PURE LOVE

Capítulo 9: Angustias Ocultas.

"¿Por qué deseas volver?"

"Quiero estar a su lado"

"Sólo conseguirás hacerle sufrir otra vez"

"Aún así, yo…"

"No lograrás ser feliz, siempre lo recordarás, a él y a mí"

Sumergida en pensamientos, el pasado se hizo presente. Una voz la hizo regresar…

- ¡Hinamori!.. ¡Hinamori! – el hombre lleno sus pulmones con todo el aire que pudo y lo expulso en un grito - ¡¡¡Hinamoriiiii!!!

La chica parpadeó repetidamente y despegó su cabeza del escritorio - ¿R-Renji?

- Hasta que despiertas – dejó caer sus brazos a los costados – pensé que te habías desmayado o algo así.

- ¿Eh? – abrió sus ojos de golpe - ¿Me quede dormida?

- Eso dímelo tú, yo acabo de llegar.

Hinamori giró su cuerpo en todas direcciones, desorientada completamente.

Renji dio un largo suspiro para después comentar – Supongo que debes estar cansada, has estado entrenando mucho estos últimos días. Además, te conozco y siempre eres demasiado dura contigo misma.

Una risita confirmó lo dicho.

- Si quieres ya puedes irte, es casi la hora del almuerzo. Yo me encargaré de revisar los informes restantes.

- Gracias – se puso de pie e hizo una pequeña reverencia – Siento no haberte ayudado mucho con el trabajo.

- Tonta – le dio un golpecito con los nudillos en la frente – No hace falta que te disculpes. De lo único que tienes que preocuparte ahora es…

- La prueba – se adelantó – Sí, lo sé.

- Sólo faltan 3 días ¿crees estar lista?

Ella asintió y lo miró llena de confianza – ¡Lo estaré!

Él sonrió complacido con su respuesta y tomó asiento – Ah por cierto, Unohana Taichou me pidió decirte que fueras a verla lo antes posible.

- ¿Ocurre algo? – extrañada cuestionó.

- ¿Y cómo he de saberlo? No me dijo nada más.

Un corto silencio fue suficiente para percatar a Renji de la intranquilidad de Hinamori.

– Ve y averígualo, seguro que no es nada importante - la animó en seguida.

- ¡Tienes razón! – bajó sus hombros, apartando su tensión - Entonces me daré prisa, todavía tengo algo más que hacer.

- Y ese "algo" acaso no será… - enfatizó sus últimas palabras con un tono burlón – ¿El Capitán Hitsugaya?

Hinamori se detuvo delante de la puerta sin regresar a verlo, su rostro estaba demasiado enrojecido y aún le daba mucha pena el ser vista así.

Renji comenzó a carcajear debido a la inocente reacción de su amiga y agregó – Vamos Hinamori, no puedo creer que sigas comportándote como una chiquilla, si ya todo el mundo sabe lo de su relación.

Con vapor escapando de sus orejas reclamó - ¡Tú eres el que se comporta como un niño!

Una vez la chica puso un pie fuera de la oficina, azotó la puerta con brusquedad.

- ¡Bah! – refutó el pelirrojo - ¡Quien entiende a las mujeres!

En breve, saltando de tejado en tejado, había llegado al cuartel de la décima división. Su bochorno no había disminuido en lo más mínimo e inconscientemente se quejaba en voz alta.

- ¡Ese Renji! – torcía su boca - Parece divertirse mucho molestándome

- ¿Y quien no? – una voz cercana opinó – Si cuando te enojas… ¡Te ves tan linda!

- ¿Qui-Quien dijo…? – miró por encima de su hombro y se topó con la responsable – ¡Rangiku San!

La mujer la saludo amistosamente; entrujándola como a una muñeca.

- ¿Qué no te da gusto verme? – finalmente la soltó.

- Claro que sí… - recuperaba el aliento – Es sólo que, me sorprendiste.

- Si estas siempre en las nubes cualquiera podría hacerlo.

Agachó la cabeza, cómo si una piedra la hubiera golpeado en ese instante.

- Imagino que vienes a ver a mi Capitán – de repente soltó una risa - ¿Y a quien más?

Una gota resbaló de la frente de la castaña.

- Él todavía no llega – apoyó sus brazos en la cintura – Pero no debe de tardar, así que… ¿Por qué no pasas a la oficina y lo esperas? – le guiño un ojo – Hace tiempo que tú y yo no platicamos.

- Esta bien… - aceptó no muy convencida, pues sabía de antemano lo que podía pasar si se quedaba a solas con ella.

Tras ponerse cómodas en los sillones de la estancia, Matsumoto empezó con el interrogatorio.

- Y dime… ¿Qué tal van las cosas entre ustedes?

Apretando las manos contra su regazo, contesto nerviosa - ¡M-Mejor que nunca!

- Ahhh… - fue arqueando sus labios con picardía - ¿Y qué tanto han… "Avanzado"?

- ¿Q-Que qui-quieres de-decir? – cada vez le costaba más articular.

- Tú sabes a que… - clavó sus pupilas en la joven – No tengas pena, estamos entre mujeres ¿no?

- Sí, bueno, es que… - a causa de su inquietud enrolló una de las mangas de su uniforme – Él y yo ya…

- ¡¡¡MATSUMOTO!!!

Ambas se sobresaltaron con aquel estruendoso grito. El causante volvió irrumpir una vez dentro.

- ¡¡Te dije que terminarás de…!! - dejo caer las pilas de papeles que llevaba en brazos al ver a cierta persona sentada a un extremo – Hinamori… ¿Qué haces aquí? Creí que estarías entrenando.

- Hubo un cambio de planes – explicaba aliviada con su presencia - Renji necesitaba salir y me dejó a cargo toda la mañana.

- Entiendo… - caminó sobre los papeles y se acercó ella - ¿Ya comiste?

- Todavía no, por eso vine… – sus ojitos brillaron ilusionados - Pensé que podríamos comer juntos.

- No tienes porque pensarlo - le ofreció su mano para que se levantara – Conoces cuál sería mi respuesta.

Las mejillas de Hinamori se ruborizaron un poco.

- ¿Acaso estoy siendo ignorada…? – la idea cruzo por la mente de la Teniente del cuartel 10.

- Entonces… ¿Nos vamos? – abrió su brazo, para que Hinamori enredara el suyo en el.

- ¡Sí! – alegremente expresó.

La pareja se retiro frente a los ojos de una perpleja mujer, quien no comprendió lo sucedido hasta encontrarse sola en la amplia habitación.

- Sí… ¡¡Fui ignorada!! – rompió en llanto - ¡¡Se olvidaron de mí!!

En ese momento la puerta se abrió nuevamente.

- ¡Matsumoto! – Hitsugaya asomó la cabeza en el umbral.

- ¡¡Taichou!! – exclamó conmovida - ¡Sabía que no iba dejarme!

- Por favor encárgate de todo mientras no estoy – e inclinando las cejas, le volvió a ordenar – ¡Y termina tu trabajo de una vez por todas! – señaló el montón de hojas regadas en el suelo.

- Taichouuu… - gimoteó su nombre – ¡Por qué es tan malooo…!

El cielo estaba cubierto por gruesas y oscuras nubes, no daba el aspecto de aún ser de día, pero a pesar de tan sombrío ambiente, dos jóvenes caminaban por la calle como si fuera pleno auge primaveral.

- ¿Qué te gustaría comer?

- Pues… - Hinamori ponderaba indecisa – Cualquier cosa estaría bien, en serio.

- No me la pones fácil – dio un rápido vistazo a los alrededores; a los múltiples restaurantes y puestos de comida – ¿Qué te parece aquél lugar? – indicó con su mirada.

- De acuerdo – se apegó más a su cuerpo.

Entraron a un modesto pero muy acogedor sitió. Ocuparon una mesa y fueron atendidos inmediatamente por una jovencita que, en cuestión de minutos trajo los platillos y bebidas que habían ordenado.

- ¡Esta muy rico! – Hinamori manifestó al probar el primer bocado.

- Qué bueno que te agrado – dio un sorbo a su sopa – Aunque yo prefiero lo que tú preparas.

- Sólo lo dices por halagarme – soltó una púdica risa.

- Es la verdad – afirmó.

Al notar los ojos de su acompañante puestos en ella, los palillos en su mano empezaron a moverse incontrolables hasta que, finalmente tocaron el suelo.

- Perdón – iba a recogerlos cuando él se lo impidió.

- No hace falta, utiliza los míos mientras tanto – los colocó en su palma – Pediré otros enseguida.

- Gracias… - le sonrió tiernamente.

Al finalizar sus alimentos, sólo dos tazas té permanecieron en la mesa.

- ¿Qué harás el resto del día? – Hitsugaya reanudó la plática - ¿Seguir entrenando?

- No lo creo…

- ¿Entonces?

- Tengo que ir a ver a alguien – evitaba el contacto visual, insegura de contarle más.

- Y… ¿a quien? – arqueo una ceja.

Extendió su brazo, hasta topar con el suyo, y lo acarició con la yema de sus dedos – No quiero que te preocupes… ¿si?

- ¿Qué pasa? – musitó.

- La Capitana Unohana quiere que vaya a verla, y pienso hacerlo hoy mismo.

- ¿No te dijo el motivo?

Hinamori negó con la cabeza.

- ¿Quieres que vaya contigo?

- No, no es necesario – lo miro certera.

Hitsugaya no dijo ni una palabra más y bebió con toda calma su té; era su forma de expresar "de acuerdo" ante situaciones fuera de su control, y en aquellas que concernieran a su querida Hinamori un… "Te apoyo".

A unos pasos de la entrada del cuarto escuadrón, los dos se detuvieron y regresaron a verse.

- ¿Estás molesto?

– No… - resopló.

- ¿Y por qué estabas…?

- Discúlpame – la interrumpió – si permanecí callado no fue por enfado, al contrario.

- Parecía que si – chocaba sus pulgares – Es que pones una cara tan seria.

- Hinamori – se paró a escasos centímetros de ella – Yo respeto lo que tú decidas. Eres libre de elegir lo que desees.

El cuerpo de la joven rompió la distancia y se recargó en el pecho de su amado, quien la cubrió protectoramente con sus brazos.

- Confío en ti – aseveró – siempre lo he hecho, y lo haré.

Hinamori alzó el rostro buscando sus labios, y sin timidez alguna lo besó.

- Estoy muy feliz… – declaró – De tenerte a mi lado.

- Yo también – le devolvió el beso, y con el a su vez se despidió.

Llegó al despacho de la Capitana y llamó a su puerta, la Teniente Kotetsu fue quien la recibió.

- ¡Isane San! – saludó enérgica.

- Hinamori Kun – pestañeo al verla – Pero… ¿Qué hace aquí?

- Yo la llamé – la voz suave de una mujer intervino – Pase por favor, Hinamori Fukutaichou.

Isane se apartó para dejarla pasar y la escoltó hasta una de las sillas pegadas al escritorio.

- Espero no haberle importunado con la repentina petición de venir a verme – movió ligeramente su asiento para tenerla de frente.

- ¡Por supuesto que no! – respondió apresurada.

- Me alegro – dirigió a su vista a su oficial – Isane, hágame el favor de traerme el expediente de la Teniente Hinamori Momo.

La mujer asintió y abandonó la oficina para cumplir con lo que se le solicitó.

- Dígame Hinamori Fukutaichou - volvió su mirada a ella – Desde que fue dada de alta ¿cómo se ha sentido?

- ¡Muy bien! – profirió contenta.

- Es bueno escuchar eso – entrelazó sus dedos – Por lo que veo se ha recuperado totalmente.

- Eso espero…

- Una de las razones por la que le pedí que viniera, es esa – sonrió con gentileza – asegurar que su salud se encuentre en la mejor condición.

- Agradezco sus atenciones – se inclinó levemente, mostrando respeto.

- Sin embargo... - sus facciones se tornaron serias - La otra razón es de mayor importancia.

Isane hizo acto de presencia justo en el momento oportuno y le entregó el expediente de la aludida en sus manos. La mujer abrió el fólder con suma delicadeza y retiró una hoja, la cuál parecía contener información de gran valor.

- La noche en que el Capitán Hitsugaya la trajo a nuestra división, su estado era bastante crítico, de hecho se encontraba al borde de la muerte.

Hinamori tragó saliva al comprender con que tenía que ver la otra razón.

- Mi equipo médico y yo hicimos todo lo posible por intentar estabilizarla, pero nos fue imposible, nunca antes habíamos tratado con un caso como el suyo – bajo los párpados – Sus heridas, si es que se puede llamarles así, eran de nuestro total desconocimiento.

La Capitana Unohana estudió a detalle cada expresión del rostro de Hinamori y se dio cuenta que aún no se le explicaba como es que se había salvado.

- No será imprescindible que se lo revele ahora mismo – meditó – No después de lo que le diga… El Capitán Hitsugaya no podrá ocultárselo por más tiempo.

- ¿Unohana Taichou? – se atrevió a llamarla.

- Por favor vea esto – le extendió el papel que había tomado.

Hinamori dudosa lo agarró y comenzó a leerlo.

- Tras haber realizado múltiples análisis a todos los datos que pudimos recabar durante al día en que llegó y los días que requirió para recobrar el sentido – la Capitana hizo más sencillo el contenido del documento con sus palabras – Finalmente hemos descubierto que originó el terrible padecimiento que tenía, su…

- ¡¿Mi sangre?! – exaltada inquirió; doblando la esquina de la hoja con sus dedos, donde precisamente venía escrito aquel diagnóstico.

- Sí… - ratificó – La abundante hemorragia que sufrió su cuerpo era a causa de una sustancia que se encontraba en su sangre.

- Una… ¿Sustancia? Y… ¿Sufrí una hemorragia? – Hinamori se esforzaba en hacer memoria.

- Se que todo esto puede sonar muy confuso, y más considerando que aún no logra recuperarse de su amnesia. Pero, es indispensable que sepa lo que le sucedió y lo que probablemente le sucederá.

- ¿Quiere decir que…?

La Capitana Unohana guardó silencio unos segundos y dando un respiro expuso – Trate de conservar la calma y permita que le explique por favor…

Una larga y rubia melena se mecía de un lado a otro colgada sobre el brazo de un sillón, en tanto una plateada se mantenía encrespada y fija en su posición.

- Qué aburrido… - se quejó la mujer dando de bostezos.

- ¡Deja de holgazanear y ponte a trabajar! – dos venitas se cruzaron en su sien.

- Ya hice la mitad… - mascullo – Estoy cansada.

- Pensé que estabas aburrida.

- Bueno, lo que sea… He estado en la oficina todo el día y ya no lo soporto.

- Mmmmm… – golpeó repetidamente el escritorio con un dedo.

- Al menos usted y Hinamori Chan salieron, y de seguro aprovecharon muy bien el tiempo ¿o no?

- ¿Q-Que insinúas? – balbuceó apenado.

Alzó su brazo de manera que alcanzará a ver su mano sobre el respaldo del mueble y meneó su índice lentamente – No juegue al inocente conmigo, antes de que usted llegará hable con Hinamori Chan y me contó todo… "Tooodooo".

- ¿Todo? – empalideció - ¿Qué es todo?

- Todo lo que han hecho - reiteró maliciosamente - e incluso me dijo que ustedes ya…

Hitsugaya permaneció mudo, a la espera de lo que le revelaría.

- Yaaaaa… - su risa la traicionó

- ¿Matsumoto?

– ¡Es broma!.. ¡Es broma! – continuaba burlándose – Justo cuando Hinamori Chan iba a confesarme algo comprometedor, sus gritos nos interrumpieron.

Se escuchó el crujir de unos dientes.

- Y aunque hubiera podido hablar – dijo con desánimos – puedo apostar que lo más embarazoso que hubiera dicho es: "Hitsugaya y yo ya nos besamos" – finalizó su inferencia imitando la voz de Hinamori.

- Y tú que sabes… - rebatió irritado.

- ¡Taichou! – estiró el cuello, casi al punto de parecer una jirafa - ¡No me diga que…!

El ojiverde apoyó su mejilla sobre un puño y miró hacia la ventana – Está comenzando a nevar…

La Vice-Capitana abandonó su sillón favorito y fue a cerciorarse por sí misma – ¡Es cierto! Me preguntó si caerá durante toda la noche…

- ¡Hinamori! – al levantarse tan impulsivamente, empujó su asiento contra la pared.

- ¿Qué le ocurre Capitán?

La ignoró por completo y se encaminó hasta la puerta, no sin antes agarrar un abrigo del perchero y colgarlo ardedor de su brazo.

- ¡Ni lo piense…! – le obstruyó la salida apareciendo delante de él instantáneamente – ¡Ahora es su turno de quedarse aquí encerrado!

- ¿De que estás ha…? – le arrebató la prenda.

- ¡Yo iré por Hinamori Chan! – enunció con firmeza y se marchó dejando a Hitsugaya con la palabra en la boca.

Livianos pasos dejaban sobre una alfombra de nieve huellas imperceptibles; su andar era lento y sin dirección.

- ¿Por qué…¿Por qué no puedo recordar…?

El frío viento recorría su piel, y aún así la calidez de esta no se desvanecía.

- ¿O acaso será mejor olvidar?

Flash Back

El aire se volvió denso, casi resultaba difícil el poder respirar, o quizás sólo era la tensión del ambiente lo que daba tal sensación a la Teniente de la División 5.

- Cómo le mencione anteriormente, hay una sustancia en su sangre, pero lo más desconcertante es que los resultados de las pruebas indican que lo que la crea es, su propio organismo.

Hinamori hizo una mueca, la misma que hace cada vez que algo le causa un pequeño susto.

- Sin embargo, lo que más nos preocupa es el efecto secundario - dio un profundo respiro – ya que una vez que esta sustancia se extiende por todo su cuerpo, produce un "rechazo".

Un desasosiego devoraba poco a poco, la voluble alma de la chica.

- No tenemos la certeza de que lo provoca – argumentó – Ni tampoco sabemos en que determinado momento su organismo se niega a aceptar el agente y comienza erradicarlo por completo.

- ¿Fue por eso lo de mi hemorragia? - cuestionó ansiando ser contradecida.

- Así es… La sangre expulsada de su cuerpo contenía esa sustancia.

- Comprendo – bajó la mirada con cierta pesadumbre.

- Lamento tener que darle información tan…

- No se preocupe – cortó sus palabras, al no querer escuchar lo demás – Sólo quiero que me diga si existe la posibilidad de que me vuelva ocurrir algo así.

La mujer, quien siempre se mostraba optimista bajo cualquier circunstancia, por primera vez no pudo ofrecer tal perspectiva.

- Lo único que puedo decirle, es que mantendremos abierta la investigación de su caso. Por ahora le recomiendo que procure no recibir perturbaciones de ningún tipo, nada que pueda desequilibrarla… "Emocionalmente".

Hinamori se puso de pie, o esa fue la impresión que dio, pues su cuerpo y el piso parecían atraerse más que los dos polos opuestos de unos imanes.

- Aprecio mucho que se haya tomado la molestia de ponerme sobre aviso – con su mano toda temblorosa dejó el papel sobre el escritorio.

- Hinamori Fukutaichou – antes de que ella retirará su mano de la brillante madera, la sujeto por la muñeca – Le aseguró que, no permitiré que su vida vuelva atravesar por semejante peligro.

El suave tacto de su palma le devolvió la serenidad, inclusive con sólo mirarla podía sentir que si se quedaba allí, a su lado, todo estaría bien.

End Flash Back

- Si tan sólo pudiera cambiar aquél instante, aquella decisiónNada de esto estaría pasando.

El clima empeoraba; lo que había sido una bonita lluvia de diminutos y finos copos de nieve era ahora una gruesa y pesada tormenta que arremetía con todas sus fuerzas. A duras penas se podía distinguir a que pertenecía cada figura que se hacía visible entre las delgadas brechas de las ventiscas. No obstante, si no se podía confiar en lo que los ojos veían, existía un sentido mucho más efectivo que ese; "la intuición". O en el caso de los Shinigamis, el poder percibir la energía espiritual.

- Esta cerca… - aceleraba su marcha con cada pisada.

Se detuvo a la mitad de un ancho pasaje que conectaba los límites de una división con otra, y una de estas era precisamente la número 4.

- Allí viene…

Hinamori apareció justo en ese momento, pero no se percató de la presencia de quien la esperaba y pasó de largo.

- ¿Hinamori Chan? – la llamó, lo que resultó inútil hasta que alzo la voz - ¡¡Hinamori Chan!!

Se giró y dijo sin emoción – Ah… Eres tú, Rangiku San.

La mujer puso los ojos como plato al oírla hablar así - ¿Te encuentras bien Hina…? – su asombro fue mayor al acercarse y ver su cara.

- Rangiku San yo…

- Has estado llorando ¿verdad? – acertó – Dime ¿que sucede?

- Ahora no quisiera hacerlo - movió sus pupilas a una esquina.

Aprovechando su distracción, Matsumoto le colocó el abrigo que había estado cargando y le susurro pegada a su oreja – Esto es de parte de mi Capitán.

Hinamori llevó sus dedos al cuello de la vestimenta y la frotó con suavidad.

- Deberías ir con él y…

- Te suplico que no le digas nada – la frenó en seco.

- Pero ¿por qué?.. ¿Acaso lo que te dijo Unohana Taichou es algo grave?

Dio un respingo, contestando así a su pregunta.

- Hinamori Chan, no tienes porque...

- ¡Te lo suplico! – la calló de nuevo, y le demandó - ¡Prométeme que no lo harás!

- No puedo – le dirigido una mirada llena de afecto – No si se trata de ti.

La nieve empezaba a abultarse en sus hombros por demorar tanto su estadía y mechones de sus cabellos revoloteaban frenéticos siguiendo el ritmo de las violentas ráfagas.

- No pienso ocultárselo – espetó y alzó la vista al cielo – Se lo diré, cuando encuentre el modo y el momento.

Y Sin concluir aún la conversación, Hinamori dio media vuelta y desapareció. No dando la oportunidad siquiera de poder ir tras ella.

La noche llegó, y con ella la incertidumbre. Hitsugaya había aguardado pacientemente a que regresará Matsumoto, pero en lugar de ello, se vio completamente solo bajo cuatro paredes las horas que restaron de trabajo.

Su angustia iba en aumento. Ninguna de las dos mujeres se había dignado a decirle absolutamente nada y en su mente las conjeturas no dejaban de fabricarse.

Cómo respuesta a sus plegarias, alguien por fin llamó a su puerta. Y su consuelo no pudo ser mayor, que ver a Hinamori al abrirla.

- ¿Puedo pasar?

La contempló unos segundos y luego, la encerró en un cariñoso abrazo.

Se sentaron frente a frente en una mesita de centro. Hitsugaya le ofreció algo de beber, a lo que ella declinó. Durante rato ninguno de ellos dijo nada, hasta que con naturalidad Hinamori sacó un tema.

- Gracias por el abrigo, me sirvió de mucho.

- Que bueno, aunque hubiera preferido ser yo quien te lo diera – de repente su rostro hizo un gesto de incredulidad – Ahora que recuerdo ¿tienes idea de donde podrá estar Matsumoto? No volvió después de ir a entregártelo.

- No, lo siento, no sabría decirte.

- En fin... – le sonrió despreocupado – Lo más probable es que se fuera al bar más cercano en compañía Yumichika y los demás.

- Hitsugaya Kun – temerosa lo abordó.

- ¿Sí?

- ¿No vas preguntarme cómo me fue con la Capitanía Unohana?

- Ya te lo había dicho ¿no? – pronunció más su sonrisa – Voy a respetar tus decisiones, tu vida. Aunque no te voy a negar que todo lo que tiene que ver contigo, me interesa, y mucho.

Hinamori se conmovió con tal declaración, y sin darse cuenta lágrimas emanaron de sus ojos.

- Momo ¿estas bien? – fue con ella y la rodeo con un brazo.

- Sí, estoy bien – iba a limpiarse los rastros de humedad cuando un beso la tomo por sorpresa.

- Quiero pensar, que lloras porque estás feliz… - siguió besándola – Porque no soportaría que fuera por otra razón.

- No, no lo es… - sin que él lo notara, apretó un puño, desahogando así el haberle mentido.

De besar su boca, pasó a besar sus mejillas, siguiendo el recorrido que habían dejado aquellas gotas saladas. En tanto Hinamori, cerrando sus ojos, no paraba de reír por las cosquillas que aquello le provocaba.

La tormenta había cesado enteramente. A través de la ventana se podía observar las copas de los árboles cubiertas por esponjosas nubes que, parecían ascender del blanquecino y extenso manto que cobijaba toda la superficie.

- Shirou Chan… - rió al llamarlo así, pero a él no pareció importarle - ¿Puedo quedarme aquí toda la noche?

- No veo porque no, si antes solías hacerlo.

- ¿Te refieres a cuando éramos niños? – se acurrucó más entre sus brazos.

- Sí, y cuando estuviste aquí durante un tiempo por tu recuperación – la estrechó, y recargó su mentón sobre uno de sus hombros.

- Pero, yo no sólo quiero dormir bajo el mismo techo que tú – la punta de su lengua salió de entre sus labios de una manera traviesa.

Histugaya reparó ante su comentario y la miró estupefacto.

- Lo que yo quiero – aclaró – es dormir a tu lado… ¡Los dos juntos!

Notas de la autora:

Se que en mi anterior nota comenté que iba adelantar capítulos, aprovechándo que estaba de vacaciones, pués juro no volver a decir algo así, porque ni yo sé que me paso para que me retrasara tanto en publicar esta vez.

En fin, espero hayan sido tolerantes y no pierdan el interés por este fic. Que siga siendo de su agrado y también que sean fervientes seguidores de la serie, ya que sin ella no sería posible esta historia.

Para variar, los he dejado con muchas incognitas y con un cierre por demás sugestivo. Bueno no negaré que fue lo más complicado para mí, pues aún sigo debatiendome entre poner o no poner algo de "eso", es obvio que en el siguiente capítulo se darán cuenta de mi decisión.

Ah por cierto, en cuestion de Ichigo y Rukia, no se me presentó la oportunidad de escribir sobre ellos, pero ya en el siguiente explico que onda con su situación, y más con Ichigo, daré el ¿por qué? de muchas cosas.

Pasemos a mi parte favorita, los agradecimientos a lectores:

Kati: Pues voy a seguir tus preferencias, jejeje+++ Para el próximo cápítulo haré menos páginas. ¡Sigue pendiente!

Anyels: Oh si... Quien fuera Hinamori, al menos la de este fic, para estar en los brazos de Hitsugaya y hacer, que no hacerle XD. Siento haberte hecho esperar en esta ocasión más de lo debido.. ¡¡perdoname!! Y en verdad agradezco tu apoyo.

Zelink: Pues creo que todas, sino es que la mayoría reaccionaríamos así si llegamos a enterarnos de algo que tal vez no queríamos o no debíamos de nuestra pareja. La pena a veces nos gana y no entorpece el comportamiento. No sabes cuanto aprecio tener una fan tan observadora como tú... ¡nunca dejes de apoyar!

Hazukii: Actulize pronto ¿no? O mejor dicho ya estás acostumbrado a esperar, jijijijijiji+++ Bueno sabes lo mucho que valoro tu opinión así que hazmela llegar pronto.

MegumiMinami310: ¡Bienvenida! Estoy feliz de tener una nueva lectora, espero recibir más comentarios tuyos, y que sean buenos (no es cierto), siempre.

Ya saben, me despido como de costumbre, conmi frase habitual "HASTA LA PRÓXIMA"