~The Chance~
Capítulo XIII: "Last Fight"
"Lo juro por Dios que en el amargo final,
Vamos a ser los últimos en pie
Nunca caeremos...Nunca nos desvaneceremos
No importa que hasta en el amargo final...
Vamos a ser los últimos en pie"
-Esto comenzó con el repugnante sueño de un gusano que era incapaz de moverse…Kikyo. Tomar a la hermosa sacerdotisa y escapar de aquel oscuro hoyo, eso era lo que deseaba. Para ese propósito, permitió que los yukais consumieran su cuerpo, usándolo como como recipiente para que cientos de monstruos se convirtieran en uno, y fue así que nació Naraku…Ha pasado mucho tiempo de eso Kikyo. Aun que se suponía que la perla de Shikon iba a desaparecer con tu cuerpo, ahora la tengo en mi mano, rebosando con mi oscuridad, a tal grado que Magatsuhi no puede regresar a la joya, puesto que ya no hay espacio en ella.
Se escuchaba una voz en la oscuridad.
-Naraku –Otra voz intervino- ¿Qué piensas hacer con la perla?
-¿Qué pienso hacer? Huh…Nada –Dijo sin interés aparente- Sin embargo…Mi destino es con Inuyasha y los demás que tanto me odian y me desprecian- Un rostro de entre las tinieblas se comenzaba a ver- Devorare ese odio y rabia…Me volveré a transformar con la oscura y completa perla de Shikon. De esa manera, esta batalla terminara cuando ellos sean devorados por mi oscuridad –El rostro se iba desvaneciendo en sombras- Me pregunto si habrá algo más allá de eso.
-¡Ah! –Con sobre sobre salto la hechicera- ¡¿Qué diablos fue esa pesadilla?! –Respiraba rápidamente y sudaba frio.
Ya un poco más calmada noto que todo su entorno estaba totalmente oscuro ¿Cuánto había dormido? No lo sabía. Se incorporó de donde estaba reposando, sintió que los monstruos de su creador estaban cerca, seguramente Naraku planeaba otra transformación antes de atacar con todo el poder de la perla de Shikon….Aun así, había algo extraño ¿Por qué estando tan cerca no la atacaban? No dudaba que percibieran su energía y mucho menos que no la atacaran.
Camino hacia donde terminaba la terraza rocosa en donde había estado desde que durmió hasta que despertó, una aura extraña cubría el ras de la saliente rocosa, una especie de campo de protección, sin saber cómo, un impulso hizo que viera el suelo donde había una flor de loto, esto solo podía ser obra de cierto ilusionista, que además resultaba ser su hermano.
-Byakuya –Hablo fuerte y claro- ¿Qué es lo que planeas hacer?-Tratando de localizar al moreno con la vista.
-Qué mal agradecida –Se oía en un punto inexacto el aludido- Solo quería que mi querida hermana descansara bien.
-¿En serio crees que me tragare eso? –Incrédula pregunto.
-Huh…nunca confiaras en mi ¿Cierto?- un quejido soltó el sujeto- Sabes, si nos hubiéramos conocido en otras circunstancias, hubiera sido muy divertido convivir contigo –Un extraño tono salía en sus palabras- ¡Cuídate! –La voz se apagó después de esto.
-¡Byakuya! –Llamo con más fuerza la chica, al instante que la flor se deshojaba y la barrera sedia- ¡Que tipo tan extraño! –Sin saber exactamente el por qué, una ligera capa de melancolía la embargaba.
"Si todo fuera diferente…Sí, definitivamente nos hubiéramos divertido"
-¡Auch! –Se tocó la cabeza el niño humano al sentir un fuerte golpe en la cabeza.
-Me la debías –La mujer aún tenía el puño cerrado.
-Kagura ¿Qué te pasa? –Kohaku se quejó.
-Te lo mereces por meternos en líos –Lo veía molesta.
-Nos preocupaste mucho a todos Kohaku ¿Sabes? –Sango se unía a la conversación- Incluso Kagura –Agrego.
-Boberías –Bufo la aludida y se cruzó de brazos.
-Aunque ¿No se suponía que estabas con Sesshomaru, Kagura? –Pregunto el monje.
-A final de cuentas el odioso veneno de Magatsuhi si me afecto y acabe quedándome atrás –Respondió la oji-rubí- Y mejor decidí volver aquí.
-Los metí en muchos problemas, lo siento –Kohaku se sentía responsable.
-Ya deja de lamentarte chiquillo –Respondía irónica- Estas vivo ¿No? Y ya no dependes del fragmento para ello, así que vive tu vida –Con tono incierto ahora.
-Si –Agacho un poco la cabeza, entre apenado y feliz el muchacho.
-¡Como sea! ¿Y aquellos muchachos, dónde están? –Se preguntaba Kagura sobre Kagome e Inuyasha.
-La Señorita Kagome tenía cosas que hacer en su mundo- Respondió Miroku.
-Así que Inuyasha fue tras ella –Suspiro.
-En realidad le prometió no seguirla esta vez, y lo está cumpliendo –Hablo Sango- Él está afuera pensando.
-Eso es lo raro –Shippo respondió de la nada.
Después de la extraña aparición de Byakuya, Kagura había vuelto a la aldea de la anciana Kaede –Lo cual hizo hasta el amanecer-. Todos parecían estar arreglando pendientes antes de ir a la última gran batalla "¡Que agobiante!" esto le parecía tan extraño a la hechicera, a pesar que se había ablandado un poco en todo ese tiempo, pero no lo había hecho lo suficiente para comprender del todo ese tipo de cosas que hacían los humanos antes de un evento importante, así que decidió ir a pasear por ahí, aunque sabía que era peligroso hacer eso por la situación actual.
Fue volando, hacia algún lugar retirado sin dirección planeada, paro su vuelo llego hasta un acantilado que daba a un paisaje bastante interesante, sería agradable a no ser por el hecho que seguía la odiosa nube de monstruos y jyaki de Naraku...un gran campo lleno de una exuberante vegetación, solo con un punto de terreno llano, ahí estaba la aldea donde se estaba albergando. Todo estaba tan lleno de calma, pero no era la paz que uno deseaba tener, más bien, no había tal cosa, lo que se sentía era una tremenda tensión en la atmosfera, era demasiado tediosa hasta para ella, ¿Sentía miedo? ¿Pero de qué?...suspiro hondamente.
-Ha comenzado –Un hombre irrumpió en los pensamientos de la mujer.
-¿?-Volteo hacia atrás- Sesshomaru –Al estar ensimismada, no había notado la presencia de este- No llegaste a tiempo ¿Verdad? –No se atrevía verlo a los ojos, ya que se sentía un poco responsable por el rapto de Rin.
-Fueron bastante astutos esos dos para crear una distracción efectiva –Contesto viéndola de manera indescifrable.
-Un "No" era suficiente –Pensando, volvió a aspirar.
En ese momento, una energía malévola se sentía…Por fin estaba asimilando la perla Naraku. En un lapso de tiempo, el poder de la perla fusionándose con Naraku era mucho más intenso, hasta que hubo un momento en donde se percibía más controlado el poder, ya eran uno la joya y el enemigo.
-Sera mejor que te vayas –La mirada de Kagura estaba en el cielo.
-¿No iras? –Pregunto con tono desinteresado.
-Solo sería un estorbo ¿No? –Respondió con risa burlona aún sin verlo- Promete que los mataras a ambos…A Magatsuhi y a Naraku –Rodo su cabeza y ojos hacia su acompañante- Promételo.
Un extraño brillo llenaba los rubíes de Kagura, era como una peculiar mezcla de reproche y anhelo ¿Qué era ese hechizo? ¿Por qué siempre lo veía sin respeto y no como los demás? Esa mujer era todo un misterio, y otra vez mostraba una actitud diferente de lo que solía ser. Siempre y de alguna manera enigmática, esos lados de ella lo solían desconcertar bastante aunque no lo mostrara en el exterior Sesshomaru, pero también hacia que tuviera un interés peculiar. Ya lo había pensado en el pasado y de algún modo sabía que en algún momento todo aquello lo tendría que confrontar con la castaña que tenía delante de él, pero antes tenía que responderse el mismo una pregunta ¿Que quería con eso?
-No tienes que decir lo evidente –su mirada perforaba la de Kagura,
¿Por qué se enganchaban aquellos oros en sus ojos? Sentía una rara sensación entre los dos ¿Se estaban conectando? ¿Acabaría aquello cuaado estuviera liquidado el enemigo? Descubrió que lo que la tenía ansiosa no era del todo la batalla que estaba próxima, sino lo que podía ocurrir después ¿Aun seguirán en el mismo camino? ¿Por qué deberían estarlo si no eran nada? ¿Se atrevería a preguntarle a Sesshomaru si podía estar junto a él? ¿Y si la rechazaba? Su cabeza era un mar de confusiones. Sin embargo esa mirada sostenida con tan intensidad por los dos, la estaba sosegando de un modo indescifrable.
-Vete ya –Con una extraña fuerza, Kagura decía algo que no quería decir- ¡Quédate! –Su mente quería gritar.
No dijo nada, solo estaba sosteniendo la mirada, no sabía cómo, pero una parte lo estaba anclando a ese lugar como si no quisiera irse.
-Ve por Rin –Un nudo en la garganta que pudo controlar por un instante no la dejaba hablar -¡Quédate conmigo! –Apretando los puños, su orgullo le impedían vociferar que quería prolongar el tiempo con él lo más posible.
Rin, era verdad, tenía que salvar a esa niña, se había prometido que ella sobre viviría, además…era mejor que Kagura se quedara, así la otra promesa de que ella también sobreviviría sería más fácil de cumplir, pero antes, tenía una curiosidad, algo, una inquietud que era banal para los momentos críticos, sin embargo…
-¿No trataras de hacer algo extraño esta vez? –A pesar de su interés su voz era tan estoica como de costumbre.
¿Tratar de hacer algo? Ahora Kagura era la desconcertada…Recordó aquel momento intimo que habían tenido después de la primera pelea con Magatsuhi ¿Era a eso lo que se refería? Después, recordó la idea loca que le había surgido después de ver a Sango besar a Miroku, y a pesar de lo bochornoso que se pensaba, esta vez no se abochorno por la eso ¿Sería buena idea pedirle tal cosa al Inugami?
-Yo… -Un hilo de voz soltó la hechicera.
Dio un par de pasos para aproximarse a él, sus manos se querían levantar pero temblaban demasiado ¿No se suponía que estaba calmada? No lograba entenderse "Tonta".
-Huh… -Rio totalmente vencida y deteniendo sus movimientos- Sería peligroso –Por fin desengancho su cobriza mirada- Concéntrate en rescatar a Rin y acabar con esos malditos –La Kagura de siempre volvía al ataque- Ya luego veremos si hago algo raro o no –Se cruzó de brazos y volvió a ver a Sesshomaru- Ahora la seguridad de Rin es lo importante- Pensó.
Esa mujer sí que era todo un misterio, volvió a ser la misma en un lapso de tiempo realmente corto. Resoplo ante lo gracioso que resultaba aquello.
Nuevamente sus miradas de conectaban, aunque una, con una nada común confianza y otra, con la manía de descubrir lo que podía pasar después.
Ella sonrió, y él mostro una pisca de calidez en su mirar, para después girarse los dos tomando caminos diferentes…Ya habría tiempo de arreglar "esos asuntos".
Sus pequeños ojos color turquesa se abrina lentamente, repentinamente se sentó de un solo golpe de la paja donde dormía, un palpitante dolor en su cabecita lo ataco, sintió que algo sobresalía de su cobrizo cabello –Un gran chichón.
-¿Eh? –Notándolo puso una cara de divertido desconcierto.
-¿Ya despertaste Shippo? –Hablo una anciana.
-Anciana Kaede –El niño respondió, notando que estaban también Kohaku y Kagura con ellos, además que estaban en el almacén donde se habían quedado desde que demolieron la casa de Kaede- Es verdad, cuando nos íbamos a ir… -El rostro del niño se notaba concentrado, tratado de recordar lo que había pasado y después de unos minutos- ¡Maldito Inuyasha! Se fueron mientras estaba inconsciente –Vocifero el zorrito.
Mientras llegaba de su breve encuentro con Sesshomaru, Kagura vio que Inuyasha estaba agachado conversando con el niño de algo aparentemente importante y que de la nada, le había dado un fuerte puñetazo en la corona de la cabeza a Shippo. Todo indicaba que el grupo del Hanyou estaba consciente de que era peligroso para aquel pequeño yukai, y por eso la forma tan ruda de sosegar al niño por parte del platinado.
-No se puede esperar más de ese idiota ¿No? –Pensó divertida, Kagura.
En ese momento Shippo salió volado hacia el exterior ¿Intentaba alcanzar al grupo? Al asomarse, se encontró con una espesa bruma de veneno que invadía las alturas del cielo.
-El jyaki se está expandiendo –Comento Kohaku.
-Eso parece –Agrego Kaede.
Kagura solo veía aquella malévola nube, y también el niño zorro, pero este con una inocente preocupación por sus amigos.
Los yukais se iban aglutinados como si algo los llamara, todo indicaba que Naraku necesitaba más de ellos para lograr la transformación deseada. Muy por lo alto, Sesshomaru veía en lo que se estaba convirtiendo el enemigo, una gigantesca araña.
-Naraku –En su interior- Incluso transformado, al final sigues siendo una araña.
En ese instante un grupo de monstruos de atrevió a atacarlo, encontrando su muerte en la navaja de Bakusaiga.
-De verdad que el poder de tu nueva arma es sorprendente Sesshomaru –Una voz conocida, llamo.
-Byakuya de las ilusiones –Volteo a ver al visitante que flotaba encima de una serpiente yukai.
-Aun después de cortados los monstruos, los cuerpos de estos siguen siendo destruidos –Siguió con su platica el moreno- Y si el cuerpo principal llegara absorber esos restos, también será desecho…Si usas a Bakusaiga, aun así de transformado –Sonrió con curiosidad- Naraku no tendría oportunidad, así que ¿Por qué no lo matas de una buena vez y acabas con todo este drama? –Finalizo con malicia.
Solo imagino la pequeña figura de una jovencita Sesshomaru. Primero tenía que sacar a Rin de ahí, solo así le daría su merecido a Naraku.
-Te preocupa la pequeña niña ¿No es verdad? –Como si leyera su mente, el sujeto indago- Ella está aquí, dentro del cuerpo de Naraku.
Una chispa de desagrado pasó por la mirada del alvino…Y sin aviso, la gran araña disparo indiscriminadamente una letal telaraña cubierta de un potente veneno que con el contacto mato a los pocos yukais de bajo nivel que estaban por ahí. Sesshomaru la evadió sin ninguna dificultad.
-Ya llegaron los otros –Declaro Byakuya, huyendo del lugar y observando como llegaba el grupo de Inuyasha al lugar.
Después de lanzar unos ataques más con su telaraña, la araña abrió sus fauces ¿Estaba realmente dejándolos entrar? ¿Sería una trampa? Estas cuestiones pasaban por la cabeza del heroico equipo.
-¡¿Sesshomaru?! –Inuyasha noto como su medio hermano saltaba sin dudar hacia el interior del cuerpo de Naraku, no tenía tiempo que perder después de todo.
-Sin dudar, ira por su pequeña niña humana -Hablo de nuevo Byakuya irónicamente- Creo que voy a llorar.
Fue lo último que escucho Sesshomaru tras adentrarse en aquel hostil campo de batalla. En lo que él seguía su camino, una pareja prometía casarse al volver de la batalla que les esperaba.
El interior de Naraku se veia mucho más grande de lo que parecía desde el exterior, esto fue lo que noto el grupo de Inuyasha. Una figura se aparecía entre la penumbra del arácnido, era la forma humana de Naraku, obviamente los trataba de atraer, tal vez era una trampa, pero no quedaba más que entrar a aquel temible lugar. Inuyasha ataco aquella figura sin espera alguna y de igual manera Sango aun rostro que salía desde los muros de la carne del enemigo. Naraku fanfarroneaba sobre si lo querían acabar desde adentro y que su shouki ya había bañado a todos aquellos que estaban dentro de su enorme cuerpo, pero en ese caso ¿Por qué no les estaba afectando aquel terrible veneno? De inmediato comento el enemigo que la perla quería las almas de ellos, sus corazones, su sufrimiento y desprecio hacia él. El hanyou no aguanto más oír las palabras llenas de perversidad se su contrario declarando que lo que hacía ahí el mismo Inuyasha, era romper con el amargo destino que lo ataba aun a él y también con la existencia del mismo Naraku.
Naraku dijo que al hacer eso, también era como ponerse en contra de la mismísima perla, romper con el destino tan antiguo de la perla.
Entonces, las paticas se hicieron a un lado, y un gran cuerpo emergió desde el suelo, era casi igual al Naraku conocido, pero con un aspecto bastante monstruoso, cubierto por una oscura coraza y un cabello blanco y crespo, y de inmediato este se fue contra Inuyasha y compañía.
A lo lejos observaba todo el mundo el gran cuerpo de Naraku, el cual, después de unos minutos de que entrara aquel raro grupo para derrotarlo, la gran araña se agazapo formando una gigantesca esfera negra.
-¿Acaso eso significara que algo grande está por comenzar? –Se preguntó Kagura viendo aquella escena- No me gusta ni un poco –Frunció el ceño con preocupación.
Inuyasha bloqueo con su espada el golpe que impacto contra él, Naraku lo incitaba a que siguiera por ese camino, que al fin y al cabo tenían tiempo de sobra y que permanecería ahí por siempre. Ignoraba lo dicho el semi-demonio e intento cortarlo, pero aquella figura tenía una coraza imposible de cortar con la Tessaiga común, pero enseguida, Sango ataco con su renovado Hiraikotsu teniendo mejores resultarlos al cortarlo por la mitad, pero esto en vez de mejorar el panorama lo empeoro, puesto que las dos partes se convirtieron en dos cuerpos completos, de nuevo la espada de Inuyasha atacaba sin embargo esta vez con sus lanzas de diamante, las cuales atravesaron a aquellos seres y se incrustaron en las paredes de Naraku, pero enseguida fueron rechazadas por él mismo…No le quedaba otra opción al platinado, tendría que usar el Meidou Zangetsuha para acabar con aquel sujeto de una buena vez, entonces las paredes del enemigo se fueron transparentando, dejando ver una pequeña figura divagante ¡Era Rin! "Perece que la pequeña ha despertado" comento el malvado hanyou, y después Inuyasha cuestionaba que fuera una falsa figura, y el antagonista lo incitaba a que lo comprobara además que al fin y al cabo aquella humana no significaba nada para el ambarino. Sabiendo que no se atrevería a hacerlo, ataco al grupo, el cual solo evadía los ataques.
¿No atacaría Inuyasha? Pero en algún momento sucedería, fuera para salvar a sus amigos o para salvarse a sí mismo, eso era lo que la mente de su contrario revelaba.
Mientras que esquivaban los golpes, Kagome declaro que la perla aun no era absorbida por completo por Naraku ¿Pero, por qué?
De repente el gran cuerpo del ser malvado se movió, provocando que Kagome e Inuyasha cayeran dejándolos separados de Sango y Miroku, aunque afortunadamente por los oportunos reflejos del hanyou aterrizaron sin menor problema. De inmediato, este le pidió a la sacerdotisa que le indicara el camino hacia donde se encontraba la perla de Shikon –La cual obedeció- Pero….si Naraku podía manipular su cuerpo ¿Por qué permitía que llegaran hacia la joya? Esto se preguntaba la morena. Repentinamente Inuyasha se comenzaba a sentir extraño, con lo cual su acompañante lo pudo notar sintiendo una aura siniestra, trato de acercarse y preguntarle que sucedía, pero este la ataco sin previo aviso, aunque ella logro esquivar aquello, así fue que noto a Inuyasha cambiado, había tomado su forma demoniaca descontrolada.
-¿No te das cuenta? –La voz de Naraku retumbaba en el lugar- ¿Por qué crees que permití que se acercaran a la perla que he corrompido? Inuyasha es un débil hanyou, parece que su corazón fue devorado muy fácilmente por el aura toxica de la perla.
Esa era la intención de Naraku, acabar con la confianza entre los aliados. Kagome le pidió a Inuyasha que reaccionara sin obtener respuesta de él y solo obteniendo una herida en su brazo derecho por las garras de este. Su enemigo le preguntaba del porque no lo purificaba en ese mismo lugar para que ella pudiera sobrevivir, pero también menciono que no podía hacerlo puesto que sus poderes espirituales habían sido sellados por Magatsuhi. Kagome ignoro las palabras de Naraku, corriendo y tratando de alejar al platinado de la perla para que volviera a la normalidad, por un momento se detuvo cuando…
-¡Es inútil! –El rostro del enemigo salía desde el piso- Al convertirse en Yukai, en lo único que piensa Inuyasha en estos momentos es en matarte…te daré algo que te gustara.
Una esfera de humo oscuro apareció ante Kagome, mostrándole en su interior una flecha.
-Es una flecha infestada de mi shouki, si le disparas a Inuyasha con esto te salvaras –Con vos perturbadora le aconsejaba el demonio a la humana.
Sin pensar mucho, Kagome ignoro la sugerencia de su enemigo y siguió con su camino pero no llego muy lejos topándose con a una especie de precipicio. La flecha oscura volvía a aparecer y de nueva cuenta Naraku la presionaba a tomar la decisión de matar a su compañero o dejarse morir sin hacer nada al respecto.
-No voy a dispararle a Inuyasha –Decidida y ofendida respondió- Él nunca….
-¿Te mataría? –Termino Naraku riendo descaradamente- Pronto lo entenderás –Finalizo.
Inuyasha con su forma demoniaca, empujo bruscamente a su compañera por el precipicio, Kagome al caer, nombro nuevamente el nombre de él, perdiéndose en la precipitación llena de una gruesa bruma.
-¡Que mujer tan tonta! –Se volvía a burlar Naraku de la decisión de la colegiala.
Mientras tanto una exterminadora y un monje caminaban a través de aquel temible lugar tratando de encontrar la perla. Sango podía oír la Kazana de Miroku con mayor intensidad, suponía que la próxima vez que abriera esa vertiente, el hombre podía encontrar su final, su rostro mostro tal preocupación, que su compañero le pregunto qué le pasaba, a lo cual respondió ella que nada.
Repentinamente una espesa bruma los rodeo haciendo todo prácticamente invisible, pero así como llego se esfumo dejando ver una especie de templo maltrecho, Miroku reconocía perfectamente ese lugar…era el templo donde su padre había muerto. Entonces, se empezaron a ver tres figuras en las afueras de aquel lugar, era en monje Mushin, Miroku de niño, y el que parecía ser el padre de Miroku. Aparentemente, el progenitor se despedía de su hijo y del anciano, después camino lejos de ellos y pasando por un lado del Miroku del presente y Sango.
-¡Este es el último día de mi padre! –Pensó el moreno.
Entonces la figura paterna repentinamente detuvo su paso, mientras que una tremenda fuerza de succión en esa dirección se creaba tragándose todo, la Kazana del monje había llegado a su límite, estaba a punto de ser absorbido por su maldición el hombre. Sango veía petrificada la escena.
-¡Padre! –La voz de un niño gritaba.
La castaña volteaba en dirección del niño.
-¡Detente, Miroku! –El mayor de los monjes lo detenía con firmeza- sino, serás absorbido por la maldición te tu padre.
Entonces un gran estallido resonó provocando que la mirada de la chica volviera a ver a donde tenía su vista primeramente. Después de semejante denotación, solo quedo un enorme cráter en el lugar…Sango Grito horrorizada al instante, Miroku la abrazo fuertemente tratando de calmarla diciendo que solo era una ilusión ¿Por qué le mostraba eso Naraku? Él ya lo había visto y de cierta manera ya había aceptado el hecho, y lo supo al instante de cuestionarlo, lo que quería el enemigo era perturbar a la exterminadora.
Unos tentáculos de asomaban desde el piso, por fin atacaría el antagónico.
Inuyasha vagaba sin rumbo y con su apariencia demoniaca, recordando la trampa que se le había tendido a él y a Kikyo, balbuceaba que la protegería, pero recordó que al final, su primer amor termino por desaparecer de la tierra por segunda ocasión y definitivamente para siempre, no había sido capaz de protegerla.
Naraku lo veía con múltiples caras que emergían en los túneles de su gran cuerpo.
La imagen y voz de una dulce joven percibía el hanyou, quien lo llamaba interminablemente y le decía que siempre estaría con él…No había podido proteger a Kikyo, pero a Kagome, pero a ella si podía aun resguardarla con su vida si era preciso. Un flash de la joven cállenlo paso por la mente del platinado haciendo que por fin recobrara el sentido completamente, percibió el olor de la sangre de Kagome, al instante vio su mano derecha que estaba cubierta del granate liquido de la colegiala, no comprendía el por qué.
Naraku con tomo burlón e hiriente, le cuestionaba si no recordaba lo que había sucedido hacia apeas unos minutos y excusando a su rival, puesto que se había convertido en demonio y por ello no podía recordar nada. Inuyasha exigía respuestas con ira, el arácnido compadecía al joven, restregándole que no recordaba cómo había acabado con su compañera y que era la segunda ocasión que no lograba proteger alguien, antes a Kikyo y ahora a Kagome, ambas mujeres habían caído presa de la debilidad del corazón de Inuyasha. Este último ordeno que se callara a su contrario, destrozando una de las tantas caras que sobresalían del lugar, también se negaba a creer tales palabras ¿Cómo es que había sido capaz de lastimar a Kagome? ¡Imposible! Empezaba a sentir una tremenda impotencia al no recordar nada, volvió a ver su mano llena de la sangre de Kagome sintiéndose angustiado.
-Inuyasha –Lo llamaba Naraku- Te salvare de tu débil corazón, olvídate de Kagome y de tu corazón humano –Parecía que obedecía el aludido, volviendo a su forma descontrolada- Solo recuerda el placer de destacar a tu presa….Eso es lo que la Perla de Shikon desea de ti.
Sentía un poco adolorido su cuerpo, pestañeo un par de veces antes de abrirlos completamente, un fuerte sonido hizo que volteara tras ella ¿Sesshomaru? Fue lo que se preguntó al ver la figura del hombre alvino Kagome. Trato de incorporarse cuando sintió un dolor agudo en su brazo derecho, a lo cual se quejó.
En ese momento un grupo de yukais que rondaban en el interior de Naraku estaban a punto de atarla, cuando Sesshomaru los destrozo con sus filosas garras.
-¿Estabas ahuyentándolos? –Pregunto la chica.
-Esa herida –Sesshomaru ignoraba las palabras de Kagome- …Fue causada por las garras de Inuyasha ¿No? Así que el hanyou ha sido consumido por la oscuridad de Naraku.
-¡Te equivocas Inuyasha….! –A punto de reprocharle al yukai- Él solo…
Pero este siguió con su camino ignorándola.
-¡Ah! –Se levantó rápidamente y fue tras él- ¡Espera!
Kagome estaba segura que Inuyasha no la había intentado acecinar cuando cayó al precipicio, más bien la había empujado antes de que perdiera el control por completo, al menos eso quería creer ella con mucha fe.
Los tentáculos atacaban sin cesar a Sango y a Miroku, quienes golpeaban los pedazos de carne que los amenazaban, pero estos de multiplicaban al instante y a tal grado que lo mejor era huir con ayuda de Kirara. La exterminadora estaba demasiado preocupada por el monje, quería evitar que este usara su Kazana ya que si lo hacía, seguramente tendría el final de su padre.
Cuando pensaban que podrían escapar del enemigo, más tentáculos aparecieron, uno de ellos tirando de la pata del gran gato haciendo que salieran disparados sus paseantes, Miroku logro saltar sin daño alguno, pero sango fue golpeada haciendo que cayera con brutalidad al piso quedando lejos del hombre y casi noqueada, entonces otro ataque estaba a punto de impactar a la chica, Miroku soltó de su mano el rosario que cerraba su Kazana.
-¡No lo haga! –Pudo notar las intenciones de su compañero.
Pero la ignoro succionando todos los proyectiles de carne, pero como toda acción tiene consecuencias, su vórtice se rasgó terriblemente y al sentirlo, en un instante lo sello. Sango se quería acercar, pero él no se lo permitió retrocediendo, en un momento peso que por fin su maldición lo tragaría ya que la Kazana hacia un terrible sonido, pero al mismo tiempo como vino el ruido también se había ido ¿Realmente se había calmado? Tal vez, pero si seguía actuando como lo estaba haciendo, a ese paso pronto llegaría a su límite, definitivamente no quería que viera eso Sango.
-Aquí es donde nuestros caminos de separar –Dicho esto, se fue del lugar.
-¡Espere! ¡No me deje! –Vocifero su compañera.
Llamo a Kirara rápidamente para alcanzar al moreno, pero al llegar donde había partido, no lo encontró quedando demasiado preocupada.
Si arrastraba a Sango con su muerte, eso sería más terrible que la muerte misma.
Se cambió lo más rápido que pudo el muchacho humano, y de la misma madera salió de aquella pequeña choza.
-Si vas, se molestara tu hermana, Kohaku–Una mujer hablo.
-¿Eh? –Salto asustado volteando para todos lados.
-Aquí –Llamo de vuelta.
-Kagura –Volteo hacia arriba del recinto donde apenas unos instantes lo albergaba.
-Iras ¿No es así? –Estaba sentada sobre la cornisa del lugar.
-Yo…yo no puedo quedarme así sin hace nada –Bajo la mirada.
-Oh –Con tono raro- No tienes remedio mocoso –Salto de donde estaba hacia donde se encontraba parado el muchacho.
-Pero… -Levanto la mirada rápidamente.
-Ve por Ah-Un y larguémonos de una vez –Primero sería, pero al final esbozo una sonrisa de complicidad.
-¡Si! –Feliz contesto el muchacho.
Caminaron un poco, encontrándose con un Jaken y un Shippo peleando por quien sabe qué, pero al sentir la presencia del humano y de la hechicera, pararon el pleito.
-¡Rin! –Grito Kagome al divisar a la niña.
-Ilusión –Respondió Sesshomaru- No tiene olor ¿Solo quieren burlarse de mí? –Preguntaba en su interior.
Pero a lo lejos, unos pequeños ojos de abrían ¿Qué paso? ¿Dónde estoy? Rin cuestionaba taciturna, pero en un segundo sus ojos se habrían como platos al poner su vista hacia arriba.
-¡Magatsuhi! –Grito la niña al verlo, se levantó veloz y corriendo de la misma manera para huir del espíritu llamando una y otra vez a Sesshomaru.
Tras correr algunos pasos, vio en la lejanía a Inuyasha y al instante le pidió socorro, pero al llegar ante él, Noto que no era el mismo de siempre.
-El olor de ella está cerca –Declaro el yukai.
-¿El olor de Rin? –Curioseo la colegiala.
-Voy a volar –Ignorando lo anterior, aviso y actuó elevándose.
-¡Espera! -Tomo el extremo de la estola de Sesshomaru quedando volando de los pies- ¿Rin está en peligro?
-Inuyasha está también –Respondió- Y aun en su forma yukai.
Si Inuyasha mataba a Rin sin duda Sesshomaru lo mataría sin duda alguna
Rin se quedó paralizada frente al hanyou, el cual se abalanzo en contra de la niña, que al notarlo corrió para escapar nuevamente de donde había ido, pero una gran cara fantasmagórica llego hasta ella haciendo que por la impresión cayera al suelo…Inuyasha la había alcanzado para entonces.
-¡Agáchate! –Con voz descompuesta hablo el joven.
Sin lograr comprender lo que pasaba, Rin obedeció dejándole el paso libre al platinado, el cual ataco el rostro flotante lo cual no sirvió por ser un espíritu y este se sorprendió de que aun tuviera algo de su corazón humano Inuyasha, pero también se burló de que alguien como un hanyou tratara de herirlo, seguido de esto, Magatsuhi se introdujo en el cuerpo del platinado para controlarlo –Como lo había hecho con Kohaku hacía tiempo atrás- Rin vislumbro una figura conocida cerca de ahí.
-¡Sesshomaru-Sama! –Vocifero a todo pulmón, pero el cuerpo de la niña fue absorbido por el suelo del enemigo.
-¡Rin! –Acercándose a gran velocidad, vio Sesshomaru como desaparecía y como su hermano se ponía frente a él con intenciones oscuras.
-¡Inuyasha! –le hablo Kagome suponiendo que el espíritu de la perla lo había poseído.
-Magatsuhi, escogiste a la persona equivocada para poseer –Blandió a Tenseiga- ¡Acabare contigo junto con el cuerpo de Inuyasha! –A punto de atacar.
Inuyasha también desenfundo a Tesseiga, cuya hoja se cubrió de negro y se abalanzó contra su hermano ¿Usaría el Meidou Zangetsuha?
-¡Detente Inuyasha! –Pidió Kagome desesperada.
Flotaban Dos figuras entre las espesas y oscuras nubes, una se trataba del caballo dragón Ah-Un quien llevaba como pasajeros a un chico humano, un niño zorro y un pequeño yukai, mientras la otra era una hechicera flotando en una enorme pluma voladora.
-¿Intentaba subir a Shippo para ir con Naraku? Jaken-Sama –Pregunto Kohaku.
-Si necesitabas montar ¿Por qué no lo hacías en Ah-Uh? –También interrogo Shippo.
-¡Cállate zorro! ¿Y por qué debía conducir yo? –Contesto, sin tener sentido Jaken.
-No cambies el tema –Con fastidio contesto Kagura.
-Después de todo Shippo es solo un niño –Justifico al yukai.
-Mira quien habla –Respondió el aludido con cierto recelo- Pero Kohaku, tu hermana te pidió que no vinieras desde el principio.
-Aun así, ya es muy tarde para regresar –El humano volvió a hablar.
Dicho esto, se toparon con el colosal cuerpo esférico de Naraku.
-¿En verdad es él? –Nervioso contesto el verdoso sujeto.
-Es más grande de lo que se veía a lo lejos –Agrego el niño pelirrojo sudando frio.
Un enorme circulo negro perforaba ese cuerpo con salvajismo…Sin duda era el ataque de Inuyasha. Después de unos momentos, la negrura se disipaba dejando ver la gran herida que había dejado aquella técnica.
-¡Adelante! –Hablo la oji-rubí.
-¡Si! –Kohaku respondió moviéndose junto con Ah-Un hacia la puerta improvisada.
-¿Qué? –Los más chicos del grupo con temor quedaron desconcertados.
-¡Espera! –Grito Jaken- Pensándolo bien ¿Creen que de verdad seamos de…?
-¡Se está cerrando! –La mujer y el humano ignoraron lo dicho y acelerando la velocidad se adentraron en aquel lugar escabroso.
-¡¿Fallo a propósito?! –Se preguntó Sesshomaru al notar que el ataque se había desviado demasiado de él y de Kagome- Tessaiga está manteniendo en cierto control a Inuyasha.
Al parecer Naraku había notado aquello haciendo que un montón de tentáculos atacaran al hanyou para separarlo de la espada, lo cual logro, dejando la herencia encajada en el suelo.
-Escapo –El mayor de los hermanos no lograba ver al menor- ¡Coge a Tessaiga, vamos tras Inuyasha y Magatsuhi! –Se empezó a mover hacia donde sentía la esencia del hanyou.
-¡Bien! –La humana obedeció.
Sesshomaru comenzó a cortar con sus garras la carne en donde sabía que podía estar el enemigo.
-¡Sé que puedes derrotar a Magatsuhi sin lastimar a Inuyasha! –Reconoció Kagome- Cuando llegamos, Naraku nos dijo que la perla de Shikon quería nuestras almas y los sentimientos de rencor que tenemos hacia él, la perla quiere el lado más oscuro de nuestros corazones, por eso...Si los hermanos pelean el uno contra el otro, Naraku se saldrá con la suya.
Aparentemente, el Inugami ignoraba las palabras de la colegiala. En ese momento había atravesado por completo una enorme pared de carne, Inuyasha los estaba esperando y no dudo en atacar, afortunadamente el yukai evadió con facilidad la agresión.
-¡Quédate atrás, solo estorbas! –Ordeno Sesshomaru, y después salto contra Inuyasha dándole un puñetazo en el rostro, haciéndolo retroceder hasta que toco una pared con los pies y se impulsó en contra de su agresor mostrando sus garras y golpeándolo, pero este contrarresto el ataque con su mano, volvieron a retroceder, y el Daiyukai vio una rasgadura en el brazo de su ropaje.
-Solo porque te has trasformado es que tus golpes son más certeros –Comento Sesshomaru. Prolongar la pelea por lo que le había dicho Kagome parecía ridículo– En tal caso, esto se debe definir en un solo golpe –Tomo a Tenseiga aproximándose velozmente contra el hanyou.
-¡Inuyasha! –Grito Kagome.
Y justo al llegar la hoja, el ambarino menor tomo está fuertemente.
-Tenseiga es una espada que no corta seres vivos –Hablo Magatsuhi- Mientras tenga el cuerpo prestado de este sujeto, no me podrás hacer nada ¡La romperé!
Para evitar aquello, el contrario empujo al poseído hasta dejarlo bloqueado en una pared.
-¡Inuyasha! –Volvió a Gritar Kagome, sabía que tenía que llegar hacia Inuyasha y entregarle su espada. Trato de bajar por la carne de Naraku, pero al ser muy resbalosa esta, estuvo a punto de caer.
-¡Idiota! –Insulto Sesshomaru.
En ese momento, la chica encajo la navaja de Tessaiga evitando el impactarse contra el suelo.
-¡Espera Inuyasha! ¡Voy por ti! –Hablo la joven.
-¡Es muy tarde! –Expreso Magatsuhi- Ya tengo el completo control de su cuerpo, aun con el poder de Tessaiga, no volvería a la normalidad.
-¡No pierdas ante él! –Ignorando aquellas palabras, le ordenaba Kagome a Inuyasha.
"Sangre…El olor de la sangre de Kagome" medio inconsciente percibía la mente de Inuyasha, la había lastimado dejándola muerta, al menos eso era lo que él pensaba "Se suponía que te protegería con mi vida" recordó las palabras hirientes de Naraku, donde le decía que por segunda ocasión su debilidad había dejado morir a quien había jurado proteger.
-¡¿Qué?! –La humana sintió como la pared del enemigo se movía, para después ser rechazada por esta con unos temibles tentáculos haciendo que cayera al vacío medio inconsciente.
Sesshomaru solo vio la escena con ¿Molestia? Pero, algo en el interior de Inuyasha hizo que reaccionara, soltando la cuchilla de la espada de su hermano, dirigiéndose hacia donde estaba su compañera.
-Kagome ¡Kagome está viva! –Empezaba a ser consiente Inuyasha- ¡Yo jure protegerla con mi vida! –Se aproximaba más a ella.
-Fuiste capaz de escapar de la maldición de Magatsuhi sin usar el poder de tu espada –En la mente aceptaba Sesshomaru ¿El querer proteger algo, le había dado esa fuerza? Esa pregunta un breve instante surgió en él, pero la ignoro, no era momento para aquellas cosas.
Inuyasha por fin había alcanzado a Kagome, tomándola entre sus brazos, ella abrió los ojos lentamente.
-¿Tú me salvaste? ¿Me reconoces? –Pregunto con fe la chica.
-Sí, yo escuche tu voz Kagome –Parecía embelesado al notar que la chica aún estaba viva.
-¿Dónde está Tessaiga?
-No sé, se cayó.
-¿Qué harás Magatsuhi? –Cuestiono Sesshomaru- Parece que ese hanyou es mucho más difícil de controlar de lo que pensabas.
-Sesshomaru ¿Deseas qué salga del cuerpo de Inuyasha? –Ahora el espíritu curioseaba.
Si Magatsuhi hacia eso, probablemente trataría de controlar a Kagome, una extraña conexión entre ella y Sesshomaru se creó, pensando lo mismo. Solo había una oportunidad para de una buena vez acabar con aquel sujeto.
En ese momento, comenzó el traslado del fantasma al cuerpo de Kagome –La cual no podía moverse.
-¡Aléjate de ella! –Ordeno Sesshomaru.
¡Trataba de poseerla! Inuyasha al notar aquella barbaridad, salto al vacío y tras él Sesshomaru preparando a Tenseiga.
-¡Es muy tarde! Aun si te alejas, una parte de mí ya está dentro de Kagome –El espíritu hablaba con maldad. Si deseas acabar conmigo debes destrozar a Inuyasha y después con Kagome percatándote que no quede ni un trozo de su carne que pueda poseer.
Inuyasha empezaba a sentir que perdía la conciencia nuevamente, entonces vio una luz ¡Tessaiga se estaba aproximando a él velozmente! Entonces la tomo y con el acto, mostro escamas en su hoja…Ryuurin no Tessaiga. Había salido Magatsuhi del cuerpo de Kagome, la técnica de Inuyasha estaba arrastrando la esencia del fantasma además de…
-¡¿Qué, me están obligando a salir del cuerpo de Inuyasha?! –El gran rostro transparente se mostraba ante sus enemigos.
-¿Qué pasa Magatsuhi, ya no te escondes en los cuerpos de las personas? –Con ironía preguntaba Sesshomaru.
No podía entrar en un cuerpo que poseer ni podía controlar a nadie. Un remolino a los pies del hanyou se encontraba, era lo que retenía al espíritu…su fuente de poder yukai.
-¿Te arrepientes de haber cambiado de cuerpo? –De nuevo con ironía Sesshomaru, y enseguida se dirigió al fantasma tomando a Tenseiga y cortándolo de manera certera.
-¡Imposible! –Agonizando Magatsuhi- ¿Cómo es que pude haber perdido ante el youki de un simple hanyou? –Fue lo último que dijo al ser eliminado por Sesshomaru, el cual guardo su arma.
Una extraña sensación surgió de la Sacerdotisa, como si un gran peso se le quitara de encima ¡Sus poderes se habían desbloqueado! ¡No! ¡Se habían incrementado!
Previo caplitulo 14: confución, decisiones peligrosas, corazones.
Hola Gente bonita!
Ahora encaezando el capitulo la canción "No matter What" de Papa Roach (les recomiendo la version acustica..tengo un grave caso son esas versiones XD)
De vuelta con los resumensotes -.-...Lo bun¡eno es que tambien pude agragar algunas cosillas e mi cosecha para equilibrar lo "resumido" jejejeje
**AVISO IMPORTANTE**
Les tengo una mala noticia...He decidido posponer los futuros capitulos del fic u.u...Hay razones de peso para hacerlo y no quiero entrar en detalles...solo les puedo decir que regresare en Diciemmbre con lo que queda del fic...Es frustrante por que falta tan poco para el final, se los aseguro que no es por falta de ganas e inspiracion que no lo puedo terminar, pero debo arrelgar una cosa en verdad importante antes de concluir.
Si no vuelo en diciembre debe de ser por que estoy muerta D:...y si no es por eso, Kagura vendra a jalarme las patas en la noche hasta que lo acabe ºAº
Antes de despedirme por un mes, les mando saludos y agradecimientos a todos los que me dejan Reviews, dan favs y follows:
-Tentenxneji4ever (saluditos owo)
-Antoonia (Yo tambien soy bien fan de los dos pero mas de Kagura XD, y no hay de que por lo de la dudita que nenias ;D)
-Shuki Kano (Gracias por tu comprencion, espero que con el aviso no la afecte, regresare al 1,000 % u.u)
-Merlyn Morrigan (Pues ya vez que si los dejare sufrir un rato y de forma involuntaria u.u espero que tu corazón y tus uñas lo soporten...NTC XD)
-Amdoro a Kagura (FELIZ CUMPLEAÑOS ATRASADO! XD 16 años, vaya haces que me sienta vieja :P *el mio es el 27 de Junio ºwº*)
Ahora si me voy para perderme temporalmente (ya dije que regreso en un mes aproximadamante)
Si hay imagen del capitulo, ya saben en el link de mi perfil bajo en nombre de "Fan-Fic-Art" (y como los dibujos es algo que se me facilita mas, tal vez de vez en cuando ponga alguno)
No es un Adios, sino un hasta luego...No vemos en DICIEMBRE!
Y por siempre...Ciao! OwO
