Yo te cuidaré
Capitulo 6
Indeseable
*Freddie*
El sol golpeó de lleno en mi rostro con sus cálidos rayos. Nunca sabré si me gustará despertar de otra forma porque esta, para mí, es la mejor manera de despertar. Me moví solo un poco antes de escuchar los quejidos de protesta de Sam. No le gustaba despertar temprano, pero ser su almohada significaba algo de sacrificio de su parte. Se giró lentamente hasta que su cabeza tocó el lado de su cama, para luego suspirar. Yo solo pude sonreír y acércame para besar su hombro mientras que mi mano viajaba hasta su barriga; no pasaron ni cinco segundos cuando él golpeó con fuerza.
-Hmm… -Sam se quejó ates de girarse y rodear uno de sus brazos en mi cintura. – ¿No puedes dormir un rato más? No es sano levantarse tan temprano.
-Si no cumplo este turno me tocará pagarlo en la noche –murmuré con los ojos cerrados, yo tampoco quería ir.
-Tienes razón, trabajar de noche es una mierda –dijo por medio de un bostezo.
-Sí… ¿Cómo amaneciste? –Pregunté apretando más el agarre posesivo que ella había iniciado.
-Mucho mejor. Ya mis pies no duelen tanto –dijo suspirando. –Deberías pensar en hacer eso como profesión…
-¿Qué? ¿Masajear a otras personas? –Mi voz se elevó más de lo que quería. –El único cuerpo que mis manos van a tocar es el tuyo Sam, no me veo haciendo esto por dinero.
-¿Y… y si Carly te lo pide? –giré los ojos ante su ocurrencia.
-Si me lo pide puedo hacer una excepción, pero no creas que estar tocando a otros es de mi agrado –susurré hundiendo mi rostro entre sus rizos con olor a lavanda, me encanta.
-Eres un tonto… -murmuró desde su lugar.
-Sí –estuve de acuerdo-, pero soy tu tonto. –Besé su frente mientras ella reía por mi ocurrencia. –Voy por una ducha, te llamaré cuando pueda.
Ella no respondió así que asumí que dormía otra vez. Me di una larga ducha, mientras lo hacía fue inevitable no pensar en nuestra situación. La última pelea fuerte que tuvimos fue aquella vez donde Sam me botó del cuarto. Decir que no me dolía su actitud era mentira, porque si dolió y mucho. Después de unas largas semanas, mi demonio de cabellera rubia me pidió disculpas, pero no podía aceptarlas porque no había nada que disculpar; yo sabía que había una explicación para su comportamiento.
Esa noche arreglamos todo o casi todo, pero al menos ya teníamos todo bajo control. También fue nuestra primera noche juntos… no me malinterpreten, no paso absolutamente nada. Solo la tuve entre mis brazos, abrazados y lo más unido a ella que pude. La noticia que tendría un niño me desarmo y me lleno de tantos deseos… uno que aun no he olvidado por completo, besarla.
Negué con la cabeza de pronto, despejando mi mente de esos recuerdos que me confunden más de lo que ya me siento. Cerré la regadera y tomé una toalla para secar mi cuerpo. Luego me vestí con el uniforme naranja y negro de batidos locos antes de salir. Me sorprendí al no ver a Sam en donde la dejé. Sin embargo, el olor a tocino golpeó mis sentidos y al mismo tiempo supe donde se encontraba; mi estomago comenzó a gruñir por el hambre y yo solo di gracias por encontrarme completamente solo.
-De saber que ibas a tardar no te preparo los huevos primero… se enfriaron –dijo con voz baja, suena triste y por eso me hizo reír.
-Comeré todo lo que me hagas, frío o no –aseguró tomando un poco de huevos. –Delicioso… -murmuré con sinceridad mientras ella sonreía.
Desayunamos en silencio, aun trataba de descifrar que era ese sentimiento molesto con el que había despertado hace una hora, era la primera vez que no deseaba ir a trabajar, era como una especie de miedo o un presentimiento tal vez. Puede que solo este paranoico y todo eso significaba nada, solo que quería pasar más tiempo con Sam y mi futuro hijo.
"Mi hijo", sonreí ante el pensamiento. Sería papá en menos de dos meses. Él no será de mi sangre, pero vaya que si lo quería. Lo he cuidado a él y a su mamá desde que me enteré del embarazo; fue algo así como un instinto que surgió en mi. Tomando en cuenta que Sam solo era mi amiga y al parecer no guardaba sentimientos hacia ella, creo que me equivoque ya que mi reacción automática fue protegerla, era tanto que casi daba miedo. Sin embargo, no me arrepiento de nada, ni siquiera de haberme casado con ella aun sabiendo que Sam no me corresponde nada. Solo está agradecida.
Ya me encontraba bajando las escaleras bajando para luego caminar hacia batidos locos. La calle estaba abarrotada de personas que van hacia sus trabajos como yo, la única diferencia era que ellos no tenían dieciséis años. La caminata hacia mi trabajo era relativamente corta, solo dos cuadras de distancia.
-Llegas temprano… ¿Cómo estas? –Esa era Lissy, una chica que no me dejaba en paz y que cada vez que tenía la oportunidad intentaba besarme o abrazarme. De todas y cada una me he zafado. –Yo bien si te lo preguntas.
-No, no lo hice –fue mi respuesta. No me gusta ser así con nadie, pero ella me ha obligado a tal extremo que puedo insultarla en cualquier momento.
Comencé a arreglar las mesas y a acomodar las sillas, solo faltan cuarenta minutos para abrir el negocio y todo tiene que estar perfecto según T-Bo. Dos horas más tarde estaba sentado detrás del mostrador, era una mañana tranquila ya que casi no había personas. La puerta ser abrió dejando al descubierto al desgraciado de Joshua, él caminaba de manera altiva hacia mí y yo solo lo observaba con desprecio.
-¿Cómo está Sammy? ¿Has cuidado bien de mi hijo? –Mis puños se cerraron con fuerza, si peleo con él aquí puedo meterme en problemas.
-¿Puedo tomar su orden? –Fue mi respuesta.
-Lastima que arruinaste tu vida por esa perra –mis ojos quedaron fijos en él. –Fue fácil emborracharla… era la cosita más cerrada que he tenido en una cama. Me emociono de solo recordarla, pero la muy estúpida tuvo que arruinarlo todo al quedar embarazada.
-¿Puedo tomar su orden? Si aun no sabe que es lo que quiere debe apartarse, hay personas esperando su turno –dije con la mandíbula apretada, estaba tomando mucho de mí no caerle encima.
-¿La has visto desnuda? Lo dudo, por más que te casaras con ella, Sammy sigue amándome. ¿Quieres saber que es lo mejor?
-Lo mejor es que desaparezca tu culo apestoso de aquí –me giré al ver T-Bo molesto. –Mis clientes se quejan por la tardía y no acepto maltrato hacia mis empleados, así que fuera.
Todos comenzaron a aplaudir y él solo se inclinó sonriente. Había algo que no me gusta de su confianza y sonrisa, como si me indicara algo. Solo pasaron quince minutos desde su partida y mi corazón no había parado de latir con fuerza, pero no era ira. Ese sentimiento de miedo había vuelto y multiplicado por cien. Fui levemente consciente de que mi amiga me saluda desde la mesa con preocupación, mi rostro debe mostrar todo menos alegría.
Estaba tan nervioso, creo que sin motivo alguno, pero imposible quitarme esta maldita ansiedad que esta por matarme. Según T-Bo le he gritado a clientes y yo ni cuenta me he dado, pero es que este presentimiento que tengo en mi interior no puedo quitarlo con nada. Tomé mi celular y le marqué a Sam, esperé a que repicara un par de veces y cuando al fin respondió escuché la voz de un hombre. Mi garganta se secó cuando escuché la voz alterada de Sam, gritaba que la dejara en paz. Era Joshua, no cabía duda.
Mi jefe me observó con preocupación, hasta ahora no había notado que gritaba como desquiciado ni siquiera noté cuando Carly llegó a mi lado y trataba de calmarme.
-Freddie… ¡Ya! Reacciona… -el ardor en mi mejilla izquierda y el sonido del impacto de su mano sobre mi piel me trajo a la realidad. Sus ojos eran suplicantes, imaginó que piensa que me molesté, pero no estoy para eso.
-Algo le sucede a Sam… yo me voy –grité tropezándome con varias personas.
No estoy seguro si Carly me esta o no siguiendo, lo único que quiero es llegar al edificio donde vivía con ella y enterarme de una vez por todas de lo que estaba sucediendo. Cuando entré por el lobby, escuché a la recepcionista gritarme algo, de seguro referente a lo que sucedía arriba. Subí las escaleras de dos en dos, puedo escuchar los gritos de Sam desde ese lugar y mi corazón se estrujó al saber que estaba llorando. Giré por el pasillo que daba hacia mi apartamento y vi como ella impactó contra el suelo y un píe de hombre la empujaba; no sé que me paso, pero todo se volvió rojo para mí.
Me abalancé sobre Joshua, para él debió ser una sorpresa porque estoy seguro que no me esperaba.
-¿Te sientes valiente golpeando a una mujer? –No le di tiempo para responder porque lo golpeé fuerte en el rostro. -¿Qué pretendías con ella? –Volvía a gritar, solo que está vez su puño impactó en mi ojo derecho.
Mi cuerpo cayó en el suelo porque me desoriente. Sin embargo, no estaba allí para ser débil. Me levanté tan rápido como pude y corrí hacia él para derribarlo, cosa que logré sin esfuerzo. Algo se apoderó de mí, porque comencé a golpearlo sin esperar nada, solo le pegaba en el rostro, en la cabeza y en cualquier lugar que me pasara por la mente. Pero mi cerebro grito "Detente" cuando su nariz se rompió y me percaté que estaba inconsciente.
Aun jadeante me levanté y caminé rápidamente hacia donde se encontraba Sam llorando. Cuando toqué su hombro ella lloró con más fuerza y gritó que no le hiciera daño. Mi corazón se detuvo para luego latir más rápido y con más fuerza aumentando el dolor en mi pecho.
-Yo solo quise… no quise asustarte –murmuré con lágrimas en los ojos.
Ella se giró con los ojos abiertos por la sorpresa, fijó su mirada en Joshua que esta tirado en el piso y luego en mí.
-Freddie… -ella me llamó con voz temblorosa. –Pensaba que eras él… -cuando terminó esa frase comenzó a llorar con todas sus fuerzas, dejando escapar todo el dolor y miedo que ella sentía.
Yo me acerqué y la abracé de forma posesiva mientras marcaba al 911. Sam debía ir al hospital a como de lugar, tenemos que salir de dudas sobre la salud del bebé. De pronto me di cuenta que estaba temblando, que no podía ver la pantalla de mi celular y que Sam apretaba más su agarre. Podía escuchar sollozos, pero no solo eran los de ella. Entonces me doy cuenta que estoy llorando como nunca lo había hecho, yo estaba dejando escapar todo el miedo y dolor que sentía.
-¡Freddie, Sam! –Esa era Carly. -¡Oh por Dios! –volvió a gritar.
Sentí como mi amiga me arrebató el teléfono y comenzó a hablar con la operadora. Luego se acercó a Joshua para buscar su pulso.
-Está vivo… -murmuró acercándose a nosotros. –Todo saldrá bien… -murmuró desde su lugar, pero su voz no tiene seguridad.
Mis pulmones quedaron sin aire al ver la sangre que emana de sus piernas, no puede ser que el maldito lograra hacer eso. No podemos perder a nuestro hijo, no quiero. En todo el viaje hacia el hospital tomé su mano mientras rezaba, me aferré a la esperanza de que todo estuviera bien. En ningún momento paré de llorar, era casi imposible hacerlo, lo había intentado ya.
-Muy bien, trata de relajarte Sam. Esto puede ser algo incomodo para ti –dijo el doctor al llegar.
Ella solo tomó mi mano con fuerza y yo acerqué mí frente a la suya.
-Todo estará bien… -ni yo mismo lo creía, pero debo aferrarme a algo.
*Sam*
Estoy sentada comiendo una ensalada de frutas, no tengo hambre, pero estoy ansiosa y no sé por qué. He ignorado esta sensación de angustia desde que desperté, tanta era que no pude seguir durmiendo y le preparé por primera vez el desayuno a Freddie. Después que se fue me senté en este sofá a ver televisión y comer un poco de fruta, más que nada a pensar porque en ese momento no tenía otra cosa que hacer y por lo visto ahora tampoco ya que hago exactamente lo mismo.
Estiré mi cuerpo dejando el tazón con frutas a un lado, me daría una ducha y luego pensaré en algo para hacer, necesito despejar mi mente. Pero antes de abandonar la sala de estar, alguien tocó la puerta. Al principio pensé que era Freddie porque había olvidado sus llaves, pero luego descarté la idea, él no sale a medio cumplir su turno para buscar unas llaves. Cuando abrí la puerta me paralicé, no podía creerlo.
-Veo que te le metiste por los ojos a otro hombre para que se hiciera cargo de esa desgracia –mis manos viajaron instintivamente a mi barriga. -¿Con quien te acostaste que quedaste embarazada? Porque virgen no eras.
Sus palabras me dolían mucho, pero mi cerebro no parecía reaccionar.
-Callar te delata… eres una perra regalada –susurró con ira acercándose a mí. –Cometiste un error al quedar embarazada. A mi no me engañas, sé que esa cosa que tienes allí no es mía. Me das asco y ojala pier…
No dejé que terminará. Mi mano golpeó con fuerza su mejilla.
-A mi no vuelvas a pegarme maldita zorra –bramó tomando mis hombros con fuerza, allí no pude controlarme más, comencé a gritar de miedo.
Mi celular comenzó a sonar y como pude me zafe. Tengo la esperanza que sea Freddie para decirle que venga y no me deje sola con él. Sin embargo, cuando iba a contestar el me arrebató el celular lanzándolo por una esquina.
-Déjame tranquila, Joshua… vete de mi casa –grité entre sollozos. Estoy muy asustada por mi bebé.
-Te voy a enseñar que a un hombre se respeta –gritó antes de abofetearme con todas sus fuerzas. –Ni siquiera mi madre me puso una mano encima y una zorra menos lo hará.
Comencé a alejarme, pero mis piernas no me lo permitían. Estaba temblando y no podía controlarlo.
-¿Te digo un secreto? –Preguntó con malicia. –Mientras te lo hacía no parabas de llamar a Freddie entre gemidos… me encanta robar la inocencia de una mujer ajena –mis ojos se abrieron ante tal revelación, luego comencé a llorar con todas mis fuerzas.
Al ver que caminaba de nuevo hacia mi intenté correr, pero él me empujo con el pie. No le importó mi estado, solo quiere hacerme daño. Sentí al menos dos golpes en mis piernas antes de cubrirme en una posición de autodefensa. Escuché gritos y más, pero la verdad yo solo quería proteger a mi hijo. Sin darme cuenta Freddie ha llegado hasta donde estaba tirada, sus ojos rojos por la ira y el llanto me mostraban su estado. Luego llegó Carly, que nos ayudó llamando a una ambulancia y a la policía. Él no se separó en ningún momento de mi lado, él solo movía sus labios en silencio y tomaba mi mano derecha con fuerza.
Freddie no soltó mi mano mientras me revisan, después de todo comencé a sangrar. Joshua casi cumple con el propósito de su visita, al principio pensé que podía asumir su visita con calma, pero cuando me dijo porque estaba en la puerta de mi apartamento me asusté y comencé a gritar.
Lo miré de reojo, aun tenía rastros de lágrimas en sus mejillas que no se molestó en quitar. Mirando los daños supe que él también necesita atención médica, su ojo derecho está completamente cerrado por lo hinchado, su labio esta partido y su mano derecha hinchada. Al ver todo eso me fue imposible no llorar, era toda mi culpa, no debí meterlo en este problema, ni siquiera debí aceptar casarme con él.
-Hey, no llores. No es tu culpa –murmuró pegando su frente con la mía. ¿Qué tanto puede conocerme este chico? –Lo importante es que todo esté en orden… necesito que estén bien –su voz se volvió a quebrar y yo apreté nuestro agarre, está tan asustado como yo.
-Bien, esto no es bueno –cuando escuché al doctor decir esas palabras mi corazón comenzó a golpear con fuerza en mi pecho. –Tu bebé viene en camino, por eso el sangrado y los dolores que sientes. Sin embargo, aun no estás lista. Ni siquiera has comenzado a dilatar, por eso te haremos una cesárea.
-¿Me van a operar? –Chillé asustada.
-Por el bien de los dos, es necesario –miré a Freddie que no trasmitía emociones, parecía estar ido.
-Freddie…
-Shh, estoy aquí. Todo estará bien –murmuró abrazándome con fuerza. –No me apartaré ni un segundo de ti –y yo solo pude asentir confiando que no me dejara sola.
-La debemos preparar Señora Benson, me temo que debe esperar afuera –le dijo a Freddie y yo comencé a gritar, no quería que me abandonara.
-Cálmate Sam, es solo un momento –me dijo el doctor y yo no quería. –Está bien, se quedará.
-Pero doctor…
-Se quedará –sentenció antes de salir.
Él beso mi frente y comenzó a susurrar palabras de aliento. Pero lo más importante fueron sus últimas palabras, mis ojos se quedaron fijos en los de él que no mostraban arrepentimiento, solo una inmensa calma. Mi vista se tornó borrosa, me duele más de lo esperado y juró haber visto una sonrisa en sus labios antes de caer en la inconsciencia.
