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UN BREVE INSTANTE
...
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¡Mamá, tengo miedo!
Shh, tranquilo, tranquilo, no nos pasara nada. Estamos juntos ¿no?
El pequeño niño de escasos siete años abrazaba con fuerza a la mujer que temblaba detrás de uno de los enormes árboles en medio del bosque sin saber en qué hacer. No podía quedarse ahí, tenían hambre y estaban muy cansados. Si dormían podrían no amanecer como lo habían hecho los otros tres que habían muerto minutos atrás por las criaturas que ahí existían. ¿Cómo pudieron adentrarse tanto? ¿Por qué se habían separado de los demás? ¿Y dónde estaban?
¡Mamá! – lloró una vez más el crio entre sus brazos.
¡Escuche un ruido por atrás! – se escuchó un grito a sus espaldas
Si, sabía que se habían alejado y todos se habían esparcido por el miedo de ver a tantos soldados correr tras ellos, los matarían a todos sin ninguna piedad, estaba segura. O los regresarían a Task.. ¡NO! Otra vez regresar, eso sería un sufrimiento terrible, una vida de dolor y llanto. Miró a su pequeño. Ella no dejaría que lo tocaran, antes se matarían.
¡Vamos rápido! ¡Ustedes vayan a rodear por el lado sur! Ustedes al norte! ¡Están cerca!
¡Señor! Tenemos a otros cuatro..
La señora tembló ¡los matarían! Apretó a su hijo contra su pecho.
Shh , shh, estaremos bien ¿de acuerdo? – el niño asintió no muy convencido, podía ver lagrimas saliendo de los ojos verdes de su linda madre.
Se movieron arrastrándose por las hierbas secas y las piedras, lastimándose los brazos y rodillas ya heridas.
Me duele – se quejó el pequeño detrás de su madre
Aguanta, pronto llegaremos …- ¿llegar a dónde? Se preguntó ¿sabía por dónde iba? O ¿A dónde iba si quiera?
Un crujido los delato. Volteó a mirar a su hijo que se había puesto de pie y que caminaba con dificultad metros más atrás.
¡Allá!
¡Rápido!
¡Agáchate, agáchate! – le pedía con suplica la madre.
Me duele – lloró, sus lágrimas arrancaron el corazón de la mujer, le dolía a su pobre hijo, pero más le dolería verlo azotado por soldados Taskan que los perseguían – por favor, por favor, agáchate.
¡LOS VI!... ¡Tras los matorrales!
¡Es un niño! –dijo otro que se aproximaba veloz hacia ellos.
¡NO! ¡NO LO TOQUEN! – gritó la mujer desesperada , con los ojos llenos de lágrimas- ¡NO! ¡ES SOLO UN NIÑO! ¡UN NIÑO! - se arrodilló perdida y temerosa – no nos maten, no nos maten – repetía una y otra vez.
Sintió unos brazos que la rodeaban y la levantaban con gentileza. Levantó el rostro contrariado y lloroso para encontrarse con un rostro amable que le sonreía.
No lo pensamos hacer señora, tranquila – le aseguró aquel hombre guapo y joven que la cargaba con mucha facilidad. Su mirada como el color del cielo era amable y tranquilizadora. Levanto más el rostro, había soldado con armadura plateada – déjenos ayudarla.
Giró su rostro pálido y cansado para buscar a su hijo aun asustada, podrían engañarla y haber matado a su hijo primero. Vio una chica, si, era una chica, aunque estaba cansada y el bosque muy oscuro lo supo por las formas de su cuerpo y el vestido que se notaba con la luz de las antorchas. Ella cargaba a su pequeño hijo en brazos. Fue todo lo que pudo observar, pues cayó rendida por el cansancio.
¿Son todos? – preguntó aquel joven que cargaba a la señora
Sí, señor. No encontramos a más vivos.
¿Vivos?
Sí, hay tres personas muertas detrás de la colina, seguramente fueron atacados por los espíritus salvajes que aquí rondan – informó el soldado cargando a un anciano en sus espaldas. Él asintió.
¿Cómo está el niño? – giró su rostro a la chica que estaba por llegar.
Esta un cansado y con hambre – le sonrió – pero está bien – él también le sonrió.
* .* .*
Cuando abrió los ojos aquella mañana, todo era oscuridad y flashes de luz a su alrededor, eran tan penetrantes aquellos destellos y oscuridad que aturdía a sus ojos verdes aun ciegos. Permaneció tranquilo, pensando, analizando, su cerebro aun no era capaz de conectar sus ideas, todo estaba revuelto ahí dentro, imágenes sin sentido, hechos que no recordaba, voces que salían dejándolo sordo y aturdido. Meneó la cabeza callando toda esa confusión en él. Sus ojos bailaban de lado a lado, arriba, abajo, cerraba y abría, sin poder controlarlos, estaba desorientado, todo estaba patas arriba.
Su cuerpo ardía con solo respirar, ni pensar en moverse. Giró su rostro moreno, ahora un poco pálido y gastado, frunció el ceño para aclarar la imagen frente a él sin mucho éxito; sus ojos seguían en el proceso de no enfocar más de medio segundo. Levantó una mano y le pareció un logro sobrehumano llevarla a su rostro, frotó sus ojos para calmar un poco aquel baile molesto y enfocó; era una mancha, sin lugar a duda era una mancha, entrecerró más sus ojos y se exasperó ¡qué era eso que veía! Era algo negro con blanco que se alargaba y volvía a hacerse pequeño, no lograba darle forma alguna..¿Era una ventana? ¿Una persona? ¿Una silla? Perdía la forma a cada segundo.
¿Alguien… está ahí? – dijo muy bajo con la garganta seca y rasposa - ¿Alguien…?
Después desapareció.
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Jovencito – llamó
Doctor, le agradezco, ahora le dejo descansar – dijo amablemente el joven panadero dispuesto a dar media vuelta e irse-
Antes que te retires necesito un nombre para la pareja que trajiste - extendió unos papeles, que supuso eran de la habitación de la que acaba de salir – no puedo seguir llamándolo por un apodo – señaló el principio de aquel papel que traía entre sus manos, donde alcanzo a leer, shiroi (blanco) por el color de su cabello, dedujo el panadero – y por lo que puede darme cuenta, le conoces.
Zed – dijo sin más – su nombre es Zed, de la chica, siento no poder ayudarlo, a ella no la conozco.
Entiendo – afirmó y comenzó a anotar en aquel papel – al menos se dará una idea sin son allegados ¿familia, pareja? Quizá.
Familia, lo dudo – negó con la cabeza – nunca menciono algún pariente, ni tampoco le conozco uno que viva aquí, y por lo segundo … no lo sabría con certeza. Lamento no poder ayudarlo más, ahora me retiro, regresare mañana para ver cómo se encuentra.
Bien, no te preocupes, la chica comienza a tener mejoras, es cuestión de tiempo para conocer su nombre – le informó tranquilamente sin perder atención en los papeles que llevaba en las manos – ahora bien … disculpe… señorita – señaló a una chica que se acercaba rápidamente – lleve esto al cuarto y espéreme ahí, cambiaremos las vendas.
Si señor – asintió la joven enfermera y se encaminó a hacer sus deberes.
¿Necesita alguna otra cosa con respecto a Zed doctor? – le preguntó el amable panadero algo cansado, pues se había tenido en los últimos dos días poca paz, y aun no sabía cómo debía actuar ante una situación con esa.
No, lo siento por entretenerlo, que tenga buena noche
Claro, pensó Micky, como si eso le fuera a servir de algo. Él sonrió amablemente y salió del lugar.
Señorita
¿Dígame Doctor?
Entregue estos papeles al ministro – estiró a la mujer varios expedientes sin nombre – el concejo debe estar enterado de cada ciudadano no Templario que entre a la ciudad sin pasar por el consentimiento de algún tribunal. Dígales que estas personas llegaron hace tres días, y su identidad aún nos es desconocida, como la zona de procedencia.
Entendido ¿algo más Doctor?
El hombre ya mayor miró con detenimiento los archivos que aun sostenía en las manos, los únicos dos que le quedaban, dudo un momento, de uno ya conocía su nombre y podría o no ser Templario, pero debía informar de cada nuevo visitante, esas eran las reglas. Sin olvidar que en las condiciones en que habían llegado eran deplorables, casi similares a los otros viajeros y sospechosas, ¿A dónde habrían ido? ¿A una guerra?. No debía cometer errores y llevar malos entendidos entre las naciones, de donde fuera que vinieran todos ellos. También había incluido expedientes de los pobres que no pudieron llegar y quedaron muertos a mitad del camino o en la misma sala de operaciones. No debía pasar nada por alto, aunque toda la información estaba detallada en cada uno de los papales sentía que podía olvidar cualquier detalle. Miró a la enfermera que lo esperaba paciente frente a él.
¿Doctor?
Ahm, si, sabe será mejor que los lleve yo, así podré explicar con lujo de detalle alguna pregunta que surja.
Como usted diga – y entregó los papeles.
* .* .*
Micky se mantenía neutral ante aquella posición algo incomoda, apenas hace un par de noches había tenido la inesperada llegada de alguien a quien pensó, no volvería por su propio pie, por mucho, pero mucho tiempo, o quizás nunca.
Estaba parado a una distancia prudente, a decir verdad, estaba cerca de la puerta, como si en cualquier momento despertara podría salir corriendo sin ser notado. ¿Por qué? Pues no lo sabía en realidad…Bueno si, lo sabía, o al menos de daba una vaga idea, podría achacarlo a cierta molestia, indignación, traición… ¿sorpresa? O, a todo a la vez, pero no sería a felicidad.
Estudió por unos momentos aquel rostro a unos metros del suyo sin expresión alguna; como el que mostrara desde su llegada, se mantenía callado y un poco aislado en sus pensamientos. ¿Qué habría pasado? Le examinó desde su posición sin acercarse. Realmente estaba muy golpeado. Podía ver sin lugar a duda los enormes moretones en su rostro, brazos, pecho y seguramente en el resto del cuerpo. Soltó el aire que había retenido desde su entrada al cuarto, de eso ya un rato. ¿Ahora cuál era el modo de actuar? Se preguntaba eso cuando el hombre tendido sobre la cama comenzó a mover los ojos irregularmente.
¿Alguien… está ahí? – dijo muy bajo con la garganta seca y rasposa - ¿Alguien…?
Después prefirió salir. Pues no sabía ni cómo responder a aquello.
..
Estas muy distraído hoy…
Él solo asintió.
Ella lo miró y frunció el ceño.
Ni siquiera sabes de lo que te estoy hablando
Si…- giró el rostro y miró confusión en aquel rostro junto a él - ¿Cómo..?
Que estas muy distraído Micky, ¿Qué te ocurre? Tampoco has probado bocado y hoy que me esforcé por cocinarte tu platillo favorito ni siquiera lo has visto – hizo un puchero la dulce amiga del chico, cruzando sus brazos sobre su pecho.
¿Ah? No, lo siento, solo que tengo muchas cosas en que pensar. Lo siento Pinot – le sonrió
Miró por unos segundos la mesa. El alimento seguía sin ser tocado por su compañero, y él seguía en la luna.
Mm .. ¿Acaso tienes algún problema? Ya sabes que te puedo ayudar – tomó su mano y le sonrió afable haciéndole notar que podía contar con su apoyo - ¿acaso tienes problemas con lo de la renta? Porque si es así puedo prestarte algo de dinero y..
No, no Pinot no es nada de eso, no te preocupes, la renta está bien y no me quejo.
¿Entonces? - no comprendía, había tenido un día muy bueno en la tienda, como siempre. Todos los panes se habían acabado minutos antes de abrir, y tenía muchos más pedidos para la tarde y la noche. Sin olvidar que el maestro Robes le había hecho un encargo de un enorme pastel para ese mismo día.. ¡Claro!, tal vez se había molestado por los cuarenta nombres que pronuncio para poder llegar al que era suyo, podría ser eso ¿no? Siempre era lo mismo con el maestro, le era sumamente divertido hacerle enojar, era más que obvio que si sabía que su nombre era Micky, no era tan difícil de recordar ..¿o sí? Tocio el gesto pensándolo mejor, estaba hablando del mejor Shard Caster de Templar , no podría ser que el maestro tuviera una memoria tan corta ¿verdad? …Estaba divagando, era mejor que no pensara mucho en esas cuestiones. Volvió a centrar su atención en su compañero. Y le sorprendió que Micky tuviera el semblante más serio que hace unos minutos. Pinot comprendió que era algo serio, pues jamás le había visto así.
Posiblemente se lo diría, posiblemente.
* .* .*
Veo que estás despierto – escuchó una voz de hombre, también el cerrar de la puerta y pasos aproximándose - ¿Hace cuánto? – volvió a escuchar y esperar una respuesta de la que había llegado antes que él.
Hace un momento Doctor.
¿Tiene algún dolor? ¿Alguna cambio?
No que haya visto, su herida sigue cerrando, su temperatura ha disminuido poco a comparación de ayer que no cedía.
¿No le parece que las preguntas debería hacérmelas a mí? Soy yo quien siente que el cuerpo se le está partiendo y no ve – pronunció difícilmente y muy bajo el peli-blanco.
Contestar es una buena señal ¿no lo cree? – creyó oír una risa pequeña por parte de su ayudante en forma de afirmación, aunque a él no le parecía tan gracioso todo aquel dolor - Entiendo, ayúdeme por favor señorita …y ¿Cómo te sientes hoy muchacho? Se te nota más relajado que los últimos días – sintió una luz cálida sobre su cuerpo – bien ¿así está mejor? – le preguntó. Zed asintió aliviado, mucho mejor – bien ¿recuerdas algo? Nuestra última platica.
No.
Bien, comencemos. Te encuentras en Templar, hace tres días llegaste a mi hospital con heridas graves y un veneno corriendo por tu cuerpo, el que provoco delirios durante las primeras dos noches y una fiebre espantosa la que te también provoco tu ceguera, perdiste mucha sangre chico y casi no vives para contarlo …. – hizo una pausa. Escuchó como cortaba las vendas y las tijeras ser dejadas sobre la mesa. Sintió una fuerte punzada en aquella zona tratada – la herida no ha infectado, tiene un buen color, excelente. Limpie muy bien esta parte con abundante agua, no olvide esta orilla, me preocupa no se ve como esta..
Sí, Doctor..
..cambie los vendajes, es mejor tener lo más limpio posible su herida y ponga anestesia, seguramente que le dolerá infiernos si lo dejamos así…
Entendido.
Apretó en su costado y Zed soltó un quejido – ¡Mira nada más! Tienes dos… no – apretó- tres costillas lesionadas ¡Pues a donde fuiste chico! ¿A la guerra?
Algo …algo así – apretó los dientes fuertemente, lo estaban torturando.
¿Cómo pudiste aguantar todo este dolor por tanto tiempo? – dijo más que sorprendido aquel hombre. Era un hallazgo que siguiera hablando después de todos los golpes que su cuerpo presentaba – ..es .. simplemente sorprendente….
No ..no sentí dolor – dijo sincero, tan cansado estaba que ni se había percatado. Ni cuando cargo a Yuria todo ese tramo hasta la casa. Pero ahora sentía que le estaban quitando una parte de su cuerpo. Por extraño que sonara, su cuerpo comenzaba a arder por dentro aturdiéndolo, era agudo y punzante; molesto.
Se llama adrenalina – afirmó tomando unos vendajes – Tienes un par de heridas profundas que supiste detener inteligentemente, pero eso no deja que se abran, ten cuidado. He sanado solo un sesenta por ciento, el veneno que aun tienes me hace imposible curar el otro cuarenta. La persona que hizo esto sabía lo que hacía, es una buena forma de hacer que los enemigos mueran sin ningún tipo de ayuda.
Y esa era otra cosa por lo que el Doctor tenía ciertas dudas con respecto al chico, el veneno era utilizado para la guerra, más específico para los enemigos, traidores o desertores. Le miró serio. Sin duda aquella visita con los del concejo debía hacerlo esa noche.
Necesito que no te muevas, esto te dolerá.
Zed apartó su mirada sin vida, tomando valor para lo que seguía. La enfermera empezó a sanar con su char de curación, para minutos después el médico apretara el vendaje, ocasionándole una punzada terrible al oji-verde.
Fue en ese momento de lucidez que lo recordó.
¡Yuria!
¿Quién?
La .. chica – se quejó – la chica que venía conmigo… ¿Dónde… esta? - su mente estaba realmente en blanco - No recuerdo, no recuerdo nada. Ella venia conmigo, después desperté aquí.
¡Ah! Esa chica. Así que se llama Yuria. Se encuentra en el otro cuarto, ella no ha corrido con tu suerte.
¿Qué quiere decir? …- se asustó – esta.. ¿muerta..? – después de todo lo que había pasado, no lo había logrado.
No, claro que no, pero si gravemente dañada – una pausa - Nosotros, los que usamos char`s de curación, usamos principalmente energía para curar. Así que cuando nuestra energía toca otra; se mezclan, es así como ordenamos por medio de nuestra fuerza que el cuerpo sane, a su ritmo, claro. Es por eso que las heridas externas son más rápidas a cerrar – hizo otra pausa al tiempo que colocaba un refuerzo en la venda para que no callara - Cuando las energías se mezclan, es imposible no sentir fugazmente lo que ellos sienten, es por eso que tratamos de influir un poco, moviendo energéticamente esos sentimientos que aquejan al cuerpo, solo ayudamos un poco, pues no podemos resolverlo todo, no es nuestro deber. Podemos sentir el miedo, la tristeza, rencor, perturbación - miró por escasos minutos aquellos verdes ojos sin vida aún – odio, venganza, rechazo, cansancio...miedo. Todo a la vez, y eso, aunque no lo creas, son más dañinas que una herida y dejan más dolor del que te podrías imaginar. En muchas ocasiones si la persona no quiere ser ayudadas, su salud empeora o simplemente, como en su caso, no despertaran.
Quisiera … ir a verla - pidió muy bajito aun con el dolor muy presente en su cuerpo – lléveme
¡Claro chico! Eso era justo lo que iba a proponer ¿Por qué no lo había pensado antes? Señorita, movamos al chico que tiene una sustancia sumamente peligrosa corriendo libremente por sus venas y dejémosle caminar unos cuantos pasos para que así el veneno corra directo al corazón, no se preocupe, no sufrirá, será tan rápido que ni siquiera llegará a abrir la puerta, estoy seguro que no le causara otra cosa peor ... – suspiró - ..si ¿por qué no lo pensamos señorita? – le preguntó y se preguntó , recibiendo una risita pequeña por parte de la otra persona que lo acompañaba.
Podría ser menos sarcástico …. - se quejó con cierta molestia.
Y al menos que tenga ojos en las manos podrías verla – agregó a su acida conversación.- bien, me alegra que hayas comprendido el por qué no te puedes mover de esta cama… y espero, por tu bien, que obedezcas y no me causes problemas, tengo poco personal cubriendo esta área, si llegara a pasarte algo no estaríamos tan cerca para socorrerte ¿comprendes?
Zed asintió fastidiado. Esa persona, no le agradaba.
Yo estaré pendiente de la chica con que llegaste y te informare de su condición si prometes que no te moverás de esta cama.. ni de este cuarto - agregó veloz, por intuición sabía que ese chico era rebelde y que las reglas no eran su fuerte – ahora, quiero ver tus ojos. ¿Sientes alguna molestia? Aparte de no ver, claro.
Ardor y los siento pesados..
Has estado mucho tiempo despierto y necesitas descansar. Te pondré a dormir.
Escucho un cristal y agua cayendo.
Bebe, mañana podría mejorar tu vista – Zed asintió perdiendo de apoco el sentido, pero antes que ocurriera debía saber.
¿Co..mo …llegue..a..qui? – preguntó con la voz algo pastosa por el somnífero. Lo último en su mente algo borrosa y confusa era estar parado dentro de una casa conocida, se había quedado en medio de un cuarto en movimiento, aturdido y casi inconsciente.
Tu amigo te trajo aquí, debes estarle agradecido.
¿Amigo..? pensó casi con los ojos cerrados
Actuó muy rápido. Es un chico muy amable, estuvo aquí antes que despertaras, es una lástima que no te viera consiente.
Zed parpadeo cansado.
Mic..ky…
Si, ese es su nombre.
Y quedo completamente dormido.
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No volvería a cometer el mismo error de aquella vez, les había dejado muy a su pesar y con mucha desconfianza que lo pudieran llevar a cabo, la fácil tarea de tener vigilado a aquel chico que huyó y jamás lo volvieron a ver; burlándose de su autoridad como sumo embajador de su país Neotopia, eso no lo había olvidado en ningún momento y cuando era justo para hacer respetar su autoridad frente a los demás del concejo lo hacía recordar, solo para que estuvieran muy conscientes de sus enormes errores por ser tan confiados y poco precavidos. Eso al menos había ayudado en múltiples ocasiones cuando quería que las cosas se hicieran a su manera; rápidas y certeras.
Informe
Entró como alma que lleva el diablo a la sala de reuniones, aunque claro, él siempre entraba con esa cara de pocos amigos, y sabían que él no tenía ni uno. Se había hecho a la tarea de llevar acabo esa tarea en específico, aquellos sabios querían hacer todo tan lento que lo exasperaban, como es que habían sobrevivido de esa manera tan precaria, debía enseñarles cómo se hacían las cosas si querían que salieran bien, no permitiría que algún bueno para nada echara a perder su misión de encontrar algún supuesto enemigo oculto, de eso estaba más que seguro, lo podía oler a miles de kilómetros, sabía que algo grande estaba a punto de suceder y él debía estar presente para imponer el castigo justo y necesario, para eso se encontraba en Templar, para castigar cualquier error que se cometiera contra su ley, su ley absoluta.
Señor, nos informan que en Fayre la noche de ayer fueron encontradas diez personas vivas, ya las tienen en custodia. Seguramente están por llegar al castillo.
¿Algún soldado enemigo?
No señor, todos son civiles.
¿Sabemos de dónde vienen?
No señor, aun nos es desconocido el lugar de desplazamiento.
Tks – tronó los labios. Esa tarea se complicaba si no había ningún sospechoso potencial – continúen buscando y manténganme informado de cada detalle, no dejen nada sobreestimado.
Si – dijo y salió en busca de más "enemigos"
Aquel hombre delgado y rasgos demasiado afilados aguardaría pacientemente para hacer su trabajo y lo que mejor sabía .. sacar la verdad por las malas. Eso tranquilizo un poco a su alma, al menos no todo estaba perdido, le habían conseguido a unas diez personas dispuestas a hablar.
Solo esperaba por todos los espíritus sagrados que aquel vejete no se llegara a enterar que estaba a punto de tomar aquel asunto en sus manos.
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La luna ya se encontraba en lo más alto cuando cruzo las enormes puertas del castillo. Podía ver que os soldados estaban un poco más inquietos de lo habitual, rara vez andaba por la capital, pero nunca había visto tanta movilización. Quizá algo andaba pasando. Miró los veinte papales entre sus manos. Y quedó frente a las puertas principales del castillo Templario.
Asunto – dijo aquel fuerte y grande soldado que le obstruía la entrada
Necesito hablar con el concejo – pidió al hombre.
Los sabios se encuentran muy ocupados en estos momentos – le dijo otro hombre a su lado – será mejor que regrese otro día.
Pero esto es de urgencia.
El soldado lo miro serio, estudiando al hombre mayor que tenía frente suyo, tal vez algo en su expresión o el tono de voz lo hicieron recapacitar; asintió y lo escoltó hasta otra puerta donde otro hombre con diferente armadura le esperaba. Las puertas abrieron paso al hombre que caminaba lento pero seguro, con sus manos llenas de papeles.
Caminaron por aquel enorme corredor de forma circular, sus zapatos hacían eco contra las piedras, aun podía ver a soldados salir y tomar puestos y relevar a otros.
¿Acaso sucede algo? – preguntó intrigado
Nada que le deba preocupar señor nos estamos encargando de eso – le dijo sin siquiera voltear a mirarlo. El hombre fornido se detuvo precipitadamente haciéndole que casi chocara contra su espalda - Mi señor, este hombre pidió una audiencia con el concejo – vio como el sujeto en cuestión se inclinaba ante el hombre alto y delgado.
No tenemos tiempo para ver a los aldeanos en estos momentos – dijo aquella voz chillona y fastidiada
Mi señor – dijo el hombre situado detrás del soldado haciendo una reverencia – mi hogar se sitúa en el poblado de Khery.
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¿Eh…?
Su atenta mirada no había dejado la amielada. Bueno, aquella mañana si había sido algo pesada, más sabiendo que el trabajo duro no era su fuerte, quizá había escuchado mal y había estado confundiendo las palabras que salían de aquellos labios finos y amables. Tal vez lo que le decían era cierto, era un poco tonta para ciertas cosas y una de todas aquellas, era precisamente ese momento.
¿Ah..? – atinó a mencionar o al menos eso creyó, tal vez solo había abierto la boca para respirar mejor, porque no sentía que el aire pasara muy bien por su nariz.
¿Me estas escuchando?
No creo – frunció el ceño y la boca – tú sabes que soy un poco lenta para muchas cosas. Y esta ..– rascó su cabeza confundida – ..es una de ellas. Perdóname – sonrió con nerviosismo – no creo que no te escuche del todo bien.
Pinot - le miró – escuchaste bien.
¡Es imposible! – dio un brinco de su asiento y miró aquel bello vacio entre las ollas y los trastes sucios.
* .* .*
Forcejeó tratando de apartar aquella opresión invisible de su cuerpo. Su respiración comenzaba a ser más y más pesada conforme luchaba. Agitado, comenzó a mover su cabeza de lado a lado. Abrió la comisura de sus labios intentando jalar aquel vital oxígeno.
Cayó de rodillas, mareado y sudoroso. Tomó su rostro entre sus manos. ¿Por qué hacía tanto calor ahí? Miro el cielo. Rojo. Busco a su alrededor y no había nada ahí. Otra vez se sentía mareado.
Y una vez más aquel viento soplo sobre su cuerpo y tembló. Corrió libre por su columna provocándole una vez más aquel conocido y torturante malestar que lo aquejaba desde hace un par de noches.
Subía y subía
Sus pies.
Sus piernas.
Su abdomen
Sus estomago
Su pecho
Y una opresión fuerte…
¡Agh..!
Abrió aquellos ojos verdes llenos de estupor. Se asustó aún más cuando no tuvo ninguna otra visión que la plena oscuridad. Respiró agitado. Llevó sus manos nerviosas a su rostro y frotó con fuerza sus ojos, una y otra vez.
¡Qué diablos pasa! - gritó asustado.
Jaló aire una y otra y otra vez sin ningún resultado.
Una respiración.
¡¿Quién está ahí? – giró su rostro de lado a lado. Una vez más aquel jalar de aire muy cerca - ¡QUIÉN ESTA AHÍ!
Se levantó exasperado de que nadie contestara aun sabiendo que lo podía escuchar claramente. Se inclinó a sabiendas que ya había abierto un par de puntos por aquellos movimientos tan arrebatados.
¡Maldita sea! ¡Puedo escuchar! - llevó su mano a un costado, comenzaba a dolerle - ¡Habla de una buena vez! - esperó unos segundos y se hizo una vaga idea, podría ser – ¿Micky?... ¿eres tú?
Una risita
Pero que sorpresa…
Zed frunció el ceño y movió sus ojos de lado a lado como si con esa simple acción revelaran al dueño de aquella voz.
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Aquello era demasiado bueno para ser verdad, pensó con una sonrisa tan ancha como el mar de Afytra.
Quién lo diría, él, frente a sus narices, vulnerable y a su merced. Claro, si es que no se enteraba nadie. Porque quería ser el primero en imponer su voluntad. ¡Y por los Espíritus! Eso era lo que más deseaba.
Ahí estaba..
Sonrió
Su presa.
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Hola, perdón por la espera, pero ya saben que aunque demore una década, nunca olvidare este historia, solo que me ha costado mucho trabajo continuarla. Estaba en blanco. Pero mírenla aquí la tienen.
¿Alguien sabe cómo se llaman los sabios? Si alguien lo sabe me lo puede decir por favor.
Y gracias por continuar leyéndome.
Gatitamiaugoenkazi : me da un enorme placer saber que te ha gustado. Muchas gracias. Jaja y no preocupes antes de empezar esta historia jaja lo primero que me imagine fue el lemon jajaja (sí, estoy enferma) no lo puedo evitar. Aunque claro, eso tendrá que esperar un muchote más porque al pobre le esperan muchas cosas.
vale3: perdón por hacerte esperar, lo siento mucho.
Konan-Zaoldyeck-Fernandes, , Princess
A todas ustedes muchas gracias por esperarme, ahora no me tarde tanto, sorry.
Ya saben sus comentarios serán bien recibidos. Y de mucha ayuda emocional jajaja.
