Un pequeño regalo para ustedes.

MIL DISCULPAS POR LAS MOLESTIAS CAUSADAS Yla tardanza.

Jamás quise ausentarme tanto, de hecho pensé que lo había dejado a mediados de este año, si no es porque gracias a Princess supe que llevaba 1 horrible año! MIL DISCULPAS no tengo cara para ustedes que siguen este fic.

*.…*.…*

UN BREVE INSTANTE

...

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*.…*.…*

...

¡Adiós Micky!

Él levantó su mano en forma de despedida. Había subido más temprano a su carreta aquella tarde. Sin duda uno de sus mejores días acaba de concluir, su mercancía simplemente se esfumo de las vitrinas, ocasionando que regresara mucho más temprano a su casa, y no se quejaba, así era mejor, comenzaría una nueva receta y estaba ansioso por llevarla a cabo.

Miró el despejado y claro cielo; escuchó tranquilidad a su alrededor y sin poderlo evitar comenzó aquella tonadita que le alegraba tanto sus días como sus tardes de regreso a casa. No había mejor manera de terminar sus faenas que con aquella linda melodía que había escuchado una vez en boca de su amiga, Pinot.

Todo trascurría con normalidad en su rutinaria vida, y vaya que le encantaba, pues se consideraba una persona tranquila, sin ningún sobresalto.

Dio un golpe ligero a las riendas, para que el caballo trotara con más ahínco, estaba entusiasmado en llegar y tomar sus utensilios de cocina, amasar e impregnar las paredes de madera de pan recién horneado, le encantaba el olor, simplemente era muy agradable y relájate. Sonrió. Comenzaría con unas galletas, las cuales decoraría con vistosos colores y quizás si le sobraba tiempo le llevaría unas cuantas a Pinot para que las compartieran con una taza de té esa misma noche. Sí, sin duda debía apresurar el paso y poner manos a la obra cuanto antes.

A lo lejos pudo ver su casa situada a lo alto de la colina, claro, se encontraba algo apartada del pueblo, pero eso le daba cierta privacidad, sin mencionar el hermoso panorama que todas las mañanas veía. Dio otro golpe con las riendas y su casa comenzaba a ser más visible. Hubiera sido mejor que Pinot lo acompañara, así no tendría que hacer otro viaje, además contaba con dos habitaciones que no utilizaba, bien hubiera podido quedarse a dormir.

Bajó de la carreta de un salto, no quitaría el arnés de Peny si saldría en un par de horas. Tomó los utensilios y se dispuso a entrar a su hogar. Abrió la puerta con paciencia y cierta dificultad al traer ocupada ambas manos con las ollas y charolas. En un momento estuvo empujando la puerta con el pie para poder entrar. Dejó en la entrada las charolas y ollas, poniendo una de estás en la entrada para que la puerta se mantuviera abierta cuando él volviera con las demás cosas.

Solo fueron unos minutos más cuando volvía con las manos llenas y entraba a la vivienda. Apartó con el pie la olla que mantenía la puerta abierta y empujó con la cadera para poder cerrar. Se encaminó a la cocina a paso lento, pues no quería tirar nada. La pobre luz que llegaba a filtrarse por la ventana de la cocina era demasiado pobre como para iluminar su campo visual, tenía que dejar todas esas cosas sobre la mesa para poder encender las luces y no causar algún desastre.

Un crujido.

Frunció el ceño. Necesitaba cambiar aquellas maderas, comenzaban a rechinar con mayor fuerza.

Volvió a paso lento por el pasillo y el crujido se hizo un poco más prolongado. Se detuvo justo en el umbral de la entrada a la cocina. Fue cuando, con todos sus sentidos alerta, miró aquella figura alargada que se encontraba al fondo del cuarto, cubierta de pies a cabeza por una capa grisácea, y al parecer no le preocupaba mucho si el dueño de la casa llegara y lo golpeara por detrás, pues le daba la espalada.

Alguien había entrado a su casa. Estaban invadiendo su hogar. ¿Quién? Y ¿Por qué? Eran sus preguntas. ¿Miedo? Claro que lo sentía, no era un feroz guerrero, ¿Qué decía? ni siquiera podría si quiera pensar en llegar a ser uno. Debía alejarse sin hacer ruido, ahí dentro no podía llamar a su espíritu sin ocasionar que su humilde morada terminara total mente destruida.

Micky intento no tirar nada para no delatarse, agudizo la vista y notó que aquella persona no se movía, y pudo apreciar también, que algo frente suyo, lo mantenía interesado .Profundizó el ceño. No podía apreciar que cosa era lo que mantenía inmovilizado. Fue cuando no lo pensó más y comenzó a retroceder, y la madera crujió, llamando la atención del intruso, poniéndolo en alerta.

Esté, viró el rostro lentamente ocasionando que la capucha callera sobre los hombros del extraño, revelando un rostro moreno, una cabellera poco usual y un par de profundos y agudos ojos verdes.

Los mieles chocaron con aquellos extraños, pero conocidos ojos.

La luz comenzaba a ser demasiado escasa como para poder distinguir bien si se trataba de una equivocación.

¿Qué debía hacer..?

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*.…*.…*

Aquellos pasillos tan amplios se le estaban convirtiendo realmente estrechos. Su fría y profunda mirada helaba al más valiente de los guerreros, apartándolo sin piedad alguna de su camino, pues, ¿Para qué ocasionar más ira de la que ya, a simple vista se le notaba? Se encontraba realmente furioso e infinitamente indignado por la burla que en esos momentos le hacían pasar.

A ese hombre se le conocía muy bien la poca paciencia que tenía y los métodos que utilizaba para llevar a cabo sus investigaciones con los enemigos. Sin duda el enviado de Neotopia era peligroso y más cuando alguien había hecho salir su furia.

Entró como tornado a la sala, donde se encontraban en sus respectivos asientos los más viejos y sabios de todo Templar. Miró con aire ofendido y superior a todos allí.

¡¿Alguien podría explicarme el por qué no se me informó de la llegada de gente extraña a nuestras tierras? ¡Esto es una ofensa!

Eso, es algo que también nosotros preguntamos – habló serena la mujer postrada unos metros de él – No sabemos más que tú de este asunto. Está mañana se nos informó de un desplazamiento no permitido fuera de la ciudad. Cerca del pueblo de Khery. Al parecer este incidente ocurrió la tarde de ayer.

¡Ayer! – pronunció alterado, golpeando el brazo del enorme asiento de piedra - ¿Cómo es posible que se nos hayan pasado algo de esta magnitud? ¿Acaso somos vulnerables a cualquiera que quiera desplazarse? – mencionaba con indignación y asombro - ¡¿Cuántos son?

Aún desconocemos realmente el número de los individuos, nos es difícil de saber con certeza la cantidad de personas desplazadas. Cuando fuimos notificados, las tropas de la zona ya hacían lo correspondiente buscando a los intrusos – aclaró un moreno medio calvo – tampoco se nos ha informado si son solo personas o…. soldados.

El anciano de barba blanca solo cavilaba la situación en que se encontraban.

¡Cómo es posible tanta ineptitud! – gritó exasperado el de mirada profunda y extraña barba – ¡Es seguro que se trate de una nueva invasión! ¿No lo ven? ¡Y aún siguen aquí, sin hacer nada!

¿Qué piensa maestro Zico? - preguntó Dimitri Khan atrayendo la atención de todos los presente - bien podría tratarse de rebeldes o quizá una invasión como acaba de mencionar su excelencia ¿cree que debamos admitirlos dentro del castillo? Sería mucho más peligroso dejarlos entrar en nuestro dominio ¿Será correcto hacerlo?

Mi querido Dimitri, ellos ya están dentro de nuestros dominios – le miró aclarando el punto - Por el momento, hasta que sepamos la causa – desplazó su mirada a todos los presentes – mantendremos los sentidos alerta, en cuento lleguen los detenidos serán estrechamente vigilados y podremos comenzar las investigaciones, no podemos darnos el lujo de que destruyan una vez más la ciudad ¿están de acuerdo?

Es algo muy sensato – asintieron los presentes – se mantendrá estado de alerta cerca del castillo. Los soldados estarán en las entradas principales de la ciudad. A la gente no se le mencionara nada de esto, no tenemos por qué agitar sus vidas. Bien podría ser una falsa alarma.

Me encargare de las preguntas – apresuró a mencionar el enviado de Neotopia dispuesto a llevar a cabo sus nuevas formas de sacar la verdad.

Todos se miraron. Sabían los métodos por los cuales se manejaba.

Si me lo permite maestro – habló pausado y sereno aquel hombre relativamente más joven que los presentes - me tomé la libertad de hacerme cargo personalmente de todo eso. No es necesario su intervención, no, al menos que sea sumamente indispensable, tomemos en cuenta que aún no sabemos con quién estamos tratando, sería mejor si dejamos que las cosas fluyan por si solas- Dimitri Khan habló, dio media vuelta y salió apresurado antes que aquél sabio se opusiera.

¡Pero qué forma de hacer las cosas! – gritaba sulfurado aquel hombre de mirada penetrante.

Calma mi amigo – dijo el sabio Zico con su ya voz pasiva – no saquemos conclusiones erróneas. Nosotros no anteponemos la violencia sobre la razón. Además, aún desconocemos los motivos de aquel desplazamiento, ni tampoco sabemos si son enemigos. Dimitri tiene razón, esperemos y después actuemos mejor nos convenga. Si llegáramos a asustarles es probable que no digan nada.

Fuera las últimas palabras pronunciadas aquella caótica mañana que apenas empezaba.

*.…*.…*

Cuando cruzo la puerta de madera aquella tarde, fue como si una mano invisible le arrebatara algo pesado de su debilitada espalda. El aire que pasaba por sus narinas le era más agradable de lo normal, sabía que sus pulmones se lo agradecían. Entró con mucho cuidado, como queriendo hacer el menor ruido posible ¿Por qué? No lo sabía, solo quería caminar tan lento como sus extremidades se lo permitieran, quizá por la fatiga que era evidente en su rostro por el repentino dolor que sentía su cuerpo, o la falta de comida durante su travesía, no lo sabía, solo quería llegar a un lugar donde poder dejar caer su pesado cuerpo, que con la última pisada fue más evidente.

Casi arrastrando los pies había llegado a duras penas a la entrada de la sala que se mantenía como lo recordaba, ordenada, limpia y muy silenciosa. Parpadeó tan lento como sus ojos se lo permitieron, guardando con cada aleteo de ellos las imágenes que cruzaban veloces por ellos y se guardaban dentro de su cerebro. Largos y pesados suspiros soltaron sus pulmones percibiendo los distintos aromas ahí encerrados; madera mojada, tierra fresca y pan recién hecho, el cuál predominaba en cada rincón.

Solo empujando su cuerpo fue capaz de llegar en medio de aquel recinto, donde se quedó largo rato mirando, no sabía que pensar, su mente se encontraba en el limbo. Sus ojos perdidos hacían aún más largo sus parpadeos. Se encontraba tan cansado, que ya no sabía si seguía moviéndose o se había quedado inmóvil. Sus extremidades comenzaban a fallarle, hasta respirar le costaba. Fue cuando escucho un crujido y con la poca fuerza pudo mirar a su espalda, no omitió sonido alguno, su garganta estaba cerrada y sus sentidos apagados.

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Después… después ya no había luz.

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¿Realmente está bien?

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Lograba escuchar a lo lejos. Era como un sueño, un sueño muy pesado del cual no podía si quiera despertar. Sabía que podía abrir los ojos, pero estos se encontraban negándole aquel movimiento. Sí, era un sueño dentro de otro sueño, despertaba de uno, pero se encontraba dentro de otro. Se sentía tan pesado.

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¿Realmente…?

Difuso.

Ruido había mucho ruido a su alrededor, voces que parecían que lo llamaban, pero que no conocía, voces tan familiares y a la ves desconocidas, frías y lejanas como sus sentidos, apagados y muertos.

Se hacían pequeñas..muy pequeñas, aquellas voces comenzaban a ser muy pequeñas.

Caliente.

Todo a su alrededor se sentía caliente. Ardiendo. Algo lo estaba quemando.

Su cuerpo dejo de sentir aquel soporte en su espalda, dejándolo caer hacia el fondo oscuro bajo él.

El sudor corría por su frente y bajaba por su cuello, hasta perderse dentro de su playera mojada. Se agitó. Seguía cayendo, y no podía frenarse. Estaba a punto de estrellarse contra el suelo.

Estaba cayendo.

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Seguía cayendo.

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Oscuridad.

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Sentía opresión, todo a su alrededor lo sentía frio, aunque él estaba ardiendo por dentro.

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Una risa.

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Susurraron cerca de su oído, aunque más parecía un leve gemido al jalar aire y dejarlo salir. Sí. Como un suspiro pesado, pero cargado de cierta emoción.

Detuvo su errática respiración. Aquella opresión carcomía sus entrañas.

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Seguía cayendo.

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Y una leve risa que se expandió como eco.

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Una mano helada que lo tocaba.

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Bienvenido

Bienvenido

Bienvenido

.

Saludaron cerca de su oído.

Dulce y delicado.

Y como eco se expandía

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Escalofrió.

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Asustado quiso abrir sus ojos pesados, quiso moverse, quiso saber que estaba pasando, pero le era simplemente imposible. Había muchos murmullos y no sabía de donde salían todos ellos. Se sintió rodeado, por lo que creyó eran brazos. El viento soplo violento sobre su cuerpo rígido.

Frio. Hacía mucho frio.

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Te hemos esperado

hemos esperado

esperado

.

Un escalofrió corrió por su columna, cuando sintió el susurro nuevamente cerca de su rostro.

Forcejeó tratando de apartar aquella opresión invisible de su cuerpo. Su respiración comenzaba a ser más y más pesada conforme luchaba. Agitado, comenzó a mover su cabeza de lado a lado, sintiendo como cada musculo de su cuello era destrozado. Quería gritar, gritar hasta que desapareciera el dolor que le era insoportable.

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Cumpliste.

Cumpliste.

Cumpliste.

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Habló una vez más resonando por todos lados, tan fuerte que creyó que sus tímpanos se romperían. Su voz estaba apagada, sus gritos estaban muertos. Podía sentir unas manos rodearlo.

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Hemos estado impacientes

estado impacientes

impacientes

.

Sus labios gritaban palabras que no salían. Aquel abrazo lo estaba asfixiando, lo estaba sujetando con tal fuerza, que no sabía si era la presión que ejercía o era el frio que sentía que lo quemaban.

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¡Detente..!

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Pensó

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¡Detente..!

.

Rogó

.

Aquella presión era tan fuerte que era cuestión de minutos para que terminara por partirlo en dos.

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¡DETENTE! – gritó desesperado.

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Podía sentir el sudor frio correr libre por su lastimado cuerpo. ¿Por qué? ¿Por qué no podía moverse? ¿Por qué no podía abrir sus ojos? ¿Qué era todo aquello?

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Te queremos mostrar

queremos mostrar

mostrar

..

El dolor era increíblemente punzante, su estómago estaba a punto de vomitar por el dolor. Aquella misteriosa opresión comenzaba a libéralo y él comenzó a respirar pesado.

Cuánto esperamos

esperamos

Esté momento

Cuánto

Esté momento

esperamos

.

Abrió desmesurado los ojos. No podía respirar. Levantó sus brazos con rapidez, rasgando con premura su cuello, como queriendo que éstos le ayudaran a respirar. No notó la oscuridad que lo rodeaba, su visión era mínima y borrosa.

Levantó el rostro contraído. Todo su cuerpo se estaba congelando. Se sentía desesperado, quería apartar a lo que fuera que lo estuviera oprimiendo de esa manera.

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¡A-ayu..! – intentó pedir.

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Una imagen, borrosa, muy borrosa apareció sobre él, no podía distinguir bien. Estiró su mano en señal de ayuda. Está lo tomó. La figura sonrió a escasos centímetros de él, mientras una mano acariciaba su rostro sudoroso y cansado.

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Estaremos juntos

juntos

El tiempo que quieras.

Estaremos

que tú quieras.

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Una nueva caricia. Y la opresión disminuía.

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Es tu bienvenida

tu bienvenida

bienvenida

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Su corazón palpitaba furioso.

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Soltó un grito

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Dos gritos

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Se encontraba demasiado intranquilo. Se quejaba. Sentía tanto dolor.

¡Detente! ¡Detente! - gritaba eufórico.

Tranquilo, no debes moverte – pedía aquella voz mientras sujetaba al cuerpo que se convulsionaba sobre la cama

Apretó sus ojos, los sentía pesados, calientes. Todo estaba ardiendo dentro de él. El dolor, el dolor era insoportable.

¡No! ¡Detente!

Ya todo está mejor muchacho, tranquilízate – aquel hombre lo sujetaba con fuerza - ¡Enfermera! ¡Enfermera! ¡Rápido! Sujételo de los pies. Inyectaré un tranquilizante. – mordió el tapón de la aguja y la introdujo velozmente en la piel afiebrada – ya, tranquilo , todo estará bien – dijo al momento que el cuerpo dejaba de luchar – bien, cuando despiertes estarás mucho mejor.

La noche paso. Sus pesadillas eran tan vividas que lo lastimaba. Una tras otra se repetía como castigo. No tenían fin. Aquella voz, aquella voz que se repetía una y mil veces más, aquel agarre violento, aquel frio que carcomía sus entrañas, aquel abrazo que le causaba escalofríos, aquella caída al vacío tan oscuro como lastimoso. Sus gritos no se escuchaban en ese lugar. Era una eternidad. ¿Cuánto más habría de esperar encerrado en ese lugar? ¿Qué pasaba? ¿Por qué no podía despertar?

*.…*.…*

¡¿Pero cómo es posible! ¡Frente a nuestras narices!

El rey sol comenzaba a mojar todo a su paso, invadiendo las más oscuras de Templar. Ambos caminaban lentamente por las recién alumbradas calles, con un nuevo problema en puerta.

Oh, vamos Sebastián, te preocupas demasiado – calmaba el anciano a su amigo con su ya, típica sonrisa.

¡Anciano demente! ¡¿Crees qué no es motivo de alarma? – gritaba por las frescas calles.

Calma, solo harás que estas personas – señalaba a la gente que pasaba y los miraba algo extrañados por tanto griterío – se alarmen. Aun no sabes absolutamente nada de su entrada a este pueblo, y por lo que dijoDimitri, al parecer están heridos.

Deberíamos actuar de inmediato Zico y meterlo en la celda antes que ocasiones algún disturbio – insistió el guerrero.

¿No has leído el informe viejo gruñón? – se adelantó el sabio - son mujeres, niños y uno que otro joven no mayor de quince años. Aunque aún falta encontrar los que se esparcieron por los poblados más cercanos temerosos.

¡Lo sé! Y es por eso que lo digo. Ahora serán solo unos cuantos niños y mujeres, pero pronto serán más de veinte si se los permitimos. Hombres que no serán solo civiles – gruñó- ¡Si no soldados!

Primero debemos esperar la llegada de los que se desplazaron en Khery, después, tomaremos todas las medidas necesarias amigo. Sabes que ser impulsivo no es mi estilo – le sonrió el anciano que caminaba a su lado.

Eso es lo que detesto de ti – se quejó frunciendo el ceño más de lo normal el alto.

Debemos asegurarnos de este asunto primero – mencionó y siguieron caminando senda abajo a paso tranquilo. El otro refunfuño.

Detesto que hagas eso anciano - miró enojado - Al menos ¿ya han puesto vigilancia? Me sentiría mucho más tranquilo. No quiero que por tu poco ojo crítico en cualquier momento seamos atacados.

Eres demasiado impulsivo mi amigo – rió – con la edad te has vuelto más refunfuñón.

Se llama responsabilidad – le aclaró - Que a diferencia de ti, prefieres evadirla.

El anciano solo sonrió.

A ese paso serás un Neotopiano.

Calla viejo loco.

¡Señor! ¡Señor! – gritaron más arriba - ¡un momento!

¿Sucede algo soldado? – preguntó Sebastian algo cansado. Pues habían pasado más de media mañana, que decía media mañana, durante los últimos dos días hablando de lo mismo.

Maestro Zico, el Maestro Dimitri quiere hablar con usted – decía aquel hombre de armadura oscura.

¡Oh! Que mala suerte la mía – sonrió – creo que debes adelantarte. Dile que no hay problema si empiezan sin mí, no creo demorar demasiado.

Muy bien – dio media vuelta y bajo por aquel camino no sin antes advertirle – ¡si no te apresuras no te dejare nada!

Bien

*.…*.…*

Sintió frio sobre su frente. Todo era silencio a su alrededor. El cuerpo que horas antes ardía y dolía, dejaba de sufrir. Abrió sus ojos, acoplándose a la poca luz de la habitación. Todo aquello estaba borroso, no alcanzaba a enfocar a más de un metro de distancia. Sentía el cuerpo sudado y pegajoso, sin mencionar que tenía una sed terrible. La garganta le lastimaba de tan seca que estaba. Miró hacia el techo, o al menos eso creyó que miraba, enfoco su vista sin resultados positivos, seguía sin poder ver más allá. Parpadeo ¿Dónde estaba? Se encontraba muy desubicado. Creyó horas atrás haber despertado, para después caer una vez más en aquella pesadilla que se repetía una y otra vez ¿Está vez si estaba despierto? ¿O, es que ahora si estaba durmiendo? Cerró un instante los ojos. La cabeza le palpitaba horriblemente, no podía soportar más aquella tortura.

Sujetó con premura su cabeza, apretándola. Se sentía muy cansado para pensar y miles de imágenes pasaban veloces si piedad.

La puerta se abrió, trayendo consigo un súbito temor en su interior.

Ya has abierto los ojos.. – fue una voz que no reconocía - ¿Te está matando la cabeza? – Zed no contestó, no es que no quisiera, no podía. No sabía quién era aquella persona que por los pasos que daba suponía estaba a unos pasos de él.

¿Has tenido otra pesadilla? - preguntó con cierta delicadeza mientras se acercaba jalando una silla y tomaba asiento a un lado. El chico seguía sin poder enfocar bien a su acompañante. Zed lo miró con extrañeza y el doctor continúo – te has estado quejando toda la noche. La temperatura era muy alta, fue la causante de tu mal estar.

Tomó una franela y mojo el trapo colocándolo en la frente del paciente; ocasionando un sobresalto por parte del chico al sentir la frescura en su piel caliente.

Lo crítico ha pasado, pero no deberías levantarte por el momento. Has dormido…por un par de días…- dijo muy bajito y con calma mientras tomaba un vaso con agua y levantaba al chico para que tomara un poco de aquel líquido bendito para el joven que pedía a gritos que le quitaran su sed.

Intentó incorporarse, pero enseguida el doctor lo detuvo.

Te marearas – dijo – lo que te di a beber no es cualquier cosa, te sentirás aturdido por unos momentos hasta que tu cuerpo acepte por completo la sustancia que te di.

Zed, se mantuvo callado todo el tiempo que el anciano medico lo examinaba minuciosamente con aquella luz brillante que salía de la palma de sus manos, no es que no quisiera, solo que se encontraba muy cansado. Se encontraba cabizbajo.

¿Te sientes mal? – miró preocupado al joven char caster. Había sentido el repentino y abrupto cambio de energía - ¿Puedes hablar? – el medico observó el esfuerzo al abrir la boca – vamos, inténtalo.

¿Por qué..? – le costó pronunciar - ¿Por qué no puedo ver?

El anciano se sorprendió, pero se apresuró a responder.

El veneno que tenías en el cuerpo nos fue difícil de sacar, aún queda un poco recorriendo tu sistema, es por eso de tu alta fiebre en estos días. Cuando llegaste, gran parte de tu cuerpo comenzaba a tener estragos por su causa, los movimientos que hiciste provocaron que se moviera con mayor velocidad – explicaba mientras examinaba con detalle las pupilas dilatas del joven misterioso el cual aún no conocía su nombre- Aquel veneno es usado en la guerra para acabar con los enemigos mucho más rápido. Tú tienes mucha suerte chico. Un minuto tarde y no estaría aquí platicando contigo de esto – el anciano se separó y Zed escucho como sacaba algo de un cajón – Así que procura no moverte – volvió a escuchar el arrastre del cajón – te mantendré sedado.

¿Dónde?.. ¿Dónde estoy?- le había preguntado con tono de preocupación. No podía ver, no sabía identificar con certeza el lugar.

Escuchó que volvía a jalar la silla y se acercaba a su rostro. Pudo distinguir una luz que salía despedida de un aparato.

En un hospital, fuera de la capital.

¿Capital? – eso no contestaba su pregunta ¿Dónde estaba? - ¿Cuál? ¿Qué capital? – insistió, pronto volvería a dormir, lo sabía, sus parpados estaban colapsando.

Pues, Templar jovencito – se alejó del paciente – ahora debes dormir, mañana te sentirás mucho mejor.

Casa, se repitió, si había llegado a casa. Entonces… Cerró sus ojos.

*.…*.…*

Acaba de volver a dormir – informó – se encuentra desorientado, pero habla con fluidez, tiene movimiento en sus extremidades, omitiendo los moretones en su cuerpo puedo descartar algún daño cerebral – hizo una pausa- aunque, su vista está dañada por el veneno.

Comprendo ¿es permanente?

No, claro que no, es solo cuestión de tiempo y reposo, los síntomas son ocasionados por el influjo del veneno, no debe tener gran peligro – dejó el expediente sobre la mesita frente a él - si solo hubiera tardado unos minutos más, los daños no solo se quedarían en una vista limitada.

El doctor suspiró y miró por la ventana.

Con respecto a la chica – mencionó muy pensativo- sus heridas son diferentes, no ha respondido a ningún tratamiento.

Cierto, aquella chica que había aparecido junto con Zed.

¿Sabe quién es? - le preguntó

El chico negó.

¿Podría…?

Claro que sí, solo que serán unos momentos, debe descansar.

Entiendo, solo quiero verle un momento – aseguró y salió del cuarto.

Caminó por el amplio pasillo hasta llegar frente a aquella blanca puerta, la cual abrió con cuidado para no hacer ruido. Entró con mucho cuidado y se detuvo justo frente de aquella cama, mirando con detenimiento lo que sus ojos un par de días antes eran incapaces de aceptar.

Tenía dos preguntas, solo dos que rondaban su cabeza. ¿A qué has regresado? Y ¿Quién era la chica?

*.…*.…* *.…*.…* *.…*.…*

Pido una y mil veces más disculpas. Perdón la vedad no tiene nombre lo que hice, no creí tárdame. Se me fue el tiempo como agua, la verdad lo deje pasar, la escuela me estaba pidiendo el 100 % de todo lo que hacía, este año para mí fue lleno de estrés, dolor de cabeza, dolor de estómago, mal sueño etc. Pero pido perdón a todas aquellas personas que siguieron esperando y a todas las demás que se cansaron de esperar, y que algún día entraran a ver si está autora ( que no tiene perdón de Dios) ha actualizado PERDON!

¿Les ha gustado?

Una vez más gracias a Princess por abrirme los ojos con tu review .. si que me tarde.. un año qué horror! Y a todas las que con el tiempo me han dejado un mensajito pidiendo mi actualización.

Bien, chicas regrese, pero porfa, ténganme paciencia, últimamente de dos años para acá mi tiempo ya no es mío.

….

Princess: bueno que puedo decirte? Sorry. Si me demore mucho, que si no leo tu review ni cuenta me doy, créeme. Espero que aun sigas atenta a esta historia, mil gracias por estarlo.

TheValex: jajaja odiarlo más? Bueno, helo aquí, puedes volver a odiarlo, perdón por la demora, se salió de mis manos.

: perdón ¡! Pero mira aquí lo tienes, un pequeño adelanto. Espero te guste.

vale3: gracias por amar mi historia, la hago con mucho cariño y empeño. Espero que te guste este capi también.

Carlitah: si la verdad, es que ella tendrá que sufrir un poquito más, y Zed mucho más.

Konan-Roia : perdóname , espero te haya gustado este capi, claro si aún lo sigues leyendo jaja.

Pao nyaa : perdón por la demora, ya no lo tendrás que leer más veces los mismos capítulos, perdón

takumi kyoyama: me llena de emoción saber que te ha gustado mucho la forma en como escribo, ese es el punto, que pueda trasmitir algún sentimiento de los personajes a ustedes, eso es lo divertido ¿ no? Perdóname por demorar tanto en estás actualizaciones y espero que en algún momento retomes la lectura de mi historia. Si es que ya la has olvidado.

Espero que en algún momento las personas que leían mi fic y lo dejaron por que no actualizaba un día entren y vean que subí los capis y vuelvan. Y me dejen sus amenazas jajaja. Las espero con gusto.

¡FELICES FIESTAS A TODAS USTEDES!