+_CONFLICTOS_+

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Epílogo: Deseo y Añoranza

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Último capítulo. Para los incrédulos, pues bien, lo he terminado. Más comentarios de mi parte, al final.

Gracias por apoyo. Disfrútenlo.

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Aclaraciones: Algo más, no tomé en cuenta a la hora de escribir, los tiempos transcurridos entre los dos escenarios (Ya sabrán de que hablo), sin embargo, si me pidieran una explicación diría que en la primera parte han transcurrido algunos años, mientras que en la segunda parte, sólo unos meses, máximo un año.

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Advertencias: Yaoi y algo de lemon implícito. Malas palabras. Advertidos.

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Disclaimer: este anime no me pertenece ni los personajes, son de Temari Matsumoto y Tomo Takabayashi, sólo uso de ellos para mis locas ideas, por lo tanto no recibiré ningún benéfico de esto, sólo ver a mi lindo Wólfram feliz con Yuuri.

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Agradecimientos a: lirionegro-san, Mininahermosa29 y a todos los lectores anónimos.

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En el capítulo anterior:

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-Wolfram –lo llamó un poco más serio -¿Por qué has venido a verme?

La pregunta detuvo los pasos del menor y atrajo la atención del sabio y del ojiazul.

-¿Podrías reunirme con él aunque sea en otra vida?

Los ojos azules y negros se abrieron con sorpresa. Murata intentó acercarse a pasos agigantados para sacudir al demonio por el mensaje implícito en aquella pregunta, sin embargo, fue detenido por el mayor. –Sí puedo hacerlo, pero nadie va a morir hoy, Wolfram.

- No importa, sólo quiero asegurarme.

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-No tienes por qué hacer esto –le regañó serio y con una mirada fría –Dañarás tu carrera militar si haces caso de los caprichos de Yuuri –clavó la vista en los soldados corriendo afuera en espera de la señal de partida.

-¿Quién dijo que estoy aquí por Yuuri-heika?

Volvió a mirarlo esta vez con sincera curiosidad.

-Yo decidí hacer esto porque quiero. Un capricho, como dijiste, Gwendal también lo mencionó, aunque no lo confesó, quedó aliviado al igual que Yuuri-heika porque no marchas solo –la sonrisa sincera el irritó.

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-Quédate conmigo Conrad y nunca te apartes de mí –le susurró.

El abrazo se hizo más apretado en respuesta a la petición.

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OoOoOoOoOo

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I

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Su esbelta y pálida figura se mantuvo inmóvil a la espera que la temperatura del agua fuera lo suficiente tibia para poder tomar el baño de aquel día. Sus hombros estaban cansados y su espalda llena de nudos por el esfuerzo físico que significó perseguir a aquel prófugo de la justicia por varios poblados cercanos. Aunque ya estaba acostumbrado a esa labor como teniente sin rango honorífico de nobleza, luego de tantos años de exilio, comenzaba a preguntarse si podría culminar con la pena que le habían impuesto por osar traicionar al reino y al Maoh. Suspiró. Agradecía tener la oportunidad de seguir con vida y estar acompañado por su hermano, de lo contrario muy seguramente habría decidido morir antes de verse solitario por tanto tiempo. A diferencia de los humanos que poseían una existencia corta y su paso por la tierra variaba a través de los siglos, la longevidad de los mazokus y su facilidad para ignorar el paso del tiempo, podía llegar a ser bastante aburrida.

El chapoteo del agua le recordó de pronto la urgencia de terminar su baño y meterse entre las sábanas. Aún quedaban muchos asuntos que atender. Su larga cabellera rubia, esa que había dejado crecer ante una promesa que le había hecho a Yuuri en algún momento de sus extraños encuentros, quedó desordenada en la superficie del agua una vez que cayó en el gran recipiente de porcelana que servía de tina. La sensación cálida fue increíble, automáticamente todos sus músculos se relajaron. Cerró sus ojos y dejó que el agua meciera su cuerpo a voluntad. Poco a poco se fue sumergiendo mecido por las pequeñas olas que se habían formado ante su súbita entrada. Podría relajarse un rato y olvidarlo todo.

-Cómo lo extraño…-su comentario se perdió en forma de burbujas debajo del agua. Dolía tanto esa separación con su prometido. Y aunque fue fuerte y no derramó ni una sola lágrima cuando se despidió de él, ahora más que nunca volvían a formarse en sus ojos cuando recordaba.

Una pequeña risa se escuchó a través de la delgada cortina de agua. Abrió sus ojos y se asustó cuando vio la sombra de un hombre sobre su cabeza. Salió abruptamente del agua tomando una gran bocanada de aire. Se apresuró a retirarse el cabello de su rostro y alcanzar la seguridad de su espada a un lado del gran baño, pero antes de poder ejecutar sus finos movimientos sintió como una fuerte corriente lo tiraba de regreso hacia la profundidad del agua.

-¿Qué? –gritó removiéndose inquieto y buscando a algún enemigo que pudiera estar realizando algún conjuro mágico, sin embargo, estaba completamente sólo. Se desesperó y no pudo luchar contra la fuerza que lo arrastraba. El poco aire que había tomado se estaba acabando y la ridícula profundidad ante la que era arrastrado parecía no tener fin. Estaba seguro que moriría, y entonces, una sensación conocida se extendió por su cuerpo. Alguna vez había sentido aquello. Una pequeña chispa de entendimiento se encendió en su mente.

De repente una luz brillante pareció inundar todo el fondo a donde se dirigía y antes que pudiera terminar de procesar aquella broma pesada, se encontró jadeando en busca de aire, en una tina mucho más estrecha que la suya con todo su cabello alborotado, sosteniéndose de dos pares de piernas a lado y lado de su cuerpo y el rostro en shock de un hombre de cabello y ojos negros, igualmente desnudo que él.

-¿Shori? –susurró sorprendido. Los ojos se abrieron aún más de lo que creyó posible. Realmente se encontraba en el otro lado.

-¿Wo…Wolf…Wolfra..m? –balbuceó completamente rojo de la vergüenza. Los ojos centrados en su rostro buscando similitudes bajaron para detallar su desnudez. La pequeña hemorragia que salió de la nariz del hermano mayor de Yuuri le hizo reír, aunque el aludido no pareció compartir su idea.

-¡¿Qué diablos estás haciendo aquí?! –el grito casi revienta sus tímpanos mientras hizo eco por toda la casa.

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-¡No puedo creerlo! –reía Miko una vez que todo el asunto había sido explicado. La mujer sostenía entre sus brazos el cuerpo de Wolfram encantada de tener a su nuero de regreso. -¡Qué hermoso cabello Wolfy! –deslizó sus dedos entre las largas hebras doradas.

-Gracias, mama –asintió complacido. Los únicos en la sala eran Shori, Shoma, Miko y él, pues Yuuri descansaba en su cuarto luego de haber sufrido un colapso al encontrarse con su prometido y su hermano desnudos en la tina.

-¿Por qué tenías que llegar precisamente cuando estaba tomando un baño? –regañó al rubio sin mirarlo directamente a los ojos.

-No es como si hubiera planeado venir aquí. Ya te lo dije, no tengo la habilidad para viajar entre mundos –bufó molesto por el tono enojado del otro.

-Me alegro tenerte de regreso aquí, Wolfram. ¿Cómo has estado? – la voz comprensiva del padre de Yuuri calmaron los ánimos. La repentina pregunta sobre su vida en el mundo de los mazokus removió todos aquellos sentimientos que deseaba olvidar.

-Supongo que bien –respondió serio. La expresión de los presentes se ensombreció.

-No era mi intención… -intentó disculparse el hombre mayor.

-Lo sé –una pequeña sonrisa se formó en su rostro.

-¿Wolfram? –el tono de ansiedad capturó la mirada de todos hacia el recién llegado.

Ojos verdes contemplaron la figura más desarrollada y alta de su prometido. El hombre de ojos negros se veía bien, algo agitado pero mejor aún de lo que había imaginado.

-Sí. Qué bueno volverte a ver, Yuuri.

El corazón del Maoh se encogió al escuchar esa voz. Había fantaseado por tanto tiempo volver a ver y poder sentirlo, que la imagen que registró horas antes en el baño de su casa pareció tan ridícula e irreal que creyó estar soñando.

Es tan hermoso.

La larga cabella aún húmeda permanecía suelta y cubría la mayor parte de la espalda del mazoku. Sus ojos igualmente verdes no habían perdido el brillo que los caracterizaban y aunque claramente lo había sobrepasado en altura, su contextura era un poco mayor que años atrás cuando se despidió de él.

-Lo siento –se disculpó con todos antes de tomar la muñeca del menor y arrancarlo lejos de la seguridad de su madre para subir escaleras arriba lejos de las miradas, necesitaban privacidad.

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Fatal velocity comes on with a rush

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Cerró de un portazo y colocó el seguro. La mirada de confusión del rubio le pareció divertida. Lo atrajo hacia su cuerpo para abrazarlo y poder olerlo. Podía sonar pervertido pero había deseado tanto aquello que no se arrepentiría de tocarlo de forma lasciva hasta asegurarse que fuera real.

-Yuuri, me estas asfixiando –gimió el ojiverde ante el abrazo abrumador del Maoh.

-Lo siento –se disculpó. Lo observó por unos instantes antes de besarlo.

El beso fue desordenado, caótico. Y comprendía el porqué, para él habían pasado sólo un par de años, para Yuuri, entre su viaje entre mundos, posiblemente más. Cuando se separaron notó que efectivamente el chico frente a él ya no era más un adolescente. Su cuerpo lucía más grande, formado y maduro. Así mismo, la mirada y la expresión infantil habían desaparecido dando lugar a un seguro adulto. Casi podía reírse de la diferencia, y al mismo tiempo ponerse a llorar, porque efectivamente ese cambio lo que tanto temía. Se apartó un poco del otro intentando recuperar la racionalidad ante los giros inesperados de aquel día.

El pelinegro lo observó con preocupación, y luego una sonrisa condescendiente se formó en su rostro.

-¿Estás preocupado por la diferencia de edades? –se burló tratando de detener la huía de su inestable prometido.

-Creo que esto podía considerarse pedofilia –murmuró indiferente.

-Tranquilo Wolf, no soy un menor de edad.

-No es eso lo que me preocupa –los ojos verdes se mantuvieron fijos sin apartar la mirada. Algo en la mente de Yuuri hizo click, y aunque intentó ignorar el sentimiento, para darse ánimos, para convencerse que estaba mal interpretando la situación, la sensación continuaba igual o más fuerte aún en su pecho.

-No me importa –atrapó al otro con su cuerpo. Rodaron por el suelo y entonces todo fue desorden e irracionalidad. Al final, terminaron en la cama medio revuelta, desnudos y con muchas intenciones de no separarse por un tiempo. Acarició perezosamente las hebras doradas fascinándose por la suavidad y el brillo. Permanecieron por varios minutos sólo con el bajo ruido de sus respiraciones y los murmullos exteriores de la cuidad en la que se encontraban.

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Overpowering, gives the final push…

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Entre el sopor del sueño, escuchó las voces alteradas de su madre, padre y hermano. Nuevamente, como si fuera déjà vu, los sonidos apurados dirigiéndose hacia el baño principal y los acalorados gritos de su madre le hicieron volver a la realidad. Agudizó el oído intentando captar algo de las palabras sueltas de su padre, pero la voz aguda y alta de su progenitora no daba lugar para ello. A su lado, el mazoku se removió un poco entreabriendo sus ojos. No parecía muy sorprendido.

-Creo que Conrad necesitará ayuda para escapar completo de tu madre, Yuuri –declaró el rubio adormilado como si fuera lo más natural del mundo. Más tarde aclararía el cómo sabía que aquello ocurriría. Mientras tanto, se concentró en correr y terminar de vestirse, en dirección al primer piso.

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What never moves, is never still

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El sonido de una algarabía desde la planta baja le indicaron que aquello duraría al menos unos largos minutos, así que deslizó su cuerpo desnudo hasta quedar sentado sobre la cama desordenada del pelinegro. Desde su posición observó el espejo instalado entre las puertas del enorme guardarropa. Pequeñas ondas reverberaban aún como si una piedra hubiera caído dentro de él, agitando las aguas en plena tranquilidad. Repentinamente tenía ganas de reír como loco. Cuando su respiración se calmó notó que lágrimas bajaban por sus ojos, raudas y saladas. Porque a pesar de toda la desesperación y los miles de pensamientos suicidas que alguna vez había tenido, el rubio ojiazul había cumplido su petición.

Nunca se había sentido tan enteramente agradecido por algo.

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It holds the world in a single pill

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–Gracias –el susurro entrecortado fue bajo pero supo que el mensaje había llegado.

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and all life rendered absurd.

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II

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Aún conservaba un poco de dolor en su pecho cuando hacia alguna actividad física excesiva, pero realmente agradecía al Maoh haber salvado su vida en aquel momento. Su dolor emocional por haber sido abandonado por Frank era otro cuento. Lo había odiado por momentos cuando sintió sus esfuerzos tirados a la basura y sus sentimientos ignorados por la persona que más adoraba, y aunque lamentó muchas veces encerrado en aquella celda, el haberse enamorado, ahora simplemente lo vio como un rencor pasajero por el despecho.

Caminó por la ciudad en decadencia buscando una taberna en particular. Cuando el enorme letrero corroído y el olor a suciedad inundaron sus fosas nasales supo que había alcanzado su objetivo. Ignoró a las sucias empleadas del lugar ofrecerse de manera voluptuosa, las miradas desconfiadas de los hombres y la desentonada sonata que los desafinados instrumentos de la banda tocaban. El aire caliente de lugar era un aliciente para el frío que hacía a esas horas de la noche. Paseó por el corredor avanzando a medida que buscaba un cuarto en particular, se detuvo en la puerta agudizando el oído. Escuchó a una mujer peleando con alguien más nunca encontró una respuesta de su interlocutor.

Abrió la puerta, los ojos fieros de una mujer semidesnuda lo saludaron desde el otro lado de la habitación. -¿Quién eres? –escupió con enojo mientras terminaba de vestir los trapos sucios y acomodaba su maquillaje. Al notar que no respondería volteó mirar el enorme bulto humano que descansaba borracho sobre la cama -¿Conocido? Más te vale que ni lo intentes, ha caído como una cuba y ni siquiera me ha pagado –se acercó a él -¿Eres su amigo? Págame.

La miró con una ceja levanta. Aquella mujer de mala vida estaba poniendo al límite su paciencia. Rebuscó entre sus pertenencias y encontró algo de dinero. Se lo tiró en la cara –Soy su amante. Lárgate –le gruñó. La escuchó insultarlo no por su falta de respeto sino por su orientación sexual y se marchó tirando casi la puerta al cerrar.

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Kill sweet desire

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Suspiró. Dejó sus maletas tiradas y se movió hacia la cama. Buscó entre el cuello para asegurarse que siguiera con vida y luego procedió a voltearlo boca a arriba para revisarlo. El apretón en su muñeca casi la parte en dos. Frank tenía los ojos bien abiertos y lo miraba como a un extraño. –Lárgate traidor –balbuceó y le soltó la mano. Este intentó incorporarse pero falló torpemente.

-Detente –le regaño. Intentó ayudarlo pero cada vez que lo hacia sus manos eran rechazadas. -¡Frank, te comportas como un niño!

-¡Largo, traidor!

-¡No me iré de aquí, así que resígnate!

Así de infantil se comportaba ese al que amaba. Se maldijo por sus gustos tan patéticos. Miró abajo, lo encontró dormido recostado contra su cuerpo.

Inútil

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La pesadez que sentía en su cabeza no se comparaba con la debilidad en todo su cuerpo. Por primera vez en semana se arrepintió de no haber probado un bocado de comida decente. Se removió un poco para cubrir los rayos de sol que encontraba por la cortina semi abierta. Intentó incorporarse y entonces las imágenes de la noche anterior lo hicieron detenerse. La respiración acompasada de una segunda persona en el cuarto lo asustó. La figura durmiente de Víctor en el único sofá de su habitación rentada removieron las emociones que había intentado ahogar con alcohol. Lo observó bien, y eso lo tranquilizó. Rodó sus ojos por todo el lugar pensando en que hacer, si huir de allí antes de que el otro despertara o quedarse allí y enfrentarlo.

Dios, era difícil. Las ansias de matarlo cuando supo de su traición habían sido legítimas. Sin embargo, al verlo desangrarse contra su cuerpo, con su espada y ante sus ojos lo habían aterrorizado. Después de huir, no pasaba la hora que no recordara la escena y pidiera porque siguiera con vida. Lo miró de reojo de nuevo. Se levantó en silencio y caminó hasta el cuarto de baño, antes de cualquier cosa tendría que estar presentable. Había intentado alejarlo para que no lo viera así y el muy tonto se había negado.

Cuando salió observó que seguía durmiendo. Diablos, hasta en esos momentos se las arreglaba para dormitar como una roca. Aún con una toalla cubriendo sus caderas y las gotas de agua resbalando por su cuerpo, se acercó. Colocó sus manos a lado y lado de los brazos del mueble y esperó.

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Truth will make a liar

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Su cabello desordenado, sus pestañas largas, su piel lozana, su aliento chocando contra su rostro, su boca igual de provocativa, todo se le antojaba de él. Acarició una mejilla y dejó que su mano bajara por el cuello. Deshizo los botones de la camisa y continúo su caricia superficial por la cálida piel hasta alcanzar el corazón. La enorme cicatriz que cruzaba desde el esternón hasta casi la última costilla dañaba la imagen hermosa de lo que antes había sido.

-Olvídalo –le susurró con voz adormilada. Levantó su mirada y se encontró con aquellos ojos que no había podido enfrentar aquel día. Podía escuchar llamándolo todavía –Frank

-¿Me odias? –continuó bajando su mano hasta llegar a sus pantalones. Lo había deseado tanto que dolía.

-No –acortó la distancia hasta unir sus labios con los de Frank. La respuesta fue inmediata. Le alegró, por lo menos que la intensidad de la pasión que le profesaba seguía intacta.

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You can run but not hide

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Se besaron por minutos, un beso tras otro se hacía más húmedo y más acalorado. Retiró la toalla que cubría el cuerpo desnudo de su amante y acarició la piel húmeda más allá del glúteo.

-Frank –gimió cuando lo tiró de la comodidad del mueble hacia el suelo. Se vio nuevamente sometido contra el cuerpo caliente del mayor y no deseó estar en otro lugar más que con allí –No te atrevas a dejarme otra vez –demandó con enojo contra la boca ajena. Los ojos negros lo miraron con lujuria.

-Nunca. Te lo dije una vez, te daré todo Víctor. No necesitas nada más que mí –le besó. La necesidad apremiaba. Rodaron por todo el piso sin importarles romper todo. Lo hicieron muchas veces hasta que el agotamiento físico les impidió mover un dedo. Tirados en la cama, cubiertos a penas por una sábana descansaron uno al lado del otro mientras el olor a tabaco se impregnaba en cada cosa que tocaba.

-Me gustas, Frank

La risita que escapó de los labios del mayor llenó la habitación de un ambiente agradable y relajado.

-Pensé que era algo evidente.

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So run for your life

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FIN

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¿Reviews finales?

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ACLARACIONES II FINALES:

La canción entre la historia "con letra cursiva y negrilla centrada" es de la banda Poets of the Fall y se llama Desire. Describe a la perfección lo que quise expresar en este capítulo. La pérdida del ser amado, la separación y el deseo por regresar. No sé si fue un final empalagoso, al principio no planeado, pero después no pude soportar dejarlo sólo con el capítulo anterior. Llevo meses planeando que escribir y hoy en una tarde de festivo este capítulo se escribió casi en su totalidad por sí solo.

Sí, tal vez esperaban que explicara algo más, pero si desean saber que pasó entre la convivencia de Wolf y Conrad, tendrán que tenerme paciencia porque eso lo escribiré aparte, como drabbles o one shots, no sé cuándo será eso.

Agradezco a todas las personas que por años me siguieron (¿Casi 6 años, en serio?), algunas no llegaron hasta el final, sólo espero que algún día se pasen y puedan leerlo, porque yo mejor que nadie entiende la frustración de seguir una fic y que este nunca tenga un desenlace. Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo. Me da un poco de nostalgia terminar, pero ha sido suficiente el tiempo que esto sigue abierto. Tengo planeado algunas cosas más, con la misma línea de trama que este, uno corto y diferente. Otros, como ya había mencionado, serán la continuación a todos esos enigmas entre Sara y Wolf. Tal vez en algún momento pueda concretarlo.

Siempre los comentarios y las sugerencias son bienvenidas.

Ya nos leeremos en otra ocasión :9