Gente linda! Cómo va? Yo muy bien :)
Les traigo otro cap, casi uno diario! estoy a pleno! jaja!
De a poco vamos conociendo mejor a nuestros protagonistas y pudiendo ver cómo se van sintiendo, cómo va naciendo el amor entre ellos… Ay, qué lindos son! :)
Espero que les guste el cap, y también el avance de esta historia, que poco a poco está llegando hasta donde todos queremos…
Lxs invito a leer el SIETE en paz y a que me sigan contando qué les va pareciendo esta locurita mía hasta ahora…
Gracias totales a quienes siguen y comentan dia a dia! En verdad sus palabras y opiniones me entusiasman y motivan a seguir escribiendo, se los agradezco de corazón y les pido que no dejen de hacerlo!
Todos los personajes pertenecen a su autora, Naoko Takeuchi, yo sólo los tomé prestados.
Besitos!
Bell.-
:: Capítulo Siete ::
Esa noche Serena y Darien, cada uno por su parte, se reunirían con sus amigos. Ella con las chicas y él con Andrew.
En lo de Lita ya estaban casi todas presentes. Eran muy buenas amigas desde la escuela y trataban de reunirse cada vez que podían, siempre con la excusa de degustar algún nuevo plato preparado por Lita, que estudiaba gastronomía y era la chef del grupo.
La última en llegar fue Serena. Esa noche se encontraba realmente bonita, se había arreglado para la ocasión como nunca lo hacía, siendo que siempre se vestía con mucha sobriedad. Pero se sentía tan bien, de tan buen humor, que decidió evitar usar sus aburridos jeans y arreglarse con una linda falda y una colorida blusita de algodón.
—¡Amiga, qué linda estás! —dijo Mina al verla entrar—. ¿Acaso te maquillaste? —y la observaba detenidamente.
—No, Mina —respondió Serena con timidez—. No me maquillé.
—Pero te ves distinta, tu rostro luce diferente —insistió Mina.
—Es verdad, hace mucho que no te vemos así. ¿Por qué estás tan… radiante? —agregó Rei.
—No sean exageradas, estoy igual que siempre —Serena intentó evadirse.
—Vamos, cuéntanos, es obvio que te pasa algo, estás muy diferente —agregó Lita.
—Tuve una muy buena semana, eso es todo —explicó Serena—. Y hoy es viernes, estoy con todas mis amigas del alma como hace mucho que no lo hacemos y eso me pone de muy buen humor.
—¡Ay, sí! —dijo Mina mientras la abrazaba—. Las extrañaba chicas. ¡Qué lindo estar todas juntas de nuevo!
—¿Y bien, Lita? —preguntó Ami —¿Con qué nos vas a sorprender hoy?
—Hoy les prepararé un platillo francés. En el curso estamos experimentando con la cocina europea, es realmente deliciosa —comentó Lita entusiasmada.
—¿Comida francesa? Qué linda coincidencia —dijo Serena en tono irónico.
—¿Por qué dices eso, Serena? ¿De qué hablas? —preguntó Rei con curiosidad.
—Seiya le pidió que viaje con él a París —se adelantó Ami.
—¡Qué lindo, amiga! —exclamó Mina efusiva—. Ahora entiendo por qué te ves tan feliz.
—Sí, Serena, ¡qué envidia! ¿Cuándo irán? —preguntó Lita
—Aún no sé si voy a ir —respondió Serena desganada.
—¿Cómo que no sabes? ¿Eres tonta, Serena? Es París, la ciudad de tus sueños, la Sorbona, Simone, Jean Paul, Pierre, Michel —dijo Rei nombrando el lugar y autores franceses preferidos de Serena.
—Sí, sí, eso no lo niego, siempre soñé con ir a esa ciudad, pero no creo que pueda hacerlo ahora. El viaje de Seiya será muy pronto, yo tendría que juntar dinero que no tengo y además todavía no termino la práctica y en el trabajo… —intentó explicar Serena.
—Espera, ¿dijiste el viaje de Seiya? —la interrumpió Rei.
—Sí, eso dije .
—No entiendo, ¿no sería un viaje de los dos? —preguntó Mina confundida.
—Bueno, en realidad será por una beca que él va a viajar con sus compañeros para presentar un proyecto en un congreso y yo de paso lo acompañaría.
—¿De paso lo acompañarías? —dijo Rei molesta—. Claro, él todo el día en un congreso y tú paseando sola por las calles de París. ¡Súper romántico! —comentó con sarcasmo.
—No seas tan dramática, amiga, no es así. Él realmente se mostró entusiasmado cuando me lo dijo —Serena trató de defenderlo.
—Por dios, Serena, ¡ese chico es el colmo! ¿No te das cuenta de que para él están primero sus estudios y tú vienes en segundo lugar? Por no decir en el último… —agregó Lita.
—¿Cuándo te lo dijo? ¿Ya le respondiste? —volvió a preguntar Mina.
—Aún no, me lo dijo el martes.
—¿Y hasta hoy no volvieron a hablar del asunto? —preguntó Lita.
—No —Serena bajó la mirada con una clara expresión de decepción.
—Ah, claro, está muuuy entusiasmado con llevarte con él —agregó Rei otra vez sarcástica.
—Vamos, Serena, admite de una buena vez que su relación es más fría que el Polo Norte —sentenció Mina.
—Lo sé, ya no me siento a gusto estando con él. Cada vez nos vemos menos, no nos interesamos por los asuntos del otro, ya casi no tenemos cosas en común —comentaba Serena afligida.
—¿Y acaso alguna vez fue diferente? —volvió a hablar Rei—. Lo único que tienen en común es que estudian en la misma facultad.
—Es cierto —asintió Serena con pesar.
—No entiendo cómo han estado juntos tanto tiempo, ¿por qué sigues con él, Serena? —preguntó Mina.
—No lo sé, ¿por costumbre? —intentaba encontrar algún motivo.
—Serena, una relación de pareja es algo muy distinto a lo que tú tienes con él. Es encontrar en el otro un compañero, un amigo, alguien que quiera compartir todo contigo, aunque no siempre coincidan en su manera de pensar —reflexionó Ami.
—Que disfruten de su compañía, que puedan reír juntos, que se extrañen cuando pasan tiempo sin verse, que haya romance —continuó Rei.
—Que te haga sentir mariposas en el estómago, que flotas por las nubes cuando piensas en él —siguió Mina.
—Ay, sí, como con mi Andrew —dijo Lita emocionada y todas rieron.
Serena sonreía ante los comentarios de sus amigas y pensaba que ese día había podido sentir todo eso estando con Darien.
—¿Y esa carita? —advirtió Mina—. ¿En qué estás pensando amiga? Evidentemente no en Seiya.
Serena se sonrojó al verse descubierta, en su rostro era evidente una clara expresión de enamorada.
—Yo sé en quién está pensando —dijo Ami.
—¡¿Qué?! —exclamaron las tres al unísono—. ¿Hay alguien más?
—Serena, ¡eres una picarona! ¿Conociste a alguien y no nos dijiste nada? —dijo Rei y todas le clavaron la mirada impacientes porque les cuente.
—Por dios, amiga. ¡Desembucha de una vez! —dijo Mina pegando un salto de su silla.
Serena miró furiosa a Ami por haberla delatado y ella echó a reír. —Lo siento, Serena…
.
.
.
Por su parte Darien había quedado con Andrew en ir a un bar que solían frecuentar juntos para escuchar música en vivo.
Darien pasó por el video para buscar a su amigo y una vez que éste cerró el negocio caminaron hasta el lugar que quedaba a pocas calles de ahí.
Se sentaron junto a la barra y cuando el cantinero se acercó para tomar su pedido, Darien se adelantó y eligió una gaseosa para él y una cerveza para su amigo.
—¿No vas a beber cerveza? —preguntó Andrew sorprendido.
—No —respondió Darien con determinación.
—Pero siempre bebes cerveza, es como agua para ti.
En realidad las bebidas más fuertes eran la debilidad de Darien. La cerveza nunca le había resultado un problema y podía controlarse sin dificultad cada vez que bebía.
—Pero hoy no quiero beber, no necesito ni la más mínima dosis de alcohol en mi sistema —estaba convencido de que esta vez iba a lograr hacer las cosas bien.
—Vaya, amigo, sí que estás muy cambiado últimamente, te noto muy bien —trajeron las bebidas.
—Brindemos por eso entonces —dijo Darien alzando su vaso y ambos chocaron sus copas.
—Realmente, Darien, estás… —Andrew intentaba describirlo.
—Radiante —Darien completó la frase con una gran sonrisa en su rostro.
—Sí, ésa es la palabra que mejor de te define: Radiante.
—Lo sé, Melissa me lo dijo hace un momento.
—¿Melissa? ¿Estuviste de nuevo con ella? —Andrew sabía muy bien cómo Darien se 'entendía' con su vecina.
—No —respondió con firmeza—. Y no volveré a estar con ella ni con ninguna otra mujer. Ahora sólo tengo ojos para Serena.
—Claro, Serena, ella es la causante de tu buen humor —Andrew comprendió el verdadero motivo del buen semblante de su amigo.
—De mi buen humor, de mi entusiasmo, de mis ganas de ordenar mi vida, de mi felicidad —agregó Darien con una expresión de alegría que no podía disimular.
—Vaya, amigo, sí que quedaste impactado por esta chica. Me sorprende que te haya cautivado de esta forma cuando no la conoces y sólo la viste un par de veces.
—En realidad la conocí hace mucho —Andrew lo miró con sorpresa—. ¿Te acuerdas cuando te conté lo de la casa de mis padres? ¿Que me la cedieron cuando cumplí la mayoría de edad?
—Sí, lo recuerdo.
—Bueno, en esos días, antes de venderla, casi tengo un 'accidente' con ella.
—¿Con Serena?
—Sí, en realidad no pasó nada, por suerte —relató Darien—. Ella iba conduciendo, yo crucé la calle sin fijarme y casi me atropella. Entonces me acompañó hasta la casa y después de eso no volví a verla hasta ahora.
—Nunca me habías contado esto.
—Es que lo había olvidado por completo. Recién al verla el otro día pude recordar todo y supe que desde aquella noche quedé absolutamente cautivado con ella —y su rostro volvía a iluminarse con una sonrisa.
—¿Y ella se acordaba de ti?
—Sí, me recordaba. Y me dijo que me estuvo buscando tiempo después, ¿puedes creerlo?
—Vaya, qué historia más extraña. Años sin verse y se vienen a encontrar en mi video. Siempre creí que tengo alma de Cupido —bromeó Andrew.
—Y hoy estuve toda la tarde con ella —siguió Darien—. Lo pasé tan bien, la conocí mejor y estoy más fascinado que antes. Todo de ella me gusta, es bonita, graciosa, inteligente, cariñosa —no dejaba de sonreír embobado.
—Amigo, estás loco por esta chica —dijo Andrew riendo.
—Sí, lo estoy. Ella es… es como un ángel para mí. Apareció en uno de los peores momentos de mi vida y me hizo sentir algo que jamás me había pasado. Y ahora que la volví a encontrar pude sentir lo mismo que aquella vez, pero con mucha más intensidad. Es increíble, nunca antes me sentí así con nadie.
.
.
.
En lo de Lita,
—Y bien, Serena —Rei volvió a insistir—, ¿nos vas a contar o no?
Ella suspiró resignada, sus amigas no la dejarían en paz hasta que no les contara con lujo de detalles quién era el misterioso chico que la había flechado de esa forma. —Bueno, en realidad es alguien que conocí hace mucho, pero no lo volví a ver durante año. Y el otro día me lo encontré en el video de Andrew, es amigo de él.
—¿Darien? —reaccionó Lita.
—¿Lo conoces, Lita? —preguntó Mina impaciente.
—Sí, lo vi algunas veces. Es uno de los mejores amigos de mi Andrew.
—¿Y cómo es? ¿Cómo se conocieron? —preguntó Rei.
—Es el chico que casi atropella aquel fin de semana —agregó Ami.
—Lo recuerdo —siguió Lita—. Regresábamos del campamento y después de dejarnos a todas en nuestras casas te cruzaste con aquel chico —en esos tiempos las chicas acostumbraban a hacerse escapadas de fin de semana al campo o las montañas, ya eran muy buenas amigas en aquel entonces.
—Y después de eso juraste no volver a conducir un auto nunca más en tu vida —comentó Mina riendo.
—¿Y recién ahora volviste a verlo? ¿Y en lo de Andrew? ¡Esto es obra del destino! —dijo Rei.
—Algo así —siguió Serena—. Fue algo muy extraño, como si el tiempo nunca hubiera pasado, como si nos conociéramos de siempre —hizo una corta pausa y una enorme sonrisa iluminó su rostro—. Cuando pienso en él, cuando estoy con él me siento tan…
—¿Cuando estás con él? ¿Acaso ya pasó algo entre ustedes? —preguntó Rei ansiosa.
—No, Rei, ¿cómo se te ocurre? Sólo nos vimos un par de veces —negó Serena—. Justamente hoy pasé la tarde con él ayudándolo con unas compras y la verdad es que creo que podemos ser muy buenos amigos.
—¿Sólo buenos amigos? Vamos, Serena, mírate la cara en el espejo y admite que estás loca por él —sentenció Mina haciéndolas reír a todas de nuevo.
—¡Ay, cuéntanos más, por dios! ¿Cómo es? ¿Es guapo? —insistió Rei.
—Sí, muy guapo. Y es muy agradable, divertido, inteligente, atento —no dejaba de sonreír.
—¡Oh, ya quiero conocerlo! Si te tiene en este estado debe ser un verdadero príncipe —agregó Mina.
—Pero Serena, tú estás con Seiya, ¿qué vas a hacer? —preguntó Lita.
—No voy a hacer nada, sólo quiero ser su amiga. Y él también, ya aclaramos eso.
—Mmm, lo dudo mucho —continuó Rei—. Por más esfuerzo que hagas en ser razonable y comportarte correctamente, es evidente que estás muy impactada con este chico. Se te nota demasiado, amiga, y jamás te vi así por Seiya. Sé sincera y reconoce que nunca estuviste realmente enamorada de él —Serena no dijo nada más y permaneció en silencio reflexionando sobre todo lo que acababan de hablar.
.
.
.
En el bar,
—Pero no olvides que tiene novio —dijo Andrew—. Te lo comenté el otro día, ¿lo recuerdas?
—Sí, lo sé, y lo tengo bien presente —respondió Darien—. Es más, ella también me lo dijo y me aclaró que sólo seremos buenos amigos. Pero eso no es un problema para mí, al contrario, yo quiero acercarme a ella de verdad, no como una conquista más. Quiero conocerla, compartir todo lo que pueda con ella, demostrarle que me importa, que estoy dispuesto a todo por ella, pero sin presionarla. Es alguien demasiado especial para mí, no quiero echarlo a perder.
—Me parece muy noble de tu parte que lo veas así, pero ten cuidado, Darien, tú a veces eres demasiado impulsivo. Serena es una buena chica, muy correcta y honrada, y no está sola. No vayas a meterte en problemas.
—¿Por qué eres así, Andrew? —Darien comenzó a molestarse—. ¿Por qué siempre me arrojas los ánimos por el suelo? Nunca confías en mí.
—No, Darien, no confío en ti, porque te conozco mucho y sé muy bien lo inestable que eres. Siempre tienes estos cambios repentinos de humor. Pasas de estar hecho pedazos, deprimido y ofuscado, a estar con una euforia tan intensa que crees que te llevas el mundo por delante.
—Sí, es cierto, me comporto de manera 'inestable', pero esta vez es diferente —enfatizó Darien—. Me siento feliz de verdad, con ella me siento pleno, lleno de vida, confiado en que nada malo puede pasar —y volvía a sonreír—. Me siento completo, ella me complementa Andrew, y la necesito tanto… La necesito conmigo, nunca antes me había sentido tan seguro de algo en mi vida entera.
—Te creo, Darien, a mí me pasa exactamente lo mismo con Lita. Pero sólo te advierto que tengas cuidado, que seas cauteloso. No vayas a cometer un error del que luego puedas arrepentirte. Te lo digo porque eres mi amigo y me importa que estés bien, nada más.
—Está bien —Darien suspiró resignado, sabía que Andrew tenía razón en todo lo que le decía—. Tendré en cuenta tus consejos, amigo.
.
.
.
De nuevo en lo de Lita,
Las chicas ya habían terminado de cenar y Serena acompañó a Lita a la cocina para ayudarla a preparar unos cocteles, mientras las demás seguían platicando y bromeando en el comedor.
Era una velada más que agradable, juntas siempre pasaban buenos momentos. Y como hacía mucho que no coincidían todas en una misma ocasión ameritaba continuar la noche brindando con unos ricos tragos.
En la cocina Lita aprovechó que se encontraba a solas con Serena para hablar con ella sobre algo importante. —Amiga, quiero decirte algo. Es un asunto bastante delicado y no quiero que las chicas nos escuchen.
—¿Qué sucede, Lita? No me asustes —Serena se preocupó por la expresión de su amiga.
—Mira, yo no conozco mucho a Darien, lo vi muy pocas veces. Pero Andrew me contó algo de él que creo que deberías saber —intentaba decirle lo que sabía sin alarmarla.
—¿Qué cosa, Lita? —Serena empezó a asustarse.
—Andrew me dijo que… —le costaba encontrar las palabras adecuadas.
—¿Qué, Lita? ¿Qué te dijo? —Serena se impacientaba.
—Bueno, me dijo que tiene un problema.
—¿Un problema? ¿Qué problema? —ahora comenzaba a molestarse por la forma en que le hablaba.
—Sí, digamos que tiene cierta debilidad por el alcohol —Serena recordó de repente el estado en que lo encontró la noche que lo conoció—. Andrew no sabe con seguridad desde hace cuánto que carga con este problema. Intentó ayudarlo muchas veces, pero siempre vuelve a tener recaídas y…
—Lita, es muy grave lo que me estás diciendo —la interrumpió Serena subiendo el tono de su voz.
—Lo sé, Serena, pero creo que deberías saberlo porque parece que es algo bastante serio y ni siquiera Andrew…
—A ver, Lita, detente un momento —Serena volvió a interrumpirla—. Déjame entender qué me estás queriendo decir —intentó reflexionar—. ¿Acaso me estás advirtiendo que debo tener cuidado con él o algo por el estilo?
—No, Serena, no es eso. Es sólo que parece que es un problema que no puede controlar, que de bien estar tiene compulsivas recaídas y hasta Andrew se asusta con su comportamiento y…
—Sí, Lita —Serena estaba realmente enojada con lo que su amiga le decía—. Me estás diciendo que tenga cuidado, que puede ser peligroso o violento, ¿es eso? ¿Eso es lo que me estás queriendo decir? —Lita no sabía qué responderle—. No puedo creer que seas tan prejuiciosa, Lita, la verdad es que me decepcionas mucho con esto que estás haciendo. Me traes a la cocina con una tonta excusa para separarme de las demás y que nadie escuche semejante… ¿Semejante disparate?
—No, Serena, eso no es verdad. Por favor, no me malinterpretes —intentaba explicarle—. Andrew me dijo que…
—¿Qué te dijo? ¿Que es un adicto? ¿Eso te dijo? —Lita no supo qué decir—. ¿Y si lo fuera, qué? —Lita bajó la mirada avergonzada—. Supongamos que lo es, que Andrew tiene razón: Darien es "adicto" —enfatizó la palabra haciendo el gesto de las comillas con los dedos—. ¿Y qué con eso? ¿Acaso lo despoja de su condición de ser humano? ¿Lo convierte en un inadaptado o un delincuente peligroso o algo parecido? Dime, Lita, dime lo que realmente piensas sobre esto —a Serena siempre le molestaba cuando las personas hablaban sobre temas tan delicados de manera despectiva y juestamente eso fue lo que interpretó en las palabras y advertencias de Lita. Con su carrera y su experiencia en el hospital había aprendido a tener una mirada más abierta y menos moralista sobre estos asuntos.
—Lo siento, Serena —Lita realmente se mostraba apenada—. No creí que te lo tomarías así, yo no pienso nada de lo que dices, sólo me pareció importante que lo supieras. A lo mejor Andrew exageró o yo exageré, no lo sé. Por favor, discúlpame si te ofendí o si ofendí a Darien. Ésa no fue mi intención.
Serena se pudo tranquilizar de a poco y se dio cuenta de que había reaccionado con exacerbación, Lita realmente se mostraba preocupada por lo que acababa de contarle.
Quizás en algún punto era cierto lo que le decía sobre Darien, ella había sido testigo de una de sus borracheras. Y si bien creyó que se podría tratar de algo ocasional, a lo mejor no era en realidad algo poco frecuente en él. Si no sus amigos no se mostrarían tan afligidos. —Está bien, Lita, dejémoslo así por ahora. Es algo muy privado de él, no quiero que seamos irrespetuosas. Si en verdad tiene ese 'problema' lo confirmaré cuando sea el momento oportuno. No pienso estar a la defensiva con él a partir de ahora ni mucho menos tomar una actitud de buena samaritana. Por lo que pude ver Darien es una excelente persona y si tiene esa 'debilidad' no voy a juzgarlo por eso. Espero que tú tampoco lo hagas.
—No, Serena, no lo juzgo para nada, en serio.
—Bueno, listo, ya no hablemos más de esto —Serena soltó un largo suspiro para aliviar la tensión del momento y tras una pausa en silencio fue hasta la mesa—. Preparemos los benditos tragos —sonrió de lado. —Qué ironía… —y ambas rieron.
