PURE LOVE

Capítulo 10: Cálido Invierno.

Durante el verano, las noches de lluvia eran comunes, al igual que las tempestades que esta acarreaba. Las incesantes ventiscas combinadas con los estruendosos ruidos de los relámpagos hacia casi imposible conciliar el sueño a las almas, e incluso a algunas de ellas, les provocaba un terror horrible.

- ¡¡Aaaahhh!! – un grito escapó de una chiquilla, y seguido de este, un estrepitoso trueno sucumbió la habitación.

- ¡Cálmate! – exclamó un pequeño a su lado – Sólo fue un rayo, no te va a pasar nada.

- Pe-Pero… - tartamudeo llena de miedo.

- Cuantas veces tengo que decirte que…

Su voz fue opacada por el choque de otro relámpago mucho más potente que el anterior.

- ¡Shirou Chan! – abrazó su cuerpo con fuerza, como si este fuera el pilar que la mantendría a salvo.

- ¡Arrgghh! – intento apartarla, ya que estaba sofocándolo – Deja de comportante como una niña.

- Lo siento, yo… - presa ya del pánico, su cuerpo no dejaba de temblar.

El niño exhaló una bocanada de aire, en señal de fastidio, sin embargo esa actitud cambió radicalmente al posar sus ojos en los de su amiga, los cuales se encontraban al borde de las lágrimas. Algo nació en su interior, algo que le tomaría mucho tiempo entender y sobre todo aceptar.

- Esta bien, puedes quedarte a dormir conmigo si quieres.

- ¿En serio?

- Ya te dije que si – rezongó.

- Gracias – suspiró aliviada.

La tormenta aún no amainaba, las ventanas se sacudían con violencia y las pesadas gotas resonaban en el techo. Pero, la compañía de su querido amigo parecía disminuir lo atemorizante de aquel clima.

- Shirou Chan… - lo llamó apenada, mientras él sacaba otro futón del armario - ¿Es-Estasss… Molesto?

- ¡No! – espetó seco.

- Entonces… ¿Te incomoda que esté aquí?

- ¡No! – repitió con el mismo tono.

Hinamori permaneció callada, observando cómo Toushirou colocaba el futón junto al suyo y alisaba con ambas manos la suave tela de este.

- Listo – regresó a verla, indicando con ello que ya podía acostarse.

La castaña asintió, dio unos pasos y seguidamente agachó todo su diminuto cuerpo.

- Espero estés cómoda.

- ¡Lo estaré! – se introdujo dentro de las acolchonada sabanas – No te preocupes.

El peliblanco curveó sus labios ligeramente, como queriendo formar una sonrisa, pero no lo hizo. En vez de eso, se limitó a dirigirle una mirada que mostrara el mayor desinterés posible.

- Bueno, ya duérmete… - musitó al meterse en el futón.

- Sí – tras revolverse varias veces, se acomodó de lado, dándole la espalda.

- Al fin… - estiró los brazos y dio un largo bostezo – ¡Podré descansar!

Unos cuantos minutos transcurrieron. Hinamori esperaba adormecer su cuerpo al mantener la mente en blanco y los ojos bien apretados, pero al ver fallido su intento al igual que otros anteriores: contar ovejitas y respirar lento y profundo, desistió finalmente y haciéndose del todo el valor que tenía, se atrevió a importunar a su amigo.

- Shi-Shirou Chan – con voz bajita esperaba la oyera – ¿Estas dormido?

- No… - resoplo – Gracias a ti, no.

- Perdón, pero…- sacó la mitad de su cuerpo y se sentó - No puedo dormirme y pensé que tal vez tu tampoco.

- ¿Y ahora que te pasa? – inquirió desesperado.

- No lo sé… Me siento extraña.

- ¿Eh? – levantó una ceja, confundido totalmente.

- Lo que quiero decir es que, mmm… -empezó a juguetear con sus dedos – Ya no tengo miedo.

- ¿Y qué eso no es bueno?

- Sí, supongo…

La tormenta parecía llegar a su fin, la lluvia se precipitaba con menor fuerza y las corrientes de aire eran casi nulas, así que un acogedor silencio empezó a formarse dentro de aquella habitación.

- Oye Shirou Chan, tú…

- ¡Deja de llamarme así! – reclamó adoptando la misma postura que ella y cruzándose de brazos.

La pequeña soltó una risilla y continúo - ¿A que le tienes miedo?

- A nada…

- ¿Seguro?

- Ya te dije que si – aseveró - ¿Por qué me lo preguntas?

- Creí que quizás habría algo que te asustará, pero me doy cuenta que eres muy valiente Shirou Chan – le regalo un sonrisa.

- No es para tanto, lo que pasa es que tú eres muy miedosa y por eso te asombras.

Hinamori hizo un puchero para después confesar – Sí, tienes razón, me gustaría parecerme un poquito a ti.

El ojiverde miró con atención la frágil niña que tenía enfrente; realmente la inocencia afloraba en ella.

- Hinamori – extendió el brazo para alcanzar su mano – Es normal tener miedo, todos llegamos a sentirlo una vez, hasta yo podría llegar a tenerlo, y si eso pasara, probablemente estaría igual que tu.

- ¿De verdad?

Él asintió, y agarró su mano con más fuerza.

- Gracias Shirou Chan – sus ojitos brillaron contentos – Gracias por dejarme estar contigo y…

- No me agradezcas - la interrumpió – Si estar a mi a lado te ayuda a no sentir temor, esta bien, puedes venir cuantas veces quieras, siempre estaré aquí para ti… siempre.

Poco después, Hinamori quedo profundamente dormida, su rostro lucía dulce y sereno. Hitsugaya la contemplo por breves instantes, antes de entregarse a los brazos de Morfeo.

- "Siempre estaré aquí para ti, y cerca de ti, no pienso apartarme nunca de tu lado. Yo te cuidaré y te protegeré, Hinamori…"

El intenso frío que había estado preponderando hacía unas horas en el exterior, y del cual ella había recibido gran parte, pereció finalmente de su cuerpo con un exquisito baño caliente. Estaba sentada en la esquina del sofá, meditando en todo y nada a la vez, en espera, y sosteniendo una taza que transmitía a sus palmas un calor agradable.

- Disculpa la demora… - una silueta atravesó el umbral de un oscuro pasillo. Sus cabellos goteaban ligeramente y cada parte de su cuerpo mostraba rastros de humedad.

- Hice un poco de té – alzó su bebida para mostrársela y posteriormente le señaló con la mirada donde se encontraba la suya.

Él agradeció inclinando la cabeza y una vez tomó aquella taza, fue a sentarse junto a su visitante.

- ¿Esta rico? – la chica preguntó con curiosidad.

Dio otro sorbo y respondió – Delicioso…

- Me da gusto - sonrió satisfecha.

Al cabo de un rato, el líquido de ambas tazas se termino y estas fueron colocadas en el borde de una mesita de centro.

- Hinamori… - posó su mano sobre la de ella - ¿En que estas pensando? De repente te tornaste muy callada.

- Estoy bien, sólo recordaba…

- ¿Puedo saber qué era lo que recordabas?

Se sonrojó levemente – Estaba recordando, la primera noche que pasamos juntos.

El peliblanco rascó su nariz, como signo de nerviosismo – Ah, ya veo…

- ¿Si te acuerdas?

- Y como no recordarla… - pensó para sí – Si justo aquella noche me enamoré perdidamente de ti.

- ¿Hitsugaya Kun?

- Me acuerdo perfectamente de aquella noche – afirmo con prudencia, pero en eso la risa le ganó – Y también me acuerdo de las noches que le siguieron, pues en aquel entonces eras una niña miedosa y llorona.

- ¡Oye! – hizo un gesto de indignación, sin embargo las carcajadas de su novio acabaron por contagiarla.

- ¿Y sabes que? – paró de reír y fijo sus pupilas en las de ella.

- ¿Qué Shirou Chan? – imitó su estado.

- Me alegra que haya sido así, no cambiaría por nada todas esas noches, todos esos momentos, y sobre todo… - eliminó el espacio que los dividía al chocar sus cuerpos - ¡A ti!

Pasó un brazo por su espalda y el otro bajo sus rodillas, la sujeto firmemente y levantó su grácil figura. Y antes de que la chica pudiera decir una palabra o su cuerpo hacer algún movimiento, apresó sus labios en un apasionado beso, beso que mantuvo hasta llegar a su dormitorio, donde con sumo cuidado la acostó sobre la cama.

- Te amo, Hinamori… - separó el contacto de sus bocas para permitir la entrada de oxigeno.

- Yo también te amo – respiraba agitada – Hitsugaya Kun.

- Por favor, llámame por mi nombre.

- De acuerdo - esbozó una tierna sonrisa – Toushirou.

La tenue llama de unas cuantas velas iluminaban el lugar, las cuales creaban en el techo enormes círculos oscilantes de luz que se estimulaban conforme el fuego iba devorando la mecha que se alzaba en los charcos de cera. Una pequeña rendija en la ventana permitía la entrada de un aire helado que se extendía y rebotaba por las paredes; se podía captar de este el bálsamo de los pinos y el rocío de diversas plantas y flores.

- ¿Por qué no te acercas más? – dijo con un tono infantil.

- ¿Aquí esta bien? – avanzo dos pasos, pegando sus espinillas al colchón.

- En realidad… - dio unas palmaditas al espacio vacío de la cama – Me gustaría tenerte más cerca.

El chico se puso de cuclillas y musitó – Lo más cerca que he estado de ti en este cuarto es recostado en ese sillón – le indicó aquel mueble alzando su pulgar tras su espalda.

- Si pero… Eso fue cuando yo estaba en recuperación – ladeo su cuerpo, y lo apoyo sobre uno de sus codos – Tu te quedabas velando mi sueño.

- Así fue… - resopló – Por eso no estoy seguro que deba estar aquí, quizás sería mejor irme a descansar al sofá de la sala, además es más cómodo.

- Toushirou… - el matiz de su voz se escucho contrariado - ¿Crees que lo que dije…?

- Hinamori, yo… - la interrumpió, silenciado su pregunta al poner su dedo sobre sus labios – Entendí perfectamente a que te referías cuando dijiste que querías que durmiéramos los dos juntos, es por eso que… Preferiría no hacerlo, quiero que lo pienses bien y…

Ahora fue ella quien corto su oración, se había puesto boca abajo, apoyada en ambos codos, y colocado frente a él. Con la misma táctica que él uso, lo calló – No digas más… Se que mi decisión te ha sorprendido, pero quiero que sepas el motivo que me llevo a tomarla.

El joven capitán levantó sus finas y blancas cejas, expectante a lo que le diría.

- Yo sólo quiero… Amarte con todo mi ser y entregarte mi vida por completo – exhaló - ¿Me complacerías con ese deseo tan grande?

Retuvo sus palabras unos momentos, aspiro todo el aire que sus pulmones podían contener y lo soltó pausadamente - No puedo negarme, nunca he podido, cualquier cosa que tu me pidas, yo te la daré con tal de que seas feliz – acarició el contorno de su cara rozándolo con su palma – Y si la mujer que amo desea amarme y entregarse a mi, sólo me queda corresponderle amándola con todo mi ser y entregarme a ella en cuerpo y alma.

Hitsugaya tomo su mano y la beso repetidamente, y poco a poco fue recorriendo todo su brazo hasta toparse con la manga de la Yukata, la cual no removió, más bien invadió con su otra mano para continuar acariciando aquella suave piel, mientras ahora sus labios se posaban sobre una aún más exquisita y sensible, su cuello. La chica aceleraba su respiración conforme cada caricia y beso de su amado, quien no daba ni un solo descanso en todos sus ataques, el placer empezaba a despertarse en ella de una forma incontrolable, hasta el punto que sin estar consciente de ello, lo atrajo más hacía sí rodeándolo con el brazo que le quedaba libre. Él comprendió perfectamente aquella reacción y decidió aumentar el nivel de éxtasis que le estaba provocando, así que con un simple movimiento, pasó de estar arrodillado a la orilla de la cama a estar tumbado encima de ella, aprisionándola completamente con su peso. Hinamori se estremeció al sentir por primera vez aquel cuerpo tan cerca del suyo y dejó escapar un profundo jadeo, sonido que a Hitsugaya le pareció algo más…

- ¿Te encuentras bien?

- Sí… - susurró débilmente.

- Hinamori, yo… - humedeció sus labios y contemplo fascinado a la mujer que tenía delante de él; su rostro estaba enrojecido y el color se encendía todavía más en sus mejillas, unas cuantas mechas de pelo cubrían su frente y gotitas de sudor se abultaban en la punta de su nariz. Sus labios entreabiertos desprendían un cálido aliento y en sus ojos había un brillo hipnotizador.

- Toushirou… - alzó su cabeza para susurrar en su oído – "Hazme tuya…"

El joven Capitán sintió que el corazón estaba a punto de atravesarle el pecho, por unos segundos permaneció atónito, asimilando aquellas palabras, hasta que un beso, cargado de amor y deseo, le regresó la conciencia.

- Me haces muy feliz – sonrió - como nunca lo he sido y como nunca imaginé serlo.

- Igualmente yo… - la chica le devolvió el gesto - A tu lado he descubierto la verdadera felicidad.

Inclinando la espalda, reanudo sus besos, pero ya no sólo se apropió de su cuello, descendió lentamente sobre su pecho dejando que sus manos guiaran su camino, pues estas habían comenzado a explorar nuevos territorios que ansiosas deseaban conquistar.

Hinamori llevó sus manos hacía la fornida espalda de él y la acarició con suaves movimientos; deslizando las yemas de sus dedos sobre sus ropajes en forma circular y parsimoniosa. Pero conforme el peliblanco iba tocando más a fondo su impoluta y virgen piel, ella se vio envuelta nuevamente en un mar de éxtasis que la dejaba fuera de sí, y bajo el dominio del instinto.

El chico la tomó por los hombros y le ayudo a incorporarse. Encontrándose de rodillas los dos se observaron de pies a cabeza hasta topar sus miradas, las cuales en complicidad dieron su aprobación para lo que más adelante sucedería. No obstante, el joven Capitán, como en todo lo demás, quería ser precavido antes de dar un gran paso, y vaya que este lo era.

- ¿Es-Estas…? – su voz se entrecortó a causa de los nervios - ¿Estas segura?

Ella asintió, manifestando – Si, estoy segura… Si hay alguien a quien deseo entregarme, ese eres tú… Nadie más.

- Hinamori yo… He sido tuyo desde un principio.

Hitsugaya rodeo la menuda cintura de la teniente, sin dejar de propiciar a sus labios largos y efusivos besos en los que sus lenguas bailaban incesantes dentro de sus cavidades, sus ágiles manos localizaron de inmediato aquel nudo que mantenía sujeta su vestimenta y con facilidad lograron desenredarlo, de un solo jalón retiró la cinta, y acto seguido, abrió espacio entre los bordes de la tela descubriendo maravillado el tesoro de las formas de Hinamori.

- Eres hermosa, muy hermosa… - deslumbrado por aquello que había permanecido oculto a los ojos de todos, y que ahora, los suyos tenían en privilegio de contemplar. Sus manos, al igual que la yukata, se posaron sobre los muslos de ella, temerosas a continuar.

Hinamori se percato de su conducta, recogió con sus certeras manos aquellas dudosas y las coloco sobre sus caderas, y expresó – Se que tienes pena, yo… - se ruborizó al momento – Yo tengo muchísima, pero, se que juntos…. Poco a poco… Estaremos bien.

Dicho esto, Hitsugaya dio un acentuado suspiro y la abrazó – Te prometo que esta será… La mejor experiencia de nuestras vidas.

Hinamori apoyó su cara en el cuello de su amado y respiró con tranquilidad, su cuerpo se encontraba relajado, predispuesto a todas y cada una de las caricias a recibir. Lentamente una mano subió por su hombro y lo froto con suavidad, otra paso por su cintura y acarició su abdomen, causándole ligeras cosquillas, sin prisas y siguiendo un ritmo, fueron bajando y subiendo respectivamente hasta llegar a las curvas que formaban sus senos, en donde, emocionadas acariciaron con mayor ímpetu, primero rozando con las yemas de los dedos y después cubriéndolos con toda la palma. Llegado este punto, la castaña ya no pudo mantener aquella pasividad, el deleite la estaba poseyendo hasta lo huesos, y al sentir una superficie húmeda sobre sus pezones, no pudo contenerse más y gemidos escaparon de su boca. Hitsugaya continúo saboreando aquellas partes un poco más, hasta que de improvisto, Hinamori agarró las mangas de su ropa con tal fuerza que, la regresó a ver extrañado.

- ¿Qué te ocurre? – advirtió que respiraba con dificultad - ¿Acaso te incomodo algo?

Ella no respondió, miró hacia el techo y en escasos segundos normalizo su respiración, pero no su temperatura.

- ¿Hinamori…?

Casi como queriendo desgarrarla, así fue como ella le quito su ropa, pues con una impaciencia y ansias locas arremetió sobre él, que difícilmente pudo haberse resistido. Y en tanto conseguía desnudarlo rápidamente, él puso manos a la obra para asimismo deshacerse de aquella prenda que se había aferrado a resguardar su parte más sublime. Las estilizadas piernas de la chica se levantaron una seguida de otra y la tela de su ropa junto con ellas, Toushirou la tomo una vez le fue extendida en la punta de un pequeño y rosado pie, y junto con la suya, la aventó por encima del hombro. Al fin, toda su piel estaba libre y con muchos deseos de ser abrigadas con calor humano.

Se tumbaron sobre la cama, sin dejar de acariciarse y besarse en el acto. Hitsugaya, quien nuevamente se encontraba arriba, hizo una pausa para indicar con un gesto serio y preocupado, que lo más difícil estaba por venir. Entrelazó su mano con aquella que ella tenía descansando sobre la almohada, y aguardo, incluso se preparó para un posible arrepentimiento.

Hinamori le dedicó una jovial sonrisa. Y alcanzó a agregar en un murmullo…"Estoy lista".

El ojiverde pego su mejilla cerca de su oído, y tras decir palabras llenas de agradecimiento y cariño, la frase más importante la recalco en un tono conmovedor – No olvides nunca que… "Te amo" y "Te amare"… Sólo a ti, por toda la eternidad.

Empezó a posar sus labios por todo su cuerpo, dejándose embriagar primeramente por el delicioso perfume de toda su esencia para detectar posteriormente la singularidad de aromas de cada uno de sus miembros. Cada diminuto poro de su piel desprendía un olor distinto, unos más intensos, otros más suaves, pero todos en conjunto producían una fragancia que lo sumergía en la más intensa seducción. Hinamori era bella, realmente bella, su blanquecino y esbelto cuerpo era ya el de toda una mujer, una mujer desarrollada y agraciada en todos los aspectos. Hitsugaya no tenía palabras para describir la fascinación que sentía al admirarla, e igualmente ella, embelesada, tanteaba con sus temerosas manos aquel bien formado y trabajado cuerpo, en donde cada músculo se marcaba hasta con los más simples movimientos.

Finalmente, él dejo caer su cuerpo con extrema cautela y delicadeza. Había llegado el momento, ambos se miraron fijamente, las líneas de sus labios se fueron arqueando y, en un apasionado abrazo, sus cuerpos se unieron y formaron uno solo.

La noche avanzó, fría y silenciosa. La blanca nieve cubría todo, escarcha se formo alrededor del marco de la ventana y gotas nacidas del vapor condesado, dejaban un rastro sobre el cristal al precipitarse.

Hitsugaya dormía, uno de sus brazos rodeaba la cintura de su acompañante y otro lo guardo bajo la almohada. Las sabanas lo arropaban hasta el torso, y desde cualquier ángulo, se podía ver delineadas sus piernas que, estaban entrelazadas con otras más delgadas y cortas.

Hinamori se encontraba despierta, pareciera que su previo descanso consistió sólo en una siesta. Observaba con atención al hombre que tenía delante, quería retener en su memoria la imagen tan plácida y tierna que lucía su rostro al dormir, nunca antes lo había visto así. Estaba cautivada, indudablemente esa carita que hacía muchos años atrás había contemplado tantas veces seguía siendo la misma. Su corazón, de pronto, comenzó a emerger pensamientos...

- En verdad que has cambiado, tu rostro puede ser igual al niño que conocí hace mucho tiempo, pero tu cuerpo ya es el de todo un hombre… Un hombre que siempre ha estado allí para mí, incondicional…

Uno de sus dedos fue llegar hasta sus labios y suavemente dibujo su contorno.

- ¿Por qué no pude darme cuenta de lo mucho que te amo?... ¿Por qué tuvieron que suceder tantas tragedias que nos causaron tanto dolor y tristezas? Si tan sólo no me hubiera alejado de ti, quizás todo habría sido diferente…

Un beso, lleno de dulzura y agradecimiento, depositó en su boca.

- Me he preguntado, una y otra vez¿Por qué yo?... ¿Qué fue lo que viste en mí? A tu vida únicamente he traído problemas y angustias, y aún así ¿Por qué tú?... Me has devuelto la ilusión y alegría, me cuidas y proteges como desde el primer día, sólo a mí me sonríes sinceramente y has amado como a nadie antes…

Se removió bajo las sabanas para quedar más apegada a él.

- Te amo Toushirou… Y pase lo que pase… Permaneceré siempre a tu lado.

Notas de la autora:

Bueno, pues que les puedo decir... ¡LO SIENTO¡... ¡LO SIENTO MUCHISIMO!

Se que esta vez si me pase y tarde muchisimo en publicar, incluso por sus comentarios que me hicieron llegar pensaron que de plano ya no iba a continuar la historia o que me había olvidado de ella... Pero no, la tenía presente todos los días.

Lo que ocurrío fue que me vi atacada por el mostruo de "La nada", si... como leyeron, "La nada", pues eso es lo que había en mi mente cada vez que me sentaba frente al monitor e intentaba escribir algo, simplemente no me inspiraba y lo peor era que, en este capítulo se me presento un gran reto, mi primer Lemmon. Nunca imaginé llegar a escribir uno, la verdad no negare que he llegado a leer fics con contenido de ese tipo, pero una cosa es leerlos y otra muy distinta es escribirlos. No se imaginan lo complicado que puede llegar a ser, pues en primera tienes que ser bastante descriptiva en pequeños detalles, e igualmente no excederte o abusar de estos. También tienes que tener el tacto suficiente para que aquel "instante" se desarrolle de manera natural y no se vea forzado, además de tener muy presente las caracteristicas de los personajes, más que nada, su personalidad. Lo que más me preocupa es que me vayan a tachar de pervertida o algo así... Por favor no lo hagan ToT

En fin, espero haberlo hecho bien, pero eso no lo sabre si no me hacen llegar sus comentarios, los cuales espero aumenten despues de haber hecho mi mejor esfuerzo con este capítulo. Y por favor, no se limiten si quieren criticarme... jajajajajaja

Vamos a la parte que más me gusta;respuestas a sus opiniones.

Hazukki: Pues si duro mucho el tiempo de espera, disculpame. Sigue pendiente de mi historia y espero que este capítulo también te haya arrancado suspiros de tu pecho.

Noci-Chan: Me agrada mucho la idea de que me hayas advertido cuanto tiempo llevaba sin actualizar, tu comentario fue como un jalón de orejas, en verdad si que me sirvio de mucho. Gracias por tus halagos y más por apoyarme, nunca dejes de hacerlo.

MishaVainillaSasori: En primera, que nick tan raro tienes, y un poquito largo también XD. Me sorprendio mucho que leyeras mi fic en tan poco tiempo, es todo un honor que te haya gustado. Y bueno, creo que en este capítulo tu sugerencia queda más que servida ¿no?... Sólo ansío no haberte decepcionado. Gracias por tu apoyo.

Vaya, que poquitos comentarios tuve en esta ocasión, si sigue así la cosa me voy a tardar más en publicar eh...

No como creen, tengo a una personita que me presiona y me motiva diariamente a no abandonar nunca mis fics. Sino fuera por él, creo que si sería todavía más inpuntual.

Esto ha sido todo en esta ocasión, sigan muy pendientes de esta historia la cual les puedo asegurar irá mejorando y poniendose cada vez más interesante. Y... arriba el HITSU/HINA.

"Hasta pronto".