Disclaimer: los personajes pertenecen únicamente a Stephenie Meyer, esta es solo una historia de mi imaginación sin fines de lucro. Y está prohibida su copia no autorizada.
Summary: "no puedo Edward, no puedo seguir contigo porque no puedo olvidar tu infidelidad" "déjame hacerte cambiar de opinión" "¿Cómo?" "reconquistándote, dame un mes"
._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._.
Reconquistándote en un mes
"La verdad, por muy dolorosa que sea, siempre es el camino adecuado"
Capítulo 14: charlas significativas
-¡¿Dónde estabas?- el chillido y a la vez rugido de Jacob la saco del estado de ensoñación típico de una enamorada, en el que se encontraba.
-¿ah?-pregunto retirándose de la puerta a la que se había recostado al llegar.
-¿sabes lo asustado que estaba al ver tu cama totalmente vacía?- su amigo actuaba como un desesperado agitando las manos y su rostro estaba enrojecido- pensé que te habían secuestrado o una mierda así, y de paso cuando intente llamarte resulta que ¡la señorita dejo el celular en casa!
-lo siento mucho, Jake- había salido tan apurada esa mañana o madrugada que se había olvidado su celular y dejar una nota a su amigo para evitar esta escena. Se acercó hacia él y paso sus brazos por el gran torso de su amigo- es solo que salí muy apurada pero te prometo que no volverá a pasar.
-recuerda que me preocupo, nena- respondió él y la apretó fuete entre sus brazos. Se quedaron un rato en esa posición hasta que Jacob se separó lentamente – tenemos un viaje que hacer, ve a prepararte.
Ella asintió y fue a su cuarto donde verifico que tenía todo lo que necesitaba; lo había preparado desde temprano porque le gustaba siempre tener todo planificado aunque lo había interrumpido cuando llego Edward. Aun su mente no procesaba todo lo que había pasado; su conversación, lo que ella le había dicho e incluso la hermosa vista. Pero no tenía tiempo de analizarlo porque Jacob la estaba apurando, quería tomar el primer ferry y no quería esperar al próximo que salía cuatro horas después.
-y… hablando de todo como los locos, ¿A dónde saliste esta mañana?- quiso reírse de su amigo al su no sutil manera de saciar su curiosidad, no estaban hablando de nada pero tenía que reconocer que se había aguantado todo el camino hacia la estación de ferrys y los primeros minutos de viaje. Demasiado para él.
-Salí con Edward- él la miro con una mueca que mostraba que eso era obvio- me llamo muy temprano porque quería disculparse por su comportamiento de ayer-
-¿Qué comportamiento? ¿Te trato mal? ¿Te hizo algo?- ese era su amigo en su etapa más protectora.
-no, no para nada, simplemente que yo no le avise que viajaba hoy y pues… cuando se lo dije supongo que no le agrado- Jacob hizo una mueca, por lo que se apresuró a agregar- pero hoy me llevo a este maravilloso lugar y… se disculpó y hablamos de todo un poco y… lo resolvimos- soltó un suspiro al recordar como todo se había solucionado y se miró la mano fijamente. Esa mano que sentía arder, sentía unas pequeñas cosquillas. Era como si le hubiesen dado algo especial a ella que a la otra no; y era obvio que era. El contacto con Edward luego de 9 días. Una eternidad.
Escucho a su amigo decirle que iría a conseguir algo de comer, su manera de darle espacio, pero ella realmente no escucho mucho porque seguía concentrada mirándose la mano como una boba. Una boba enamorada, al menos.
En ningún momento había dudado de seguir enamorada de su marido porque el amor seguía allí latente todos los días a cada segundo; pero cuando le hablo, las palabras que dijo salieron de su cuerpo sin ser ella muy consciente. Fue simplemente dejar que la verdad fluyera a través de sus labios.
Verlo tan vulnerable, explicándole sus miedos, explicándole que no quería ser olvidado; le había calado tan hondo que su alma se estremeció. Pensar que ese adonis tuviera miedo de que ella le dejara era ridículo y así se lo hizo ver.
Desde que tenía memoria Edward estaba en su mente, o al menos desde su memoria en el instituto. Al hacer contacto visual en ese laboratorio supo que estaba perdida ¡y ella no había querido estarlo! Había vivido su vida con padres divorciados y viendo como su padre aun sufría por ello; no quería experimentar un amor que te arruinara el resto de la vida. Ella había intentado alejarse de él o no alejarse sino mantener sus corazones distantes, porque alejarse de Edward es imposible. Estar cerca de él es como la gravedad, inevitable; su cuerpo simplemente cede y se desplaza hacia él. ¿Y cómo no hacerlo si él es tan irresistible? Con esa actitud tan caballerosa y un alma tan pura, la había hecho caer. Incluso en esos momentos tan difíciles que estaban pasando, ella no podía sacarlo de su mente; en la oficina estaba pensando cuando seria el siguiente movimiento de Edward para reconquistarla, cuando comía recordaba cómo le encantaba que cocinaran juntos, antes de dormir deseaba poder abrazarse a él. Como le había dicho, estaba grabado a fuego en su mente, y allí seguiría por siempre.
Extrañaba momentos así con él; no recordaba cuando había sido la última vez que sentía esa intimidad, esa conexión, ese confort en su alma que la llevaba a pensar que en ese mundo tan grande solo existían ellos dos. Eran momentos así para los que las parejas deberían vivir. Ahora mientras miraba su mano y sentía su cuerpo relajado como si hubiera producto de una droga, se dio cuenta de la necesidad que tenia de perdonar a Edward. En ese momento su amor estaba latente deseando poder volver a vivir esa intimidad el resto de su vida. Su cuerpo y alma necesitaba perdonar a Edward para seguir viviendo. Porque Edward era su vida; esos días habían sido dolorosos pero al menos tenía una parte de él, así como paso en los tres meses luego de la confesión, era doloroso recordar que había estado con otra mujer pero sin embargo él seguía allí con ella tratándola como siempre.
Todo sería tan fácil si simplemente le perdonara, el problema era que aún no sabía si era capaz de hacerlo.
.
.
.
Bella estaba sentada agitando su rodilla y dándole suaves golpes a la botella de cerveza que tenía en su mano. Sentía el sudor resbalar por su frente y el latido de su corazón acelerado. Charlie Swan, como típico descendiente Swan, era una persona de pocas palabras, pocos gestos pero sorprendentemente observador. Había sido estúpido de Bella no pensar que su padre sabría que algo estaba mal; obviamente el hecho que ella fuera a La Push solamente con su amigo y sin estar enviando mensajes a cada segundo levantaría sospecha sobre el estado de su relación. Ahora estaba siendo observada detalladamente por su padre, mirándola con esos ojos que solo los policías con mucha experiencia tienen. Esa mirada que haría confesar a cualquier persona, incluso a un mentiroso compulsivo. Y lamentablemente, Bella nunca había sido buena para mentir; en cuanto le dijera la primera pregunta ella se soltaría a hablar como un pajarito.
-¿tienes problemas en tu relación con Edward?- directo al punto, típico de Charlie Swan. Bella trago saliva y negó compulsivamente evitando mirar a esos acusadores ojos iguales a los suyos- Bells…
-no es nada, papá- dijo lentamente tratando de que pareciera real.
-si no fuera nada, Edward estaría acá contigo o estaría llamándote a cada cinco minutos como suele hacerlo siempre- dijo Charlie demostrándole que cualquier persona que conociera su relación de pareja sospecharía, pero ella igualmente se negó a responder- está bien, no hables, entiendo que es un tema difícil para hablarlo con tu viejo padre.
-papá…-
-tranquila, comprendo pero déjame contarte una pequeña historia de tu madre y yo- ella por primera vez lo miro, ninguno de sus padres hablaba del otro, a pesar de que se llevaban tan bien- A los pocos meses que tu naciste, tu madre y yo comenzamos a tener problemas, que tu madre ya te ha comentado, Rennee no se sentía cómoda y las peleas cada vez eran mayores, supongo que has escuchado esa frase que más o menos dice que mientras más discutimos, más se alejan nuestros corazones o algo así; el punto fue que las discusiones se hicieron tan seguidas que llegamos al acuerdo de distanciarnos un poco para calmarnos y decidir cómo íbamos a solucionar la situación, tu mamá como siempre le ha gustado el sol decidió irse unos días a Phoenix a pensar, la cosa fue que en ese tiempo que estábamos separados nos dimos cuenta que no nos extrañábamos, en ese tiempo ninguno sintió esa necesidad de estar con el otro, no nos pusimos ansiosos porque el día del encuentro llegara, más bien se sintió como… un alivio el estar alejados sin problemas, cuando volvió nos dimos cuenta que nada de lo que hiciéramos , ninguna terapia de pareja o cualquier otra cosa podría hacer que volviéramos a estar juntos porque… simplemente ese hilo invisible que mantiene juntas a las personas como si fueran uno solo se había cortado, y una vez que se separa es irreversible, así que simplemente cada quien siguió su camino y desarrollamos esa relación de amistad por ti. Por eso te digo, nena, si ese hilo que te mantiene unida a Edward sigue allí, sigue haciéndote pensar en él a cada momento incluso después de lo que sea que haya pasado, es porque sus almas se pertenecen pero tienes que luchar, no permitas que tu orgullo corte ese hilo, el orgullo es nuestro peor enemigo disfrazado de mejor amigo, muchos amores se han perdido por dejarse llevar por él, no te unas a esa lista; lucha por ese amor porque a la final es lo que te hará feliz. A veces el camino corto no es el más satisfactorio y una vez que estas en el final no puedes retroceder, depende de nosotros saber cuándo tomar la desviación que nos llevara a la felicidad plena o por el contrario a la miseria. Tienes que saber que camino te conviene; guíate por ese hilo, nosotros en el fondo sabemos hacia dónde nos guía aunque muchas veces queramos ignorarlo. Yo sé que tú eres una chica muy valiente y tomaras los riesgos que sean necesarios, pero… sea cual sea el camino que tomes siempre tendrás una casa acá en Forks- con esa promesa se levantó lentamente y se acercó para dejarle un beso en su frente y alejarse hacia la casa de su esposa Sue, dejándola sola en la playa procesando ese discurso con gruesas lagrimas cayendo por sus mejillas.
Su padre nunca le había dado un discurso tan largo ni emotivo en toda su vida, pero ninguna otra persona pudo tocarla con palabras como esas lo habían hecho. Nunca supo que sus padres se habían tomado un tiempo, era más o menos lo que estaba haciendo ella ahora con Edward; excepto que… ella sí que extrañaba a Edward, ella sí que deseaba todas las noches sus brazos rodeándola, ella sí que todas las mañanas extrañaba sus dulces labios acariciándole la cara para despertarla, ella sí que extrañaba enterrarse en el pecho de él para evitar los rayos del sol, ella sí que extrañaba ir de compras con él y que los dos comenzaran a discutir cuando ella quería meter alimentos no sanos al carritos, ella sí que extrañaba todos y cada unos de los detalle que lo conformaban a él y los hacían a ellos una pareja, ella sí que extrañaba su matrimonio. Ese hilo que mencionaba su papá se había formado durante ochos años y era muy resistente, y siempre que veía a Edward o recibía una llamada de su parte se sacudía y la impulsaba para acercarlos, pero en ese momento era que aparecía su orgullo.
¿Tendría razón su padre? ¿Esa conciencia que ella consideraba realista, pesimista u orgullosa que aparecía cuando consideraba perdonar a su marido sería realmente un enemigo que le alejaba de la felicidad? No podía olvidar que los últimos mejores momentos que había pasado con él eran cuando dejaba de lado su orgullo y se dejaba mimar por Edward; pero ¿y si al dejar su orgullo, Edward lograba su perdón y todo volvía a lo que era? Y ¿acaso no era eso lo que ella quería? Todo era muy confuso pero no podía negar que estando separada de él no era feliz, ella había seguido ese camino largo al aceptar el plan de Edward, el problema era que el camino se estaba haciendo interminable, confuso y con inconvenientes a cada paso que daba; tenía que caminar con cuidado para no dar un paso en falso y su mente se agotaba de tanto esfuerzo. Pero cuando estaba con Edward dejándose llevar libremente y siendo lo que eran antes, esos momentos era cuando era más feliz, cuando estaban las barreras abajo como lo estuvieran temprano ese día. Así que… tal vez si experimentaba un momento de felicidad, si bajaba su barrera solo por unos momentos lograba ser feliz y eso le bastaba para poder librar esa presión constante que llevaba en el pecho. Porque un efímero momento de felicidad con Edward, era mejor que un orgullo constante. Solo dejar descansar su orgullo unos minutos y después pasar el resto del día cuestionándose si había hecho lo correcto y si lo debería volver a hacer.
Y a pesar de que ya había bajado su barrera por ese día decidió comunicarse con ese hombre que por ocho años le había acelerado el corazón con tan solo una mirada. Él le había pedido que le avisara cuando llegara a su destino y con un mensaje de texto seguramente sería suficiente, pero para ella no lo era; el discurso de su padre le hizo recordar cuanto le extrañaba y necesitaba escuchar su voz. Desde el día que se había ido de su casa, cualquier contacto con él se había convertido en más que una añoranza. Era una imperiosa necesidad que incluso le producía ansiedad, si seguía así pronto tendría que despedirse de sus uñas.
-¡hola!- su voz aterciopelada destilaba puro cariño y entusiasmo.
-hola Edward- ella volvía a estar nerviosa y a la vez emocionada de redimir esa necesidad.
-¿Cómo estás? ¿Ya estás en tu destino? ¿Cómo estuvo el viaje?- él siempre tan entusiasta cuando quería saber de ella, y ella rio feliz de que eso siguiera igual.
-calma, estoy bien, si estoy en mi destino y el viaje estuvo bien, incluso se me hizo corto.
-me alegro mucho, cariño, espero que la pases muy bien.
-gracias ¿y tú que estás haciendo?- él se quedó callado por tanto tiempo que ella tuvo que mirar el teléfono para asegurar que la llamada no se había cortado- ¿Edward? ¿Todo está bien? ¿Estás bien?
-cálmate, yo, yo estoy bien pero… lamentablemente mis camisas no pueden decir lo mismo.
-¿Cómo? ¿Qué quieres decir?
-lo que pasa es que… bueno… veras...
-Edward, deja de tartamudear y dime que paso- ella ya estaba preocupada por la actitud de él.
-es que… ya tenía muchas camisas sucias entonces quise levar y… metí todo en la lavadora ¡justo como tú lo haces! Pero… no sé qué sucedió y…
-¿y?-pregunto Bella preocupada de que algo le haya pasado a su querida lavadora de última generación.
-¡todo salió rosado!- lloriqueo él sonando como un pequeño niño y ella no pudo contener la risa -¡no te rías! Perdí como 20 camisas, no entiendo como eso pudo pasar.
-eso se debe a que nunca habías tenido que lavar una camisa en toda tu vida.
-¡claro que sí!- dijo él nuevamente sonando como un pequeño y ella se rio feliz y relajada.
-¡claro que no! Tu madre te lavaba todo y en cuanto nos casamos yo me encargue de lavar todo- le acuso aun riendo.
-bueno…. Pues…. Puede que tengas razón, pero yo siempre te veía lavar e hice todo como tú lo hacías, sacar la ropa de la cesta, meterle en la lavadora, determinar la temperatura y esas cosas, echarle el jabón y suavizante y ¡ta da! ropa lista- y aunque él quiso demostrar que era capaz de lavar la ropa y conocía la ciencia, Bella supo rápidamente porque todo se había vuelto rosa.
-¿separaste la ropa por color?- pregunto con una sonrisa tratando de contener la risa.
-¿ah?- y Bella se lo podía imaginar agitándose el cabello y su ceño fruncido con confusión.
-¡Edward! Tienes que separar la ropa por colores para que no suceda lo que te sucedió.
-¡tú nunca haces eso!
-¿alguna vez tus camisas han salido rosa?- el no contesto y ella sonrió aún más grande- Edward… ¿han salido rosa?
-pues no- contesto refunfuñando.
-eso es porque sí que separo la ropa por color- y escucho un leve bufido que la hizo reír- pero a todo eso… tuvo que ser una prenda muy roja para que se manche todo y no recuerdo que tengas una camisa de ese color.
-pues en realidad no era una prenda muy grande- y el tono de su voz la hizo sonrojar, era una voz que prometía muchas cosas sexys - realmente era esta pequeña tanga roja, muy roja que recuerdo muy bien hace juego con este hermoso liguero y ese corpiño de encaje que tiene un lazo negro en todo el centro; muy… sexy. ¿Eres capaz de recordarlo?- ella estaba tan roja como esa pieza de lencería de Victoria's Secret que uso en el último día de San Valentín, había durado mucho escogiéndolo en la tienda pero todo valió la pena por la forma en que Edward la vio y como luego se lo quito- ¿lo recuerdas, Bella?
-sí, lo recuerdo- susurro en voz muy baja.
-yo también, lo recuerdo muy, que muy bien- ambos suspiraron recordando esa perfecta noche; pero Bella escucho mucho ruido de jaleo a través de la línea.
-¿y dónde estás? Se escucha mucho ruido.
-pues ante mi patético intento de ser amo de casa decidí venirme al hospital- y eso acabo con su sonrisa, tal vez él lo predijo porque rápidamente aclaro- de esa manera acumulo horas y cuando tu estas en la ciudad pueda pasarlo contigo; pensé que sería bueno hacerlo ya que no puedo estar contigo.
-sí, es una buena idea- su sonrisa volvió al saber que lo hacía para poder pasar más tiempo con ella- aunque… supongo que debes estar ocupado.
-en realidad acaba de llegar una emergencia y una ambulancia viene en camino- y su tono demostraba que él estaba tan desanimado como ella de dejar la conversación- no sabes lo feliz que me hace poder hablar contigo de esta forma- pero ella lo entendió perfectamente. Era la primera vez que hablaban tanto tiempo por teléfono, desde la separación.
-lo se… te extraño- esas palabras salieron solas sin que ella siquiera pudiera procesarlas y su cuerpo se congelo- yo… Edward yo-
-no, no digas nada- le interrumpió- no me arruines la felicidad que siento ahora, si no lo sientes al menos déjame creerlo, en este momentos tengo la mayor cara de imbécil pero no me importa porque estoy tan pagado que nada más me importa; déjame creer- su corazón se rompió de que él pensara que ella no lo sentía; extrañar a Edward era como si le faltara un órgano, podía vivir pero no por mucho tiempo.
-realmente te extraño- bajo la barrera un poco más pero se sintió tal satisfacción y paz que decidió no cuestionárselo.
-eso es… no tengo palabras pero ahora mismo no hay persona más feliz que yo- se interrumpió cuando alguien grito su nombre, seguramente por una emergencia del hospital- tengo que colgar, te amo.
Y cortó seguramente por estar apurado pero en parte también en parte por miedo a no recibir respuesta; con un extraño estaba más que satisfecho y no quería correr el riesgo de decepcionarse.
Y Bella se quedó allí sentada en la arena con una sonrisa enorme en su cara; satisfecha de haber llamado y poder hablar con él tan libremente, sin la presión de alejarse, solo siendo ellos. Sintió unos pasos y volteo la cara para ver a su mejor amigo caminar hacia ella con unas cervezas y una extraña sonrisa en la cara.
-¡hey!- dijo tan alegre como siempre y le extendió una de las cervezas- ¿Qué haces?
-nada interesante, ¿y tú?
-nada- pero ante mi mirada escéptica cambio de respuesta- has estado tanto tiempo acá sentada que no te has dado cuenta que Leah acaba de llegar.
-¿Leah?- había estado tan distraída que no me había percatado de la ola festiva que cernía a La Push; se sintió mal porque por sus problemas maritales su papá había ocupado su tiempo con ella, en vez dedicarse a recibir a su hermanastra.
-si, al parecer termino la especialización que estaba haciendo en el extranjero y volvió hoy, por eso es que todos están tan animados aunque tú no te hayas dado cuenta- bajo la mirada apenada; había ido a relajarse y pasarla bien y era lo menos que estaba haciendo.
-lo siento, tratare de pasarla mejor y buscar a Leah.
-sí, deberías porque estaba preguntando por ti aunque se sorprendió al saber que estabas por aquí- abrió la boca para cuestionarlo, pero la cerro al instante; desde que se casó eran contadas las veces que había ido a La Push- pero bueno vine para buscarte, Sue ya sirvió al comida y huele delicioso, así que ¡andando!- su amigo la jalo fuertemente y al no estar preparada dejo caer la botella de cerveza que llevaba en la mano
-¡hey!- trato de soltarse para recogerlo, pero su amigo la jalo más fuerte obligándola a caminar hacia la casa de su madrastra.
-después, ahora a comer- solo negó y se dejó guiar para entrar a la pequeña casa de Sue, donde su padre pasaba todos los fines de semanas, solo lo pasaba en Forks cuando ella avisaba que iría a visitarlo.
-¡pero miran quien esta acá!- grito Leah en cuanto cruzaron la puerta, y rápidamente se abalanzo a abrazarle.- ¡te extrañe hermanastra!
-¡y yo a ti!- respondió Bella de corazón. Cuando conoció a Leah en unas de sus visitas a La Push como mejor amiga de Jacob no se habían caído muy bien, de hecho se atrevía a decir que la chica la odiaba, pero después que sus padres se casaron y comenzó toda la planificación de la boda se hicieron excelente amigas y entablaron una buena relación de hermanastras- ¿Cómo has estado?
-excelente, el viaje fue lo máximo y salí súper bien en el postgrado- ella había estudiado psicología y se fue a Australia para hacer una especialización, y ahora luego de tres años había vuelto.
-¡me alegro!
-sí, sí, mucha charla y lindo reencuentro, pero muero de hambres chicas- interrumpió Jacob la charla y las dos solo lo miraron feo, pero le hicieron caso y se sentaron a comer.
La comida paso rápida y todo fue muy relajado, todos charlaban amenamente preguntándole a Leah como había ido todo por allá y que había aprendido; pero las miradas preocupadas que le lanzaba su padre la mantenían incomoda y por ello poco hablaba, aunque eso le sirvió para notar las miradas que le daba Jacob a su hermanastra; sin duda algo saldría allí. Cuando todos estuvieron satisfechos, los chicos prepararon todo para comenzar una fiesta con fogata y mucha cerveza, las mujeres se quedaron preparando pasapalos.
-okey, ahora sí, dime qué demonios está pasando- dijo Leah rotundamente en cuanto Sue las dejo solas en la cocina para ir a comprar las demás cosas que faltaban.
-¿de qué hablas?- respondió Bella tratando de aparentar confusión, pero estaba bastante segura de hacia donde se dirigía la morena.
-no me tomes por tonta Isabella Swan; es obvio que algo está pasando, para empezar no andas con tu sombra alias Edward, segundo no creas que no he visto esas miradas de preocupación que te lanzaba Charlie y la guinda del pastel es que Jacob ha lanzado varios comentarios que hacen pensar que estás viviendo en su casa, así que no me veas cara de idiota y cuéntame de una vez que es lo que está pasando en tu vida.
No había manera de que saliera de esa; no por nada Leah era una psicóloga, tardeo temprano lograría sacarle la información y mejor que fuera temprano.
-las cosas con Edward…- cuando iba a decir que estaban mal, escucho el ruido producido por la llegada de Sue- mejore te lo digo, después- Leah asintió y sin pensarlo dos veces la tomo de la mano y la guio hacia la plaza- pero… la comida.
-mamá puede sola- en el camino tomo un six pack de cervezas y solo se detuvo cuando estuvieron un poco internas en el bosque cerca del acantilado; se recostaron en una enorme roca que había allí y por unos segundos solo se dedicaron a escuchar las olas del mar rompiendo contra el barranco, hasta que Leah no pudo más y prácticamente le grito un:- ¡escúpelo!
-pues… Edward… él me engaño- susurro despacio y mirando hacia las ramas que conformaban su asiento; esperaba algún comentario pero su amiga solo se quedó callada con eso incitándola a continuar y ella obedeció- fue mientras yo estaba en un viaje de trabajo o eso creo, cuando regrese todo parecía normal hasta que un día mientras hacia la cena él simplemente lo soltó como si nada y trato de explicármelo pero yo solo me fui a mi cuarto y pensé que si él me amaba y estaba arrepentido como me dijo que lo estaba yo podía olvidarlo y todo sería como siempre, pero pasaron tres meses y yo no podía olvidarlo y las inseguridades que había olvidado volvieron más fuertes que nunca, yo di todo de mí, deje que él decidiera como seria nuestras vidas, suprimí mis deseos y todo para que él me saliera con eso, y llego un punto en que no lo pude soportar más y me fui de casa para donde Jacob, pero al día siguiente Edward me fue a buscar al trabajo pidiéndome una oportunidad y se trazó la meta de reconquistarme en un mes y pues… en eso estamos.
Había soltado todo casi sin respirar mientras jugaba con sus manos, era a la segunda persona que le contaba de la infidelidad, pero a la primera que le contaba todos los detalles juntos; lo bueno era que sabía que Leah la entendería. Se quedó unos minutos esperando que su amiga le dijera algo o la consolara, pero al igual que antes solo recibió mutismo, solo que ahora ella ya no tenía más nada que decir por lo que levanto la cabeza y miro a su amiga que la observaba meticulosamente, impasible, una pose digna de psicólogo.
-así que… te está reconquistando- fue una afirmación pero Bella igual asintió- bueno, eso demuestra un genuino arrepentimiento de su parte- otro asentimiento- ¿y qué esperas conseguir con ese plan de reconquista?
-¿ah?- Leah solo levanto una ceja incitándola a responder- pues… ¿perdonarlo?- respondió a modo de pregunta porque la respuesta era obvia, pero esas respuestas obvias eran las que nos solían salir equivocadas.
-¿y qué esperas conseguir tú con ese plan de reconquista?
-pues… perdonarlo- respondió sin comprender bien las preguntas de su amiga.
-¿y para qué?
-para volver a tener lo que teníamos- su amiga levanto una ceja y ella se puso nerviosa- para volver a esa relación perfecta que teníamos.
-¿perfecta, dices?- cuestiono- ¿te parece perfecta una relación donde tú te perdiste como individuo? ¿Dónde tú fallas y ni siquiera te das cuenta?
-¿Qué quieres decir?- pregunto Bella enojándose; ¿Cómo podía decirle que había fallado? ¡Era Edward el infiel! Ella era la víctima.
-Edward fallo, eso te lo entiendo, una infidelidad es algo muy delicado pero sin embargo se nota que esta genuinamente arrepentido y está haciendo algo para remediarlo, comprendo lo difícil que es si quiera el considerar perdonarlo, pero Bella tú no sabes cómo fue la situación.
-¿Qué quieres decir?
-tú conoces mi historia con Sam y su infidelidad con Emily- Bella asintió incomoda porque Leah nunca hablaba de esa situación- yo los descubrí y eso fue algo que también me dolió; yo comencé a notar Sam muy extraño así como a Emily quien casi ni me quería mirar hasta que un día me canse y lo seguí para encontrarlos a los dos apasionados en el bosque, en ese momento solamente pensé que un hoyo se abría a mis pies y reaccione tan influenciada por la rabia que todo es borroso; dure semanas e incluso meses encerrada pensado como habían comenzado todo eso, todo lo que habían hecho a mis espaldas; la mente es de una mujer dolida es un mar de teorías que nos atormentan a cada segundo, hasta que llego un día en que me levante, fui a casa de Sam y le pedí que me explicara todo, yo necesitaba saber que lo había impulsado a serme infiel, a la final la mitad de mis teorías fueron acertadas y dolió con un infierno pero me sirvió para terminar esa etapa. Y porque pase por algo parecido, sé que tu mente debió pensar miles de teorías de como seria, seguro piensas que tuvieron una relación, tal vez una ida a cenar que termino en un hotel o lo que sea, pero Bella si realmente quieres perdonar a Edward debes escucharlo, si él te lo conto puede que sea algo más vacío de lo que tu mente lo quiere hacer, solo saber todos los detalles te ayudara a pasar la página.
-yo… no sé si seré capaz- susurro Bella en respuesta, su miedo era escuchar de la boca de Edward lo bien que lo había pasado con otra.
-ninguno de los dos son adivinos, Bella; así como tú no sabes con exactitud lo que paso, Edward no puede saber lo que tu sientes, te quejas de que lo diste todo por él, pero Bella él no te pidió que cambiaras por él, se enamoró de ti por cómo eres no como un prototipo a cambiar, el peor error que podemos cometer es perdernos a nosotros mismos en el proceso de amar demasiado a otra persona, pero el perderte es tu culpa, amiga, tú te perdiste y al ser callada y sumisa o como lo quieras llamar, Edward pudo asumir que tú eras feliz; Edward fallo al serte infiel, pero tu fallaste al no serte fiel a ti misma y al no ser sincera con Edward, si querías hijos tu deber era decírselo, porque esa es la finalidad de una pareja, dos almas que se compaginan para vivir juntos por siempre; tú te perdiste y pasaste a ser lo que creíste que Edward quería. Así que te vuelvo a preguntar ¿para qué quieres perdonarlo? ¿Para volver a una relación donde no eres tú y tu excusa es que eso es lo que quería o necesitaba tu esposo? Tienes que vivir por ti para vivir junto a él; encuéntrate Bella, tienes que ser un individuo y no solo la esposa de Edward. Asume que fallaste, asume que no fuiste sincera con él, asume que el hecho de que fueras una mujer de 1800 fue tu decisión y no la de él, asume tus fallas como él ha asumido las suyas.
-yo… yo no sé qué decir- dijo Bella anonadada por el discurso de verdades que le había tirado su amiga.
-por ahora no digas nada y solo dedícate a disfrutar este fin de semana, ya luego tendrás mucho tiempo para pensar, y ahora vamos que ya van a encender la fogata- su amiga la levanto y juntas caminaron hacia la fiesta.
Pero Bella sabía que no la podría disfrutar, cada una de las palabras dichas por Leah la habían marcado. ¿Era su culpa el no estar satisfecha con la relación? ¿Pudo hacer más para ser feliz? Hasta el momento había pensado que toda la culpa la tenía Edward, pero ahora lo ponía en duda, tal vez y solo tal vez ella también tenía culpa de que la relación estuviera tan deteriorada. Ahora tenía que cuestionar todo lo que creías.
Sin duda nada como un montón de verdades en la cara para desequilibrar tu mundo.
._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._. .-. ._.
¡Hola!
Pues siento mucho si tarde mucho en actualizar pero para reponerlo les deje un capitulo larguísimo, creo que es el más largo de toda la historia pero desde que escribí el primero estaba esperando llegar a este, en especial en la charla con Leah; creo que todo lo que le dijo es cierto somos nosotros quienes sin darnos cuenta cambiamos por otra persona, ellos no nos lo piden somos nosotros quien lo hacemos y eso le paso a Bella, ella cambio y después se quejó pero Edward nunca le pidió que cambiara. La conversación de Charlie salió de improviso pero me agrado mucho.
Ya prontísimo se viene lo que ambos necesitan, la charla, solamente podrán seguir adelante si son sinceros.
Lamento la demora pero he de decir que me obsesione viendo nuevamente sakura card captor, les digo que quien no ha visto ese anime se los recomiendo enormemente.
Ya en menos de un mes me voy a la otra ciudad para empezar la uni y eso me tiene nerviosa, pero lo necesito, en realidad ya quiero empezar jaja.
Nuevamente gracias a todas las que me comentan siempre, lo aprecio demasiado: Angie masen, medialuna, janalez, Karla Cullen hale, twilighter87, twiandre, caritoiturriaga, loquibell, msteppa, yenncash, millaray, Yolanda dorado. Y muchas gracias a las que me felicitaron por mi ingreso a la uni, son super lindas y atentas.
MEDIALUNA: hola, gracias por tus palabras. Pues sí, ir a la universidad me tiene nerviosa pero como dices es una experiencia de vida que me ayudara a madurar y ganar experiencia. Qué bueno que te guste la historia, y si es una lástima como muchas parejas se pierden por una infidelidad. Como dices, pasa seguido.
twilighter87: hola, gracias por comentar, así te pierdas siempre estoy feliz de leerte cuando puedas, comprendo que a veces solo pasamos apuradas por FF para leer y no nos da tiempo de comentar. Gracias por lo que dices de la uni, pues si como dices es una experiencia de vida que quiero disfrutar al máximo jaja. En realidad no creo ser muy romántica pero me esmero en esta historia, aunque si te soy sincera a mí también me encanto como fue Edward cuando termine de leer me dije: bravo Anni jaja. Realmente era hora de un momento así, capaz de producir suspiros. Los dos así, con las barreras bajas es algo muy lindo y que era necesario. Gracias por leerme. La llamada telefónica la hice pensando en tu RR, yo tenía pensado que Bella le mandara un mensaje pero como dices los detalles y esa llamada me pareció tierna, espero te guste.
LOQUIBELL: hola linda, muchas gracias por ser tan fiel y comentar siempre. Pues espero que te guste este capítulo, Edward no está sufriendo o bueno, no mucho jaja. Y ves que Bella asumió sus fallas, cosa que era necesario.
YOLANDA DORADO: no sabes lo feliz que me ha hecho tu review enorme jaja, me encanta cuando detallan cada parte que les gusta porque me hace pensar que realmente tienes una opinión del fic y no estás leyendo por leer. Pues sí, Edward al menos no traiciono tan feo a Bella, por eso es que hice el fic, no hubiera podido hacer un fic donde Edward sea un maldito que la engaña de mil maneras y Bella a la final igual lo perdona, sé que así hay muchos fics en la red y me da rabiecita porque hacen como si una infidelidad fuera algo tan sencillo. No sabes cómo me puse al leerte en serio, muchísimas gracias por los halagos me hiciste sonrojar jaja; mi mayor alegría es saber que consideran que medianamente sirvo como escritora porque es algo que admiro muchísimo. En cuanto a tu teorías pues debo decir que me diste en que pensar, al momento en que escribí la infidelidad lo tome como un escape que tomo Edward pero tu teoría me parece acertada, tal vez simplemente no estaba en sus cabales, sin duda me parece perfecto y que bueno que te haya marcado tanto la situación como para inventar teorías jaja. En cuanto al autoestima de Bella, créeme es algo de lo que me encargare, otra cosa que me carga es la Bella no valgo nada y por eso todo el mundo me puede pisotear, creo que toda mujer debe quererse por el simple hecho de existir y ser mujer, así que autoestima arriba para Bella. Lo de Tanya, pues a esa zorra no la he considerado demasiado pero sí creo que saldrá en algún punto porque después de todo ella es parte importante en esta historia, no por ella sino por el acto que cometió con Edward. Estos dos hablaran muy pronto porque como dices, solo así se recuperara la confianza. ¿Vaya, eres de Madrid? Eso es algo que me encanta de la red, como puede parecer que estamos tan cerca conectados con algo en común cuando estamos a kilómetros y kilómetros de distancia. Muchísimas gracias por tus elogios, no sabes lo feliz que me hacen. Y saludos desde Venezuela.
Muchísimos besos a todas
Viernes, 24 de Febrero de 2012
04:54pm
