sí mismo y del tiempo. Sonrió.

-Es hora- fue su respuesta tardía.

Tiró de su uniforme hacia abajo para quitar las arrugas. Pasó su mano por las ropas a la salida de la sala.

-¿Mi cinturón?- dijo, mirando alrededor con las manos en la cintura.

-Lo lamento señor, pero tendrá que prescindir de él por ahora… Está sucio- concluyó Spock con las cejas alzadas, en posición oficial y la vista clavada en él.

Silencio.

-¡Oh!- se sonrojó- buee... no...- tartamudeó- devuélvamelo cuando estime conveniente- se dio media vuelta. Salió raudo de la sala.

Spock sacó sus manos escondidas en su espalda. Llevó la prenda pegajosa hasta su nariz, aspirando con malicia. La guardó, rápidamente, entre sus ropas y salió en pos de su capitán.

Lo alcanzó en la subida del ascensor. Se puso a su lado, uno al lado del otro, rozando continuamente sus brazos.

Volvieron las olas intensas de su capitán hacia él. Eran demasiadas perturbadoras, pese a estar acostumbrado a ellas, nunca lo dejaban de sorprender o indiferente. Ahora mucho menos, ya que el lazo que los unía intensificaban las sensaciones.

-Capitán en el puente- Chekov anunciaba como siempre.

Sulu lo miró con sorpresa. El capitán le devolvió una mirada malévola y pronunció su nombre de forma más malévola todavía.

-Señor Sulu…

El susodicho se asustó al ver la expresión del capitán, el cual continuó diciendo:

-… YA ME TOCARÁ MOLESTARLO CUANDO TENGAS METI…

-¡Capitán!- Spock interrumpió a su impredecible potro.

La frase inconclusa fue completada por la tripulación, aunque la original iba a ser dicha de la forma más vulgar, escuchada jamás, por un oficial de tan alto rango como lo era Kirk.

El piloto Sulu se ofendió.

-Yo no soy un quejica uke.

-¡Hikaru!- exclamó con dolor y sorpresa Chekov.

-Pavel, no, no lo decía... - demasiado tarde el otro se enfurruñó- lo la... la... lamento. No fue mi intención.

-¿Uke?, ¿se refiere al pasivo japonés?- Jim sonrió- ¡Ah!, no se preocupe señor Chekov- le dijo tocando su hombro- él ya cambiará de idea cuando lo experimente, ¿no es cierto Señor Sulu? Si quiere saber cómo es- le dice al piloto- solo pregúntenle al señor Spock, él sabe.

Todos miraron al primer oficial. Spock solo alzó una ceja. No pudo evitar un suspiro.

-Capitán, a 20 segundos de llegada- recordó para abandonar el molesto tema.

-Cierto señor Spock- sonrió y se sentó en la silla de mando- alerta amarilla a todas las cubiertas. Preparen procedimiento de desembarque.

Se fijó en su escasa tripulación del puente: Uhura, Chekov, Sulu, Farrel y Stay. Una fortuna que junto a Spock, eran perfectos para comandar la nave.

- A todos ustedes que decidieron quedarse, les doy mi más sincero agradecimiento. No los defraudaré.

Sus oficiales lo miraron afablemente y asintieron. Sulu solo asintió, no se atrevió a verlo a la cara.

-Te dije que no lo hicieras, pero no me hiciste caso- recriminó Chekov a Sulu en un susurro hacia su lado.

Sulu hizo el ademán de responderle, pero al voltear hacia él, vio de lado la sonrisa de Kirk, así que mejor cerró la boca y miró al frente, al menos con el alivio de que Chekov no le impondría la ley del hielo tan fría como el invierno ruso.

El permiso del capitán Kirk fue aceptado por la estación espacial K-7 e incluso, los invitaron a acercarse más para un mejor desembarco. El capitán, dudó por unos momentos, luego no quiso ser descortés y decidió acercarse 10.000 kilómetros.

-Capitán, ya sé que es una precaución usar los transbordadores, pero si nos acercamos más, mejor usamos el teletransportador.

-No Chekov, los transbordadores también cargan las pertenencias de la tripulación. Además... - se quedó pensando unos momentos- hay algo que no me gusta- se levantó de su silla y miró a Spock, luego miró al frente.

-Señor Chekov, cambie a las personas de los transbordadores de carga a los de pasajeros y viceversa.

-¿Eh?, pero estarán muy incómodos.

-No importa, dígales que es por seguridad- se fijó en él- Y quédese ahí hasta nuevo aviso.

Chekov le devolvió la mirada.

-A la orden, señor- se levantó de su puesto rumbo a la Sala del Transportador. Al salir se topó con el doctor McCoy, quien venía entrando al puente.

El capitán se acercó a su primer oficial.

-Spock informe.

-Estación Espacial K-7, generalmente, visitada por klingons y habitantes del Imperio, aunque los romulanos parecen visitar también, de vez en cuando, los archivos no lo confirman. Usado en la ruta comercial. Existe un tratado de armisticio firmado por los imperios y no se ha violado durante 52 años. Por lo tanto, su neutralidad es bien conocida y respetada. Nos encontramos a 10.000 kms. Las naves próximas a la estación son cargueros halananos y kobliad; y una nave ferengi en comercio.

-52 años en paz con esas credenciales... ¿No había una estación o base menos sospechosa?

-Neutral y estable, no. Es la única en su clase que estaba cerca de nuestra posición. El Imperio no se atreverá a romper el tratado solo por unos rebeldes.

-No lo sé Spock he visto peores cosas del Imperio que romper tratados.

-Todavía está la posibilidad de dejar a los tripulantes en algún planeta, donde el Imperio los rescataría.

-No lo creo, eso es demasiado peligroso, puede que nunca los rescaten. Aquí por lo menos pueden encontrar transporte y un poco de seguridad.

-¿Y en Halkan?- intervino McCoy, quien hasta ahora solo estaba escuchando- ellos son neutrales.

-Llevaríamos lobos a las ovejas. Además, mientras más nos demoremos, le damos ventaja al Imperio para moverse. No hay elección caballeros- finalizó Kirk.

Uhura informa:

-Señor, Chekov ha completado el cambio.

-Bien, que envíe primero los transbordadores con el equipaje, luego aquellos con los tripulantes- ordena.

-Muy bien, señor- Uhura se toca la oreja con su mano y se voltea.

-No me gusta esto Jim- dice el doctor.

-¿Una trampa?- pregunta Spock

-Sí, pero no sé cuál- responde Jim.

McCoy interrumpe:

-Los kobliad son capaces de vender a su madre por un puñado de deuridio, y para los ferengi la guerra es buen negocio.

-Su arrebato xenofóbico es ilógico doctor. Nadie daría un crédito por la madre de un kobliad, en cuanto a los ferengi, son demasiados cobardes para participar en guerra ajena.

-Pues ahora, señor Spock, no sé quién es el más xenofóbico de los dos- dijo McCoy con un mohín de fastidio.

Spock alzó una ceja y Kirk sonrió.

-Usted siga en los escáneres - le encantaba ver a Spock inclinado en el escáner con el culito paradito, no alcanzó a visualizarlo porque se puso serio- alerta roja una vez salgan todos los transbordadores- doctor McCoy vuelva a la enfermería, sinceramente, espero que no lo necesitemos. Teniente Uhura deje el canal abierto a Chekov.

El capitán Kirk se sentó en la silla de mando y se llevó el puño al tope de labios en señal de estar pensando mientras veía como las pequeñas naves iban saliendo de a poco, eran muchas y eso lo desconsoló, pero más que eso, estaba preocupado.

No pasó mucho tiempo para comprobar sus más temibles temores. Las naves todavía no terminaban de salir.

-Capitán, los sensores muestran una fluctuación en el campo visual a 3.000 kilómetros de donde estamos- informó Spock sin quitar la vista del escáner.

-¡Tan cerca!- Jim lo mira con asombro- Chekov, transpórtelos ah...

No alcanzó a terminar la frase, cuando una nave klingon se materializó y comenzó a destruir los transbordadores.

El capitán comenzó a dar órdenes de batalla.

-¡Alerta roja! ¡Disparen fásers fuerza 4!

-No podemos levantar los escu...- se siente un golpe de fásers.

-¡Chekov!

-Listo capitán.

-¡Sulu!

-Escudos al máximo- informa Sulu mientras otro golpe ataca a la Enterprise

-Informe de daños- pide Kirk- apunten los torpedos al blanco.

-Daños estructurales en cubierta 11, las mamparas se han cerrado- otro golpe- escudos al 70%- informan.

-¡Torpedos apuntando al blanco y listos!- Sulu espera la orden.

-¡Torpedos de fotón uno y dos... fuego, maniobra a babor!- dirige el capitán.

Golpe en popa, movimiento.

-¡Escudos 60%, resistiendo!- se escucha una voz en la confusión del ataque.

-Cambien el rumbo a 1-8-1 izquierda. Deflectores a máxima potencia.

Dos torpedos de fotones pasan a un lado de ellos.

-Acción evasiva. Distancia…

-Capitán otra nave nos ataca- Spock se endereza del escáner- es del Imperio Unido de Planetas.

-¡QUÉ!- Se levantó de improviso.

Ahora lo había visto todo. Klingons y el Imperio juntos. Con una nave podía, con dos, definitivamente, no.

Fin capítulo 7