Alma capítulo 2

Sesshomaru desenvainó con la tacita advertencia de no esperar un tonto juego, sino una verdadera batalla, ella a unos metros de él, sonrió llevando su mano izquierda al colgante que pendía de su cuello.

«Maldición aun no puedo utilizarlo»

—Deberás disculpar demonio que no utilice todo mi poder en esta pelea, pero mi querido Isodane aún no puede luchar a mi lado, pero tengo mi agilidad, fuerza y astucia, prometo que morirás frente a un digno rival.

—Siempre hablas mucho Rin, pero debo reconocer; que extraño nuestras antiguas conversaciones —y se lanzó sobre ella con sus garras, ella; manteniendo la sonrisa lo esquivó, pero él tenía más experiencia en batalla ¿cierto?

—Es sexy cuando un hombre me intenta arañar... —lanzó ella entonces el contraataque— ¿qué pasa si lo hago yo?

—Inténtalo… a ver qué sucede...

Saltaban de un lado al otro evitando las venenosas garras y los filosos látigos de agua, los únicos que sufrían daño eran los árboles, la tierra bajo sus pies y las grandes rocas del lugar, Sesshomaru se negaba a reconocerlo, pero tal vez; solo tal vez, era tan buena como él.

Un puño estrellado en su rostro le dio la confirmación.

— ¿Te distraes fácilmente; o soy yo quien te pone a soñar despierto? —Lamió la sangre de su puño y por un segundo, los ojos de Sesshomaru se tornaron rojos.

—Tú menos que nadie debería subestimarme... —con un dedo limpió la sangre de su boca y en una fracción de segundo, el puño del demonio se enterró en el estómago de la mujer dejándola sin aire. En la cercanía del golpe, ambos se miraron sonrientes y saltaron hacia atrás.

—No cantes victoria demonio...

Sesshomaru hizo brillar sus garras y con la adrenalina del momento atacó de nuevo, pero esta vez ambos se hacían daño, mientras el demonio intentaba cortarla con su látigo venenoso, ella creaba una y otra vez el propio con agua, golpes certeros, movimientos rápidos, que en tiempo para los rivales; pareció unos minutos, completamente ajenos al tiempo real. la pelea acabó con uno de ellos atravesado; cayendo sobre el césped húmedo, Sesshomaru había acertado en el cuerpo de su rival con la última estocada.

El demonio abrió los ojos al ver el cuerpo de su Rin desangrándose, no creyendo que fue él quien le hizo semejante daño. Pero...

— ¿Crees que puedes matarme tan fácilmente? —La mujer aun con el orificio en su vientre se levantó, de a poco; el agua cubrió su herida y está sano —Debí decírtelo antes, soy inmortal... —y con el dorso de la mano golpeo al demonio en la cara, tirándolo a varios metros lejos de ella, con la oportunidad a su disposición, corrió hacia el río más cercano y allí una densa niebla cubrió su huida. Cuando Sesshomaru la intentó buscar, su olfato no la detectaba.

—…El agua es insípida, sin forma o textura, es el precio de dar y mantener la vida… —el demonio escuchó la voz pero no vio el cuerpo Rin.

«No podrás vencerme Rin»

Al disiparse la niebla, el amanecer comenzó a iluminar todo a su alrededor, Sesshomaru observó hacia donde se suponía; debía haber escapado Rin, pero no la siguió, era el momento de respuestas y había una sola persona que podía dárselas.

Alma

Rin caminó siguiendo el río hacia su nacimiento, sabía que en aquel lugar, del cual había escuchado un par de historias cuando era niña, encontraría algún indicio de como volver a su hogar, revisó su herida, aunque el agua la sanaba con rapidez no estaba del todo cerrada, si Sesshomaru la encontraba y se enfrentaban nuevamente saldría peor, detuvo su andar para descansar, se exigía demasiado, lo sabía, pocas horas iban de la recuperación de su cuerpo, aun su poder no se restauraba del todo y ella ya había provocado una peligrosa batalla.

«Pero lo deseaba» pensó «siempre quise saber cómo era enfrentarse a él»

Sintió que la fuerza la abandonaba y bajo la sombra de un frondoso árbol; se sentó a tomar un descanso, sus ojos pesaban y los cálidos rayos de sol ayudaron a su relajo, sus parpados cayeron sin opción mientras que los recuerdos de su forma humana invadieron su mente.

Se vio a sí misma, como; en más de una ocasión se acurrucó al lado del demonio siendo niña, como la suavidad de su estola fue varias veces la sensación de seguridad más palpable que tuvo, recordó también caminar a su lado, comentándole cosas, teniendo la impresión de no ser escuchada, pero al guardar ella silencio; siempre el acotaba aunque fuera una palabra demostrándole así que ponía atención, cuando se volvía lento su caminar; porque cualquier cosa la distraía, él a veces se detenía y la esperaba, o simplemente la nombraba y retomaba su lugar, siempre atento, siempre confiable, el demonio más amable que ella pudiera…

Los rayos del sol la sacaron de su ensoñación,

« ¿Cuánto tiempo dormí?»

El sol estaba a medio camino, la tarde había comenzado y ella no se había percatado. Su destino estaba lejos; debía darse prisa, en cualquier momento podían aparecer frente a ella sus perseguidores, pensándolo bien, Sesshomaru era el menor de sus problemas, observó su dije y con un suspiro susurró.

—Creo que nos hemos vuelto débiles, Isodane.

Alma

Inuyasha, Kagome y Jacken llegaron al lugar donde se dio la batalla, más que por el aroma a Sesshomaru, por la impresionante destrucción que sufrió.

—Maldición, Sesshomaru no se midió esta vez —comentó el medio demonio al revisar el lugar visualmente por la seguridad de su grupo.

Kagome descendió de la espalda del Hanyou y se arrodilló a ver una mancha que llamó su atención.

«Sangre»

— ¿Qué sucede Kagome? —pensó en decirle su descubrimiento a Inuyasha, pero no lo hizo, el medio demonio no notó la mancha; por no poder olerla.

« ¿Qué hiciste Rin?» se preguntó internamente, lamentando la situación.

—Esto lo hizo Sesshomaru su olor esta por todo el lugar, pero sigo sin detectar el de Rin —comentó Inuyasha olfateando todo el lugar.

—Es porque esa mujer no tiene… —habló Jacken desde el lomo de Ah-Un, quien desde que partieron no había abierto la boca, solo los seguía en completo silencio.

— ¿A qué te refieres? —Preguntó la sacerdotisa.

—Solo hay unos pocos seres que no pertenecen a este mundo, su poder es elevado y detestan a los demonios; como estos detestan a los humanos, pero su más peculiar detalle; es que manipulan algunos elementos… Rin es una Tenshi del agua…

Inuyasha y Kagome se miraron sin entender la preocupación del demonio verde…

—Si el amo no lo sabe aún; pronto se enterara, Rin debe morir.

—No digas eso Jacken, encontraremos la forma de… —Kagome se negaba a perder a la niña.

— ¡No hay forma! Una Tenshi no es desterrada por cosas sin importancia, es exiliada porque son inmortales, no hay forma de matarlos, es un ser peligroso,

Inuyasha se acercó a Jacken y de un golpe en la cabeza lo cayó.

— ¿Acaso no sabes de quien estás hablando Jacken?, Rin no mataría a una mosca…

—Ella ya no es Rin, como se llame; pronto recuperará todo su poder y podría destruirnos de un solo golpe. Además si las leyendas sobre ellos son ciertas, los Tenshi se encargan de los Tenshi…

Alma

Sesshomaru llegó volando hacia el palacio de su madre, grácilmente sus pies aterrizaron sobre la loza pulida y subiendo la escalera con calma, fue cálidamente recibido.

—Sesshomaru no te esperaba al menos en doscientos años más.

—Que sabes sobre los Tenshi —su madre dejó la hipocresía de lado al escuchar la pregunta, su rostro se transformó en uno serio y sin expresión.

—Sígueme —fue lo único que dijo y comenzó a entrar al palacio, Sesshomaru lo meditó, pero ya estaba ahí, le daría unos minutos más para recibir alguna información, de otro modo se iría.

Su madre lo guio a una gran biblioteca, de pared a pared, cubículos con pergaminos adornaban el gran salón. El demonio se preocupó, ¿qué quería mostrarle?

—Así que lo encontraste… —el demonio no era estúpido, jamás le diría que la Tenshi deseada, era la pequeña, a quien una vez devolvió la vida —Me impresiona que sigas vivo, ¿cómo es?

—Tiene cuerpo y forma humana —si quería información, debía dar algo a cambio.

—Ya veo, los humanos son algo como sus adorados hijos, aunque la verdad esperaba que fueran más imponentes en su forma original.

« ¿Forma original?»

—Son nueve, y cada uno maneja un elemento. Viento, oscuridad, agua, veneno, ilusión, rayo, tierra, demonios y fuego. Los antiguos pergaminos los describen con formas de animales, pero jamás se ha visto alguno con la figura que nació. ¿A cuál encontraste?

—Agua

—Había escuchado una leyenda, que por sus múltiples crímenes un Tenshi fue desterrado, tu Padre incluso se dedicó a buscarlo un tiempo, pero jamás encontró alguna pista, si lo matas; bebe su sangre, la pureza de esta; trae consigo la inmortalidad...

—No me interesa la inmortalidad, como se revierte el proceso.

—No hay forma —lo miró más seria aun, leyendo cada uno de los pensamientos; que su hijo trataba de ocultar— cuando empuñe a su espada y alcance la restauración total de su poder; será invencible, debes matarlo antes que eso suceda —tomó un antiguo pergamino y extendiendo su mano lo entregó a su heredero— y Sesshomaru... El que la encuentre primero... Se la queda... —el demonio abandonó rápidamente el palacio de la Luna, ¿su madre había descubierto que la Tenshi era Rin?, ¿sería capaz ella de enfrentarlo; por un premio como la inmortalidad?

Porque nadie, absolutamente nadie la lastimaría, él había jurado protegerla, humana o Tenshi no importaba si Rin estaba ahí, él cumpliría su promesa.

Alma

Caminaba a paso lento sin saber por qué, el bosque había finalizado y la ruta se transformaba en un camino rodeando el monte para llegar a la cima, ella era una guerrera, astuta e ingeniosa, por ende; tuvo la precaución de crear para el viaje, un recipiente de Bambú para cargar agua, pero a la vez; aquella acción la mantenía incomoda, la botella de agua; algo le recordaba, pero aun no sabía que, un pequeño flash llegó a su memoria, un recipiente parecido, y el demonio Sesshomaru tendido bajo la sombra de un árbol; manchado de sangre…El silencio del camino la saco del confuso recuerdo y alertó; ya no estaba sola, el viento había dejado de fluir, como si el tiempo hubiera tomado una pausa, miró de reojo a sus lados; el sendero que escalaba estaba desierto, pero nada importaba; su herida había sanado y estaba lista para la pelea.

«Siempre lo he estado» se reconoció con un dejo de fastidio que no parecía de ella.

—Sal de ahí pequeña Fushigi, te he extrañado tanto... —Tarareó las palabras en completa señal de provocación.

—Ran… —La voz sonó amarga, los malos recuerdos y heridas de su corazón aun no sanaban —como te has atrevido a romper tu prisión.

—No he sido yo querida, no lo he buscado, pero sal a la luz; deseo ver tu dulce rostro después de tanto tiempo.

La otra mujer se dejó ver, su cuerpo tenía la contextura de una menuda adolecente, su cabello peinado en forma de orejas de oso; con su frente descubierta y uno que otro mechón de cabello fuera de su lugar a cada lado de las orejas.

—Que poco has cambiado mi amada Fushigi —Complementó las palabras vacías con una sonrisa sarcástica.

— ¡Maldita, aun sin tu Isodane ¿osas burlarte de mí?! —con su lanza Raijuu en mano se dispuso a atacarla.

—No me hagas reír, ¿solo a ti te han enviado a detenerme?, que manera de subestimarme, ¿mi padre cree acaso que mi castigo no ha sido suficiente, sino que ahora me humilla y devalúa mi poder? —Dijo burlesca.

—He sido enviada a sellarte nuevamente...

—No si acabo contigo primero...

Ran levantó una cortina de niebla, mientras que la mujer; Fushigi, apretó la lanza en sus manos liberando de ella descargas de corriente.

—Conozco todos tus trucos Ran, no podrás vencerme esta vez...

Cada gota de agua de la cortina de niebla se cargó con estática y evaporándose, comenzó a volverse traslúcida, rápidamente Ran apareció dando una estocada con sus manos con uñas de hielo, la cual por poco no alcanza a esquivar la mujer del trueno.

—Dijiste conocer todos mis trucos…

— ¡Raijuu! —Gritó la mujer, el cielo se oscureció y llegó una tormenta liberando truenos; que con precisión, intentaban chocar contra la Tenshi del agua.

—Pero que necia eres, ¿acaso no sabes que esto me favorece también?

Los ojos de Rin se volvieron azules aqua y comenzó la lluvia. Cada gota de pronto quedó suspendida en el aire por un segundo y luego se juntaron transformándose en una prisión circular para la Tenshi del trueno.

—oh querida, ¿no puedes respirar? —la mujer intentaba salir pero no lo conseguía, en su desesperación había soltado a su Raijuu y este descansaba inerte a sus pies.

Ran se acercó divertida, ante el sufrimiento de su amiga.

—Es tu fin mi amada Fushigi...

— ¡Kaze no Kizu! —y con la fuerza del ataque la esfera se rompió. Ran hizo un puchero caprichoso y bufó.

« ¿Así que después de todo igual me han seguido?, no los entiendo…»

La tormenta se disipó y Ran los observó con la expresión de nada; aprendida de Sesshomaru, de reojo vio que Fushigi intentaba respirar, se lo permitió, pero cuando su mano intentó alcanzar a Raijuu, Ran la pisó.

— ¡Rin, detente! —Una flecha paso muy cerca de su rostro— ¡No eres tú la que quiere lastimar, es el dije!

—Eres ingenua sacerdotisa, lo explicaré con calma, quizás a si me dejen sola de una buena vez. Soy Ran la Tenshi del agua; que fue desterrada de las tierras que una vez juró proteger, y por cosas del destino el demonio trajo de regreso lo único que podía liberar mi prisión; a mi querido Isonade , la Rin que ustedes conocieron fue mi forma humana, pero esta ya no existe más.

Juntando otra esfera de agua en su mano, Ran se disponía a ahogar a Fushigi.

—Quizás no puedo matarte —habló acercando su rostro— pero disfrutare torturándote…—Un látigo venenoso partió en dos la enorme gota de agua.

— ¿Sesshomaru? ¡No intervengas una pelea que no te compete!

Fushigi al ver a un demonio, un Hanyou y una sacerdotisa de lado de Ran, pensó lo peor.

« ¿Acaso prepara un ejercito para atacarnos y vengarse?»

Aprovechó la ocasión para escapar, debía pedir ayuda, porque ante todo; Ran debía ser detenida, pero antes de poner en marcha su huida, Ran la detuvo de la mano y jalando de la extremidad, deposito un no casto beso en sus labios, fue apasionado y para la joven presa, un dolor y humillación, con ese beso; era la segunda vez que le arrebataba un momento importante en su vida. Con lágrimas en los ojos, desapareció dejando atrás la victoriosa sonrisa de su rival, pero no se saldría con la suya, ya no era la niña ingenua que una vez conoció.

Por su parte el grupo estaba estático, sin poder creer la desfachatez y osadía de la "nueva Rin", ¿de que era capaz esa mujer, con tal de conseguir sus propósitos?


Hola, ¿cómo están? quiero aclarar un par de cosas: utilice para este fic; algunos seres de la mitología japonesa, los Bijuu, pero se presentaran casi todos como armas, así que Rin no se transformara en una tortuga con tentáculos (por si alguien los ubica) quise hacer algo distinto, a una Rin distinta, dueña de sus actos y poderosa, no siempre victima e ingenua. Ojala les guste la idea, subí rápido el capítulo, porque lo tenía avanzado, eso no quiere decir que subiré todos los días un capitulo, pero lo intentare y espero no alargarlo y no entrar en tantos personajes como Trazando Destinos, porque con esa historia me "pise la cola" y son tantos personajes que me ha costado avanzar, quiero que esto sea rápido, bueno un enorme beso a todas, y ojala me comenten que les pareció porque es para ustedes, yo soy solo la que lo redacta, además que me pone feliz y a saltar cada vez que leo sus comentarios…

Cariños y abrazos de oso… Yuki.