Capítulo 21
Recibieron una comunicación de Vulcano. Jim decidió tomarla en uno de los visores de la sala de reuniones. Sarek habló con Spock sobre los nuevos sucesos de Vulcano con el Imperio. No estaban en buenos términos y menos aún después de haber recibido el comunicado de la unión entre Jim y Spock. Al parecer, el hecho de que surgiera el T'hy'la llamó la atención del Alto Mando Vulcano.
-Como tú sabes hijo, el surgimiento del T'hy'la es un hecho extraordinario y quisiéramos documentarlo- dice como buen científico su padre.
-Comprendo la necesidad de ello- respondió Spock- El T'hy'la es importante para nuestro pueblo desde el punto de vista cultural y científico. Las relaciones con el Imperio no están bien de ninguno de los lados. Llevar al capitán hasta Vulcano en estos momentos no sería recomendable. Pondríamos en peligro tanto al capitán como al planeta mismo.
-¡Spock vamos!, podemos ir en secreto y nadie se daría cuenta- insiste Jim.
Entran Decius y el doctor McCoy a la sala de reuniones.
-No subestimes al emperador Marcus. Tiene espías en todos los planetas y es muy probable en Vulcano también los tenga- argumenta Spock mientras ve a los recién llegados colocarse a su lado.
-Hola Sarek, ¿cómo estás? Te ves tan atractivo como siempre- dice Decius casualmente detrás de Spock, al lado derecho.
-Decius...- saludó Sarek- ¿qué haces en el Enterprise?
-Ahora soy el comandante Decius, piloto de combate de la nave Enterprise- estando de pie se inclina, colocando las palmas de las manos en la mesa con los brazos estirados.
Spock le hace espacio a Decius, corriendo un poco la silla, pues nota algo interesante. Ese aire familiar, el cual sintió al ver al romulano tenía su origen en Sarek. La forma de Decius de moverse, de expresarse, de caminar, incluso algunos gestos, tenían un cierto aire a su padre. Apoyó los codos en la mesa y puso sus manos a la altura de la barbilla para darles toda su atención.
-Tu curiosidad ha crecido y tú también lo has hecho- dice Sarek con sabiduría.
-Tengo en cuenta el tiempo pasado, tú lo sabes Sarek, puedes preguntar. Yo siempre te responderé como mis antepasados debieron hacerlo- responde Decius en tono afable.
-Yo también siempre lo he tenido en cuenta cuando seas emperador.
-No debes esperar tanto. Los tiempos cambian veloz como el deseo- Decius lo mira con ternura.
-Entonces te lo preguntaré a ti y creeré en tu palabra ¿Sabes si es cierto la condición del T'hy'la?
-Padre…- interrumpe Spock.
-Pues naturalmente, es tan imperfecta como ha de ser su dueño y en ella radica su perfección- Decius responde con seriedad y profunda convicción.
-Comprendo- Sarek quedó pensando.
-¿Es tu deseo preguntar algo más? Mi propuesta sigue vigente como el día de mi promesa- dijo sinceramente, Decius.
Sarek abrió los ojos.
-Promesas de niños no son válidas en la madurez, salvo contigo. El universo conocido se vuelve extraño y cambia según tu voluntad. Lo tengo presente- asintió el vulcano.
-Como dije, quizás no es necesario esperar tanto para ser hermanos.
-Sería… utópico.
-Las utopías se cumplen, ejemplo de ello es tu propio hijo.
-Tú lo has dicho y ahora disfrutaré de la tranquilidad de mi familia, estoy en deuda- dijo con humildad.
-La deuda fue cancelada hace mucho- recalca Decius.
-Es lógico. Estaré observando los acontecimientos favorables venideros- levanta su mano en "V"- Larga vida y prosperidad.
-Larga vida y prosperidad para ti también, mi querido Sarek- responde con el mismo saludo.
-Spock, tu madre quiere hablar contigo. Iré a buscarla- se dirige a su hijo.
-Está bien Padre.
-¿Qué significó todo eso?- preguntó Jim al doctor en un susurro.
-No tengo ni la más remota idea- dijo el doctor- parecen que se conocían.
-Eso es obvio y mucho al parecer- Jim le hizo un guiño travieso- ¿celoso?
McCoy lo miró y después hizo una mueca de fastidio.
-Solo hablaban como vulcanos- explica Spock a los dos parados a su izquierda.
-¿Y qué dijeron?- pregunta curioso Jim.
-Básicamente se conocen hace mucho; prometieron unir Vulcano y Rómulo; confirmaron la existencia del T'hy'la; y tenemos la protección del Imperio Romulano- concluyó Spock el resumen.
-¡Tenemos la protección del Imperio Romulano!- chilló Jim con los ojos abiertos a más no creer- ¿Es cierto eso?- le preguntó a Decius.
-¿Por qué tanta sorpresa? Rómulo no dejaría sin protección a su heredero y embajador- dijo Decius encogiéndose de hombros.
Spock asintió con la cabeza.
-Spock, ¿tú lo sabías?- pregunta Jim asombrado.
-Pues naturalmente, es lógico- le responde el vulcano.
-Bastante lógico, diría yo- aseguró Decius.
Jim se sintió como un tonto por no pensarlo, detenidamente, aunque en el fondo se alegró demasiado. Con esa protección todo cambiaba, ni romulanos, ni klingons- estos últimos gracias a la alianza que tenían con los romulanos- se meterían con ellos y Marcus o la Flota Estelar lo pensarían, dos o más veces, antes de atacarlos. Más feliz no podía estar, aunque lo estaría aún más, después de lo siguiente.
Spock estaba conversando con su madre, pues esta quería conocer los detalles de la boda, ya que supuestamente estaban casados.
-No hubo…- iba a responder Spock cuando Jim lo interrumpió.
-¡Amanda, tanto tiempo sin verte! Debo decirte que estás más hermosa que antes- dijo Jim, corriendo un poco a Spock.
Spock le dejó la silla a Jim y quedó parado a su lado.
-Gracias James- se sonrojó- y tú siempre tan guapo- dijo con dulzura Amanda.
-Favor que me haces querida- respondió Jim con su tono seductor.
-Supe que te casaste con mi hijo, cuéntame.
-Bueno, no fue una ceremonia, ceremonia, sino más bien un juramento vulcaniano en toda la regla, digamos que fue una ceremonia íntima entre los dos.
-Aaaaaah, ¿pero entonces no hubo fiesta de matrimonio?
-No, Amanda. Si quieres planeamos una para que asistas- dijo Jim ilusionado.
-Sí, sí, sí, ¡me encantaría! Ya estaba resignada a no tener ni fiesta, ni nietos, ni nada, tú sabes como es Spock.
-Madre, con los nietos tendrás que resignarte- interrumpe Spock.
-No importa, total ya los tenía descartados desde que eras niño. Me conformo con la fiesta.
-¿Madre?- pregunta Spock algo extrañado.
-Jajajaja, ok Amanda, entonces habrá que planearla para más adelante eso sí- dijo Jim.
-Déjamelo todo a mí- luego susurró- buscaré la forma de que puedan venir a Vulcano.
-Genial, yo también tengo algunas ideas- y empezó a susurrar también.
Spock, no entendía para qué susurraban, si tanto él como Sarek podían escucharlos de todas formas. Al final, en vez de una boda serían dos, una en la nave y la otra en Vulcano, aunque tampoco había necesidad de ellas, si el juramento estaba aceptado y válido por la cultura vulcana.
Spock trató de explicárselos, pero fue detenido en breve y después apartado olímpicamente. Mejor los dejó conversando solos y fue a revisar los sensores por si había alguna anomalía en el espacio. Después se enteró que las bodas, serían el próximo año, pero desde ahora comenzaban los preparativos. Spock pensó en la ineficiencia- sin contar lo ilógico- de preparar algo tan temprano si cuando llegara el momento podrían estar muertos, más con la situación en que estaban, aunque las probabilidades estaban a su favor. Sin embargo, no dijo nada solo una ligera mueca de labios al aumentar la presión hacia atrás, algo sin importancia, que Jim no vio por estar tan entusiasmado. Concluyó que eran cosas de humanos y decidió olvidar el asunto como casi todas las cosas referentes a humanos que no merecían su comprensión.
Por su parte, Decius se vio obligado a explicar su relación con Sarek. Lo hizo más tarde en la habitación de McCoy.
-Desde pequeño, supe de mis orígenes vulcanianos y siempre tuve ganas de conocer el planeta- comenzó con aires de añoranza- así que cuando fui más grande, casi un adolescente, me escapé de Rómulo y partí hacia Vulcano, donde me encontré con Sarek. Él me encontró casi muerto de hambre, porque para escabullirme en el planeta me hice pasar por vulcaniano y no fue nada fácil. Sarek en ese tiempo era muy... inteligente y me descubrió. Guardó mi secreto y pude ver algo de Vulcano. Admiraba a Sarek quería ser como él, sus modales, su fortaleza, su... ¿Entiendes no?- le preguntó- Yo tenía el deseo de unir Vulcano y Rómulo y descubrí con alegría que no era solo mi deseo, sino de varios vulcanos más. Prometí que cuando fuera emperador cumpliría ese sueño- después agregó todo ilusionado- Ahora, le hice saber que no había que esperar tanto. El tiempo ha llegado y puedo funcionar como mediador con mi padre- le sonrió a Leonard.
McCoy sintió un calor emanar de su pecho. Un calor que parecía haber olvidado en el tiempo, sin embargo estaba ahí tan nítido y precioso. Sonrió a su amante o novio como lo había presentado Kirk, y por primera vez desde que lo conociera, se acercó para besarlo con mucha dulzura en pleno dominio de sus actos.
El beso lo tomó por sorpresa y una sonrisa apareció en sus labios mientras eran besados.
Decius recordó que en su flota tenía un comandante romulano muy parecido a Sarek, al cual, le puso a su cargo un tipo joven llamado Decius. Solo era alcance de nombre, y ese Decius no se parecía en nada a él, pero le producía cierto placer el saber que, de alguna forma, esos dos estaban juntos. Se lo diría a McCoy algún día para molestarlo y crear esas ricas reacciones que le agitaban el corazón.
Quiso preguntar cuántas veces más vio a Sarek, pero no había más preguntas del pasado, por ahora, pensó Leonard, pues por fin había comprendido el arrebato de celos de Decius, de él con Jim, pues sintió algo similar al imaginarse a Decius con Sarek. Era mejor borrón y cuenta nueva.
Con este pensamiento se dejó llevar a la cama donde tendría tal sesión de sexo, o mejor dicho, haría el amor de tal forma, que al otro día no podría levantarse y debería aplicar sus propios hyposprays en su cuerpo (todavía no podía usar el baño reparador con las gotitas medicinales romulanas porque, lamentablemente, no tenía tina).
Así pasaron algunos días y el doctor aceptó el hecho (aparte de que el otro no le devolvería su anterior uniforme) de estar, completamente, enamorado del piloto de combate, del comandante Decius. No se lo decía a nadie y no lo diría… solo muerto… muerto de placer, cuando ya la razón lo abandonaba en los brazos de su amante y no sabía lo que decía. Era en esos momentos cuando el "Te amo" se le escapaba como un fugitivo al acecho. Fugitivo que después encerraba bajo pena de muerte y, ni siquiera Decius, era capaz de hacerlo confesar, aunque se lo demostrara en algún momento de lucidez.
-Juraría que lo había dicho- le decía Decius con travesura.
-Nunca he dicho eso.
-Sí, lo dijiste, lo dijiste. También me dijo "Divi"- lo mira insinuante.
-No, tampoco he dicho eso…
Decius se reía con el juego, pues su "Huesitos" era el ser del universo, más adorable, y poco sincero, en lo que en amor se refiere. Además, las acciones del doctor valían mil palabras y esas acciones las sabía traducir muy bien, sin necesidad de traductor universal.
Durante esos días, en el Imperio, el pueblo estaba disconforme y eso es peligroso para un gobierno. Las hazañas de la Enterprise seguían mellando a Marcus- la derrota del Escuadrón de Aniquilamiento le costó caro- más ahora que eran protegidos del Imperio Romulano y por ende, del Klingon, sin contar a Vulcano, pues no solo Vulcano estaba fuera de la alianza, sino que se le unieron otros planetas. Los Vulcanos estaban en conversaciones para una alianza con los romulanos y eso parecía natural, pero peligroso. Marcus debía impedirlo, pero no tuvo tiempo, porque le hicieron un golpe de estado y lo asesinaron entre varios. Nunca se supo quién exactamente, lo había matado, o enterrado el primer puñal en su espalda. La noticia viajo por la galaxia conocida y llegó a los oídos de la teniente Uhura.
-Entiendo- dijo Kirk- eso tarde o temprano iba a pasar, cuando un tirano está en el poder, casi siempre cae miserablemente.
-Tomaré nota de eso capitán- dijo Decius.
No había mucho de qué preocuparse del gobierno sucesor, ya que volverían a los inicios, antes de la tiranía de Marcus. Sin embargo, si osaban desviarse por el mal camino, ya corregiría el curso como buen capitán que era. Sonrió James T. Kirk con ese pensamiento en mente, sin fijarse que Spock, lo observaba desde lejos con una ceja levantada.
Ese día fue pacífico en el espacio sideral, salvo Marlena, quien siempre rondaba con una cámara fotográfica y les pedía posar para ella.
-Oigan no se besen fuera de cámara- dijo enfadada.
-¿Pero qué diferencia hay?- preguntó extrañado Kirk.
-Mucha, nadie quiere verlos besarse en público. Eso es asqueroso.
-¿Cómo dices?- Kirk abrió grande los ojos de la sorpresa.
-Ustedes los hombres no entienden la idealización femenina. Mejor me voy, Uhura me ayudará a retocar estas y las de Chekov, después iré con el doctor McCoy- y se fue ignorándolos muy campante.
-¿Retocar?- preguntó Spock.
-No me veas a mí que no entendí nada- le respondió Jim mientras la veía alejarse por los pasillos de la nave.
Jim quedó preocupado, porque debería negociar con Uhura para adquirir la nueva colección de Spock. No sabía cómo esas dos se las arreglaban para tener imágenes tan geniales, incluso de antes de la relación con Spock, las cuales, misteriosamente parecían más "emocionantes". Ahora eran amigas y formaron una sociedad muy lucrativa, una especie de revista para mujeres que también leían los hombres, más hombres que mujeres, y debía reconocer que él era uno de los primeros suscriptores, pero él no leía mucho- salvo las historias- él veía las imágenes de los modelos y en especial, las de Spock, tomadas casualmente. No se había dado cuenta de lo increíblemente sexy que también era en la cotidianidad su vulcano.
También había imágenes de él, pero las saltaba. Algunas le parecían buenas, en otras aparecía un poco "tonto", pero igual las dejó ser, porque era natural que se quisieran revelar, un tanto, contra la autoridad. Mientras recostado en su cama miraba con atención las imágenes de Spock en la revista, jamás se le pasó por la cabeza, que el primer oficial, también era una figura de autoridad en la nave y nunca parecía "tonto" en ninguna de las imágenes.
En su camarote, Spock meditó junto al dios Vulcano a la luz de las velas aromáticas. Hace tiempo su corazón no respiraba tanta paz, quizás desde niño y se sentía protegido por su madre humana. Apagó las velas y se fue al camarote del capitán donde iba todos los días después de finalizar la jornada.
-Debes mudarte aquí conmigo. Aprende de Decius- mencionó al romulano que prácticamente, asaltó el cuarto de McCoy- Trae tus cosas e instálate aquí como gustes-le decía una vez más Kirk.
-No, Jim, ese es mi espacio para meditar, aquí me distraigo, y demasiado diría yo.
-Bueno, entonces, por qué no traes tus cosas mundanas para acá y las espirituales las dejas allá, y conviertes tu habitación en una sala de meditación y aquí lo conviertes en tu cuarto.
-No es mala idea, lo consideraré- le dijo con voz seductora.
Jim quedó mirándolo embobado cuando dijo eso.
-¿Sabes? Lo mismo le dijiste al Kirk del mundo paralelo y en cierta forma, no le hiciste caso.
Spock se acercó de forma peligrosa hasta él.
-Eso es porque era diferente. Tú eres tú- y lo besó.
El beso fue exquisito como todos los que le daba. Delicioso en muchas formas y sin aliento en otras.
-Además…- siguió Spock cuando soltó el beso- yo ambicionaba el puesto más alto en esta nave y ese no es el de capitán.
-¿Cómo?- pestañó Jim un par de veces- el capitán tiene el puesto más alto en la nave, nadie más. Bueno, un almirante podría ser, pero no puede capitanear una nave es otro puesto- dijo ya perdiendo la paciencia- ¿quieres ser almirante?- preguntó preocupado.
-Su observación de la línea de mando es correcta, sin embargo, perdone la corrección, señor- dijo con sensualidad, mientras lo tomaba de la cintura y lo atraía hacia él- quien está ARRIBA del capitán, tiene el puesto más alto en esta nave- lo miró con deseo- y ese… soy yo- finalizó su caso estampando un beso profundo.
Jim sonrió en el beso. Su vulcano tenía la toda razón y comprobaba, una vez más, lo listo que era. Mucho más que él, y al doble, contando a su otro yo del mundo paralelo.
-Te amo- le dijo con calidez.
-Yo también te amo- respondió Spock como si fuera natural.
Jim miró el espejo de reojo y se acercó a él, alejándose un tanto del vulcano.
El espejo del capitán era un hexágono colgado en la pared con incrustaciones doradas y con un triángulo alargado abajo, solo se veía su rostro y un poco de sus hombros. Era un espejo facial.
-Me pregunto si ellos están tan enamorados como nosotros- dijo mirándose en él, imaginando a sus dobles.
Spock, no necesitó leerle el pensamiento para saber de qué hablaba, se acercó de forma felina por la espalda y lo abrazó. Puso su rostro en ese cuello, topando su mejilla y miró el espejo donde se reflejaban ambos rostros.
-Negativo- dijo con seguridad y sensualidad- en ningún universo hay alguien más enamorado que nosotros dos.
A Jim le dio la impresión que no hablaba el vulcano, sino el humano dentro de Spock y el corazón golpeó en su pecho con fuerza. No pudo resistirlo y ladeó la cabeza hacia él.
-Eso es cierto- dijo besándolo.
Perdidos en su mundo de amor y pasión ignoraban que al otro lado del espejo, en un mundo paralelo, tan cerca y tan lejos, había una pareja a su imagen, en el mismo momento y lugar, diciendo y creyendo exactamente, las mismas palabras de ellos dos.
Fin del Espejo
Palabras Finales
Agradezco a quienes siguieron este fic desde los inicios, en especial a quienes dejaron reviews, fueron muy inspiradores y gratos para el desarrollo de la escritura. Gracias.
Mi visión queda hasta aquí, lamento que no se me ocurra nada más, pero continuar sería poco sustentable. Desde un principio la visioné hasta acá y espero que lo hayan disfrutado.
Todos los nombres de los personajes que salen aquí existieron en realidad en el mundo de Star Trek Tos. El nombre de Decius, como lo explica él, lo saqué de otro romulano, pero este no es nada parecido a mi personaje Decius. Decius existió, fue un emperador romano y su moneda imperial es la del relicario del doctor, tampoco se parece a él en lo físico. Es decir, es un personaje inventado por mí, pero inspirado en estos dos Decius que sí existieron, uno en el mundo de Star Trek y el otro en el imperio romano.
Muchas felicidades ^^ y nos vemos en otro fic. Saludos a todos.
