UN BREVE INSTANTE
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¿Después de la tormenta llega la calma?
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Buenos días – saludó una voz desde una esquina. Él giró el rostro un poco asustado por la repentina aparición en su comedor.
Miró con más detalle la figura estática del anciano -¿Ocurre algo? ¿Por qué ha venido tan temprano Maestro?
Ayer por la noche recibí una visita muy inesperada.
El chico frunció el ceño sin entender a qué iba todo eso.
Pero.. – dijo volteando su rostro de la ventana - ..creo que tú ya lo sabias.
Sí, tal vez aquella mañana no debió bajar por las escaleras, tal vez debió quedarse en cama como desde un principio deseó.
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La tormenta había azotado sin piedad las tierras Templarias, dejando a su paso señales de su fuerza.
Las gruesas nubes, aún cargadas de agua surcaban todo el amplio cielo, impidiendo la entrada del sol aquella fría mañana. El viento soplaba por debajo de ellas colocando un velo de fría incertidumbre para los moradores de aquel castillo que no dejaban de discutir y alarmarse para lo que se avecinaba.
El ambiente era al extremo pesado, se podía percibir en cada pared y amplio cuarto de aquel recinto, no ayudaba que el aire se colara entre las ranuras de las enormes piedras provocando un ulular extraño y que el frio se acentuará ocasionando un desasosiego aún mayor.
Más abajo, en las frías celdas aquellos pobres campesinos agotados y temerosos esperaban con llanto en los ojos la decisión, que cualquiera que fuera sería su completa ruina. O los mataban en ese momento o los matarían en sus tierras, no tenían de donde escoger. El silencio era atemorizante, se podía escuchar con toda claridad las respiraciones angustiadas, cada palpitar irregular, los sollozo ahogados. Nadie decía nada, pero todos pensaban lo mismo. Morirían de cualquier manera, así que era preferible guardar silencio para no atemorizar a los más pequeños, que la muerte viniera por ellos sin que se enteraran, era mucho mejor. Así que durante toda la noche nadie durmió, esperando, sólo esperando.
Afuera podían escuchar el ir y venir de soldados, susurros entre ellos que asumieron serian órdenes, órdenes que bien podrían ser para ellos en esos momentos. La tensión que estaban viviendo en esos momentos se podía cortar con un cuchillo. Cuando los pasos de soldados se acercaban a la celda comenzaban a rezar y abrazarse con fuerza, para segundos después comprobar que así como se acercaban con velocidad, también así se alejaban.
¿Habrían hecho bien en ir a esas tierras? Donde su presente era incierto y mucho más su futuro. Realmente estaban sufriendo.
Un llanto, un pequeño llanto fue el que, como un relámpago rompió el silencio, así como sus fuerzas. En ese momento que el frio metal rechinó y la celda se abrió.
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Señores les pido que se calmen.
¡¿Pero cómo es posible que esté ocurriendo nuevamente esto?!
Tranquilos, debemos pensar con la cabeza fría
¿Cómo nos pides eso cuando estamos a punto de volver a lo mismo?
Debemos regresarlos a todos ellos en este momento
¿Crees que así ellos no tomaran esto como algo personal, sólo con regresarlos?
Sí, estoy de acuerdo contigo.
No, es mejor esperar.
¿Quieres esperar hasta que ellos invadan mañana por la mañana las puertas del castillo?
Ellos no han hecho absolutamente nada por recuperar a sus ciudadanos.
¡¿Y sólo por eso quieres que esperemos?!
En eso tienes razón.
Ellos también podrían estar planeando algo que perjudique a nuestra gente.
¡Queremos respuestas! ¡Quién diablos los ha mandado y con qué propósito!
Primero la discusión fue tomada por los cinco sabios de Templar, ellos eran el alto mando; la cabeza de Dimitri, para después pasar a los otros rangos, no menos importantes, pues la unanimidad lo era todo, si alguno votaba a favor de fallo la decisión debía ser respetada. El concilio era de señores que cuidaban los cinco puntos lejanos de todo el país. Habían estado discutiendo toda la noche, unos en contra, otros a favor, pero aun así con la misma y clara idea, cuidar a sus ciudadanos, no podían correr el riesgo de tomar decisiones erróneas. El catillo entero estaba en completo caos. Su estructura se estaba derrumbando.
¿Entonces estamos dispuestos a tomar éste problema en nuestras manos?
Fue nuestro problema desde que ellos pisaron tierras Templarias.
¿Entonces que esperamos para regresarlos? ¿O, es que están dispuestos a tomar una vez más esta responsabilidad? ¿Acaso no recuerdan lo que paso la última vez que lo hicimos?
Un silencio perturbador recayó en aquella enorme sala de roca maciza y fría, ensordeciendo a los pares de oídos ahí presentes; la realidad era poderosa y sumamente pesada. Sólo se podían escuchar las respiraciones exasperadas, cansadas, preocupadas. Las miradas continuaban perdidas en un punto incierto de aquel lugar. La respuesta ya la conocían, de hecho ya lo habían decidido antes de cruzar la puerta de esa sala, sólo necesitaban que alguien la dijera en voz alta.
El chico…- dijo por fin uno.
El anciano que se había apartado de la discusión desde un principio y que se encontraba en una esquina meditando toda aquella situación, levantó la mirada cansada; en ella se podía leer claramente que quería evadir el tema lo más posible, aunque fuera una día más, pues se encontraba sumamente agotado y su mente no estaba muy lucida a aquellas horas de la madrugada; casi amaneciendo.
Es verdad, ese chico ¿Quién diablos es? ¿Por qué el sabio de Neotopia lo tiene recluido del resto de los demás?
Ese joven – habló la mujer que integraba a los más grandes sabios – es …fue un Templario sólo de nombre.
¿Qué quiere decir..?
Él viene de otra dimensión – continuó con voz tranquila - no es de ninguno de estos cuatro reinos de donde pertenecemos. Llegó a nuestro mundo por el llamado del espíritu que ahora gobierna. Fue acogido en estas tierras como aprendiz del antiguo peleador Dummas..
¡El traidor..! – exclamó uno.
¿Alguien me puede explicar que hacía con los Taskan, si dicen que fue llamado por uno de nuestros espíritus en nuestras tierras?
Ese chico desertó – mencionó el Neotopiano veloz – huyó a Task en contra de las reglas establecidas. Humillando a los que le habíamos dado la oportunidad de vivir aquí. El desagradecido traiciono la confianza y rompió el equilibrio que hemos mantenido con nuestro frágil vecino.
Aprendiz del traidor ….ya veo de donde lo aprendió – dijeron y se escuchó como eco en toda la sala.
Unos sonreían de medio lado viendo lo obvio del asunto y otros movían la cabeza asintiendo a sus propias preguntas internas; aprendiz como maestro eran lo mismo. El traidor Dummas trajo vergüenza a su pueblo y un montón de problemas por supuesta inferioridad, resentimiento por la cuna en donde le toco nacer, y ahora el aprendiz hacía lo mismo, sólo se necesitaba saber el porqué del asunto.
¡Ah!- exclamó uno rompiendo el silencio - Es el chico que burlo la seguridad del castillo y nos trajo problemas la primera vez.
Al escuchar esto todos los presentes se alarmaron por octava vez aquella recién mañana.
¿Eso es cierto? ¡¿Es el mismo?!
¡Cómo es posible que vuelva hacernos esto!
¡Esto no debe repetirse!
¡Es inaudito!
¿Quién informó del paradero de ese joven?
Se encontraba en el pueblo vecino, ahí fue llevado por un chico para ser curado- informó el sabio de Neotopia con mucha paciencia desde su lugar – el sanador vino a mí para informarme de la situación.
¿Y en dónde está ese joven? ¿Por qué no se encuentra presente en esta sala para ser interrogado?
Es verdad ¡háganlo venir en estos momentos!
¿Por qué no se le ha interrogado aun?
Ya lo hice –habló el Neotopiano con tranquilidad y todo volvió a ser silencio. Ahora comprendían porque no se encontraba el chico en ese lugar – aunque no dijo mucho.
La chica. – dijo uno rompiendo el silencio
¡Es verdad! ¿Qué ha sido de la chica? Ella venia acompañándolo ¿También la has interrogado? - se dirigió al anciano de barba puntiaguda ya que la persona mencionada tampoco se encontraba ahí y era de suponer un interrogatorio previo.
No, por desgracia la chica está casi muerta. Así que es lo mismo a no tener nada.
¡Oh! – exclamaron.
¿Dónde se encuentra en estos momentos los dos mencionados? ¿Con los refugiados?
No, el chico se encuentra en esta misma torre, prisionero, por supuesto, está siendo atendido por los sanadores – sonrió- sin ningún trato especial por supuesto. La chica a causa de sus heridas está siendo tratada en el hospital.
Al chico – habló otro del concilio – en cuanto despierte será interrogado.
Todos asintieron.
¿No sería mejor ir a verlo a la celda? – sugirió uno.
No tiene caso – respondió otro- está inconsciente ¿eso de que nos serviría? Además el maestro Sebastián se encuentra en estos momentos con él. En cuento a la chica si llegara a sobrevivir…o a abrir los ojos que se nos comunique de inmediato para interrogarla.
Los ciudadanos ¿Qué han dicho?
Todos tienen la misma historia.
Todos volvían hablar a la vez dando sus puntos de vista. Las voces comenzaban a subir cada vez más de tono hasta llegar al punto de no entender ninguna conversación.
¡Debemos actuar lo antes posible!
En eso estamos todos de acuerdo – todos asintieron; y giraron para ver al sabio de barba blanca.
El dueño del bastón de dragón apoyó sus manos cansadas sobre esté; su mirada denotaba estar pensando detenidamente en su respuesta, pues era bien sabido que el dueño del fuego sagrado no tomaba decisiones apresuradas y siempre buscaba la sensatez ante todo y era respetado por eso, pero ahora necesitaban que su cordura se perdiera por un momento y tomara una decisión mucho más rápida. Su ceño se mantenía rígido, la mirada distante pero atenta a algo en una de las esquinas oscuras de aquel salón. Era realmente hipnótico ver como la poca luz de las velas intentaban temerosas cruzar la línea de la oscuridad. Soltó una risa interna, que ironía, así era como se sentía, debía cruzar la línea. Dejó escapar el aire que retenían sus pulmones y que gritaban por ser liberados de aquella opresión, tal vez había dejado de respirar desde que habían entrado en aquella sala…. No, no era así, desde que lo había visto a él.
Sus labios que se abrieron poco a poco fueron formando palabras dichas tan lentamente que creyó no terminar nunca. Una vez cerrados, casi juro sentirse más ligero.
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¿Ese chico aún sigue inconsciente?
Sí mi señor Dimitri, los sanadores están haciendo lo posible por que no muera – informó el soldado postrado en la celda designada para el recién llegado. – aunque a decir verdad, se encuentra muy mal, sus heridas que aún no sanaban fueron nuevamente abiertas.
Khan miraba atento aquella imagen que vagaba en su memoria.
¿Sus órdenes, señor?
Manda un comunicado, que se refuerce la vigilancia en las puertas principales, que no dejen por ningún motivo sus posiciones…y si ven algo extraño, tienen permiso de atacar.
Así se hará señor- se inclinó y salió del cuarto, dejando al hombre sumido en sus pensamientos.
Espera – se detuvo intranquilo.
¿Sí?
Hazle llegar un mensaje, que venga inmediatamente.
Así se hará mi señor – y salió.
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Hola ¿Cómo te llamas?
Preguntaban a su espalda. Él, como ya era costumbre desde su llegada a ese lugar, se encontraba solo en su refugio, en una esquina, escondido de un montón de niños algo crueles. Aunque él no se caracterizaba por ser el niño bueno, siempre estaba metiéndose en problemas. Claro, por culpa de los otros niños.
¡Que te importa!
Le había gritado a todo pulmón, total quien decía que era necesario tener amigos. Todos los niños de ahí eran unos tontos, ¡y no quería ser amigo de unos tontos!
¿Entonces, no quieres jugar conmigo?
Se le escuchaba algo decepcionado. El niño que se ocultaba en su esquina levantó su carita morena, dejando ver aquellos hermosos ojos verdes brillar.
¿Quieres jugar conmigo?
Aquella vocecita sonaba tierna e impresionada. Le estudió por unos segundos ¿Él no se burlaría de su cabello o de que no tuviera padre o que su madre estuviera en el hospital porque decían todos los niños y alguno que otro profesor que estaba loca? ¿No lo juzgaría?
¿Yo…?
El otro pequeño sonrió mostrando sus lindos dientes.
Sí, ¿quieres?
El niño movió rápidamente su cabecita de arriba abajo.
¿Cómo te llamas? – volvió a preguntar el niño de gafas
Zed .. ¿y tú?
Noah
Ambos sonrieron. Los pequeños comenzaron a correr, saltar y pegar gritos como locos. Zed giraba y giraba sobre su eje riendo y mirando el cielo ya oscuro. De repente todo se volvió oscuridad, silencio, sentía mucho frío. Ya no era el pequeño niño que jugaba con su amigo.
¿Noah? … ¿Dónde estás? ¡Dónde estás!
Zed.
¡No te escucho!
Jalaron desde sus entrañas, como cuando sientes que caes desde las alturas sin poderte detener, así es como se sentía en esos momentos. No podía dejar de caer. El dolor lo sacudía por momentos interminables en aquella caja de oscuridad haciéndole tener momentos de lucidez, que le sacaban gritos de dolor y lo volvían a perder en aquel laberinto interminable de sombras.
No sé qué decirle – informaba aquel curador saliendo de la celda con cara poco reconfortable - La parte más afectada es su pulmón, está siendo perforado por la costilla. Necesito que alguien entre y lo sujete. Sino logro hacer que la costilla vuelva a su lugar y deje de oprimir el órgano no le aseguro que pase de esta noche y con él moviéndose de dolor no puedo hacer mucho.
Entendido –asintió el de cabellera oscura, mejor conocido como unos de los sabios; Sebastián - ustedes dos - miró a los soldados postrados fuera de la celda – hagan lo que el doctor solicite – los soldados asintieron colocándose a los extremos del cuerpo. Uno con sumo cuidado colocaba las palmas de ambas manos sobre la frente del chico, presionando para que éste a causa del dolor y a otro repentino arranque de sufrimiento no dejara caer una vez más la cabeza sobre la piedra dura, mientras el segundo soldado tomaba con más fuerza las piernas. Sebastián que miraba todo desde una distancia prudente para no interponerse con las labores médicas aun pensaba que todo aquello no era ni la mínima parte de lo que se les avecinaba.
Más vale que no te mueras chico – murmuraba para él.
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El maestro del dragón caminaba a paso lento por aquel enorme y extrañamente frío pasillo; de hecho toda aquella mañana pintaba de una atmosfera pesada y confusa. Se sentía sumamente agotado, no había pegado el ojo en toda la noche y a decir verdad dudaba mucho poder hacerlo, cuando lo intentó sólo preocupación y posibles desastres venían a su mente. Cuando salió de aquel recinto las discusiones continuaban en su apogeo y dudaba que pararan por un par de horas más.
¿Dónde vas? – preguntaron a su espalda - aun no terminan de hablar.
Yo he terminado, he dicho mi opinión respecto a todo, aunque claro, aún siguen discutiéndolo – aseguró sin detenerse. Sebastián lo miraba con detenimiento.
¿Iras a verlo? – preguntó y el anciano detuvo su paso.
No, no por el momento – giró un poco el rostro - no me encuentro del todo bien como para una visita, quiero pensar claramente en esta situación que me he metido.
Deberías ir a dormir – sugirió caminando para colocarse a su lado.
Tú deberías hacer lo mismo viejo amigo.
Sebastián asintió y caminaron a paso lento.
Tienes razón, sólo que yo debo ir a ver qué tan mal está – anunció masajeando sus ojos cansados – podría estar muerto para estas horas. Aquel salvaje casi lo dejó medio muerto – soltó un suspiro – para serte honesto, no se decir si estoy molesto de tan salvaje método o el hecho que haya regresado .. o tal vez ambas. No lo sé.
Tranquilízate amigo, como sea, lo hecho, hecho está. Esto sólo nos lleva a pensar con la cabeza fría.
Ambos guardaron silencio un momento y soltaron un suspiro.
¿Cómo están ellos? – preguntó el anciano mientras volvía a apoyar su bastón en la roca fría.
Temerosos.. así es como están, no saben qué haremos con ellos.- contestó y volvió a frotar su rostro al tiempo que soltaba una exclamación - ¡Por todos los espíritus! Ni nosotros sabemos qué haremos con ellos.
Ahora ya lo sabemos…– anunció -…esperaremos..
¿Por cuánto tiempo?
El anciano levantó los hombros al aire.
Ellos no han hecho nada – refiriéndose a Task – he solicitado que investiguen con ese país de un supuesto desplazamiento que erróneamente detectamos..
¿Pides que mientan?- se asombró el peli-negro
Sólo digo que correríamos un rumor de un fallo, eso podría ser un comienzo. Nuestros sistemas detectaron un desplazamiento, pero no sabemos, dónde, cuándo , ni quien fue el país que lo hizo, sin mencionar que no encontramos a dichos sujetos.. entonces..
Suponiendo que así fuera.. y ellos tampoco tienen ese desplazamiento registrado entonces no existe problema alguno - terminó Sebastián comprendiendo.
Exacto. Recuerda amigo mío que Task tiene múltiples tormentas magnéticas donde se hace imposible el desplazamiento en determinados lugares y que por lo mismo tampoco son bien localizados...
Viejo astuto – soltó con una sonrisa.
Con esa pequeña mentira infiltrada entre los otros países no levantaríamos sospecha alguna cuando, si en algún momento preguntaran, diríamos que fue un error de nuestra organización. Y no levantaríamos sospechas.
Me parece bien – meditó ante esa colosal hazaña – eso es por los ciudadanos y está bien, apoyo esa decisión y supongo que a ellos de alguna manera les pareció arriesgada pero aceptaron – el anciano asintió – y con respecto a..
Eso mi amigo.. – se adelantó -..es otro asunto, no creo que sean tan benevolentes – dijo y detuvo su caminar – y a decir no quiero opinar al respecto.
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Las rejas habían hecho un chirrido demasiado molesto al momento de ser abiertas. Los pasos contra la fría y húmeda piedra hacían un eco demasiado escandaloso para aquel sepulcral silencio que por ahí rondaba. Era por demás decir que estaba congelando ahí dentro.
!N-no! ¡ah…!
Los gritos, quejidos y suplicas llenaban aquella celda y los pasillo. Pareciera que más que cuidarlo lo torturaban incansablemente. El chico temblaba como loco bajo la ligera frazada provista por el curador que no daba mucho por aquel chico.
¡D-de..dejen..la!
¿Cómo sigue? - preguntó el recién llegado desde detrás de la reja.
El medico movió la cabeza de lado a lado.
Tiene mucha fiebre y está delirando. He mantenido estable su pulmón y he colocado la costilla en su lugar – miró al chico retorcerse cobre la fría loza donde su cuerpo yacía recostado – es un milagro que todavía siga vivo – suspiró – no sé decir si me sorprende o me asusta su tenacidad – dijo uno vez más el doctor contemplando desde su posición al joven que yacía ante ellos con los ojos cerrados. El rostro del joven, cuyos pómulos sobresalían por falta de alimento y las marcadas manchas bajo sus ojos, como si los tuviese hundidos, se encontraba más pálido que un muerto, de hecho, varias veces tuvo que comprobar que aún respiraba.
Entra – había pronunciado al recién llegado apartando por un momento su atención del chico en la cama de piedra.
Aquel joven tan delgado palideció al momento de entrar. Sin duda se sorprendió por el estado del joven postrado frente a él, pues sólo había dado un par de pasos de la reja y ya no se movió. Estaba seguro que pensaba lo mismo que todos. Volvió a girar el rostro cansado. Su respiración era tan débil, que a simple vista cualquiera lo hubiera tomado por muerto.
Parece como si ….- no sabía si debía aventurar a decir la frase que flotaba en sus labios. El joven parecía perturbado a los ojos del curador.
Como si no hubiera ingerido alimento en mucho tiempo – le ayudó a terminar la posible frase, aunque a Micky se le antojaba más como si estuviera muerto. Esas eran las palabras que habría escogido.
Un largo e incómodo silencio se coló entre las dos personas en aquella fría y un poco oscura celda. Sólo era perceptible aquel errático respirar que rompía aquel incomodo momento.
¿Es tu amigo? – preguntó el sanador sin despegar los ojos del casi moribundo chico - no tengo muchas esperanzas para esté jovencito, si para las próximas horas su fiebre no baja, no pasara de esta tarde – le anunció al tiempo que se levantaba y giraba para salir un momento de la celda - Si me disculpas quisiera salir un momento, me encuentro muy cansado y quisiera salir a refrescarme, con su permiso.
Micky no se movió de aquel lugar. Sólo había ido a dejar unas mantas a petición del maestro Zico y ahora lo habían dejado a solas con Zed. Respiró hondo y profundo y se acercó para tomar asiento a su costado. Dejó las mantas a sus pies y tomó aquel trapo de la frente caliente del peli-blanco y se dispuso a mojarlo en aquella jícara llena de agua fría. Aunque era un poco ilógico, por qué mojarlo, si ahí dentro estaba congelado. Giró su rostro rápidamente cuando recordó que él no estaba solo. ¿Dónde estaba la chica? Frunció el ceño. ¿Estaría aun en aquel hospital? O quizás en otra celda…en la otra torre tal vez, el maestro no le había comentado nada respecto a la chica.
Un ruido ajeno a él hizo girar su rostro.
¡Oh! ¡Pero miren nada más lo que el viento trajo de regreso! – aplaudió con efusividad- Pero sí que es cierto que estas nuevamente aquí mi joven impetuoso. Creí que los rumores eran falsos - se lamentó desconsoladamente - el joven intrépido, impetuoso y poco menos buen mozo había regresado a estas insignificantes tierras - caminó a paso pausado – también me dijeron que un joven le ayudó – soltó casi en un susurro y fue a sentarse en el único asiento disponible provisto para los reclusos; una fría roca. En aquella esquina tenía una buena vista de ambos jóvenes; uno medio muerto y el otro pasmado – Aunque no me sorprende, me resulto obvio pensar que acudiría a ti, antes que a todos nosotros. Pero lo que más me sorprendió fue que lo guardaste en secreto – señaló y sus ojos brillaron de duda – ahora, quisiera saber los motivos que te orillaron a eso mi joven panadero.
Maestro Robes … - soltó el panadero con desgano
Micky había pensado que cuando todos se enteraran, él ya no estaría en aquellas tierras, que podría pasar desapercibido por unos días, quizás unas semanas.
¿Cuánto tiempo lleva aquí?... ¿Temías por él?
¿Es un interrogatorio?.. ¿Lo han mandado por eso? ¿Dudan de mí?
El Maestro Dimitri quiere saber los motivos y tus razones de no mencionarlo al concejo o al anciano cuando.. – señalo con la cabeza al bulto a su lado- él se hizo presente.
Micky mantenía su rostro sereno.
¿Tendré problemas por eso maestro?
No, claro que no – aseguró al tiempo que cruzaba las piernas y manos – sólo queremos saber tu versión de los hechos joven panadero. Además dudo que el maestro Dimitri permita que el concejo haga algún tipo de represarías contra ti, así que no te preocupes- decía moviendo una mano al aire como queriéndole quitar cierta importancia a sus temores.- Ahora, ¿Cuánto tiempo lleva aquí?... y si temías por él.
No, no era por eso maestro.
Robes le miró largo tiempo, escuchando con mucha atención aquel relato que brotaba con rapidez de sus labios. Contó desde el momento que él mismo Micky se vio sorprendido en su casa por su inesperada visita, que al principio creyó ser víctima de algunos guerreros sin amo. Pero fue mayor su sorpresa cuando sus miradas se cruzaron por una milésima de segundo. También contó que lo único que se le vino a la mente fue sacarlo de la casa para llevarle lo más lejos posible del castillo, tal vez había actuado de aquella manera tan descabellada y muy arriesgada por el encuentro insólito que se presentaba en su casa. Su mente sólo le gritaba, exigiéndole una y otra vez que debía sacarle lo más rápido posible, lo más rápido que sus piernas le dejaran.
Había actuado temerariamente al llevarlo al pueblo vecino, sí, lo sabía, pero cuando había llegado, Dios sabe cómo, ya se encontraba parado cargando el cuerpo del peli-blanco y entraba al recinto, aun con su mente en blanco.
Creí que él ya no estaría aquí para estas fechas – mencionó muy seguro aun con la mirada gacha. - A decir verdad me sorprendió mucho volverle a ver – confesó el panadero. Seguía parado en el mismo lugar sin mover un solo musculo – pensé que por el tiempo él bien podría estar ..
Redondo sonrió confirmando que él también pensaba lo mismo, pero le detuvo antes de terminar la frase.
En eso, creo que estuvimos equivocados – afirmó mientras volvía a colocarse de pie y caminaba elegantemente quedando frente a un chico casi muerto, que movía erráticamente los ojos de lado a lado, como si estuviera viendo millones de imágenes pasar frente a aquellos ojos cerrados.
Vaya, ese viejo loco sí que está enfermo – dijo examinando el pobre y maltratado cuerpo del chico, estaba tan pálido y ojeroso - no tuvo piedad …pobre enfermo. Esta casi muerto - levanto una ceja con duda y miró a Micky - ¿No está muerto, cierto?
No.
El sabio de Neotopia – bufó con burla el rubio- ese fue su primer encuentro y no será el último. Sería mejor que no despertara. ..- hizo una larga pausa y bajó el tono de voz - o hubiera sido mejor que no regresara… - movió el rostro, dirigiendo su atención a otra roca- no quedaron en buenos términos.
Micky asintió.
Maestro Robes, el señor Dimitri lo espera.
Bien, bien– dio una última mirada al peli-blanco y casi pudo jurar ver el destino que se le avecina, y del cual no era nada bueno. Soltó un suspiro y se encaminó a la salida – hasta luego mi querido Shard caster… o un Adiós sino llegaras a despertar.
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Muy bien ¿qué les puedo decir? …la verdad es que me he demorado bastante..y no mentiré, creo que no podre estar actualizando tan rápido.
Súper dedicado a todas esas personitas que me siguieron esperando silenciosamente, y también a las que mandaban sus reviews pidiendo la actualización. De verdad, GRACIAS. En especial a:
saharaleemara
Princess
Que casi podía ver sus lágrimas a través de la pantalla y me sentía culpable.
Chicas.. como en varios capítulos he dicho, aunque me tarde en actualizar no quiere decir que la he olvidado. La terminare eso no lo duden. Hasta para inspirarme tendré que ver la serie nuevamente. (Que sacrificada yo)
Besos y abrazos.
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