VIDEOJUEGOS
"Oh Trish, ¡te adoro!" gritó Dez completamente feliz. Trish hizo una mueca desagradable. Gracias al nuevo trabajo de la chica en la tienda de videojuegos, Austin y Dez podían jugar a todos los videojuegos que pudieran desear. Era el paraíso para los chicos. Ally y Trish los miraban muy aburridas... ¡llevaban 3 horas jugando sin parar!
"Yo me voy" dijo Ally ya harta de estar sin hacer nada.
"¡Espera Ally!" Austin se levantó de golpe "Ven, siéntate aquí". Ally arrugó el entrecejo, para luego suspirar y sentarse justo delante de Austin, en el suelo. Austin abrió un poco las piernas y la atrajo hacía él, haciendo que la espalda de la chica rozara el pecho del rubio. Austin le puso el mando en sus blancas manos pero sin soltar en ningún momento sus manos hecho que hizo que las manos de los dos se rozasen. Ningunos las aparto. Se sentía bien.
Austin empezó a enseñarle a jugar y Ally parecía divertirse mucho, así que sus dos mejores amigos decidieron dejarlos solos. Nada más salir, Trish suspiró:
"¿Es que no se dan cuenta de que parecen una pareja de tortolitos?"
"Mmm... no, Creo que no se dan cuenta" Trish le pegó un puñetazo en el brazo. "¡Au! ¡Que tengo la piel muy sensible! Ahora seguro que me sale un morado".
"Anda, vamos a comprarte una crema a la farmacia, nenaza" Dez se ofendió, pero no dijo nada al respecto. Cuando volvieron, Ally ya era una experta en el juego y Austin lloriqueaba porque la castaña había batido su impecable récord.
