Alma capítulo 6
…Si te vas a morir, hazlo de una vez, que mas da; no podré revivirte con Tenseiga, pero; si es mayor tu deseo de pelear, estaré aquí para ver como sales victoriosa….
La pelea entre los Tenshi no daba tregua, la superioridad de los poderes saltaba a la vista, Ran atacaba con dos látigos de agua a su oponente, mientras que este, se defendía con su espada Kusanagi.
«Que me falta Isonade, dame una señal»
Se sentía frustrada, su querida compañera no conseguía despertar, cuando era ese; el momento en que mas la necesitaba.
—Dime Ran, ¿porque no peleas con Isonade? —Preguntó con burla Yamata.
—No eres digno de caer bajo su filo —necesitaba rápidamente un plan.
Aunque no quisiera reconocerlo Ran, estaba en desventaja, aquel hombre era su par, y como tal, en un momento de su vida fue su confiable compañero de batalla, no deseaba herirlo, por eso, y el aprecio a sus amigos, no mancharía una vez más sus manos de sangre.
—Detente Yamata, me rindo… —dijo disolviendo los látigos y bajando los brazos.
Aquella rendición fue un golpe tan bajo para el Tenshi de los demonios, que no pudo menos que golpearla con fuerza, estrellándola contra un árbol, pero para su orgullo fue peor; que ella no se levantó.
—¡No eres más que un ser despreciable! mira en lo que te has convertido... —Gritó herido en la parte más dolorosa, su corazón.
—No luchare contigo, gane o pierda mi destino será el mismo, la muerte, mejor que sea de una vez.
—¿De verdad me creíste capaz de matarte? solo quería que desistieras... vuelve conmigo Ran, seamos uno... —se acercó hacia ella extendiendo su mano.
—No puedo... yo.. — Ran se sentó bajo la sombra del árbol, deseaba despedirse en paz.
—Ran, fuimos felices una vez… —apoyó una rodilla en el pasto húmedo, necesitaba llegar a ella, hacerla entender.
—Yamata, ¿acaso no piensas en Fushigi? —sus memorias le recordaron el daño causado a la joven.
—Ella jamás me interesó, incluso ahora sigue siendo una niña débil, la importancia que ganó ella, fue la que tu le diste al volverla tu mano derecha.
—Sabes que ella te ama.
—Tú también lo sabías, pero eso poco te importó al dejarme entrar en tu cama.
—… —Ran iba a contestar, pero en su lugar, cerró la boca para apretar los dientes y fruncir el ceño, Sesshomaru se acercaba a paso rápido.
Si llegaba e intervenía, sería el final del demonio.
Yamata también sintió la presencia del demonio acercarse y colocándose de pie, se puso en guardia.
«…al dejarme entrar en tu cama…» Era la primera vez que el demonio odiaba tener un oído tan fino y sensible.
Ran consideró sus opciones, Yamata era poderoso; pero no más que ella, o al menos eso se repetía una y otra vez, en las batallas vividas, ella siempre había sido el líder, él la seguía. Fueron claras para ella, las intenciones del Tenshi domador de demonios desde el primer día que lo conoció; saltó a su vista, el deseo de poder, poder que conseguiría siendo el sucesor del Gran Kyuubi no Youko, o sea; su Padre.
Ran miró de reojo el rio, notando que en las aguas se reflejaba su pasado, a ella ciertamente; poco le importaba con quien se uniría, en esos tiempos; sus prioridades eran otras, sus batallas eran victoria tras victoria, y las alabanzas que las acompañaban la llenaban pero con el tiempo, se comenzaron a volver superficiales y monótonas «La perfecta guerrera» escuchó decir más de una vez, ella no era perfecta; pero el resto no tenia porque saberlo, era ilógico que la conocieran, había solo una persona, una niña como ella, que conocía los secretos más profundos de su alma, sus miedos y fortalezas, sabía que esa persona estaba dispuesta a dar su vida a cambio de salvarla, Fushigi a sus ojos; era el único ser que valía la pena.
«…Nuestro mundo carece de malas intenciones…» le enseñaron de pequeña, que falacia brutal, si existía el bien, también coexistía el mal.
Solo Fushigi, merecía sentimientos puros, sentimientos que ella traicionó, pero no se arrepentía.
«Mi querida Fushigi, algún día entenderás que lo que hice fue para protegerte…»
Estaba tranquila con su alma, dispuesta a abandonar el mundo que por 15 años; la vio reír y llorar, pero no consideró jamás que al entregarse a su castigo, recibiría tal esperanza por parte de Yamata, no contaba con la propuesta y fallida dominación del hombre; que exigía la unión entre ellos.
«Eso jamás…»
Debía ingeniar una solución inmediata.
Ran se abstuvo de iniciar sus ataques, con expresión de resignación; dio un par de pasos al frente, quedando a pocos centímetros de arrogante pretendiente.
—…En vista de las circunstancias solo hay una cosa que puedo hacer… —se acercó tímida y sumisa al Tenshi.
Yamata sonrió victorioso, Ran aceptaría estar a su lado, la mujer tomó sus manos juntándolas y luego… las congeló.
—¡¿Ran qué haces?! —Gritó el hombre sorprendido.
—No permitiré que los lastimes —y haciendo uso de toda su fuerza, encerró al Tenshi en una enorme prisión de hielo.
—No podrás salvarlo Ran… esto solo demora las cosas, pero es inevitable —al escuchar su voz supo que no tenía mucho tiempo.
Sesshomaru apareció completamente serio, no abrió la boca siquiera para reclamar, Ran sintió un escalofrió al cruzar las miradas, estaba segura que si el demonio le fuera a decir algo, solo ladraría.
Inuyasha venia tras el demonio con Kagome en su espalda, Ran no perdió tiempo y llegando hasta ellos intentó hablar.
—Que hacen aquí, le dije… —No pudo terminar la frase, porque la mano de la sacerdotisa se estrelló en su cara, en una innegable cachetada.
—¡Nunca vuelvas a hacer eso! Los amigos están para apoyarse en tiempos difíciles, ¡quieras o no, no te dejaremos sola! —Kagome cambio su expresión de enojo por una de compresión.
Ran estaba impresionada por la valentía de sus amigos, el remordimiento se apoderó de su pecho, ellos eran mortales; pero no les importaba, con aquel sentir tan poco conocido, el brillo de su dije comenzaba a aflorar.
Yamata decidió tomarse todo el tiempo necesario, seria placentero ver como la voluntad de la Tenshi caía al ver a sus "amigos" morir uno por uno, pero al ver como Ran se acercaba al, en ese momento; arisco demonio, decidió actuar.
—Sesshomaru…
—Si vas a morir, hazlo de una vez, que mas da; no podré revivirte con Tenseiga, pero; si es mayor tu deseo de pelear, estaré aquí para ver como sales victoriosa…. Sin embargo tenemos asuntos que tratar —haciendo crujir sus garras le mostró a Rin que si estaba molesto
Yamata no lo soportaba, él; toda su existencia deseo a la mujer, hizo lo necesario para acercarse a ella, peleo a su lado, aun a sabiendas que ella se creía y sentía superior, el despecho y la traición lo envolvían, Ran una vez le había entregado su cuerpo, dándole falsas esperanzas de su unión, pero al momento de llevarla a cabo; ella corrigió.
«No eres más que un ser débil, te sometes en conocimiento a mi poder, mientras que yo, no me someto ante nadie, aunque sea más fuerte mi rival, mi voluntad me convierte en superior» Liberando de a poco su poder, derritió su prisión, era hora de matarlos a todos.
«Por la razón o por la fuerza...»
No lo vio venir, estaba perdida en una tacita discusión; dentro de la mirada del demonio, aunque él no tenía derecho a reclamarle lo vivido antes de conocerlo, él no opinaba lo mismo.
En un inesperado movimiento, Sesshomaru se colocó frente a ella, enfrentaría al Tenshi que osó reclamar lo suyo, no importando si lo fuera o no.
—Así que tu vienes por Rin, bien, no lo permitiremos —Dijo Inuyasha con una gran sonrisa, en el fondo de su corazón; añoraba las batallas reales, los exorcismos de Miroku eran siempre una estafa.
—Es cierto, no dejaremos que la lastimes… —Kagome también se preparó colocando una flecha en su arco.
—Serás el primero en morir demonio… —Siseó Yamata entre dientes, el único rival a juicio de él, era el demonio.
— ¡Detente Yamata! —Gritó Ran, pero fue tarde, el Tenshi alzando a Kusanagi, lanzo su ataque.
Las energías fluyeron a través de Kusanagi, la espada se tornó negra al momento de tomar posesión; de la voluntad de Sesshomaru. El demonio no se podía mover, su cuerpo no respondía, salvo a la voluntad impuesta.
«Tu cuello… córtalo» Fue la sentencia.
Muy despacio Sesshomaru desenvainó a Bakusaiga, y colocó su filo en el blanco cuello.
—¡Sesshomaru! —Gritó Ran al momento de sostener la espada evitando la ejecución.
El demonio miraba apenas pudiendo mover los ojos, pero no importaba lo único que llamaba su atención, era el esfuerzo de la Tenshi en evitar el inminente suicidio.
—¡Kaze no Kizu! —Atacó Inuyasha creyendo que el Tenshi no podría defenderse mientras controlaba a Sesshomaru, pero un rayo intercepto el viento cortante desviando su explosión.
—Kagome! —Gritó Ran solicitando su ayuda —ataca la espada, Yamata es un Tenshi, pero la espada tiene poder demoniaco.
La sacerdotisa no perdió el tiempo y posicionándose en un lugar seguro, disparó sus flechas.
—No lo permitiré! —Se escuchó la voz de Fushigi al momento en que interceptaba las flechas con su Raijuu, como lo hizo con el viento cortante.
—¡Vete Fushigi, es peligroso que permanezcas acá! —Gritó Ran intentando convencerla.
—No me iré, tu castigo será ejecutado…
— ¿Mi castigo? Vete tonta, si te interpones en el camino de Yamata, también te matara…
—¿Matar? Ran, serás devuelta al cuerpo humano y tu memoria borrada, no nos ordenaron matarte.
—¡Vete Fushigi! —ordenó Yamata—Esta batalla es solo mía.
— ¡Que haces! Debías cumplir con las ordenes recibidas, Ran deberá volver a su forma humana y perder la memoria…
—Ella morirá por lo que me hizo —escupió con sorna fuera de si.
El corazón de la Tenshi del trueno se partió en dos, recordando el día de su más grande Traición.
«Aquel día mi mundo se iluminó con tu imagen, mi corazón revoloteó; en sensaciones jamás experimentadas antes, pero tu mirada con la mía jamás se cruzaron, ¿acaso era Ran o su trono que heredaría lo que llamó tu atención? Desde ese día; intente demostrarte mi amor, solo que yo no existía en tu estrecha visión, Ran me lo advirtió, y al no querer escucharla; la obligue a que me demostrara de la manera más retorcida tu única ambición, sus cuerpos fundiéndose en uno, fue el dolor más grande que mi ser resintió, la odie a ella, pero ahora veo que mi sentir no fue por la traición, más bien odie que tuviera la razón…»
Fushigi estaba estática en el suelo, giró la cabeza al ver la batalla, Yamata sonreía con superioridad, caminando a paso lento hacia donde Ran intentaba detener el filo de la espada contra el cuello del demonio, la sacerdotisa lanzaba sus flechas evitando que Yamata consiguiera controlar también al hanyou, mientras este utilizaba distintas técnicas para derrotarlo.
Su corazón estaba dividido entre la hermandad con la Tenshi de agua y su misión, Yamata no debía matarla por ser rechazado, si fuera por eso, él estaría muerto hace mucho tiempo.
El grito de la sacerdotisa al recibir un golpe del Tenshi la sacó de sus dudas, el medio demonio corrió en su ayuda, pero sus ojos se tornaron vacios y la espada en su mano perdió la transformación.
—¡Inuyasha! —Gritaba Kagome con la esperanza de que él pudiera reaccionar, no era del todo demonio, su corazón humano no se rendiría fácilmente.
—Mata a la sacerdotisa —fue la sentencia para Inuyasha
Ran estaba desesperada, si soltaba la mano de Sesshomaru este se degollaría y si no la soltaba y peleaba, sus amigos también morirían, ¿Qué elección debía tomar?
Inuyasha por todos los medios se resistía a matar a Kagome, su corazón humano, no lo permitiría jamás, al ver como se resistía el medio demonio, Yamata prefirió hacerlo con sus propias manos. Alzó sus garras listo para dar el golpe final a la sacerdotisa, había sido un problema su poder espiritual, no podía confiarse…
—¡Detente Yamata…! —Fushigi se colocó frente a Kagome —, nuestra presa es Ran, no debemos matar a nadie más…
—¿ Y que harás al respecto niña? No eres más que la muñeca de Ran, siempre te manipuló, y cuando no pudo conseguir más de ti, te traicionó.
—Nuestro deber es…
—Al diablo el deber! — y con un manotazo la lanzó lejos.
—¡Fushigi! —Gritó Ran al momento en que la Tenshi del trueno cayó al piso, pero al intentar moverse, aflojó el agarre de Bakusaiga y esta alcanzó a cortar ligeramente la carne del demonio.
El dolor y confusión en el rostro de Rin, fue algo que no pudo soportar Sesshomaru, él era poderoso, un demonio de sangre pura, nadie lo subestimaba.
Sus miradas se cruzaron y con eso bastó, el mensaje para ambos estaba claro.
«Lo haremos juntos…»
Ran buscó a Kagome con la mirada, tenían que estar sincronizados, la sacerdotisa estaba poniéndose de pie en ese momento, y volviendo a tomar su arco y flecha para atacar.
—¡Kagome, ahora! —La sacerdotisa lanzó su flecha con un único deseo.
«Bloquea su poder» la flecha rebotó en el medio del filo de Kusanagi, purificando sus energías por unos minutos.
«¡Ahora!»
Al unisonó Ran y Sesshomaru giraron con todas sus fuerzas, el control sobre el demonio disminuyó y estaba listo para atacar.
—¡Bakusaiga! —y el poder liberado arrasó con su víctima, sin que él pudiera reaccionar.
En un esfuerzo sobrehumano, Yamata consiguió esquivar parte del ataque del colmillo explosivo, estaba herido; pero no lo suficiente para dejar la pelea a medias, su problema mayor, había soltado a Kusanagi.
—Ve por ella, yo te protegeré… —ordenó Sesshomaru a Ran y haciendo crujir sus garras; se lanzó contra su oponente, debía tener cuidado de no volver a caer bajo el control de la espada, pero con su látigo no le dio tiempo al Tenshi de recoger su espada, ambos machos se elevaron en el cielo, donde solo los golpes se escuchaban.
Ran corrió hacia donde yacía Fushigi, acomodándola en sus brazos suspiro más tranquila, al ver que solo estaba desmayada.
«que alivio»
Miró de reojo hacia un arbusto a un par de metros de ella, un pequeño zorro la observaba sentado y tranquilo.
« ¿Padre?»
Un estruendo se escuchó entre los árboles y seguido se estrellaron con fuerza en la tierra; Sesshomaru y Yamata, ambos al ponerse de pie; estaban manchados con sangre, cuando Ran volvió a girar la cabeza a donde vio al zorro, este había desaparecido.
—No puedes vencerme demonio —Yamata corrió y consiguió recoger a Kusanagi — es tu fin.
Tenseiga palpitó en el cinto de Sesshomaru «Tenseiga, ¿quieres pelear?»
Desenvainando a la espada celestial, Kusanagi perdió su efecto en el demonio.
—¿Qué ocurre? —Se preguntó desconcertado el Tenshi.
—Tenseiga no es de este mundo, y al parecer protege a quien la porta, tus trucos no resultaran dos veces…
—Bien; entonces, ¡acabare contigo de una vez!
—…— y volvieron a entrar en combate.
Sesshomaru atacaba con Tenseiga y la batalla se equilibra poco a poco. Si bien la espada no tenia ataque alguno en especial, conseguía anular el poder maligno de Kusanaqui
«Tenseiga es capaz de lastimar a los bijuu, porque no es de este mundo, es la espada celestial» Sesshomaru esbozó una ínfima sonrisa, la batalla no estaba perdida.
Ran acarició el rostro de Fushigi, esperando con ese gesto despertarla.
«No quería que te lastimaran mi pequeña, como tampoco permitiré que lastimen a mis amigos»
Isonade palpitó
—Lo había olvidado… —susurro para ella la mujer— mi alma había perdido su sentido, pero me reencontré.
Isonade palpitó nuevamente y la transformación llamó la atención de todos, inclusive deteniendo la pelea. El cuerpo de la Tenshi se elevó unos pies del suelo y fue cubierto por delgados torbellinos de agua, sus ojos se tornaron color aqua y sus ropas cambiaron, una pechera de acero y cuero cubrió su torso, mientras que un pantalón reemplazo el Kimono que vestía, botas calzaron sus pies, y de su pecho; con la mano, retiró el mango de Isonade, quien formó su filo con los torbellinos de agua que terminaban de transformar a la mujer.
«…Lo has comprendido mi pequeña…»
Hola chicas! lamento el retraso UFF! no se imaginan cuanto me costo escribir este capitulo, fue muy difícil por eso demore... les aviso que mañana no podre publicar, pero si pasado mañana, tengo un viaje pronto y necesito prepararlo todo, estoy super ocupada, pero antes de irme terminare la historia. muchos besos... yuki.
