PURE LOVE

Capítulo 13: Fiesta Sorpresa.

Hitsugaya giró la perilla de su puerta con la alegría que puede tener un esposo de volver a casa y ver a la mujer con quien eligió pasar el resto de sus días. Al adentrarse en la morada dio un vistazo rápido y no logró ubicar a su otro habitante; No obstante, inmediatamente captó el aroma húmedo y dulce que provenía del baño y se dirigió hacia allá.

- ¿Momo puedo pasar? - llamó dos veces.

Al no obtener respuesta, giró aquella segunda perilla y abrió la puerta de par en par.

- ¡Momo! - exclamó su nombre con cierta angustia al encontrarla inconsciente en la tina del baño - ¡Momo estas bien! ¡Responde! – tomó su cuerpo caliente y desnudo en sus brazos y la llevo hasta su habitación para recostarla en la cama.

El peliblanco comenzó a frotar el empapado cabello de la chica contra una toalla hasta dejarlo semi-seco al igual que su aperlada piel. Posteriormente, buscó una bata con que cubrirla y pacientemente esperó sentado a su lado hasta que recobrara el conocimiento.

La respiración de la castaña era acompasada y profunda, como si se encontrará cautiva de un sueño del cual no quería despertar.

- ¿Qué es lo que te ocurre Momo?… - Hisugaya recargó su mentón en una de sus rodillas y soltó un largo suspiro.

En respuesta a su pregunta, un pestañeo suave se apreció en el rostro de Hinamori.

- ¿Momo? ¿Estas bien? – sujetó su mano y acarició su rosada mejilla.

Hinamori abrió sus parpados lentamente y con voz débil pronunció – Toushiro…

- Aquí estoy Momo… - besó con delicadeza su mano – Dime... ¿Qué te ocurrió?

- Yo…- se incorporó y recargo su espalda sobre la cabecera de la cama – Creo que, me quede dormida.

- ¿Dormida? – arqueó una ceja – A mi me diste otra impresión.

- ¿Por qué lo dices?

- Te encontré inconciente en el baño, y sólo Dios sabe cuanto tiempo llevarías así – revisó la palma de su mano en busca de pruebas – ¡Observa! – le indicó con la mirada – Tus dedos aún están arrugados y enrojecidos.

Hinamori apartó rápido la mirada de sus dedos y se sonrojo de pena.

- Momo… - endureció sus facciones, para agregar seriedad a sus palabras – A ti te pasó algo más, yo no creo que simplemente hayas tomado una pequeña siesta - apretó su mano como signo de preocupación – Dime… ¿Acaso te has sentido mal?

La chica negó con la cabeza lentamente.

- ¿Entonces? ¿Qué fue lo que…?

- Tuve un sueño muy extraño… - lo interrumpió, su voz era serena – No, más bien fue un recuerdo.

- ¿Recuerdo? – arqueó una ceja - ¿De qué cosa?

- De cuando estuve fuera del Seretei… - su mirada se opaco, reflejando tristeza.

- ¿Qué fue lo que recordaste? – preguntó con cautela, ya que quizás iba a escuchar algo que no sería de su agrado.

- Estaba en un lugar muy frío y cubierto completamente de nieve… - un escalofrió recorrió sus brazos, dejando su piel porosa – Y allí conocí a alguien.

- ¿A quién? – tragó saliva.

- Era un hombre muy extraño, no parecía ser un alma humana. Tenía el cabello y piel muy blancos, tan blancos como la nieve, y sus ojos… sus ojos eran de un color…

Hinamori comenzó a temblar inconscientemente.

- Tranquila… - Hitsugaya acarició su mano.

- Perdón, no se porque de repente sentí una gran angustia – se llevó su mano libre al pecho, y lo presionó.

- Si quieres, podemos hablar de esto en otro momento. – le sonrió, intentando animarla.

- No… - correspondió a su gesto – Descuida, estoy bien.

- Bueno, entonces decías algo sobre los ojos de aquel sujeto – se llevó los dedos a la barbilla – Que por cierto… ¿recuerdas como se llama?

- Sí… - asintió – Su nombre era Reegan. Y lo que recuerdo más claramente de él son sus ojos… eran como dos gotas de sangre, intensos y llenos de "odio".

- ¿Por qué dices eso? – mordió su labio inferior - ¿Acaso él te hizo algo?

- ¡No!… - respondió apresuradamente, posteriormente dudó – Bueno, no recuerdo.

Hitsugaya frunció el ceño.

- Lo que quiero decir es que… - suspiró, en señal de frustración - En ese sueño que tuve lo único que logré recordar fue el día que lo conocí, nada más…

- Entiendo, pero… - se levantó y colocó sus manos sobre los hombros de ella - Necesito que me respondas algo con sinceridad.

- ¿Qué cosa?

- ¿Qué es lo que sientes cuando piensas en él? – clavó su mirada en la de ella, impaciente en escuchar una respuesta.

- Yo… - apretó los ojos y los labios – No estoy segura de lo que siento, estoy muy confundida. - rodeó el cuello de Hitsugaya y enredó sus dedos en los plateados cabellos de él – Pero, te juro que si esta persona llegase a ser un recuerdo doloroso para mí, tú serías el primero en saberlo.

El peliblanco acurrucó el rostro en la curva de su cuello – Momo… Sabes que no soportaría que a ti te volviese a ocurrir algo, yo…

- Shhh… - lo silenció colocando un dedo sobre sus labios – No digas cosas como esa, eso no va a pasar.

- Por supuesto que no – espetó con seguridad – Yo jamás permitiré que nada ni nadie te cause daño. Te protegeré con mi vida.

- Lo sé… - suspiró.

- Momo…- empezó a besar su calida y sensible piel, recorriendo desde el hombro hasta la quijada - Tu eres la persona a quien yo más amo en este mundo.

Hinamori sintió un cosquilleo a lo largo de sus piernas que posteriormente se concentró en su estomago. - Tú también lo eres para mí.

En cuestión de segundos Hitsugaya había subido una rodilla seguida de la otra y su cuerpo ahora se encontraba a centímetros arriba de ella.

- No tienes idea de cuánto tiempo he esperado para tenerte a mi lado – extendió sus fornidos brazos aprisionando su rostro en ambos lados – Y ahora que puedo contemplarte así, tan cerca de mí, es como si se tratará de una ilusión… un sueño…

Los ojos de Hinamori empezaron a emitir un brillo cristalino, y su respiración se entrecortó.

- Desde que te conocí, tú has sido la única mujer a quien yo he mirado, nadie más – acarició el contorno de su mejilla con dulzura – Solo tú conseguiste entrar en mi corazón, y desde entonces has permanecido allí.

Hinamori sintió el peso de un cuerpo sobre ella a su vez que unos labios cálidos descendían hacia su pecho. Su pulso comenzó a acelerarse conforme aquella calidez se acercaba a su abdomen y unas gruesas manos le retiraban la única prenda que la cubría.

- No, no se trata de una ilusión o un sueño… - el ojiverde arqueó su espalda unos instantes y con movimientos rápidos dejó su cuerpo desnudo de la cintura para arriba – Estas aquí, y cada noche serás sólo mía.

La piel de Hitsugaya era caliente, contraria al frío de sus ojos. La castaña abrazó aquella ancha espalda morena mientras intentaba corresponder a los besos cargados de pasión que le propiciaba su amado.

- Toushirou, espera… - el corazón le palpitaba con fuerza y su sangre hervía por sus venas.

- ¿Qué ocurre? – extrañado separó su rostro de ella - ¿Acaso te sientes mal? ¿Quieres que pare?

- No… - susurró – Es sólo que… aún no sé bien que debo hacer y…

El peliblanco curvó las comisuras de sus labios de forma traviesa - ¿Acaso crees que yo soy todo un experto?

- Pues, eso parece… - se sonrojo – Actúas tan natural.

Hitsugaya soltó una risilla ante tal comentario.

- ¿Por qué te ri…? - la voz femenina se vio interrumpida cuando un dedo bloqueo sus labios y unos ojos turquesa la miraron con vehemencia.

- Momo, no soy un experto… – sus manos descendieron hasta el nudo que sostenía sus pantalones y lo deshizo con agilidad – Simplemente, en estos momentos no estoy usando mi cerebro y más bien sigo mis instintos.

Una segunda oleada de besos y caricias invadió el cuerpo de Hinamori, y en esta ocasión, la sensación fue tan intensa que no opuso resistencia y se dejó empapar.

La noche avanzaba silenciosa, y oculta en su infinita oscuridad deambulaba un alma del pasado que paciente aguardaba la claridad de un nuevo día para liberar sus ansias y obsesiones.

- Puedo sentirla… - inhalo profundo, reteniendo el aire en sus pulmones un par de segundos antes de soltarlo abruptamente – Esta cerca…

El hombre de larga cabellera blanca fijó su mirada en dirección al norte.

- Mañana al fin nos reuniremos, y esta vez… - en su cara se formó una sonrisa retorcida – no te dejaré ir…

Flash Back

- ¿Reegan? – repitió el nombre con el que dijo llamarse el extraño hombre parado frente a él.

- Así es, y tu… - lo miró de arriba para abajo con detenimiento - ¿Cuál es tu nombre Shinigami?

- Tanaka… - respondió con impulso - Tanaka Ryota.

- Dime muchacho… - comenzó a caminar alrededor de él, como un felino acechando a su presa – ¿Perteneces al mismo escuadrón que la Teniente Hinamori?

- No… - bajo la mirada – Yo acabo de ingresar a la División 10.

- Entonces… - dejó caer su mano en el hombro del joven con cierta confianza e infirió en un tono socarrón - Sino perteneces a la División 5 ¿A que se debe tu visita? ¿Acaso la Teniente Hinamori es tu amiga?

Los nervios del joven se convirtieron en molestia, quien rápidamente retiró la pálida mano del hombre que ahora estaba parado a su izquierda.

- Sólo es curiosidad – carcajeó ante la reacción del joven – No fue mi intención hacerte sentir "incomodo".

- No lo estoy… - frunció el ceño ligeramente en señal de fastidio – Y si me disculpa, tengo que irme.

Antes de que el Shinigami diera un paso siquiera, sintió otra vez el tacto de aquella pálida y huesuda mano, pero esta vez en el centro de su espalda, y en menos de un parpadeo, afilados dedos atravesaron su pecho provocando que la sangre saliera a borbotones de su cuerpo.

- ¿Qué…? – alcanzó a decir el joven justo al momento en que su cuerpo se desvanecía.

Tirado en el frío y áspero concreto, con la vista sombría a causa de la perdida de sangre, escuchó pisadas acercarse.

- Pude verla en tus recuerdos… - el tono de aquella voz había cambiado, ahora era despectivo y grave – La vi sonriéndote.

El joven intentaba llevar aire a sus pulmones, sin éxito, sus desgarrados órganos únicamente le respondieron expulsando la sangre acumulada por su boca.

- Se que me escuchas… - se inclinó para contemplar mejor al agonizante joven – Se que no entiendes, pero descuida, no es necesario que lo hagas porque ya es muy tarde para ti.

Con sus últimas fuerzas el Shinigami estiró el brazo con la esperanza de alcanzar su espada, y cuando menos infligir algún daño a su verdugo. No obstante, en el momento en que su mano empuño el mango de su espada una potente pisada le fracturo los huesos de su antebrazo.

- Antes de irme, te daré las gracias… - ejerció mayor presión a su pie haciendo crujir el brazo que aplastaba – Ya que al desaparecer tú, podré ocupar tu lugar.

- Maldito… - musitó con voz ronca.

- ¿Sabes? Es muy difícil acercarse a la Teniente Hinamori sin que lo note. Ella es una experta en las artes demoníacas y muy fácilmente puede identificar el Reiatsu de cualquier persona. Pero, gracias a ti me ahorrado mucho tiempo en buscar la cuartada perfecta que me permita confundirla y que no me vea como una amenaza, aunque… si lo sea.

- ¿Qué pretendes hacer? ¿Qué es lo que buscas? - tosió sus palabras acompañadas de sangre.

- Como dije, no necesitas saberlo – sus labios se arquearon en un gesto cruel – Porque ahora vas a morir…

El hombre apunto su brazo derecho hacia la cabeza del joven Shinigami, extendiendo sus dedos sin transformarlos en alargadas cuchillas en esta ocasión. En la palma de su mano se formó una esfera de energía que rápidamente empezó a incrementar su masa y luminosidad.

En un fugaz destello se proyecto en la mente del joven aquel momento en que había visto por primera y única vez a la Teniente Hinamori Momo y el sentimiento que había surgido en él desde entonces. Cerró los ojos y quiso conservar la imagen de ella hasta el último instante.

La energía que era retenida en aquella mano se disparo e impacto contra su objetivo, creando una enorme llama que en cuestión de segundos lo consumió.

Un viento helado sopló con fuerza arremolinando entre sus partículas cenizas que se encontraban esparcidas en la fachada de una acogedora morada; Al tiempo que el sonido de unas pisadas se alejaban y el leve eco de una carcajada resonaba en la oscuridad.

End Flash Back

A la mañana siguiente, el cuartel de la Quinta División tenía un aspecto completamente diferente al usual y comparado con el de otras divisiones, este daba la impresión de ser más bien las instalaciones de un circo o cede de un carnaval.

- ¡Vamos dense prisa! – gritaba una mujer con megáfono en mano – Tenemos que tener todo listo antes de que lleguen.

- ¿Quién diablos le autorizó organizar todo esto Teniente Matsumoto? – un joven alto y pelirrojo se paró frente a aquella escandalosa mujer demandando una respuesta.

- Muy fácil…- se acercó al chico y le colocó el megáfono en su cara - ¡YOOOOOOO!

El pelirrojo cayó al suelo con sus pelos erizados y los ojos en blanco a causa de aquel estridente ruido del que sus tímpanos fueron víctima. Mientras, presentes que deambulaban alrededor observaron aquella escena con expectación.

- Esa mujer está loca… - comentó uno.

- Si fue capaz de hacerle eso al Capitán, imagínate que no podrá hacernos a nosotros – secundó otro.

- Mejor no hay que provocarla – terció uno más.

La mujer sacudió su rubia cabellera y con el ceño fruncido reprocho a las voces atrás de ella - ¡Ustedes tres dejen de perder el tiempo y pónganse a trabajar!

- ¡ Si señora! – respondieron en unísono y huyeron a prisa.

- ¿Queeee? – su voz chirrió a través del megáfono - ¿Cómo que señora? ¡Regresen novatos impertinentes!

- Toma las cosas con calma Matsumoto San – un hombre delgado y rubio se acercó cargando una caja entre sus brazos – Todo saldrá bien.

- ¡Kira! – se lanzó hacía al desprevenido joven – ¡Qué bueno que estas aquí!

- ¡Espera Matsumoto San! – no alcanzó a escapar y le cayó encima, aplastándolo a él y a la caja.

-Uy… - levantó su voluptuoso cuerpo – Creo que subí un poco de peso. – regresó a ver aquel individuo que le había servido de colchón, y empezó sacudirlo con el afán de hacerlo reaccionar - ¡KIRAAA! ¡KIRAAA!

El joven abrió los ojos y empezó a sobar su nuca.

- Descuida Matsumoto San, estoy bien - se puso de pie todo tambaleante – Pero, por favor ya no vuelvas hacer algo así.

- Lo intentare… - pasó un brazo alrededor de su cuello y lo apretó con fuerza – ¡Vamos! acompáñame que aún quedan cosas pendientes por hacer.

- Mat-atsumoto Saaan… - intentó zafar su cabeza sin éxito, mientras aquella mujer lo llevaba a rastras.

No muy lejos de allí, en los jardines de la entrada del Cuartel una pareja de Shinigamis discutían en voz alta.

- ¡Te digo que me lo des Rukia!

- ¡Ni loca!…- escondió el enorme moño tras su espalda - ¡Con tus torpes manos lo vas arruinar!

- Entonces… ¿Cómo demonios le harás para colocarlo arriba del portón?

- Pues… - en el segundo en que la chica alzo la vista Ichigo le arrebato el adorno con un ágil movimiento de Shunpo.

- ¡Ja! – alzó su brazo con adorno en mano en señal de victoria – Eres demasiado lenta, de hecho, no sé cómo fue que te ascendieron a Teniente.

- ¡Devuélvemelo! – agitó sus manitas las cuales llegaban a duras penas a la altura de los hombros del alargado cuerpo de Ichigo.

- Si tanto quieres colocarlo tú… - sin preguntarle a la bajita mujer, con un brazo la tomo por la cintura y la sentó sobre su hombro izquierdo – Anda... ¡Hazlo!

Las mejillas de Rukia se tornaron carmesí y sin objetar más agarró el moño para colocarlo justo en el lugar que quería. Una vez terminó, los fuertes brazos de Ichigo la sostuvieron nuevamente como si se tratara de una muñeca que contemplaba de frente.

- ¿Por qué eres tan testaruda? – resopló con desgano.

- Porque a ti te gusta… - puso sus manos en aquel rostro masculino - ¿No es así?

Ichigo dibujo una sonrisa, dando la razón a lo que había dicho la chica. Y sin más, la acercó a él y la abrazo con fuerza.

- ¿Ichigo? – Rukia dijo su nombre extrañada por tan repentina muestra de afecto.

- Sólo déjame estar así un momento… - acomodó su quijada en el cuello de ella.

La Shinigami correspondió su abrazo y le susurró al oído – Todo el tiempo que quieras…

En las instalaciones de otro Cuartel, el ambiente era completamente distinto. Se respiraba paz y la disciplina de todos sus miembros era absoluta. Todos y cada uno de los Shinigamis se encontraban en sus puestos; ya sea revisando pilas de documentos, entrenando, haciendo guardia o incluso limpiando.

Rompiendo con aquel esquema, un joven pasó corriendo por el pasillo principal que conducía a la Oficina del Capitán. Hasta que se vio forzado a detenerse cuando un hombre corpulento y de semblante duro se interpuso justo en la puerta.

- ¿Vas a algún lado Novato? – cuestionó con voz ronca.

- Necesito hablar con el Capitán, es urgente… - agacho la mirada para disimular respeto ante aquel hombre que le doblaba el tamaño.

- El Capitán Hitsugaya no se encuentra – respondió tajante – Y tengo órdenes de no permitir el acceso a su despacho a nadie por ningún motivo.

- Entiendo – levantó la cara – Disculpe mi intromisión, pero… ¿Podría decirme dónde puedo encontrarlo?

- No - se cruzó de brazos.

El joven arqueo las comisuras de sus labios al tiempo que empuñaba sus manos. Y antes de que su conducta se transformara en otra, se vio interrumpido por la voz grave del guardián.

- Lo único que puedo hacer por ti novato, es avisarle al Capitán acerca de tu "urgencia" de hablar con él – dijo con aire petulante – Así que dime tu nombre..

- Tanaka… – acentúo más su sonrisa – Tanaka Ryota.

- Bien… ¡Retírate a tus funciones! - apuntó su dedo en dirección contraria a la puerta.

El shinigami dio media vuelta sin molestarse siquiera en ofrecer otra reverencia en señal de respeto antes de retirarse. Acción que obviamente molestó al hombre, pero, se vio obligado a pasar de alto.

El Al final del pasillo, 3 Shinigamis de apariencia joven al igual que la suya lo esperaban impacientes y con signos de nerviosismo.

- Tanaka Kun… - dijo uno de ellos, restregando su nariz salpicada de pecas.

El aludido regresó a verlos sin decir palabra.

- No debiste ir con Chouji San, el nunca te dirá nada – secundó otro, acomodándose sus gafas en el acto.

- Ese viejo se cree el jefe de todos cuando el Capitán y la Teniente no están – se expresó un tercero con cierto desprecio, quien tenía su mano vendada a causa de una herida provocada recientemente por ese sujeto.

- ¿A qué viene todo esto? – por fin habló el Shinigami sin mostrar mucho interés.

- Bueno… – dijo el joven de lentes - Escuchamos tu conversación con Chouji San y queremos ayudarte.

- Nosotros sabemos dónde está el Capitán, o al menos donde estará muy pronto… - dijo el joven pecoso.

- ¿Ah sí? – alzó una ceja con ligero asombro, para después exigir – ¡Díganmelo entonces!

El inocente joven de pecas se apresuró a contestar - Ayer por la tarde, la Teniente Matsumoto estuvo gritando por todo el cuartel que organizaría una fiesta para la novia del Capitán – rascó su cabeza intentando recordar algo más – Creo que esa chica presentará hoy una Prueba muy importante.

- ¿Qué no lo saben? – exclamó con un brillo reflejándose en el cristal de sus gafas – La Prueba que presentará hoy la novia del Capitán es para decidir si permanecerá o no como Teniente de su División.

- Cierto, lo había olvidado… - dijo el chico de la mano vendada.

- ¿Quién es ella? – preguntó ya fastidiado con el barullo de esos tres.

- ¿Te refieres a la novia del Capitán? – el joven de rostro infantil infirió con un sonrojo opacando sus pecas.

- Es la Teniente de la Quinta División, Hinamori Momo… - declaró el otro joven de apariencia intelectual al notar la impaciencia en las facciones del que se hacía llamar Tanaka Ryota.

Ese nombre resonó en la cabeza del falso Shigami como si estuviera bajo la cúpula de una enorme campana. Y no reaccionó hasta que la perplejidad con la que lo observaban aquellos testigos se hizo demasiada evidente.

- Debo irme… - dijo con gesto serio y reanudando el paso.

- ¡Espera Tanaka Kun! - el pecoso novato lo llamó al verlo alejarse tan deprisa - ¿A dónde vas?

Sin detenerse en su marcha el aludido por segunda vez, simplemente contestó – Es urgente que hable con el Capitán.

Los tres Shinigamis novatos se miraron unos a otros más confusos que antes y al final el joven que tenía la mano lesionada agregó – Pues realmente debe ser algo muy importante para atreverse a molestar al Capitán en una situación así.

Por las calles del Gotei 13, caminaban sin premura alguna dos oficiales de diferentes Divisiones, tan cerca el uno del otro, que sus sombras creadas por el sol matutino se fundían en una sola.

- No era necesario que me acompañaras – dijo la chica enrollando más su brazo con aquel más grueso que el suyo – Se supone que por ser Capitán debes ser el primero en llegar a tu cuartel.

- No te preocupes por eso… - sintió como ella recargaba la mejilla en su hombro - Para eso esta Matsumoto, más le vale estar allí desde temprano o de lo contrario… - una venita saltó de su sien.

- No confías mucho en Matsumoto san ¿verdad? - soltó una risilla.

- Digamos que todos los años que llevo trabajando con ella no han sido en vano… - puso su mano libre detrás de su cabeza – La conozco demasiado bien.

- Pero, ella… - la castaña dijo dubitativa – Jamás te traicionaría ¿o sí?

- ¡Claro que sí! – exclamó de forma impulsiva – ¡No duda en huir del trabajo ante la primera oportunidad que se le presenta!

- No me refería a eso… - dijo cabizbaja, luego se arrepintió en el acto.

Hitsugaya detuvo sus pasos y su mirada se torno sombría.

- Lo siento, no quise… - regresó a verlo, los ojos turquesa del joven Capitán esquivaron los suyos.

- No te disculpes Momo - espetó tajante.

Hinamori se mantuvo en silencio, con más arrepentimiento que antes. Hasta que la voz de su acompañante rompió con su espera.

- ¿Qué te sucede? – empuñó sus manos - Desde la mañana has estado distante, como ausente… ¿y ahora estas pensando en cosas como esta?

La chica siguió sin poder proferir palabra alguna y se limitó a escuchar la voz de un serio Hitsugaya.

- Ahora me doy cuenta que te has estado forzando a ti misma en aparentar que tienes todo bajo control. Sin embargo, se perfectamente cómo te sientes.

Se acercó a la petrificada Shinigami y acarició su rostro con suavidad.

- Tienes miedo ¿no es así? – atinó a decir.

- No, yo-yo estoy bi-bien - balbuceó nerviosa.

- ¡No me mientas! - clavo su mirada en la de ella - A ti te conozco, mejor que a nadie en este mundo…

Aquella cruda declaración hizo pedazos la poca estabilidad emocional que restaba en la Teniente, provocando dejar al descubierto su verdadero sentir.

- Sólo un poco… - la fina silueta de la chica empezó temblar ligeramente.

Hitsugaya se apresuró a rodearla con sus brazos y calmar el stress de su cuerpo.

- ¡Tengo miedo a fallar! – la chica se soltó a llorar una vez se sintió a salvo en el abrazo de su guardián – Si fallo en mi prueba, tendré que renunciar a mi puesto como Teniente, ya no podré vivir en la Sociedad de Almas y sobre todo… ¡Tendré que renunciar a ti!

El peliblanco dejó escapar un largo suspiro y argumentó - ¿Que te hace pensar que tendrías que renunciar a mí?

- Toushirou… - alzó sus llorosos ojos – No podremos seguir juntos porque a ningún oficial, y mucho menos a un Capitán, se le permite relacionarse con ningún habitante del Rukongai y…

Hitsugaya silenció aquellos labios femeninos con un beso para después agregar – ¿Crees que una norma tan insignificante como esa va a lograr separarme de ti?

Lagrimas continuaron derramándose en aquel azorado rostro, menos abundantes que antes.

El moreno la abrazó con más fuerza - Si llegases a fallar la prueba de hoy, lo cual dudo, y fueras a ser expulsada de aquí… - hizo una pausa, y acercando su boca en el oído de ella susurró - Simplemente yo me iré contigo, iré a donde tu vayas.

Las manos de la Teniente se aferraron ansiosas a la espalda del hombre a quien ama.

- Momo… - acarició sus cabellos con ternura - La única razón por la cual yo soy y sigo siendo el Capitán de la División 10 es para poder estar cerca de ti, nada más.

- Lo sé… siempre lo supe - acunó su rostro sollozante en el pecho de él, humedeciendo ligeramente su uniforme.

- No tengas miedo - frotó los delgados brazos de la chica con la intención de animarle - Yo confío plenamente en ti y sé que lo harás bien. No habido prueba alguna que no hayas logrado superar, desde que decidiste convertirte en Shinigami.

- Tienes razón - limpió sus lagrimas con la manga de su Kimono - Debo parecerte una niña por tener miedo de todo y terminar siempre llorando

- Para mí lo eres… - le sonrió - Y es por eso que no puedo evitar querer protegerte.

Un rojo carmesí tiño las pálidas mejillas de Hinamori.

- Yo me encargaré de desaparecer todo aquello que te atemorice - el ojiverde tomó ambas manos de su amada y depositó un cálido beso en cada una.

Las sombras de los oficiales volvieron a fundirse en una sola, permaneciéndose así por unos segundos y posteriormente desvaneciéndose al reanudar su camino.

Los muros que rodeaban el cuartel de la quinta división lucían como cualquier otro día, con el color blanco predominando en todo lo ancho y un color marrón en el borde superior que pertenecía a los tejados. No obstante, lo que encerraban dichos muros era algo que ningún Shinigami del Sereitei podría imaginarse y de lo cual no todos serían testigos.

- Hemos terminado ¡Al fin! – expreso Ichigo mientras recogía la última bolsa vacía de frituras y la depositaba en la basura.

- La Teniente Matsumoto esta vez sí que nos hizo trabajar – opinó Rukia al tiempo que acomodaba unos tazones con botana sobre una alargada mesa del patio principal.

- Debe estar realmente emocionada con todo esto para haber comprado tanto Sake, al menos más del habitual – dijo Kira uniéndose a la conversación, cargando entre sus brazos unas 10 Botellas del mencionado liquido y colocándolas junto a otras 50 más que estaban encima de otra mesa.

- Me imagino el por qué… - Renji secundó al rubio – De hecho yo tenía planeado hacer los mismo, pero está loca mujer se me adelantó y tomó el control de todo.

- ¿Y qué esperabas? - una voz femenina abordó al pelirrojo por la retaguardia – No podía dejar la fiesta de Hinamori Chan en tus manos.

- Es mi cuartel, y al menos yo debería tener el derecho de decidir lo que ocurre en el – protestó el Capitán encarando a la mujer.

- Tú no tienes ni la menor idea de cómo preparar una buena fiesta y simplemente lo echarías todo a perder - puso las manos en su cadera y en forma de reproche agregó - Es más, deberías darme las gracias a mí y a todos aquellos que voluntariamente se ofrecieron a seguir mis instrucciones con los preparativos del evento de hoy, el cual sin duda será todo un éxito.

- ¿Voluntariamente? – Ichigo y Rukia murmuraron entre sí incrédulos.

- ¡No lo haré! – refutó Renji – Porqué ni siquiera te tomaste la molestia de pedir mi consentimiento antes.

- Arghhh… - gruño Matsumoto - Deja de comportarte como un niño quejumbroso y mejor ordénale a todos tus subordinados que comiencen a ocultarse porque ya no tardan en llegar Hinamori Chan y mi Capitán.

Una venitas saltaron en la tatuada frente del recién nombrado Capitán y sin más que objetar se dio media vuelta con el fin de llevar a cabo aquella instrucción, por supuesto de muy mala gana.

Tras llegar los últimos invitados de la fiesta, entre quienes estaban el Teniente Hisagi Shuhei, la Capitana Retsu Unohana con su inseparable Teniente Isane Kotetsu, el Capitán Shunsui Kyorako y su adorada Nanao Ise, el Capitan Jushiro Ukitake sin excluir a sus dos impertinentes oficiales Kiyone Kotetsu y Sentaro Kotsubaki. La llegada de la invitada de honor, estaba justo a la vuelta de la esquina.

- Que raro, no veo a ningún guardia en la entrada – comentó la menuda chica que llevaba sus cabellos sujetados en un chongo.

- ¿Crees que ocurra algo? – inquirió el joven Capitán adelantándose dos pasos de ella – Déjame investigar primero.

- No es necesario, no creo que… - antes de ponerle una mano encima, su sobreprotector novio ya había desaparecido de su vista.

El peliblanco se acercó con suma cautela al enorme portón de hierro y tras pegar la oreja por unos segundos y cerciorarse que nada fuera de lo normal pasara allí dentro, hizo una señal a su acompañante para indicarle que podía acercarse.

La chica dio un profundo suspiro y manifestó con cierta vergüenza – Creo que exageraste un poco, quizás el guardia del primer turno sólo se retraso unos minutos. No había nada de qué preocuparse.

- Es mejor asegurarse - torció la boca en forma de puchero - No pienso correr riesgos cuando estoy contigo.

- Como tú digas "Shirou Chan" – finalizó con unas risillas.

- ¡Oye! Tu y yo habíamos llegado un acuerdo… - le reclamó indignado – Se supone que ya no debes llamarme así.

- Lo siento… - continuaba riéndose – Pero cuando haces esos gestos tan infantiles no puedo evitarlo.

Por un momento la irritación parecía apoderarse del rostro de Hitsugaya pero en un par de segundos una sincera alegría se hizo presente.

- Vamos, hay que entrar… - la chica le volvió a ofrecer aquella mano que hace un instante él había soltado.

Las puertas emitieron un chirrido ensordecedor al abrirse, y de repente los gritos de toda una multitud le siguieron para suprimir el silencio al máximo.

- ¡S O R P R E S A!

Hinamori estrujo con fuerza la mano que sujetaba a causa de la fuerte impresión mientras que su acompañante rechinaba sus dientes por tan severo ataque a sus nervios.

- ¿Te gusta Hinamori Chan? – preguntó una rubia a la asustada mujercita lanzándole serpentinas sobre la cabeza.

- Ehh… Rangiku San… ¿Que es todo esto? – dijo una vez recuperó la calma.

- ¿Qué no es obvio? – ofendida con su pregunta le aclaró – Es una fiesta para ti, es la forma en que todos queremos desearte suerte en tu prueba de hoy.

- ¿Lo dices en serio? - regresó a ver el rostro de las personas que permanecían detrás de la exuberante Teniente, todos ellos conocidos y muy queridos por ella – No… No debieron hacerlo, yo… - conmovida con tan hermoso detalle fue inevitable que unas lagrimas comenzaran a formarse bajo sus parpados.

- Lo hicimos porque nos importas mucho Hinamori – Renji se sumó a la conversación – Así que no tienes que agradecernos nada, bueno, si gustas sólo a mí porque… - miró de reojo a Matsumoto y curvó sus labios con malicia – Después de todo fue mi idea organizarte una fiesta.

- ¡Como te atreves a robarme el crédito Abarai! – la rubia estalló en furia – A pesar de que me esforcé tanto en planear esto con anticipación, tienes el descaro de decir que tú…

- ¡Mi cuartel, mis Subordinados… Mi idea! – la interrumpió desafiante.

- Los descarados son ellos… - murmuró a lo lejos una mujer bajita ojiazul.

- Todo el trabajo lo hicimos nosotros… - secundó un chico a lado de ella de pelos naranjas, observando con cierto fastidio la pelea entre los que él consideraba un par de tontos.

- ¡Ya basta Ustedes dos! – ordenó el Capitán de la Décima División.

- Taichouuuu… - Matsumoto agudizó la voz – Renji fue quien empezó.

- Hitsugaya Taicho, la imprudente fue su Teniente yo sólo…

- No me importa quien empezó, yo le pongo un final – concluyó irritado.

Una mujer con un haori completo y larga trenza que descendía por su pecho se acercó a el grupo y posó sus manos sobre los hombros de aquellos dos Shinigamis conflictivos – Ambos deben recordar la razón principal de esta reunión social, no permitiré que sus diferencias ocasionen un ambiente desagradable para todos… - suspiró y tras un parpadeo sus ojos emitieron un brillo siniestro – Así que, ¿Por qué mejor no se tranquilizan?

- ¡Sss-Siiiii Uno-nohana Tai-Taichou! – respondieron a coro temerosos ante su escalofriante mirada.

- Eso está mejor… - sonrío aliviada y en otro parpadeo sus ojos desprendían esa calidez habitual, con la que se dirigió a la festejada – Hinamori Fukutaichou, espero pueda disfrutar este momento sin ninguna preocupación ¿entendido? - le guiñó el ojo en complicidad.

- Eso haré, gracias Capitana Unohana – correspondió su gesto con otro igual.

Hitsugaya dio un ligero apretón a la mano de su novia para que le prestará atención y en cuanto lo hizo le dijo - ¿Quieres ir a saludar a todos los que han venido? - la chica asintió sonriente a su propuesta – Entonces vamos…

La fiesta transcurrió placentera y llena de diversión, pues no sólo había montón de comida y bebida que degustar, sino que también la creatividad de Matsumoto había dado frutos en su mejor ramo : el entretenimiento. Y conjuntamente con las ideas innovadoras del mundo moderno aportadas por Rukia, el éxito lo tenían garantizado.

En una de las esquinas del patio central se podía ver a Kira y a Hisagi como "Bartenders" ofreciendo todo un espectáculo antes de servir coloridos "Martinis" y decoradas "Margaritas" a las chicas y por supuesto rellenar las copas de sake de los hombres con mucho aguante para la bebida, como era el caso del Capitán Shunsui.

Cerca de allí, habían montado un mini escenario para Karaoke y quien tenía el papel de anfitrión para ello era nada más y nada menos que el Capitán Ukitake, quien vestía un elegante smoking y llevaba sujetada su larga cabellera en una colita de caballo. Estrategia publicitaría que con seguridad atrajo una gran cantidad de público femenino.

Rondando con una charola llena de aperitivos estaba Rukia acompañada por una enorme botarga del conejito "Chappy" quien supuestamente debía entregar una rosa a cada chica que pasara frente a ellos, pero más bien parecía que azotaba las pobres flores directo al rostro de ellas.

- ¿Quieres calmarte? – resopló molesta – Se supone que debes ser tierno y adorable, pero estas atacando a cualquiera que se te acerca.

- ¡Y lo seguiré haciendo! – bufo rabioso – Odio este maldito disfraz, no sé cómo fue que me convenciste de llevarlo puesto.

- Te dije que te compensaría ¿No es así? - le recalcó.

- ¡No hay nada que puedas darme que valga la pena el traer puesto esta cosa! – exclamó con humillación en su voz.

- Ni siquiera "eso"… - le susurro lo más cerca que pudo.

Por unos instantes el conejito "Chappy" se mantuvo calladito, meditando lo que acababan de escuchar sus largas orejotas. Entonces, tomo una rosa del enorme ramo que llevaba cargando y le dio a la linda jovencita de grandes ojos azules la más bonita que encontró.

- Tomaré eso como un "si"… - acercó la flor a su nariz y respiro su dulce aroma – Pero, tendrás que esperar hasta la noche siguiente, porque en la de hoy estaremos ocupados con algo más.

En respuesta aquello, la botarga meneó su cabeza repetidas veces de atrás para adelante.

En el otro extremo del patio habían instalado una serie de juegos de apuestas y habilidades físicas, todos ellos supervisados por la justa y suspicaz Capitana Unohana, quien ante cualquier indicio de trampa o altercado entre los participantes se encargaba de restablecer el orden con su pasivo carácter y su "peculiar" mirada.

No muy lejos de esos establecimientos, Hitsugaya y Hinamori tomaban asiento en una de las tantas bancas provisionales que habían colocado para la ocasión. Cada uno con un alimento diferente en la mano, para ella una crepa con crema batida y fresas y para él un raspado de limón.

- ¿Qué tal esta? – le pregunto el ojiverde al verla dar la primera mordida a su crepa.

- ¡Deliciosa! - sus mejillas se ruborizaron un poco, en señal de felicidad – Nunca imaginé que la hermana pequeña de Isane San pudiera cocinar algo así. ¿Cómo dijo que se llamaba?

- Crepa… - tomo la cucharita y se sirvió un poco de su raspado – Creo que es muy popular en el mundo de los vivos.

- ¿Y qué tal está el tuyo? – lo miró expectante.

- No está mal - la volteó a ver de nuevo, y detecto que había un poco de crema batida en sus labios – Acércate… - le indicó con su dedo.

- ¿Qué pasa? – hizo lo que pidió algo dubitativa.

En cuanto la tuvo a su alcance, rozó aquellos delicados labios con su lengua y quitó todo rastro de crema batida en ellos.

- ¡¿Toushirou? – se tapo su boca apenada, apenas creyendo lo que él había hecho.

- Descuida Momo… - tomó un mechón de su cabello y lo acarició - Nadie nos vio, jamás haría algo así a los ojos de la gente.

- Es sólo que… - sus ojos se abrieron asombrados – No me lo esperaba, eso es todo.

Hitsugaya rió divertido y agregó – De eso se trataba.

Efectivamente, ninguna persona dentro de la fiesta había observado aquella escena tan "interesante". Sin embargo, alguien había llegado justo en el momento en que eso ocurrió y había contemplado con bastante atención desde el portón de la entrada, hasta que un Shinigami de la División se percató de su presencia.

- Disculpe, ¿Le puedo ayudar en algo? – lo apremió cortésmente uno de los novatos.

- Busco al Capitán Hitsugaya – se expresó tácitamente - ¿Se encuentra él aquí?

- Si, por supuesto – señalo a su izquierda, donde una pareja permanecía sentada charlando alegremente – Es aquél que...

- ¡Gracias! – no lo dejó terminar, porque de antemano sabía perfectamente a quien se refería.

- ¡Oye! – lo llamó – Espera, no puedes pasar así nada más… - lo siguió, pero por una extraña razón en cuanto consiguió ponerle una mano encima, su cuerpo instintivamente se detuvo y comenzó a temblar diciendo entre balbuceos - ¿Qué-que de-demonios fue esa sen-sensación?

Antes de que el recién llegado pudiese abordar aquella pareja, otra persona se le adelantó.

- Oigan ustedes… - el olor a Sake se desprendía de la voz de Matsumoto – ¿Se puede saber que hacen aquí tan solitos?

- Rangiku San - con tono de preocupación le preguntó la inocente de Hinamori - ¿Te encuentras bien?

- Sólo está ebria… - el ojiverde cruzó sus brazos con desaprobación - Y al parecer aburrida, de lo contrario no vendría a molestarnos.

- Taichouuu… - esta vez su voz no sonó aguda como de costumbre, sino ronca y floja – Porque dice eso, yo sólo quería platicar un poquito.

- Pues ve y hazlo con alguien más, nosotros estamos ocupados.

- Tan frio como siempre – lloriqueó.

- Toushirou no seas malo con ella – se puso de pie – Después de todo Rangiku San trabajo mucho para preparar la fiesta de hoy, así que debemos ser considerados con ella.

- Hinamori Chan tu si me comprendes, por eso te quieroooooo – la abrazó efusivamente.

- ¡¿Trabajar? – el joven Capitán arqueó una ceja – Ella no sabe lo que eso significa, de seguro se la pasó dando órdenes a los demás para que hicieran todo por ella.

- Como puede pensar eso de mí Taichouuuu… - sus lágrimas se desbocaron como cascadas.

Hinamori exhalo una bocanada de aire y soportando el peso de su desequilibrada amiga sugirió – Creo que es mejor que la lleve adentro para que descanse un poco.

- Voy contigo – a punto de dar un paso una mano se interpuso en frente.

- Mejor no lo hagas - negó con la cabeza - Si vas con nosotras sólo provocarás que ella se sienta aún peor con tus comentarios.

- Momo, pero si yo… - tenía mil argumentos con los que defenderse pero no le fue posible porque ella ya lo había silenciado con un repentino beso.

- No te preocupes, sé que lo que dijiste no fue con mala intención - acomodó la cabeza de Matsumoto en su hombro, quien ahora yacía completamente dormida - Deja que yo me encargue de ella - le pidió con esa sonrisa a la que él no podía negarse – No me tomará mucho tiempo ¿de acuerdo?

- Esta bien… - resignado, dejó que se fuera – Estaré jugando Mahjong con Renji, en aquél lugar – señalo una mesa a sus espaldas con su pulgar.

En cuanto Hinamori se retiró, Hitsugaya detecto un Reiatsu que por unos instantes incrementó su poder considerablemente, y posteriormente se torno inestable. Nunca antes había sentido una energía así y estaba seguro que no le pertenecía a ninguno de los presentes. Recorrió sigilosamente con su mirada todo el patio central en busca de la persona dueña de ese poder, pero, en cuestión de segundos este se había disipado por completo resultando inútil cualquier esfuerzo por rastrearlo.

- Aquí hay alguien más… - dedujo con certeza el joven Capitán – El problema es con que propósito, porque dudo mucho que sea el disfrutar de la fiesta.

Por otra parte, la mujercita que llevaba a rastras el cuerpo de otra que le doblaba el tamaño había llegado al fin hasta el fondo del pasillo que conducía a la enfermería.

- Ya casi llegamos Rangiku San… - abrió la puerta con cierta dificultad, ya que no pudo girar la perilla, sino más bien empujar con fuerza ya que sus manos estaban por demás ocupadas.

Una vez recostó a su amiga sobre una de las camillas, miró el estado tan somnoliento en el que se encontraba y se cuestionó a sí misma - Me preguntó si ayer yo lucía igual cuando Toushirou me encontró en la Tina – soltó unas risillas.

Tras asegurarse de dejar bien acomodada la cabeza de Matsumoto sobre una almohada y cubrir su cuerpo con una ligera sabana, salió de la habitación haciendo el menor ruido posible.

Antes de regresar con todos en la fiesta, y en especial con su prometido. Se acomodo su Kimono ya que entre tanto jaloneo su escote estaba un poco más debajo de lo normal y sus mangas le colgaban.

- Finalmente… ¡Te encontré!

Una voz grave le habló desde el otro extremo del pasillo.

- ¿Quién está allí? – Hinamori reconocía la silueta de la persona que estaba parada a contra luz delante de una ventana pero su energía espiritual no coincidía del todo, aún así se aventuró a preguntar – ¿Eres tú Ryota Kun?

- Es muy perspicaz Teniente Hinamori… - a pasos lentos se acercó a ella.

- No sabía que a ti también te habían invitado – le dijo en cuanto lo tuvo a escasos metros enfrente – Me da gusto, porque aunque te acabo de conocer tengo la impresión de que eres un buen chico.

El joven Shinigami permaneció callado, de pie en la misma postura y con los ojos fijos en ella.

- ¿Necesitas algo de la enfermería? – infirió al notar su raro comportamiento - ¿Acaso te sientes mal?

- No, no estoy aquí por eso.

- ¿Y entonces? – pensativa puso su dedo en su mentón - ¿A qué has venido?

- Necesito hablar con Usted.

- ¿Conmigo? – exclamó extrañada y después afirmó – De acuerdo, dime en que te puedo ayudar.

- Bueno… Yo… - nervioso dio tres pasos más adelante y dio un ligero roce a la mano de la chica con la suya - Puedo pedirle un favor.

- Ahmm… - Hinamori no estaba segura de lo que le ocurría a ese joven, podía percibir una leve turbación en su Reiatsu, la cual le provocaba sentir desconfianza hacia él - ¿De qué se trata?

- Escuché que hoy presentará una Prueba muy importante, y por ello quise venir a desearle suerte – se acercó un paso más.

La chica aclaró su garganta, incomoda con la proximidad del joven Shinigami – Gracias…

- Teniente Hinamori – extendió los brazos – ¿Me permitiría darle un abrazo?

Instintivamente la aludida retrocedió dos pasos y con inquietud dijo – ¿Y… Y por qué querrías hacerlo?

- Por favor no lo tome a mal… - ajustó su voz a un tono más suave, para sonar convincente - En mi familia me enseñaron que sí abrazas aquellos que son especiales para ti cuando atraviesan momentos difíciles, les transmites tus buenos deseos y ánimos para luchar.

Hinamori tuvo que admitir que realmente la conmovieron aquellas palabras, de hecho le sonaron bastante familiar, como si años atrás alguien más las hubiese dicho con la misma intención y en el mismo orden.

El joven seguía con sus brazos abiertos en espera de alguna reacción por parte de ella

La Teniente lo regresó a ver aún con dudas nublando su corazón; Sin embargo, finalmente accedió a su petición avanzando de nuevo los pasos retrocedidos y otros más – Esta bien, puedes hacerlo…

Se dejó envolver en aquel abrazo, habiendo decidido previamente que este duraría 5 segundos únicamente, ni uno más. No obstante, desde el primer segundo su cuerpo reparó en pánico en cuanto entró en contacto con él del otro sujeto, y antes de que pudiese apartarse lejos de él ya era demasiado tarde.

- Bajaste la guardia, mi querida Hinamori.

- "Esa voz…" – susurró a sus adentros, sus latidos se aceleraron y temerosa alzó el rostro para comprobar la identidad desea persona - ¡Reegan!

El rostro, la piel, el cabello y los ojos, todo era diferente. El cuerpo que ahora la tenía aprisionada no era del joven Shinigami llamado Tanaka Ryota.

- ¿Qué sucede querida? – le mostró una siniestra sonrisa – Te ves un poco alterada.

La mente de Hinamori luchaba por hacer caso omiso del sonido de aquella voz, en un intento de recuperar la calma y conseguir liberarse, pero le resultaba inútil. Su cuerpo estaba inmovilizado por la inmensa presión espiritual de su opresor.

- ¿No estás feliz de verme? – apretó más el cuerpo de ella contra el suyo.

- Suéltame… - dijo débilmente, para después reiterar en un grito - ¡Suéltame!

- ¿Eso quieres? – un brillo malicioso refulgió en sus ojos carmesí – Eso es lo que haré…

Los largos brazos soltaron el cuerpo de la menuda Teniente, pero estos mismos la empujaron contra la pared y agarraron cada una de sus muñecas a la altura de sus hombros. La cara de su atacante se encontraba a centímetros de la suya, que incluso podía sentir la agitada respiración de él chocar con la piel de su rostro.

- Dije que te soltaría… - soltó unas carcajadas – No que te dejaría ir…

Hinamori giró su cabeza de lado, evitando así mirarlo directo a la cara.

- ¿Porqué te resistes querida? – pasó su lengua lentamente por su mejilla descubierta.

- No me toques… - masculló llena de rabia, conteniendo a su vez las lagrimas que amenazaban con salir en cualquier momento.

De repente algo capto la atención de Reegan, un objeto brillante en la mano izquierda de la chica. No importando los forcejeos de ella, él acercó su mano y observó con mayor detalle el anillo que portaba en el dedo anular.

- Así que… - con la boca retiró el anillo de su dedo y lo escupió con despreció – Pensaste que podrías estar alguien más ¿No es así?

- ¿Qué es lo que quieres? - pequeñas gotas se formaron en las esquinas de sus ojos - ¿Porqué me haces esto?

- Al parecer has perdido la memoria mi querida Hinamori… - con una sola de sus manos empuño con fuerza ambas muñecas de la chica y estiró sus brazos por arriba de su cabeza.

- ¿Qué has dicho? – desconcertada le preguntó.

- No te preocupes… - con su mano libre sujeto firmemente la delicada quijada de su prisionera para que fijará sus claros ojos castaños en él - Yo te haré recordar…

La retorcida sonrisa se ensanchó más en el pálido rostro del villano, cerró sus ojos y con absoluta osadía besó aquellos suaves labios femeninos. Disfrutando desde la sensación que le provocaba el tacto hasta el sabor que su lengua le transmitía.

Notas de la Autora :

Muajajajaja+++ Soy mala como Reegan y por eso le he cortado allí a este capítulo (XD No me odien por eso…)

Bueno en realidad no era mi intención terminar así, pero, originalmente este capítulo lo tenía contemplado titular "La Prueba", jejeje pero en vista de que nada de lo que escribí tiene que ver con el título opte por cambiarlo. No sé qué paso, simplemente todo se alargo, salieron detalles por aquí y por allá, y cuando menos lo pensé ya llevaba más de 15 hojas y nada más no había nada referente a la prueba de Hinamori. Sin embargo, desde mi opinión han salido de mi cabeza cosas muy interesantes que aportan mucho a la historia. (Ya ustedes me dirán mejor O.o)

Todas sus opiniones, consejos, criticas, lo que sea… como siempre son muy bienvenidas y ahora pasaré a mi sección favorita, los agradecimientos aquellos que se han tomado la oportunidad y tiempo de dejarme sus comentarios:

Chikyu XD: Tal y como dijiste bella, viene lo bueno con la aparición del villano y espero haber cumplido con tus expectativas con estas primeras escenas donde por fin ya está demostrando de lo que es capaz.

Alice Peaches : Nyaaaaa! Adoré tu comentario, me encantó todo lo que me dijiste y me motivo bastante con esta continuación. De hecho yo también he experimentado eso de leer en un solo día fanfics que están excelentes tanto en historia como redacción. Igualmente agradezco todos tus alagos y espero que con esta capitulo hayas experimentado la misma sensación y poder recibir muchos "^^" de tu parte.

Shiro-Chappy: Mi fangirl consentida, jajaja++ Gracias por haberme sido fiel hasta este momento. Aprecio mucho todos tus ánimos y en recompensa no tuviste que esperar todo un año por el siguiente capítulo. TQM! (Espero no hayas recibido ningún golpe esta vez al emocionarte por este nuevo capitulo XD)

Hotaru Imai : En serio mil disculpas, sé que no he podido actualizar tan pronto como yo quisiera y por eso he dado la impresión que ya abandone la historia. Pero deja te rectifico que jamás lo haré y prometo terminarla, la verdad no te puedo asegurar cuanto tiempo me tomara, lo que sí te puedo decir es que me esforzaré mucho por dar lo mejor en cada capítulo para que lectores tan valiosos como tú lo disfruten.

Ees Ragde: Cizo Kun! Gracias por tus dos comentarios y todo tu apoyo incondicional. Todas nuestras pláticas respecto a mi historia han sido muy constructivas y me han ayudado bastante en ser mejor escritora. Como tú bien sabrás, vienen situaciones muy complicadas para todos los protagonistas y más para mí, jajaja+++ porque no tengo idea si podré describir todo adecuadamente, ya ves que hubo uno que otro confundido con la escena de la tina, que por cierto como aclaratorio fue un "Flash Black".

Moe-Asami-Chan: Gracias por haber leído mi fic, y espero que esta capítulo te haya gustado también.

MrCarhol: Wow! Apoyo todas tus palabras en lo que se refiere a Hitsu-Hina como la mejor pareja de Bleach, tienes toda la razón, como pueden emparejar a Hitsugaya con otra chica como "Karin" o incluso "Matsumoto", ¡por dios! Hay demasiadas evidencias tanto en el manga como en el anime que demuestran fielmente que a él únicamente le importa Hinamori, tanto así que por ella lo da todo. Aunque déjame decirte que odie a Kubo Tite recientemente por cómo ha tratado a la pobre de Hinamori en estos últimos episodios de su obra. Agradezco tu comentario y espero igualmente hayas disfrutado este capítulo.

Vampire-ShikiXRima: Wiiii otra fan se suma apoyar a mi historia, en verdad eso me brinda mucha felicidad. Espero poder contar con tu apoyo de ahora en adelante.

Skyres: Ojala no te haya hecho esperar mucho, aunque creo que con este capítulo de dejaré más picada que con el anterior. Gracias por todos tus ánimos que la en serio me sirvieron mucho a mi inspiración.

Lavi-Hime 4E-3: Jejeje… Tu comentario fue el más reciente que recibí y de hecho por ello supongo que estarás muy feliz al ver que tu espera no fue muy prolongada para este nuevo capítulo. (Ps. También me gusta mucho Lavi de Man, es mi favorito!).

Pues hasta aquí hemos llegado, les prometo no demorar mucho el próximo capítulo del cual ya saben su título. Gracias por todo su apoyo y arriba Bleach, pero más el Hitsu/Hina! Yeiiiii

Cuidense y TQM!