UN BREVE INSTANTE
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Cursiva: flash back – pensamientos.
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Si, ella es muy hermosa – hablo Zed.
Ha sufrido tanto, que necesita amor, comprensión y sobre todo protección. Ella está enamorada de ti ¿Tu estas dispuesto a corresponder?
Zed guardo silencio y sonrió.
Si...-y el silencio perduro.
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Sus ojos se abrieron con las últimas palabras del peli-blanco. Hace varios días que no soñaba con el pasado- suspiró-. Expuso su cálida mano al frio ambiente para frotar con lentitud sus pesados parpados aun cansados por las labores de los días anteriores. Se removió entre las sabanas calientitas y se quedó unos minutos más envuelta entre su calidez.
Desde su "ayuda" con la canasta simplemente lo evitaba. Era muy valiente sin duda.
Su mirada perdida se debatía entre el espacio de la ventana y el pequeño buro; el cual, sobre su superficie dura, yacía un florero con pequeños capullos amarillos que la tarde anterior Khai tan amablemente le había obsequiado – estiró sus labios.
Khai siempre la trataba como un caballero. Aunque después la sacara de quicio – cerró por unos momentos los ojos, sin poder evitar formularse una pregunta - ¿Qué pasaría si terminara enamorada de su amigo? – volvió abrir los ojos, fijándolos nuevamente en los capullos aun jóvenes para abrir - él siempre la trataba delicadamente…- Frunció el ceño mientras pasaba una serie de imágenes frente a sus ojos -… bueno, no siempre , pero la respetaba y siempre estaba al pendiente de ella..como..como un novio, como un buen esposo cariñoso – no pudo evitar sonreír ante aquella imagen – Khai un buen esposo, jamás antes visto, pero no es que dudara de sus facultades para lograrlo, de echo sabía que en un futuro lo seria. Pero era difícil imaginárselo en esos momentos.
Ahora que lo pensaba, cuando se marchaba por días, sus pensamientos iban únicamente dirigidos al joven rubio. Siempre se preguntaba, ¿Qué haría, si comería, si se encontraba herido?. Y cuando por fin se encontraba con él, todo su mundo giraba a su alrededor y…- abrió sorprendida sus bellos ojos - desde que está a su lado había desplazado a un segundo término a….
Esa persona – dijo, y dio media vuelta a su cuerpo quedando boca arriba.
¿Qué sería de ella, si aquella chica estuviera con él? ¿Se notaría el cambio? ¿Sería como ella y Khai? - sonrió triste - no, claro que no. Tonta Roya, tú y el aprendiz rubio desprenden amistad…Ellos, emanarían otra cosa, menos eso.
Los pocos días que estuvieron juntos, era más que notoria la atracción, sin duda. Hechos el uno para el otro. Ambos tan fuertes, ambos buscando su libertad, buscando un lugar en el mundo donde pudieran ser aceptados , ambos tan solos , ambos tan similares..ambos tan juntos.
Quizás por esa razón Zed había tenido esa atracción por Yuria, era tan fuerte, e indudablemente hermosa. Era imposible que nadie lo notara. Pero eso ya era asunto olvidado, o al menos lo trataría de olvidar.
Salió de la cama cansada de pensar en aquel asunto. Se paró frente al espejo y ahí se quedó unos minutos más. Era una mañana extraña, o al menos eso sintió.
Tal vez su deseo se haga realidad- pensó, y algo en su interior se agito con violencia, provocando que su mano subiera y apretara su pecho. Otra clara señal que podría cumplirse aquel sueño de esa mañana – mordió su labio preocupada.
Tome, esto le hará bien – habló indiferente, casi pidiéndole con la mirada urgida que se apresurara para poder retirarse. Esa tarde había sido pesada para él, jamás pensó que hubiera tanta gente dentro de ese pequeño albergue. Y al ver toda esa madera supo que pensaban hacer algunas divisiones.
Gracias chico, eres muy amable – sonrió el hombre postrado en una cama con una venda en su cabeza- ¿acaso nos hemos visto?
No lo creo.
Algo en ti me recuerda algo –insistió el señor un poco más convencido. Se levantó un poco más de la cama que lo ataba y quedo sentado, observado al joven frente a él.
Le repito que es imposible, no pertenezco a su tierra, ni tampoco a esta – cortó de golpe con la misma postura seria – ahora, si se apresura podré darle ayuda a otra persona – cabeceó en señal del recipiente vacío.
Cuando mi torpe cabeza lo recuerde te buscare para decírtelo – entregó el plástico.
Zed suspiro y solo asintió. ¿Por qué no entendía? Era imposible que lo conociera.
Dio media vuelta y se encamino hacia la otra cama, donde yacía una pequeña niña muy amoratada. Apretó los puños. Jamás le gusto las guerras, de hecho las detestaba. No entendía por qué existían personas que les agradara hacer sufrir a otras.
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Me siento feliz de estar contigo – habló con voz delicada, mientras se apoyaba en su hombro exhalando un hondo y profundo suspiro – Cuanto tiempo anhele estar al aire libre, mirando el cielo, caminar, poder hablar con más personas – hizo una pausa, incorporándose para poner su cuerpo rígido- lo que yo conocí, solo fueron celdas oscuras y frías, hombres repugnantes y perdidas que nunca olvidare, y que no quiero olvidar.
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Miró de nuevo aquella niña que dormía plácidamente sin preocupación alguna. Así debería ser su vida - pensó - sin conocer la tristeza, rencor, la muerte. Con suerte esa niña no tenga que correr con la misma suerte que Yuria.
Veo que estas muy pensativo mi joven amigo.
Anciano – parpadeó una vez y siguió su camino - esto es…
¿Increíble? – terminó la frase – sí, son muchas las pobres almas que han salido lastimadas por errores humanos. – miró a los lados –pero aquí podrán por un tiempo estar tranquilos hasta que sus tierras lo vuelvan a ser.
Zed solo asintió con la cabeza mirando por encima de las personas que caminaban a su placer por el pequeño alojamiento. Hasta que su mirada se detuvo en dos, una daba agua con una sonrisa encantadora y el otro la recibía gustoso. Se despidió y siguió con cesto en mano para salir al aire libre, seguramente para tender aquellas sabanas.
Muchas gracias por tu ayuda – habló sacando de sus pensamientos a Zed.
Sólo han sido unos días anciano, no creo que haya sido de gran ayuda de todos modos – trató de justificar el poco empeño que le ponía al asunto. Total, sólo repartía comida, agua y en algunas ocasiones ayudaba a una que otra enfermera o doctor a sujetar algún paciente o cargarlo, etc..Cosas que tal vez no eran de mucha ayuda en aquella situación. Tal vez haría más venciendo al poco-humano que los había expulsado de su hogar.
No – sonrió - tu ayuda, como la de otros, es enorme para estas personas.
¡Zico! Anciano loco, te he estado buscando durante dos horas. El concejo quiere tener una junta – informo cansado.
¡Bah! El concejo siempre quiere tener juntas – se quejó dando media vuelta molesto – no pueden resolver nada sin hablarlo por tres días completos.
Nuevamente Zed quedó solo entre aquella multitud que iba y venía por el precario espacio.
Esta mañana recibimos una notificación que los últimos heridos fueron trasladados a Templar- informaba la mujer regordeta en su asiento.
Ya veo – asintió Zico.
Maestro Zico, aquella joven que tan desesperadamente su joven discípulo trata de encontrar –el más joven de los concejeros miro al anciano que asentía – no se ha encontrado nada de ella. Debo informarle que las tropas regresaran, ya no hay nada más que hacer en aquellas tierras.
Entiendo – sujeto con fuerza su bastón y soltó un pesado suspiro. Si bien sabía que eso no sería del todo satisfactorio para los oídos jóvenes e impetuosos del joven Zed.
Usted debe comprender que jamás fuimos con la esperanza de encontrar aquella joven. Nuestra prioridad eran las personas que aún seguían con vida y a las que podíamos darles apoyo – habló otro anciano con mejillas regordetas y labios gruesos –
Aquella jovencita, si hubiera querido ser salvada se hubiera quedado con los jóvenes que la encontraron – habló nuevamente la mujer con mirada decidida – pero su arranque de ira le ha costado caro.
Bien, por el momento esa ya no debe de preocuparnos – habló el enviado flacucho de Neotopia - por ahora, debemos tener en mente a toda la gente que está en nuestra patria y ver que no se coló algún renegado y nos cause problemas.
Estoy de acuerdo - asintió el maestro Sebastián.
Tenga – ofreció por octava vez durante el día, sin ninguna expresión en su rostro. Se encontraba cansado, harto, era la palabra, no es que le desagradara ayudar al que lo necesitaba, pero no podía evitarlo, estaba molesto.
Gracias – sonrío la niña y él se alejó con pasos largos, entre más rápido concluyera sus labores, más rápido saldría de ese ambiente que lo estaba oprimiendo.
Paso esquivando las camas y las personas que se encontraban deambulando por los pequeños espacios entre los improvisados catres. Levantó su mirada y divisó a la figura delgada hablar con el anciano, para minutos después desaparecer en plena salida.
¡Pero qué sorpresa! No pensé verte aquí ¿Te estás divirtiendo?
Sonrió irónico ante la pregunta. No sabía si voltear y contestar o seguir caminando ignorando colosalmente al insoportable dueño de aquella voz.
¡Pero qué descortés! – chilló - Cuando se te hace una pregunta, debes responderla .
Tomó una decisión. Seguir caminando.
Cállate Robés – puso mala cara - ¿Qué haces aquí? Podría jurar que estos lugares no van contigo
¡Vaya, el joven Shard Caster está molesto! – hizo un ademán exagerado con la mano – y yo podría jurar que te encontrabas en las infértiles tierras de Task buscando aquella chica rebelde. ¿Cómo se llamaba? – se preguntó mirando el techo de piedra como si el nombre estuviera tallado en el – bueno, ahora no lo recuerdo, pero seguro que no es importante. Merly…
Micky….
¡OH, sí, sí! Bueno él, me dijo que aún estabas en tu pobre misión sin sentido – sonrió – seguro tienes mucho tiempo libre. Deberías ocuparlo mejor, en vez de buscar chicas desamparadas y en apuros - dijo en tono burlón.
¿No deberías estar organizando una fiesta por los pobres o algo así? – preguntó Zed cansado, sin detener sus pasos. Pues ese hombre rara vez hacia algo por los demás o por propia voluntad. Le iban mejor organizar fiestas por "x" razón.
Solo pasaba por aquí, para ver cómo iba todo.
¿Y quién era el que no tenía nada que hacer? – pensó malhumorado - Pues como vez, todo va perfectamente – paró dándole la cara.
Sí, no estoy ciego y..
¿y..?- Zed frunció el ceño.
¡Esta tarde haré una gran fiesta! – Exclamó abriendo los brazos al aire -
Lo sabía…
De la cual, claro, tú estás invitado..
..No gracias... – dijo sin ninguna expresión en su rostro.
..Y hablando de chicas.. – sonrió galante ignorando la anterior respuesta - ¿dónde se encuentra la bella jovencita Roya? – miró por todos lados buscando a la nombrada.
Zed suspiró.
No está aquí.
¡Pero qué tragedia! - exclamó con fingido aire deprimido – espero y no te moleste si salgo a buscarla para tener una conversación privada con la linda joven – estiró sus labios.
Zed miró la sonrisa burlona del rubio.
¿Por qué me molestaría? - preguntó fastidiado.
Yo lo estaría – dobló sus manos a la altura del estómago - si sé que mi mujer se está viendo con otro hombre a escondidas, y más si ese hombre se trata de alguien como yo.
El peli-blanco profundizo el ceño.
Tú – le señaló - no te estás viendo a escondidas con ella…- levanto una ceja y apoyo el puño cerrado a la altura de la cintura –..y tampoco me preocuparía si ese "otro" fueras tú, dudo que a Roya le agrade tener algo contigo o con alguien parecido a ti.
Robés soltó una carcajada.
¡Oh, mi joven amigo, sé que a ella le encantaría! ¡Pero no te preocupes! Su joven corazón no podrá ser correspondido…
Zed aflojó la expresión en su rostro, sin podérselo creer. ¿Cuánta vanidad podía caber en un ser como Robés Redondo?
…no dudo que la joven Roya tenga muy buenos gustos, aunque – levantó una ceja estudiando al muchacho - siempre existen excepciones – señaló divertido sin apartar la mirada de la verde- pero todos cometemos errores en la vida, la experiencia es la que nos ayuda a retractarnos y no volver a cometerlos – elevó los hombros, mientras su rostro expresaba una cierta burla - ¡ah, pero creo que he cometido un gran error, ustedes solo son amigos! No puedes molestarte por algo insignificante ¿verdad?.. Entonces no te importaran ciertas cosas.
¿Qué quieres decir?
Robes soltó una risa socarrona.
La aprendiz del maestro Zico se ha puesto más bella con el tiempo – guardó silencio mientras acomodaba un mechón dorado – a mis oídos han llegado rumores de cierto Shard Caster. Al parecer se ha vuelto muy cercano a la joven y es bien correspondido, ¿y cómo no? , si ella es un encanto, aunque claro, es muy joven para mis gustos.
Idiota-pensó Zed.
El maestro Zico, como tú mi querido amigo, deben sentirse muy tranquilos al saberla tan bien acompañada ¿no es así? – guardó silencio, esperando la respuesta del joven peli-blanco.
Zed escuchaba atento sin expresión alguna. Sí, no dudaba que al anciano se le cruzara por la cabeza semejante estupidez, pero eso a él no debería si quiera perturbarlo.
¿Y..?
Robes examinó por unos momentos el rostro del joven frente a él. Sin duda las cosas nunca cambiarían y por alguna razón le sorprendió, tal vez estaba equivocado.
Sólo no faltes esta noche– dijo y sin más, dio media vuelta y se alejó moviendo la mano al aire en forma de despedida- y no olvides llevar a Maiky.
La vida es tan corta y da tantas vueltas mi impetuoso amigo que, cuando menos lo esperas, habrá cambiado. Es cuando desearías haber hecho las cosas diferentes. Y surgen los arrepentimientos– pensó para sí.
Camino entre la gente y sonrió nuevamente, ese niño, nunca cambiaria, ¿pero, qué se le podía hacer? si sólo era eso.. un niño. Por otro lado, jamás desmintió sobre "mi mujer". No podía negar que estaría encantado de ver como cambiaba el escenario de sus vidas.
Así paso toda su mañana, como la anterior, y una antes de esa, esquivando cualquier contacto visual y físico con aquel, que por azares del destino ya ni amigos podían ser, y con lo que estaba haciendo ni pensar en que algún día la quisiera volver a ver. No sabía que le dolía más, saber que ya no eran amigos o que jamás podrían ser más que eso.
Camino con la mirada perdida en el piso, esquivando por arte de magia a las personas que caminaban en el tranquilo pasillo del albergue. Su mente estaba vagando unos años atrás cuando se conocieron. Que sencillo era en esa época. Y todo hubiera seguido igual si su inquieto corazón no se hubiera fijado en alguien como él.
Su espalda se apoyó en la fría piedra, justo en la entrada, mirando con ojos pasivos a su alrededor. ¿A quién quería engañar? Tenía tanto miedo – agacho su mirada y con ella todo su cuerpo – tanto – soltó otro pesado e hiriente suspiro – Solo había atinado a huir aquella vez.
.-.-.-.-.-.-.-. flash back-.-.-.-.-.-.-.-
¡Maestro! – llamo la pelinegra desde unos metros más atrás.
¡Oh, linda! – ofreció su sonrisa acostumbrada.
Maestro, quisiera saber si es posible que me retire.. – parpadeó en varias ocasiones desviando su mirada de la del anciano -…yo…bueno – movió su mano a la cabeza al sentirse torpe - ..me duele..me duele la cabeza –
¿Quieres que …?
¡No! - apresuro a decir. Ya sabía que quería ofrecerle – yo puedo llegar sola. Me iré directo a la cama y dormiré hasta mañana.
Está bien, llegare por la noche a casa – dio media vuelta y se retiró.
Roya agacho la cabeza, y sin mirar atrás salió.
Cerró su puerta con seguro, no quería que al regresar el maestro Zico entrara y la viera en un estado igual o más deplorable que en el que ahora se encontraba. Corrió las cortinas y se tumbó en la cama, cubriéndose con las cobijas. Sus ojos estaban hinchados por haber derramado lágrimas.
.-.-.-.-.-.-.-. fin flash back-.-.-.-.-.-.-.-
Si no hubiera tomado ese camino aquella tarde, no habría escuchado eso. Ahora tampoco podía mirarlo de frente. Sabía que con su silencio no cambiaría su actual situación, pero, es que no podía.
Era simplemente despreciable.
Su mente no pudo apartar aquella pregunta que se había formado como un lastre aquella mañana.
¿Si yo desapareciera, me buscaría con tanto ahincó?
¿Por qué estás aquí ..?
Se sobresaltó al escuchar a sus espaldas.
L-lo siento, me sentí un poco cansada – se levantó con paciencia – con tanta gente, me sentí un poco mareada – mintió masajeando su frente.
Bien, tomate un tiempo y después entra – concedió el medico sin problemas – cuando te sientas mejor ve con alguna enfermera, ella te dirá que hacer.
Si, entiendo – regresó su espalda a la gruesa piedra y su mirada se volvió a perder entre las oscuras nubes –dio un largo y prolongado suspiro, para después retomar su camino.
Hasta que te hallé, eres muy escurridiza – se quejó, cruzando las manos a la altura de su pecho. Khai la miro detenidamente, esta distraída y seguramente ni siquiera lo había escuchado - ¿Qué ocurre princesa?.. Dame, yo te ayudo – se ofreció, desamarrando sus manos para tomar el cesto.
No es nada.. sólo pensaba..
Pues has estado últimamente pensando mucho ¿no lo crees? – regaló una reconfortante sonrisa.
Khai – le miró - ¿crees que soy una mala persona?
¿A qué viene eso?- miró confundido a Roya. Primero creyó que se trataba de una broma, pero después al ver su rostro serio prefirió no hacer burla alguna. – pues, de todo lo que creo que seas, dudo que pertenezcas a esa clase.
Roya suspiró y su boca comenzó a relatar lo sucedido en su ausencia.
.-.-.-.-.-.-.-Flash back.-.-.-.-.-.-.-
Bajaba por la pequeña colina, detrás de aquel molino con cesto en mano dispuesta a tomar un descansó después de la dura jornada de aquella mañana. Moría de hambre y juraba que si no se sentaba caería rendida sobre el camino y no se levantaría hasta entrada la noche.
Era muy valiente–había pronunciado unas voces más atrás.
Una conversación. Pensó Roya.
Estaba buscando a un hombre, lo recuerdo- dijo la otra – pobre chica.
A la peli-negra casi se le fue la respiración.
Se acercó con mucho cuidado para no molestarlos, aunque no estaba bien hacer aquello, estaba invadiendo su "privacidad". Miró a dos hombres robustos, uno con una venda en la cabeza, cubriendo la mitad de su rostro y el otro con un par de muletas, y una pierna vendad.
Si tienes razón. – continuó el otro hombre sin percatarse que eran escuchados más atrás.
Bueno, ella había llegado hace…¿hace cuánto…? – miró a su compañero - Hace … la verdad es que no lo recuerdo – afirmó, y miró por el camino- decía buscar a un hombre, se le veía un poco afligida. Seguramente buscaba a su esposo, me dio unas pobres señas del sujeto pero..- tomó su barbilla y se quedó por unos momentos perdidos en el piso, como si él fuera a darle alguna respuesta a su silencio. Volvió a cabecear sin encontrar respuesta alguna y continuo - Con todo ese alboroto debió extraviarse.
No creo que haya sido su esposo – insistió el anciano a su lado.
Siento pena por aquella jovencita – suspiró cansado el señor con aquella venda en la cabeza – me hubiera gustado poder ayudarla, pero con todo el alboroto..no sé qué pudo haberle ocurrido..
Roya escuchaba atenta el relato, mientras su corazón palpitaba furioso. Sin querer, su mente comenzó a recordar aquella mañana. Más preciso el sueño que la despertó sin ningún recato. ¿Pero por qué? ¿Por qué su corazón comenzó agitarse tan violento como aquella mañana?
Pero mi memoria me falla, no la recuerdo con claridad. Hace poco creí conocer a un chico, pero..
No pudiste haberle conocido – señaló su amigo, mientras tomaba un sorbo de agua – no conocemos a nadie de esta tierra. El otro asintió ante la afirmación, mas no convencido.
¡Abuelo! ¿Qué haces aquí? Deberías descansar – reclamaba una joven no mayor que Roya.
¡Oh, querida! Lo siento, pero hace un día hermoso y mis viejos huesos necesitaban un poco de actividad – sonrió el anciano
¡Es verdad ..! – dijo exaltado el hombre con la venda – has de recordad a la joven.
¿La joven? – preguntó la recién llegada.
¡Sí, sí..! Haz de recordar cómo era. A sí podrían ir por ella – dijo emocionado – sería mucho más fácil para las tropas dar con la descripción de la joven.
Oh, pues..creo que.. Una chica más o menos de mi edad, muy linda – sonrío - tenía unos bellos ojos…Piel pálida ..– hizo una pausa mirando el piso, como evocando alguna imagen – creo que su cabello era claro, ¿o era rojizo? .
¡No, no! tienes que estar segura…
-.-.-.-.-.-.-Fin Flash back.-.-.-.-.-.-.-
Wow – fue lo único que sus labios exclamaron. Su mirada azul examinaba los reflejos rojizos en el rostro pálido de su amiga. ¿Qué podía decir ante eso? ¡Corre, ve y dile que está viva! ¡Que la vaya a buscar! Si bien sabía lo que en su corazón habitaba – no sé qué decirte. ¿Pero, estas segura?
Ella movió la cabeza negando.
¿Desde cuándo lo sabes?
Hace unos días - confesó pérdida. Su voz estaba más suave de lo normal, a su parecer, Roya quería llorar. Volvió su mirada hacia el frente – deberías hablarlo con el maestro Zico. Él sabrá que hacer al respecto – miró nuevamente a su compañera que sonreía triste.
Cuando lo escuche – hizo una pausa muy larga – pensé en no decirle a nadie, en guardarlo como un secreto – lo miró a los ojos – que nadie supiera nada.
Pero..Roya …- dijo asombrado de la declaración de la linda guerrera
Lo pensé mucho, mucho – sus ojos brillaron con algunas lágrimas – nadie lo sabría. En cualquier caso, esos hombres no están seguros y tienen una descripción pobre de ella. Los soldados no irían solo a buscar a una sola persona ¿verdad?...– miró suplicante a Khai, esperando la confirmación de aquello. La señal que le dijera que él se encargaría que no sucediera, era su regimiento, así que esperaba contar con su apoyo incondicional. O al menos que le dijera que efectivamente no se arriesgarían solo por un alma que no sabían si seguía con vida.
Khai no contestó, sólo la observó.
..y todo podría seguir siendo igual –agachó la mirada y su voz comenzó a convertirse en un susurro –podría en algún momento olvidar y seguiría siendo igual….él seguiría sin mirarme, sin querer acercarse, sin querer mi compañía – corrieron por sus pálidas mejillas unas lágrimas, que más que agua salada, parecería lava incandescente quemando su piel – no cambiaría nada, no la olvidaría tan fácil…y menos por mí ¿verdad? – subió sus ojos rojos, y miro a su amigo que la reconfortaba con su dulce mirada azul.
Khai negó con la cabeza, sin poder pronunciar palabra alguna y la abrazo.
Eres una tontita – susurró en su oído – ¿quién no quisiera estar contigo?... Yo pasaría la vida junto a ti – confesó con ternura.
Roya se abrazó con fuerza al cuerpo fornido.
Por muy doloroso que parezca ¿de verdad crees que él se hubiera quedado de brazos cruzados? - mencionó con el mismo tono dulce – creo que es como quererte engañar, tú sabes que haría lo que fuera por encontrarla. Sólo tengo unos días de conocerle y sé que podría ir por su cuenta – acarició su cabellera negra - Con información o sin ella, eso no le hubiera detenido. Podría decir, sin temor a equivocarme que es de las personas que cumplen lo que prometen ¿O me equivoco?
Roya escucho atenta cada palabra, y era cierta. Zed con información o sin ella, no cambiaría la forma en como la trataba por mucho que ella así lo deseara.
Además, tú no hubieras sido capaz de ocultarle nada, eres muy noble – Khai la tomó por la barbilla, secando con su pulgar los rastros de lágrimas sobre su mejilla.
¿Noble? Pero de eso no estaba muy segura. Cuando escucho la plática de los dos ciudadanos de Taskan, juraría que pudo sentir un dolor tan fuerte en su pecho y una voz que gritaba que ignorara aquellas palabras que, ciertas o no, nunca las contaría ni al maestro Zico. Si era posible se repetiría una y otra vez, las veces que fueran necesarias, que eso jamás ocurrió, que jamás tuvo la mala suerte de estar en un mal momento.
Tranquila – escuchó decir, mientras sentía unos labios posarse sobre su mejilla.
Su mente le estaba haciendo creer cosas, o quizás no estaba tan equivocado. Ella lo estaba evitando, sin lugar a duda - torció en rostro imaginándose el por qué, más bien, el quién. Conociéndola, seguramente se dejaba influenciar demasiado fácil.
Caminó despacio por aquel sendero ya bien conocido, el que daba hacia el molino de viento, donde tantas veces se habían encontrado y el cual se había convertido para ambos, en un sitio a donde ir para despejar cualquier duda o tristeza, el que resguardaba para ambos jóvenes un momento de intimidad con sus pensamientos.
Hace un par de horas la peli-negra había desaparecido, a lo que no le dio mucha importancia, hasta que vio al "amigo" entrar por la puerta buscando a lo lejos a alguien ya conocido, al no encontrar al sujeto dio media vuelta y salió sin más. Pero eso tampoco debía importarle.
Caminó un poco más, dirigiéndose al lugar que le proporcionaría un momento de tranquilidad. Casi pudo ver la punta del molino y apretó el paso. Pero lo que vio, no fue lo que quería.
Dos siluetas se dibujaban bajo los rayos de aquel bello atardecer. Sus cuerpos eran bañados de una delicada luz rojiza y naranja, poniéndole un toque de romanticismo a aquellos cuerpos que se fundían en un abrazo, y se perdían en un eterno beso.
!PERDON! Pero he tenido muchas cosas que hacer, que no me han dejado tiempo para que la inspiración fluya en mi mente. ¿Qué les pareció? ¿Les gusto? Díganme si le pongo, le quito. Las ideas serán bien recibidas: p. espero escribir pronto los eventos que cambiara la vida de estos jovencitos , tengo que ponerle muchooooo , pero mucho empeño, para que las haga odiar a cierta personita :P espero lograrlo.
Otra cosa muy importante que quería preguntar :P…¿quieren un lemmon? No sé cuándo, ni dónde, pero en mi mente esta ese capítulo jajaja, (de echo por eso escribí esta historia *¬*…. **bien perver**) ustedes me dicen…si lo quieren leveson XD .. que la verdad pienso hacerlo de esa manera y claro muy tierna :P ustedes dicen o se los dejo a su imaginación y me quedo con la mía. Ya que si no quieren solo uno (=P) pues también me lo dicen y busco el momento.
¡Hasta el próximo!
¡GRACIAS A TODOS Y TODAS POR LEERME!
