-CONFLICTOS-

Capítulo 06. Recuperación

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Lo he logrado, el capítulo más largo que he escrito hasta el momento es toda mi corta carrera de escritora de fics, jeje, me disculpo y me avergüenzo por haber demorado tanto, lo he estado pasando desde hace meses pero me gano la pereza. Además, el escribir la parte de la recuperación de Wólfram fue lo más duro, temí caer en el OOC, espero que no haya sido así, pues tratar el lado de un maniático es complicado. Las cosas van avanzando, esta es una recopilación de los hechos más importantes del pasado y de la actualidad de esta historia, vayan armando sus conjeturas e hipótesis, pronto descubriré algo de ese humano que los atacó así que estén pendientes. No siendo más, los agradecimientos:

Zafira: creo que te hice esperar demasiado nuevamente, supongo que este capítulo largo es una compensación. Disfrútalo.

Juli: A ti también te hice esperar demasiado, lo lamento. Wolf seguirá con su decidida personalidad por mucho más, y lo del encuentro pues ya casi sucede, espero que sea pronto si no se me ocurren más cosas…jeje.

Mikoto-sama: supongo que este será igual de confundido, tomate tu tiempo para analizarlo parte por parte, porque luego ya no habrán más flashback y la historia empezará en el presente…y si, Yuuri tendrá que sufrir más, jojo para que pueda ser mejorar rey…

Neon-san: aquí te traigo la nueva actualización, como ves nuevamente me he demorado, tenme paciencia, espero que sigas igual de sintonizada como siempre. Disfrútalo.

Ciel-l-byakuya: Gracias por el comentario, te lo agradezco. Si el lado oscuro de Wolf me intriga a mí también, aquí lo plasmo lo más fiel al personaje, trato de no salirme de la personalidad pero no se puede hacer mucho cuando la serie es tan pobre con la forma de ser de ese rubio lindo. Al igual que tú, también adoro las historias con wólfram como personaje principal, por eso trato de hacerlas siempre así. No siendo más, que disfrutes este capítulo.

Kotori-chan88: jeje, te entiendo, los exámenes absorben mucho, te invito a que leas la historia más adelante con más detenimiento, veras que le coges el tiro rápido…ahh y lo de la corrección gracias, sucede que mi computador tiene la manía de ponerla y nunca logro quitarse, así que discúlpame por eso.

Kikimaru: pues ya lo veras, Yuuri pondrá manos a la obra, aunque en este no es, pero en el siguiente lo voy a mostrar completamente. Y si, lo de su relación es problemática, la serie no da mucho y poner de un día para otro algo más comprometedor no me parece, creo que requiere tiempo, pero se darán avances. Lo de los anexos, son pedazos centrados en la relación de ellos dos, antes que ocurriera la emboscada a los mazokus y que iniciara como tal la trama que pienso narrar, y serán importantes estos pedazos de historia para mostrar la identidad del enemigo y la razón por la cual inicio todo, así que préstale mucha atención.

Akenhod: Si muchas preguntas surgen, te aseguro que las iré revelando, algunas de una sola vez, otras superficialmente todo depende de si ese me ayuda a mantener el suspenso, jojo. Aquí tienes el lado oscuro de wólfram aunque creo que me salió algo dramático. Disfruta el capitulo.

Seli: gracias por el elogio, y me gusta que la historia te haya encantado. Si la relación de los hermanos es muy linda y en la serie lo ponen muy superficial, así que he decidido ir mas allá creo que a veces rozando el yaoi pero no habrá nada en realidad solo Yuuram. Lamento actualizar tan tarde, siempre acostumbro a ser un poco demorada, claro que esta vez me pase mucho. Disfruta el capitulo.

Marik: Que bien, agradezco el tiempo que tomaste para dejarme el comentario, me gusta saber que el fic si agrada a los lectores, es lo importante. Espero que disfrutes este capítulo como los demás.

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+-Flashback-+

Corría cargando el cuerpo del menor con el mayor ciudado posible, apenas si respiraba; su prioridad era llegar al palacio de Shinou donde protegidos por una barrera podían refugiarse allí mientras todo pasaba. Echó una ojeada a su lado, más atrás venía siguiéndolo el mazoku pelinegro visiblemente cansado por el esfuerzo. Notó como la herida aún continuaba sangrando y dejaba rastros en el suelo tiñéndolo de rojo escarlata. Ahora no sólo estaba presenciando como el rubio agonizaba a medida que se asfixiaba con sus propios fluidos, sino también como el otro se desangraba a cada paso que daba hacia el único sitio en donde sobrevivir; el miedo invadió todo su ser, el no se encontraba en tan malas condiciones por el contrario debía agradecer que sólo fueron heridas sin importancia. Estaban cerca, el edificio crecía a medida que continuaban por el camino que muchas veces atrás recorrieron. Se preguntó porque las ironías de la vida parecía reírse de ellos, antes firmes fortalezas impenetrables que se dieron el lujo de atacar a los humanos asesinándolos y dejando a su paso destrucción, ahora las víctimas del fruto de miles de años de rivalidad causada por sus antepasados. Después de todo, cada cual recoge lo que siembra y he allí el dilema de todo el meollo, personas inocentes estaban cayendo, Wólfram, Greta, las chicas del templo y las del castillo, los nuevos soldados de la academia…todos ellos hacían parte del engranaje de lo que componía y significaba Shin Makoku pero que jamás habían planeado o pensado matar humanos, nunca estuvieron en la guerra de hace 20 años, tan sólo fueron espectadores en esa época indirectamente relacionados por los lazos que compartían con aquellos que sí estuvieron involucrados como él: El León de Rutterberg.

Por primera vez en muchos años sintió ganas de llorar, de tristeza, de rabia, de impotencia; su corazón se partió en pedazos al ver cómo aquella preciosidad de hermano estaba muriendo en sus brazos con las costillas rotas a penas haciendo el esfuerzo de tomar el oxígeno que no llegaba a difundirse por su cuerpo por la culpa de la sangre que llenaba sus órganos respiratorios, y con una mano destrozada por la cual se escapaba más vida de su débil ser. Pensó con amargura, en lo celoso y cuidadoso que era hace muchísimos años con aquellas personas que intentaban acercarse a él, demasiado sobreprotector le había dicho su madre y no lo negaba, al igual que para Gwendal, Wólfram representaba la persona más importante con la cual compartía un vínculo único y a la vez indescifrable que lo ataba a los sentimientos más profundos de su propia personalidad, sólo Yuuri llegaba a provocarle lo mismo, y tiempo atrás, Sussana Julia. Entonces, ¿Qué iba a pasar si moría antes de llegar a recibir atención médica? Ni siquiera lo dudó, pasaría el resto de su vida buscando a aquel sujeto que probablemente seguía con vida para matarlo y evitar que su estúpida rebelión siguiera causando estragos que obviamente involucrarían al Maou, al otro chico que tanto quería.

Pararon cuando la imponente entrada estaba frente a ellos, observaron cuidadosamente algún movimiento extraño pero todo parecía estar abandonado, así que se internaron en la oscuridad que lo invadía todo, a penas si un haz de luz se filtraba por la zona, con un silencio total, sólo se escuchaban sus propios pasos y las agitadas respiraciones; siguieron el camino acostumbrado para ir al encuentro de Ulrike, al fin y al cabo, no tenía ni la menor idea de quienes habrían escapado a salvo. Un ruido los alertó de peligro y de la cercanía de individuos, a penas sosteniéndose el pelinegro cubrió al castaño desenvainando su espada, lamentablemente sus sentidos no eran los mejores y menos en aquella falta de visibilidad. Perfectamente oyeron varias pisadas y pronto se dieron cuenta que eran frenados por una barrera, distinguieron unas siluetas que se abalanzaron sin dudarlo contra ellos. Las espadas chocaron. Pronto Gwendal reconoció a una chica de cabellos largos sosteniendo el arma con fiereza digna de una guerrera del templo mientras otras dos esperaban su turno.

-Soy…yo…Von Voltaire…-de un empujón alejó a la joven y lanzó la espada en señal de rendición. El sonido resonó en la pequeña instancia. Las sacerdotisas cesaron el ataque detallando al individuo que se entregaba a ellas sin objeción, y entonces lo notaron. Las ropas sucias, la cabellera negra suelta y la gran herida que se asomaba en su costado, sin lugar a dudas era Su Excelencia Von Voltaire; detrás de él se encontraba Sir Weller algo agitado y entre sus brazos sostenía el cuerpo inconsciente de Su Excelencia Von Bielefeld.

-Oh, Su Excelencia, discúlpenos.-las mujeres corrieron a ayudar a los recién llegados-debe entender que era necesario verificar sus identidades por los ataques al castillo de los enemigos, además no estamos muy seguras aquí sin la certeza que la barrera nos mantendrá aislados y protegidos.-la chica líder de cabellos largos rubios recogidos en dos pequeñas coletas surgió entre las demás y observó a los hombres. Ante la clara señal, las jóvenes se movieron con rapidez para ayudar al mazoku herido y escoltarlos hacia el interior del refugio temporal. La caminata resultó silenciosa, las chicas habían formado un círculo donde la guía encabezaba al grupo y los 3 hermanos iban protegidos en el centro, ninguna preguntó algo aunque parecían visiblemente preocupadas por el chico rubio, el cual inhalaba ruidosamente y exhala seguido de algo parecido a una tos; un ejercicio bastante agotador para ya el cuerpo del soldado. Por su parte Gwendal seguía influenciado en parte por la retorcida ira que de pronto recorrió sus venas cuando estuvo frente a aquél hombre, y estaba seguro de si su condición no hubiera sido paupérrima no habría dudado en quedarse para eliminar en definitiva al sujeto en cuestión por su atroz emboscada.

-Me adelantaré para avisarle a Gisela el estado de Su excelencia Wólfram-la joven salió de la procesión, adelantó su paso hasta conseguir la autorización visual de la líder, y desapareció en la oscuridad del corredor a marcha apresurada.

-Carol acompáñala. Vayan preparando el lugar donde va a estar y los instrumentos necesarios. Cualquier segundo perdido puede significar su muerte. –la rubia fue clara en la orden. La aludida corrió por el mismo sendero que la anterior y también desapareció de vista.

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+-Fin del Flashback-+

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Hacía unos minutos su clase de manejo de espada había culminado por lo tanto tomaba un pequeño y merecido descanso en las escalinatas que daban a un amplio y pulcro jardín lleno de flores. Su vista se perdía en la inmensidad del cielo diáfano y azul, imperturbable que se mostraba ante sus ojos cafés, parecía estar perdida en sus propios pensamientos, tanto que no notó cuando el hombre que la cuidaba y la acompañaba a todos lados como un fiel guardián se encontraba detrás esperando el momento adecuado para sacarla de su ensoñación.

-Greta-sama –se escuchó suave pero firme. Aquel valet rondaba los 40 años, ojos dulces de color azul con cabellos rubios aunque bañados por algunas canas que amenazaban con revelar su verdadera edad, lucía un traje formal típico de los sirvientes del castillo de los Bielefeld –lamento dañar su meditación, pero es hora de sus clases de historia. La pequeña se desconcertó por unos momentos y le luego le sonrió gentilmente a su amigo, así solía llamarle al lazo que compartían después de todo la mayor parte del día permanecía con él. Se permitió un pequeño capricho de rebeldía, ya que de verdad, hoy no se sentía muy animada.

-Sabes, creo que no asistiré a la clase, deseo pasar un rato con otou-sama – lo miró con aquellos ojitos adorables que en más de una ocasión le habían concedido grandes recompensas, ya fuera con Gunter, Yuuri, Konrad, Gwendal e incluso con su valet que realmente era un sujeto serio. Una pequeña gota apareció en la cabeza del mayor al verse atacado por esa arma tan poderosa de la princesita, se aclaró la garganta intentando mantener el razonamiento normal de su hilo de ideas y para romper el encanto de aquella escena. Suspiró y posteriormente le dio a entender a la chica que ésta vez no cedería a la petición.

-Lo siento, señorita Greta, Wólfram-sama, me ha pedido muy encarecidamente que no deje de cumplir con su horario normal. Entiendo que esté preocupada por Su excelencia, por esa misma razón dejaré que la sesión no dure demasiado, así podrá reunirse con el señor más temprano, sólo eso está en mis manos ¿De acuerdo?

-Ahh…pensé que ya no podías resistirte a esa mirada, supongo que mi padre te ha dado instrucciones de cómo combatirla…-ante el comentario el hombre sonrió espontáneamente unos segundos. Resignada decidió hacer lo que su honorable valet le decía, al fin y al cabo su deber era aprender el conocimiento de la familia noble de su padre adoptivo, la cual le estaban proporcionando en su formación, más adelante, tal vez, podría ayudar en algo. Por ahora, debía tomar aquella clase. Recordaba cuanto odiaba Yuuri las que Gunter le daba, eran bastante aburridas por decir poco, sin embargo, los acontecimientos del pasado de Shin Makoku siempre le llamaron una especial atención, aunque al Maou era definitivo que no.

Tomó con gusto la mano amable que el hombre le ofrecía y marchó con él hacia el salón donde la biblioteca era inmensa, grandes estantes repletos de libros en la espera de ser leídos.

-¿Dónde está mi padre?

-En la sala principal del mandatario ofreciendo audiencias a invitados que necesitan charlas con él unos cuantos asuntos.

-¿Terminará igual de cansado que ayer? Apenas si hablamos algo durante la cena. Luego durmió profundamente.

-Probablemente suceda lo mismo hoy, el señor tiene una agenda atrasada. Ayer terminó algo tarde, realizó su paseo acostumbrado con Sir Weller y tomó la cena con usted señorita.

-Pobre Wólfram, esta mañana se levantó temprano. Quiero tener un día completo con él, sin molestias de diplomacia.

-Han pasado unos días desde que llegó a estos territorios, lo más seguro es que finalizando la semana estará más libre.

-Ya estamos terminando semana, Gerard. En 2 días como máximo Yuuri vendrá a estas tierras. ¡Quiero que los dos puedan estar con Greta!-saltó animada mostrándole una amplia sonrisa.

-No se preocupe Greta-sama, el sacará el tiempo, se lo puedo asegurar.

-Es Greta…tanta formalidad me hace sentir extraña.

Por primera vez en el día, el valet mostraba una cálida sonrisa al a pequeña que lo acompañaba -Hai, hai, Greta.

-¿Sabes? Estoy un poco enojada con Wólfram. No tomó el almuerzo conmigo. Además, porqué no permitió que Yuuri viniera aquí desde que llegó a este mundo. ¿Por qué tengo que esperar tanto? El tiene derecho a visitar estas tierras cuando quiera, es el Maou.

-Greta, entiende. El sistema de poder de esta familia incluyendo las otras reconocen el poder supremo de Shinou-Heika, después de este las 10 familias son el siguiente eslabón en la línea, pues sus decisiones son las que rigen a los mazokus, incluso pueden elegir a la persona que será el Maou, pero deben respetar las decisiones del regente que postulen y coronen. En un momento como este, la seguridad de todo Shin Makoku y los aliados depende de la toma de decisiones rápidas y acertadas, además de la cooperación de todos para que el sistema funcione. Tengo entendido que Yuuri-heika ha estado ausente y su deseo de venir es por el hecho de que quiere explicaciones, cosa que no obtendrá ya que Wólfram-sama quiere evitar inconvenientes con el Maou y que este intente alguna cosa impulsiva.

-Con más razón para que los dos discutan los asuntos concernientes a esta absurda guerra.

-Wólfram ha estado manteniendo el papeleo y la diplomacia de estas tierras mientras Lord Von Bielefeld se recupera de su salud y puede volver a ocupar su cargo. También trata de organizar las cosas para que Yuuri-heika puede enfrentar mejor la situación, pero se requiere tiempo y es por eso, que le prohibió venir con anterioridad.

El valet detuvo su paso y se arrodilló para quedar a la altura de la chica.

-Yuuri-heika debe conocer la situación y volver a tomar sus responsabilidades de su reino. El tiempo que Wólfram-sama le ha dado es el adecuado. Cuando llegue estará con la cabeza fría y podrá razonar mejor.

-¿Cabeza fría? Yuuri no haría algo impulsivo que pueda dañar a alguien

-Lo conoce mejor que yo ¿verdad? Según lo que me han comentado, siempre busca lo mejor para todos pero la mayoría de sus planes no son pensados y sus medios para alcanzar ese ideal son descuidados y ponen en peligro a su gente. No dudo que tenga un corazón amable y bondadoso, pero recuerda esto, lo has vivido ¿Cómo empezó esta guerra? Cualquier desliz no calculado puede tener un efecto dominó. Pensar las estrategias, calcular los efectos y procurar la mayor calma es lo ideal, esas mismas características fueron tenidas en cuenta para elegir a Wólfram-sama como sustituto de la autoridad del Maou durante la ausencia de su majestad.

-Yo lo sé. Wólfram le da un toque más maduro a Yuuri. El sabe que hacer cuando las cosas se ponen feas. Ne, ¿Por qué Wólfram rechazó el heredar el título de gobernante y líder de la familia Bielefeld y sus terrenos? El sería perfecto. Waltorana-sama estaba muy dichoso de llamarlo su legítimo sucesor.

Gerard abrió los ojos sorprendidos por la pregunta. No esperaba que ella lo supiera siendo que muy pocos conocían la decisión de su excelencia, Lord Von Bielefeld. Sin embargo, nadie sabía con exactitud las razones de su rechazo.

-No lo sé, no las manifestó. Ahora, por favor procure no mencionarlo más, o al menos, no enfrente de personas inadecuadas.

La información no debía ser divulgada, aunque sospechaba que la mayoría de los sirvientes y soldados tenían conocimiento de tal nombramiento. Un gesto parecido a una risita se posó en su expresión, Lord Von Bielefeld quería romper aquel compromiso que ataba a su sobrino al Maou, y ya había dado el primer paso al asignarle ese cargo y título, ya que ello significaba que debía abandonar la guardia personal de Yuuri-Heika y vivir en su tierra. La separación, nada mejor para destruir el roído lazo que sostenía el compromiso y empeorar el conflicto entre aquellos dos. Continuaron el trayecto hacia la biblioteca, Greta parecía menos preocupada que antes y su enojo hacia Su excelencia al parecer había desaparecido. Realmente no dejaba de asombrarle la facilidad con la que la princesita asimilaba las cosas y entendía los enredos de los adultos.

-Yuuri tendrá un infarto si sabe que he aprendido a manejar la espada siendo tan joven –rió corriendo por el pasillo y rondando con alegres pasos alrededor del valet.

-Supongo que por eso mismo le contará, es usted un poco malvada Greta-sama

-jeje, es Greta…Gerard.

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+-Flashback-+

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La habitación estaba casi vacía, contaba con una mesita y una cama, la pequeña ventana que permitía el paso de los rayos del sol aunque no apaciguaba la parcial oscuridad del lugar y menos la humedad reinante luego de días de tormenta. Aunque sonara miserable, la instancia conservaba una excelente limpieza y estaba dotada con los implementos para atender las necesidades de su ocupante. Recostado en su lecho dormía desde hacía una semana el rubio recuperando las energías perdidas y su cuerpo lastimado que luego de incontables curaciones Gisela había logrado poner en funcionamiento a penas en poco tiempo disminuyendo el riesgo de muerte del mazoku. Ahora el siguiente paso y tal vez el más difícil era la recuperación, no tanto física, sino psicológica. Sus hermanos lo conocían lo suficiente como para hacerse a la idea de tener que lidiar con la peligrosa personalidad del menos luego de la tremenda humillación. Eso, y el daño ocasionado a la pequeña Greta que no había conciliado el sueño, despertando gritando cada noche por las pesadillas sobre aquel hombre.

Aunque reinaba la aparente calma sólo era cuestión de tiempo para que la situación empeorara si es que eso no era lo peor. ¿Cuál era el siguiente paso a dar? Tan sólo habían estado evitando hacer movimientos que fueran excesivamente visibles para el enemigo vigilante y así evitar una confrontación directa; se escondían como cobardes pero no podían hacer nada, no con la cantidad de personal herido, tendrían que sentarse cruzados de brazos mientras se atendían a los lastimados y se erguía un lugar provisional donde permanecer. Ya pensarían en algo, habían dicho hacia unos días atrás luego de dejar el templo de Shinou, pero ninguno se atrevía a efectuar alguna sugerencia. El ambiente estaba demasiado tenso, Gwendal lidiando con los problemas de los desplazados y hambrientos, Gunter intentando apaciguar a una desorientada Ulrike que no escuchaba la voz de su majestad, Yozak y los demás soldados manteniendo la guardia alertas a cualquier peligro; y Korad lidiando entre ayudar a su hermano menor y colaborar con su camarada medio humano. Por otro lado, Anissina atendía a Greta y las labores caseras de alimentación junto con doria, Sangria y Lasagna.

-Has despertado, estoy aliviada…-sonrió radicalmente dejando a un lado el paño húmedo en el recipiente lleno de agua colocado al lado de la cama.-Estamos muy preocupados ¿Te sientes mejor?-La médica contempló cuidadosamente la reacción del desubicado chico que paseaba sus ojos por la desconocida habitación. No hubo respuesta y no la habría en unas semanas cosa que no extrañaba a nadie, después de todo estaban seguros de la inminente explosión del carácter del descendiente de los Von Bielefeld.

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.O_o.

No sé lo que he soñado

en la noche pasada;

triste, muy triste, debió ser el sueño,

pues despierto la angustia me duraba (1).

.O_o.

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Un mes, el tiempo total desde que había despertado luego del ataque. Su ánimo no era el mejor y sus confundidos sentimientos lo atormentaban, eso y las pesadillas que lo asaltaban cada noche entre un mar de llamas de una gran habitación consumida por el caos, sombras retorciéndose en aquel infierno y él mismo encerrado en lo que su magia había creado, sin escapatoria. Agotado por la falta de sueño, sus evidentes ojeras, el punzante dolor de sus heridas y el amargor de lo único que llamaba odio, la fatiga lo mantenía la mayor parte de las horas sumido en un estupor y sueño superficial que no alcanzaba a darle un descanso suficiente que era lógico lo mataría, si continuaba en esa situación. No era algo desconocido que todo su problema radicaba en su cabeza, pues su cuerpo hacía todo lo posible por curarse y mantener su sistema, aún en las precarias condiciones que su mente rota lo permitía, esa era su barrera, el que debía superar, uno que no rompería porque simplemente cualquier idea de levantarse en una fe renovada como sus más allegados, no significaban una verdadera motivación.

-Que aptitud tan inútil. Te dejas morir, Wólfram. Deja tu posición de víctima y has algo contigo mismo.-Gwendal lo miró recostado en la cama en total desorden, enrollado en sí mismo con las sábanas cubriéndolo por completo. –No mantendré esto y lo sabes, si no muestras una mejora, me obligarás a tomar medidas más fuertes y no te van a gustar ¿Me escuchas?

Eso fue lo último que escuchó uno de los tantos días que habían pasado. Porque no entendían que no deseaba pronunciar palabra, no quería saber que pasaba a su alrededor, no soportaba las constantes visitas de los otros y odiaba las conversaciones (monólogos…más exactamente) de sus hermanos sobre su bienestar. Su falta de interés era clara para su desequilibrada mente y el único deseo que permanecía latente era matar, si, asesinar al hombre que irrumpió en su cuarto aquella noche, sólo eso y entonces no importaría su futuro y su mundo.

-¿Te vengarás de ese hombre? –pregunto en alguna ocasión suavemente la niña, que sentada en la cama muy cerca de él mantenía la vista centrada en la puerta y sus manos agarraban fuertemente las mantas sobre las que estaba acomodada. La pregunta flotó en el aire. El rubio se removió descubriendo parcialmente su rostro para buscar la figura de su hija.

-Si…

-No quiero que mueras por eso

-No lo haré

-No me convences con esa aptitud

-No entiendes que si no lo hago, el vendrá y nos hará lo mismo ¡Por qué no lo puedes comprender!-gritó con los ojos encendidos de rabia -¡Tú mejor que nadie lo sabe! ¡Acaso no lo recuerdas, maldita sea!

Ante tal exclamación, la pequeña se volteó con los ojos llorosos enfrentando la furia de su padre -¡Lo recuerdo cada minuto desde entonces, no puedo sacarlo de mi cabeza, vuelve a mis pesadillas y en cualquier lugar a donde mis ojos se posan, lo veo! ¡Pero no quiero que me dejes como lo hicieron mis padres, eres un egoísta!-Bajó rápidamente de la cama sollozando y salió sin despedirse. El golpe seco de la madera resonó un momento, y luego nuevamente silencio. El ojiverde relajó su expresión sin despegar sus ojos del sitio donde había permanecido Greta. Su boca se torció en una mueca de frustración y sus dedos se enterraron en la blanda superficie.

-Maldición…

Así transcurrieron las horas, el día y la noche, que apenas observaba por la mugrienta ventana, un resquicio del mundo exterior que se filtraba en su apartada dimensión, podía oír el ruido proveniente de las personas de afuera cuan poderosos eran sus ecos en pro de la lucha, de los planes, de las charlas sobre la ausencia de ayuda de las familias, los susurros de desesperación, las noticias de otros ataques, la enloquecedora idea de estar siendo vigilados y la firme certeza que el enemigo estaba interceptando a los que marchaban o huían en busca de alguna oportunidad para sacar adelante lo que quedaba de Shin Makoku.

Aislados

Su cabeza procesaba cada nueva información, teoría o dato comunicado por Konrad, cada vez que le llevaba los alimentos, o acudía a buscar un poco de charla o descanso de los problemas.

Nos está dejando morir, nos quita la esperanza…maldito humano

-Olvídalo…-captó de nuevo una voz, ¿Cuánto había pasado? Esa voz, definida como la del castaño continuó -No quedará nada después de asesinarlo. Has lastimado a Greta con tus palabras hirientes ¿Qué diablos te está pasando? Reacciona, te escondes en esa fachada de mártir pero sólo eres un iluso que logrará nada ni siquiera aquello que has pensando, o me equivoco…

-…

-No seguiré persuadiendo a Gwendal para mantenerte aquí, es suficiente, pensé que reaccionarías pero me equivoqué.-el castaño estaba de pie observando minuciosamente los movimientos del menor.

-…

-Dejaré que él se encargue, después de todo debemos estar atentos cuando Yuuri-heika regrese.

-¡Cállate! –gritó volteándose hacia su hermano y levantándose de golpe para encararlo- No te atrevas a mencionar a ese humano aquí. Confiar en lo que él haría, que ingenuos, fue un error. Todo esto es su culpa, si tan sólo hubiéramos elegido a un mazoku esta estupidez no nos estaría sucediendo.

-Estás equivocado, Yuuri no…

-¡No lo menciones, lo odio por dejarnos a merced de los enemigos con sus vacías palabras de paz, nos quitó nuestro espíritu! Y Todavía lo defiendes, que más puedo esperar de un medio humano…-una cachetada recibió en su mejilla derecha que detuvo su hilo de ofensas. Se sorprendió por unos instantes ante la reacción del mayor, y entonces, enloqueció, su razonamiento se nubló, y cedió a los impulsos más bajos que susurraban a su oído.

-Yo…lo siento…Wólfram…

Todo el rencor acumulado por años bajo enseñanzas inútiles y banales rotas por el carisma de aquel humano de otro mundo, el ataque de aquella raza a su hogar y su vulnerabilidad, todo se mezcló y se hizo pedazos. Nada tenía un verdadero valor, porque ni el mismo sabía que debía creer o a quien.

Alguien…ayúdeme…

Konrad quedó fuera de lugar cuando fue empujado al tiempo que el menor tomaba su espada, cayó sentado y casi al instante la afila punta se dirigía contra sí mismo empuñada por alguien que había perdido la razón. Wólfram no dudó ante la guardia baja del otro y emprendió con el arma en mano, sin embargo, cuando creyó que alcanzaría su objetivo esta se hundió en el hombro de la pequeña figura que se había movido con rapidez al notar lo que sucedía. Hubo un gemido de dolor seguidamente de alguien que le arrancaba la espada de sus manos, la cual chocó contra el suelo evitando que siguiera penetrando la carne, no pudo moverse más. Gritos, ruidos bruscos cuando objetos caen y se rompen, finalmente silencio. La implacable ira y confusión del controlador de fuego había cesado en el momento que había sido inmovilizado por su hermano mayor. La repentina explosión incluso fue sorpresa para el pelinegro que no se esperaba tremendo arrebato que puso en peligro, no sólo al castaño sino a Greta que había entrado unos segundos antes para detener la discusión de ambos hombres. Sometiendo ahora al mazoku firmemente de los brazos y atrapando su cuerpo contra el de él, consiguió detenerlo. Detuvo su mirada en la cara del menor y luego ladeó su cabeza revisando el estado de los otros dos.

-¿Están bien los dos?

Konrad se acercó para detener la caída de la niña antes de que tocara el suelo, la herida producida el arma no era tan grave a considerar por la cantidad de sangre que manchaba el piso y la ropa que vestía.

-No es nada grave, estamos bien. La llevaré donde Gisela

-Bien –Asintió el otro

-¡No! ¡Greta! ¡Greta! ¡Yo…no! ¡No quise lastimarla! ¡Greta! –se removió violentamente entre los brazos que los sostenían gritando y gimiendo dolorosamente. La pequeña buscó la manera de soltarse y responder a la desesperada disculpa de su padre, sin embargo, el castaño la retuvo negando con la cabeza.

-Pero…Wólfram…el no…

-Ahora deberá cargar con esto, él debe intentar controlar sus emociones o se hundirá.

-¡No puedes decir eso, es tu hermano! ¡Déjame, Wólfram! –los gritos de la menor quedaron fuera del alcance de los oídos de los dos hombres cuando la puerta se cerró.

-Cálmate Wólfram

-Yo no quise…-lagrimas se formaron en sus ojos y se deslizaron traicioneras por sus mejillas, pronto los sollozos fueron aumentando de volumen.

-Está bien –Gwendal lo liberó de su prisión y lo tomó entre sus brazos rodeándolo con ellos y resguardándolo protectoramente, aun cuando podía sentir como los espasmos y los temblores de ese cuerpo débil no habían parado. Lo acunó más fuerte transmitiéndolo el apoyo que en ese instante necesitaba, pues lo dejaría desahogarse, por fin había dado el paso que lo haría recapacitar. Y así sentando en la cama sosteniendo firmemente permitió que llorara todo lo que su alma rota necesitara.

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.O_o.

Dejé la luz a un lado, y en el borde

De la revuelta cama me senté,

Mudo, sombrío, la pupila inmóvil,

Clavada en la pared

¿Qué tiempo estuve así? (2)

.O_o.

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Estirado boca arriba por completo en toda la cama, mantenía la vista perdida en el techo sobre su cabeza. La variación respecto a su anterior estado era abismal pues ya le interesaba todo lo que sucedía a su alrededor, quizás demasiado, y eso lo estaba carcomiendo de preocupación. Había solucionado sus enredados y perturbados pensamientos, controlado la causa de sus sentimientos y coordinado sus acciones a sus palabras, se había disculpado con los implicados y la relación con su hija estaba en un nivel mayor de confianza, ella poco a poco se recuperaba y su sonrisa volvió a adornar su juvenil rostro. Sus propios hermanos estaban asombrados de su radical cambio desde aquel incidente, ese que lo atormentaba de vez en cuando y que la pequeña Greta le apartaba con una firme palabra

Olvídalo

Pero algo no dejaba de rondar su mente ¿Qué era lo que debía hacer? Seguir en su antiguo papel de soldado no era suficiente, al paso en que avanzaban las cosas terminaría en un conflicto interno. Muchos estaban inconformes con el actuar de su hermano Gwendal y otros criticaban la falta de decisión de los hijos de la exmaou. ¿Qué debía hacer…? Se repitió de nuevo la preguntan a sí mismo.

-Ya sabes lo que tienes que hacer, deja de darle tantas vueltas al asunto

Se asustó ante la interrupción, alguien que conocía perfectamente estaba leyendo la mente e inmiscuyéndose en sus privadas divagaciones. Volteó sus ojos hacia la figura transparente que reposaba calmadamente en la silla al lado de la ventana. No le sorprendía ya ese tipo de comportamiento de alguien a quien todos los mazokus le guardaban tanto respeto. Gruño molesto haciéndole saber al rubio que esa acción no le gustaba para nada.

-No te molestes, Wólfram, ya deberías estar acostumbrado

-Acostumbrándome quieres decir, y no lo estoy, aunque sigo pensando que es una invasión de la privacidad. Estas leyendo mis pensamientos ¡Es molesto!

-Solo colaboro a que te decidas, llevas meditándolo por 3 semas, es aburrido… considérame como tu consciencia

-Recuerdo tener una, y no eres tú

-Dos no te caerían mal

-Shinou-heika, debería ir a tranquilizar a Ulrike, ya suficiente tiene con su silencio, en lugar de susurrarme ideas grotescas al oído

-Jojo, digamos que te planteó posibilidades

-¿Posibilidades? Te gusta burlarte de mí

-Así es

-Y no lo niegas –encerró sus ojos en una mueca de fingido enojo

-Sabes que es hora de tomar seriedad en el asunto. Ya has tomado tu decisión, y es la correcta

-La pregunta es, ¿la aceptaran? Mis hermanos, los soldados, el pueblo…

-Por supuesto, yo hablaré a tu favor, eres el más indicado para ocupar el puesto de Yuuri en su ausencia y solucionar esto

-¿Acaso no debería haberlo hecho antes?

-Sólo lo haré si tú lo haces

-Eso es chantaje

-Llámalo como quieras, aunque eso suena feo. Es parte de mi decisión, así como hacer a Yuuri el maou, nadie se opuso.

-Yo si

-umm, pero terminaste aceptándolo

-A la fuerza

-Como sea

-Bien. Confío en tus capacidades. Ahora, hay otra cosa que me pregunto…

-Que

-Qué quieres que haga con Yuuri

-No entiendo

-Lo traigo de vuelta o…

-No. Evita que regrese por un tiempo

-¿Estás seguro?

-¿Puedes hacerlo?

-No hay problema

-Que vas a pedir a cambio

-Nada

La mirada del ojiverde examinó la reacción del otro por unos segundos, aunque conservaba ese aire de prepotencia, parecía decir la verdad.

-Si pides un pago, cóbraselo a su santidad

-¿Por qué?

-No sé, tal vez te guste lo que él pueda darte

Y vio extenderse una sonrisa satisfecha por el rostro de Shinou-heika. No se había equivocado, dar en el blanco era su especialidad. Después de todo, su intuición estaba en pleno funcionamiento.

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.O_o.

Así como nos muestra sólo una faz de luna,

De la propia manera no vemos más que una

Sola faz de las cosas, como pensó el poeta.

La otra está en la sombra…Y por ser incompleta

La visión, ve asperezas en donde hay armonía,

Y noche en el nublado que disimula el día. (3)

.O_o.

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-No debería andar sólo por aquí, Su Excelencia, es peligroso para su seguridad y también para su salud –el pelinaranja se colocó al lado del mazoku que contemplaba el paisaje más allá de los muros de protección de aquella fortaleza improvisada.

-No moriré por un viento frío, Yozak ¿Dónde estamos? –preguntó interesado al notar lo desconocido del paisaje. Miró de reojo al hombre a su lado esperando una respuesta sincera.

-Estamos cerca del templo de Shinou-heika, decidimos abandonarlo al no recibir ninguna palabra de su parte

-umm

-Su Excelencia, deberíamos entrar se hace tarde y me preocupa su salud

-Jum, acaso ¿te dijeron que estaba muriendo? Pues fue una mala información

-Bueno, yo si estoy preocupado aunque no se esté muriendo, después de todo una preciosidad como usted debe tener cuidado –sonrió al ver la reacción del chico

-¡No digas esas cosas vergonzosas a un hombre! –gritó sonrojado

-Creo que ha recuperado su habitual encanto ¿Seguirá mi consejo? –le brindó caballerosamente la mano, Wólfram suspiró resignado y la tomó permitiendo que lo guiara de regreso a su habitación. –El capitán me dijo que tomará a su cargo los asuntos de Shin makoku y fue su idea el plan para combatir a los enemigos que nos rodean. ¿Está seguro que en su actual condición…?

-He estado peor, créame. Pero quedarme aislado no servirá de nada, además…hice una promesa…

-Supongo que está bien, yo seré su guardia mientras los demás salen al combate.

-Ya lo sé, fui yo quien se lo pidió a mi hermano.

-Eso, y que el capitán no confía en nadie más, y menos para cuidar de su pequeño y adorable hermano menor

-Cállate

-jeje, puedo preguntar el ¿Por qué solicitó mi presencia?

Esta vez fue el rubio quien le dedicó una mirada intensa y cautivadora al otro mientras sus esmeraldas relucían a la luz de la luna.

-Tengo un trabajo especial para usted, Yozak

-Ohh –exclamó maravillado por la repentina aptitud peligrosamente teñida de cierto toque de malicia –Ya que mi hermano ha cedido a ese pedido y no puso problema de que me encargue de este pequeño asunto, seré yo quién descubra al desgraciado que nos atacó, y por eso, es usted mi querido camarada mi as para llegar al fondo de esto.

-Entonces tuvo que comprometerse a guardar cordura

-No necesito aparentarla, el encierro que tuve fue suficiente para matar mis fantasmas

-Estaré encanto de servirle en lo que pueda, Su Excelencia. A cambio, que prometa darme una remuneración.

-¿Remuneración?

-Una pieza de baile estaría bien

-¿Eh? –Miró completamente confundido al ojiazul- ¿Ahora? No estoy en condiciones no este es el lugar adecuado.

-Para mí si lo es, con eso basta

Y en contra de los pronósticos del ojiverde, Yozak se separó un poco haciendo la clásica reverencia para solicitar el baile. Tanteo el comportamiento de su acompañante levemente agachado esperando una respuesta, no encontró en él ningún atisbo de broma así que tomó la mano que le ofrecía. Inmediatamente sus cuerpos se acomodaron en los papeles correspondientes, un movimiento inicial lento seguido de unos pasos de sus pies que se ajustaban al ritmo que tocaba la naturaleza a su alrededor. Daban leves vueltas e círculos mientras el mayor dirigía la marcha, encantando por el cadencial baile, relajó su postura y cerró los ojos, coordinando sus movimientos con los del hombre medio humano. Era una sensación embriagante y deliciosa que le llena sus pulmones de aire fresco y renovaba su ánimo. La danza cesó y Wólfram enfrentó al otro sorprendido por la interrupción.

-Volvamos, después me contara lo que trama Su Excelencia

Caminaron colina abajo donde las pequeñas casas se repartían por la planicie.

Si el enemigo pudiera volar, seríamos el blanco perfecto

Ese fugaz pensamiento cruzó por su cabeza mientras seguía la marcha, sin embargo, lo alejó porque era inútil, aún con esa posibilidad no sería del todo efectiva y eso era porque los mazokus eran de por si guerreros por naturaleza, dispuestos por las líneas del tiempo a quitar cualquier obstáculo de su camino.

-Fue una forma absurda de subirme los ánimos

-Pero funcionó ¿verdad, Su Excelencia?

-Si, aunque creí que me intentabas seducir

-Ahh, ojalá hubiera funcionado

-Cállese Yozak, me asusta

-jajaja

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+-Fin del Flashback-+

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En el estudio del castillo, se hallaban ahora los líderes de las 10 familias, exceptuando el padre de Adalberto que aún continuaba siendo solidario con la causa de su hijo, reunidos con un solo objetivo, establecer las acciones a seguir en la creciente ola de inconformidad de los humanos con la osadía de sublevarse ante ellos. La clara perturbación de los nobles no pasó desapercibida por el mazoku de fuego, quien advirtió la difícil tarea de lograr cooperación positiva de esos magistrados. Su entrada a la habitación había acallado los murmullos entre los individuos sentados en la mesa, raramente alguien como él asistía a ese tipo de concertaciones donde se decidían aspectos importantes de todo el territorio mazoku, claro que ante la falta de salud de Waltorana su obligación era más que evidente. Seguido de su más fiel hermano que aguardó a la entrada y cerró una vez que hubo ingresado, permaneciendo afuera como seguridad ya que un medio mazoku como él, no tenía derecho siquiera de permanecer allí, tomó asiento siendo él, el anfitrión. Desistió del intento de comenzar la discusión, dejaría que los otros hablaran, y si algo había aprendido era que los mayores y ancianos nobles no gustaban de las ideas impuestas por la fuerza o aquellas impulsivas, y mucho menos ser callados por alguien cuya existencia tan sólo tenía un historial de un mes. Así pues, como esperó, uno de ellos tomó la palabra.

-Es preocupante que usted lord Von Bielefeld no haya puesto un límite a aquellos humanos. Si deja que hagan lo que quieran pronto estarán tomando todos los territorios mazokus –espetó directamente Lord Von Spitzberg –Conozco por experiencia propia la naturaleza de ellos, hace 20 años su imprudencia y avaricia nos obligó a calmarlos.

-Con todo respeto, Von Spitzberg, lo de hace 20 años no viene a colación, no discutiré mi total desacuerdo en esa matanza inútil que destruyó los lazos entre ambas razas

-No fue inútil, Von Bielefeld, debería entenderlo, su madre…

-Basta. No toleraré que irrespete la morada de mi tío y mucho menos a mi familia- amenazó el rubio levantando la voz.

-Estoy de acuerdo, Von Spitberg, centrémonos en la situación actual. Sin embargo, también dejo entrever mi inquietud al ver que sus acciones sólo se han basado en investigar e indagar, a fortalecer militarmente Shin Makoku y este territorio –la voz de Von Wincott era serena pero contundente. Ningún atisbo de ansiedad cruzaba esa mirada hipnotizante.

Igual que Julia…pensó unos instantes el rubio al contemplar al anterior locutor –Soy cauteloso. Mi deseo no es contestar a las provocaciones que algún individuo perturbado trama para hacernos caer. No romperé los frágiles lazos que Yuuri-heika ha creado -Menos cuando yo mismo estuve a punto de hacerlo hace ya unos meses preso del odio…meditó para sí mismo.

-Admirable, sin lugar a dudas. Al igual que su liderazgo para detener el avance humano pero es lento, mi estimado Von Bielefeld y también ingenuo –Von Radford le sonrió cordialmente mientras pensaba las siguientes palabras a decir –Podemos pasarnos años en este estado de alerta, armándonos unos a otros y no solucionar nada, y más aún teniendo la esperanza de encontrar al líder de la rebelión…pero esperar a que ellos permanezcan calmados y quietos a nuestros actos es algo iluso, tarde o temprano atacaran y se detendrá cuando alguno de los dos bandos caiga.

Los murmullos de aprobación se hicieron sentir en el recinto. El ojiverde apretó sus puños intentando calmar su creciente excitación ante aquellas palabras que aunque ciertas, tan sólo provocarían aquello que en algún momento decidió evitar. Como hablarle a Greta de un mundo de paz y armonía en donde la conexión con los humanos se reducía a una amistosa y no cargada de odio. Como soñar en alejar a los fantasmas del pasado y evitarle el sufrimiento a sus hermanos involucrados en la guerra de antaño. Era injusto cuando toda su vida estaba dedicada a alcanzar aquel país unido que alguna vez Shinou gobernó.

-Me está sugiriendo acaso ¿Qué mate a cualquier humano que se atraviese por mi camino? ¿Que los extermine hasta acabar con el saboteador?

-Si es necesario, Von Bielefeld. Usted es joven, tiene unas metas pero nosotros somos viejos y conocemos la verdad del mundo, como se ha comportado durante muchos siglos –espetó Radford con poca convicción

-No sólo la verdad, sabemos que ese lazo que con tanto ahínco intenta mantener se romperá como ha pasado últimamente. Somos hombres encargados de muchas personas, sus vidas cobran más importancia sobre la de un simple humano –sereno, todo un orador e imponente hombre, Von Gyllenhad, exponía con seria expresión.

-Eso es egoísta. No daré la orden de hacerlo. Estoy convencido de mis capacidades y de mis hombres.

-Eso está bien ¿Pero no ha sido usted ya víctima de varios ataques? ¿Podrá proteger a los seres más cercanos si alguien osa atacarlo? O acaso me dirá qué pensará en la vida de su atacante en el momento en que lo asesine –conciso y directo, Von Radford no se andaba con rodeos.

-Eso no puedo saberlo

-No quiere responder porque sabe que estoy en lo cierto

-Yo estoy de acuerdo con la opinión de Von Bielefeld –esta vez la juguetona y fresca voz de Von Karbelnikoff no dudó en tranquilizar la atmósfera tensa –He visto los resultados que el reinado de Yuuri-heika ha logrado. No puedo dudar ni un segundo en que si ponemos de nuestra parte veremos un lugar libre y en paz donde todos podamos convivir. Tal vez ahora haya quienes tratan de empañar ese futuro, pero confió en el prometido del Maou, quien ha cambiado toda su forma de pensar para alcanzar ese sueño. Y por mi parte lo está haciendo bien. Si ustedes quieren armar una masacre, va por su cuenta.

-Bastante optimista y utópico –Comentó Von Roshuall

-¿Por qué discute algo que jamás ha visto con sus propios ojos? –le respondió rencorosamente Wólfram.

-Porque no ha sucedido

-Pero puede, déjenme decirles, tal vez en cierto punto Von Radford no dudaré en arrebatarle la vida a mi enemigo para defender lo que estimo. Pero tampoco dejaré que mi odio y mi venganza personal hacia el hombre que me intentó matar y me dejó marcado de por vida…-levantó su mano retirando las prendas que cubrían su mano y la mostró ante todos, revelando la enorme cicatriz que surcaba toda su palma. Estaba exaltado sus ojos incluso se habían oscurecido en una expresión indescifrable que ocultaba un oscuro deseo, aquel por el cual duro en pena semanas perdido en su propio infierno, con un sentimiento que amenazó con sepultar su propia identidad –…me controle y me lleve a pasar por encima de aquellos que jamás tuvieron que ver con el, es estúpido, dejarse guiar por tradiciones irracionales donde te dicen que los humanos son diferentes y por eso deben ser dejados a un lado. Me juré a mí, a mi hija y a mis hermanos que descansaré hasta que esto se solucione.

El silencio predominó cuando el ojiverde se acomodó el traje y se sentó nuevamente recuperando la compostura perdida después de dejar desbordar sus apasionadas emociones.

-Entiende en que situación estamos ¿Verdad? No dejo de lado sus argumentos, pero muchos están asustados, la inseguridad empieza a reinar no sólo aquí en todos lados.

-Entonces no deje que el miedo nuble su razón, lo peor que podemos hacer es dejar que la inseguridad nos gobierne, por favor, les pido que no actúen imprudentemente en contra de la estrategia que hemos trazado, hay muchas personas involucradas trabajando para lograr una pronto vía de escape y que esto se detenga.

-Como un favor que nos pide, téngalo por seguro que no se lo negaremos Von Bielefeld, ha demostrado ser digno de confianza pero…

-Ninguno en esta sala dudará en responder al combate si toca a nuestras puertas ni a perdonar a los enemigos

-Procuraré que esto no ocurra y cumpliremos nuestro trato

-De lo contrario la guerra que tanto teme se hará realidad y no vacilaremos en participar para derrotarlos

-Suene como suene, Von Bielefeld, asesinato, brutalidad o genocidio, los intereses de Shinou-heika serán puestos como la mayor prioridad, su pueblo, nuestra gente, nuestros aliados, nadie más cabe dentro ese círculo.

-¿Lo ha comprendido?

Claro que lo comprendía. El mismo lo había jurado "protegeré aquello que has dejado atrás…". Su lealtad para con ese juramento no podía ser pisoteado, también comprendía lo que esos hombres sentados buscaban. Eran nobles, eran líderes que tenían bajo su cargo muchas vidas, si tomaban una mala decisión significaría quitarles la oportunidad de existir.

-Lo entiendo. Actuaré según mis instintos para adelantar los planes y las acciones que se están llevando a cabo. Agradezco su colaboración, sinceridad y lealtad para con la familia.

-Espere. Entre los aquí presentes hemos decidido ofrecer a su servicio algunos de nuestros mejores hombres, le aseguramos que le serán de mucha utilidad…después de todo las acciones de espionaje las está llevando a cabo con poco personal y la necesidad urgente de un nuevo ejército es más que obvias luego de perderlos en la última embocada ¿no es así?

-Así que deciden participar ¿Eh? –el ojiverde sonrió arrogantemente

-Directo, no esperaba menos. No se lo vamos a negar, para nosotros también es beneficioso hallar cuanto antes al jefe que dirige esa rebelión.

-Con ello dejaremos claro que no pueden meterse con los mazokus cuando se les de la gana

-Quien diría que unos ancianos y líderes como ustedes, serían tan arrogantes…-suspiró ante las miradas aprobatorias de los demás nobles.

-¿Le parece? No lo considero así - Von Roshuall sonrío satisfecho de lograr la aprobación del rubio, a partir de ese momento, los engranajes se habían empezado a mover.

Poco a poco, los hombres fueron despidiéndose educadamente del anfitrión que permaneció mirando con atención como los sirvientes ayudaban a guiar a los mazokus hacia la salida para llevarlos hacia los carruajes respectivos. Notó que el castaño había entrado a la sala parado muy cerca suyo esperando que todos desaparecieran para quedar a solas con su pequeño hermano. Pronto, el silencio retumbó en el lugar y las dos figuras conservaron sus posturas, Wólfram aún bien acomodado en su asiento dejó caer su cabeza hacia atrás y cerró sus ojos para descansar su agotado cuerpo.

-Yo…-susurró bajito intentando reprimir la molestia que lo inundaba- esos viejos, intentan salirse con la suya…no se si podré…

-Wólfram –el mayor se adelantó hacia el otro, se arrodilló delante de este y tomó con cuidado las níveas manos atrayendo la atención del chico. –Lo harás muy bien, no te preocupes…

-¡No, no tengo nada, aun cuando esperaba que Yozak lograra su misión, él decide ir a rescatarme en lugar de cumplir mis órdenes! –apartó con fiereza las manos del castaño, se levantó de golpe tirándolo lejos y camino ansioso por el lugar.

-Calma – lo detuvo entre sus brazos sintiendo como se tensaba ante esa repentina muestra de cariño –No ha sido descubierto, el es el mejor, lo sabes…además, fue una orden de mi parte protegerte

-¡Pero…!

-No. Todo seguirá como lo planeaste, falta muy poco para que se muestre, ese hombre estará desesperado al ver su plan destruido por tu astucia…sólo se paciente, Wólfram.

Permanecieron abrazos, hasta que la voz del rubio volvió a sonar, esta vez más cerca de su oído –Y bien, ¿Cuándo te marchas?

-Mañana en la madrugada, lo lamento...no quisiera dejarte pero…

-No te preocupes, le debes sus servicios al henachoko, debes protegerlo…yo puedo hacerlo por mi cuenta…

-Supongo que tienes razón…así que, ¿Dormirás conmigo hoy? –Sonrió al sentir como se separaba tratando de escapar pero lo sujetó con fuerza por las muñecas impidiendo su huída –Me la debes…Wólfram, no te veré por un tiempo y tu hermano te extrañará mucho… -el rostro del ojiverde se volvió rojo ante esa clase de comentarios atrevidos que solía dirigirle Konrad.

-¡Qué clase de hermano eres, pervertido! –se removió tratando de soltarse

-Uno que quiere acurrucar a su lindo hermanito menor entre sus brazos a la hora de dormir…

-No, déjame es vergonzoso que lo digas

-No lo es, porque te amo mi preciado hermano pequeño…-lo atrajo hacia su cuerpo y depositó un cálido beso en su mejilla sonrojada.

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+-Anexo-+

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Debo aclarar antes de iniciar el anexo, esta parte de la historia se centra en los capítulos 80-81, cronológicamente con la serie, he tomado prestado algunos comentarios de los capítulos por si se les hace conocido, el resto es mío. Es spolier ante el caso de alguien que no lo haya visto, así que están advertidos.

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"Deseo expresar mi mayor placer en la ocasión de que Yuuri Heika alcanzó la mayoría de edad. Le pido su perdón en este día, por el bien de mi propia conveniencia, yo Wólfram Von Bielefeld, deseo terminar mi compromiso con su majestad Yuuri y retorno a la tierra de la familia Bielefeld. Esta es mi decisión."

-¿Cómo es eso que se va? Bueno, dejando aún lado el hecho del compromiso.

-Supongo que las relaciones con su tío Waltorana le han motivado a persuadirlo de otra manera-aclaró Gwendal.

-Sin embargo, no creo que Wólfram tenga el poder para hacerlo cambiar de opinión. Aunque haya regresado por voluntad propia, probablemente este en arresto domiciliario-opinó Gunter bastante serio por la situación.

-¿Arresto domiciliario? No puede ser.

-No se preocupe Heika, Wólfram no corre ningún peligro. Para Waltorana su sobrino es lo más preciado, no le hará daño.-la voz tranquila de Konrad se hizo escuchar en el estudio.

-Lord Von Bielefeld es muy listo, a conseguido lo que más quería. Ahora teniendo a su sobrino más cerca puede intentar convencer al consejo de las familias nobles. Al fin y al cabo, él no está de acuerdo con que seas el Maou, Shibuya.

-Oh, no. Wólfram…pobre, obligado a alejarse de su amado. Cuanto dolor estará sintiendo en estos instantes.-Cheri-sama abrazó a la pequeña niña que lloraba la ausencia del rubio.

-Wólfram…-lloriqueo la niña en los brazos de la exMaou.

-No te preocupes Greta. Iré a hablar con Waltorana. Regresaremos a Wólfram.

Corría por los pasillos del castillo tratando de perder a cierto mazoku que lo perseguía luego de traerlo de vuelta de los territorios Bielefeld. Lo más normal era dejarse atrapar para recibir el repertorio de regaños por parte de su prometido (digo aún ex prometido) como normalmente sucedía. Sin embargo, ahora no se dejaría atrapar, no señor, si eso significaba correr de por vida lo haría. Porque si lo no lo hacía Wólfram lo obligaría a rehacer el compromiso. Ah, pero en que se había equivocado…si tal vez en intentar explicarle al rubio luego de su viaje que a pesar de no ser prometidos seguían siendo amigos o familia muy lejana, si algo parecido:

¡Oh, es cierto Wólfram¡ Tengo un regalo para ti. Es un regalo de mi madre, parece que ella te adoptó a ti como si tuviera otro hijo-abrió el paquete hermético procurando tener cuidado en no dañar el contenido. Una vez rompió la envoltura, tomó la prenda y se volteó con ella para mostrársela al ojiverde. Cuando la extendió se percató que era una linda bata rosa.

-¡Ta-da¡ Esto es…eh…esta algo chillón ¿no crees?

Wólfram permaneció en el mismo sitio desde que había entrado a la habitación del Maou, observó con sorpresa el regalo ante sus ojos.

-¿Miko-san envió esto?-cerró sus ojos embargado por un sentimiento de felicidad. El pelinegro sonrió aún con la prenda en alto y decidió aclarar cierto punto que tenía en mente.

-Olvidando toda la cosa del prometido, yo quiero ser tu amigo-se sintió incomodo por el silencio y la aparente tranquilidad del otro. Se movió con nerviosismo detrás del chico.

-Permíteme verificar el talle… ¡Oh, es perfecto¡

Comenzaba a delirar y las palabras a atorarse en su garganta, oh, mal inicio. ¿Desde cuándo era tan difícil decirlo? Antes se lo había gritado, claro, aún no lo conocía, era lógico. Las cosas habían cambiado y no quería lastimarlo. Eso, o que simplemente no estaba seguro de que lo sentía al respecto.

-Esto…quiero decir…somos familia. Greta te llama padre y mi padrino es tu hermano mayor. Somos algo como indirectamente relacionados, claro que diferente al tipo de relación a la que teníamos…eh…

El rubio sonrió un poco y luego abrió los ojos iluminados con cierto aire de emoción.

-¡Comprendo lo mucho que has estado pensando en mí, Yuuri¡

-¿Eh?- el soukoku se sonrojó por el comentario y se alejó unos pasos.

-Si sientes eso tan fuerte, entonces no hay ningún otro camino. ¡Vamos a restablecer de inmediato el compromiso¡-gritó animado el mazoku con una gran sonrisa adornando sus labios.

Yuuri retrocedió más intimidado por las palabras de Wólfram. Ahora si estaba en problemas. No lo pensó ni un instante, soltó la bata y salió a toda velocidad. No quería restablecer el compromiso. El rubio lo siguió gritándole su descortesía y falta de valentía

Sí, esa era la situación que había provocado el hecho que no haya podido descansar tranquilo. Pro más que se negó, la susodicha carta, escrita por el noble había desaparecido misteriosamente. Claro, alguien lo estaba traicionando, pues tanta conveniencia no podía ser cierta. De todos modos, ya no le era posible hacer que Wólfram desistiera, sin la carta que era un símbolo formal de rompimiento, todo volvía a la normalidad.

-Su Majestad Yuuri Shibuya nuevamente prometido con Su Excelencia, Wólfram Von Bielefeld.-pronunció con solemnidad Gunter aunque con cierta pizca de melancolía.

Gwendal seguía en su labor de leer los documentos acumulados y Konrad miraba a través de la ventana aparentemente ajeno a cualquier cosa dentro de ese cuarto.

-Ahh-suspiró el pelinegro, resignado a su destino. Miró de soslayo al chico sentado en la mesa que parecía ausente en la lectura del libro. Luego de tremenda maratón que corrieron, el mazoku había adoptado una aptitud bastante extraña en él.

-¿Wólfram?

El rubio no interrumpió su actividad pero le dio un sonido afirmativo indicando que lo escuchaba.

-Ehh…me preguntaba ¿Estás bien? Bueno me perseguías para que el compromiso se restituyera pero ahora no sé por qué has perdido esa convicción que tenías.

No obtuvo respuesta. Gwendal levantó la vista para centrarla en su pequeño hermano, Konrad hizo lo mismo. Ambos parecieron entender el silencio del ojiverde. Por un momento, las expresiones de los dos cambiaron a una de tristeza pero se borraron casi inmediatamente.

-Deberías buscar la carta con más dedicación Yuuri, tal vez está refundida. –fue la escueta respuesta de Wólfram. Cerró el libro y se levantó.

-¿Ehh? ¿Por qué? Ya lo he hecho y no la encuentro. Te lo digo alguien la debió haber tomado.

-Entonces haré otra para ti, así te evitas el problema de seguir atado a mí.

-Oh, no quise decir eso Wólfram.

-Claro que no quisiste Yuuri, ya lo has hecho con tu forma de actuar, pensé que de verdad querías continuar con esto ya que después de todo te tomaste la molestia de hablar de nuestro vínculo.

-Ahh, eso…pues verás…yo lo decía simplemente porque quiero que seas mi amigo, ya sabes…-el azabache sonrió bobamente moviendo sus dedos nerviosamente, claramente esperando su reacción. No mentía con sus palabras, el era el tonto por haber intentado leer a través de líneas el mensaje de su prometido. Paseo su vista por el resto de ocupantes, obviamente tenían su atención puesta en ellos.

-¿Konrad? ¿Gunter?... ¿Gwen…?-su voz se apagó antes de continuar.

El castaño se removió un poco contrariado con el giro que había tomado la conversación. El otro hombre ni siquiera se atrevió a enfrentar su mirada.

-Creo que Heika quiso dejarle claro el lógico lazo que tienen, después de todo siempre le ha considerado como su mejor amigo.-mencionó preocupado Konrad.

-Yo…Wólfram…

-Déjalo. Ya lo entendí. Tendrás la carta al finalizar el día.-sin hacer mucho ruido dejó la habitación.

-Creo que debes hablar con Wólfram, Heika.

-Si Gunter creo que metí la pata. Ahh, pensé que podríamos hacer esto sin tanto escándalo.

-Yuuri-la voz firme del pelinegro se escuchó. Si no quieres el compromiso termina con esto. Deja de jugar con los sentimientos de Wólfram, pareces no tomarlos en cuenta. Lo mejor es que se alejen.

-Yo no quiero que se vaya.

-Tiene que-esta vez Gunter interrumpió-No creo que él quiera seguir a su lado. Además su tío querrá tenerlo a su lado y comprometerlo con otra persona, ya va siendo hora que como noble contraiga responsabilidades.

-¿Compromiso con otro? ¿Responsabilidades?

-¿Crees que puede seguir de un lado a otro contigo como tú lo haces despreocupadamente?-la voz desafiante de Gwendal lo hizo estremecer, pero no dejó intimidar.

-He dicho que no quiero que se vaya. Tampoco he cancelado nada así que no tienen por qué buscarle pareja.

-¿Y qué harás si decide dejar a un lado eso del prometido para hacerlo con otro?-la seriedad de la pregunta del consejero fue contundente para el Maou. Claro que no se esperaba que su fiel compañero hiciera aquello ya que era el quién siempre le reñía por infiel o tramposo, sin embargo, dada las circunstancias esa posibilidad no sonaba tan imposible.

"No tu escúchame a mi…no te sorprendas si soy yo el que termina esto; porque yo soy un niño egoísta y con mal temperamento, pero tu eres alguien influenciable, inseguro e indeciso. Tu amabilidad conmigo me lastima hasta el punto que se vuelve indiferencia."

-Oh, así que finalmente has perdido a Von Bielefeld, eh Shibuya que despistado has sido.-la interrupción de Murata sorprendió al pelinegro y lo dejó visiblemente perturbado.

-¡No he perdido a nadie¡-gritó sonrojado.

-Si tienes razón, fue una mala afirmación…porque para perder algo tienes que poseerlo primero. ¿Verdad?

Vaya que su amigo era directo ¿Cómo diablos terminó enredado en eso? Ahora estaba reclamando claramente su propiedad sobre el mazoku, dando a entender que era su prometido y nadie podía acercársele a él. Ahh, como extrañaba esos días rutinarios de la escuela donde todo su mundo consistía en su estudio, las peleas con otros chicos y las chicas bonitas, si ellas a las que le había quedado prohibido mirar porque resultaba que en un futuro se casaría nada más y nada menos que con un chico. Admitía que no era cualquiera, era todo un príncipe hermoso, con buenos modales, entrenado en la lucha, valiente, y con una peligrosa personalidad, claro que así le gustaba… ¿gustaba?...a él…le…¿gustaba?...colapso nervioso…

-¡¿Eh?¡-gritó tan alto que hizo a los demás a cubrirse sus delicados oídos.

-Me alegro que lo hayas entendido. Puedes tener tus prejuicios, tu gusto por las mujeres, pero acéptalo. Te atrae no sólo la forma de ser de Von Bielefeld sino también su físico. Te gusta, debías de admitirlo. Así que ahora que hemos aclarado este asunto, ve y habla con él.

Pero el soukoku seguí inmóvil, con la cara roja como un tomate, la vista perdida y moviendo los dedos desordenadamente. La realidad era difícil después de todo. Sin embargo, esta era la última carta que se jugaban los 4 hombres en ese estudio, si el Maou no se daba cuenta entonces lo demás era inútil.

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(1) Bécquer, Gustavo Adolfo. Rimas y Leyendas. Verso LXIII.

(2) Bécquer, Gustavo Adolfo. Rimas y Leyendas. Verso XLIII.

(3) Nervo, Amado. Poesías Completas. XXXVI Armonía.

Bueno, no sé si la cuestión del compromiso tiene demasiado drama, supongo que yo lo veo desde ese punto de vista, pues en la serie jamás se tomó en serio. Considero que Wólfram tarde o temprano se cansa de la situación con el maou y pues aquí la planteo lo mejor que puedo. Es importante traerla a colación pues esto es un Yuuram (aunque no lo parezca, jejeje) y la historia lo requiere. No va a ser fácil para el despistado pelinegro ante un decidido y madurado mazoku que ha decidido poner todas sus capacidades en pro de su gente, y dejar de ser un simple soldado y noble. Lamento si se torna demasiado largo, pero sólo estoy describiendo la situación, en unos dos capítulos comenzara la verdadera acción y se descubrirán los planes respectivos de cada bando y entonces las cosas irán tomando forma.

Adelanto: Capítulo VII. Divagaciones y Estrategias. ¿Que podría dañar aquello que he armado con tanto empeño? La guerra se aproxima y con ello la muerte de las personas más cercanas para el Maou, definitivamente gozaré con su dolor y su expresión de amargura, sólo para ver en sus ojos el mismo sentimiento que experimenté por su entera culpa…

Un Yozak infiltrado y con noticias de los oscuros planes, y un Yuuri perdido en otra aventura descuidada para buscar sus propias respuestas…espérenlo.

Agradezco que me dejen comentarios, criticas, sugerencias todo sea en pro de mejor mi escritura, la historia y no caer en lo monótono. Espero que me avisen si llego a ser aburrida con lo mismo, aunque todo tiene su razón de ser. Ja ne!