LA NORMA ESPECIAL
"No debemos decirle esto a las chicas" Austin posó su dedo indice en sus gruesos labios. Dez asintió enérgicamente. Si Ally se enteraba de lo que estaban haciendo... Si se enteraba Trish quizá se uniera a ellos pero Ally... era su norma especial.
"3,2,1...¡ya!" los dos se lo habían metido en la boca a la vez. Masticaban sin parar y seguían comiendo haciendo un ruido bastante molesto. Una luz los asustó.
"¡Ahh!" los dos chillaron a la vez. Ally los miraba con una ceja alzada y los brazos cruzados, desafiante. Austin no recordaba haber visto a Ally así, nunca. La chica estaba esperando una explicación. Dez titubeó:
"Debo ir a cuidar a Jeanne... mi... ¡concha! Eso, mi concha." Dez se fue corriendo, escapando por los pelos de las feroces sauces de la castaña, la cual se volvió hacia Austin otra vez. El chico sonrió nerviosamente mientras la substancia dulce y blanca le chorreaba por toda la cara.
"Ally... ¿estas enfadada?" puso carita de cachorro. ¿Quien podía resistirse a esa carita tan adorable? La respuesta era simple: Ally Dawson.
"¿¡Cuantas veces te he dicho que en la tienda no se come!"
"No se... ¿mil veces"
"Austin, quitate la nata de la cara y saca la copa de helado de mi vista. Dentro de una hora tienes un concierto" dijo saliendo de la habitación. Austin se miró al espejo y sonrió antes de empezar a limpiarse la cara.
Próximo capítulo: Zaliens
