Alma capítulo 3
— ¡Rin, detente! —Una flecha paso muy cerca de su rostro— ¡No eres tú la que quiere lastimar, es el dije! —Gritó Kagome con la esperanza de convencer a su amiga.
Al llegar Sesshomaru al campo de batalla, vio como Inuyasha y Kagome intentaban convencer con palabras a Rin; de cambiar sus actos.
«Inútil»
Sabía perfectamente que no funcionaria, pasó por el lado de Jacken; entregándole el pergamino, más bien dejándolo caer en sus manos, pero no importaba, el pequeño demonio sabría qué hacer con él. En vista de las circunstancias; y la poca opción que le daba Rin, de sus garras brotó su látigo y cortó la esfera que la mujer usaría en contra de la otra; que él no conocía.
«Vinieron por ella» pensó al no reconocer a la mujer víctima de Rin.
— ¿Sesshomaru? ¡No intervengas una pelea que no te compete! —recriminó Ran, nadie, absolutamente nadie; intervenía en los asuntos de ella.
A paso lento, el demonio avanzó hacia Rin; con la esperanza de no tener que utilizar en su contra, el "regalo" de su Madre.
«El que la encuentre primero... Se la queda...» aquella frase lo llenaba de ira.
Sesshomaru detuvo de golpe su caminar; al ver el espectáculo que Ran tenía, sin ningún pudor, jaló a su supuesta rival y la beso en la boca, definitivamente esa mujer era una caja de Pandora, no pudo evitar levantar una ceja, definitivamente estaba impresionado, jamás se preguntó si a Rin le podrían interesar las mujeres, siempre asumió que si se interesaba por alguien seria por…él.
La mujer aprovechó la interrupción del demonio para escapar y Ran se lo permitió, al dejar ir a Fushigi, la Tenshi del agua mostró una expresión de soberbia y burla, escondiendo para sí, la preocupación y los problemas que conllevaban, conocía el procedimiento mejor que nadie, cuantas veces ella solicitó la presencia de otros Tenshi para cumplir con su labor.
«Mi querida Fushigi, no sabes cómo anhelo que cumplas tu misión»
Miró de reojo a los presentes en su campo de batalla, no quería aceptarlo pero si entendía porque estaban ahí, sabía lo importante que era para cada uno de los presentes y como sus confusas acciones los desconcertaban.
«No quiero que sufran por mí, prefiero morir sola»
Recordó los momentos que había vivido con cada uno, la sacerdotisa era como una hermana mayor para ella, desde su vuelta al Sengoku, la había acogido y hecho sentir una persona valiosa; intentando siempre demostrarle que los humanos no eran como ella lo veía, podían aprender de sus errores y siempre estaría a salvo en su compañía, Inuyasha, quizás por ser hombre, quizás por ser hibrido, tenía una forma un tanto torpe y arisca en su trato, pero siempre encontraba la forma de reconfortarla, ¿cuantas veces la cargo en su espalda; volando por los arboles solo para animarla? Y Sesshomaru…, que la protegió desde niña y cuando la dejó en la aldea, creía estar haciendo lo correcto por ella, dándole la oportunidad de que compartiera con los humanos y decidiera a conciencia y madurez con quien quería vivir, pero nunca la descuido o abandonó, siempre volvía, tarde o temprano llegaba el esperado encuentro, siempre la tuvo presente...
Isonade pálpito en su pecho, algo quería transmitirle, ¿tal vez empatía? ¿Quería apoyarla en su decisión?
«Siempre fiel, aun cuando sabes que me equivoco...»
—Entiendan esto —habló al grupo que esperaba una explicación— vendrán por mí, e intentaran sellarme de nuevo en el cuerpo humano, y solo así podrán matarme, espero que cuando eso ocurra, no estén aquí —y dándoles la espalda comenzó a caminar.
Sesshomaru quien le había entregado el pergamino a Jacken, le hizo a este una seña para que lo leyera, en voz alta el pequeño demonio recitó con dificultad las palabras contenidas en el antiguo papel; el cual brilló al terminar la oración y comenzó a enredarse en el cuerpo de la Tenshi, al momento de verse capturada, esta intentó forcejear, pero mientras más lo hacía, más la apretaba, su poder se desvaneció, y con ello, se llevó la ropa creada con agua.
— ¡¿Qué crees que haces Sesshomaru?! —Gritó molesta al saber que había caído en la trampa.
El demonio en silencio la cubrió con su haori quedándose él; solo con su kosode.
—Deberás aguantar mi "hedor"… —dijo sarcástico— a no ser que desees permanecer desnuda.
El olfato de ella estaba desconcertado, era cierto; el aroma a demonio siempre había sido algo molesto a sus sentidos, pero el de él era...
—No creas que agradeceré tu gesto…
—No esperaba agradecimiento de tu parte —y tomándola en brazos como un bulto, la subió en Ah-Un, luego; tirando de su correa se dirigió rumbo hacia una cueva cercana, eso la mantendría a salvo un tiempo de sus perseguidores… y de ella misma.
Kagome miró a Inuyasha cuando Sesshomaru cargo a Rin, quiso sonreír con la cara de molestia del Hanyou; pero se arrepintió, Inuyasha le había contado que en los tres años que ella no estuvo, se había acercado a la pequeña, el tiempo y la cercanía, sin contar la experiencia de vida de ambos, los unió a forma de hermanos, le relató también que él; a su manera consolaba a Rin, cada vez que la niña esperaba al demonio y este no aparecía, las veces que fue por ella al prado donde esperaba el día entero y la manera en que provocaba que ella volviera a sonreír, en un momento; ambos fueron el salvavidas del otro, cuando la soledad los embargaba.
—Iremos contigo Sesshomaru —Inuyasha se impuso frente a su medio hermano.
—Has lo que quieras… —y siguió, Jacken quien aún no salía del todo de su impresión, camino tras el dragón de dos cabezas, mientras que Kagome aguantaba una risita.
— ¿Y a ti que te pasa? —Preguntó el Hanyou a la sacerdotisa.
—Nada, es solo que te preocupas mucho por ella…—dijo risueña.
—No sabemos qué piensa hacer Sesshomaru, no confío en él…
—Al menos Rin no podrá escapar y matar a nadie, debemos convencerla para que deje esa pelea y así quizás la perdonen.
—No creo que sea tan simple.
—Conversando se entiende la gente Inuyasha… —dijo con la actitud más positiva que pudo.
—Quizás la gente de tu época… acá es la ley del más fuerte…
Alma
Mientras caminaba en silencio, Sesshomaru meditó sobre Rin; la que él conocía, ella siempre había valorado la vida, agradecido y disfrutado de la forma más positiva que pudiera existir, ¿porque Ran era tan distinta?, ¿que había vivido antes para enfrentar la vida de esa forma tan burlesca? Porque él, al ser un demonio, era un ser sin empatía con el resto, un egoísta que buscaba el poder, pero ella provocaba a los otros para ser odiada, ¿buscaba el poder para hacer sentir inferior a los que la rodeaban...?
—Rojo jacken, azul Jacken, dorado Jacken… —la frase los desconcertó a todos, nadie entendió.
—Rojo jacken, azul Jacken, dorado Jacken… —Repitió por costumbre el pequeño demonio.
Y luego reaccionó…
— ¡¿Que dijiste?! —preguntó con el corazón acelerado.
—Había mucho silencio —sus ojos se tornaron tristes por un fugaz segundo— y sigue sin gustarme el silencio… —Rojo jacken, azul Jacken, dorado Jacken… —cantó de nuevo Rin, esperando que Jacken la siguiera…
¿Que acaso todo era una broma para ella?
—Rojo jacken, azul Jacken, dorado Jacken… —repitió con agradecimiento Jacken, en el fondo, extrañaba los juegos.
Sesshomaru sintió algo cálido en su interior debía reconocer que esos trabalenguas le causaban jaqueca, pero en esos momentos; eran la prueba que Rin seguía ahí.
Alma
Llegaron a una escondida y gran cueva, tan grande que Ah-Un entró completamente y en el fondo se acostó; para dejar caer con cuidado su carga, Kagome fue en su ayuda, afirmándola para que no se golpeara al bajar, extrañamente, Ran no fue arisca con ella, todo lo contrario, agradeció el gesto y la preocupación, la sacerdotisa al notar la confianza de la joven, y el hecho de verse a solas, no dudo en intentar convencerla de enmendar sus acciones.
—Rin, deberías… —comenzó a hablar pero fue interrumpida.
—Rin, ¡ja! que nombre curioso, significa valiente, ¿sabías? —Tomó una pausa, para lo que le pareció a Kagome, recordar con cariño —mi familia de humanos debió pensar que lo era, al encontrar a un bebe solo, sintieron lastima de mí y me acogieron con ellos en su hogar, mi verdadero nombre; Ran, significa lirio de agua, fue de ahí de donde nací…
Sesshomaru e Inuyasha estaban alerta en la entrada de la cueva, vigilando que nadie los hubiera visto entrar, pero no pudieron evitar escuchar la historia.
—Esto será peligroso... —Inuyasha comentó a su medio hermano.
—No es algo de tu incumbencia…
—Rin si lo es.
—Ya no es Rin.
—Entonces, ¿porque la proteges Sesshomaru?
—Porque seré yo quien acabe con su existencia...
El susurro de la noche trajo consigo el aullido de los lobos, Inuyasha lo reconoció por su olor,«Koga», pero aún estaban lejos, Ran; que había permanecido tranquila, ignorando a quienes la mantenían presa, tuvo un flash del día que los lobos atacaron su aldea; matándolos a todos, pero más que nada, vino a su mente para cobrar venganza; el rostro del líder de aquella manada.
Se puso inmediatamente tensa, cosa que alertó al grupo que la custodiaba, forcejeo con el pergamino que la retenía y en el proceso; se empezó a lastimar, el papel que la envolvía era lo suficientemente resistente para aguantarla, y para mal de la mujer; liberaba descargas que laceraban su piel.
— ¡Detente Rin! —pidió Kagome al ver las heridas, pero cuando quiso acercarse a ella Inuyasha la detuvo.
—Lobos… —escupió entre dientes Ran, y Sesshomaru entendió que sería contraproducente, si estos llegaban a cruzarse en su camino.
Kagome también entendió la reacción de Rin, cualquiera estaría molesto con quien le quito la vida, pero Koga luego de eso, había cambiado.
—Inuyasha —llamó al medio demonio— ve con Koga y aléjalo de aquí.
— ¿Cómo demonios quieres que haga eso; Kagome?
— ¡Ve ahora! —Y con la enorme duda de como cumplir la petición, el Hanyou abandonó la cueva, no sin antes amenazar —Si le llega a ocurrir algo Sesshomaru.
—Entonces que no se meta en problemas… —Eso en su idioma, Inuyasha lo entendió como un «Yo no le haré daño»
Ran estaba alterándose en demasía y el demonio no sabía que tanto podría aguantar el pergamino, de pronto recordó un detalle, nada perdía con intentarlo.
—Retírate —ordeno a la sacerdotisa que estaba junto a Ran, esta confiando en el accedió.
Sesshomaru se arrodillo frente a ella y extendiendo su estola esta la cubrió por completo, entre la candidez y la suavidad, Ran calmo su respiración, quedándose lentamente dormida.
—Creo que funciona… —dijo Kagome sentada en el otro extremo de la cueva —se siente segura a tu lado.
Sesshomaru la ignoró estaba demás cualquier palabra salida de su boca, los hechos hablaban por si solos, la pequeña Rin seguía en su cuerpo, seguía necesitando de él.
Ran se durmió con el sentimiento tan conocido de seguridad que le proporcionaba el demonio, su inconsciente regreso a un recuerdo en particular, un recuerdo quizás de la última vez que hizo una promesa sincera.
Una niña de 6 años bailaba, pasando una esfera de agua creada con esfuerzo, de una mano a la otra, al ser pequeña; su padre alababa sus habilidades y rapidez para controlarlas, bailaba feliz, los presentes la admiraban, sonreían y elogiaban sus logros; cuando de pronto.
— ¡Ahhh! —el grito terminó con su baile y concentración, la esfera cayó disolviéndose, y escuchó el llanto que siguió el alarido.
Su padre se acercó a ella con el rostro serio y le dio el primer y más duro consejo:
—Que nada, absolutamente nada, vuelva a distraerte de tu objetivo.
Y todos los que hace unos minutos la alababan, se fueron separando para seguir con sus deberes, eso la molestó, pero decidió ir hacia donde estaba la causante de su regaño. En el suelo y con una rodilla raspada estaba Fushigi; secándose las lágrimas y su madre la consolaba.
— ¿Tanto escándalo solo por eso? —Preguntó venenosa en su hablar la pequeña Ran.
— ¡Ran! —recriminó su madre, pero se sorprendió cuando la niña se acercó a la otra pequeña que estaba lastimada y con su poco de agua curó la herida.
—Yo llores por cosas tan simples, si lo haces no sabré cuándo estés en verdadero peligro,
La pequeña Fushigi cambio su llanto por la alegría, admirando por primera vez; a la que sería la líder más poderosa que siguiera jamás, pero también la más traicionera.
La voz de Inuyasha la sacó de aquel tierno recuerdo, no presto atención a lo que decía o más bien discutía, solo podía pensar en una cosa, Fushigi tenía motivos de peso para odiarla.
— ¡Te digo que no pude hacer más! —Inuyasha ya perdía la paciencia, de por sí, no se llevaba bien con Koga, como para que Kagome lo obligara a poco menos que permanecer con él.
Ran en el momento que abrió los ojos se vio envuelta en la estola de Sesshomaru, al mirar de reojo lo vio también sentado a su lado con los ojos cerrados, pero ella sabía mejor que nadie que él nunca dormía.
De pronto un llamado a viva voz hizo que Sesshomaru frunciera el ceño en abierto enojo, e Inuyasha se ganara un par de siéntate por tonto. Koga lo había seguido…
¡Hola! Huy como que estoy inspirada… tres días seguidos publicando, he roto mi record, jajajaja si no publico pronto es porque venció mi licencia de prueba de office y bueno aun no la compro jajaja, sí, estoy muy floja para algunas cosas, besos a todas las que sean tomado unos minutitos para comentarme y animarme a seguir… Gracias chicas, créanme que sin sus comentarios no estaría publicando un sábado por la noche jejeje, síganme contando si les gusta por favor adoro leerlas yo también besos.
Yuki.
