Alma capitulo 8
Yamata llegó al templo donde adoraban a los Bijju, en completo silencio e invadido por la ira, fue derrotando a todos y cada uno de los valientes monjes que custodiaban y adoraban a los inmortales, el sendero de cuerpos que dejo a su paso, le permitió dar de inmediato con las puertas del templo.
Luego de limpiar la sangre de su espada, camino despacio a través de la gran puerta del templo, al entrar en él; pudo observar el detalle y la majestuosidad de la obra, los elementos básicos, Aire, Fuego, Tierra y Agua adornaban las paredes de la amplia fortaleza, el cielo estaba cubierto con rayos mientras que en el piso, la imagen de Kusanagi se alzaba imponente indicando hasta el altar creado para el gran Kyuubi No Youko, el rey de los Biiju, donde tras él, la imagen del zorro de nueve colas advertía a los mortales de no jugar con los poderes que ellos resguardaban.
Yamata se sentó a los pies del altar apoyando la espalda en él y enterrando la espada en el suelo donde apoyo su brazo en el mango.
—Todo está listo Ran, cuando vengas por mí, te llevaré a la fuerza.
***Alma***
Caminaban en silencio Inuyasha y Kagome, meditando lo que podía acontecer, fuera del aprecio que tenían hacia Rin; por todos los años de conocerla, era difícil de creer que sus crímenes como Ran podían ser perdonados, Sesshomaru a la cabeza del grupo; trazaba mentalmente los posibles escenarios y como salir vencedor, pero si Yamata era fuerte por su naturaleza, no lograba medir el posible daño que les causaría dentro de su descontrol. Los cuatro eran fuertes, Inuyasha había mejorado mucho su ataque con Tessaiga, la sacerdotisa también había adquirido y fortalecido su poder, Rin como Ran, era también muy poderosa, algo difícil de dimensionar al recordar cómo debía cuidarla en su momento, sin querer comenzó a recordar cuando era una niña y todo lo que vivió a su lado, siempre fuerte de espíritu; con un sólo defecto, su mortalidad, pero ahora no lo era, ¿seguiría a su lado?
— ¿En qué piensa? —La voz de Rin fue algo agradable de escuchar, sobre todo con la amabilidad de su tono.
— ¿Despertó? —Jamás le diría lo que pensaba.
—Aun no, pero lo hará.
—Debe estar lista para lo que sucederá, de no ser así, solo será una carga.
—Ya ha lidiado con cargas antes. —Dijo refiriéndose a ella cuando era una niña.
—Aquella carga tenía una dura labor.
— ¿Cual?
—Matar el silencio. —Rin sonrió, al parecer la molestia de Sesshomaru se había desvanecido, dejando para ella; al demonio amable que siempre conoció.
Fushigi se comenzó a mover en la espalda de Inuyasha y despacio a abrir sus ojos, el medio demonio decidió bajarla, mientras que Rin se acercaba a su amiga para tranquilizarla, sabía que era un tanto nerviosa y con todo lo sucedido esperaba como mínimo que los atacara.
— ¿Ran?
—Si, aquí estoy Fushigi.
—Dime que es un mal sueño, que estamos en el palacio y estoy despertando luego de una profunda siesta; en tus piernas como antes.
—No pequeña, estamos en tierra de mortales; caminamos hacia el templo de conexión con nuestro mundo, ahí haremos cruzar a Yamata y a ti también, luego sellaremos el camino.
—Pero Ran... —intentó discutir su decisión.
—Necesitamos tu ayuda si me aprecias, no te negarás... —no le daría más vueltas, sabía bien cuál era su posición.
—Haré lo que tú me digas... —ambas sonrieron al saber que su amistad se recuperaba.
***Alma***
Yamata sintió la presencia que tanto esperaba y sonrió con los ojos cerrados, su poder había incrementado desde la última pelea, su resentimiento lo alimentaba. Siendo las ansias lo último en turbar su razón.
—Yamata... —el Tenshi abrió los ojos con enojo, estaba arto de su presencia.
—Que haces aquí Fushigi, donde esta Ran… —el crujir de sus dientes provocó un escalofrió en la joven, pero resistió.
—Ella no vendrá, se marchó con el demonio, no volverá con nosotros… —explicaba mientras avanzaba hacia el altar.
—Ella volverá ¡quiera o no! —sacó la espada de su descanso, al colocarse de pie.
—Detente de una vez este no eres tú.
—Este soy yo… —habló con una desagradable sonrisa —, no permitiré que un demonio se mescle con la sangre de una Tenshi de agua, ella me fue prometida.
—Crucemos en paz, el rey no querría... —Dio un par de pasos más hasta quedar frente a él.
—Es tarde, con Ran a mi lado; yo seré el rey —un golpe en el rostro de la joven Tenshi, bastó para lanzarla contra las paredes y así descartar el convencerlo por la razón.
Sesshomaru no espero a que se disipara el polvo para hacer acto de presencia, con parsimonia atravesó la gran puerta, caminó hasta quedar entre Yamata y los escombros donde quedo enterrada Fushigi, se miraron un par de segundos donde pareció que tenían una conversación mental, la tensión se cortaba con un cuchillo y descargas eléctricas comenzaron a rodear a los machos, el que comenzaba el ataque tenia desventaja, lo sabían, por ende esperaban el primer movimiento del contrario, para el demonio era algo simple, la paciencia era una gran cualidad gracias a su auto control, pero el Tenshi no contaba con tal talento.
En un rápido movimiento Yamata puso el filo de Kusanagi en el cuello del demonio, pero este con la misma habilidad colocó el filo de Bakusaiga en su defensa, la fuerza de ambos machos estaba equilibrada.
—Los demonios no son dignos de nuestra sangre…
—Tus problemas no son mi asunto.
Se separaron de un salto para volver a chocar las espadas, Sesshomaru debía sacarlo del templo, el espacio era reducido para la batalla, mas aun con la mujer inconsciente, no tenia libertad de movimiento, Yamata por su parte cada vez enfurecía mas, Ran había enviado al demonio y a Fushigi para enfrentarlo, no era capaz de dar la cara y terminar la batalla que ella misma había comenzado.
Retrocedió unos pasos, y colocó a Kusanagi en una específica posición, Sesshomaru la reconoció de inmediato, intentaría nuevamente controlarlo.
— ¡Bakusaiga! —y medio templo voló en mil pedazos junto con una parte del techo, no podía caer nuevamente en su truco, no sería subestimado. Por su parte, Yamata movió su cuerpo para esquivar el ataque, pero su hombro izquierdo fue alcanzado por la explosión, Sesshomaru levemente sonrió victorioso, todo lo alcanzado por Bakusaiga, tendía a autodestruirse, aquel Tenshi tenía las horas contadas…
— ¿Crees que puedes derrotarme con un ataque así? No fue más que un rasguño…
—Así comienza, pero el cuerpo impactado, sea humano, demonio o Tenshi, todos se infectan y encuentran su fin, el tuyo llegó, solo que aun no lo sabes…
—Donde esta Ran, demonio, si me lo dices ahora, te matare sin dolor…
—Donde no podrás encontrarla jamás. —Sesshomaru encontró la oportunidad y dándole una mirada de repudio, saltó sobre el techo. Yamata comenzó a sangrar, sentía tener mil agujas en su brazo, arrancó la ropa que cubría la parte impactada, y noto como esta se ennegreció.
— ¡Pagarás por esto demonio!—y de un salto lo siguió para terminar su pelea.
En completo sigilo, al ver que Yamata y Sesshomaru ya no estaban en el templo, Inuyasha guió a Kagome hacia el altar; siempre con la mano en la empuñadura de Tessaiga, la sacerdotisa vio el lugar y reconoció parte de lo explicado anteriormente, Rin había sido clara en las instrucciones, pero la sacerdotisa aun tenía dudas, ¿Contaba con el suficiente poder para abrir un portal así?
—Si hay alguien que puede hacerlo, eres tu Kagome —Dijo Inuyasha al ver su expresión de preocupación, darle confianza en ella misma; era lo único que podía hacer.
—Gracias Inuyasha… —el contar con su confianza era el motor de su fortaleza.
Sacó de entre su ropa un pergamino escrito a mano y comenzó a recitar las palabras con dificultad, la lengua era extraña y difícil su pronunciación, pero de hacerlo bien, sería el fin de los problemas.
Al terminar la tercera frase la pintura de Kyuubi No Youko comenzó a brillar.
—Sigue así Kagome! —le dio ánimo Inuyasha sacando a colmillo de acero de su funda y colocándose alerta— ¡que nada te distraiga!
***Alma***
Sesshomaru se posicionó en la esquina sur del techo, pasivo como siempre, espero paciente la estruendosa aparición de su atacante, todo salía como lo planeado…
— ¡Pagarás por esto demonio! —Sesshomaru no mostró reacción alguna, cosa que descontroló más al Tenshi.
«Un par de pasos más, tan solo dos» Pedía Rin desde el fondo de su corazón, estaba lista para lo que sucedería.
Pero Yamata antes de dar el segundo paso hacia un quieto; pero tenso Sesshomaru, la detectó.
— ¿Creías que caería en tus tonto trucos? —Giró el cuerpo hacia el árbol donde se escondía —Que no reconocería el olor del agua…
Se lanzó sobre ella y Sesshomaru tras él, los segundos se volvieron eternos para el demonio; intentado ser más rápido que el Tenshi, pero Rin supuso que algo así podría suceder, antes del golpe de gracia por parte de Yamata, elevó sus brazos al cielo, dejando caer con ellos una burbuja gigante de agua que los envolvió a ambos. Sesshomaru vio como la expresión decidida de Rin; cambio a una de agonía, la punta de Kusanagi había sido enterrada en su vientre y permanecían congelados en aquella posición dentro del agua.
El demonio no sabía porque optar, si destruía la burbuja también liberaba al hombre pero si no lo hacía, Rin seguiría agonizando con la espada enterrada.
Cuando te vi, me enamoré. Y tú sonreíste porque lo sabías… (1)
— ¡Bakusaiga! —Sabía que con eso se condenaba, pero no quería un mundo donde su honor y victoria, se debieran al sacrificio de alguien a quien había jurado; silenciosamente proteger.
Al romperse la burbuja de agua que tanto le costó a la mujer formar, Rin y Yamata saltaron cada uno hacia un extremo, Rin chocó suavemente con Sesshomaru, sin embargo, para no preocuparlo más, cubrió con su mano la herida, pero de esta salía mucha sangre, desbordándose entre sus dedos.
—Podríamos haber sido uno… —dijo Yamata sacudiendo a Kusanagi para limpiar la sangre.
—Eso no es cierto, nacimos para matarnos uno al otro…
Con una sola mirada ambos supieron que hacer, Rin se lanzó con todo para derrotarlo, Isonade desplegó todo su poder en batalla, torbellinos de agua rodearon a los luchadores, demarcando el terreno que podían utilizar, Sesshomaru entró en la batalla sin proponérselo y como si fuera algo que ya conocían, iban turnándose; para el ataque, Yamata nuevamente se impresionó, él jamás había conseguido seguir el paso de Ran; cuando fueron aliados en batalla, mucho menos coordinarse como una extensión del otro, en mil años no había conseguido, lo que parecía conocer el demonio a la perfección.
Con la moral baja, Yamata comenzó a debilitarse, cada golpe recibido parecía un puñal más en su pecho, y fue ahí donde supo, que su amor no era correspondido, su corazón se rompió dejando un vacío que lo dejaba sin aire en el pecho, su alma se oscureció y toda esa negra energía fue absorbida por Kusanagi quien en su último ataque apuntó directamente a Ran, Sesshomaru corrió a envolverla con su estola pero no consiguió protegerla, salieron disparados al cielo y terminaron estrellándose en el templo.
El techo voló en mil pedazos y el cuerpo de Rin se estrelló contra el suelo, entre el polvo levantado, Inuyasha vio la figura de Yamata con los ojos inyectados en furia y tras él, poniéndose de pie, Sesshomaru con sangre brotando de su boca intentando volver a la pelea.
—Detente sacerdotisa, no eres digna de tocar a nuestra puerta… —reclamó Yamata al ver que la sacerdotisa abría el portal, todo había sido planificado.
Inuyasha se puso entre Yamata y Kagome, jamás permitiría que la lastimara.
—Es mi turno… ¡Viento cortante! —Atacó Inuyasha y la pelea comenzó otra vez, Sesshomaru e Inuyasha en contra de Yamata.
Kagome siguió leyendo el pergamino, intentando omitir los gritos la batalla entre los guerreros que se desataba por tierra y aire.
—Sacerdotisa… la voz de la Tenshi del trueno era débil.
—Fushigi ¿te encuentras bien?
—Si… esta por abrirse el portal, cuando eso suceda, arrodíllate y no mires hacia adentro.
—Está bien, ¿iras a ayudarlos?
—Solo cumplo con mi deber, vivimos para proteger la vida, humano o demonio, para nosotros es lo mismo… —...—Quedó en silencio al ver el cuerpo de su amiga en el piso, Ran sangraba más de lo que debería, eso la preocupó.
—Suerte pequeña… —la sonrisa de Kagome le recordó la sonrisa de su querida Ran —Ella estará bien —dijo por Rin— es una mujer fuerte, cuando pueda volverá a la batalla —Sin tocar a Ran, Fushigi se puso de pie, sacudió la cabeza intentando huir de la tristeza y decidida alcanzó la batalla.
«Concéntrate Fushigi, es momento de demostrar que eres una guerrera»
Fushigi saltó también a la pelea contraatacando con los rayos de su Raiyuu, eran tres contra uno y aun así no lograban debilitarlo, Sesshomaru se veía cansado, pero no abandonaba la batalla, Inuyasha atacaba una y otra vez apoyado con los rayos de Fushigi, Yamata estaba cubierto de sangre, pero no se detenía tampoco, su cuerpo colapsaría en cualquier momento; pero poco le importaba, la venganza era lo que lo mantenía de pie.
Kagome intentaba concentrarse, pero el cuerpo herido de Rin llamaba su atención, deseaba curarla, ayudarla, pero no se podía mover, con toda su fuerza espiritual; rogando por el término de aquella lucha, rezó la ultima parte del cántico, antes de terminar la última frase, un circulo de luz la rodeó sintiendo en su cuerpo y alma una infinita paz y candidez.
«No temas hija, todo está bien»
La luz los encegueció por unos momentos y la batalla se detuvo, Fushigi puso una rodilla en el suelo y bajó la cabeza en señal de respeto, Sesshomaru e Inuyasha tomaron distancia de aquel rayo de luz que sobresalía del templo, los incomodaba, tal vez, incluso podría purificarlos.
La paz en el pecho de Kagome la hizo perder la noción de lo que sucedía a su alrededor, deseaba mirar, que sus ojos le dieran la imagen física de su sentir; pero no lo hizo, pensó en pedir un milagro, Rin seguía inconsciente, Sesshomaru e Inuyasha estaban cansados, Fushigi había abandonado la batalla, solo quedaba Yamata de pie.
El Tenshi sonrió, la sacerdotisa había facilitado las cosas a su favor, descendió al templo, y levantó sin cuidado el maltratado cuerpo de la joven, camino hacia el altar, Sesshomaru observó la escena preparándose para volver a atacar, pero la mano de Inuyasha sosteniendo sus ropas; lo detuvo unos momentos, esa no era la forma de morir.
—Detente Yamata— las palabras venían de la boca de Kagome, pero no era su voz.
—Éste es mi premio, ha sido mi victoria difícil, pero lo conseguí— reconoció inmediatamente la voz, era la madre de Ran.
—Ella no te pertenece…
—Con el tiempo lo aceptará, yo seré rey, y con ella a mi lado seré invencible.
—No puedes obligarla a volver, puedo ver su corazón, y no es la misma que una vez partió de mis brazos…
—…—Sin medirse Yamata lanzó un ataque de energías oscuras contra el circulo de luz, pero este no se rompió, solo cayó la voz.
«Estaremos juntos por siempre Ran»
Yamata sujeto fuerte el lacerado cuerpo de Rin y comenzó a caminar hacia el portal, a unos pasos de él, pudo percibir que alguien a su espalda, aun tenia energía para pelear.
—Ríndete demonio ya gané…
—Esta batalla aun no la pierdo…
Sesshomaru mantenía los ojos cerrados; al igual que Inuyasha, el buen olfato que tenían era suficiente para ubicarse en el espacio, fue así como el medio demonio supo que Kagome estaba bien, mientras permaneciera dentro de la luz, estaría a salvo, pero ellos no, por más que intentaran disimularlo, la energía los afectaba más de lo que podían imaginar, a Inuyasha incluso le faltaba el aire, a Sesshomaru también; pero lo disimulaba perfectamente.
Yamata se giró con la mujer en brazos para terminar con sus vidas, jamás podrían vencerlo, sacó a Kusanagi una última vez para cortar sus cuellos y arrogantemente sonrió.
Lo que sucedió después, poco podrían explicarlo los dos únicos espectadores, Sesshomaru podría decir que vio un pequeño zorro pasar junto a él, pero al demonio no le gusta hablar, Inuyasha podría decir que por primera vez vio la cara de sorpresa de su medio hermano, pero de seguro; moriría por esa revelación…
Para Yamata fue todo en cámara lenta, junto al demonio vio un pequeño zorro caminando con paso lento hacia él, cuando quiso empuñar la espada en su contra, pero no pudo, su brazo no respondió. Con cada paso que dio, el pequeño zorro aumento; su porte hasta que, al quedar frente al Tenshi logro cambiar su apariencia.
— Kyuubi No Youko… —un susurro fue lo único que pudo abandonar sus labios, su cuerpo no respondía, estaba encerrado en si mismo y su conciencia comenzaba a entender el daño ocasionado.
Kyuubi No Youko, en forma humanoide, tomó con cuidado el cuerpo de Rin, con los ojos cerrados y soplado suavemente su flequillo; con aire curó algunas heridas en su cuerpo; pero las más relevantes, seguían sin sanar.
—Pequeña… ya todo terminó —Rin seguía inconsciente en sus brazos, el padre depositó un beso en su frente y caminó hacia el circulo de luz donde estaba Kagome.
—Sal de ahí pequeña, cumpliste muy bien tu labor —extendió la mano para sacar a la sacerdotisa, pero la voz de mujer volvió a escucharse.
—Ella no desea volver…
—…—no hubieron palabras de protesta, solo asintió con la cabeza y metió tu mano en el circulo sacando a Kagome de ahí, esta parecía en trance, pero se encontraba bien.
— ¿Padre? Sabía que no nos abandonarías…—Rin susurró en sus brazos, disfrutando de la protección de su progenitor.
—Tu decisión, ¿es el anhelo que guarda tu corazón?
—…—era el momento de elegir su camino, bajo despacio de los brazos de su padre y asintió con la cabeza.
—Entonces, que así sea pequeña —con su sonrisa sincera extendió su mano nuevamente para tomar la de Fushigi —partiremos de inmediato.
Rin se alejó unos pasos de él, miró hacia atrás y Sesshomaru se había retirado del templo, solo quedaban Inuyasha y Kagome, esperando por ella.
Miró hacia el otro lado, y el cuerpo de Yamata se mantenía estático pegado al piso— ¿que pasara con él padre? —Preguntó con un dejo de tristeza.
—Deberá volver y seguir entrenando, aun no está preparado —Tomó unos minutos para observarla por quizás ultima vez —estoy orgulloso de ti Ran…
—Rin… —sonrió a su padre—Mi nombre es Rin.
—Esta lista para tomar tu lugar… ¿no te arrepentirás?
—Quien sabe… solo sé que tengo un asunto pendiente.
— ¿Eso quiere decir que no te volveré a ver? —Fushigi se sentía triste, Rin asintió con la cabeza —Ran por favor, no cometas otro error, eres mi hermana, mi amiga, te perdono por tus errores conmigo y como la preferida del rey; él te a perdonado.
—Pero es que yo no quiero el perdón así…
—No entiendo…
—Me quedo en este mundo no como castigo, si no para comenzar a hacer el bien, desde niña sabia que siendo poderosa tendría el aprecio de los que me rodeaban, pero llegue a un punto en que no sabía quién era, al recuperar mi memoria y todo lo que me sucedió como humana, supe valorar cada uno de mis días porque eran un milagro, viaje con un poderoso demonio que aborrecía a mi especie y logré ganarme su cariño y respeto, conocí gente nueva, buenas personas que me acogieron sin pedir algo de mi parte, quiero retribuir el aprecio, la esperanza y la amabilidad…
—Ran, vuelve conmigo.
—Fushigi eso no sucederá, además Sesshomaru me debe una batalla…
— ¿Prefieres permanecer con el demonio hasta el fin de tus días?
—No, solo hasta que pelee conmigo y lo venza, luego de eso seguiré mi camino —se acercó para abrazarla, un último adiós —Cuídate mucho querida Fushigi.
Kyuubi No Youko tomo las manos de los dos Tenshi y camino hacia el portal, Rin retrocedió la misma cantidad de pasos quedando al lado de Inuyasha y Kagome, antes de cerrarse la luz Rin pudo leer en los labios de su padre un "te amo", sonrió con verdadera alegría, todo había terminado bien.
Al salir del destruido templo, vieron los cuerpos de los monjes esparcidos por el lugar, pero eso no fue lo que llamó la atención del grupo, ¿los hombres se estaban moviendo?
«Sesshomaru…»
Ayudaron a los que pudieron, estos no recordaban lo sucedido y después de un par de explicaciones sin sentido, de cómo había sido destruido el templo y lo que le había sucedido a ellos; prefirieron mejor no saber.
Rin miró a sus amigos y juntos partieron rumbo a la aldea, luego de un poco de silencio; no pararon de hablar lo que resto de camino, Kagome y Rin comentaban la sensación de paz del mundo de los Tenshi, lo arduo de la batalla, el poder que tenia la joven, y el amoroso mensaje que la madre había dejado con Kagome, las mujeres no daban tregua a la amena conversación, pero había alguien muy molesto en ese grupo, alguien que cuando guarda silencio, era peor aun que cuando decía lo que pensaba.
— ¡Habla ya! ¿Que te sucede? —Pregunto Kagome, fastidiada de la actitud huraña de su esposo.
—Sesshomaru… el maldito escapó antes de saber que pasaría con Rin.
—…—era cierto, Kagome se sentía tan bien que había olvidado la presencia del demonio perro.
—Sesshomaru sabia lo necesario, él es así, no necesitaba quedarse… —Rin sonrió y siguió caminando.
Llegaron a la aldea por la mañana, el sol se alzaba entre las cabañas despertando a los campesinos para comenzar su labor, Miroku salió también se su hogar estirando los brazos y bostezando, tras él, las gemelas con fuentes para agua corrían al rio.
Con alegría Kagome e Inuyasha apuraron el paso, pero antes de entrar notaron que Rin se había detenido, y permanecía unos metros atrás.
—Rin, vamos ¿no estás feliz de volver?
—Kagome… —Inuyasha la interrumpió, pero la sacerdotisa siguió hablando.
—Vamos Rin, todos están preocupados por ti, desean saber como estas.
—Kagome… —volvió a decir Inuyasha, esta vez tomando su mano.
—Kagome, gracias por todo… —Rin sonreía pero su mirada transmitía tristeza —no puedo volver, ese no es mi hogar…
—Siempre será tu hogar… —dijo Inuyasha con tono molesto, había percibido un aroma que le desagradaba profundamente.
—Debo buscar mi lugar, no puedo volver a esta vida, yo no soy la misma que ellos conocen.
—Todos te queremos Rin —Kagome se acercó para abrazarla —Tomes la decisión que tomes, siempre serás bien recibida.
Rin dio media vuelta, también había notado su presencia, comenzó a caminar en sentido contrario a la aldea, y después de unos pasos se despidió de sus amigos con la mano y una sonrisa.
Kagome e Inuyasha la observaron hasta que su silueta se desvaneció entre los arbustos, hubieran querido retenerla; pero no podían, ella, como dijo, debía encontrar su lugar.
—Rin estará Bien Kagome… —Dijo Inuyasha mirando al cielo— vino a buscarla…
Rin camino hacia unos árboles gigantes, movió unos arbustos para pasar, y a los pies de uno de ellos, se encontraba Sesshomaru sentado con los ojos cerrados, la joven lo pensó unos momentos y con completa conciencia de sus actos, atacó.
Una flecha de agua se detuvo a escasos milímetros de la cabeza del demonio perro, este ni siquiera parpadeo frente al peligro.
— ¿No se supone que debías esquivarlo?
—No peleare contigo Rin.
—No puedo irme de tu lado, hasta saber quién es más fuerte… —dijo con una expresión dudosa.
— ¿Te crees más fuerte que yo? —Sesshomaru abrió los ojos, nadie osaba desafiarlo.
—Lo soy… —insistió la joven sonriendo.
—Piensa lo que quieras… —se levantó de su cómoda posición y comenzó a caminar.
— ¿A dónde vas? —preguntó Rin confundida.
Sesshomaru detuvo sus pasos y giró un poco para ver a la joven que lo seguía; con las manos tomadas en la espalda en una postura infantil. Se miraron fijamente, él intentando buscar algo en su mirada, ella sin entender una vez más al demonio.
Sesshomaru estiró la mano hacia ella, gesto que Rin no entendió mucho, pero se acercó para recibirla, jaló a la joven hasta quedar frente a él, deslizando la otra mano por su cintura.
No había palabras, nada podía describir lo que las miradas profesaban, Sesshomaru se transformó en una esfera e energía y se dirigió a su destino.
Kagome saludaba y contaba lo sucedido a sus amigos, un presentimiento le indicó que elevara su vista al cielo y por un segundo, creyó ver una estrella fugaz.
«Mucha suerte Rin…»
Fin?
(1) Cuando te vi, me enamore. Y tú sonreíste porque lo sabías…William Shakespeare
Hola chicas! sip, ya volví... Feliz año nuevo! algo tarde pero mis mejores deseos para todas y todos, este es el ultimo capitulo UFFF.. toda una odisea, soy pésima para los finales.
puedo leer sus mentes... quieres epilogo... lo estoy pensando, tenganme paciencia.
gracias, gracias por la paciencia y por seguir mi historia, besos para todas, AH! lo olvidaba, a "guest" quien aparece hasta en mis sueños diciéndome "termina trazando destinos"... estoy en eso! es que no es fácil... créanme, mi hija esta de vacaciones y me tiene vuelta loca. en fin muchos besos de mi parte y hasta pronto, si quedan con gusto a poco me avisan y veremos que se puede hacer, las quiere... Yuki.
