PURE LOVE

Capítulo 8: Todo cambio.

Definitivamente la división número cinco había extrañado muchísimo a su dulce y alegre Vice-Capitana. Aquella que al inicio de cada día siempre mostraba una cándida sonrisa que conmovía hasta el más apático y duro de los miembros, simplemente era difícil resistirse a su encanto y ternura, y ahora ella estaba de regreso.

- ¡Bueno días Hinamori Fukutaichou! – animoso saludó un joven Shigami al verla pasar.

- Buenos días… - levantó su mano y correspondió el gesto con decoro.

Al doblar la esquina, otros la esperaban alineados a la pared del pasillo.

- ¡Hinamori Fukutaichou luce muy bien hoy! – un hombre alto, fornido y con las mejillas encendidas comentó.

- Es bueno tenerla de vuelta con nosotros – secundó haciéndole reverencia uno más.

- ¡Estamos felices de que usted siga siendo nuestra teniente! – dos terciaron a coro.

Hinamori sólo se encogió de hombros y agradeció a sus subordinados entre balbuceos y risas que denotaban aún más su timidez. Al llegar finalmente a la oficina cerró las puertas tras de sí dando un largo suspiro.

- ¿Y ahora que te sucede? – Renji le preguntó extrañado.

- No se si sea mi imaginación pero… - se llevó un dedo a la barbilla – Todos se están comportando muy amables y atentos conmigo.

- Ah eso… - expresó con desinterés – pensé que era algo más importante.

- ¡No digas eso! – hizo un puchero – Para mi si lo es…

- Es normal que se porten así – puso unas hojas encima de una gran pila que tenia a lado y se levanto de su asiento – Después de todo estuviste ausente durante mucho tiempo y no sólo lo que duro tu viaje.

- ¿Qué quieres decir? – lo siguió hasta el sofá donde se sentó, sin embargo Renji no dijo una palabra y miró con detenimiento su escritorio – Entiendo, terminaré el trabajo por ti…

Una vez Hinamori ocupó su lugar, su Capitán prosiguió.

- Dime.. ¿Por qué decidiste irte sin decir nada a nadie?

Hinamori apretó inconsciente la pluma que tenía en sus manos.

- Acaso no fue porque te sentías… "Culpable" – el pelirrojo fijó su mirada en ella.

- Yo… - sus labios temblaron.

- ¡Acéptalo! – exclamo – A pesar de que la batalla con Aizen había terminado y todo había vuelto a ser paz y tranquilidad tú…

- ¡¡Lo sé!!.. ¡¡Lo sé!! – respondió alzando la voz y empuñando más sus manos.

- Aún cuando intentabas fingir estar bien y querer ser la misma de antes, todos nos dimos cuenta de lo mucho que sufrías… ¿Qué no puedes entender que nos preocupamos por ti?

- Renji…

- Hinamori a muchos les importas, más de lo que crees - recargó su codo en el brazo del sofá – La verdad es que…

La jovencita contempló a su amigo, quien mantenía sus ojos cerrados al igual que en cada ocasión que tomaba algo con seriedad.

- Nos da gusto ver de nuevo en tu cara una auténtica sonrisa…

Hinamori se quedo sin palabras, sonrojada hasta las orejas, escondiéndose tras unos papeles que pretendía estar leyendo.

- En fin, debo salir por un momento – se dirigió a la puerta y a punto de abrirla agregó – Por cierto.. ¿Ya aclaraste las cosas con Hitsugaya Taichou?

- ¿Ehhh? – una gotita resbaló de su frente – Sí, ya hable con él y todo está bien.

- Ah ya veo… - iba a dar el primer paso y reaccionó al instante - Aguarda.. ¿Qué fue lo que le dijiste exactamente?

- La verdad… - se rascó su cabecita.

-¿Queeeeeeeeee? – su boca se ensanchó enormemente – Ósea que sabe que tú… qué yo…

- Relájate, le dije que todo fue idea mía y que yo te pedí que le mintieras.

- ¡Tonta!.. ¿Tú crees que con eso lo vas a calmar? - le dio la espalda y musitó para sí – Será mejor no encontrármelo en todo el día…

Un estornudo interrumpió al joven Capitán del décimo cuartel de sus labores, lo que le hizo cuestionarse si estaría alguien pensando en él, entonces una imagen vino a su cabeza.

- Quizás Hinamori… - apoyó su mentón sobre una mano.

- ¡¡Taichou!! – la voz chillona de Matsumoto casi logra dispararlo al techo.

- ¡Te he dicho que llames antes de entrar! – le reprochó con los nervios de punta.

- ¿Pero por qué? – se quejó burlona - ¿No se supone que como segunda al mando gozo de ciertos privilegios?

- Los cuales no te mereces o has ido perdiendo con todo lo que haces… - murmuro inconforme.

- ¿Dijo algo?

- No nada, olvídalo… - se puso de pie – ¿Trajiste lo que te pedí?

- Por supuesto – la mujer le tendió un sobre – ¿Ahora sí me va a decir lo que es?

Tomó el sobre y lo guardó entre sus ropas – No necesitas saberlo…

- No sea así - lo agarró del brazo – ¡Dígame!.. ¡Dígame!.. ¡DÍGAMEEEEE!

Dos venitas se asomaron en la sien de Toushirou.

- No lo pienso soltar hasta que me diga lo que tiene ese sobre o al menos se digne a contarme si las cosas con Hinamori Chan ya…

Matsumoto enmudeció al ver como los labios de Hitsugaya se iban curveando de una manera que jamás había visto.

- Entonces usted por fin… - no acabo su oración, se lanzó hacía él estrujándolo como nunca antes.

- ¡Suéltame! – gritó con todas sus fuerzas, pero su voz era opacada por dos grandes bultos.

Varios minutos después, Rangiku se dio cuenta que aquello que tenía entre sus brazos extrañamente ya no se movía.

- ¿Taichou? – se apartó de él y asustada vio su rostro de un tono azulado. Comenzó a agitarlo con rudeza esperando volverlo en sí pero no funcionó - ¿Estará muerto?

En eso escuchó unos pasos acercarse.

- Mejor me voy… - dejó al pobre chico en el sillón y escapó ahora que podía.

El visitante toco durante un buen rato, nadie respondía, vacilante empujó la puerta corrediza a un lado y se adentró.

- Parece que no hay nadie… - susurró volteando en todas direcciones, de repente vio una cabellera que reconocía perfectamente asomarse por encima de un mueble – Será que…

Al día siguiente…

- ¡Hinamori! – de un grito captó la atención de la distraída chica.

- Ah perdón… ¿Decías algo?

- ¿Se puede saber en que tanto pensabas? – cruzó sus brazos – Llevo hablándote un buen rato y ni siquiera me respondes.

- Lo siento es que… -chocaba sus índices incesante.

- No es para tanto – se puso de pie – Hay que irnos, ya que deben estar esperándonos…

- ¿Quiénes?

- Les dije a Rukia, Ichigo, Kira, Matsumoto y… - miró al techo indeciso en decir lo siguiente.

- ¿Y a quien más?

- A tu novio.

- ¿Mi queeeee? – se llevó las manos al rostro, como queriendo cubrir lo rojo de este.

- ¿Que eso no es lo que son?... Digo después de todo ya hasta se be---

- ¡¡¡Shhhhh!!! – Hinamori con gran esfuerzo logró tapar su boca, pues su Capitán si que era enorme para ella – ¡No hables tan fuerte que te pueden oír! – una vez Renji asintió lo liberó.

- Arrgghh… No puedo creer que sigas siendo tan penosa.

- No es eso, pero…

- Como sea, el punto es que vamos a comer todos juntos – apresuró el paso – Así que date prisa que ya es tarde.

- ¡No me dejes atrás! – Hinamori intento alcanzarlo.

En los jardines del 3er cuartel habían llegado ya tres personas y otras dos estaban por unírseles.

- Me duele la cabeza – el peliblanco se quejo, era obvio que no estaba de humor para otra reunión, aunque esta no fuera de capitanes.

- ¿Pues que le paso?

- Cínica… – apretó un puño - ¡Todavía lo preguntas!

- Relájese – revolvió sus cabellos - verá que se la va pasar bien.

- Un día de estos te haré pagar Matsumoto… - contuvo su amenaza en pensamientos.

- Además Hinamori Chan también vendrá – le guiño un ojo con picardía.

- Sólo por eso…

- ¡Rangiku San!.. ¡Toushirou Kun! – un sujeto de pelo naranja impidió que continuara – ¡Estamos aquí!

- ¡Es Hitsugaya Taichou! – le reclamó por enésima vez.

Todos yacían sobre un amplio mantel que al centro tenía mucha comida, la cual realmente lucía muy apetitosa.

- ¿Por que se demoraron tanto? – Ichigo, impaciente como siempre fue quien protesto.

- No exageres, sólo fueron 5 minutos – Matsumoto expresó indignada.

- A mi me pareció más.. ¡Odio tener que esperar! – se quejó nuevamente.

- Pues tendrás que seguir haciéndolo – Rukia lo miro de reojo – Porque faltan Renji y Hinamori.

- Ya no deben de tardar, así que no te desesperes Kurosaki Kun – Kira comentó con toda calma.

- Más vale que se den prisa… - dejó caer sus brazos a un costado – Porque muero de hambre.

Hitsugaya sólo lo miraba con ojos asesinos, reservándose todos lo insultos que venían a su mente.

Otros 5 minutos tuvieron que pasar para que finalmente llegaran.

- Discúlpenos, no quisimos hacerlos esperar mucho – Hinamori inclinó su cuerpo hacia todos sus amigos, en tanto Renji se aplastó a lado de Rukia.

- No te preocupes Hinamori Chan, no nos causaste molestia alguna… ¿Verdad? – Matsumoto regreso a ver a Ichigo de forma intimidante.

Ichigo tosió un poco y rectifico – Sí, no hay problema.

- Menos mal… - Hinamori se frotó la nuca aliviada.

- Bueno no te quedes allí parada y siéntate Hinamori – invitó Rukia.

- Ah sí, claro – la chica dio un rápido vistazo y se percato que el único espacio que quedaba por cerrar el círculo era precisamente a lado de Hitsugaya, así que disimulando no afectarle lo ocupó.

- ¿Ahora sí podemos comer ya? – Ichigo exclamó irritado.

Rukia le dejo caer un fuerte codazo, sacándole todo el aire y casi haciéndolo caer en las piernas de Kira.

- ¡¡Por qué demonios hiciste eso!! – gritó encolerizado.

- Porque te lo mereces… - ignoró su enojo y dio un sorbo a su bebida.

Los demás observaron con cierta incomodidad, limitándose a servirse en sus respectivos platos. Una vez empezaron todos a comer, el silencio no fue nada soportable para la Sub-Capitana de la décima división.

- ¿Y que nos cuentas de nuevo Rukia Chan? - acorralo a su primera victima con una expresión llena de gentileza en su cara que por nada del mundo podía ser eludida.

- ¿Yo? Emmm… no ha habido novedades en mi vida.

- No seas así, a ver dinos… ¿Qué se siente ahora que ya eres teniente tener a un superior más amargado que el mió?

¡CRACK!

Los palillos de Toushirou se acababan de romper.

- ¿¿Ehhh?? – Rukia sudo frío – No es tan estricto como creen.

- ¡Pero que dices! – Renji intervino – Si todo el tiempo que estuve bajo su mando jamás me trato bien.

- Bueno en verdad dudo que alguien lo haga conociendo como eres… - Ichigo opinó entre dientes, pero Renji logró escucharlo.

- ¡¿Qué dijiste idiota?! – levanto un pie, dispuesto a golpearlo.

- ¡¡Lo que oíste imbécil!!

- ¡Ya esténse quietos los dos! – Rukia los agarro por el cuello - ¿Qué no pueden dejar de pelear por una vez?

- ¡NOOO! – ambos respondieron hostiles.

La despampanante rubia volvió a encender su radar y esta vez apunto a alguien más.

- ¡Kira!

Escupió el té que tenía en la boca al oír su nombre y mascullo desolado- ¿Por qué a mi...?

- ¿Por qué no les cuentas a los demás que al fin has decido presentar la prueba para Capitán?

Los presentes quedaron asombrados ante la declaración de la mujer.

- Matsumoto San yo no dije tal…

Ella lo rodeo con el brazo y continuo – Claro que sí.. ¿O acaso no lo recuerdas? – se acercó a su oído y comenzó a susurrarle – Fue en aquella ocasión en que estábamos los dos solos en la oficina de mi división y…

- ¡Ya recordé! – paralizado exclamó, mientras la mujer se reía burlona.

- Si eso es cierto Kira, nos da gusto por ti – Renji expresó emocionado.

- Si es verdad – Hinamori se sumo – Yo se que vas a lograr aprobar.. ¡¡Animo!!

- Más vale que no te arrepientas – Hitsugaya inquirió con rigor.

Kira observó consternado a sus compañeros, no esperaba que lo apoyaran tanto y mucho menos…

- Yo no se porque aquí se complican tanto para elegir aun Capitán, digo.. ¿Qué no lo importante es que sea fuerte y ya?

Otro codazo.

- ¡Maldición deja de hacer eso! – a punto de ponerle las manos encima recibió otro.

- Entonces deja de decir tonterías.

- Ichigo, no creas que todo lo que se necesita es ser poderoso para obtener el rango de Capitán – Renji se propuso explicarle.

Con la cabeza en el suelo el chico procuró prestar atención.

- La manera más honorable de serlo es por medio de la prueba impuesta por el Capitán General y otros más, ya que esta no sólo mide el nivel de fuerza que el Shinigami posee, sino también lo mental y espiritual.

- En otros palabras – Hitsugaya complemento – Se requieren muchas otras habilidades para demostrar que se es merecedor del cargo.

- Un momento - se puso erguido nuevamente - ¿Y como es que Zaraki…?

- Eso hasta tú debes saberlo, si que eres…

- Dilo y te mato Renji – sentencio con voz perversa.

- Es otro de los métodos – Hitsugaya medio la tensión entre ellos - Sin embargo este se caracteriza por ser sumamente salvaje, de hecho es muy criticado por los miembros del Seretei.

- Ya veo… – Ichigo dijo boquiabierto – Es por eso que otros Capitanes no ven a Zaraki con muy buenos ojos.

- Digamos que no lo respetan como a otros – aclaró Renji.

- Esta conversación se torno por demás aburrida – con bostezos replicó Matsumoto – ¿Por qué no cambiamos de tema?

Puso su radar en alerta otra vez y cuando estaba por señalar a su querido Capitán su fulminante mirada basto para darle entender que no tendría una vida muy larga si lo ponía en evidencia. No obstante…

- Hinamori Chan, que nos dices tú… ¿No quieres compartirnos algo?

- ¿¿Y-Yo...?? – nerviosa a más no poder respondió.

- Ajaaa… Después de todo casi no hemos platicado contigo desde que te recuperaste.

- Bueno no hay nada en especial que contarles…

- ¿¿Segura...??

Renji carraspeo, sabía que Hinamori no aguantaría mucho el aplastante empeño de esa mujer, por lo cual le dio la iniciativa sobre que hablar – ¿Por qué no les cuentas cómo te ha ido en tu reingreso a la división? El como te han tratado todos… - finalizo con una cómplice sonrisa.

- Renji, no debiste haber dicho eso… - el interior de Hinamori se lamento, conocía la reacción que provocaría en…

El aire se volvió denso y la temperatura disminuyo un poco.

- Sí dinos.. ¿Cómo te has sentido? – Rukia cuestionó curiosa.

- Bien, gracias… - arqueo levemente los labios – Me han recibido mejor de lo que esperaba.

- ¿Quiénes? – Matsumoto regreso a ver a Hitsugaya para cerciorarse de que estuviera atento – ¿Tus nuevos pretendientes?

Nubes obscuras se juntaron en el cielo, específicamente arriba de ellos.

- ¡No¡.. ¡Por supuesto que no! – agitaba sus manitas – Yo no tengo…

- ¿¿Ah no??

Hinamori bajo la cabeza en señal de rendición.

- Yo creo más bien que tus compañeros te echaron mucho de menos.. ¿O no Hinamori? – argumentó Rukia con la intención de rescatarla.

- Si.. ¡Así fue Kuchiki San!

- Vamos no seas tan formal conmigo, llámame por mi nombre.

- De acuerdo… Ru-Rukia San.

- Mucho mejor. – le sonrió agradecida – Por cierto.. ¿Ya has empezado a entrenar?

- ¿Entrenar?

- Kuchiki tiene razón – Kira reiteró lo dicho – Dentro de una semana realizarás tu examen.

- Renji, no será que la has puesto hacer todo tu trabajo y por eso…

- ¿Cómo te atreves a pensar eso Rukia?.. ¡Sería incapaz! – miró a su subordinada, suplicándole no le diera la razón - ¿Verdad Hinamori?

- Si, es cierto…

- En ese caso, hazlo a partir de hoy, mientras más pronto mejor...- Rukia concluyó certera.

- Yo ya me tengo que ir – Ichigo tomó una fruta y la limpio en su ropa al ponerse de pie.

Renji comenzó a reírse desenfrenado.

- ¿Te estás burlando de mí? – por poco hace volar la fruta en mil pedazos.

- ¿Y como no hacerlo? – unas lagrimitas salían de sus ojos – Sí al verte con ese uniforme…

- Maldito sigue riéndote y… - Rukia se interpuso.

- ¡Vete o llegaras tarde! – ordenó.

Ichigo torció la boca y con un rápido movimiento saltó hasta un tejado, advirtiendo – ¡¡Haré que me pidas perdón de rodillas la próxima vez que te vea Renji!!

- ¡Ni en mil años haré algo así! – le gritó.

- Bueno, yo también me voy… - dijo Rukia – Renji tú vienes conmigo.

- ¿Qué?.. ¿Por qué? – cuando quiso zafar su muñeca, era demasiado tarde.

- Hinamori sólo lo tomare prestado por unos momentos.. ¿Esta bien?

- Si, eso creo…

- ¡Matsumoto!

- ¿Sí Taichou? – sabía por su tono de voz que su mal genio había empeorado, gracias a ella.

- Nos vamos – se dio media vuelta – ¿Hinamori no vienes?

- Me voy a quedar un rato más – necesitaba inventar un excusa para no ir con ellos – Mmm… Kira y yo tenemos que…Mmm… un asunto pendiente.

Kira enmudeció y permaneció estupefacto.

- Ya veo… - obviamente no estaba convencido.

Los dos, una vez solos, terminaron de limpiar y recoger. Después fueron a la oficina del cuartel.

- ¿Ocurre algo entre ustedes? – Kira fue directo al grano.

- ¿A que te refieres? - quiso evadirlo.

- Sabes a que.

Comprendió que no podía engañarlo – No, yo soy la del problema.

- ¿Me lo puedes decir? – se sentó en el sofá, a un lado de ella.

- No lo sé, me da mucha pena – entrelazó sus dedos.

Kira colocó su mano sobre las de Hinamori - ¿Qué no me tienes confianza? Hemos sido amigos hace tantos años…

- Kira Kun…

- Sea lo que sea, puedes contar conmigo.

Fijó sus pupilas en él - Lo que pasa es…

Flash Back

Hitsugaya estaba recostado sobre el sillón, al parecer dormido. Hinamori lo contemplaba enternecida por lo apacible que lucía su rostro.

- Se ve tan lindo así… - musito con una sonrisa de oreja a oreja.

Se acercó más, procurando no hacer ruido con sus pisadas, a pesar de que su previo escándalo al tocar la puerta debió haberlo despertado, no se quería arriesgar.

- Hinamori…

La chica reparó al oír su voz, creyendo que tal vez ya había despertado.

- ¿Hitsugaya Kun?

Seguía dormido, entonces mientras soñaba él…

- Te deseo… Hinamori.

Momo se quedo helada, asimilando lo que había escuchado.

- Quiero que seas mía…

End Flash Back

Hinamori volvió a dudar y calló.

- Entiendo – retiró su mano – Tal vez no sea la persona más indicada con quien debas hablar de esto.

- Lo siento, pero…

- Descuida, estaré aquí si cambias de opinión.. ¿De acuerdo?

Ella asintió y momentos después se marchó, de cierta forma más tranquila. Al volver a su despacho, poco permaneció allí, pues una vez llegó Renji la corrió de inmediato diciéndole que debería estar entrenando. Así que siguiendo el consejo de él y de Rukia, fue hasta una de las salas que se encontraban vacías para poder iniciar.

- Veamos… - seleccionó una de las tantas espadas colgadas en la pared – ¡Esta es perfecta!

Dio varios cortes y estocadas a su alrededor, utilzando el arma como toda una experta a pesar de no aparentar serlo. Mantuvo el ritmo de los ejercicios hasta caer la tarde, cuando por fin su cuerpo mostró indicios de cansancio.

- Para ser el primer día, no estuvo mal… - pasó la mano sobre su frente, limpiando el poco sudor que había en ella.

- Lo has hecho bien – una voz familiar la sorprendió detrás suyo.

Se giró y descubrió a su espectador justo en la entrada.

- Hitsugaya Kun.. ¿Qué haces aquí?

- Supuse que vendrías a entrenar después de lo que dijo Kuchiki, así que vine a echar un vistazo… ¿Te interrumpo?

- No, claro que no – rehuía su mirada.

- ¿Quieres que te ayude a entrenar? – se ofreció gustoso, Hinamori no pudo rechazar tal oferta.

Tras tomar una espada también, se colocó delante de ella en posición de combate.

- ¿Lista?

Ella asintió segura.

- Bien.. ¡Allí voy! – arremetió con ataques directos y simultáneos, los cuales fueron bloqueados de igual forma – Has mejorado mucho, momo…

- Gracias, lo mismo digo.

En eso, escuchó algo en su interior.

"Te deseo Hinamori… Quiero que seas mía"

Aquella reciente memoria le causo un ligero shock, haciéndola perder totalmente la concentración.

- ¿Hinamori que te ocurre?

La espada de Hitsugaya venía en descenso y la de Hinamori apuntaba al suelo.

- ¡¡Hinamori!!

No alcanzó a esquivarlo, las espadas cayeron, gotas de sangre les siguieron.

- Maldición… - murmuro enfurecido.

Hinamori cubrió su muñeca con la mano y enseguida expuso – No te preocupes, no es nada…

- ¿Cómo que no es nada? – fue hasta ella – Déjame ver…

Quitó su mano lentamente y le enseño su herida – ¿Ves?, no es nada grave.

Hitsugaya observó la pequeña incisión en su piel, se sentía responsable, pese a que había sido un accidente.

- Voy a… - estaba por tocar su brazo cuando ella lo apartó con brusquedad.

- Espera, no es necesario.

- ¿Por qué te comportas así?

- No me estoy…

- ¡No mientas! – exigió tajante - Has estado distante todo el día, ni siquiera me miras a los ojos.

- Yo…

- Pensé que sólo estabas apenada por los demás, pero ahora que estamos solos, sigues igual.

- Perdón, no quise…

- No quiero que te disculpes, solamente quiero la verdad.

Sin atreverse a mirarlo aún, confesó – Te escuche…

Toushirou, atónito, no entendió a que se refería.

- Ayer fui a tu oficina, creí que no había nadie así que entré para asegurarme, entonces te vi en el sillón y estabas completamente dormido, me quede un rato observándote hasta que te oí decir…

- ¿Qué?.. ¿Qué fue lo dije? – suplicaba al cielo que no fuera algo vergonzoso o peor.

- Dijiste: "Te deseo Hinamori, quiero que seas mía"

Hitsugaya se petrificó como una roca.

- N-No estoy molesta contigo – balbuceó nerviosa todavía, sacando a Toushirou de su trance – Es sólo que, no imaginé que te sintieras de esa forma.

- Lo lamento - agachó la vista – No quise incomodarte, te juro que jamás haría…

El cálido roce de una palma en su mejilla lo silenció.

- No tienes porque sentirte mal, he sido yo quien no ha sabido como manejar esto – iba a bajar la mano de su rostro, cuando él la atrapo con la suya.

- Hinamori es normal, tu y yo…

- Ya no somos unos niños.. ¿No es así? – le sonrió con cariño – Aunque me he portado como tal al tratarte como lo hice.

Tras finalmente mirarse los dos directo a los ojos, risas escaparon de sus bocas.

- Hinamori – la acercó al jalar su mano con suma delicadeza - Te lo he dicho antes, para mi nunca dejarás de ser esa dulce e inocente niña que conocí.

- No te burles - por poco hace un berrinche.

- Y me da gusto, porque me he enamorado de ella.

Sin darle oportunidad a objetar, rodeó a la chica con sus brazos y la cargó.

- Shirou Chan bájame, si puedo caminar, no tienes que…

Chocó sus labios contra los suyos, el instante fue breve, pero en el entregó todo su amor.

- Momo.. ¿Quieres ser mi novia?

- Sí, si quiero… - le devolvió el beso.

Notas de la autora:

¡Hola a todos! jejejeje+++++

Otra vez me tarde un poquitín para actualizar... ¡¡Por favor perdonenme!!

En fin.. ¿Qué les parecio?.. ¿Bueno.. ¿Malo? O mejor borró mi fic de una vez...

Les comento que en este capítulo saque mi lado cómico, bueno eso creo, ya ustedes me dirán, al menos yo si me reía con cada tontería que se ocurría escribir.

Otra cosa fue que los deje con muchas dudas con la tardía pero no por eso menos importante participación de Ichigo y Rukia, pero ya más adelante las resolvere.

Por último, me dio mucha pena (no tanta como a Hinamori) al poner una escena tan comprometedora entre nuestra consentida parejita, así que les suplico me hagan llegar su comentarios respecto a eso, porque aún estoy indecisa si poner en este fic algo de "eso", ustedes saben que...

Ok, vamos a nuestro espacio para los lectores, se les agradece a:

Hazukii: No dije que a penas viniera leyendo tu traducción, más bien que hasta ahora te vengo reclamando. Si siempre serás mi fan #1, dudo mucho que alguien llegue a ocupar tu lugar. En fin, espero una opinión más larga que las anteriores ¿eh?.

Kati: Este tampoco tuvo conflictos (que fueran malos...), dime.. ¿fue suficientemente romántico o quieres que te empalague más?, porque de mi parte no hay problema.

Anyels: Oh eso suelo hacer yo, me leo unos cuantos fics antes, durante y despues de estudiar, jajajaja++++ No sigas mi ejemplo, pero sabes me da gusto haberte servido de relajación. Tenía mis dudas respecto a poner esa frase para Hitsugaya o no, pero gracias atí me doy cuenta que fue un acierto.

Zelink: Espero no haberte hecho esperar demasiado y que sigas apoyandome. Me encanto tu comentario, me halagas bastante, en realidad no creí que notaran el mucho esfuerzo que me costo el hacer un declaración para esos dos, quería que fuera original y sobre todo muy tierna. Además déjame decirte que yo jamás abandonaría esta historia, suelo demorarme al actualizar, pero es culpa de la escuela y otras ocupaciones de mi vida, sin embargo siempre estoy ideando que más agregarle a este fic en donde quiera que este. También dudo mucho que haya llegado ya a la mejor parte, la verdad no tengo idea hasta donde voy a llegar, pero te aseguro que haré que valga mucho la pena.

Nuevamente me despido, avisándoles que como me tengo un ligero descanso en la escuela, procuraré escribir un capítulo más antes de entrar, así que no esperaran mucho. Por cierto.. ¿Les parece mejor que los capítulos sean más largos o vuelvo a escribirlos cortos?

¡Hasta la próxima!