Capitulo 2:
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El fuego era la cosa más venerada y temida por el hombre. Era considerado provechoso, el mayor don que los dioses le habían dado a los humanos para sobrevivir, pero como equivalencia podía consumir la vida de la forma más dolorosa y lenta que el ser humano pudiera concebir. Lenguas con tonos amarillos y naranjas brillaban, ardían con intensidad irrumpiendo la tranquilidad del pueblo y en ese momento el calor emitido era comparable con el que de seguro se encontraba en el infierno. Las llamas se extendían abrazando los techos y paredes de las casas, consumiéndolos mientras que largas colas de fuego exploraban los alrededores que esperaban listos para ser consumidos. Era comparable a ver un ave fénix que se movía extendiendo sus alas y su cola, posada precisamente sobre el pueblo gitano.
El cielo se teñía de morado y los gritos desgarradores de sus conocidos taladraban en su cabeza como si se tratasen de agujas. Sus ojos celestes se abrieron reflejando el carmesí de las llamas que con segundo que pasaba, devoraban todo a su paso. El shock y el miedo le habían paralizado, no podía separar la vista de esa horrible escena delante de sus ojos. Las pertenencias, las tiendas, sus compañeros... el fuego lo estaba devorando todo. ¿Por qué...? Luego de pasar tanto para poder estar al lado de su amante, y al fin luego de mucho sus padres habían aprobado su matrimonio... y ahora esto.
Sus piernas temblaron, su garganta se seco y cayó de rodillas, como si se tratase de un ratón acorralado por un gato hambriento que no descansaría hasta devorar cada parte de su carne, enterrando sus colmillos en aquella blanca piel que había cuidado desde que tenía memoria.
El destino realmente lo odiaba.
─Alpha…Alpha…─ susurraba afligido, aclamando el nombre del moreno que hace unas horas había estado en ese lugar. Observo con terror como poco a poco un par de soldados se acercaban a donde estaba, tomándolo fuertemente del cabello para obligarlo a levantarse, arrebatando de esta forma un fuerte quejido de su garganta─. Sálvame…
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Cuando abrió los ojos, con lo primero que se encontro fue con el lecho vacio. No es que fuera algo nuevo, de hecho se podía considerar que Zanark prefería mil veces la soledad y claustro que amanecer rodeado de rameras como la mayoría de los jóvenes de su edad. Esta vez sin embargo, había decidido iniciar su vida sexual con la puta favorita de su padre y de alguna forma hubiera deseado que Rune amaneciera en sus brazos. Una estúpida contradicción sí, pero era lo que realmente deseaba.
Había sido una noche larga y cansada, de hecho, había perdido la cuenta luego de la quinta vez que había logrado venirse y perdió la conciencia en algún momento del amanecer. Ese pelirosa si que estaba amaestrado y no culpaba a su padre por haber permanecido con tal joya durante tanto tiempo, es decir el feudal se aburría en menos de seis meses de sus adquisiciones y Fey tenía en esa casa más de cuatro años y mencionar que era un record que nadie había logrado cumplir; era decir poco. Más bien se antojaba a una tarea titánica de la cual estaba seguro muchos hubieran preferido perder su vida a seguir con aquel infierno. Pero fuera lo que fuera, le había tomado aprecio a Fey y hubiera deseado no sentirse tan vacio después de esa noche.
─Una simple sonrisa…─Suspiró alzando su mano, tratando de alcanzar aquella ilusión que se había vislumbrado en su mente─. Me hubiera conformado con un "buenos días" y no un sexo vacio, ni siquiera está aquí. ─ Torció el gesto enfadado, tomando la almohada de plumas para apretarla con fuerza. No era amor de eso estaba seguro, tampoco era que lo necesitara, solo, solo quería el calor de la compañía que le podía brindar, fuera de una amistad (que mantenían bien o mal) necesitaba el calor humano.
A los pocos minutos jóvenes mozos entraron a la habitación, indicándole que su padre lo buscaba de forma insistente y por lo tanto debía arreglarse y bajar. Se dirigió desganado al cuarto de baño, limpió su cuerpo con un poco de agua tibia que anteriormente los mozos habían preparado para su aseo, lavo su larga cabellera verde, para luego atarla en una larga trenza que fácilmente llegaba más debajo de su cadera. Se lavo el rostro y el resto del cuerpo para al terminar tomar la ropa casual que solía usar diariamente; Botas largas de cintas, pantalón sencillo, playera de manta con encaje y un saco negro y largo de botones anchos y adornos dorados; su favorito.
Salió de su habitación, tomando su cinturón y espada, para dirigirse enseguida al salón principal donde lo más seguro su progenitor se encontraba. Grata no fue la visión que encontro, guardando un gruñido en lo más profundo de su garganta al observar a Rune sentado en las piernas de su padre. Zanark busco la mirada del pelirosa, obteniendo como respuesta una y otra vez la evasión de esos ojos escarlatas que hace pocas horas destellaban pasión entre sus brazos.
─Padre…─saludó el moreno con una reverencia. El pelirosa ni se inmuto, continuando besando el cuello de su señor quien sonreía tranquilo y feliz, después de todo al fin su hijo de había convertido en un hombre por completo─. He escuchado que requería mi presencia y heme aquí.
─Necesito que vayas al pueblo y reafirmes un contrato de venta de vinos ¿crees poder con eso?─cuestionó alzando la ceja. Como futuro señor Zanark debía empezar a conocer y llevarse con los comerciantes de su pueblo, demás, debía empezar a hacer uso de su firma como hijo único y primogénito─. Luego, eres libre de hacer lo que quieras, tienes mi autorización para conocer lo que será tu pueblo.
─Como lo solicite padre. ─Dijo sin más, retirándose de inmediato del lugar, no sin antes enviarle una última mirada al menor de cabellos rosados quien reía, susurrándole cosas al oído al Feudal que solo asentía varias veces. Bufó indignado, retirándose del salón finalmente.
─Abalonic─ una suave voz le llamo, logrando que el moreno alzara la vista, encontrándose en la salida del salón con un chico de cabello blanco y ojos violetas que lo miraba con una sonrisa en los labios─. Se te nota afligido ¿qué sucede? ─cuestionó, Zanark rodo los ojos poniéndolos en blanco.
─Nada Saryuu, nada que te interese ─una suave risa abandono los labios del recién llegado tras sus palabras, ocasionando así que el aludido suspirara cansado─. Más bien dime ¿a que has venido? ─Cuestionó. Saryuu solo sonrió mostrando una carta en sus manos sellados con el emblema real.
─Ordenes del Virrey.
─Y tú como su perro fiel vienes a encomendar sus sucias decisiones a mi padre ¿no? ─preguntó con voz molesta. Desde siempre era sabido que las órdenes del Virrey eran crueles e injustas, sin embargo se tenían que cumplir al pie de la letra y la persona que se encargaba la mayoría de las veces de hacerlo era su padre, cosa que le causaba mas repugnancia aun.
─Cuida esa lengua si no quieres que te la corte Abalonic. ─gruñó el de cabellos blancos. Zanark poso la mano en su hombro, sonriéndole divertido.
─Como si pudieras, perro idiota. ─Sin más se retiro del lugar, soltando un gran suspiro de sus labios, debió preguntarle con exactitud cuál era la orden del virrey que se tendría que acatar en esas tierras o bueno, tal vez solo se trataba de otra invitación a una larga jornada de sexo donde los de alta alcurnia realizaban los mas aborrecidos actos sexuales con sus esclavos. Incluso su padre en algún momento había llegado a matar a alguno de sus sirvientes por un placer insano y no solo él, el mismo rey lo hacía… O al menos eran los rumores que merodeaban a la burguesía─. Pensar que algún día formare parte de esos cerdos. ─Pensó para sí, saliendo por las grandes puertas de la mansión donde vivía.
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Un largo suspiro salió de su boca, cerrando los ojos para descansar mentalmente de todo el escándalo del que hace poco había salido, es decir, jamás pensó que la familia de Alpha le cuestionara tanto, menos que lo recibieran con brazos abiertos cuando hace apenas dos años lo habían rechazado por completo.
─Incluso intentaron sobornarme. ─Musitó para sí, para luego abrir sus ojos, observando detenidamente las nubes desde el techo en el que había decidido subir. Tenía 4 años de conocer a Alpha, dos de ser pareja, uno donde le ofreció ser su esposo y un día de haber aceptado─. Es que no entiendo, aunque para ser sincero no quiero entender. ─De un brinco se sentó en el techo, observando detenidamente como la vida proseguía en aquel pueblo, que era la sede del señor Feudal y por lo tanto donde más comercio y prosperidad había, bueno al menos para la mayoría.
Cuando pisaron por primera vez ese lugar su vida había cambiado por completo, e incluso el destino le sonrió. Es decir, no solo había conocido el amor sino que incluso se había convertido en la sede donde más tiempo había durado su familia después de llegar a durar incluso una semana en o días en otros lugares ¿La razón? Probablemente se debía a que habían sido bien acogidos por el pueblo, no habían sido discriminados ni menos tratados de timadores, hechiceros, brujos, estafadores o secuestradores como en otros lugares. Realmente había llegado el sentimiento de acoplamiento logrando así que su estadía se alargara por cuatro años y el tiempo que aun faltara por venir.
No pudo evitar sonreír al recordar cómo había llegado a conocer a Alpha y esa maldita seriedad. Conmemoraba claramente como le había hecho desesperar una tarde en el mercado, llamándole amargado y frio, todo por una pelea infantil que se había suscitado por una estúpida flauta. Gamma la quería para él, Alpha la necesitaba para un obsequio hacia su hermano menor. Luego de aquello le siguieron mas peleas, malos modos y cada que se veían llegaban a insultarse ¿Raro? bueno, eran polos opuestos por completo y como tal a los dos años ese magnetismo se deslumbro como algo tan poderoso que terminaron besándose en medio de una pelea. Ironías de la vida se dice, para Gamma no era más que el caprichoso universo jugando con sus destinos.
Llegaron a enamorarse y así una relación "Inestable" para el peliplata y "valiosa" para Alpha dio comienzo, teniendo siempre presente que en cualquier momento Gamma se marcharía del pueblo en cualquier momento o los padres de Alpha lo separarían por meterse con un gitano como él lo era. Por otro lado sabia de los labios del propio Alpha que para el aquel nuevo sentimiento era algo valioso que no quería perder, que se rehusaba a dejarlo ir y llevarse consigo la única llave para abrir aquellos sentimientos que habían permanecido tanto tiempo escondidos dentro de lo más profundo de su ser.
─"Casémonos" ─Le había propuesto luego de un tiempo, oferta que Gamma había ignorado varias veces principalmente por el rechazo de su familia. Pero ahora… ahora todo era diferente y todo mejoraría.
─Si hay algo que me puede separar de ti solo es el patriarca pero… espero me comprenda. ─Suspiró por undécima vez en ese día, sentándose con rapidez al escuchar varios gritos provenientes del callejón de lado. Rodo los ojos e intento ignóralo más al volver a escuchar varios sollozos y gritos no puedo evitar dar un vistazo encontrándose con un adulto, gordo y feo (para su gusto) golpeando a dos pobres niños que se hacían ovillo en el piso tras cada golpe. ─Mierda.
Rápidamente se bajo del techo, corriendo con rapidez a donde estaban los menores, quienes gritaban y gemían de dolor pidiendo ayuda, pero al parecer nadie en los alrededores les prestaría algo tan humano. Gamma chasqueo los dientes, molesto e indignado, mirando de un lado a otro hasta dar con tres piedras.
Bien esto bastara para llamar su atención. Pensó, tomando entre sus manos las rocas, tomo aire y con gran fuerza lanzo la primera hacia el cuerpo del mayor, que enseguida volteo el rostro, mirando con el ceño fruncido al albino, el de ojos celestes solo alzo los hombros. ─ ¿Por qué no te has de meter con alguien de tu tamaño idiota aprovechado? ─Le retó. Mirando con burla al adulto que gruño enfadado.
─Maldito y sucio gitano insolente. ─Bramó el hombre. Gamma sin más sonrió, lanzado la segunda roca al rostro del agresor.
─ ¡Corran! ─Gritó el albino. Los niños comenzaron a correr con la poca fuerza que les quedaba, mientras el peliplata con destreza tomaba dos rocas más y las volvía a lanzar al contrario al ver que intento ir detrás de los niños. Después de todo si había algo que Gamma detestara más que tener alguna marca en su cuerpo o que alguien tocase su cabello, era el maltrato a los inocentes.
El adulto gruño de nuevo, obteniendo como respuesta una nueva piedra en su estomago y una risa altiva de parte del de ojos celestes que le saco la lengua y sin más se puso a correr, a sabiendas que tendría que perderlo tarde o temprano entre la multitud, al menos eso pensó hasta llegar a la plaza principal donde fue alcanzado por el hombre al tropezar con otro cuerpo, el agresor lo tomó de la camisa, cerro el puño buscando estamparlo directo al cuerpo del contrario. Gamma cerró los ojos, aterrado.
Pero el impacto nunca llego.
─Supongo que debes tener un buen motivo para esto, pero en mi presencia no lo he de tolerar─. La voz fuerte y molesta de Zanark calo en lo más profundo de los sentidos de los presentes, haciendo que el verdugo del albino hiciera una reverencia inmediata, agachando la cabeza. Gamma, no comprendió en absoluto lo que paso y observo alzando una ceja al joven de piel morena y largos cabellos verdes que miraba irritado la escena. El albino perdió el equilibro y se sintió tocar el piso si no fuera por los reflejos del recién aparecido que lo tomaron de la cintura evitando que tocara aquel destino, dejando caer en su lugar un bulto de manzanas que el de ojos rojos acababa de comprar.
─Su señoría ese gitano me ha agredido ─Musitó el hombre en voz baja. Zanark arqueo la ceja soltando al chico y haciendo que esta vez cayera de rodillas en el piso, mirándolo fijamente. Gamma gruño, parándose de inmediato para apuntar al hombre con molesta.
─Eres un hijo de puta. ─le insultó, para luego cruzarse de brazos, suspirar y señalarlo─. Dices eso cuando el que estaba golpeando a dos niños como un verdugo eras tú, cerdo asqueroso, eres como todo los que están en la nobleza o puestos privilegiados ¡Son basura!
─ ¡Basta! Me he cansado de escuchar esto. ─Grito el más alto, observando a ambos con frustración.
─Nadie te ha dicho que te entrometas en este asunto, idiota. ─Mencionó Gamma molesto, dándole un pisotón al mayor que lo hizo gruñir. Y cuando Gamma menos lo espero, tenía a dos hombres que antes se mantenían al lado del moreno, sometiéndolo en el suelo─. ¿Qué hacen? ¡Suéltenme!
─Suéltenlo. ─Ordenó Zanark con un suspiro, tratando de calmarse, después de todo las palabras de aquel joven albino estaban lejos de ser mentira; el clero y los nobles eran una porquería─. Perdona la agresividad pero… no toda la gente rica es como tú piensas. ─Musitó agachándose a su altura, para tomar una manzana de las que antes habían caído al suelo, limpiarla con su ropa y entregársela al de ojos celestes. Zanark sonrió, observando con atención los finos rasgos que pertenecían al que descifro por su vestimenta era un joven gitano del pueblo─. Por lo demás, debo agradecer que defendieras a esos niños y… en cuanto a ti. ─dirigió una mala mirada el hombre que se mantenía a la expectativa, sin poder creer lo que veía ante sus ojos, no creía posible que un Abalonic se pusiera al nivel de un mugriento gitano. ─No te quiero volver a ver cerca del pueblo.
─Pero señor, esos niños me robaron comida, yo…
─No hay justificación para atacar a dos infantes, son niños, este joven solo quería defenderlos de alguien que deja en mal al pueblo que rige mi padre, hoy estoy misericordioso, te estoy dando la oportunidad de irte del pueblo mientras puedas. ─Vociferó el moreno, Gamma quien se encontraba escuchando aquello alzo la ceja, mirando como el adulto se retiraba de ahí, chasqueando los dientes.
¿Puede ser que?... Pensó con rapidez el peliplata, atando cabos de inmediato para dar un pequeño salto sorprendido, avergonzándose de inmediato tras cometer tal osadía y peor aun hablar de más. ─"Lo haces jodidamente bien Gamma." ─ pensó para sí mismo. Entiendo al fin por que al agredir al moreno dos guardias lo habían sometido al piso─. Yo… lo siento. Señor. ─Bajo la cabeza nuevamente, haciendo una reverencia simple, para luego sonreír y mirar al más alto directamente a los ojos, desviando su mirada aun apenado.
─Al contrario, gracias a ti ─corroboró el moreno, perdiéndose por unos segundos en aquella sonrisa─. Agradezco lo que has hecho, y ten por seguro que algún día te devolveré el favor por defender a gente inocente que los guardias reales debieron ayudar… ha… ¿Tu nombre? ─alzó la ceja confundido, esperando que el chico de piel blanca le dijera su nombre.
─Gamma.
─Gamma… bien, espero verte pronto. ─Se despidió, dándole la espalda para continuar caminando al carruaje que ya lo esperaba, sonriendo con tranquilidad, como hace tiempo no lo hacía. Tal vez el mundo no estaba tan podrido como lo creía, solo había necesitado la muestra de valentía de un sucio gitano para entenderlo; cuando llegara al poder, debía cambiar al menos un poco, aquella peste que inundaba las tierras de su progenitor.
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Sus boca soltó un bufido y sus ojos se tornaron con fastidio y molestia al ver al peliblanco sentando en la sala como si se tratase de su propia casa. ─Perro. ─Le llamó el moreno de mala manera, observando con hastió la mueca de burla que el de ojos lilas esbozo ante su apodo─. ¿Qué haces aquí? Deberías regresar a lamer los pies del virrey, en lugar de andar molestando en moradas ajenas. ─Comentó iracundo, dejando ver el fastidio en cada silaba que arrastraba.
─Tranquilo Abalonic… solo espero la carga que en unas horas debo llevar ante su alteza. ─Indicó el más bajo con tranquilidad, moviendo con elegancia la copa de vino que traía en sus manos y sonreír tranquilo─. Deberías estar agradecido que estoy aquí para limpiar ese inmunda plaga del pueblo.
─ ¿Plaga? ─cuestionó de inmediato el moreno, sentándose en el sillón que se encontraba frente al de Saryuu─. ¿Carga?... no entiendo de qué mierda hablas.
─El virrey a dado la orden de deshacerse de todos los gitanos de Francia, pero claro… con la excepción de solo matar a los hombres infértiles que no sirven para nada, tomaremos a los donceles y los venderemos como esclavos o rameras en el peor de los casos a algún burdel, que más da. ─Saryuu alzó los hombros desinteresado. Zanark por su lado llevo su mano a la cabeza con frustración, tirando uno de los cojines con molestia palpable─. Antes de que te enfades, debes saber que el virrey ha ordenado eso por que la iglesia así lo dispuso, lo han encontrado culpables de herejía.
─Entonces que condenen al clero de igual forma por perversidad y lujuria ¡matar a todo una etnia! ¿Qué les pasa por ese jodido cerebro?─ Gruñó por lo bajo, levantándose para tomar la botella de vino que había en la mesa del centro y servirse en la copa─. ¿Hasta dónde van a llegar? Nadie les pone un alto, no tienen temor de dios.
─No es como que puedas hacer algo para remediarlo, el destino esta echado. ─comentó como si nada el peliblanco, alzando sus pies sobre el mueble y reír de nueva cuenta, casi burlándose del rostro afligido del de cabellos verdes─. En cualquier momento estarán aquí con los jóvenes que nos llevaremos al palacio del virrey, hecha un ojo, tal vez hay alguno que te interese, igual. ─Se levantó de su asiento, para acercarse al más alto y pasar de forma descarada uno de sus dedos por el pecho contrario─. Ya eres todo un hombre y tu padre ha pedido ver a todos y cada uno antes de partir.
─No me toques ─volvió a gruñir molesto, tomando la mano contraria y mirarle desafiante─ algún día las garras del infierno los alcanzaran y estaré en primera fila para verlo.
─Si es que no eres el primero en ser alcanzado por ellas Abalonic, te lo he dicho…cuida tu puta boca.─ Indicó molesto, empujando al de ojos rojos en el sillón que se encontraba detrás de ambos, para luego de forma rápida posar la espada más pequeña de las tres que llevaba en el cuello moreno de Zanark. ─Que te la van a cortar y créeme que el primero en la lista para hacer eso… soy yo.─ Tras sus palabras Zanark sonrió, alejando con rapidez la espada de su cuerpo, alzándose frente al más bajo que le miraba molesto.
─Lo que digas… ─indicó, para luego salir del lugar salir de la sala sin más. Gitanos, matanza, llevo su mano al saco, palpando un dije con una cadena…ya recordaba, esa tarde, en la plaza, aquel joven…
Gamma, pensó con rapidez, negando varias veces, no creía que aquel joven fuera tan idiota para dejarse atrapar. Aunque una fuerte punzada se hizo presente en el pecho justo en ese momento, no le dio importancia.
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─Alpha… ¡Alpha! Suficiente, ¡Basta, déjenlo!─Bramó el de cabello platas, observando como el cuerpo del de cabellos morados, caía al piso, tras una herida de espada que uno de los soldados había dado de forma certera.
Se tiro a llorar sobre el cuerpo de Alpha, cubriendo con su propio cuerpo el contrario, abrazándolo con fuerza, como si du vida dependiese de ello.
No entendía, no comprendía como en las pocas horas en las que había salido todo ese caos se había forjado, menos el por que pasaba aquello, como tampoco se explico como hace apenas unos minutos antes de ser tomado por la fuerza Alpha había intervenido, ocasionando ese fatídico incidente que ahora, lo más seguro le costaría la vida.
─Despierta… ¡maldición, despierta Alpha!...
Fin del capitulo 2.
Continuara.
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¿Qué dijeron?~ El Alpha y el Gamma irán a pedir permiso pa casarse y el señor le va a gustar gamma y pedirá ser el primero… ¡pues no! mis amores gracias por leer, que según yo espero que lo hagan…Espero. En fin ¿Qué les ha parecido? Digamos que a un falta un poco y quise cortarlo en esa escena por que bueno…soy mala. Les dedico este cap a mis niñas Nekoale, Laura, Ivy y la Ardisha~ y claro, al cosito del nico.
Agradezco a mi editora por su ayuda que vieran la extrañaba bastante. Lili eres de las mejores editoras que conozco.
Respecto al fic, bueno les dejare hacer la pregunta que quieran y se las contestare por interno, digo si tienen alguna duda de lo que pasara en un futuro o de cómo se desarrollaran las cosas se las contesto por MP. Demás me despido y espero la próxima semana venir con la continuación.
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