PURE LOVE
Capítulo 7: Corazones confundidos.
Fuertes y apresurados pasos resonaron en el piso de madera de uno de los pasillos del cuartel de la 5ta División, su destino, la oficina del Capitán. Una vez llegada a esta, sin tocar la puerta, más bien azotándola, se adentró a la habitación.
- Ah… pero si es usted Hitsugaya Taichou – Un pelirrojo expresó con toda tranquilidad.
- Veo que no esta aquí.. ¿Sabes donde puedo encontrarla? – cuestionó concretamente.
- ¿Se refiere a Hinamori?
- A quien mas… - se cruzó de brazos.
- Bueno – se levanto del sillón y rodeo el escritorio colocándose frente a este – Salió, pero no me dijo a donde.
Hitsugaya torció la boca, molesto por su respuesta – ¿Otra vez?
2 días antes….
El sofá parecía el espacio perfecto para recostarse y meditar. El joven Capitán de la división 10 no había conseguido concentrarse en su trabajo y cada vez que intentaba pensar en otra cosa veía sus esfuerzos fracasar al darse cuenta que todo cuanto lo rodeaba le recordaba a "ella".
- Hinamori… - en un respiro su nombre se fugo inconsciente.
Podía, al cerrar sus ojos, regresar a aquel momento en que inesperadamente recibió su dulce y delicado beso, fue la sensación más maravillosa que en su vida había sentido y que jamás imaginó llegar a tener, y menos de la mujer a quien más quería, amaba…
- Ahora entiendo porque Matsumoto se la pasa echada aquí… - exclamó para si mismo en tanto se acomodaba sobre los suaves cojines del mueble – Una vez que te acuestas ya no quieres pararte.
Los minutos pasaron, quizás 15 de ellos, los suficientes para que Hitsugaya diera un rápido recorrido por sus recuerdos.
Nieve, blanca y abundante nieve, sólo eso es lo que había alrededor. Para unos no representaba nada en absoluto, solo una estación más del año, tal vez la más calmada y silenciosa, sin embargo para otros era la oportunidad perfecta para…
- Vamos… - jaloneaba su bufanda – Juega conmigo.
- Ya te dije que no – tensó su cuerpo, imposibilitando así que lo moviera aunque fuera sólo un centímetro – Ve tú sola.
- Pero quiero que estés conmigo, será más divertido.. ¡vamos!
- Prefiero quedarme en casa… - rezongó.
- ¡Por favor! – lo miró suplicante – no me gusta jugar sola.
- Ese es tu problema - contrarrestó su mirada con una indiferente - ¿No te parece que ya estas lo suficientemente grande como parar querer jugar a construir muñecos de nieve?
- Nunca se es muy grande para hacer algo así – lo jaloneo con más fuerza – ¡Anímate!
- ¡Hinamori suéltame me estás ahorcando! – sin pensar le gritó, acto del cual enseguida se arrepintió, pues temerosa ella alejó su mano de la prenda que rodeaba su cuello.
- Es-Esta bien – inclinó su rostro y se dio media vuelta.
- Espera… - la sujeto por el hombro – No quise gritarte, pero es que…
- Entiendo – no volteó su cara, para no mostrar su fingida sonrisa – Nos vemos después…
Por alguna razón se sentía como un completo idiota¿por qué siempre le pasaban estas cosas a él?, se reprochó una y otra vez el no haber aceptado ir con Hinamori, al menos si lo hubiera hecho no estaría atravesando por esta complicada situación.
Fue a todos los lugares que se le pudieron ocurrir donde podría estar, pero para su mala suerte seguía sin encontrarla. Empezaba a sentir que esto era un castigo a su arrogancia, por ser siempre tan frió y distante ante lo que le rodeaba, incluso con las personas que lo querían y trataban bien.
Definitivamente prefería estar solo, no pedía nada más, pero desde que la conoció poco a poco abandonó esa idea, por lo que una sensación de fragilidad invadió su ser, debido a que la necesidad de tenerla cerca aunque no comprendiera el porque se iba incrementando y un desconcierto emocional lo estaba dominando.
Ya casi atardecía, y la temperatura bajaba cada vez más…
- Esa tonta.. ¿A dónde se habrá metido?
Durante unas horas más prolongó su búsqueda, hasta que resignado, pero más aún frustrado volvió a su hogar.
- Maldición… - musitó al dejar caer su agotado cuerpo en uno de los escalones de la entrada – Si se ha ido, triste o enojada, es por mi culpa…
Aires helados chocaban contra su cara y cabellos, dejando en estos un leve rastro de diminutos pedazos de hielo. La verdad es que este clima le sentaba muy bien, para cualquier otra persona sería insoportable, sin embargo a el le permitía aunque fuese por breves momentos, insensibilizar sus sentimientos.
Un estornudo, probablemente fue su imaginación pero podía jurar que lo oyó, lo más extraño era que…
- ¿Acaso…? – miró hacía ambos lados, pero al repetirse el sonido dos veces más de inmediato localizó su procedencia - ¡El techo!
De un solo brinco subió y al otro extremo del tejado finalmente la halló.
- Hinamori… - la llamó con un tono de preocupación – ¿Has estado aquí todo este tiempo?
La chica giró la mitad de su cuerpo, viéndolo con cierta desconfianza en sus ojos.
- Sigues molesta por…
- ¡No! – cortó su frase – creí que tú lo estabas conmigo.
- No lo estoy, nunca lo he estado – sigiloso se fue acercando a ella – Yo…
- Lo siento – se adelantó nuevamente, con lágrimas deslizándose por su rostro.
- Soy yo el que debe disculparse – se arrodilló a un lado – No se porque suelo decir cosas que en verdad no siento.
- Descuida, - talló sus ojos con la manga de su suéter - si hay algo que te disgusta no tienes porque hacerlo.
- No se trata de eso… - mordió sus labios, al no encontrar la forma de dar a entender sus palabras – Si quería, quería jugar, es sólo que contigo…
Hinamori contempló como su amigo tenía serias dificultades para poder continuar lo que decía.
- Sólo dime una cosa - posó su mano sobre la suya – yo… ¿Te agrado?
Impulsivamente contesto - ¡Claro que sí!
- Entonces dejémoslo así – sonrió complacida.
- Perdóname – bajo la vista – ya no volveré a…
- Olvídalo - recargó la cabeza en su hombro – mejor promete que mañana si jugaras conmigo.
- Si, está bien - comprendió que muy a su pesar tendría que hacerlo, por muy infantil que le pareciera – Dime.. ¿Por qué insistes tanto en que continuemos haciendo cosas de niños?
- ¿No te das cuenta que muy pronto ya no podremos hacerlas? – suspiró – Cuando yo me vaya, tal vez…
- ¿Y porque mejor no te quedas? – rodeándola con su corto brazo la atrajo más hacia él – Para que quieres irte a esa academia que está tan lejos, además ni siquiera sabes si vas a poder ser una Shinigami o no…
- Lo seré - exclamó certera – Ese es mi sueño…
- ¿Tu sueño? – la miró escéptico – Jamás me contaste que lo fuera, pensé que sólo querías irte de aquí…
- No digas eso, esa no ha sido mi intención – fijo su vista en las obscuras nubes que advertían que el clima iba empeorar – Fue muy difícil para mi tomar esta decisión, ya que no quiero dejar este lugar y a…
- ¿Qué? – la regresó a ver impaciente.
- A ti, no quiero separarme de ti…
Un intenso sonrojo se formó en las mejillas de Toushirou, quien agradeció infinitamente no ser lo que ahora Hinamori observaba.
- Entonces.. ¿Por qué lo haces?
- Si logro ser una Shigami podré ayudar a muchísima gente, de este mundo y hasta quizás del otro.. ¿Te imaginas?, debe ser algo grandioso el poder hacer algo así y sólo muy pocos pueden hacerlo, y yo quiero ser una de ellos…
- De nuevo siempre pensando primero en los demás antes que en ti – comentaba a sus adentros - supongo que esa parte de ti no va cambiar, pase lo que pase.
- ¿Shirou Chan? – con ojitos perplejos vio como se mantenía callado con la mirada perdida en la distancia - ¿Qué te suce...?
Un estornudo seguido de otro interrumpió su oración.
- Tonta, de seguro ya te resfriaste – le reprochó mientras le colocaba la bufanda que había estado usando.
- Estoy bi-bien – terminó con otro estornudo.
- Hay que entrar, antes de que te pongas peor.
- Espera – se aferró a su brazo impidiendo así que se pusiera de pie – Quiero quedarme sólo un poquito más, justo así…
- Hinamori… - al contemplar su cara tan alegre no pudo rehusarse – De acuerdo…
Al llamar alguien a la puerta se vio obligado a poner fin a su tan placentero descanso.
- ¿Quién demonios podrá ser? – a punto de abrir, reconoció la energía espiritual que estaba detrás – Y yo que creí que hoy iba a ser un día muy tranquilo.
- ¡¡Taichou!! – una despampanante mujer lo abrazó con fuerza.
- Argghh – intento escabullirse del fuerte apretón – Se puede saber porque llegas tan tarde, son casi las 3…
- Ay discúlpeme, pero es que ayer los de la 11ª división hicieron un fiesta y por supuesto que yo no podía faltar.
- Ya veo – exhaló una bocanada de aire – Después de todo, creo que no es tan malo el que hayas llegado…
- ¿Qué quiere decir con eso? – replicó ofendida.
- Debo salir, así que te quedas cargo - miró de reojo la gran pila de papeles sobre el escritorio.
Al seguir su mirada, la Vice-Capitana de inmediato protesto - ¿¿Queeee??... ¿Quiere que haga todo eso yo sola?
- Así es, tómalo como un castigo por tu irresponsabilidad.
- Pero es mucho, además creo que no me siento muy bien – tocó su frente, disimulando el querer desmayarse.
- No es nada que no te merezcas… – manifestó displicente y ratificó la sanción impuesta – Tienes lo que resta del día para terminarlo.
- Taichou… - ni con pucheros logró hacerlo cambiar de parecer, y sin más se marchó.
En un santiamén estaba ya en el despacho del recientemente nombrado Capitán de la División 5, Abarai Renji, no obstante no era a él a quien venía a ver, sino a su teniente, pero haría parecer su visita todo lo contrario.
- Abarai necesi…
- Es Abarai Taichou – lo interrumpió, sonriendo con ironía.
Hitsugaya resopló y continuó – Necesito el informe de la investigación realizada en el área norte del Rukongai
- ¿Y sólo por eso debo el honor de su presencia?– entrelazo sus dedos – Bien pudo ahorrarse la molestia y enviar a uno de sus subordinados por el documento.. ¿No cree?
- Maldito Abarai, se le han subido los aires de grandeza al poco cerebro que tenía, o tal vez está haciendo esto sólo por fastidiarme – opinó para si y reiteró – Lo tienes o no….
- Por ahora no, debe estar en los archivos del mes pasado, pero una vez lo tenga en mi poder se lo haré llegar lo antes posible.
Hitsugaya asintió con la mirada.
- ¿Algo más que se le ofrezca?
- Eso es todo – dijo en un tono seco en tanto sus pupilas daban una rápida inspección a la oficina – Por cierto…
- No esta… - dedujo su próxima línea con facilidad.
- ¿Qué cosa?
- Hinamori, salió desde muy temprano.
- Yo no te pregunte por ella – arrugó el ceño.
- Supuse que iba hacerlo.. ¿No es por eso que vino aquí desde un principio?
- ¡Por supuesto que no! – venitas brotaron de su frente.
- Oh entonces me he equivocado, discúlpeme Capitán Hitsugaya.
Comprobado, su objetivo había sido irritarlo y lo logró.
- No hace falta – tras haber controlado su exasperación, volvió a su habitual estado de mesura – Me retiro.
Una vez cerrada la puerta, la cabeza de una chica se asomó en la parte posterior de un librero.
- Si que eres buena, mira que lo hayas podido engañar, "a él".
- Shhhsss – con su dedo le indicó que no hablara tan fuerte – Puede estar cerca todavía.
- Lo dudo – se rascó la nuca – no después de…
- Fuiste muy irreverente al hablarle así…
-¿Y que querías que hiciera? – alegó – Si me comportaba como normalmente lo hago, hubiera conseguido sacarme la verdad.
- Gracias Renji – hizo una reverencia.
- La mayor parte lo hiciste tú, no cabe duda que eres la mejor en manejar las artes demoníacas, ni yo puedo ocultar mi Reiatsu así.
- No es para tanto - las mejillas se le ruborizaron un poco.
- Pero será mejor que me expliques el porque estás evitando verlo – recargó su quijada en una mano - ¿Pasó algo entre ustedes?
- Bueno, es-este… yo… bueno… los dos… - balbuceaba incoherente.
- ¡Ya dime de una buena vez!
- Le di un beso…
- ¿¿¿Queeeee??? – su boca casi tocó el suelo - ¿¿Tú queee??
- Lo que oíste.
- ¿Cuándo?.. ¿Cómo?
- Luego de la reunión de ayer, al quedarnos solos en la cámara de la 1ra división, me atreví.
- Vaya no me la creo - carcajeó – no pensé que fueras capaz de hacer algo así, ya era hora…
- ¿Eh? – lo miró extrañada.
- Digo, al pobre lo has hecho esperar demasiado y todo por ser tan distraída e ingenua.
- Lo sé… - bajó la cabeza – Un momento.. ¿Ya lo sabías?
- Es evidente, cualquiera que conoce a Hitsugaya Taichou sabe que la única persona a quien él le importa, eres tú.
Hinamori abrió los ojos como plato.
- Lo que no entiendo es porque si diste ya un gran paso, te escondes de él.
- Es que… - jugueteaba con sus pulgares – Creo que fue un error hacerlo.
- ¡Pero que cosas dices! – le reprochó sorprendido – ¿Acaso estás mal de la cabeza o que?
- Renii…
- ¿Qué no ves que lo desesperado que está por hablar contigo?
- Tengo miedo.
El hombre arqueo una ceja y dejó que prosiguiera.
- Miedo a lo que pueda decirme, a como vaya reaccionar…
- Sólo te diré que no será nada que pueda causarte daño, y eso hasta tú lo sabes.
- Por eso mismo – Hinamori se llevó las manos al pecho – Yo he sido quien más lo ha lastimado, ni siquiera el propio Aizen fue tan cruel, no merezco ni un poquito de consideración de su parte, y a pesar de todo él…
- ¿Y que eso no es prueba suficiente? – se paró, colocándose delante de ella – Lo que él siente por ti no ha cambiado, ni cambiará…
- No lo merezco… - sollozante declaró – No merezco nada de él…
- Deja que sea él quien decida – posó sus palmas en los hombros de la agobiada chica – Y si él elige quererte sólo a ti, bríndate tú también la oportunidad de ser feliz a su lado…
- Yo… - su llanto se hizo más abundante.
Renji la abrazó, intentando así aliviar su pena.
- Piénsalo bien, no cometas la grave equivocación de vivir con temor a la felicidad sólo porque crees que no eres digna de ella y no permitas que nadie te diga, ni quiera tu misma, que no puedes tener aquello que desees…
Hinamori normalizó su respiración y poco a poco sus lágrimas fueron cesando.
- Además, tampoco es justo para él que lo mantengas bajo esta incertidumbre por mucho tiempo.. ¿No te parece?
- Sí, tienes razón… - respondió casi susurrando.
- En fin, trata de despejarte un poco.. ¿Por qué no vas a darte una vuelta y en un rato regresas?
- Estoy bien, no lo necesito… - agitó sus pequeñas manos.
- Sólo hazlo…
- Bueno, si insistes – suspiró - ¿Sabes?, no conocía esa parte tan comprensiva de ti, debo admitir que me asombró bastante…
- Tengo mis momentos – dijo algo apenado.
- Si tú dices… - sonrió agradecida y se encaminó a la puerta.
- Hinamori… - la llamó con un tono serio en su voz al cual ella reaccionó enseguida – Eres mi amiga y realmente me preocupa lo que llega a pasarte.
La pequeña mujercita le dio una sonrisa todavía más pronunciada y llena de cariño, para posteriormente salir de la habitación.
Al siguiente día, cuando el sol se encontraba en su punto más alto sobre el horizonte, un joven alto y rubio abandonaba con gran desilusión los pasajes del cuartel de la 5ta división, pero justo a la entrada de esta, se topó con quien menos imaginó.
- Capitán Hitsugaya… ¿Pero que hace usted aquí?
- Lo mismo digo… - lo fulminó con la mirada.
- Bueno yo… - sus pupilas oscilaron a causa de los nervios – Vine a ver a Hinamori Kun.
- ¿Ah sí?
- Sí, pero no la encontré…
- ¿Qué dices? – la expresión fría de su rostro cambió.
- Abarai, es decir, el Capitán Abarai sólo me dijo que había salido y que no sabía a que hora iba regresar.
- Así que nuevamente no está… - masculló en su interior – Maldición¿Qué es lo que estará pasando con ella?, o acaso será el mismo Abaria quien oculta algo. Desde que ocurrió aquello pareciera que ambos se comportaran de manera extraña, podría ser que…
- Disculpe… - osó a interrumpirlo al verlo meditar tan detenidamente – ¿Ocurre algo?
- No es nada – como de costumbre encubrió la parte opuesta a la razón - Será mejor que regreses a tu división, no puedes ausentarte por mucho tiempo siendo tú el único responsable por ahora.
Kira captó la indirecta, al igual que otras pasadas. Todas concluían a lo mismo, debería ya de presentar la prueba y convertirse en Capitán.
Con un formal saludo, se despidió – Con su permiso…
Hitsugaya volvió a su despacho, sopesando todas las razones que Hinamori pudiera llegar a tener en estar evadiéndolo, y al no encontrar ninguna a su favor su desaliento fue mayor.
Así pasaron aquellos dos días, los cuales transcurrieron igual que el tercero. Encerrado en su oficina con la compañía intolerable de su Vice-Capitana y con pilas de hojas que parecían no dejar de llegar nunca.
- Vamos Taichou – Matsumoto dio unas palmadas a su espalda - ¡Arriba ese animo!
- ¡Déjame en paz y ponte a trabajar!
- Hoy si que está de malhumor, más que el de costumbre – infirió sentándose en la esquina del escritorio - ¿Por qué no me cuenta que lo tiene así?
- Si tienes tanto tiempo como para querer charlar conmigo, mejor utilízalo en revisar y firmar papeles – exclamó con disgusto.
La mujer bajo la mirada, contuvo su aliento y disertó – Deje ya de comportarse como un niño.
Hitsugaya reparó en seco.
- Aunque quiera reprimir sus problemas, mostrando siempre ante todos ese semblante duro y gélido… ¡Tan sólo se engaña a usted mismo!
- No te permito que me…
- Siéntese y escuche – demandó austera.
Sus blancos pelos se le erizaron más todavía.
- Nadie, ni siquiera el más fuerte, puede vivir sin la ayuda de los demás – argumentó mirándole fijamente – y es de sabios reconocer cuando se necesita.
- Matsumoto…
- ¿De qué le sirve llevar el cargo de Capitán si no ha aprendido apoyarse en sus subordinados? – pasó una mano por su largo cabello – No sólo estamos aquí para recibir ordenes e instrucciones, también podemos…
- Comprendo – dejó caer sus brazos en el mueble al pararse – Siento haber desquitado mi enojo contigo hace un momento.
- No se preocupe, ya estoy acostumbrada…
Hitsugaya dejó pasar su comentario y se dirigió a la sala – Supongo que será más cómodo si hablamos aquí.
Entusiasmada, Rangiku lo siguió.
Avanzada la noche, dos figuras se movían entre las sombras, cada una en dirección opuesta a la otra.
- Debo estar loco para seguir el consejo de ella… - murmuró una.
- Él tiene razón, no puedo seguir así… - musitó la segunda.
Con extrema cautela se infiltraron en los dormitorios de su objetivo, pero para su gran sorpresa estos no estaban.
- ¿Qué demonios? – revisó todo el lugar – Esto no esta bien…
- Que raro… Ya es muy tarde como para que no haya llegado aún – dio varias vueltas al cuarto.
Dando su plan por fallido, lo mejor era volver. Se dispuso ir a dormir, aunque tuviera que pegar sus ojos con cinta o darse un golpe en la cabeza para no pensar más, lo necesitaba…
- Nunca me había sentido tan cansado – dio un largo bostezo y colgó su haori en el perchero – Mañana, iré a buscarla…
- ¿A mí?
Una voz lo asaltó por detrás, causándole un sobresalto.
- Perdón.. ¿Te asuste? – corrió hacia él.
- Hinamori… - la tomó por los brazos - ¿Dónde has estado?
- Bueno… - vaciló un instante – ¿Prometes no enfadarte conmigo?
- Sí, lo prometo, sólo dímelo…
- Estuve en la oficina todo el tiempo.
- ¿¿Qué?? – profirió atónito.
- Lo siento, es que yo…
- Me estabas evitando.. ¿verdad? - completó desde su perspectiva.
- ¡No!.. ¡No! – alarmada movía la cabeza – no era eso…
- ¿Entonces que? – ansioso esperaba su respuesta.
- Se que mi conducta de hace unos días fue inmadura, pero es que no sabía que hacer…
- Acaso te arrepientes de…
- ¡No me arrepiento! – empuñando sus manos aseguró – Lo hice por…
- ¿Por qué lo hiciste? – un tono afligido acompañó su pregunta, al ver que se quedo callada.
Las palabras de Renji vinieron a su mente, llenándola nuevamente de fortaleza y valor: "No cometas la grave equivocación de vivir con temor a la felicidad sólo porque crees que no eres digna de ella y no permitas que nadie te diga, ni quiera tu misma, que no puedes tener aquello que desees…"
- Te quiero - confesó finalmente – Te he querido siempre, sólo a ti…
- Hinamori… - Hitsugaya sintió como el palpitar de su corazón se aceleró incontrolable.
- No quise preocuparte, ni mucho menos que pensaras que me había arrepentido pero…
- No digas más… - la estrechó fuertemente entre sus brazos, como no queriendo separarse de su cuerpo nunca, experimentando por segunda vez la emoción de poder amar.
- Hitsugaya Kun - correspondió de la misma forma, y al estar tan cerca de él una memoria vino a su mente – Sigue siendo tan cálido…
El chico la miró sin comprender.
- Tu cuerpo – explicó – cuando estoy a tu lado puedo sentir una calidez tan placentera, que no importa el frío que haga contigo no…
- Desde niños – le sonrió – te gustaba quedarte agarrada de mí, ahora entiendo porque…
Hinamori enrojeció levemente – ¿En serio?, no me acuerdo.
- Ahora que lo pienso… – se llevó unos dedos al mentón – Si estuviste en tu oficina los días en que fui a buscarte, eso significa…
Una gota resbalo de la frente de Hinamori.
- ¡Abarai es hombre muerto! – declaró curvando sus labios maliciosamente.
- Espera – rió nerviosa – Si el mintió fue porque yo se lo pedí, no es su culpa.
- Mmmmmm – alzó una ceja - De todos modos se aprovechó de ello para decir cosas que…
- ¿Qué no eran ciertas? – fijando la vista en la suya, ejerció presión.
- Bueno, es que…
- ¿Quieres decir que no te interesaba saber de mí?
En que momento se invirtieron los papeles y ahora él era acorralado.
- De acuerdo, lo admito – exhaló – Estaba desesperado por hablar contigo.
- Lo sé, yo también pese a que no lo pareciera – Hinamori sujeto su mano y jugueteó con ella meciéndola de un lado a otro – Y si me encontrabas.. ¿Qué pensabas decirme?
- Nada importante.
- Vamos dime, dime, dime… - insistió haciendo muecas de niña caprichosa.
- Si tanto quieres saberlo, acércate un poco más – le indicó con el dedo – te lo diré al oído.
Inocente hizo lo que pidió y justo al tenerlo cara a cara, le plantó un beso.
- ¿Contenta?
- Shirou Chan – se cubrió la boca apenada, ahora ella había sido tomada desprevenida.
- Tómalo con un; "estamos a mano" – sonrió satisfecho.
- Vaya.. ¿sólo con eso te conformas? – inquirió provocadora – Yo imaginé que serías alguien con más…
El silencio se inició en el momento en que Hitsugaya sujetó a Hinamori por el cuello y la besó con más fervor y pasión, demostrando así todo la dicha y amor que justo ahora sentía, y no interrumpió el contacto de sus bocas hasta que la falta de oxigeno fue indispensable.
- ¿Decías…? – Hitsugaya mostró un gesto triunfante.
Hinamori, azorada a más no poder comentó balbuceando – N-no s-sabía que supieras be-besar de esa manera.
- No me dicen genio por nada…
Notas de la autora:
Bueno pues aquí está... Disculpen la espera, aunque creo que esta vez no fue tan larga como en el anterior capítulo, jejeje+++
¿Qué les pareció?... ¿Les gusto?... Ya saben que pueden hacerme saber todas sus opiniones, así que no duden.
Además, supongo que se habran dado cuenta que este capítulo fue particularmente más extenso que los demás.. ¿razón?, ni yo lo sé, pero si les agrada más así procuraré continuar de esa manera.
Empezemos con los agradecimientos:
Hazukii: Ya me puse a revisar y estás en lo correcto, ya me habías traducido tu comentario en francés, y que bueno que te compadeciste de mi y ya no lo volverás a hacer al igual que yo el responderte en inglés, jijijijiji+++, en fín continúa apoyandome, o mejor dicho, presionandome.
Kati: Esta vez no hubo conflicto, pero si muchos enredos que igualmente son entretenidos.. ¿no crees?, dime.. ¿Apoco no es bonito cuando hay romance después de tanto rollo?
Naoko Fujisawa: Es muy lindo tener a una lectora tan comprensiva como tú (lagrimas de felicidad T.T), en verdad agradezco todo tu apoyo, y sobre la prueba de Hinamori, preparate por que se avecina algo realmente emocionante.
Marion-Asakura: Que halagador que te guste como escribo (sonrojada), y jejeje+++ ya que te has visto en la misma situación que yo al no actualizar por estar de vacaciones has disminuido mi culpa. Espero yu próximo comentario.
Muy bien, eso ha sido todo, cuidense mucho y echenle ganas a la escuela para que puedan disfrutar estas cortas pero muy bien recibidas vacaciones. ¡Hasta la próxima"
