Alma Capitulo 7
Isonade palpitó nuevamente y la transformación llamó la atención de todos, inclusive deteniendo la pelea. El cuerpo de la Tenshi se elevó unos pies del suelo y fue cubierto por delgados torbellinos de agua, sus ojos se tornaron color aqua y sus ropas cambiaron, una pechera de acero y cuero cubrió su torso, mientras que un pantalón reemplazo el Kimono que vestía, botas calzaron sus pies, y de su pecho; con la mano, retiró el mango de Isonade, quien formó su filo con los torbellinos de agua que terminaban de transformar a la mujer.
«…Lo has comprendido mi pequeña…»
La Tenshi del agua consiguió reflejar su verdadera forma, su cabello liquido y sus ojos aqua eran hipnóticos; pero letales, Inuyasha y Kagome detuvieron sus ataques por precaución, ¿podría atacarlos a ellos también?
Fushigi despertó para ver a su líder en gloria y majestad, aunque no entendía bien que sucedía; estaba segura, esa no era la voluntad del rey. Una sombra a su espalda llamó su atención, pero cuando giró para ver; no había nada.
Ran comenzó a caminar hacia donde estaban Yamata y Sesshomaru, ambos quietos esperaban siquiera una palabra, la cual nunca recibieron.
—No creas que será fácil… —Yamata desesperó preparándose para atacar a la mujer.
El demonio por su parte estaba tranquilo pero atento; pensando en Rin, ¿estaba aun ahí?
La mujer llegó a su encuentro; parándose frente a Yamata, dejando a Sesshomaru a su lado.
—Maldita seas Ran, jamás podrás derrotarme… —levantó su espada para atacarla, pero ella no cambiaba de expresión, tampoco se movía.
Le dio la oportunidad, la podría haber perdonado, la habría amado por el resto de su vida, como aquella vez que lograron ser uno, seguirían luchando por mantener la paz; cada uno con su elemento y a la vez, entre los dos mantendrían el equilibrio, serian lideres, serian reyes…
La espada cayó sobre la cabeza de la mujer, pero siquiera la tocó, rebotó contra el agua que la envolvió en un escudo protector, Yamata saltó hacia atrás, pero fue imposible escapar de su poder, estaba por todas partes, una niebla lo rodeo inutilizando su vista, el frio lo envolvió congelando sus manos, la humedad recorrió su garganta se empezaba a ahogar.
«Basta Rin»
Un susurro a lo lejos, fue lo que el viento deposito en sus oídos, pero nada más que un susurro…
«Basta Rin»
ahí estaba otra vez, ¿quién era Rin, era ella?
«Basta Rin»
Una garra palpó su hombro, y sus recuerdos se entrelazaron; todo fluyo, cada experiencia vivida, sus padres, su aldea, su muerte, su renacer, el demonio-perro, Naraku, la aldea de Inuyasha, sus amigos. Su mundo giró acorralándola contra un precipicio, estaba sola, frente a un abismo de confusiones, pero una mano la sostuvo en último momento; una garra grande, fría y cálida a la vez, la recibió como si fuera agua en el desierto y se aferró al cuerpo que poseía, una lagrima rodó por su mejilla, no quería morir, quería disfrutar ese sentimiento de protección un vez mas…
«No te dejare sola…» susurro en su oído y la alegría de la inmediata infancia se desplegó, recordó jugar, correr y caminar, con el ser que la retenía.
«Tu eres Rin, mi Rin…»
Inuyasha estaba llegando al límite de su paciencia, ni él ni Kagome sabían lo que sucedía en la niebla, la sacerdotisa una vez más preparó sus flechas mientras que el medio demonio lo dispersaría con su viento cortante, esperando encontrar a su amiga y quién sabe, una solución.
—Inuyasha, espera…—Kagome bajó sus flechas para apuntar con el dedo, la niebla se disipaba y las siluetas comenzaban a aclararse.
Con una sonrisa recibieron la imagen frente a ellos, Rin abrazaba a Sesshomaru con fuerza y él se dejaba abrazar, mientras que a un metros de ellos Yamata escupía el agua que se había adentrado en su cuerpo.
Kagome tomó la mano de Inuyasha señalándole bajar la espada, al fijarse bien, la mujer en brazos del demonio, había vuelto a tener el cabello negro y los ojos chocolate. Cuando Rin abrió los ojos, vio el pecho donde estaba apoyada, Sesshomaru estaba serio como siempre, pero eso no le importó, sonrió, le sonrió a su apacible y paciente demonio la espera y esperanza, a sus amigos también, y sin palabras; logro demostrar que el equilibrio había vuelto a ella.
«…Lo había olvidado, mi alma había perdido su sentido, pero me reencontré...»
—Aun no muero Ran… —Gritó Yamata con los ojos rojos de furia.
Rin se separo un poco de Sesshomaru para pelear. la verdad; ya no sabía qué hacer, pero no moriría fácilmente.
Fushigi sintió la energía oscura que lo rodeaba, debían terminar su misión cuanto antes.
—Alto los dos —Fushigi se colocó en medio de Yamata y Ran— Transfórmala Yamata, que cumpla su condena…
Rin y Sesshomaru se miraron sutilmente, si era la forma de seguir viva, ella volvería a ser humana… después de todo, él mucho antes ya la había aceptado.
Yamata estaba enceguecido, la ira aumentaba en su pecho, canalizándose en un importante y doloroso punto, su amada correspondía al demonio-Perro; no a él.
Fushigi observó a la mujer que estaba parada al lado del demonio-perro, estaba distinta; pero a la vez era la misma, de ella había aprendido el arte de ser guerrera, rescatando su valentía y coraje contra las adversidades, ahí estaba su admiración, de pie y con la cabeza en alto; peleando por mantener lo que deseaba. para ella Ran; era la más poderosa, no solo por el poder otorgado y aprendido, también por la voluntad de no dejarse vencer, se colocó en posición de batalla cuando la energía oscura comenzó a fluir en un caos, demostraría que no era la misma niña llorona que Ran debía cuidar, era una mujer, con defectos y virtudes que le enseñaban día con día, su lanza Raijuu estaba cargaba y preparada solo debía aguantar el primer golpe.
— ¡Te dije que estorbabas! —en un acto irracional Yamata atacó a Fushigi para sacarla del camino.
Aunque estaba concentrada y preparada, la joven no consideró la mirada de odio que inundaban los ojos de aquel que amaba. Con crueldad e incluso un dejo de placer el Tenshi manipulador de los demonios golpeo con fuerza a la Tenshi del rayo, su cuerpo con el impacto voló un par de metros, Fushigi se recriminó antes de perder la conciencia, no solo había perdido la pelea antes de empezar, también había liberado su ataque de forma descuidada antes de caer, vio como su rayo se estrellaba en el monte, su descuido costaría más de una vida, con una lagrima batallando por escapar de su ojo izquierdo, todo se fue a negro.
Rin no había notado nada extraño en el Tenshi, pero al equilibrarse sus dos vidas, la mujer lo supo, su ira no era normal, tiempo atrás su padre se lo había advertido.
«Ningún Tenshi es capaz de contener las energías del mundo humano, con el paso del tiempo en aquel lugar hasta el más fuerte se contamina»
— ¡Fushigi Aléjate! —pero fue tarde Yamata había golpeado a la muchacha lanzándola inconsciente por los aires.
Pero como si el problema se resumiera solo en la pelea, Fushigi también alcanzó a lanzar su ataque, el rayo de Raijuu fue disparado sin destino aparente, en vez de dar a su objetivo se estrelló contra la cima del monte, provocando una avalancha de tierra y grandes rocas.
—Yo me encargo, ya me estaba aburriendo… —Dijo Inuyasha al ver que la tierra se desprendía arrasando todo a su paso.
—Ten cuidado Inuyasha —Kagome buscó con la mirada donde había dado a parar la Tenshi del rayo.
— ¡Kaze no Kizu! —Inuyasha intentó frenarlo con su viento cortante, pero solamente logro reducirlo.
Sesshomaru atacó a Yamata luego del ataque a la joven e ingenua mujer, si el Tenshi pretendía seguir con Rin estaba muy equivocado, lo azoto con sus látigos impidiendo que levantar su espada, debía además darles tiempo a Rin e Inuyasha.
La avalancha se precipitaba a gran velocidad y al arrastrar arboles y rocas cada vez incrementaba su porte amenazando caer sobre el pueblo humano a los pies de la colina.
Mientras Sesshomaru apuntaba con su látigo a zonas dolorosas, atacando el cuerpo de Yamata, pensaba en la posibilidad de que no pudieran detener la destrucción de la aldea. ¿Sería culpa de Rin? No deseaba más muertes, aunque fueran humanas, nada que pudiera empeorar la situación de Rin.
Kagome corrió con Rin al encuentro de la Tenshi, estaba en el camino de la avalancha y los ataques de Inuyasha poco podían frenarla.
—Kagome, saca a Fushigi de aquí —dijo Rin poniéndose frente a ellas.
— ¿Que harás tu?
—Detendré la avalancha, si el rayo de Fushigi provocó esto, será su culpa de las muertes de los inocentes —suspiró recordando brevemente su experiencia—, será castigada igual que yo, llévatela rápido.
— ¡Kaze no Kizu! —Gritaba y atacaba Inuyasha— ¡Rin muévete!
— ¡Inuyasha, déjalo en mis manos! —se paró a unos metros de él esperando encontrar la posición correcta para su ataque.
—¡¿Estás loca? esto te aplastara!
— ¡Confía en mí! ¡Confía en Rin!
Con un dejo de preocupación Inuyasha saltó para ayudar a Kagome con la Tenshi malherida, dejando la situación en manos de Rin.
«Isonade, esta vez haremos bien las cosas»
La espada fluyó a sus manos; con el tácito deseo de apoyar a su compañera en batalla, el agua de los ríos aledaños llegaron ante el llamado de Isonade, que vibraba emitiendo una onda corta, el agua se comenzó a levantar como una pared tras la Tenshi, esta, en un movimiento de izquierda a derecha, liberó el cauce que se acumuló hasta varios metros sobre su cabeza, haciendo que la tierra que descendía se esparciera hacia atrás.
Cayó de rodillas agotada, cuando una sonrisa adorno sus labios; estaba feliz, satisfecha, había olvidado la última vez que hizo el bien pero la hacía sentir llena de vitalidad, miró hacia la aldea un par de kilómetros abajo, ni cuenta se habían dado del peligro que corrieron, pero no importaba; ellos no lo agradecerían y por primera vez, ella no deseaba que lo hicieran.
—Rin, ¿estás bien? —Inuyasha salió a su encuentro.
—Si, no te preocupes… Oni-chan. —Inuyasha abrió los ojos de felicidad, solo Rin le decía así.
— ¿Como me llamaste? —Rin sonrió, e Inuyasha no pudo evitarlo; se abalanzó sobre ella en un enorme y fuerte abrazo.
Kagome reviso si Fushigi seguía viva, algo absurdo realmente considerando que era inmortal, levanto la vista para avisar que la joven estaba bien pero desmayada cuando vio como Inuyasha abrazaba a Rin, una sonrisa adorno sus labios si el Hanyou estaba tan feliz como para exteriorizarlo quería decir que Rin era de nuevo…Rin. Al girar de nuevo un poco la cabeza vio a Sesshomaru de pie a su lado. ¿Acaso no estaba peleando con Yamata?
—Yamata Escapó —fue la simple respuesta de Sesshomaru a la tacita pregunta de Kagome.
Inuyasha sin soltar aun a Rin vio que su medio hermano lo miraba con sutiles ganas de arrancarle la cabeza por tocar una pertenencia de él.
—Échate Sesshomaru —respondió ofensivo ante la dura mirada— Rin volvió a ser Rin.
Cuando el medio demonio la soltó Rin se acerco a Kagome que estaba cuidando a la Tenshi desmayada
—Tengo un plan, no es de los mejores; pero podría funcionar, debemos llegar al templo lo más pronto posible, y antes de sellar el portal, debemos engañar a Yamata para que cruce.
— ¿cómo haremos eso? dudo que acepte de buena manera —Preguntó Kagome inquieta por las dificultades.
—Para eso necesitamos a Fushigi… —Acotó Rin acariciando el rostro de la joven.
—Vámonos —Ordenó Sesshomaru y comenzó a caminar, Inuyasha subió a su espalda a la joven y siguieron su camino, si todo salía bien pronto terminarían esa batalla.
Hola! Si volví… UFFFF he estado muy ocupada, fin de año es cuando hay mas fiestas y celebraciones en los jardines infantiles, mi hija tiene tres añitos y preparando la fiesta de navidad, paseos, etc. no pude hasta hoy, retomar la historia ojala puedan comprender…
Un par de cositas:
Megumi, de verdad disculpa por dejar la historia (bueno realmente la disculpa es para todas las que leen) pero como "Mamá de un terremoto de 3 años" que está en sus fiestas de fin de año ha sido una locura… pero aquí estoy de nuevo.
A mi amiga Guest, por favor pongan un nombre, cualquiera para poder saber a quién le hablo, todas sus opiniones son leídas, siempre se las pido porque sin ustedes esto no tendría sentido, si alguien escribe, alguien tiene que leer, a todas las bellas pacientes… (si hay hombres me avisan ) por esperarme, gracias.
El próximo es el ultimo capitulo, de ahí estaré de cabeza para poder terminar Trazando destinos, insisto un poco de paciencia por favor, prometo no defraudarlas…
Besotes Yuki.
