Disclaimer: los personajes pertenecen únicamente a Stephenie Meyer, esta es solo una historia de mi imaginación sin fines de lucro. Y está prohibida su copia no autorizada.
Summary: "no puedo Edward, no puedo seguir contigo porque no puedo olvidar tu infidelidad" "déjame hacerte cambiar de opinión" "¿Cómo?" "reconquistándote, dame un mes"
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Reconquistándote en un mes
"Solo ocurre una pérdida real de amor cuando pierdes algo que amas más que a ti mismo"
Capítulo 3: perdida
¿Es posible ser tan estúpido como para tenerlo todo y dejarlo ir?
Si, era posible. Edward era ese hombre. Él tenía todo lo que una persona podría desear; una buena carrera, excelente posición económica, linda familia, pero sobretodo amor. Había tenido la satisfacción de tener a su lado a la mejor mujer del mundo, el amor de su vida que por una extraña vuelta del destino también lo amaba.
Su mujer era todo lo que un hombre pudiera desear, amable, compasiva, cariñosa, apasionada y sobretodo sexy; tenía un cuerpo digno de modelo. Su sonrisa era cautivadora y exquisita en la intimidad. Ella era su complemento perfecto. Cuando él era demasiado ordenado, ella llegaba con un poco de desorden; cuando era muy testarudo, ella lo era aún más obligándole a ceder; cuando era muy serio, ella lo hacía sonreír.
Ella, Bella, la única mujer que había tenido en su vida. Ella fue su primera novia formal, su primera vez, su primer amor. Ella era todas las primeras, pero sobretodo la única. Él quería que ella fuera la única en su vida, ninguna mujer lo haría sentir todo lo que Bella le causaba.
Ella le aceleraba el corazón con tan solo una sonrisa, causaba miles de descargas y choques eléctricos con tan solo un toque, provocaba que su cuerpo cayera en combustión espontánea con solo una mirada.
¿Por qué no la cuido? ¿Por qué si tenía el tesoro más deseado lo había dejado partir? ¿Por qué el tenía que ser tan estúpido? Tenía todo y lo dejo ir.
Ahora solo le quedaba ver como una camioneta se llevaba al motor de su vida; ella era la gasolina que lo impulsaba a levantarse cada mañana y a sobrevivir las largas jornadas en el hospital. Sin ella no sabía que sería de su vida.
Al menos en los próximos minutos debía entrar a la casa; la lluvia lo empapaba enfriándolo al instante y lo menos que deseaba ahora era un resfriado.
Lentamente obligo a sus pies a moverse con parsimonia rumbo a su casa; horas antes era su nidito de amor y hogar, pero sin Bella allí se había convertido en una casa fría sin pena ni gloria.
Ya las ansias por atravesar el umbral percibir esa esencia hogareña había desaparecido, lo cual era totalmente entendible ya que la que la despertaba era Bella.
Cuando cruzo la puerta recordó la primera vez que Bella y el la cruzaron. Acababan de llegar de New Hampshire para comenzar completamente la vida de adultos. La había cargado completamente ansioso por estrenar la casa; lo que no se esperaban ninguno fue que su hermana Alice planeara una fiesta de bienvenida con todo sus familiares y amigos interrumpiendo su momento de pasión; ese día Bella había alcanzado el nivel máximo de sonrojo.
Una sonrisa alumbro su cara al recordar como Bella había ocultado el rostro en su cuello susurrando una y otra vez: ¡qué vergüenza! Todavía hoy Emmet de vez en cuando sacaba el tema a colación y ella se ponía tan roja como ese día.
Al entrar a la casa entendió perfectamente cuando Bella le dijo que no soportaría estar en esa casa; el lugar resplandecía una felicidad que ninguno de los dos sentía. Cada lugar que recorría tenía que ver con Bella, a cada paso había recuerdos de ese amor que se les fue y era tan difícil; su respiración se basaba en jadeos entrecortados producto del llanto.
Se sentía tan mal al estar rodeado del aroma a fresas que no sabía si sería capaz de ir a la habitación, porque seguramente se desparramaría en el suelo a colocarse en posición fetal y llorar toda la noche.
¿Qué podía hacer? ¿Beber? Nunca le había agradado demasiado el alcohol, de paso la resaca era lo peor del mundo.
¿Llorar? Ya casi no le quedaban lágrimas para derramar.
Suponía que lo que podía hacer era regodearse en su tristeza; por lo que camino lentamente al buro de la sala donde estaban fotos de ellos en blanco y negro. Estaban organizadas en orden cronológico, la primera de la época de secundaria, bueno el final de esta porque los dos salían vestidos elegantemente en la fiesta de graduación; la siguiente era del día de su boda específicamente en el momento del beso cuando Edward la había levantado unos quinces centímetros del firmamento para poder besarla más cómodamente, esa foto daba paso a la de la luna de miel en aquella isla paradisiaca donde se habían amado fervientemente tanto que se evidenciaba en esa foto donde se besaban con el mar de fondo y ya la última había sido cuando decoraban esta casa, se les veía tan felices y relajados que era difícil creer que en cuatro años después estarían separados y él solo en esta casa tan grande.
Tomo la primera foto y se sentó en el sofá con la foto en la mano mirándola fijamente y se dedicó a recordar su vida. Desde que vio a Bella en el laboratorio de biología a los 17 años supo que ella era una mujer perfecta y cuando se enteró que ella se sentía atraída se alegró enormemente; su relación siempre fue perfecta, la época de la universidad había sido un poco difícil por el gran esfuerzo que tenía que hacer al aprender el funcionamiento de cada miembro del cuerpo aunque todo se le olvidaba en cuanto entraba a su casa y era recibido por el amor de su vida, brindándole el cariño que era tan necesario. Cuando Bella lo sonreía sus problemas cesaban; tal vez actuó egoístamente cuando no la sacaba a pasear tan seguido o al pedirle que no trabajara pero eso solo se debía a que ella era su benzodiacepina personal y lo que a él más le gustaba en el mundo era pasar tiempo a su lado y tener la oportunidad de hacerla feliz. Era tanto su empeño en hacerlo que se enfocó demasiado en el trabajo para poder lograr un capital y darle una buena vida y después poder dedicarse a hacerlo un montón de bebes a su mujer. Bella muchas veces le señalo su ausencia pero él ya se había comprometido sabiendo que una vez logrado su cometido podría disfrutar su matrimonio.
¿Quién le hubiera dicho que la presión del trabajo y la ausencia de su droga personal le jugarían una mala pasada causando que cometiera un error garrafal?
¿Era esa su excusa? No, por supuesto que no porque estaba seguro que otros hombres habían sido sometidos a muchas más presiones y aun así no traicionaban a sus excelentes mujeres. Él solo lo había hecho porque era semejante estúpido. Pero no podía perderla. Permitirle alejarse de su lado seria como si una persona se abstuviera del ingreso de oxígeno a conciencia; o un perro hambriento que tuviera un hueso al frente pero decide no consumirlo.
Todos esos ejemplos eran completamente ilógicos y eso se debía a que los personajes eran tan estúpidos, porque… ¿Quién en su sano juicio no querría inhalar oxigeno? ¿Por qué querría sentir el ardor en los pulmones o la presión y ansiedad en el pecho que exige gritos un poco de aire?
Nada de eso era lógico, solo una persona desequilibrada se permite sufrir de esa manera. Porque nadie sano, o al menos en el punto de vista de Edward, querría sentir el apretujo en su corazón, las lágrimas por las mejillas y ese nudo en la garganta. NO, era un dolor demasiado grande. Era tan grande que no cabía en su cuerpo de 1.90 m.
Y era por eso que estaba decidido a hacer algo al respecto para mitigar ese dolor. Él no seria las manos que limitan la entrada de oxígeno, no seria las pesadas piernas que no permiten al perro moverse para consumir su alimento.
Tendría que hacer algo, tenía que asegurarse que haría todo lo posible por recuperar a su mujer; si después ella decidía irse igual, él al menos podría tener la seguridad que lo intento.
Y tuvo una epifanía, tenía que reconquistarla. Mostrarle lo importante que era ella en su vida.
En la adolescencia no tuvo la oportunidad de conquistarla demasiado porque la atracción había sido instantánea. Esta vez debía ser diferente, tendría que hacerla sentir especial pero sobretodo tenía que hacerla volver.
Estaba tan decidido a volver a tenerla que paso toda la noche ideando un plan de acción. Decidió que cada día y cada cita seria toda una aventura. Debía decidir el tiempo que demoraría en cumplir todo y decidió que todo dependería de la cooperación de Bella.
Miro nuevamente hacia la foto de su mano y sintió expectativas por primera vez en la noche.
"me encargare de que vuelvas a mi, estoy decidido a hacerlo amor" fue su pensamiento antes de recostarse mejor en el sofá sonriendo ansioso por verla al día siguiente.
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¡Hola!
Sé que yo dije que iba a actualizar todos los miércoles y honestamente llevo como dos miércoles sin actualizar pero es que vino una familia de otro estado y pues me era incomodo transcribir todo al frente de ellos. Porque yo tengo los capítulos en un cuaderno y después los paso.
Además que tengo un problema en la columna y durar tan solo una hora en la silla de la computadora me duele demasiado. Pero sobreviviré, o eso espero.
Gracias a todas las que comentaron en esta capitulo anterior y que me agregaron.
Creo que respondí a todas las chicas que tienen cuenta y a las que no pues lo hago por acá.
Yanu: ¡gracias! Qué bueno que te regusto, espero que eso siga así. Lo de Jake pues tendrás que esperar jeje
Loquibell: que bueno te gusto. Realmente creo que la infidelidad es lo peor, de hecho me costó un poco crear este fic por eso. Pero como dices hay que establecer a que grado fue la traición, procure que no fuera una traición tan grande porque de esa manera si que me darían ganas de matar a Ed jaja. Espero que te siga gustando y poder seguir leyendo tu opinión.
TATITA: gracias por dejar tu opinión, para mi es indispensable leerla. De verdad que Bella se debe encontrar a sí misma, se dejó manipular muchos años y ahora tiene que imponerse. Lo de Jake yo creo que se puede lograr la amistad entre un hombre y una mujer y muchas veces ellos te pueden brindar más apoyo que la misma mujer. Gracias por comentar fue muy valioso leerte espero poder seguir haciéndolo.
