Alma capitulo 5

Caminaban tranquilamente; Sesshomaru a la cabeza, siguiéndolo Rin con Jacken; tirando de Ah-Un, y por ultimo Kagome e Inuyasha, el medio demonio comentaba divertido como Rin había barrido el piso con el demonio lobo, Kagome le recriminaba amenazando con darle un par de siéntate, y las risas no daban tregua, cualquiera diría que andaban de paseo. Su destino era un templo del monte del norte, conocido porque en la cima se adoraba a los Bijuu, ya que ese lugar era tan alto, que parecía tocar el cielo.

Ran luego de disfrutar ver; una vez más el esperado "siéntate" de Kagome, miró a Sesshomaru; dándose cuenta de algo que no había notado antes, sin preocupación alguna, llegó hasta donde caminaba el demonio, sin pedir permiso, tomó su mano izquierda y comentó.

—¿No tenias un solo brazo? —El demonio ignoró tanto el comentario, como la confianzuda acción de la joven, que revisaba la extremidad completa, incluso llegando a meter la cabeza; por la ancha manga de su kimono— Si, recuerdo que tenias el brazo derecho solamente, ¿cuando te creció este?

—Deberías saberlo, estuviste ahí.

Ran no respondió, frunció el ceño forzando su mente a recordar; colocando un dedo en su mentón; como si fuera de ayuda, cuando de pronto, se vio llorando por la supuesta muerte de Sesshomaru en manos de Magatsuhi, un ser maligno nacido de las energías oscuras de la perla de Shikon, pero también recordó, que fue testigo de la liberación del demonio y como obtuvo a Bakusaiga.

Se puso frente a él nuevamente, pero esta vez deteniendo su paso, e intentando abrir su haori.

—¡Que crees que le haces al amo! —Gritó Jacken al ver como la "mocosa" trataba de desnudar al demonio, y como este con la misma expresión de siempre, se lo permitía.

—Solo quiero saber si tiene la cicatriz del pecho, recuerdo que se lo atravesaron aquella vez...

—Mis heridas se curan más rápido que las tuyas...—Ran detuvo su manoseo— sin dejar cicatriz.

—Eres un demonio poderoso; pero yo lo soy más, no te compares conmigo...—con ese comentario se ganó una mirada entrecerrada de advertencia...

—¿Te crees mejor que yo? —si había algo importante en la vida del demonio, era su orgullo.

—No lo creo, lo soy —Dio unos pasos hacia atrás y tocando el dije de su cuello; este brilló.

—Te presento a Isonade... —dijo al momento que el fulgor se desvanecía y ella intentaba revivir la espada encerrada— es tu oportunidad para saber quién de los dos es mas...—Sesshomaru pasó a su lado; sin inmutarse.

—Recuerdo haberte dicho que no busco peleas innecesarias... —Y con una pequeña sonrisa de victoria, siguió caminando; dejando tras él a una mujercita molesta con las mejillas infladas.

«Idiota presumido...»

—No deberías provocar a Sesshomaru, Rin —dijo Kagome sonriendo amigable— no debe estar contento con nuestra compañía y debe ponerse de peor humor con tus comentarios.

—En mi mundo no había guerrero que se me comparara... Solo; mi padre... —comentó alardeando de su poder —y mi nombre es Ran...

—Tu siempre serás Rin... —dijo Inuyasha adelantando el paso, y dejando a las mujeres conversando atrás.

—Rin... o Ran, ¿cómo es tu mundo? —Preguntó curiosa Kagome.

—No podría describirlo, es muy distinto al de los humanos, pero si puedo decir que el tiempo transcurre mucho mas lento, fui desterrada hace mucho, mucho tiempo, aunque aquí en el de los humanos, solo llevo apenas 15 años...

—¿Cuantos años tendrías en total? —preguntó de nuevo un poco nerviosa la sacerdotisa.

—No lo sé, pasando los mil, dejé de contar.

—¡Entonces eres más vieja que Sesshomaru! —dijo Inuyasha burlándose del mayor.

—Y también mayor que tu...— completó Kagome.

—Los dos son unos cachorros... —acotó divertida Ran.

—¡Keh! Pero yo no soy un cachorro, soy joven... para nosotros pasa distinto el tiempo —respondió Inuyasha con un dejo de molestia.

—¿Cuantos años tendrá Sesshomaru? —Pregunto Ran con ingenuidad

—El amo es joven, solo tiene... —comenzó a decir Jacken.

—Jacken... Cállate —advirtió Sesshomaru con una gélida mirada.

—Eres un cachorro... —volvió a comentar la Tenshi, solo para hacerlo enojar.

Alma

Kagome se sentía tranquila, Ran o Rin, como se quisiera llamar, había tenido un cambio de actitud completo; luego de la pelea con Koga, por suerte Sesshomaru la había detenido de matarlo, pero lo que le llamó la atención; no fue el demonio-perro, más bien el último comentario del demonio-lobo.

«Cuando una vez me tope con ese demonio; en la busca de Naraku, lo vi viajando con una niña, en ese momento no entendí el motivo de andar por ahí con alguien tan joven, ahora entiendo que era cuestión de tiempo nada mas»

« ¿Cuestión de tiempo nada mas?» se preguntó Kagome, dudando que en ese entonces Sesshomaru hubiera visto como posible pareja a la pequeña Rin.

«Sera interesante ver el desenlace de ellos dos...»

Alma

Los estómagos de las mujeres gruñeron juntos, tomando desprevenido al grupo, pero llevaban todo un día sin comer, y la falta de energías serian un punto negativo en batalla.

Sesshomaru al escuchar la solicitud estomacal; examinó la zona con su olfato, no era bueno detenerse de golpe, pero jamás había ignorado el hambre de su pequeña acompañante.

—Un poco más adelante, me parece que hay un templo abandonado, si quieren podemos descansar ahí, y aprovechar de comer algo —acotó Ran.

Sesshomaru desconfió; pero accedió, mientras ellos descansaban y comían, él podría merodear el lugar; buscando algún peligro.

Antes de llegar al templo abandonado, recogieron frutos y lo que encontraran para comer, Inuyasha reclamó a Kagome; el no haber llevado comida ninja, pero luego de un "siéntate" le explicó que partieron muy rápido, como para cargar víveres.

Entraron en el roído templo, Kagome, Inuyasha y Ran, Jacken partió un poco antes de llegar, en busca de un encargo de Sesshomaru, y este último, se fue de inmediato a recorrer los alrededores. Cuando volvía, escuchó un grito, el de la sacerdotisa, apuró su paso con un mal presentimiento, pero al poner un pie en las ruinas, Sesshomaru supo que era una trampa.

Ran murmuró un cantico y un aro de luz se formó a los pies de Sesshomaru, este creyó poder librarse, pero no lo consiguió, antes de ser sellado; vio en el suelo a la sacerdotisa desmayada, y a Inuyasha atrapado contra la pared; con una flecha.

« ¿Qué hiciste Rin?»

a la tacita pregunta la mujer inmediatamente respondió.

—Tenias razón; solo espero la muerte, pero ustedes no estarán para presenciarlo.

El sello se completó y la oscuridad invadió a Sesshomaru.

Ran se retiró rápidamente y sin mirar atrás, ella no era débil, no necesitaba el aprecio de los seres que decidieron acompañarla; aun en total conocimiento del peligro.

«No lo merezco»

Partió en busca de su cazador, sabía que Yamata estaba cerca, podía sentirlo, mientras avanzaba agradeció el cariño y la oportunidad, lamentando despedirse de una manera tan brusca.

—¡Sal ya! no estoy de ánimo para tontos juegos —habló al aire y frente a ella, una figura apareció.

—Veo que hiciste nuevos amigos, Fushigi pensó que planeabas una venganza con la ayuda de ellos, pero veo que eres más inteligente que eso...

—Termina rápido lo que viniste a hacer, Yamata.

—De hecho vengo a darte una alternativa —Sonrió el hombre de cabello negro y ojos rojos.

—¿?

—Tu madre me ha apoyado, y juntos convencimos a tu padre de darte el perdón; a cambio de reconocer tus crímenes, jurar arrepentimiento y unirte a mí.

—¿Ese es el precio por mi regreso?

—Debes reconocer que es un precio bajo, comparado con tu vida.

—Bien, pero... prefiero morir —le devolvió la sonrisa.

Su rostro no presentaba contradicción alguna a sus palabras, algo que hizo enfurecer al hombre, no solo lo despreciaba , más bien prefería morir que ser de él.

—Bien; si es tu decisión, así se hará, pero debo decir que me sorprendes, estas dispuesta a morir por no doblegar tu voluntad, Ran, ojala no te arrepientas.

Ran miró de pronto hacia todas partes, faltaba algo...

—¿Donde está Fushigi?

—Olvídate de ella, esto lo resolveremos entre tu y yo... —y se lanzó de frente a atacarla.

«Serás mía quieras o no...»

Alma

Kagome despertó con dolor en el estómago, con dificultad; intentó recordar donde estaba y lo sucedido, con el pasar de los minutos, sus ojos se abrieron con fuerza al recordar como Ran la había engañado; para sellar a Inuyasha...

Luego de comer las frutas recogidas se sentaron en las húmedas y corroídas tablas del templo, los ojos comenzaron a pesar con el cansancio y la tibieza del ambiente, pero de la nada; todo cambio, una espesa niebla bloqueo su visión, dándole la impresión de estar sola, caminó un par de pasos, pero el temor la invadió, preparó su arco y flecha, lista para defenderse, no encontraba a Inuyasha o a Rin, el pánico se incrementaba cuando alguien la jaló de su ropa y ella en un acto involuntario, lanzó su flecha sin pensar. Un gemido leve alcanzaron a captar sus oídos, cuando la niebla se disipó, sus ojos vieron la imagen de alguien herido contra la pared.

— ¡Inuyasha! —Gritó, pero el medio demonio no respondió.

—Rin que... —no pudo terminar la frase, cuando apareció Ran frente a ella, con un puñetazo en el abdomen, la dejó sin respiración y conciencia...

—Perdóname Kagome... —Fue lo último que escucho cuando todo se fue a negro...

Intento moverse pero fue en vano, Ran la había amarrado y no tenia forma de escapar.

— ¡Inuyasha, Inuyasha! —Gritaba asustada, ella no había querido lastimarlo.

a unos dos metros de Inuyasha, una esfera llamó su atención.

« ¿Que será eso?»

—¡Sesshomaru, Sesshomaru! —Pidió ayuda, pero este no llegó.

El demonio estaba sumido en total oscuridad, era una dimensión vacía, sin forma o límite alguno, no se movió de su lugar, solo pensaba en las palabras de la tonta mujer.

«solo espero la muerte, pero ustedes no estarán para presenciarlo»

¿Realmente pensaba que él podía permanecer sin hacer algo, que la dejaría morir?

«Estas equivocada, si crees que puedes decidir por mi»

Cerrando nuevamente los ojos, dejó fluir toda su energía demoniaca, un brillo verde comenzó a rodearlo y expandirse, su mandíbula y manos se apretaron con fuerza, estaba verdaderamente molesto.

«Me las vas a pagar...»

Y liberando de golpe su furia; mesclada con su energía maligna, el lugar por completo se iluminó.

Kagome forcejeaba con las ataduras, se lastimaba las muñecas pero no importaba, debía ayudar a Inuyasha, de seguro; lo ocurrido le recordaría el día que Kikyo lo selló y eso no sería algo bueno.

La esfera que permanecía suspendida en el aire a un lado del medio demonio, comenzó a brillar y filtrar energía, la sacerdotisa cubrió su cabeza ante lo desconocido, pero al sentir que la luz disminuía volteó a mirar.

Sesshomaru había salido de la esfera.

«¿Lo había sellado Rin?..., ahora si debe estar furioso»

El demonio hizo un gran esfuerzo por volver a la calma de siempre y lo consiguió, miró a su alrededor y se topó de frente con la asustada cara de la sacerdotisa, extendiendo su látigo, corto la soga que la sostenía y ordenó.

—Libera a Inuyasha, rápido.

Kagome no lo pensó dos veces y retiró con fuerza la flecha que mantenía suspendido al medio demonio

— ¿Qué rayos paso? —preguntó aun aturdido.

—Perdóname Inuyasha, yo no quería... —el medio demonio interrumpió de manera brusca, la disculpa que recibía.

— ¡Rin, esta me la vas a pagar! —Gritó furioso Inuyasha y levantándose rápido, partieron los tres, en busca de la inconsciente Tenshi.

La pelea entre los Tenshi no daba tregua, la superioridad de los poderes saltaba a la vista, Ran atacaba con dos látigos de agua a su oponente, mientras que este, se defendía con su espada Kusanagi.

—Dime Ran, ¿porque no peleas con Isonade?

—No eres digno de caer bajo su filo.

Aunque no quisiera reconocerlo Ran, estaba en desventaja, aquel hombre era su par, y como tal, en un momento de su vida fue su confiable compañero de batalla, no deseaba herirlo.

—Detente Yamata, me rindo —dijo disolviendo los látigos y bajando los brazos.

Aquella rendición fue un golpe tan bajo para el Tenshi de los demonios, que no pudo menos que golpearla con fuerza, estrellándola contra un árbol, pero para su orgullo fue peor, que ella no se levantó.

—¡No eres más que un ser despreciable! mira en lo que te has convertido... —Gritó herido en la parte más dolorosa, su corazón.

—No luchare mas contigo, gane o pierda mi destino será el mismo, la muerte.

—¿De verdad me creíste capaz de matarte? solo quería que desistieras... vuelve conmigo Ran, seamos uno...

—No puedo... yo... —Ran cerró la boca solo para apretar los dientes y fruncir el ceño, Sesshomaru se acercaba a paso rápido.

Si llegaba e intervenía en la pelea, sería el final del demonio.

...A unos metros de distancia; y pasando desapercibido, un pequeño zorro disfrutaba la pelea, pero más que eso; deseaba ver el desenlace.


Hola a todas!

Mi marido me pregunta ¿cómo se te ocurre un nuevo capítulo todos los días?

Mi respuesta... Mira todos los bellos comentarios que me dejan... es que ni puedo dejar de escribir después de leerlos... Gracias chicas!

Hoy casi no publico! Venció mi licencia de prueba de office 2013 y yo, olvidadiza, no me di cuenta, así que agradezco a mi hermana por prestarme un provisorio 2007 pero me gusto el 2013... Ahora lo tengo que comprar!

les mando un beso enorme a todas, estoy muy contenta de que les guste esta historia porque es bien distinta a la linea que siguen generalmente los personajes, y ya saben me hacen muy feliz sus mensajitos besotes... Yuki.