Cursiva: pensamientos o flash back.
..-..
KIBA
UN BREVE INSTANTE
oOoOoOoOoOo
Roya se despertó asustada y sudando, desde ese incidente, siempre soñaba que moría junto aquel hombre. Yuria tenía todas las intenciones de matarlos juntos y Zed aun sabiendo eso, la seguía buscando con esmero. Sabía que seguramente no le había puesto mucha importancia. Froto sus ojos rojos por las lágrimas que se habían escapado de ellos, y se encamino al cuarto de baño. Abrió las llaves y se escapó un líquido caliente.
Aquella noche, ella desapareció. Y su mente viajo a la pobre mujer que yacía tirada entre las rocas, con heridas en todo su cuerpo, su cuerpo roto, muy lamentable.
Se desvistió y metió su cuerpo en la relajante agua.
.-flash back-
Zed había corrido tan rápido, intentando detener a Yuria en su persecución, pero no dio con ella. Regreso junto a Roya y a Aldya que exhalaba sus últimos momentos de vida.
No te muevas – pidió la oji rosa.
Ya es tarde para ello, no siento mi cuerpo – sonrió triste – siento que te haya lastimado.
No es nada, sólo fue un rasguño, no me hizo mucho daño – agradeció en silencio. Pues Yuria estaba dispuesta a matarla.
No la odies por favor – pidió Aldya en susurros – ella ha sufrido, su corazón está lleno de odio, pero sé que muy dentro de ella, aún conserva a la linda y jovial niña que fue. Lo perdió todo y a todos los que amaba. Si tú fueras su amiga, ella cambiaria, lo sé.
No la odio Aldya y no lo haría - habló triste. Le diría lo que quería escuchar, pues sabía que no le quedaba mucho tiempo. No sabía si perdonaría a esa chica, ¿cómo pudo actuar de esa forma? ¿Cómo dejo a su fiel guardia sola, sin ayuda? Estaba justo a un lado de ella y no le ayudo ¿Cómo pudo? ..y Zed, ¿Por qué..?
Aldya, te repondrás – Zed se aproximó con paso lento. Se agacho y la tomo de la mano. Aldya sonrió.
No, esto ya lo esperaba - quiero que recuerdes tu promesa. Aquella en que la cuidaras siempre. Trataras de enseñarle lo que es la vida y vivirla con alegría. Estarás a su lado, no lo olvides – soltó unas lágrimas que resbalaron por sus mejillas
Te di mi palabra – mencionó el oji verde, a su lado.
Protégela - pronunciaron sus labios, casi inmóviles – búscala.
Protege - pronunciaba en una plegaria, apretando la mano del chico.
Protégela está muy sola - se tensaron los labios, intentando formar palabras - Ella te necesita, quiero que estés con ella, a su lado…siempre, siempre- fue su último aliento- tu..pro..mes.
.-fin flash back-
Tú promesa – repitió bajito. Y soltó dos lágrimas más.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
El sol golpeaba el cristal de la planta alta. Sus ojos se fueron abriendo acoplándose a los insistentes rayos que se filtraban por su ventana abierta. La miro y recordó que la noche anterior había olvidado cerrarla. Miró el techo de madera, algo carcomido y viejo. Su mente volvió aquella noche, y recordó sus palabras.
Protégela….Búscala
Pero cómo diablos iba hacer tal cosa, si ni siquiera sabía dónde estaba y si seguía viva. Se levantó cansado, un poco fastidiado, se le estaba haciendo costumbre amanecer de mal humor y estar encerrado todo el día, todos los días en su pequeño cuarto no ayudaba en mucho.
Escucho ruidos en la planta baja, supuso que Micky ya comenzaba su labor. Se quedó escuchando el ruido unos segundos sentado en la orilla de la cama. Miró por la ventana una vez más y pudo ver que aún era muy temprano, apenas y se asomaba el sol.
Micky si que pone empeño – se dijo divertido, poniéndose de pie, dispuesto a bajar un rato – el ruido que escucho se detuvo, para después escuchar pasos, abrir la puerta y cerrarla. Bajo con paso tranquilo hacia la cocina y miró ambos lados, no había nadie -¿habrá salido ya? – se preguntó.
Hola, buenos días Zed
Buenos – saludo, dando media vuelta – esta mañana madrugaste.
¿Tú crees? , que raro siempre despierto a esta hora – mencionó Micky – el que estés tú levantado me sorprende más.
Escuche que trabajas y me levante – admitió Zed.
Ah, pero no he sido yo, seguramente escuchaste mal – se adentró a la cocina, dispuesto a trabajar.
No, estoy seguro, escuche como movían cosas y cerraban la puerta.
Roya- mencionó
¿Qué?
Ah, que fue Roya, ella estuvo aquí – sonrió y señalo algo en la cocina – preparo en desayuno, mira.
Ya veo.
Hace unos días que no pasa por aquí, ¿verdad? Sólo hace el desayuno y se va. Ni yo me doy cuenta cuando entra – soltó una risita el panadero.
Si – respondió, mirando nuevamente por la ventana.
Hace días que no se paraba por aquí. La última vez que la vio, fue aquella tarde que trajo la canasta con pescado y verduras. Ya tampoco tocaba a su puerta pidiéndole que comiera algo, o rogando que la acompañara durante el día a su lugar favorito. Eso ya había cedido.
Me dijo que estaba muy ocupada y que por eso no venía – hablo Micky atrayendo la atención de Zed – pero no importa, ella pasa todos los días a la panadería, así que pues no hay mucha diferencia. – hizo una pausa y continuo - ¡ah! y me presento a su amigo. ¿Tú ya lo conoces?
Zed negó.
Roya es linda y era obvio que ganara otro amigo – sonrió- me alegro, es tan jovial que no dudaría que él no quiere ser su amigo. Le pedí ayuda para esta tarde y se negó, dijo que había quedado para salir a un lugar especial… ¿lugar especial? ¿Sabes algo? ..A mí no me dijo nada.
Zed volvió a negar.
Saldré – fue lo único que dijo y se encamino hacia la puerta.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Mi querida niña, ¿tan temprano y despierta? – miró la mesa el anciano - ¡ah! hoy también saldrás
Maestro, buen día – saludó alegre – ahm, es que no he podido dormir bien y decidí ir donde Micky, preparar su desayuno y prepararme para esta mañana. Espero no le moleste.
¡OH! Que dices, me pone feliz verte contenta – tomó asiento el anciano – ¿iras con Zed?
Roya sonrió y negó.
Khai se ha vuelto uno de mis mejores amigos en estos días – señaló – y pues ha sido él quien me invito – y siguió acomodando la cesta que pensaba llevar.
Además, Zed no la quería a su lado, era obvio, le molestaba su presencia. Su mente sólo iba dirigida a una persona. Sólo a una y ahí ella no entraba.
Que bien, ese muchacho es muy especial ¿verdad? – pregunto Zico.
¿Especial?– regaló una risita – Sí. Mucho él me acompaña, me ayuda, platica conmigo, aunque no le pida ayuda, él me la ofrece….sí es especial.
Ya veo. Zed, también necesita un poco de ayuda, ¿no lo crees?
Roya soltó un par de panes y cerro la canasta.
No lo creo maestro, yo creo que él no necesita ayuda- Sólo necesita encontrar a la mujer que ama –se dijo -en varias ocasiones intente, pero no la necesita.
Sabes cómo es él – habló con ternura.
Si, se cómo es – continuó – es por eso, que lo digo.
Has dejado de ir por las tardes a su casa, como solías hacerlo.
Si, con Khai las tardes se me hacen cortas, y ya cuando me doy cuenta esta oscureciendo. Por eso voy por las mañanas, preparo el desayuno y listo. Así Micky tiene que desayunar.
¿Solo Micky?- preguntó el anciano tomando de su taza de té
No sé si solo él. Zed nunca quiere comer, así que pues solo me preocupo por la salud de Micky. Ya me canse de rogarle que coma algo.
Zico sonrió
Nuestro Zed no cambia, ese muchacho es testarudo.
Maestro, con su permiso me retiro, Khai estará esperándome en el puente y no quiero hacerlo esperar – se inclinó y salió a toda prisa.
Cerró rápido la puerta y puso sus pies a correr. Si hubiera estado un segundo más ahí, hubiera llorado.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
¡Aquí! ¡Roya! - gritó el joven rubio del otro lado del puente.
¡Khai! ¡Lo siento! ¿Esperaste mucho? – dijo agitada, dejando la cesta en el piso.
No, acabo de llegar –le tranquilizó, La tomo de la mano y sujeto la cesta – vamos, si comenzamos, llegaremos en un par de horas.
Roya acepto gustosa su mano. No le molestaba. Alguien por fin era amable con ella, en el sentido de un abrazo, una caricia y sabía que no se aprovecharía de nada.
¡Sí! ¿Iremos muy lejos? – preguntó.
¿Tienes miedo? ¿Te provoca temor estar a solas conmigo? – se burló.
¡AY, NO! Solo quería saber – hizo una pausa agachando su cabeza – porque no me gusta caminar demasiado.
Soltó una carcajada. Era un joven muy parecido a ella, en su jovialidad. Alto, una constitución agradable a la vista, su piel blanca y unos bellos ojos azules. Era aprendiz del maestro Sebastián. Y era un muy buen peleador.
Mi linda Roya – llamó cariñosamente – pues, temo decirte que sí, caminaremos por ¡dos interminables horas!
¡Ay no!
Bueno, sólo habían pasado menos de un ahora, cuando ya estaban sentados bajo la enorme sombra del agradable roble tras ellos.
Me engañaste – regañó con un mohin en su cara
Jaja, sólo un poco. Muero de hambre, ¿y el día de hoy que me preparaste? – preguntó emocionado Khai.
¡Te gustara! Me esmere para que te gustara- sacó de la cesta un plato de carne cubierta con un delicioso jugo.
¿De verdad? – preguntó halagado – eso quiero comprobarlo.
También hice la sopa que tanto te gusta con crema. – le enseñó el plato extendido, junto con unos panes.
Linda, eres maravillosa, quiero casarme contigo, ¿Dónde firmo? – se burló, y Roya sonrió complacida.- cuando sea más fuerte y tenga una casa, ¿te casaras conmigo? .
Roya miró hacia el hermoso riachuelo que corría unos metros más abajo. Llevo su mano al mentón y pensó torciendo los labios.
Bueno, ya que –se encogió de hombros.
Khai se dobló de risa.
¡Oye! ¡Lo haces ver como si fuera un sacrificio estar conmigo!
No, todo lo contrario, creo que sería muy feliz contigo – halagó la oji rosa. Después puso cara seria – ¡lo seria, si no estuvieras loco por otra!
¡OH! ¡No te pongas celosa! ¡Tú ocupas mi mente! – trató de defenderse.
¡Claro! ¡Cuando estoy contigo, porque a solas solo piensas en ella! – Roya doblo sus manos fingiendo enojo.
Bueno, ya que todo quedo claro, y te convertirás en mi esposa…mm en algunos años, ¡comamos!.
Si - Pasó unos cubiertos y sirvió la comida. Salía un olor muy agradable y delicioso de la carne, y la sopa se veía deliciosa acompañada de esos esponjosos panes.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Buenos días –saludó el recién llegado.
Pero que sorpresa, otra vez por aquí – el maestro Zico saludo, aun sentado desde que su alumna salió.
Zed dio un cabeceo y termino entrando. Sus ojos examinaron los rincones, y agudizo el oído.
Sólo traje esto – enseñó la canasta- Micky me pidió que se lo diera a Roya, en agradecimiento por el desayuno.
¡Ah! dile a Miky que muchas gracias. Yo las recibiré - el viejo esturo las manos y vio al chico algo indeciso – y le daré las gracias a Roya cuando regrese.
¿No..esta? – preguntó dudoso.
No mi joven amigo, salió muy temprano con una canasta de comida – informó, dando media vuelta y poniendo la canasta de pan en la mesa - ¿venias a verla?
No – dijo rápido- anciano, ¿me ayudara?
¿Con Roya?
¡A eso no!
Si te refieres a lo otro, aún no he tenido ningún informe – tomó un sorbo de té – me temo que no podré ayudarte.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Es muy lindo ¿verdad? – Roya tenía los pies descalzos dentro del frió líquido.
Bueno, no es que no aprecie la naturaleza, pero, si, es entretenido.
Eso no tiene nada que ver Khai – se enojó.
Te dije que no se mucho de la naturaleza. Pero solo de tus labios salen cosas lindas – halagó, sacándose de lo anterior.
No sé cómo es que no has podido hablar con ella, con lo dulce que eres, la tendrías a tus pies. A nosotras nos gusta que nos digan esas cosas, que nos tomen en cuenta, al menos que miren que existimos- dobló sus rodillas y las abrazo. – me siento celosa de ella Khai.
Hermosa, eso es lo que eres ¿te puedo confesar algo? - ella asintió – tú me gustas.
Roya levanto su rostro sorprendida.
¿De verdad? – preguntó apenada.
El asintió y se acercó. Dio un beso en su mejilla y junto sus frentes.
Si te hubiera conocido antes, otra cosa hubiera sido – aseguró muy confiado.
Entiendo, creo que en mi caso sería lo mismo- dijo y soltó un suspiro.
¿Hagamos algo, sí? – sugirió a la pelinegra. Tomó su mano y la levantó de golpe – si tú y yo, no tenemos a la personas que deseamos, ¿podríamos ser algo más?.
¡Ay Khai! Lo tuyo es muy probable que sí. Lo mío, es claro que no.
¿Lo prometemos? - insistió. Roya suspiro resignada.
Bien, prometido – y terminaron uniendo el dedo meñique.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Ya entraba la tarde, cuando ellos pasaban nuevamente por el puente tomados de la mano, como dos buenos amigos que no temían que los vieran de esa forma. No hacían nada malo. El afecto era mutuo.
Estoy que reviento, pero estuvo delicioso – miró a su lado y esbozo una sonrisa.
Me gusta que alguien le sepa tan rica mi comida, y no tenga que rogar para que la coma. – confesó Roya poco animada.
¡Yo rogaría por comerla! – dijo con una expresión hermosa en el rostro.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Apresúrate.
Solo cierro y podremos irnos – aseguró Micky.
¡Micky, hasta mañana! – gritó Pinot
¡Adiós!
Listo, ahora podemos irnos – caminó a la par de Zed. Este no pronunciaba palabra alguna, pero eso ya no era raro. Raro seria que fuera como.. – Roya
¿Qué? – se detuvó de golpe.
Mira, ahí va – señaló el otro extremo de la amplia calle – va acompañada. Se le ve un poco…. ¿La lleva tomada de la mano?
Zed miró con detenimiento. Si se le veía cansada. Y al sujeto que la tomaba de la mano, también pudo verlo mejor.
Eso parece – asintió y siguió caminando sin tomar más atención.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
¡Ya llegue!
Bienvenida, noto que estas muy cansada – el anciano la examino.
Si, ¡me trajo caminando horrores de horas! , tomare un baño y me iré a dormir. – informó caminando hacia la salida.
Esta mañana estuvo aquí Zed.
Ah, ¿y que quería? – suspiró y dio media vuelta – ¿lo mismo de siempre?- Zico asintió.
Te trajo una canasta de pan.
Que considerado de su parte. Iré a tomar mi baño.- mencionó.
El agua caliente relajo su adolorido cuerpo y cerro sus ojos.
Zed, también necesita un poco de ayuda ¿no lo crees? – había dicho el maestro
"Solo necesita encontrar a la mujer que ama, para que sea completamente feliz"
Además, Zed no la quería a su lado, era obvio, le molestaba su presencia. Su mente solo iba dirigida a una persona. Sólo a una y ahí ella no entraba.
Le pondría las cosas fáciles y de paso a ella también. Ya no lo buscaría, aunque eso ocasionara un dolor punzante en su pecho.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Despertó muy temprano sin querer levantarse, hasta que el maestro le pidió que le hiciera el favor de llevar algo a Micky. Una canasta de comida, ella resignada, puso manos a la obra.
Esa mañana hacía mucho calor y el caminar por la calle no la hacía sentir mucho mejor. Al menos con su vestido blanco, muy ligero y cómodo, se sentía más ligera. Nunca se lo había puesto antes, de hecho jamás se había puesto uno. Llevaba su pelo en una coleta baja, apoyada sobre su hombro derecho, y unos broches en el cabello.
¡Buenos días! – saludó.
Buenos días Roya, me alegra verte por aquí.
Has madrugado hoy Micky – halagó la pelinegra.
Sí, tengo mucho trabajo, y el maestro Robes, pidió que a primera hora estuviera en la mansión.
Me alegro – caminó animada, tomando unos utensilios y dejando la canasta en la mesa. Pasaron escasos treinta minutos cuando Micky partía con su encargo, solo había tomado rápido una parte de su ración y salió corriendo. Con antes informarle que Zed seguía en su cuarto dormido. Pasaron diez minutos más cuando escucho ruido provenir de la planta alta y supo que ya estaba despierto. Subió por las escaleras a regañadientes. ¿Qué paso con eso de no rogarle?
Buenos días – saludo. Él no contesto. – prepare el desayuno.
¿Podrías haber tocado antes de entrar? - sugirió con brusquedad.
Lo siento- se disculpó y cerró la puerta. Ni siquiera me miro, ni si quiera un hola Roya, ya no has pasado por aquí a molestarme, un hola…te extrañe –sonrío con amargura-Zed espero que tocara la puerta, aunque sería una estupidez cuando ya había entrado. Espero el golpe, pero no llego. Escucho pisadas bajar por las escaleras. Él se paró deprisa y abrió la puerta y bajo las escaleras.
Escuchó abrir la puerta y se dirigió a ella. Roya se detuvo al escuchar el ruido tras ella y dio media vuelta.
Zed la miro detenidamente y se volvía más notoria la incomodidad que sentía con la presencia de la mujer. Al menos eso vio en sus ojos cuando frunció el ceño. Roya dio un paso atrás. Si le molestaba verla, bueno, sería lo menos visible cerrando la puerta.
Prepare lo que…–se detuvo – lo deje entre unos platos – y cerró la puerta.
.-
.-
.-
Por la noche
Hoy Roya se veía muy botina – admitió el joven panadero – nunca la había visto con un vestido, debe de querer sorprender a su amigo ¿no crees?
No sé, eso es asunto de ella – se encaminó a su cuarto- buenas noches y abrió la ventana. Tomo asiento y contemplo las estrellas – Si, tenía que aceptarlo, apretó los puños. Inhalo. Y se encamino hacia la cama.
OoOoOoOoOoOo
oOoOoOoOoOoOoOoOo
¿Te desperté? – preguntó apenado. Ella negó.
¿Sucede algo?
Era el turno de él en negar, mientras soltaba una agradable sonrisa mañanera.
Sólo quiero decirte que me ausentare unos días. Siendo como eres, te preocuparías y comenzarías a extrañarme – dijo en tono lastimero.
¡Ay, pero claro! – respondió exaltada, agradecida e irónica - lloraría por las calles, sin saber dónde podrías estar- sonrió – Gracia.
No hay de qué – sacó su lengua divertido – sólo serán un par de días, sólo eso.
Sonrieron, y se encaminaron hacia la salida. Él había bajado el par de escalones teniendo una distancia prudente. Ella había permanecido en el marco de la puerta, aun en camisón, al que no puso mucha atención, pues con su fiel amigo, no sentía vergüenza.
Bien, promete que te cuidaras – pidió la chica con semblante tranquilo. Él subió un escalón y tomó el rostro femenino entre sus frías manos. Se acercó un poco más para unir sus frentes y así, poder asentir al pedido de Roya. Dio un beso en su frente y de nuevo ya estaba a cierta distancia.
Ahora quiero que te metas a la cama, hace un poco de frió y tú solo sales a despedirme con eso puesto – le indicó con sonrisa traviesa – quien viera esto, pensaría que pase la noche aquí, y que salgo huyendo antes de que me descubran.
Ambos rieron.
oOoOoOoO
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Subió a toda prisa y cerro de un portazo. Furioso, no era la palabra que podría utilizar en esos momentos.
¡Maldición! – grito y se echó a la cama. Dio muchas vueltas, pero eso no lo tranquilizo. Dio un salto y bajo; espada en mano, dispuesto a entrenar, a sacar su frustración.
Buen ... –
¡No sé qué tienen de buenos! – respondió. Abrió la puerta y la azoto, dejando al panadero asombrado.
Vaya, si esta mañana salió de mejor humor – se dijo el oji miel.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Desde la partida de su mejor amigo hace apenas…¡increíblemente! unas horas, ya sentía que lo extrañaba sobrehumanamente. Se reprochó, cómo era posible que se sintiera tan patética sin la acompañada de Khai, sin sus chistes, sin sus comentarios amables hacia su persona, rogando por su comida, haciendo énfasis en lo linda que se le veía un vestido…!diablos! sí que lo echaba de menos. ¿Cómo es que él se había convertido en un salvavidas que jalar, cuando se sentía triste, desesperada y confundida? ¿Por qué diablos dejo que pasara eso?. En tan poco tiempo se había convertido en una persona, después de Zico y Micky, claro, en quien podía confiar. Aunque a diferencia de los dos primeros, él conocía muy bien por lo que estaba pasando su dolido corazón y el sufrimiento que le gritaba cada vez que veía a la persona que lo provocaba.
¿Y Khai? – Miro hacia fuera - ¿ por qué no entra?
Ah, no, él está ausente de mí, por un par de días – Roya sonrió, terminado de entrar al establecimiento- el maestro Sebastián le encargo una misión, creo. Tardará solo un par de días.
Se te ve feliz – mencionó su amigo.
Después de ti, es con quien me paso mejor mi tiempo - respondió feliz, bien podría ser mi novio ¿no?.
¿Enserio? – preguntó dejando de lado una charola vacía - ¿te gusta?
Pues ..- guardo silencio, dejando salir un suspiro para después continuar- ¿no te agrada?
¡No, no! todo lo contrario, me cae muy bien – esbozó una sonrisa – pero…pensé que..- dijo casi en un susurro y se negó a continuar - ¿Qué te parece si en cuento vuelva, hacemos un día de campo? Así podremos saber mucho más de él ¿estás de acuerdo?
Pero no quiero que lo hagan sentir incomodo - mencionó Roya mirando con detenimiento los ojos miel de su amigo. Bien sabía que no se refería precisamente a "ellos". Pero esperó a que Micky lo entendiera.
¡Ah! no, no te preocupes, no creo que hiciera algo que pudiera avergonzarte con Khai.
En estos días no se ni que creer – se apoyó sobre el mueble roído de madera – pero, si tienes razón, ¿tú lo invitaras? – su amigo asintió – no se pierde nada, de todos modos el terminara negándose. Como aquella vez.
.-flash back-
Hace 4 semanas.
Entraba muy animada, esperando que esa mañana Zed por fin decidiera acompañarle lejos de la casa. Hacia una semana que intentaba sacarlo, pero no lograba gran avance. No lograba entender como alguien era tan testarudo. Pero de algo estaba segura ella lo lograría. ¿Claro, por qué no? Se trataba de Roya, nunca le diría que no.
Recordaba que pesaba demasiado esa canasta que traía en las manos, se había esmerado en cocinar, y esperaba que surtiera efecto al saber de qué se trataba todo eso. Casi rogó porque así fuera, no tenían mucho en haber llegado de su misión y él aún seguía algo.. Deprimido.
Zed – llamó en voz baja desde el otro lado de la puerta - ¿Zed? – insistió, giró la perilla y entró. Zed estaba sentado frente a la ventana - ¿Por qué no me respondes? Te estoy hablando
¿Otra vez?
¿Otra vez qué? – volvió a preguntar.
Ya te dije que no me molestes cuando estoy en mi cuarto, sino salgo es por algo Roya.
La peli- negra sonrío sin tomar mucha importancia en la forma tan molesta en cómo le había hablado. Ya estaba acostumbrada.
No es normal que pases aquí encerrado todo el día. ¿Estas enfermo? – le dijo acercándose.
Ya te dije que no. Tengo muchas cosas que pensar y estando contigo, que se la pasa hablando y gritando, no dejan espacio para pensar en lo que me importa..
Importante– se dijo Roya. Esa fue la primera vez que imagino a la persona a quien sus pensamientos iban dirigidos -
.-fin flash back -
Roya esbozo una enorme sonrisa. En cuanto Khai regresara le contaría.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Tú mismo viste que tan peligrosas podrían ser esas tierras sin compañía – tomó una taza de té – y más para una joven.
El silencio se hizo presente por unos segundos, hasta que fue roto por la linda joven de ojos rubís que atravesaba el umbral con su típica sonrisa y su lindo vestido color beige.
¡Maestro..! – detuvó su caminar por segunda vez. Esa escena se le hizo conocida. Y como aquella vez. Él no se giró – perdón …
¿Roya puedes traernos otra taza de té? – pidió el anciano amable. Roya solo asintió.
Sólo pasaron escasos cinco minutos cuando de nuevo se encontraba en la entrada con bandeja en mano. Puso otra taza en la mesa y sirvió el líquido caliente. Desvió con cautela su mirada y se percató que la observaba con cierto enfado. Roya levanto una ceja. ¿Pues qué le había hecho ahora?
Hola – solo atinó a decir. Él ni siquiera contesto, y desvió nuevamente su mirada al anciano que tenía enfrente, lo que irrito a la joven.
¡Deberían dejarme ir a buscarla! – soltó Zed.
Ah, con qué era eso – pensó la joven.Roya camino despacio a su lado, dejando en su camino un olor agradable a fresco y flores. El oji verde hizo una pausa, y la siguió discretamente con la mirada.
Maestro – llamo Roya -¿por qué no simplemente dejan que se vaya? Si tantos deseos tiene de irse.
¡Cállate Roya! – volteó Zed enojado por el comentario fuera de lugar – si tanto te molesta ver…
Maestro – se dirigió al anciano ignorando olímpicamente a Zed – ya estoy cansada de estar escuchando todos los días lo mismo desde hace casi cuatro semanas. Creo que no se han dado cuenta que lo desea bastante y sólo es cuestión de mirarlo para ver que es muy infeliz estando aquí – miró rápidamente al oji-verde, que la miraba muy serio- ¿por qué no simplemente le permiten que se vaya.. – sonrío, entre fastidiada, herida, cansada y harta –.. tal vez en una de esas se queda por allá y nos deja en paz…como solíamos estar antes que llegara.- soltó lo último casi en un susurro, más para ella que para los presentes. Sus miradas se mantuvieron por segundos, hasta que Roya salió del cuarto.
¿Se han peleado? – preguntó el viajo sabio. Zed aun miraba por donde la mujer había desaparecido, sin creer en lo que sus labios habían pronunciado.
…-….
Cayó sobre su cama, ocultando su rostro bañado en lágrimas. Mordió con fuerza su labio, haciendo una abertura donde un hilito de sangre escurrió cuesta abajo. Tomó una almohada y cubrió su rostro dejando escapar su llanto.
Le gustaba… Lo quería...Lo quería mucho. Pero la forma en como la miraba, como si le hubiera ofendido de alguna manera. La forma en como no hablaba, decía más que mil palabras.
Tonta Roya, él nunca se fijaría en ti.
Tonta Roya, sabiendo que algo mejor lo está esperando.
Imagino que él podría enamorarse de ella, después de todo llevaban tanto tiempo juntos…
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Pasado dos días después de aquel encuentro tan incómodo, no había puesto un pie en la humilde casa de sus amigos. Aunque muy dentro de ella le exigía ir unos momentos, aunque sea a ser echada una vez más por Zed y su mal humor. Quería saber si se encontraba bien.- suspiró - Otra vez, preocupándose por alguien que era obvio que no se preocupaba por ella ni un poquito, si así fuera, él mismo la hubiera pasado a visitar en estos días ¿no?...¿Qué más podía hacer con su vida? Siempre se la había pasado pegada literalmente a Zed, siempre de un lado a otro. Y ahora ni siquiera podía caminar en la misma calle.
Cruzo el puente con la mente abarrotada de pensamientos. Como ya era su costumbre, como cada mañana daba sus vueltas por su lugar favorito. Le servía para relajarse y de vez en cuando para entrenar, era sorprendente la paz que reinaba en ese lugar, ¿Cómo es que no lo había visto antes? siempre soplaba un viento muy agradable. Sus ojos seguían pegados al piso expectantes, como si algo estuviera a punto de salir de él y no quisiera perderse el momento.
Qué vida la tuya.
Roya levanto su cara pensativa. Giró y miró a la persona que estaba detrás de ella.
Khai ..!Khai! - corrió.
Por lo que pude veo me extrañaste – contestó feliz respondiendo el efusivo abrazo.
Pues te diré – dijo torciendo de una forma chistosa la boca.
¡Vaya! ¡Sí que eres una mujer difícil! – se quejó el oji azul – deberías estar agradecida, vine tan rápido que resbale cuatro veces, choque con un chico que me mataba con la mirada, ¿y tú me recibes de esa forma tan fría?
Lo siento – regaló otra sonrisa aproximándose al quejumbroso de su amigo para darle otra cálida bienvenida.
Hola – habló una tercera voz a sus espaldas. – Khai que gusto verte de nuevo. – el mencionado sonrió, separándose de la jovencita que tenía en sus brazos – Roya ha estado muy triste sin ti, de echo podría decir que por tu culpa no ha pasado más tiempo conmigo.
¡Lo sabía! – el rubio se dirigió a la peli-negra- si me extrañaste. Eres una mentirosa – reclamó dando un golpecito en la cabeza de Roya, la que soltó un quejido – Micky también me da gusto verte – le saludó amable.
Pero, qué les parece si pasamos a la tienda podremos hablar mejor allí, que en medio de la calle – ofreció el panadero. Los tres miraron a las personas que les daban una que otra miradita recriminatoria por obstruir el paso.
Pero no pasó nada grabe ¿cierto? – preguntó angustiada pasando una taza con el líquido caliente.
Nada fuera de lo normal – aseguró tranquilo, aceptando la pequeña taza caliente
¿El maestro Sebastián está enterado? – preguntó Micky desde el otro lado de la mesa.
En cuanto llegamos, informamos el estado tan deplorable en que estaba la aldea – dio un sorbo – trajimos con nosotros a unos hombre en muy mal estado. Menciono que fueron atacados y saqueados por la noche. El maestro ya mando a un grupo para ayudar a las personas que aún están allí, que por desgracia ahora son más mujeres y niños.
Buen día – se escuchó una campana del otro lado de la tienda.
Ah disculpen, Pinot no estará el día do hoy, tendré que dejarlos unos momentos – se disculpó y salió.
Bien, ahora que estamos solos – se apresuró a hablar Khai, sin perder el camino por donde había salido su amigo – cuéntame ¿Cómo va?
Igual, pero prefiero no hablar de eso ¿quieres? – pidió en una sonrisa – ya no tiene importancia, le llamaremos "asunto perdido". Mientras yo me moría por ir a verlo, seguro que él ni siquiera pensó en hacerlo – hizo una pausa dando un sorbo de la taza – mejor te contare que Micky planeo un día de campo. El cual claro, eres el invitado de honor.
¿Enserio? ¿Y a qué se debe tal sorpresa? – preguntó divertido - ¿no confían en mí? ¿tan pronto quieren que formalicemos? – Roya se estiro para dar un golpe en su antebrazo. - ¡auch! Eso duele mi bella dama.
No te hagas el gracioso. Dime si podrás asistir.
Pues claro, si lo planearon para mí, ¡claro que podré! – esbozó una deslumbrante sonrisa. Roya le miro detenidamente, en definitiva Khai era único, siempre radiante, feliz, tan directo, nada tímido, siempre expresando sus pensamientos y sentimientos, con esa sonrisa que iluminaba la habitación más oscura. ¿Habitación? Simplemente su corazón rebozaba de alegría con su sonrisa..Con su compañía. No pudo evitar pensar en Zed, y compararlos, sabía que estaba mal hecho pero no podía evitarlo, eran como el agua y el aceite. En definitiva nada que ver uno con el otro.
¿Crees que él ira? – mencionó curioso, sacando a Roya de sus pensamientos. Meditó por unos momentos perdiendo su mirada rubí por la venta.
No, no lo creo – suspiró – te aseguro que se quedara encerrado en su cuarto, molesto, como siempre, sólo pensando en dónde puede encontrarla. Y si Micky lo invita, él se negara rotundamente.
Vaya, pensé que podría conocer a mi rival – dijo divertido. La chica solo sonrió.
¿Te parece si quedamos con Micky? – habló la chica olvidando el asunto de Zed.
Estoy más que dispuesto – estiró la mano en forma galante para ayudarla a levantar, y salir por donde minutos atrás el joven panadera había desaparecido.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
¿Un picnic ..?
Así es, ya te lo había comentado Zed – reclamó indignado Micky por la poca atención que le había puesto.
Ah, por eso estas preparando todo esto – mencionó desde la entrada de madera – y seguramente Roya tuvo la magnífica idea ¿no?
Bueno, de hecho, yo le di la opción y estas cordialmente invitado – Micky dijo amablemente. Zed desvió su mirada a través de la ventana de madera roída y negó con la cabeza- Ja, vaya sí que tenía razón – sonrió nuevamente y metió los panes dentro del horno –bien – dijo animado -No es nada grande, deberías pensarlo, solo estaremos seis personas, siete, si tú aceptas – el peli-plateado no regreso la mirada, a lo que Micky entendió como un NO insistas - bueno, espero que a Khai le guste, Roya me comento nada de sus gustos, debí preguntarles esta mañana cuando pasaron a la tienda. De hecho no sé si come mucho.. creo que será mejor preparar otro poco más. – hablaba distraído.
Zed regreso la mirada perdida a su amigo.
¿Quién?
¿Mm? Ah, ¿no te lo dije? – habló mientras daba media vuelta para dejar una charola - Esto lo hice porque queremos conocer mejor a Khai. Han pasado tanto tiempo juntos, y veo que se llevan de maravilla, cuando le comente esto a Roya le pareció una estupenda idea, se puso tan feliz y…¿Zed?
Pero él ya había salido por la puerta
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
¡Oh, Micky, me encantan los días de campo! – habló eufórica la chica de pelo café a su lado - ¡gracias por invitarme!
¡Enserio! – dijo emocionado y sonrojado- cuando quieras haremos otro Pinot -
¿No te lo dije? – mencionó la oji rubí, al chico rubio.
Vaya, pensé que si vendría, es al único que no he visto – mencionó tomando la canasta de la mano de su amiga – antes de formalizar, tengo que conocer a toda la familia ¿no?
Roya soltó una carcajada.
Fue una estupenda idea mi joven amigo – felicitó Zico a Micky – hace años que no salimos todos juntos ¿no es así mi viejo amigo?
Por supuesto – dijo el maestro Sebastián, mientras miraba a ambos lados – aunque no veo al revoltoso de Zed.
Ya lo conoces mi viejo camarada, él podría saltar ahora mismo de un árbol – se burló el anciano - ¿si le mencionaron que saldríamos? – preguntó a su joven alumna. Ella sólo encogió los hombros y siguió charlando animada con su acompañante.
Ah, él pues …
¿Yo qué?
¿Zed..?
Caminan muy lento – anunció, los miró y caminó delante de ellos.
¡Que sorpresa! – exclamó bajito.
¿Qué es sorpresa Khai? – preguntó entre sorprendida y confundida de que Zed haya aparecido. Esto era extraño, pensó, ¿el mundo se terminaría?
Es el mismo – respondió- choque con él cuando fui a verte el día que llegue.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Estaban sentados entre los grandes árboles, que brindaban su sombra amables. La brisa soplaba generosa. Los dos sabios charlaban animadamente. Pinot y Micky se daban sonrisas tímidas. Mientras Khai sonreía dulce a la joven a su lado, y ella regresaba el gesto. En tanto Zed, había estado durante toda comida callado, sólo respondiendo lo necesario, sólo mirando con interés.
Zed, te quiero presentar a Khai – su tono era amable y serio, pues no sabía cómo comportarse frente a él después de aquella tarde. De hecho podría jurar que hasta cierto punto, se sentía nerviosa y alegre por verlo.
Hola – saludó el rubio estirando su mano desde el otro extremo del mantel. Roya trago por unos momentos al ver que el oji-verde no respondía al amable gesto de su compañero – soy Khai, soy alumno del maestro Sebastián – sonrió tranquilo, solo esperando- me han contado mucho de ti.
Zed saco una sonrisa tonta de sus labios.
¿A sí? – tomó la mano del oji azul y miro a Roya – Zed, no soy originario de Templar, y no necesito un maestro.
Roya levanto una ceja incrédula. ¿Estaba presumiendo de ser superior?
Sí, eso también me contaron – afirmó el joven simpático – mi querida Roya me lo ha dicho todo – sonrió y desvió su mirada a su amiga.
Entonces han de pasar mucho tiempo juntos ¿no es así? – preguntó con mucha seriedad
Pues no tanto como quisiera- respondió sincero, sacándose otra sonrisa conquistadora de los labios- Pero el tiempo que paso con ella, me es suficiente.
Zed miro fugazmente a una sonrojada chica y regreso su mirada verde a los azules del amigo, quien lo miraba sin pestañar.
Con que eso haces – se dirigió a Roya, sin quitar su mirada de la azul – si te queda tanto tiempo para verlo, ¿por qué no te pones a entrenar ?Te hace mucha falta, solo estás perdiendo el tiempo.
Khai sonrió.
¿Perdiendo? No, está conmigo, no lo pierde en ningún momento. Hago que.. – hizo una pausa, estirando una esquina de sus delgados labios-..se divierta.
Roya miraba sin entender a qué iba todo eso.
¡Ah, pero claro! Mi linda estudiante, pasa mucho con este joven – habló Zico divertido, llamando la atención de todos – debería de estar molesto contigo Sebastián.
¿A sí? No veo ningún problema con que los jóvenes se vean – miró a los chicos – ¿o tengo que preocuparme? – fijó su vista en su joven estudiante – Khai, no quiero que te sobrepases con la linda Roya.
¡Maestro! – se exaltó la mencionada. -¡c-cómo piensa eso! ¡Khai di algo!
Nunca lo haría maestro – sonrió tranquilo, sin ningún ápice de nerviosismo – tengo que respetarla hasta formalizar.
¿¡De verdad!? – se emocionó Pinot con la noticia - ¿formalizaran?
¡Khai! - gritó una Roya sonrojada. Todos los demás sonrieron ante la broma, mientras uno ni siquiera hizo esfuerzo alguno por sonreír.
..-….-….-…
¿Tú qué crees?
¿De qué?
Bueno, creo que me odia – respondió Khai.
¡Ah! No te preocupes, en estos días creo que odia a todo el mundo, no te sientas ofendido por eso – animó – si te sirve de consuelo, el maestro Zico te adora, Micky y Pinot les caes bien.
.-…..-
¿Qué piensas de esto?
Pasará lo que tenga que pasar – sonrió despreocupado – ellos forjaran su destino.
Veo que se llevan muy bien – meditó un momento – ¿crees que podrían..?
No lo sé mi viejo amigo, no lo sé..
.-….-
Ah, es muy apuesto ¿no lo crees Micky?
Bueno, de eso no lo sé Pinot – contestó sofocado – pero es muy agradable..
Caballeroso, amable, simpático y buen mozo. – continuó la chica con la lista – ellos bien podrían ¿no?
.-…-…..-
Caminó lejos, era inevitable cuando eran tan entusiastas por el aquel chico. Tenía que hacer un esfuerzo sobre humano para que sus oídos se hicieran sordos. Estaba recostado en una rama del árbol más alejado cuando vio, al supuesto chico alejarse de su, bueno, no sabía decir que era, ¿ex- amiga? sola.
Veo que te la estás pasando bien.
¡Ah! Zed, si, muchas gracias, todos ustedes son muy amables – sonrió.
En especial Roya. – Zed lo miro y Khai afirmó.
En especial ella – miró por donde se había perdido la joven mujer – se ha vuelto muy especial para mí – regresó su mirada azul y continuó- creo que lo mismo que tú has de sentir por ella. Es tan amable y linda, siempre tan llena de energía. ¿Es envidiable no lo crees?
Zed solo se limitó a sentir.
Pero era a ti, al que quería conocer, todo el mundo me habla de ti. Confieso que me sentía intrigado. Aunque no hemos tenido tiempo de hablar.
Bueno, ya me conoces – se limitó a decir.
Y también confieso – sonrió divertido – que llegue a sentir un poco de celos. Roya habla mucho de ti –Zed sonrió y Khai miró – aunque, de un tiempo para acá, lo ha dejado de hacer.
El oji-verde se limitó a elevar los hombros al aire, en señal de despreocupación.
¿Te puedo hacer una pregunta? – habló el alumno de Sebastián con voz pausada y tranquila
Sólo si yo te puedo hacer otra – contestó con otra pregunta el dueño de Amil Gaoul.
¿Ustedes son sólo amigos ciertos? – preguntó Khai con cierta precaución.
Zed examinó al chico rubio parado frente a él, con mucha confianza en sí mismo. Y sólo asintió.
¡Ah qué bien! bueno, al principio creí, dime tonto, que podría existir cierta atracción entre tú y Roya, fue la impresión que me dio por la forma en cómo se expresaba, pero después de que me platico de cierta chica – hizo una pausa para examinar su rostro - por lo que me dijo, supe que estaba en un error y que ustedes solo eran buenos amigos.
Si ella lo dejo claro ¿para que preguntármelo? - formuló Zed.
Khai hizo más largos sus labios, mostrando sus dientes blancos.
Solo quería estar..seguro – soltó casi en un susurro, cambiando su expresión alegre a una seria, casi retadora. – quería saber si existía algún reto que se interpusiera en mi camino.
El Shard Caster solo observo el cambio repentino sin hacer gesto alguno. Sabía bien a que se refería.
Ninguno..- contestó con la misma seriedad – ahora si te parece bien.. ¿Dónde la conociste?
A pues – meditó unos segundos llevando una mano a la barbilla – ah fue una estupenda tarde, hace casi ya 2 semanas. Ella iba caminando muy distraída por la vereda que limita el pueblo – sonrió- recuerdo que llevaba un lindo vestido color crema, como olvidarlo, se veía preciosa, tanto, que tuve que detenerla y decírselo – miró al dueño de Amil Gaoul sin expresión alguna, Khai estiro más su sonrisa – Roya por supuesto se puso de mil colores y estuvo a punto de golpearme. Le pedí disculpas y dije que para recompensar mi error, la acompañaría amablemente hasta su casa. Recuerdo que tanta fue mi insistencia que ella solo me sonrió y acepto mi compañía. Cuando llegamos a la puerta de la casa, cuál fue mi sorpresa que mi maestro salía de ella, y saludaba a mi adorable compañera. Fue el maestro Sebastián quien me dijo que era protegida del gran maestro Zico y me dio su nombre – desvió su mirada azul a la dulce Roya – el cual te confesare no olvide desde aquella vez – volvió su atención al chico que no había despegado ni un segundo la suya – al siguiente día me presente de nuevo en su puerta, rogando por que saliera conmigo, y bueno heme aquí. Funciono ¿no?. Ahora ya puedo pasar más tiempo con mi linda Roya y con ustedes, claro – se apresuró a aclarar - ¿algo más?.
Zed negó, dio media vuelta y se perdió entre los árboles sin decir a donde iba.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
¿Qué tanto hablaban? – formuló algo confundida. Cuando él la dejo sola, ella sólo había dado unos cuantos pasos, cuando decidió voltear y su sorpresa fue mayor cuando Zed tapaba el paso, y por lo que vio estaban teniendo una conversación - Cuando te vi con él, pensé que podría estar siendo grosero, por eso me acerque.
No- movió efusivo la cabeza- nada de eso, sólo teníamos una plática amigable
¿De verdad? ¿Me lo juras? – preguntó no muy convencida -Porque si no es así, en este momento le pido que te de una disculpa –aseguró encaminándose por donde habían venido.
¡Roya! – la detuvo tomando su antebrazo - ¿no me crees?
A ti sí – frunció el ceño – a él no.
Que desconfiada eres – sonrió- juro que solo teníamos una charla amistosa. Cuando iba por un poco de agua me lo tope y la plática surgió, solo eso.
¿De qué..?
Khai soltó una carcajada.
De algo que por lo visto nos importa a ambos – habló bajito – a, solo le contaba cómo nos conocimos.
¡Le contaste eso! – se alarmo – que pena, ¿nunca lo olvidaras verdad? – el rubio negó graciosamente.
No olvidare que me derramaste en todo mi traje la comida, y todo por venir distraída, casi pasaste sobre mí y no te diste cuenta – se quejó – si no es porque te grito ni volteas a verme. Y para colmo de males, tuve que caminar por toda la calle oliendo a comida hasta tu casa para poder limpiar mi ropa.
Ambos sonrieron ampliamente al recordar dicho suceso que hizo que se conocieran. Algo de lo que Roya estaba sumamente feliz y de lo cual daba gracias por haberlo puesto en su camino. Aunque solo fuera para ensuciarlo.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
oOoOoOoOoOoOoOoOoO
¿y bueno? Que les parecio..lo hice con todas las ganas del mundo, aunque para el tercero, espero y me aguanten, mi ¬¬# veloz computadora, está fallando mucho, y se traba constantemente y así me es imposible escribir cuatro hojas seguidas y la inspiración se me va cuando eso pasa. Además tengo otro fic muy abandonado, plis! ténganme paciencia.
Me dio mucho gusto saber que si (increíble) hubo alguien que leyera el fic (jajaja..Emoción T_T). espero y este siga siendo de su agrado.. muchas gracias por leerlo, hacen que le ponga más animo!
prettycherrystar16 : lo siento, de verdad, espero que en este capítulo, no sea tan problemático. Sorry, gracias por leerme.
Suki-saku :que bueno que te gusto, espero , este también te agrade. Y perdón si demore mucho jaja.
