Capítulo 8. Un obstáculo llamado Dimitri.

(NC: Más que obstáculo yo hubiera usado una palabra con peor sonido NH: Los locos psicópatas germanohablantes también xD)

El día siguiente fue, cuando menos, curioso. Los padres de Anushka se habían enterado del ataque a su hija, y habían ido al colegio. Pero ellos solos no. Cuando los Merodeadores y la pandilla feliz (NH: O el grupo de los locos, ambos nombres son válidos) los vieron, se quedaron impactados. Iban los padres, los abuelos, otra pareja de mediana edad y un chico que aparentaba la misma edad que Anushka, o quizá un año más, y todos ellos iban acompañados de tres elfos domésticos y el gato de Anushka, que había aparecido de repente (NC: Sólo faltan las lechuzas. ¿O es que directamente no tienen?).

—Annell… —murmuró Leickran cuando vio al chico—. Te voy a matar… No… peor aún… te decoloraré el pelo.

—¡¡Leickran, eso no!! —se escandalizó Yeye.

—¡¡Te juro que no fui yo!! —se defendió Annell preocupada.

—¿Pero qué os pasa? —les preguntó Sirius.

Para ese entonces, Leickran estaba apoyado en una pared, murmurando cosas como psicópata.

—Ha venido… no puede ser… ¿¡Dónde dejé mi cuchillo!? —sí, eso murmuraba.

—Vamos, Leickran… No será para tanto… La última vez casi os matáis vosotros dos… pero no puede ser para tanto —intentó calmarlo Talvi, que ya se había recuperado de su shock.

—¡¿Pero os importaría decirnos qué pasa aquí!? —exigió James.

—Ha venido la peste… Corred antes de que os vea… Aún podéis salvaros —le respondió Leickran (NC: Ops, parece a punto de sacar el agua bendita).

—No le hagas caso —intervino Annell.

—Hombre, que el tipo es insoportable, no me lo negarás —intervino Liesl.

—¿¡Qué tipo!? —a James le mataba la curiosidad, ¿se nota mucho?

—Ése de ahí —explicó Annell mientras señalaba al chico. Los adultos en esos momentos hablaban con Dumbledore—, es Dimitri.

—¿El que Leickran tanto odia y más nos valía no conocer? —preguntó Remus—. ¿Por qué? (NA: Qué niño más inocente xD La que le espera… NC: Y tú y Haku sois unas niñas demasiado malas. Dicho desde la admiración y el cariño, pero lo digo NH: Gracias, nos halagas)

—No preguntes —suspiró Lily con pesadez—. Tendremos que ir a saludarlo, ¿no?

—¡¡NO!! —exclamaron al mismo tiempo Liesl, Leickran, Talvi, Annell e incluso Yeye.

Y los Merodeadores seguían sin comprender.

—No me digáis que es el novio de Maycov —dijo Sirius de repente—, porque matáis a Remus.

Remus le lanzó una mirada que habría asustado casi a cualquiera.

—¿Anushka con novio? —replicó con miedo a que Sirius tuviera razón—. ¿Dónde se vio?

—Yo qué sé, en algún sueño —respondió James con voz cansada—. ¿Quién es ese niño? ¿Qué relación tiene con Maycov? Y lo más importante: ¿por qué coño no queréis decirnos nada?

—Dimitri Alexandrovich Plushenko, no te lo voy a decir y por la respuesta a la segunda pregunta, ésa que no te he dado ni pienso darte —contestó Talvi.

—Pero si no me la das… —dijo James.

—Ya, ya —interrumpió Lily—. No lo sabréis por nosotros. ¡Punto!

Y la pelirroja se dirigió directa a la enfermería, seguida de cerca por Talvi y Yeye. Los Merodeadores se quedaron bastante sorprendidos.

—Es terrible. ¿Por qué nunca nos cuentan nada? —preguntó Sirius, cuya parte cotilla sufría terriblemente.

—Discreción —contestó Remus desanimado (NC: Qué va, es por hacerse los interesantes. Además, ¿cuándo les has contado tú que eres licántropo, eh?).

Desde luego, lo peor fue el encuentro de Leickran y Dimitri. Que, lamentablemente, se produjo en la enfermería, en presencia de Lily, Talvi y Yeye, y por supuesto también de Anushka y Raven, que seguían sin levantarse pero evolucionaban favorablemente.

El ruso desconocido y el loco psicópata germanohablante se metieron en una discusión de grandes dimensiones según se vieron. Las exclamaciones tipo ¿qué coño haces tú aquí?, ¡yo hago lo que me da la gana!, ¡lárgate y no vuelvas! y demás no abundaban mucho porque lo más frecuente fue que cada uno pusiera al otro de gilipollas integral para arriba. Pero alguna sí que había. Los espectadores observaban con sorpresa, interés o aburrimiento, dependiendo del carácter de cada uno.

Kali entró en aquel momento. Se sentía generoso y quería repetirle a Raven despierto lo que le había dicho cuando estaba durmiendo; claro que no contó con el amplio público, así que se quedó mirando la pelea un ratito y justo cuando Leickran iba a golpear a Dimitri la interrumpió con un potente grito, cosa que Anushka llevaba intentando hacer casi desde el principio.

—¡EH! ¡¿QUÉ PASA?!

Anushka lo miró bastante agradecida, pero los contendientes se volvieron hacia él con cara de homicidas (NH: Qué bonito homoioteleuton). Kali se preguntó si era que querían matarlo o que no les había dado tiempo a cambiar de expresión (NC: Si fuera Raven quien te mirara así, no habría dudas).

—Vamos a ver… —el Caído se dirigió a la rusa mayor—, lo conoces, te conoce… Pero él quiere asar y comerse a Leickran y Leickran quiere castrarlo, matarlo y enterrarlo, no necesariamente en ese orden… ¿Se puede saber qué me he perdido? ¿Tú quién eres? —le preguntó a Dimitri.

—Dimitri Alexandrovich Plushenko. Soy el prometido de Anushka.

Los espectadores compusieron diversas expresiones, ninguna favorable a Dimitri. La más destacable fue la de Kali: abrió los ojos como naranjas y parecía que su mandíbula se iba a desencajar de tanto que la abría (NC: Vaya y eso que con la pila de años que tiene, debería haber visto ya de todo).

—¿Qué? —le preguntó Dimitri de malos modos.

—O sea… Entonces… ¡¡CLARO!! —se dio una palmada en la frente—. Por eso… Remus… Pero… ¡¿Pero si estás comprometida cómo…?!

—¿Cómo qué? —inquirió Dimitri con una curiosidad peligrosa—. ¿Quién es Remus?

—¡El novio de una compañera de otro curso! (NC: Yo misma, mismamente) —se apresuró a exclamar Anushka con una falsa sonrisa desde su cama. Todos, menos Dimitri, por supuesto, la miraron raro—. Es que no creo que sea un buen partido para ella (NC: Estupendísimo. Gracias por la preocupación).

Dimitri sonrió y se sentó al lado de Anushka, como había hecho Remus. Leickran se controló para no lanzarse encima de Dimitri; Talvi para no mandarle una maldición; Yeye para no llorar porque ese tipo se interponía entre Anushka y Remus y Anushka para no gritar como posesa y salir corriendo. Y todo empeoraría cuando entraran sus padres (por no mencionar que había venido la familia al completo, e incluso su elfina doméstica personal).

—¿No tienes que posar para alguna marca de túnicas costosas? —preguntó Leickran ácidamente.

—¿O hacer algún viaje importante con tus padres sobre asuntos del Ministerio? —preguntó Yeye.

—¿O sencillamente cualquier otra cosa que implique una distancia de como mínimo cien metros entre tú y nosotros? —ésa fue Talvi (NH: La más práctica xD).

—Si son quinientos como mínimo, mejor —y ése Raven (NH: Bueno, él es el más práctico).

Anushka los miró a todos entre cansada y suplicante, pero Dimitri los miró con aire de superioridad. ¿Por qué justamente en ese curso tenía que ir Dimitri? ¿Por qué no en alguno en el que no sintiese nada raro al pensar en Remus Lupin? ¿¡Y por qué nadie le había explicado bien qué demonios le habían hecho!?

—Dejadlo ya —pidió Lily, que odiaba ese tipo de peleas. Hubiese preferido tener que reconocer que le gustaba Potter… No, tiempo… ésas ya eran ligas mayores. ¡Y no le gustaba!

—¡Pero es que no hacen buena pareja! —se quejó Yeye con vehemencia.

—Yeye… Déjalo —dijo Raven—. Dado que el tipo no va a poner tierra de por medio, lo mejor será la convivencia pacífica. Si es que ésta es posible entre el Señor Modelo, Leickran y Liesl, cosa que dudo mucho (NC: ¿Liesl? Pero si la pobre hoy todavía no amenazó de muerte a nadie. ¿Está bien?).

Se dejó caer sobre la cama, cansado, y dio la espalda a todos los presentes. Yeye inmediatamente dio la vuelta a la cama y se sentó en el otro lado y se puso a acariciarle el pelo. Raven tenía los ojos cerrados y una mano sobre la almohada.

—¿Y si dejamos a Dimitri que hable con Anu? —sugirió Lily, que no quería pero era la más lógica del grupo en aquellas circunstancias.

Leickran gruñó. Talvi giró sobre sus talones y salió de la enfermería a buen paso. Por el camino se encontró con los Merodeadores. Peter se escondió detrás de Remus.

—Chica, qué humor traes —la saludó Sirius en tono amable—. ¿Qué pasa?

—Nada que tenga que contarte —contestó ella intentando irse.

Pero el moreno de ojos grises se lo impidió moviéndose rápidamente hacia cada lado al que ella iba.

—Mientras tú te quedas charlando agradablemente con Nieminen, ¿te importa si nosotros vamos yendo? —preguntó James.

—No, tranquilos. Ya os alcanzaré.

Talvi le dio un empujón que lo dejó sentado en el suelo.

—No tenemos nada que hablar, Black. Adiós.

Sirius, cogido por sorpresa, tardó un poco en levantarse, así que optó por atrapar un tobillo de la chica según pasaba. Ella perdió el equilibrio y cayó encima de él (NC: La primera vez, no lo digo).

Durante un corto instante se miraron desconcertados. Entonces, Talvi reaccionó.

—Maldito imbécil… —y continuó insultándole en finés y otros idiomas mientras se ponía en pie. Todo sin levantar ni un poquito la voz, como de costumbre. Cuando se terminó de sacudir su elegante túnica preguntó—: ¿Y por qué tienes tanto interés en hablar conmigo?

Black la miró, aún desde el suelo, y pareció meditar su respuesta.

—Porque… —cogió aire—. Vi cómo te comportaste cuando viste a Maycov. Tienes sentimientos. Y me preocupo por ti. Y por alguna razón que yo también desconozco, y créeme que me gustaría conocer, te estoy cogiendo cariño. ¿Y qué? ¿Algún problema?

Talvi lo miró con un pequeño e ínfimo destello de incredulidad en sus ojos de obsidiana.

—No digas chorradas —dijo cuando su rostro recuperó su semblante ácido.

—No son chorradas —gruñó Sirius desde el suelo—. ¡¿Por qué nadie me cree cuando digo la verdad?!

Talvi enarcó una ceja, pero no respondió.

—¿A dónde ibais tus amigos y tú? —preguntó entonces.

—A la enfermería, a ver si conocemos de una vez al dichoso Dimitri —respondió el chico poniéndose en pie.

Talvi casi sintió su sangre congelarse en sus venas un instante. La enfermería. Dimitri. Merodeadores. Remus. Anushka. Leickran furioso una vez más. Asesinato. Salió corriendo y segundos después, Sirius estaba detrás de ella.

—¿Qué os pasa? —preguntó mientras corría—. ¿Por qué no podemos conocer a Dimitri?

—Porque no. Ya os lo dijimos una vez —respondió Talvi molesta—. Es que vosotros necesitáis sufrir para captar las cosas.

—¿Sufrir? —se paró de golpe.

—Sí, sufrir —repitió ella de malos modos—. Como tu amigo Lupin ponga un pie en esa enfermería, pasará depresivo el resto del curso. Y mira que todavía no hemos llegado ni a Navidades.

Y fue Sirius el que salió corriendo primero, seguido muy de cerca por Talvi.

Cuando llegaron a la enfermería, la escena había cambiado un tanto. Raven estaba durmiendo, Yeye y Kali se habían ido, llevándose a rastras a Leickran, por lo que les contó Lily, y Remus y Dimitri se miraban con curiosidad el uno al otro, mientras Anushka se había dejado caer sobre la cama, boca abajo para ocultar su rostro en la almohada.

Sirius agarró a James y a Remus por los brazos.

—Mejor vámonos —dijo.

—Vale —aceptó Peter corriendo fuera de la enfermería.

—Cobarde —dijo Lily despectivamente.

—No, ¿por qué? —preguntó Remus—. Ya que ellas no nos quieren decir nada, entonces quiero averiguarlo yo mismo.

—No te conviene —argumentó Sirius.

—¿Por qué? —se rebeló el licántropo.

James se sentó junto a Lily en la cama de Anushka, dispuesto a disfrutar de la discusión de sus amigos y, a la vez, estar disponible por si tenía que separarlos.

—Ya ves que no eres bien recibido —comentó Talvi a Dimitri, y cada palabra fue para el chico como una gota de ácido que salía de los sonrosados labios de la finlandesa.

—No sé, pregúntale a Talvi —respondió Sirius a Remus, quien se volvió hacia la chica de ojos negros y abrió la boca para preguntarle.

—No —cortó ella sin dejar que hablara—. Mejor lárgate y conserva tu estado mental vigente.

—No ha querido decírmelo —explicó el moreno de ojos grises—. Pero me ha dicho que no te conviene saberlo y yo la creo.

—La ha llamado Talvi —susurró James dirigiéndose a Lily.

—Ya, es que se llama así —respondió ella irónicamente.

James la miró con enfado, pero Lily le mostró una sonrisa, la cual hizo que James sintiera la sangre subirle a la cara.

—Anushka… —llamó Dimitri mientras se sentaba al otro lado de la cama y tocaba suavemente el hombro de la chica. Ella sólo levantó un poco la cabeza para mirarlo—. ¿Quieres seguir aquí? Podemos regresar a Rusia, juntos.

—¿¡Qué!? —gritaron todos los presentes, y milagrosamente no despertaron a Raven, que sólo gruñó entre sueños.

Dimitri pasó olímpicamente de ellos y miró a Anushka esperando una respuesta.

—Dima… —murmuró ella—. No puedo. Quiero terminar este curso como todos los demás. Aquí están mis amigos. "Y Lupin" —pensó suspirando.

Estaba en un dilema. El guapo y (exclusivamente con ella) dulce Dimitri o el guapo y dulce Remus. ¿¡Por qué no la habrían matado cuando la atacaron!? Bueno… hubiese sido dramático morir sin despedirse de sus amigos.

—¿Y qué eres de ella para pedirle eso? —intervino Remus sin intentar ocultar la nota de rencor en su voz.

—¿Y a ti qué más te da? —preguntó Dimitri a su vez mientras lo miraba con una mezcla de acidez y asco.

Sirius, James e incluso la rata… O sea, Peter, parecían a punto de lanzarse sobre aquel chico. Ya comprendían perfectamente por qué Leickran se había puesto de aquel humor cuando lo vio por primera vez en ese día. Pero Dimitri no titubeó ni un poco ante las miradas asesinas de los Merodeadores al completo (NA: Sí, incluimos a la rata, que aunque más que miedo, daba risa, no se puede pedirle más a eso NC: La verdad es que si se saca los calcetines lo matará antes).

—Mucho —fue la única respuesta de Remus.

El ruso lo miró desconcertado unos momentos. Si ese era el tal Remus Lupin… No pintaba nada en esa escena. Aunque si lo pensaba fríamente… Esa sonrisa de Anushka cuando le contó quién era, la sorpresa que se llevó el chico del pelo morado, ese mal trato que recibía, diferente al de las otras pocas veces que había visto a los amigos de Anushka… Sonrió con crueldad. Ya entendía.

—Mira tú por dónde, soy su prometido —respondió ampliando su sonrisa al ver la mueca de Remus.

—¿Eso es verdad? —preguntó James estupefacto.

—¡No puede ser! —exclamó Sirius.

—¡¡Dimitri!! —ésa fue Anushka, que se había incorporado de golpe y miraba alternativamente a sus amigos, a los Merodeadores y a Dimitri.

—¿Qué? —preguntó él con inocencia—. No podías ocultarles que nos vamos a casar, ¿o sí?

James, Peter y Sirius miraban con los ojos lo más grandes que podían tenerlos. Entonces James abrió la boca.

—Maycov… Eres una… —no terminó la frase y cogió a Lupin por la camisa—. Vámonos, Remus. Aquí sobramos.

—¡No, espera! —exclamó la rusa, pero para entonces, James, Peter y Sirius ya habían arrastrado a Remus hasta la puerta.

—Eres un cabrón, ¿lo sabías? —le preguntó Talvi a Dimitri mientras le lanzaba una mirada muy, muy, pero que muy desagradable.

Dimitri la miró horrorizado mientras un escalofrío recorría su espalda. Anushka se dejó caer en la cama mientras sentía unas ganas enormes de suicidarse. Pero no tenía ningún objeto afilado ni su varita a mano, y dudaba que Leickran le hiciera aquel favor.

La voz de Talvi la sacó de sus lúgubres pensamientos.

—Anu. —La rusa se volvió hacia ella, pero no dijo nada—. Rompe el compromiso o le romperé yo otra cosa.

—¿Por qué? —replicó Dimitri arriesgadamente.

—Porque eres ruin —contestó la finlandesa sencillamente—. Y eso no te lo tolero.

—Según lo que sé de ti, no estás para hablar —se arriesgó aún más el chico (NC: A éste le va el riesgo NH: Es más masoca que Bill Kaulitz xD Y eso que lo de hacerse dos tatuajes donde él los tiene… tela).

—No puedo romper el compromiso —dijo Anushka, librando a Dimitri de una muerte casi segura ya que acaparó toda la atención de Talvi—. Es algo familiar.

—No digas tonterías —la increpó Lily—. ¿Ya no puedes elegir ni a quién quieres?

—Escúchame bien y después decides. ¿Quién eres? ¿Anushka Maycov o la futura señora de Plushenko? ¿De quién soy yo amiga? ¿De la antártica a la que conocí en primero, o de la prometida de un modelo de túnicas caras sin mucho más cerebro que Pettigrew? Piénsalo, Anu. Piensa quién eres, quién quiere tu familia que seas y quién quieres ser.

Giró sobre sus talones y salió de la enfermería. Lily miró a Dimitri con intenso desagrado y lo sacó a empujones, dejando sola a Anushka.

.

Lily alcanzó a Talvi de camino a la sala común. Dejó a Dimitri en la puerta de la enfermería, cuando los padres de Anushka llegaban. Los saludó intentando no verse grosera, porque no podía negar que estaba furiosa con ellos. ¡Obligar a su hija a casarse!

—¡Debería ser un crimen! —le dijo a Talvi poco antes de llegar a la sala común.

Talvi la miró un momento.

—No sólo lo hacen en Rusia. También en Finlandia.

Entraron en la sala común. Había algunos alumnos más, entre los que se encontraban Sirius, James y Peter, acorralados entre la pared y las miradas asesinas de Leickran. Remus no estaba. Kali y Yeye miraban con cierta curiosidad la escena, porque nadie les había contado nada. Liesl sólo leía.

—¿Y Lupin? —preguntó Lily al notar su ausencia.

—De fiesta, ¿sabes? —respondió James con sarcasmo—. Es que le encanta que la chica que quiere lo lleve ignorando semanas cuando él intenta que le hable y que luego le diga que está comprometida.

—¿Y crees que ella quiere estar comprometida? —le preguntó Leickran con cara de a-ese-imbécil-yo-lo-mato.

—¡Pues que rompa el compromiso! —exclamó Sirius.

—No es tan fácil —replicó Talvi, aunque ella misma le pidió eso a Anushka momentos antes.

—¡Y lo que sí es fácil es romperle el corazón a nuestro amigo! ¿No? —gritó Sirius, llamando la atención de algunos alumnos que estaban ahí.

—Ya cállate —fue lo único que dijo Talvi. Subió a la habitación de las chicas, cogió su escoba y se fue.

—Ehm… Voy a hacer los deberes —se disculpó Yeye mientras salía, seguido muy de cerca por Kali.

Liesl notó ese pequeño detalle, y recordando lo poco que se fiaba Raven de Kali, se ofreció a ayudarle, frustrando cualquier plan que hubiese tenido el Caído para estar a solas con Yeye.

—Yo voy a ver cómo está Remus —murmuró Sirius poniéndose en pie.

Peter lo siguió. Dejaron solos a Lily y James. El chico sacó la snitch de su bolsillo y se puso a jugar.

—Algún día tendrás que devolverla —dijo entonces Lily.

—Ya… —murmuró James mientras la cogía por segunda vez. Y por algún motivo, la guardó de nuevo—. ¿Sabías que te ves preciosa con ese peinado que te hizo Lithgow?

Lily sintió cómo la sangre se le iba a la cara.

—Qué estupidez —atinó a decir. Se dio cuenta de que había sonado como Talvi, sólo que a ella le temblaba un poco la voz.

—No es una estupidez —murmuró James—. Es la verdad.

—Tanto tiempo con la rata te ha afectado seriamente, Potter —le dijo Evans mientras se ponía en pie, tan roja que casi se mimetizaba con su pelo.

Esperaba que ese comentario molestara a Potter. Prefería mil veces pelearse con él a tener ese tipo de pláticas, que a ella la incomodaban tanto. Pero, para su total sorpresa y confusión, James le sonreía.

—Voy con Annell —se apresuró a decir mientras salía prácticamente corriendo de ahí.

James suspiró.

—"Lo tengo igual de difícil que Remus…" —pensó.

Luego decidió que tal vez a Talvi no le molestaría que fuera a entrenar con ella, por lo que fue por su escoba y se dirigió al campo de quidditch. Allí vio a la finlandesa metiendo un gol tras otro. Se le daba muy bien. Pronto estuvo sobre su escoba, volando hacia ella.

—¿Por qué te gusta tanto entrenar sola? —preguntó.

—Me gusta tener intimidad —contestó ella (NH: Una actitud muy Shrek).

—Ah, vaya. ¿Es una indirecta? Si quieres, me voy.

—No, ya no —repuso Talvi lanzando de nuevo la quaffle hacia los aros—. Ya no importa.

James soltó la snitch, le dio un tiempo para que desapareciera de su vista y se puso a buscarla. La cazadora siguió manejando la quaffle con maestría, metiendo goles y haciéndose autopases.

—Te has tomado muy a pecho lo del compromiso de Maycov —comentó el buscador tras unos minutos de silencio.

—Ya lo sabía —replicó ella—. No me lo he tomado de ninguna manera.

—Eso no es cierto. Te lo has tomado como algo personal.

—No sigas por ese camino, Potter —le advirtió Talvi.

Él atrapó la snitch con un Plumpton pass. Luego la soltó y le dio ventaja de nuevo.

—¿Ocultas algo? —preguntó mientras la buscaba.

—Muchas cosas.

—¿Tienen que ver con el compromiso de Maycov?

—No te importa.

—¡Vamos! ¿Por qué no quieres hablar de ello?

—¿Por qué tú sí que quieres hablar de ello?

—¿Por qué te reprimes?

—No me reprimo.

—Jo que no. ¡Con esa actitud sólo consigues espantar a la gente! ¿A quién quieres alejar de ti, Nieminen? —Aquí fue donde James puso el dedo en la llaga.

—¡A todo el mundo! ¡Y eso te incluye a ti!

La chica aterrizó sin recoger siquiera la quaffle, que descendió lentamente desde el punto en que ella la había soltado, y salió corriendo.

Y tropezó con alguien, yéndose los dos al suelo. Ella quedó encima.

—Pero bueno, cretino, ¿por qué tienes tanto interés en hacerme caer?

Pues sí. El que se encontraba debajo de ella, en una posición nada cómoda, por cierto, era Sirius Black (NC: ¿Otra vez? Bueno, hasta la tercera no lo digo).

.

El licántropo suspiró. Tumbado bocabajo en su cama, miraba a la nada. Anushka, señora de Plushenko. Incluso sonaba mal. Tres un intento fallido de Sirius y de Peter de animarlo, se había sentido más desdichado. Anushka comprometida… Su Anushka… ¿Su Anushka?… No, era de Dimitri. ¿Cuánto tiempo llevaban comprometidos? ¿Desde que ella nació? ¿Cómo había llegado a pensar que podría haber tenido una oportunidad con la rusa? ¿Por qué nunca sospechó, que ella tan elegante, de sangre limpia, rica y de una familia poderosa, ya iba a estar comprometida con un chico como Dimitri? Porque no podía negarlo: Dimitri era bastante atractivo (quizá demasiado), se notaba que venía de una rica familia y que era sangre limpia. Seguro que los padres de Anushka preferían a Dimitri antes que a él: un simple chico de una familia de clase media, que además era un licántropo. Era demasiado peligroso para ella, quizá todo fuese mejor así.

Llamaron a la puerta.

—¿Remus? —James asomó su despeinada cabellera. Se notaba que estaba preocupado, porque él nunca llamaba a una puerta, mucho menos a la de su habitación.

—¿Qué? —preguntó él sin siquiera mirarlo.

James pasó y se sentó en el borde de su cama, que se encontraba al lado de la de Remus.

—¿Cómo estás? —vaya pregunta más estúpida, fue uno de sus pensamientos.

—Mal. ¿Vienes a compadecerte o por algo más? —Remus levantó por fin la vista. Quería estar solo.

—Bueno… porque Evans y Nieminen me mandaron a la mierda —respondió su amigo—. Y no es compadecerme. Eres mi amigo, no te pienso dejar en depresión como si nada.

—Pero quiero estar solo —gruñó Remus.

—Ya… Ya veo que echaste a Sirius y Peter —comentó James—. A ver, dime… ¿Por qué tanta tristeza?

—¡¡Y encima me lo preguntas!! —bufó el licántropo—. ¡¡Me dicen que la chica a la que quiero está comprometida!! ¡¡No, no tengo ni idea de por qué estoy triste!! ¡¡Será porque hoy no hay pastas de calabaza de postre, quizá!!

—No te pongas así, se enterará toda la torre —le pidió James guardando la compostura.

—¡¡Me da igual!! —gritó Remus mientras se incorporaba—. ¡¡Que se enteren de que el prometido de Anushka Maycov es un maldito presuntuoso de sangre limpia que seguro que estaría en Slytherin!! ¡¡Y lo peor de todo es que estoy seguro que las Siamesas al completo besarían el suelo que él pisa!! ¡¡Y que, por cierto, ella no parece muy dispuesta a romper el compromiso!!

Ya lo había hecho. Lo había gritado todo. Se sentía algo más relajado. O por lo menos ya no tenía tantas ganas de suicidarse. Se volvió a desplomar sobre la cama. ¿Eran ganas de llorar esas que picaban en sus ojos? ¿Y eran lágrimas las que comenzaban a formarse en sus ojos?

—¿Remus…? —lo llamó James cuando vio que los ojos de su amigo brillaban de forma extraña.

—Gracias por venir a consolarme, James, en serio, pero necesito estar solo.

—Bien —se rindió el buscador viendo que no serviría de nada quedarse—. Pero si no vienes luego a cenar, vendré a buscarte y te llevaré a rastras al comedor, te lo advierto.

Y salió de la habitación cerrando la puerta. En la sala común encontró a Sirius sentado con los brazos cruzados y con cara de mal humor. Estaba visto que le tocaba hacer de psicólogo aquella noche.

—¿Qué te pasa? —preguntó con cautela.

—¡Nada! —contestó Sirius con demasiada rabia para que fuera cierto.

—A ver… ¿Ese nada tiene algo que ver con que Remus te haya echado? —James se dispuso a investigar.

Sirius negó con la cabeza.

—¿Con Von Prater?

Sirius volvió a negar con la cabeza.

—¿Con alguien de su grupo?

Sirius asintió con la cabeza.

—¿Lithgow y Dalton han vuelto a mandarte a la mierda? —probó James.

—¡No! ¡Tropecé con Nieminen en el vestíbulo y se portó muy antipática! ¡Eso es todo!

James se quedó callado un momento y luego soltó un pequeño ah.

—Estuve entrenando con ella —comentó, y le contó todo lo que pasó—. A lo mejor estaba enfadada conmigo por eso y lo pagó contigo. No se lo tengas en cuenta.

—¿Y a ti cómo te fue con Evans? —preguntó Sirius más calmado.

—Fatal. Le eché un piropo y se escapó —sintetizó James—. No entiendo qué les hemos hecho a esas chicas para que se porten tan mal con nosotros. Bueno, Von Prater es que es así, directamente, pero las otras…

—Ya…

Sirius se puso en pie.

—¿Vienes a cenar? —sugirió.

—Vale. Vamos a buscar a Remus.

.

Cuando Leickran pasó al lado de la puerta de la habitación de los Merodeadores escuchó el ruido de un mueble al ser arrastrado. Abrió la puerta sin cortarse un pelo, a esos tíos los asustaba con una mirada. Y se sorprendió un poco. Sirius y James intentaban arrastrar a Remus hasta la puerta, pero éste se había cogido a la cama y no se soltaba ni a golpes (mira que Sirius estuvo a punto de probar eso).

—¡Angelium! —jadeó Sirius—. ¡¡Ven y ayúdanos!!

Leickran, que se sentía caritativo desde que se había librado de Dimitri, se acercó con paso ligero y silencioso a Remus. Lo miró a los ojos. Y entonces Remus lo vio. Había algo extraño en los ojos azules de Leickran, podría jurar que se volvían grises, que un tono gris salía de la pupila y se extendía por todo el iris. Se llevó tal sorpresa que soltó la cama, y por la fuerza que aplicaban James y Sirius, se fue hacia atrás.

—¡¿Qué coño te pasa en los ojos?! —preguntó Lupin desde el suelo, encima de sus amigos—. ¿¡Eres metamorfomago!?

—No, es magia —respondió Leickran con una extraña sonrisa en los labios—. Bien, ya he hecho la buena obra del día… (NH: Yo diría del siglo xD) Me voy a cenar, nos vemos.

Y salió de la habitación tan tranquilo.

—¿Qué le pasaba en los ojos? —le preguntó James a su amigo cuando se lo quitó de encima.

—Cambian de color —respondió Remus, aún atónito.

—Claro, ese chico es más raro que un unicornio verde —comentó Sirius.

El único que sonrió fue James. Remus volvió a hundirse en su depresión, preocupando a sus amigos de nuevo.

—Tranquilo, Remus… —intentó reconfortarlo Sirius—. Seguro que hay más chicas y mejores que Maycov.

Eso no pareció lo adecuado. James, que entendía un poquito más de sentimientos que Black, le dio un codazo en el costado.

—Y estoy seguro de que ella no quiere estar con ese tipo modelo —se apresuró a decir al ver que Remus ponía cara de eterno sufrimiento.

—Ya, claro… —susurró éste.

—¿Y si vas a hablar con ella después de la cena? —sugirió James—. Usa como excusa su gato… Dices cualquier estupidez.

—No —se negó Remus.

—Por lo menos para decirle que se mejore pronto —dijo Sirius—. Creerá que estás enfadado con ella, ¿no? Para que no crea eso. ¿No te sentirías peor si supieras que ella sufre por algo que no es verdad?

Remus intentó procesar toda la información que había recibido. Entonces, por fin, asintió.

Talvi no estaba en la mesa de la cena. James se desilusionó, porque tenía pensado pedirle disculpas por su excesiva curiosidad, por llamarla de alguna forma. Pero de todas formas, tenía a Lily al lado.

—Evans.

Ella lo miró, pero no contestó.

—¿Te molestó algo de lo que te dije antes? —preguntó James con una inocencia encantadora.

—No —contestó Lily sorprendida—. ¿Por qué?

—Como te fuiste muy apurada…

—Es que tenía que ayudarme con un par de hechizos que no me salían —llegó Annell al rescate de la otra pelirroja.

—Ah. Bueno. "¿Por qué coño siempre encuentra alguna excusa para huir de mí?" —pensó el buscador bastante frustrado.

Lily se desentendió de él y se entrometió en la amena discusión de Kali y Yeye, consistente en si el pelo de Raven era o no del mismo color que el de la pelirroja de ojos verdes. Yeye decía que sí y Kali decía que el color del chico era más feo que el de Lily. Ésta se puso de parte de Yeye; lo que quería era no hablar más con Potter. Se estaba portando demasiado bien con ella, y si seguía así no iba a poder seguir negando que le gustaba.

—¿Vas a ir después a ver a Raven? —le preguntó a Yeye.

—Sí, tendré que darle las buenas noches —sonrió éste con un atisbo de picardía en sus ojos índigos.

—Entonces voy contigo…

—"Estupendo" —pensó James, que tenía planeado acompañar a Remus a la enfermería, quisiera el licántropo o no quisiera.

Y justo después de la cena, se produjo el gran desastre. Kali estaba enfadado por ver frustrados, por millonésima vez, sus planes de poder estar totalmente a solas con Yeye. Así que se dio por vencido momentáneamente y pasó abiertamente de todos, respondiendo con monosílabos y recordando un poco a las antárticas. Lily se enteró que Remus también iba a la enfermería, y tanto ella como Remus se enteraron que James acompañaba al hombre lobo. Por lo que ambos comenzaron a discutir por cosas estilo ¿¡Y por qué no me dejas ir solo!? respondidas por un ¡¡Porque no, hombre!!, para que después se les uniera Lily, que se puso de parte de Remus.

—¡¡Y tú sí puedes acompañar a Dalton!! —exclamó James.

Sirius comenzaba a ponerse de los nervios, mientras que Liesl calculaba la trayectoria para clavarle el tenedor a Potter de forma artesanal, Leickran los miraba aburrido, Annell parecía que quería emborracharse a base de zumo de calabaza y Yeye lamentaba no tener a Raven con él.

James sonrió con satisfacción, y después sonrió a Lily. Ella se sintió fascinada por la sonrisa del buscador un momento, pero después volvió a la realidad y se sentó entre Yeye y Kali.

—¿Alguien ha visto al gato de Anushka? —preguntó Remus.

—¿Do? —preguntó Annell a su vez.

—¿Do? —repitió James.

—Do Svidaniya —explicó Leickran—. Así se llama el gato (NC: ¿Y qué le hizo a los Maycov la pobre criatura?).

James soltó un simple ah. Después Annell les dijo que el gato solía pasar el día y la noche, si no en la puerta de la enfermería, en la sala común, en alguna butaca mullida o el sofá.

—Vale, James. Tú cogerás al gato —le indicó Remus, recordando lo mal que se llevaba con esa bola de pelos grises.

James no dijo nada. Poco después, Lily y Yeye fueron a la enfermería, mientras James y Remus fueron a buscar al dichoso gato.

—¿Y qué le decimos sobre el gato? —preguntó Remus, ya en la sala común.

—Pues… que cuando llegamos aquí se lanzó a por nosotros en plan llevadme-a-ver-a-mi-dueña —sugirió James—. Bueno, no. A lo mejor Maycov sabe que…

—No lo sabe.

Los dos chicos miraron al rincón de donde salía la voz. Era la de Talvi, que estaba sentada en un sillón junto al fuego, leyendo El Retorno del Rey (NH: Ya estaba tardando en terminar LDT xD), y había levantado la mirada para taladrar con ella a James, cosa que hizo pensar al moreno de pelo revuelto que ella seguía enfadada con él.

—No estoy enfadada, Potter. Pero te aconsejo que no vuelvas a preguntarme nada sobre mi vida, porque si lo haces sí lo estaré y pagarás las consecuencias.

—¿Cómo sabías lo que estaba pensando?

—No lo sabía —ella se encogió de hombros—. Lo he supuesto. Tienes cara de disculpa. Así que estás disculpado. ¿Qué pensáis hacer?

James le explicó su plan sobre Do.

—Ah. No es un mal plan, pero tiene una laguna.

—¿Cuál?

—Que el gato no os tiene mucho cariño que digamos —contestó Talvi con una sonrisa divertida—. Me sé de unos que van a tener que convencer a Annell o buscarse otra excusa.

—Pues voy sin excusas —decidió Remus, cogió a James por un brazo y lo arrastró hacia el retrato.

El licántropo no soltó a su amigo durante todo el camino hasta que las protestas de éste subieron a un volumen insoportable para sus oídos. Entonces fue cuando lo desasió con un lo siento un tanto superficial. Poco después entraban en la enfermería.

Raven y Yeye estaban dándose las buenas noches en plan un poco meloso (vale, dejémonos de eufemismos: estaban besándose frenéticamente), Lily los miraba emocionada y Anushka estaba acostada de espaldas a ellos. Al ver entrar a los dos Merodeadores, los otros dos chicos se separaron rápidamente.

—Por nosotros no os preocupéis —los tranquilizó James—. No le diremos nada a Sirius.

Yeye le dio un beso en la frente a Raven y le prometió volver al día siguiente. El pelirrojo asintió y se puso de espaldas a Anushka, un poco malhumorado. Lily y Yeye salieron de la enfermería, a pesar de que James intentó detener a la pelirroja. Mientras tanto, Remus estaba comprobando si la rusa estaba dormida o despierta.

—Estoy despierta, Lupin —dijo ella—. ¿Qué quieres?

—Yo… Quería desearte que te mejores pronto —contestó Remus, un poco cortado por la sequedad con que ella le habló.

—Bien, ya lo has hecho —respondió Anushka sin siquiera mirarlo—. ¿Algo más?

—¡Oye, Maycov, no seas tan…!

—No, James —cortó Remus mientras cogía a su enfadado amigo—. Ya nos vamos, era sólo eso. Mejórate pronto.

Y ambos salieron de la enfermería. Anushka se cubrió hasta la barbilla con su manta, incómoda, dolida, deprimida…

—¿Quieres que se aleje de ti? —preguntó Raven después de unos minutos de silencio.

Permanecían dándose la espalda mutuamente, pero de no ser así, Raven hubiese visto el extraño gesto de sufrimiento de Anushka.

—Sí —reconoció ella con un hilo de voz. Después pareció recuperar un poco su carácter, y añadió con voz seca—: Y me da igual lastimarlo para que se aleje. Buenas noches, Rave.

—¿Y también te da igual lastimarte a ti misma? Todo eso por no rebelarte contra tu familia, Anu… Eres muy débil. Buenas noches.

Si hubiese sido cualquier otra persona, Anushka se hubiese puesto en pie y se habría dedicado a romperle varios huesos, pero era Raven, su amigo. Y le había dicho la verdad, ella era débil. No se podía llamar antártica. Definitivamente, la brutal sinceridad de Raven la había dejado más deprimida que antes, si podía.

.

—¿Son mis nervios, o Anushka está muy deprimida? —le preguntó Annell a Kali.

Kali se encogió de hombros.

—Casi no he ido a la enfermería —admitió sin la menor preocupación.

—Qué extraño, pensé que irías a meterte con Rave, o algo —comentó Annell a modo de broma, sin saber la razón que tenía.

El Caído la miró extrañado. ¿Los humanos podían leer el pensamiento? ¿O era sólo que Annell lo conocía bien? ¿Debería dejar de hablar tanto con ella? ¿O por el contrario sería bueno que continuara contándole sus ideas?

—"Aunque… —pensó Kali— nunca les ha dicho a sus amigos lo que yo le digo…"

—No deberías meterte con Rave —aconsejó Annell—. Te saca como cuatro cabezas, y cuando se trata de Yeye… Buf, no sabes bien cómo se pone…

—Te recuerdo que yo no soy un simple humano —dijo Kali con toda la dignidad que era capaz.

Entonces pensó en su propia frase. Un simple humano. Annell era humana.

—No, espera, no quise decir que…

—No te preocupes, te entiendo —le tranquilizó—. Sólo te digo que Raven no tendrá reparos en romperte algo si vas y metes fuego.

—Ya lo sé —admitió Kali—. Pero se me hace difícil renunciar a Yeye tan fácilmente.

—Pues tendrás que hacerlo. Porque en caso contrario, si no te asesina Raven, lo hará Liesl.

—Buena observación —suspiró el Caído.

Notas de Haku:

Resumiendo: Leickran y Dimitri se quieren mucho xD, la parte cotilla de Sirius sigue sufriendo, James sabe usar la mayéutica (valdría para filósofo socrático), Sirius ha tirado al suelo a Talvi dos veces en el mismo capítulo (NC: Bueno, lo de quién ha tirado al suelo a quién, lo podemos debatir), bueno, pues Sirius y Talvi se han tirado al suelo el uno al otro dos veces; a todos les gusta mucho pelearse (menos a la rata, por cobarde), el gato de Anu tiene nombre (NC: Criaturita), Talvi se ha expresado y Anushka está a punto de ponerse histérica perdida… Después de eso, sólo falta que Liesl la imite y ya está. ¡El Apocalipsis! ¡El fin del mundo! ¡El…! Por favor, que alguien me pare.

Homoioteleuton: es el término correcto para designar una rima que no está en un texto en verso. Lo que otros llaman rima interna. Término que es incorrecto porque la palabra rima implica que hay versos…

Por cierto, ¿os dais cuenta de que ya nadie quiere dejar a Kali solo con Yeye? Y otra interesante pregunta: ¿por qué a Leickran siempre le preguntan si es teñido y a Kali no?

Plumpton pass: Jugada del buscador que consiste en un cambio de dirección aparentemente no premeditado que sirve para enfundarse la snitch manga arriba. Se llama así por Roderick Plumpton, que utilizó esa jugada cuando tardó tres segundos y medio para cogerla. Siendo James tan buen buscador, es lógico que conozca la jugada.

Notas de Annell:

Dioses, las notas de esta mujer son casi la mitad del capítulo xD

A Leick le preguntan si es teñido porque él, técnicamente, es humano, y Kali no… Pero, los otros estudiantes no lo saben… ¡Diablos! ¡¡Llamemos al equipo de Cuarto Milenio y a Friker Jiménez!! ¿Se han dado cuenta de lo delicado que es Rave? Anu, eres débil, eres patética xD Pobre chica, sólo le hacía falta un amigo como Rave para salir de aquel agujero negro xDD Aiins…

¡Ah! ¡Nota! Aquí donde ven a Dimitri tan capullo, tan sádico y tan joputa, originalmente era tierno y dulce, aunque muy mujeriego xD

Notas conjuntas:

Dimitri Alexandrovich Plushenko es un personaje creado por Annell.

Ya estáis dejando reviews o cumplimos todas las amenazas antes hechas, incluidas las de Carla, que diríamos que son las peores…

Por cierto, la tardanza se debe a que cierta persona (NH: ¡¡FUE ANNELL!!) tardó siglos y siglos y más siglos en poner sus notas.

Saludos. Se despiden Annell y Haku, los Ángeles de Oscuridad.