Disclaimer: los personajes pertenecen únicamente a Stephenie Meyer, esta es solo una historia de mi imaginación sin fines de lucro. Y está prohibida su copia no autorizada.

Summary: "no puedo Edward, no puedo seguir contigo porque no puedo olvidar tu infidelidad" "déjame hacerte cambiar de opinión" "¿Cómo?" "reconquistándote, dame un mes"

._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._.

Reconquistándote en un mes

"Nunca una noche venció al amanecer igual que un problema nunca venció a la esperanza"

"por muy larga que sea la noche, el amanecer llegara"

Capítulo 13: cita 8, en busca de una esperanza

Manejaba más allá del límite de velocidad y con las manos tan apretadas que tal vez podría llegar a doblar un poco el volante. Para no producir un accidente vial, decidió aparcar a un costado y relajarse, o al menos hacer el intento.

Estaba actuando de manera exagerada y era consciente de ello. Bella se iría un fin de semana, gran cosa. Incluso ella fue la que se propuso que se vieran a su llegada y ella nunca había propuesto una reunión, así que su enojo, frustración o lo que fuera que estaba sintiendo era una reacción muy exagerada pero era que en realidad tenia… miedo.

Miedo de que Bella consiguiera algo o a alguien en ese viaje, miedo de que fuera Jake, miedo de que… lo disfrutara. Le aterraba que lo disfrutara y no lo deseaba sentir eso porque su mayor deseo en la vida era que Bella fuera feliz pero sería una gran mentira si alegaba que no le importaba si era sin él, porque eso era lo que menos deseaba, o al menos en ese momento.

Que ella fuera feliz en ese viaje significaba que viera como seria su vida sin él en ella, y le aterraba que fuera buena; que Bella fuera feliz y decidiera que podía vivir así porque el dolor que Edward le había causado era mayor que todo, y nada de citas, regalos o demás pudieran enmendarlo.

Porque sí, él se había esforzado con las citas e incluso subió la apuesta con detalles en la oficina; prácticamente tuvo que prostituirse para conseguir la dirección del único lugar en Estados Unidos donde hacían los chocolates brasileros, y prostituirse un poco más para logra que los enviaran de Miami a Seattle con tan poca antelación. ¿Todo eso valía la pena? ¡No lo sabía! Y eso le aterraba.

Bella era tan inestable últimamente como un adicto en rehabilitación. Parecía que se soltaba hablando con él y de un momento a otro construía a su alrededor una barrera más fuerte que la muralla china. A veces sonreía, otras era fría. Era un sube y baja de decisiones; a veces arriba otras abajo.

¿Si frente a él era tan cambiante, como seria lejos de él experimentando la soledad y la lejanía? Eso era lo que le daba miedo.

Ninguno de sus esfuerzos valdría mucho la pena o harían la diferencia; si ella lograba un estado de relajación a donde fuera que ella viajara posiblemente optaría por ella. Porque después de todo, la finalidad de la vida es vivirla tranquila, sin preocupaciones o estrés. Muchas personas en el mundo sacrifican la felicidad por la paz, aunque nunca la encontramos en plenitud.

Y como últimamente no conocía a Bella, no sabía si ella prefería el estrés antes de la felicidad que él le ofrecía o la ilusión de paz lejos de él.

Cuando decidió que se había calmado lo suficiente como para no producir un accidente vial volvió a emprender camino a casa. Con nuevamente la soledad de compañía; en la última semana había superado la melancolía o al menos la depresión no lo sobrepasaba al llegar a casa pero ahora con ese nuevo miedo; la soledad fue inminente robándole las ganas de todo, incluso las de dormir.

Cuando más deseamos dormir para olvidar los monstruos que nos acechan, es cuando el cuerpo deja de cooperar y nos lo impide. Siendo consciente de ese hecho, simplemente opto por sentarse en el sofá de la sala tomando la foto de ellos dos en el baile de graduación. Justo como lo hizo el día que ella se fue.

-no me dejes, amor- le dijo a la foto con lágrimas en los ojos, aun sabiendo que era inútil porque al verla en persona no le diría nada pero era una manera de desahogarse- no olvides los buenos momentos; no eclipses las sonrisas, las miradas y suspiros. No permitas que mi amor sea en vanos; no… no me olvides- la última frase solo fue un susurro entrecortado con lágrimas corriendo por las mejillas.

Paso toda la noche en ese sillón llorándole a la foto y con la presión en el pecho producto de los nervios y el miedo que no lo dejaba. Detestaba ese viaje; había planeado una velada romántica en un yate. Ya tenía todo planeado, sabía lo que comerían, que beberían, como manejar y a qué lugar la llevaría a recorrer. Y nada de eso iba a poder ser, algo que tampoco le agradaba, incluso le enojaba; así que se podía sumar a la lista de sentimientos que lo atormentaban. Miedo y enojo, no una buena combinación.

El más peligroso de los sentimientos es el miedo porque es el que logra privarnos de vivir, fuera para bien o para mal; ni siquiera nos daba la oportunidad de verificar por nosotros mismos. El 100% del mundo siente miedo pero solo un porcentaje bajo es capaz de aceptarlo y enfrentarlo ¿Por qué? ¿Acaso todos tienen la falsa ilusión de ser valientes cuando es todo lo contrario? ¿Tenemos miedo de tener miedo? ¡Por supuesto! Porque no hay nada peor que sentir miedo. Nos daba tanta vergüenza que lo ocultamos con otro sentimiento o cualquier excusa estúpida.

Se había enojado ante Bella, ni siquiera le dio una última mirada al despedirse, peor aún no la vio entrar segura a casa de Jacob. Ahora mismo suponía que había entrado segura a casa pero no lo podía asegurar ¿era ese el comportamiento de un caballero? Obviamente que no.

Volvieron a dar un paso atrás cuando todo parecía ir excelente y lo que él más deseaba era ver una sonrisa, una mirada o cualquier gesto por parte de Bella que lo impulsara a soportar ese fin de semana, algo que le diera una esperanza.

Decidido a buscar una esperanza se levantó del sofá sintiendo los músculos protestar producto de tantas horas en la misma posición; intento mover el cuello aleatoriamente peor al no obtener grandes resultados, se fue así.

El cielo aún estaba oscuro lo cual era totalmente entendible considerando que apenas iban a ser las cinco. Conociendo como conocía a su mujer debería estar ya levantada porque le gustaba verificar que llevaba todo a los viajes, así como también le gustaba viaja de mañana, por lo que no iba a sufrir remordimiento de consciencia al pensar que podía quitarle el sueño o algo. Llego a la casa temporal de su amada rápidamente y la llamo inmediatamente.

"aló" su voz sonó un tanto agitada.

"hola Bella" estaba nervioso y como respuesta se agitaba el cabello.

"oh, hola Edward ¿todo está bien?" pregunto obviamente preocupada al recibir una llamada a esa hora.

"si, sí, todo está bien"

"oh" los dos se quedaron callados escuchando la respiración del otro "ehm… ¿para qué me llamabas?"

"¿será… será que puedes salir?" su voz fue tan insegura como la de una pequeña.

"¡¿estas afuera?" no le dio tiempo de responder porque por asomo por la ventana y agito la mano al verle parado fuera del auto "ya bajo" a los segundos ya la tenía al frente un poco en shock -¿Qué haces aquí?

-¿podemos ir primero a un lugar?- al recibir un asentimiento le ayudo a meterse en el volvo para conducir hacia el lugar que tenía pensado; ninguno dijo nada y los dos solo iban concentrados en el camino, él asegurándose de mirar bien las calles oscuras y ella tratando de descifrar a donde la llevaba. Al llegar al lugar escucho jadear a Bella y él sonrió pagado de sí mismo, alegre de que el lugar escogido la hubiera impactado tanto como esperaba que lo hiciera.

-¿Dónde estamos?- pregunto asombrada y caminando fascinada mirando hacia al frente donde se mostraba la imponente ciudad de Seattle que aún se encontraba ligeramente apagada pero no había duda de que pronto comenzaría a despertar.

-honestamente no sé si tiene nombre o siquiera es conocido peo yo lo considero el mirado más absolutamente perfecto.

-coincido contigo- estaba encantada con el lugar y Edward no podría estar más de acuerdo con ella. La había llevado a una especie de precipicio o risco que era totalmente rodeado de árboles tan verdes como si fuera primavera y con algunas pequeñas flores que luego pasarían a ser unas pequeñas frutas de fuertes colores; lo mejor era que estaba por todo el este de la ciudad por lo que podían apreciar el amanecer en primera fila, para lo cual no faltaba mucho; el negro del cielo ya se había aclarado y ahora era medio grisáceo con unos matices rosáceos; la imagen perfecta estando ellos dos allí

–De alguna manera me recuerda a nuestro prado- comento Edward sentándose en el capo del auto invitando a Bella a imitarlo para lograr mayor comodidad y que a la vez pudieran conversar tranquilamente.

-es el mismo ambiente- respondió todavía mirando a su alrededor pero luego se sentó cómodamente a su lado ajustándose la chaqueta logrando protegerse mejor del frio que acechaba.

-sí, yo siento la misma tranquilidad que cuando estamos allá.

-bueno, no igual, nuestro prado es un sitio mágico- el que ella siguiera teniendo un sentido de pertenencia hacia el prado era tristemente reconfortante; aunque a ese punto él se alegraría de cualquier mínimo contacto. Los dos se quedaron callados solamente viendo la ciudad y escuchando el cantar de los pájaros que comenzaban a despertar pero Edward sabía que tenía que comenzar a hablar pronto para no atrasar a Bella; el problema era que no tenía mucha idea de que decir, salió buscando una esperanza y un impulso para pasar el fin de semana pero ahora no sabía cómo encontrarlo. "solo habla, di algo" se dijo a sí mismo y actuó.

-yo solo… quería disculparme por la manera en que te hable anoche y como me fue sin haberme preocupado por ver que entraras segura a casa- estaba tan nervioso que por poco comienza a tartamudear y obviamente se agito el cabello miles de veces pero al voltear a Bella con una sonrisa tierna se tranquilizó como si le hubieran drogado.

-está bien, yo entiendo y… yo debí avisarte antes del viaje y no a última hora como ayer- ella también se notaba nerviosa y lo evidenciaba mordiendo su labio; algo tan característico de ella como él alborotándose el cabello.

-sí, eso hubiera estado bien- hubiese sido más de caballero decirle que no importaba pero en realidad si lo hacía y eso le había molestado, además de que era la causa por la que estaban allí.

-lo sé- ella bajo la cabeza apenada y retorció sus manos- pero es que Jacob me dijo la otra semana y yo estuve tan ocupada que se me paso y cuando me dijo ayer temprano recuerda que vamos a-

-no- Edward la interrumpió firmemente- no me digas a dónde vas- ella ario la boca dispuesta a habla y él volvió a interrumpirla- prefiero no saberlo, no… no sé qué sería capaz de hacer si lo sé, así que… que… simplemente prefiero no saberlo.

Ella asintió pero se veía confundida y el silencio volvió pero lo volvió a romper porque quien quería hablar era él.

-yo solamente quería decir o te traje para decir que me disculparas por ser tan idiota- ella abrió la boca y él levanto la manos- no me interrumpas, por favor, solo… déjame habla- ella asintió y él se desahogó- supongo que me aterre de que te alejaras y perderme todos esos momentos sin ti, perdernos la posibilidad de un buen fin de semana genial o… en realidad lo que más me asusto fue que consiguieras a alguien por allá y la pasaras excelente y eso te diera una nueva perspectiva de vida y demás y… y que simplemente te olvidaras de mí y ahora que lo digo sé que debo sonar patético pero solo… solo quiero decir que espero que- se vio interrumpido por la potente risa de Bella e incluso estaba encorvada sufriendo espasmos y él se sintió terriblemente ofendido- ¡hey!

-lo… lo siento- su voz era cortada por la risa- es que eso es lo más estúpido que he escuchado en mi vida- él abrió la boca y se sintió caer por un precipicio, él confesándole sus temores y ella burlándose como si eso no significara nada; ella debió ver su cara porque se apresuró a aclarar- oh Dios, no pienses mal, es solo que… Edward que siquiera consideres que yo pudiera dejar de pensarte o buscar a alguien y distraerme es algo absolutamente estúpido ¡por dios! Si nunca he podido sacarte de mi mente e incluso cuando… nos conocimos- ella se quedó callada unos segundos que parecieron eternos y ella con un susero acerco su mano a la de Edward que estaba extendida a su lado; era una clara invitación hacia él, era como su manera de bajar un poco su kilométrica barrera pero sin exagerar, la cosa es que con eso Edward se sentía satisfecho y sintió que una parte de su alma le volvía cuando tomo su manos y no recibió rechazo, al contrario, ella entrelazo sus dedos y con ese contacto, ese primer verdadero contacto en nueve días supo a gloria; ella sintió que dio un paso de vuelta a casa y los dos inspiraron como no lo hacían en tanto tiempo, era como soltar una presión en el pecho que ni siquiera habían notado y luego de disfrutarlo unos segundos eternos, ella volvió a su discurso- Edward… nunca he podido sacarte de mi mente, incluso cuando lo intente, cuando estaba aterrada de sentir cualquier sentimiento, de amar, de amarte no pude sacarte de mi mente porque estas en ella desde que te vi aquel día en el mesón de biología con esos ojos esmeralda mirándome tan fijamente que me dificulto la respiración. Estas grabado a fuego en mi mente, Edward, en mi mente, cuerpo y corazón y… he llegado a sospechar que permanecerás allí por siempre- su mirada era intensa y cada palaba era dicha con convicción, no dejando duda de que lo que decía era verdad.

Y Edward la amo, la amo más de lo que ya lo hacía, la amo porque aun en las circunstancias que estaban era capaz de consolarlo y nuevamente mostrarle su amor hacia él. Un amor puro que sobrevivía al golpe que él le daba. Por eso la amaba. Y ahora no sabía cómo responder a un discurso así; los ojos los tenia húmedos de la emoción y su corazón iba a kilómetros.

-por siempre- eso parecía algo estúpido de decir pero ella parecía satisfecha y él sonrió junto con un apretón a los dedos que estaban juntos. Después de eso ninguno dijo nada y solo se quedaron allí mirando el inminente amanecer con las manos juntas, con un ánimo exorbitante y una sonrisa radiante; los dos se sentían renovados, era como si hubieran recibido una ola de aire fresco que por un momento se llevó todas las preocupaciones, la traición, los malos momentos y solamente dejo ese amor que los hacia fuerte y los mantenía unidos por ocho años; ese amor que los tenía en ese momento allí. Era una imagen impactante, solo ellos dos sobre el capo del volvo con sus manos juntas y la puesta de sol.

-creo que es hora de irnos- era lo que menos deseaba hacer pero ella tenía un viaje que hacer.

-sí, deberíamos- pero ninguno de movió, hasta que ella suspiro y se levantó; se sintió vacío cuando sus manos se separaron pero resignado se sentó tras el volante y la llevo a casa.

-espero que la pases excelente y por favor trata de avisarme cuando llegues para poder estar tranquilo y poder pasar el fin de semana.

-okey, cuenta con ello. Nos vemos a mi regreso- él asintió y ella se quedó callada pensando algo hasta que sonrió y tomo la mano de él que estaba en la palanca, le dio un apretón que Edward respondió más fuerte y con un suspiro salió del auto, y a mitad de camino sonrió y agito su manos para luego correr hacia la puerta.

Edward la miro sonriendo enorme y satisfecho. Había ido en busca de una esperanza y había conseguido mucho más; había obtenido la confirmación de que Bella aun lo amaba, incluso para siempre. Y consiguió un cohete de motivación para vivir el tiempo que no lo pasara a su lado.

._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._.

Hola mis queridas lectoras.

Lamento la demora pero como les dije tenía que presentar mi prueba de admisión a la universidad y pues estoy totalmente complacida de anunciarles que… ¡QUEDE! Soy demasiado feliz porque es mi sueño entrar en esa uni y con esa carrera desde hace unos dos o tres años. El problema es que me tengo que mudar a otra ciudad donde viviré sola y estoy aterrada pero tengo fe que todo me ira genial. La cosa es que no sé cómo hare para publicar cuando este allá, mi papa dijo que me regalaría una laptop esperemos que cumpla.

Espero que les haya gustado esta cita inesperada entre estos dos y el enormes acercamiento que tuvieron, puede que no sea mucho pero créanme para ellos dos es importante. El próximo capítulo me emociona muchísimo porque finalmente Bella ira a Forks donde alguien la pondrá en su lugar y le dirá las cosas que ella no ha querido ver.

Aparte quiero darles millones de gracias a todas las que comentaron porque me hicieron llegar y superar los 100 RR. Otra cosa que me hace demasiado feliz. Gracias a: twiandre, Angie masen, ferHdepattinson, millaray, janalez, loquibell, darky1995.

Loquibell: hola linda, gracias por ser una lectora tan fiel que comenta en cada capítulo. Pues dijiste que eso iba mejorando poco a poco y veras que en este capítulo mejoro mucho. Espero te guste y en serio miles de gracias.

Miércoles, 01 de febrero de 2012

01:39 am