Disclaimer: los personajes pertenecen únicamente a Stephenie Meyer, esta es solo una historia de mi imaginación sin fines de lucro. Y está prohibida su copia no autorizada.
Summary: "no puedo Edward, no puedo seguir contigo porque no puedo olvidar tu infidelidad" "déjame hacerte cambiar de opinión" "¿Cómo?" "reconquistándote, dame un mes"
._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._.
Reconquistándote en un mes
"Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo.
(William Shakespeare)"
Capítulo 11: cita 6, subiendo la apuesta
Llevaba cinco citas con Bella y aun no sabía si había hecho un avance para lograr su perdón. Si bien Bella estaba yendo a los lugares más dispuesta y parecía ser que las disfrutaba, pero seguía sin ser capaz de si quiera besarle en la mejilla; el contacto físico era nulo, a menos que fueran toques accidentales. Lo que Edward más deseaba era poder tocarla; guiarla con la mano en la espalda, entrelazar sus dedos, acariciar sus sonrojadas mejillas, pero sobretodo deseaba volver a probar esos cálidos y llenos labios. Cuando la veía humedecerlos con la lengua o morderlos, su cuerpo sufría un temblor. Parecía un adicto en rehabilitación. Aunque ciertamente eso era; un hombre adicto a su esposa, que no podía vivir sin cierta dosis diaria. Lo que sentía hacia ella ya no era añoranza, era necesidad.
Y era por eso que tenía que aumentar la apuesta
.
.
.
Edward despertó el día jueves un poco inquieto; ese día se cumplía una semana de la ida de Bella. Le quedaban tres jueves para lograr que ella volviera y esa vez sin que se fuera luego de comer.
Como había decidido subir de nivel, decidió que antes de ir al trabajo tenía que comprar algo, por lo que llamo a Irina y le advirtió de su retraso; ella no puso pega, alegando que solo tenía un paciente y que no tendría problema en esperarlo.
Realmente eso de consultas le estaba agradando, al día solo veía unos pocos pacientes, le recetaba pastillas, descanso o más exámenes y listo. Extrañaba la adrenalina de emergencia, pero la calma era bienvenida.
Llego a una tienda departamental y compro los tapa ojos más lindos que encontró; eran azules con estrellas plateadas. Era un pequeño detalle para recordarle que siempre la tenía en su mente y recordaba los pequeños detalles que la conformaban. Compro una linda tarjeta, sencilla que solo tenía estrellas a los bordes y el centro para escribirle. Pago y fue en el volvo donde escribió con su delicada letras.
"Tu naricita arrugada cuando el sol te da en la cara por las mañanas es lo más adorable que he visto, por ahora no tienes mi pecho para resguardarte pero espero que esto cumpla la misma función.
Siempre pensando en ti, Edward"
Mientras escribía le llego la imagen de ella despertando por culpa del sol y quejándose de que la cama estaba mal posicionada; siempre se quejaba pero nunca se había preocupado por cambiarla de lugar. Y él no lo haría porque le encantaba que se enterrara en su pecho y refunfuñara como una pequeña. Quería escribirle también que en cuanto regresara a casa lo quemarían o botarían, porque volvería a usar su pecho para protegerse, pero no quería presionar, con eso era suficiente. Por ahora.
En cuanto llego a la oficina el entrego el paquete a su secretaria y le encargo que se lo enviara inmediatamente a la oficina de su esposa. Durante toda la consulta con su paciente se preguntó como tomaría Bella el regalo y no pudo evitar llamarla en cuanto termino con el sr. Coffey.
-hola- contesto Bella al tercer timbrazo
-hola a... Bella- estaba a punto de llamarla amor, pero sin duda ese era campo minado- ¿cómo estás?
-bien, ¿tu?- ella estaba animada y él realmente deseaba que fuera por el regalo
-bien, ¿te llego mi paquete?
-si- susurro ella antes de suspirar- es un lindo detalle, aparte de que es hermoso
-qué bueno que te guste, espero que te sea útil y... Todo lo de la tarjeta es cierto
-pues... En la habitación donde duermo si entra el sol, no directamente como en casa pero... Si puede llegar a ser útil- el no había pensado como sería el cuarto donde ella dormía y se sintió un poco estúpido al asumir que sería igual que la matrimonial
-oh, bueno- contesto no seguro de que decir. Los dos se quedaron callados sin saber que decir, hasta que el hablo- ¿sales a las cinco?
-si, como siempre- casi se imaginaba que lo miraba con una cara que decía estúpido
-¿te parece bien di te paso buscando a las seis?
-seguro- y quería creer que lo que transmitía en su tono era entusiasmo
-nos vemos entonces
-dale, hasta ahora
Estaba entusiasmado por la cita, en cuanto vio las estrellas del tapa ojos, supo exactamente a donde llevarla y esperaba que a ella le gustara.
Como le había dicho, a las 6pm la paso a buscar a casa de Black; como la vez anterior, ni siquiera pudo apagar el auto cuando ella ya estaba saliendo. A Edward le pareció hermosa con esa ropa semi formal perfecta para el lugar a donde iban
-hey- comento alegremente al subir
-hola- arranco rápidamente y se dedicó a manejar mientras ella manejaba la radio. Se veía más relajada que veces anteriores, pero nunca como antes.
-Edward, ¿no estas faltando al trabajo?
-Bella, te dije que ahora trabajo en consultas, salgo a las cinco
-oh, ¿te gusta?- parecía que esa conversación ya había sucedido, pero ella no superaba el tema y era trabajo de él afirmárselo.
-me encanta, es agradable tener tiempo libre, es muy relajante- aseguro sin una pizca de mentira
-bueno, a diferencia del horario de antes- y esa vez su tono solo reflejaba amargura
-era momento de cambiar- trato de relajar la conversación y a la vez cortar el tema; y creyó que lo logro porque ella cambio de tema
-¿a dónde me llevas?- era la primera vez que se interesaba por una cita y eso le dio a Edward confianza
-el planetario- aseguro feliz
Se le había ocurrido ir a ese lugar cuando vio las estrellas del regalo que le hizo, y creía que podían pasar un buen rato viendo la grandeza del universo. Él no sabía mucho del tema, pero de esa manera ambos podían llegar a aprender y el asumió el reto de volver romántico ese lugar.
Uno de los aspectos que cambiaria, era esa actitud pasiva romántica; se acabarían los juegos. Ahora sería todo agresivo romántico. Una semana y Bella no daba ni un paso para volver a casa. Le haría una ofensiva tan fuerte que ninguna defensa de ella sería capaz de disminuirla.
-¿al planetario?- pregunto ella intrigada pero con entusiasmo
-así es- no dijo más nada porque vio el gran anuncio lleno de estrellas, constelaciones y planetas que indicaban la llegada al lugar.
Por más que intento llegar a tiempo para abrirle la puerta, no llego a tiempo. Aunque disimuladamente le poso la mano en la baja espalda para "guiarla", cosa que no era necesaria. Y aunque ella se estremeció y se removió, no hizo demasiado esfuerzo por separarse. Y él no estaba dispuesto a rendirse tan fácil.
-¿desea un guía?- pregunto la chica dentro de la nave espacial donde se vendían las entradas. Pero él sabía que la mayoría de guías eran chiquillos nerds hormonados y él no soportaría eso. A parte de que una cita romántica es entre dos, no tres.
-nos encargaremos nosotros, gracias- la chica asintió y atendió al siguiente de la fila.
-tenia cara de que sufre hemorroides- le comento Bella cuando se alejaron lo suficiente.
-bueno, trabajar con un sombrero de estrellas que rebotan por resortes en tu frente y titilan, no debe ser muy agradable
-buen punto- los dos rieron relajadamente
Traspasaron una pesada puerta y entraron a un ambiente oscuro y encerrado que simulaba ser el espacio. Había simuladores de naves, maquetas con todos los planetas y había una máquina que daba una explicación de cómo eran, que materiales se encontraban y cuando habían sido visitados por primera vez.
Su idea era convertir el planetario en un lugar romántico, pero en cambio Bella lo tomo como una visita educativa. Estaba fascinada con todo lo que podía aprender, presionando todas las maquinas que hablaban y él no sabía qué hacer para volverse más activo. Cuando estaba frente a una réplica del gran sol, considero hacer un comentario como "así como los planetas giran alrededor de él, yo roto y me muevo a tu alrededor y solo para ti". Pero era demasiado empalagoso y de amateur, e incluso el, un hombre desesperado esperando reconquistar al amor de su vida, tenía sus límites.
Vio la oportunidad de lucirse cuando entraron solos a la cámara de estrellas; era una sala cerrada en forma de círculo con un enorme tragaluz que al ser de noche permitía ver las estrellas, que se veían con mucha claridad debido a lo despejado del cielo. Los dos se sentaron relativamente cerca en un pequeño banco que se encontraba en todo el medio.
-es hermoso-comento ella de la nada.
-supongo- respondió el, rogándole a su mente por algo ingeniosos- ¿recuerdas cuando las mirábamos desde el prado?
-durábamos horas y horas solo mirando hacia el cielo.
-siempre nos escapábamos cuando hacías las pijamadas con Alice
-se ponía furiosa- ella sonrió a la vez que suspiraba- es agradable mirar el firmamento y saber que hay tantos secretos que posiblemente nunca se revelaran. No tengo nada con que compararlo.
-bueno, yo si- ella lo miro interrogante y el aprovecho para mirarla fijamente a los ojos- cuando veo ese mar chocolate de tus ojos, miro la grandeza, todo lo que eres y encuentro un montón de misterios que nunca seré capaz de descubrir porque a pesar de que te conozco tanto, siempre sales con algo diferente, nunca sé que dirás, ni que piensas. Pero igual en tus ojos veo la bondad y pureza de tu alma. Te veo toda a ti y... ¿Bella?
-¿qué?-susurro ella y su aliento choco en su cara, porque sin darse cuenta se habían acercado y aprovecho para unir sus frentes.
-Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo.- la vio cerrar los ojos, seguramente reconociendo la frase de Shakespeare y él aprovecho para hacer lo mismo; deseando que ella le creyera, deseando que ella aceptara que la amaba, deseando que nunca dudara. Cuando se cuestionaba si dar el siguiente paso y besarla, ella se alejó alterada, caminando por todo el lugar y pasándose la mano por el cabello.
-¿tienes hambre? Yo tengo un poco y es raro porque comí algo en la oficina como a las cinco y no debería tener hambre pero igual- ella tenía la costumbre de hablar mucho cuando estaba nerviosa.
-vamos a comer- comento bastante decepcionado pero respetando su decisión.
La llevo a un puesto de hamburguesas que se encontraban en el mismo planetario. El momento de intimidad había pasado y ahora por más que intentara traerla de vuelta no podía. Ella se encontraba a millas de distancia, o al menos su mente.
En un acto desesperado, cuando acabaron de comer fue a la tienda de recuerdos y compro un gorro idéntico al de la chica que vendía las entradas.
-un pequeño recuerdo- le dijo el luego de haber pagado una suma bastante alta, siendo que era un gorro bastante ridículo.
-¿recuerdo para quién?-pregunto ella con duda.
-para ti, obviamente.
-eh, no, no señor- ella retrocedió de espaldas alejándose de él y la amenaza al ridículo.
-oh si, señorita- la atrapo entre sus brazos sin dificultad, Bella comenzó a removerse pero la sostuvo con una mano en la cintura y con la otra mano le poso el gorro apresuradamente en la cabeza.
-Edward me debo ver ridícula- se quejó pero se estaba riendo formando en su rostro una sonrisa radiante.
-te ves hermosa- por supuesto para él lo era; así llevara basura encima- siempre te ves hermosa.
Ella se sonrojo hermosamente y el aprovecho que estaba relajada para colocar las dos manos en su cara y acariciarla, así como también removió el cabello y poso el gorro correctamente. Por supuesto otra persona demoraría menos en hacer eso, pero se tomó su tiempo con cada mechón y acariciándola suavemente.
Para su satisfacción ella no se tensó ni intento alejarse, pero como él sabía que su tranquilidad era muy inestable decidió alejarse primero. Claro que a su manera; acerco su cara a la de ella y a penas rozo sus labios con la frente de ella, fue un contacto que solo duro dos segundos pero basto para que ambos se estremecieran.
-creo que es hora de irnos- dijo él y su ego aumento cuando ella asintió aturdida.
Como cuando llegaron, aprovecho y la guio con la mano en la espalda y esa vez logro ayudarla a meterse en el auto. En el camino no hablaron porque ella iba muy metida en sus pensamientos y el la dejaba pensar.
-llegamos- le dijo Edward al notar que no se había percatado que habían llegado.
-oh- comento sorprendida- pues... Gracias por la cita, la pase muy bien y aprendí mucho.
-me alegra, yo también.
- y sin duda, hoy dormiré con mi hermoso tapa ojos nuevo- su corazón se calentó, al saber que le había gustado lo suficiente como para usarlo; no pudo negar que una parte de el temía que ella lo quemara, o algo parecido.
- no sabes cuánto me alegra- le dijo en voz baja.
-adiós- ella como que se iba acercar pero nuevamente se arrepintió y salió rápidamente, con ese mismo ritmo entro a la casa Black.
Fue gracioso verla caminando con el gorro de estrellitas moviéndose a cada paso; cuando vio que entro, arranco más feliz que otros días.
Porque por primera vez sentía que había hecho un avance; tal vez Bella había dado un paso para acercarse a su hogar, solo que el camino era muy largo. Pero tenía fe que con esa actitud agresiva romántica, lograría que Bella volviera.
._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._.
¡Hola!
Como el capítulo anterior no me gusto, trate de compensárselos con este. Creo que les gustara al ver que Bella hizo un pequeño avance. Muchas se quejan de que Bella no pone de su parte y todo eso, pero les recuerdo que es una infidelidad y ella trato de olvidarlo por tres meses pero no lo logro. Sé que aquí en hay muchas historias donde Edward le hace de todo y ella lo perdona. Pues esto será diferente. Yo soy muy feminista y creo que las mujeres tienen que darse a respetar. Edward se va a tener que ganar su perdón. Me encargue que el acto que cometió Edward no fuera tan fuerte porque si fuera algo peor allí sí que no perdonaría. Porque como ustedes he leído uno donde él la deja por otra, la hiere, le desea hasta el mal del que se va a morir y ella aun lo ama y le perdona todo. Pues este no. Tengan fe que habrá perdón pero todo al tiempo que Bella disponga, porque al fin y al cabo ella fue la herida.
Les advierto que esta será la última actualización del año porque el domingo me voy de viaje, a margarita, las que son de Venezuela sabrán de qué lugar hablo. El punto es que volveré en enero y pues allá no tengo pc.
Espero que les haya gustado pronto se viene el viaje de Bella a Forks, el cual me tiene muy emocionada.
Como siempre agradezco a las que comentaron: loquibell, alessacullen2314, MV2, twiandre, marcecullenswan, millaray, janalez, Karla Cullen hale, Angie mase.
MV2: hola! Gracias por comentar. Pues sí, estuvo cortísimo, espero que este te guste. Qué bueno que seas romántica, tal vez me puedas dar ideas de citas porque honestamente yo no lo soy. Esta la saque de una página de ideas románticas jaja. Qué bueno que te guste que Bella este siendo dura, como explique al principio, Bella debe tener su orgullo. Me encanta que te guste la historia. Besos
Loquibell: como siempre feliz de leerte. Pues espero que te guste ver que Bella baje un poco la barrera pero eso se debe a que Edward se esforzó más. Su entusiasmo es proporcional al esfuerzo que el ponga en reconquistarla. Jaja yo quiero ir a ver amanecer nuevamente, realmente puedo ver esas películas mil veces y no cansarme.
Miércoles, 14 de Diciembre de 2011
08:04 pm
