UN BREVE INSTANTE
..-..
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¿Esta mañana también entrenaras?
Sí. No tengo otra cosa mejor que hacer que eso – rascó su cabeza irritado – hasta que el viejo diga lo contrario.
Qué bien, me alegra ver que ya no te quedas más en tu cuarto mirando por la ventana - hablaba muy animado por el rumbo que comenzaba a dar todo. Si todo seguía como ahora, volvería a como era antes. Los tres de nuevo – sonrío- bueno, los cuatro, por que Khai ya era uno de ellos. Aunque realmente al que no se le veía junto a ellos era Zed, pero esperaba que eso cambiara, Roya se pondría muy feliz - ¡Oh! Es cierto - exclamó llamando la atención del oji verde- tengo una idea, ¿por qué no le pides que te acompañe? Estoy seguro que se pondrá muy contenta al verte.
Zed frunció el ceño no muy convencido de la idea.
Ahora que lo pienso – se llevó una mano a la barbilla, meditando las palabras que rondaban por su cabeza – la última vez que la viste fue aquella vez ¿cierto? – Formuló, al tiempo que soltaba su mentón y lo apuntaba con el dedo índice – pero, ella tampoco ha venido por aquí – guardó silencio unos segundos - ¡ah, bueno! También podría ser que está muy ocupada con Khai, sí, eso podría ser. Se por el maestro Sebastián que Khai la hace de mentor.
El dueño de Amil Gaoul sorbió de su taza, limitándose a escuchar atento y calmado la información que su fiel amigo le proporcionaba. Aunque por unos momentos su voz se hizo difusa y se trasladó aquella ocasión, aquella platica tan amigable con el "nuevo" amigo.
Hace una semana.
- flash back-
¿Ustedes son solo amigos ciertos? – preguntó Khai con cierta precaución.
Zed examino al chico rubio parado frente a él, con mucha confianza en sí mismo. Y sólo asintió.
¡Ah qué bien! bueno, al principio creí, dime tonto, que podría existir cierta atracción entre tú y Roya, fue la impresión que me dio por la forma en cómo se expresaba, pero después de que me platico de cierta chica – hizo una pausa para examinar su rostro - por lo que me dijo, supe que estaba en un error y que ustedes solo eran buenos amigos.
- Flash back-
Oye..- llamó Micky.
..¿Sí?
Creo que Khai es una persona agradable, aprecia mucho a Roya y la cuida bastante ¿tú qué piensas?
Aja.. como digas- contestó distante observando a través de la ventana las nubes que se iban formando.
Cuando fuimos al día de campo, pude observar que te cayó muy bien. Estabas hablando con él – sonrió – por lo general siempre tomas distancia y nunca participas en las conversación. ¿De qué platicaban?
Nada importante – contestó como si la plática lo aburriera. Se levantó y se despidió.
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¡Oh vamos, a este paso te ganare! Sé que puedes – animó.
L-lo..dices.. porque. – jaló aire – porque tú...tú eres muy bueno.
Tú también lo eres, solo que – sacó una sonrisa burlona – yo soy hombre, y debo ser más fuerte.
¡Cállate! – gritó ofendida propiciándole un golpe en el costado, no tan fuerte como hubiera deseado al menos para bajarle los humos.
¡Jaja! ¡Lo ves, lo ves! ¡continua así, y lograras darme algún día! – se mofo, mientras corría por su vida –
¡Te odio Khai!
Jaja ¡claro que no! ¡Me quieres y mucho! ¡Sé que no puedes vivir sin mí! - contestaba a gritos, dando zancadas por toda la zona de entrenamiento.
¡YA NO TE MUEVAS!
¿Estás loca? Si no corro, me mataras.
….Tiempo después…..
Corres rápido – halagó mientras colgaba de una rama de una árbol su camisa mojada.
Te dije que te alcanzaría.
Si – sonrío y se dirigió a sentarse junto a Roya, bajo la acogedora sombra de un árbol. Así pasaron unos minutos en silencio, sólo disfrutando de la fresca brisa, escuchando el constante choque de las hojas y su sonido al hacerlo, la tranquilidad que los rodeaba.
¿Hace cuánto nos conocemos? – pregunto Roya, casi recriminándose por romper el agradable silencio que se había formado entre ellos. Podrían pasar horas en silencio con él y no se molestaría, era agradable.
Pareciera como si fueran años – respondió casi en un susurro. Sus ojos estaban cerrados, deleitándose con el momento. Él, también podría estar así toda la eternidad.
Sí..años – cerró sus ojos. Apoyando su mejilla blanca en el hombro fornido de su compañero.
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¡En hora buena!
Anciano no es para que exageres – dijo irritado. El hombre canoso sonrío.
Lo sé – se acercó y palmeo su espalda, invitándolo a pasar a su humilde hogar - ¿Qué te trae por aquí?
Solo pasaba..- miró al viejo con mirada suspicaz – a saludarlo.
Me alegra oír eso – señaló una silla, invitándolo a sentarse – extrañábamos tu presencia por aquí. Pero me has ahorrado un viaje – Zed le regalo una mirada interrogante – ¿has escuchado de los refugiados, cierto? - el chico asintió, al tiempo que tomaba asiento frente al sabio - necesito unas manos fuertes y jóvenes para este trabajo.
Y quiere mi ayuda..
En efecto – sonrió.
Bien, no tengo mucho que hacer en estos días –le miró levantando una ceja – y gracias a usted, así seguirá.
Es mejor te mantengas ocupado, que pensando en cosas innecesaria – dijo más tranquilo.
¡Se equivoca! Encontrare la manera de ir por ella, siempre cumplo lo que prometo, y ella no será la excepción – dijo acalorado. No era de las personas que se retractaba.
Zico asintió.
Lo sé – sonrío - ¡ah! es cierto ¿Por qué no vas donde Roya, en estos momentos se encuentra cerca del camino que da al siguiente pueblo. Y ya que estas por allí – entregó una pequeña canasta –dale esto, creo que lo olvido, salió tan deprisa que no se di cuenta.
Pero …
Anda, anda, se te hará tarde
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¿Y ya te confesaste? – preguntó con la cabeza apoyada aun en su hombro.
No, aunque no lo creas me pone nervioso saber que me podría rechazar – confesó apenado.
¿A ti? ¡No lo puedo creer! – soltó una carcajada
No te burles, si estas peor que yo – se defendió sacando una risita – y a todo esto, la última vez que lo vimos fue casi una semana ¿no?. Pensé que seguiría con nosotros después de aquello
¿Por qué pensaste semejante cosa Khai? – levantó el rostro confundida – estamos hablando de: cumpliré mi promesa hasta que me muera. Y no me importa nada de mí alrededor, sólo una chica.
Khai encogió los hombros.
Bueno si lo pones de esa manera – levantó divertido su mano, proporcionándole un coscorrón en la frente de la chica- Pensé tontamente que podría hacer una diferencia
¿Una diferencia? - parpadeó confundida
Pensé que había dado una buena impresión – suspiró, mientras empujaba un mechón rebelde- le hable de mis múltiples habilidades, de mis elogios en el campo de batalla. Pensé que entrenaríamos de vez en cuando juntos, para ver quién era el mejor en "ciertos campos" – miró a Roya pícaramente – de hecho, casi lo rete.
¿Mm? ¿Por qué me miras así?
Pero creo que no entendió absolutamente nada- levantó las manos al aire estirándose - ¿Qué le vamos hacer?.
Veo que estas algo desilusionado por ello- apuntó Roya. Khai le miró divertido.
Sólo..un poco, me esforzare más la próxima vez- sus ojos azules brillaron con el sol.
Ay Khai, ¿quieres que haya una segunda vez? – dijo resignada - No sé si te hayas dado cuenta, pero creo que no fue mutua la admiración.
¿Tú crees?
¡Claro que lo creo! – dijo asombrada de la lentitud de su amigo -¿Qué no te percataste de la mirada que traía?
Khai meditó un par de minutos, por alguna razón extremadamente feliz.
Mm no, sinceramente no.
¡No lo quieras defender, sé que te diste cuenta!
No lo estoy defendiendo –aclaró – además me dijiste que así se comportaba últimamente. Y dime tonto, pero tuve la vaga impresión que conmigo podría cambiar – soltó una vez más aquella sonrisa cómplice.
Roya movió pesada la cabeza, negándose a escuchar las palabras de su amigo. Khai era asombroso, aunque Zed le mandara sus miradas de ¿odio? ¿Por qué diablos tendría que odiarlo? Su compañero no le guardaría rencor.
¿No lo has visto?
Ahm, no y no quiero hablar de ello – se apresuró a hablar – mejor dime porque no has avanzado.
Pues porque paso mucho tiempo contigo –le recriminó – si me quedo solo, será por tu culpa y ahora sí, tendré que pensar en casarme contigo.
¡Oye…!- le miró frunciendo el ceño – pero no lo diga como si fuera una tragedia.
¿Y cómo lo puedo llamar entonces? Sino como una verdadera tragedia – soltó la carcajada, al tiempo que se levantaba para correr de la furia que corría tras él-
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Caminaba a paso lento, no muy convencido de adonde se dirigía. No estaba en sus planes ir a dejar comida. Se hubiera negado como solía hacerlo, pero el anciano había sido mucho más rápido y astuto. Y ahora por su lentitud, la hacía de repartidor.
Cruzo el pequeño río y pudo escuchar..¿Gritos?
¡No! ¡Déjame!
Se detuvo mirando entre los árboles, como esperando algún movimiento peligroso. ¿Qué esa no era el lugar donde Roya se encontraba? – abrió desmesurado sus ojos verdes – pego carrera, esquivando ramas y rocas.
¡Detente!
Su mirada seguía fija al frente, esperando el momento de ver aquella escena. Podía ver el claro del bosque, allí es donde se encontraba. Soltó la canasta y saco su espada. Desde el momento que le hablaron del supuesto fabuloso nuevo amigo de la chica, sabía que no era una persona de confiar, algo le decía que permaneciendo mucho tiempo cerca de ella no terminaría nada bien. ¡Si se atrevía a tocarla!
Paro en seco cuando estuvo fuera de aquel follaje verde, y lo que vio lo dejo perplejo.
Khai, eso me dolió – se quejó, sobándose la cabeza – y contigo encima me haces difícil respirar – lo empujó.
Chillona – sonrió y por un momento quedo serio.
¡Bájate! Estas muy pesado – pataleó, pero Khai al parecer estaba perdido.- ¿Khai? – llamó bajito - ¿Qué..?
El rubio salió de su trance, sonriéndole divinamente. Se inclinó, apoyando las palmas de las manos sobre el césped, a los costados de la cabeza negra. Roya parpadeo repetidas ocasiones, sin entender por qué se aproximaba peligrosamente con esa sonrisa.
¿K-khai…? – levantó apresurada las manos sobre su pecho, empujando cualquier intento de cercanía. Pero él al parecer no se detenía - ¡KHAI..!
¿Me puedes explicar que estás haciendo?- preguntó con voz tranquila y pausada, mientras apuntaba peligrosamente la espada al cuello del rubio, el que había detenido su avance.
Zed.. – exhaló Roya que lo miraba asombrada de que se hubiera materializado precisamente ahí. Zed la miró y frunció el ceño, para luego tomar por el hombro al sujeto que estaba justo encima de la delgada figura y apartarlo con brusquedad.
Se inclinó y examinó a la peli-negra que lo miraba expectante. Acto seguido la tomo por el brazo ayudándola a levantarse. Escuchó que saludaban, pero ni siquiera volteó.
¿Estás bien? – preguntó sin despegar su mirada de la chica.
¿Eh? – ¿qué si estaba bien? Pues claro que estaba bien, ¿por qué no estarlo?- ahm, ¿sí?- contestó no muy segura. Zed regresó su dura mirada al chico que simplemente regalaba una de sus más bellas sonrisas.
Explícate- exigió serio, mientras se aproximaba peligrosamente a Khai, que lo esperaba sin miedo alguno.
¿Explicarme? ¿Qué quieres que explique? – puso cara de estar pensando - ¡ah! si, pues nos encontrábamos practicando, hasta que tú llegaste
¿Encima de ella? – señaló.
Roya que se encontraba a las espaldas del de la gabardina roja, comprendió a qué se refería
¡Zed! – corrió y se puso frente a él, llevando sus manos al pecho del peli blanco e impedir su avance - es que me caí…bueno de hecho..¡Khai me lanzo sin pudor alguno! – corrigió mirando por el rabillo del ojo al nada preocupado "maestro".
No me pareció que sólo estuvieran entrenando – mencionó sin quitar la mirada verde de la azul –te escuche gritar – miró a Roya que asentía. Entonces no había estado equivocado. Levanto nuevamente su mirada, dispuesto a avanzar.
Espera – pidió tomando sus manos, las cuales coloco en sus ropas húmedas – me lanzo al lago, por eso grite.
No te preocupes, no le hacía nada malo… – Khai estiró sus labios –.. Aun
Zed levanto una ceja irritado.
Ven – ordenó tomándola por el brazo, arrastrándola hacia una enorme roca – quítate eso.
¡¿Q-qué?!
¡Quítatelo! – y la empujo detrás de la roca. Se sacó apresurado su gabardina y la lanzo a la joven - ponte eso – ordenó.
Roya miraba perpleja la prenda roja en sus manos. Le quedaría un poco holgada, pero que importaba.
¿Por qué estás aquí? – preguntó en voz alta.
Olvidaste una canasta, el anciano me pidió que la trajera.
¿Canasta? – estaba confundida. Ya había traído una canasta. Abrocho el ultimo botón y salió. – no olvide ninguna canasta
Zed regreso su mirada en cuanto escucho su voz más cerca. Roya pudo ver que la miraba detenidamente. Levanto los brazos a los lados.
Me queda algo grande – sonrió tímida. No tenía una plática con él desde hace tiempo, y no sabía cómo abordar cualquier tema.
Es obvio, pero servirá para que no te resfríes.
¡Oigan! ¿Qué pasa ahí? ¡Recuerden que aún sigo aquí! – gritó muy calmado desde su lugar debajo del árbol - ¡ese tipo de cosas sólo se hacen por las noches!
Roya miro a Zed de mil colores. ¡Ese maldito de Khai!
¿Qué decías de la canasta? – preguntó oji-verde ignorando el comentario del sujeto-
No olvide ninguna canasta, traje la mía – señaló el camino dónde una canasta yacía bajo la sombra del árbol, y Zed la siguió con la mirada.
Ese viejo mentiroso..- maldigo Zed – Vamos – quiero desquitarme con alguien.
Ella asintió y le siguió desde atrás.
Te ves muy linda – halagó el oji azul- y tú – refiriéndose a Zed que aún lo miraba serio- ya no estás tan molesto ¿verdad? – Sonrío- Me alegra verte de nuevo.
Como digas..
((Silencio))
El ambiente se sentía tan tenso que le costaba respirar. Suspiró resignada. Sólo esperaba que no se quedara más tiempo. De hecho era el momento de recordarle que tenía que irse.
Bueno..– habló como que no queriendo la cosa – gracias ...
¿Entrenamos..? – sugirió Khai.
¡Que!..-ella se tensó - ..Ehm, yo, yo creo…
Por supuesto..- aceptó el dueño del espíritu Ki.
¡No! ..esperen – se alarmó.
((Estornudo))((Estornudo))
Ambos chicos voltearon.
Perfecto, Roya en esas condiciones no podrá seguir, y me gustaría probar mis habilidades contigo – sugirió el oji azul.
No hay problema – se encogió de hombros- sé que no es muy buena.
¡Oye! – gritó ofendida.
Si, de hecho me preocupa lastimarla cuando peleo con ella.
¡Khai! ¡No soy tan débil!
Como digas princesa.
¡No me digas así!
Bien princesa, no te muevas y enseguida regresamos – guiñó el ojo seductoramente. Zed miro al chico levantando una ceja. Miró a Roya y caminó hacia el claro, donde comenzaría su "pelea".
Te dijo que no la llamaras así – soltó en un murmullo.
¿Te moleta? – hizo una mueca retadora – perdón, pero intento demostrar mi enorme afecto. Espero y no te cause ningún inconveniente – sonrío – como ya te dije antes, me gustan los retos. Como su amigo que eres, espero y comprendas.
Roya miro a los chicos alejarse. Dio media vuelta y se dirigió bajo el árbol, donde minutos antes estaba con Khai. Dio un largo suspiro y observó a cada uno desde su esquina. Se estaban mirando muy fijamente. Abrazo sus rodillas, cerró los ojos y percibió el aroma en la gabardina. Qué bien olía – sonrió apoyando su mejilla en el hombro de la gabardina – ¡Eso está mal! debería estar molesta con Zed y no haber recibido nada. Casi estaba segura que aquella vez en el picnic el oji- verde fue grosero con Khai, y aunque no le dijera nada por amabilidad, seguro que así fue.
¡Prepárate!
Ambos corrían, espada en mano a su encuentro. El choque de ellas hizo a la peli-negra despertar de su ensueño. Miró a los combatientes que se enfrascaban en su pelea, que aunque fuera solo un entrenamiento, daba la impresión que eran enemigos a muerte. Eso era una pelea de verdad.
Se habían separado por unos segundos, mientras lanzaban char´s de fuego y agua y volvían a saltar para dar el golpe final, el cual no llegaba, pues siempre era detenido por el contrario hábilmente. Puedo ver a Khai soltar un char eléctrico, el cual fue esquivado ágilmente por Zed que se cubría con el escudo y lanzaba al tiempo otro de fuego.
Eres bueno, Shard caster – halagó el alumno del maestro Sebastián.
Zed no contesto, pero debía admitir que ese sujeto le estaba dando una buena pelea.
Khai dio una estocada en el costado del contrincante, la que fue, una vez más rechazada ágil por el peli-blanco, que lo miraba con mucha seriedad.
Me pregunto el porqué de tanta pasión en el combate – sonrió – ¿o es que acaso así sueles entrenar?
Deja de hablar y pelea.
Vaya, cuanta seriedad – golpeó su estómago con el mango de la espada - ¿o es que estas molesto?
Zed levanto la espada dispuesto a lastimar el brazo del impertinente chico, y lograr que soltara la espada para terminar de una vez con aquel encuentro.
¡Eso estuvo cerca! – miró sus ropas con un rasguño – fue un buen movimiento. Espero que no hayas querido en verdad lastimarme.
Ambos respiraban agitados, eso ya había durado bastante, y por lo que se veía, ninguno estaba dispuesto a decir basta.
Te ves cansado – observó Khai.
Preocúpate por ti – contestó agitado.
¿Espíritus? – sugirió para terminar con la pelea pronto – me gustaría ver con mis ojos al gran Amil Gaoul
No es necesario que lo veas – esbozó una sonrisa de arrogancia – si pronto terminara esto.
¿Tan seguro estas? – preguntó emocionado.
¿Quieres verlo? – retó. Ambos sonrieron. Tomaron fuerza y estaban a punto de tomar carrera por última vez.
¡OIGAN!
Ambos detuvieron la carrera, mirando el camino por donde salía la dulce voz.
¿Cuánto tiempo seguirán con lo mismo? llevan media mañana así – los miro seria –ambos son fuertes ¿contentos?
No te enojes princesa – se disculpó Khai que de un momento a otro había cambiado su expresión seria, a una más animado y amable. Y Zed había percibido aquello, junto a Roya era toda caballerosidad, pero cuando estaba frente a él, se trasformaba en alguien muy distinto, como queriendo hacerle enojar, retarlo, molestarlo de alguna manera. Khai regreso su mirada. Ahí estaba de nuevo, esa mirada – Te han salvado, debes darle las gracias.
No – corrigió ofreciéndole la misma mirada - tú debes agradecerle.
Ambos sonrieron.
¡Por favor, comamos!
Roya suspiro por octava vez en todo el día. Hubiera preferido no invitarlo a comer, pero hubiera sido demasiado grosero de su parte – movió la cabeza – bueno ¿de qué se preocupaba? En cuanto le sirviera la rechazaría y se marcharía, aunque por desgracia tendría que regresar temprano por la mañana para devolver su gabardina.
Arremango la única manga para no ensuciarla y comenzó a sacar el alimento de la canasta. Los chicos que ya estaban sentados, uno de su lado, esperaban pacientes. Roya sentía sus mejillas arder, por alguna extraña razón se encontraba sumamente nerviosa, el silencio era incómodo. Espero a que al menos Khai dijera una broma para romper aquel ambiente. Miró por el rabillo a su amigo y lo que vio la dejo ¿asombrada? Estaba ¿serio?..pero no la miraba, él miraba.. – desvío con cautela su mirada –.. a Zed. Lloro internamente. ¿Ahora que le había hecho, que hasta Khai se había puesto serio? Volvió a mirar al rubio, que ahora le sonreía plácidamente.
¿Te pasa algo?
Roya negó apresurada. Miró con cautela a Zed que ya estaba apoyado en el tronco. Frunció el entrecejo ¿Qué no se pensaba ir?
Toma, espero te guste – ofreció primero al alumno del maestro Sebastián. Tenía que ir a la segura, él no la rechazaría y bueno, sólo retrasaba el mal momento que estaba a punto de sufrir.
Sabes que todo lo que tú hagas me gusta…mucho – dijo recalcando el sujeto. La peli-negra asintió. Bueno, siempre le decía cosas como esas, pero.. ahora exageraba. Dio media vuelta y suspiro, ya estaba lista para lo que seguía.
Ehm… – hablo bajito. Él la miro. Ella trago saliva-coraje Roya- se alentó mentalmente –si no la quiere, ¡pues que se vaya. ..!
Gracias….
….….
….
((Silencio))
….….
….
Pudo escuchar a Khai soltar una risita a su espalda…También escucho como Zed, le daba las gracias….¡¿LAS GRACIAS?!
Parpadeo varias veces sin creer lo que veía y escuchaba.
¿Roya..?
¿S-si? -U
No podré comérmelo si no lo sueltas.
¡Ah! ¡Perdón, perdón! – soltó asustada el plato con comida. Khai casi estaba carcajeándose.
¿Por qué tan distraída princesa? – se burló el mal amigo.
N-no – llevó su mano nerviosa a la oreja, apartando el mechón suelto- yo no estoy..
¡Mejor comamos! – apresuró a decir -¡Que se ve delicioso! Como todo lo que tú haces.
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¿Y están juntos?
Así es – contestó.
¿Crees que ocasione problemas? – volvió a preguntar el maestro Sebastián.
El anciano medito la pregunta y la posibilidad de aquello.
Lo dudo, y aunque así fuera, Roya esta para tranquilizar los ánimos.
Esos jóvenes, podría jurar que fueron cortados por la misma tijera – meneó la cabeza cansado – la única diferencia es que Khai expresa mejor sus emociones.
El joven Khai, como mi discípula, tienen una vitalidad envidiable – sonrío –
Si, lo se viejo amigo – apoyó – Y con respecto al asunto que siempre trae a nuestro amigo por aquí ¿has sabido algo?
Zico asintió
Por desgracias así fue, no creo que le agrade la noticia. Estoy seguro que dirá que estoy mintiendo, y que no he hecho nada por buscar más pistas. – tomó una galletita – pero esa es la única verdad, no se logró nada, y esa mujer desapareció sin dejar rastro alguno.
Ese sí que es un verdadero problema.
Ese hombre que llego de Task fue el último en poder verla. Al principio pensé que hablaba de la libertadora como alguien mayor – hizo una pausa. Recordó el momento en que había visto hablar al hombre con pasión con cuatro más de sus compañeros de batalla de aquella persona - Describió a la joven que fue su compañera de viaje de los chicos durante su travesía sobre esas tierras.
Un verdadero lío – guardó unos momentos silencio – temo que el joven Zed, nos dejara muy pronto.
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Al término de la "amena" comida, se pusieron de pie y continuaron "entrenando". Olvidándose completamente de ella. Simplemente era una espectadora. A decir verdad, un árbol más. Volvió abrazar sus rodillas mirando solo de lejos. Y volvió a aspirar el aroma que emanaba de la prenda roja.
.-.-.-.-.-.-.-.-.- flash back-.-..-.-.-.-.-.-.-.
La tercera noche era muy fresca en esas tierras. Ella ocasionalmente volteaba sin ser vista por los demás, solo para saber que no se habían extraviado o los habían dejado muy atrás. Zed caminaba con paso lento al lado de la cansada Yuria, dándole ánimos para seguir con el paso.
¿Tienes frío?
Si, espero que pronto paremos y descansemos. Mis pies no aguantaran mucho – confesó.
Cuando vio, Zed ya estaba quitándose la gabardina y la colocaba gentilmente sobre los pequeños hombros femeninos. Podía ver una expresión de cariño, una que no había visto en el tiempo de conocerlo.¿Qué es lo que ella hacía para provocar eso en él? ¿Cómo es que lo lograba?– se había preguntado – dio media vuelta y no regreso la mirada durante toda la noche, de hecho se metió en su tienda y no salió.
.-.-.-.-.-.-.-.-.- fin flash back-.-..-.-.-.-.-.-.-.
Mordió su labio. Esos recuerdos, a decir verdad no le traían nada bueno. Miro a Khai, él era diferente, bastante.
.-.-.-.-.-.-.-.-.- flash back-.-..-.-.-.-.-.-.-.
Caminaba a paso lento detrás de las tropas. Sus ojos estaban fijos en la tierra rojiza de aquel desértico lugar. El viento soplaba violento sobre todos, y a decir verdad comenzaba a tiritar de frío. Pero eso era lo que menos importaba, ya no se sentía con muchos ánimos, lo único que cruzaba en su cabeza era llegar a su hogar y comenzar hacer de nuevo el equipaje y pensar a donde tendría que marcharse para no verlos todos los días…juntos. Sentía un nudo en su garganta, uno que no podía desatar con facilidad. Sin querer soltó una pequeña lagrima, la cual seco con rapidez para que nadie la viera.
Estas muy lenta – dijeron frente a ella.
Lo siento, no es mi intención – se disculpó rápido, intentando no mirarle de frente.
¿Te sientes bien? Has estado muy callada.
Roya sólo asintió. A decir verdad no se sentía del todo bien, tal vez sus sentimientos le estaban causando algunos problemas en su cuerpo, pues le dolía mucho la cabeza y sentía adormecida algunas extremidades ¿o quizás el frió tuviera la culpa?
Bien – la examinó rápidamente – apresúrate. – termino y se marchó.
..Hace frío. – susurró. Quedando en el viento su respuesta ¿Por qué no le pregunto a ella lo mismo? ¿Por qué no pregunto por su estado físico? Esa noche había tenido un poco de fiebre y él, ni se enteró.
.-.-.-.-.-.-.-.-.- fin flash back-.-..-.-.-.-.-.-.-.
Ya es tarde – dijo poniéndose de pie, sacudiendo las imágenes en su cabeza. Miró el cielo y suspiró. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Una eternidad? El sol se encontraba a unas horas de ocultarse y ellos aún tenían energías para ver quien perdía.
¡Khai! – llamaron de más atrás. Ambos contrincantes detuvieron los ataques – el maestro Sebastián te busca, es urgente – era un soldado. Compañero del rubio guerrero – es respecto a los refugiados, necesita saber último reporte.
Que oportuno – se dijo ahogando una risotada- Si te parece, en otra ocasión terminaremos - guardo su espada y dirigió la mirada a Zed que hacía lo propio. Con paso lento se dirigieron junto a la muchacha.
El oji-verde se detuvo a la mitad del camino observando a la chica que tomaba la canasta y sacudía su ropa. Se estiraba para tomar la pequeña blusa amarilla que estaba seca y la colocaba sobre su antebrazo. Miró a su compañero y le dedico una hermosa sonrisa, encantadora,la cual fue bien recibida. Torció el gesto apunto de replicar.
Princesa – llamó el chico encantador – no podré llevarte a casa. ¿Por qué no vas con él? – señaló con despreocupación al chico que tenía a un lado - Yo bien podría dejar que te acompañe, no importa.
Zed levanto una ceja. No era necesario que lo dijera, él pensaba llevarla desde un principio.
Pero.. – dio una mirada fugaz al peli-blanco – es que ..
Corriste con suerte- susurró con media sonrisa de lado, mirando rápidamente a la chica – pero no te aproveches.
Zed lo estaba literalmente, fulminando con la mirada.
Vamonos – ordenó con firmeza. Dio media vuelta y espero a que lo siguiera. Roya reacciono corriendo tras el chico que la esperaba impaciente unos metros más adelante. ¿Por qué tenía que correr? Que la esperara. Ella tampoco tenía muchos deseos de ir con él, que al contrario de Zed, lo sabía disimular mejor.
Khai se despidió. Tomo el rostro delgado entre sus manos, colocando un delicado y significativo beso en la mejilla sonrojada. Claro, sin apartar por ningún segundo los ojos azules de los verdes.
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Caminaban a paso lento. Él, sin pronunciar ni una palabra con la mirada perdida hacia la nada, y ella detrás, con la mirada baja, pidiendo que pronto llegara al puente, donde no dudaría en decirle que podía llegar sola a casa. Suspiró pesado. Nunca pensó que eso les ocurriera. Que fuera tan difícil estar el uno con el otro. Aunque, para él, debe ser como una tortura.
Se llevan muy bien – mencionó rompiendo el silencio.
¿Eh? – miró su ancha espalda – Khai.. sí, es muy amable.
¿Amable? – sonrió irónico. Diría que astuto.
((Estornudo)) ((Estornudo))
Zed miró por el rabillo del ojo.
¿Estás bien? – preguntó con un tono de voz agradable. Detuvo su caminar, dio media vuelta y estiro la mano. Acto seguido Roya quedo confundida ¿Qué quería?-Dame, te ayudo – miró la canasta en su mano derecha. La peli-negra asintió un poco renuente.
Gracias – dijo tímida, y estiro su mano. Zed se acercó un paso más dispuesto a tomar el arco de la canasta, rozando sin querer la piel pálida y suave. Roya sintió escalofríos correr por su espalda, un calorcito en su estómago agradable. Zed abrió sus ojos inquieto, separando bruscamente su mano. Acto seguido la canasta estaba en el suelo.
Lo sabías, tu tacto no es tan agradable como lo fuera el de otra persona…
Otra cosa más para que dejes de soñar…
Otra cosa para que te alejes…
Para que lo olvides…
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Bueno este no me quedo tan largo como el anterior. Aunque mi intención era terminarlo con más drama, para que el próximo leyeran ..¡Algo que no les gustara! Jaja ¿Qué les pareció?
Muchas gracias por el apoyo (lagrimas) me llena de felicidad saber que les está gustando y aunque he recibido amenazas de muerte (¬¬) verdad, vanita? Trato de adelantar lo más que puedo, pero muchas veces la inspiración cuando más la buscas es cuando menos la encuentras.
GRACIAS A: les mando un abrazo.
vanita-chan
prettycherrystar16
Suki-saku|
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GabiLu-Stard.
