Disclaimer: los personajes pertenecen únicamente a Stephenie Meyer, esta es solo una historia de mi imaginación sin fines de lucro. Y está prohibida su copia no autorizada.
Summary: "no puedo Edward, no puedo seguir contigo porque no puedo olvidar tu infidelidad" "déjame hacerte cambiar de opinión" "¿Cómo?" "reconquistándote, dame un mes"
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Reconquistándote en un mes
"Amar es el más preciado regalo que se puede dar; ser amado el más preciado regalo que se puede recibir"
Capítulo 15: recibiendo apoyo
Estaba agitado, nervioso, ansioso, triste, asustado, y muchísimas sensaciones eran las que formaban su mente y se reflejaban en sus actitudes. A pesar de haber pasado un excelente amanecer con Bella, y confirmar que ella lo amaba y que él no saldría de su mente en todo lo que sería el fin de semana; eso no evitaba que igual le inquietara el viaje.
Había tratado de distraerse limpiando la casa, pero no hizo un buen trabajo; intento lavar la ropa y todo había salido rosa. Sin duda era un pésimo amo de casa, y se evidenciaba más que su vida sin Bella era un desastre.
Hastiado de estar en esas paredes sintiéndose claustrofóbico decidido irse al hospital para distraerse y aprovechar de llenar horario que después podría cobrar para pasar unos días con Bella; corrió con la suerte que hubo mucho trabajo y logro distraerse. Aunque la suerte se acabó cuando estaba de lo más feliz disfrutando la sorpresiva llamada de Bella, y en eso llega una ambulancia.
La llamada en sí, le había sorprendido ya que esperaba que Bella solo le enviara un escueto mensaje, pero no estaba preparado para escuchar su voz, además de lo larga que había sido la charla. Y que evidenciara su añoranza con ese espontaneo comentario, básicamente lo había derretido; fue tanta su conmoción que no estaba preparado para cualquier tipo de arrepentimiento y por ello había optado por colgar y dedicarse nuevamente a su trabajo.
El cual se le hizo enormemente pesado y ya a mitad de jornada se había arrepentido de trabajar, pero ya no podía dar vuelta atrás. Así que le toco hacerle buena cara al mal tiempo, y hacer todo para poder irse sin ningún problema. Y el resultado final fue que tendría todo el siguiente fin de semana, desde el jueves, libre y ya estaba comenzando a pensar que podría hacer con Bella; se encargaría de hablar con ella para que no hiciera planes y no quedara plantado como lo había hecho ese día.
Manejaba agotado, solo deseando llegar a su casa, darse un baño y tirarse en su cama hasta que llegara Bella e ir a visitarla y asegurarse de imponerle su presencia de manera que fuera imposible olvidarle. Claro que en cuanto cruzo la calle hacia su casa se dio cuenta que sus planes habían cambiado.
-¡maldición!- rugió en voz fúnebre cuando vio justo al frente de su casa un porsche amarillo que reconocería hasta en plena guerra; y sabía que la visita no sería nada agradable.
Se bajó lentamente del auto con nerviosismo y cada paso que daba se sentía como una sentencia de muerte; su actitud era realmente ridícula y él lo sabía, ni siquiera cuando tenía 4 años y había dejado caer ese hermoso jarrón de su madre se había puesto así, pero es que esa mujer de 1.50 lograba aterrorizarlo como un demonio. De hecho su hermano y él estaban seguros que era mitad demonio, ya que cuando se enojaba su actitud cambiaba totalmente y su cara se ponía tan roja que ni Bella se le comparaba.
Y sabía que la encontraría enojada de no haberle contado todo lo que sucedía, porque era obvio que en cuanto pusiera un pie en esa casa notaria que algo faltaba. Y es que la ausencia de Bella era tan notoria que hasta la persona más despistada del planeta lo notaria, y su hermana no era precisamente distraída.
En cuanto abrió la puerta vio todas las luces encendidas y un abrigo chillón en el armario de la entrada; aun no se explicaba cómo era que su hermana había conseguido llave de su casa, pero había sido imposible arrebatársela y se había resignado a que la chica entrara como propietaria. Al menos hasta los momentos nunca los había conseguido en ninguna situación comprometedora.
Todo el pasillo hacia la sala estaba inundado de un aroma floral demasiado dulzón para su gusto, prácticamente escuchaba el tic tac de un reloj que no tenía, pero él únicamente iba con la mirada fija en el piso hasta que reconoció la alfombra de la sala y en medio resaltaban unos altísimos zapatos de un rosa chillón, el izquierdo marcando un paso demostrando la impaciencia de su dueña por obtener respuestas. Edward subió la mirada lentamente para ver a Alice en su máximo nivel demoniaco.
-¡EDWARD ANTHONY CULLEN MASEN! ¿Me puedes explicar qué demonios está pasando?- si llegaba a conocer a un productor de cine, le diría que contratara a esa chica como el monstruo que aterroriza a toda la nación; podría jurar que se había hecho pipi un poco.
-ho-hoola Alice- era realmente triste que un hombre de 27 años y 1.90 temblara ante la presencia de una mujer de 25 y 1.50, pero maldición que la chica metía miedo.- ¿Cómo estás?
-no trates de desviar el tema y explícame que sucede- la chica había adivinado sus planes y era obvio que no se iba a dejar distraer.
-Alice, querida, cálmate y deja que tu hermane respire que parece que se fuera a hacer en los pantalones- Jasper había salido de la cocina comiendo unas galletas tan cómodo como si fuera dueño de casa y al pasar por un lado de Edward le dio una palmada en la espalda, a manera de apoyo y al estar junto a Alice le beso la frente, aunque la inquietud de la chica era tal que ni eso fue capaz de tranquilizarla.
-¡NO me pidas que me calme!- su prometido levanto las manos en son de paz y se sentó en el sofá a disfrutar del espectáculo- no me pidas que me calme cuando vengo y no consigo a mi cuñada, ni mucho menos cuando al ver el closet noto que faltan ropa de ella y sé que no está de viaje, así que Edward Cullen, tienes dos segundos para comenzar a explicar qué demonios está pasando en tu vida. Casi nunca faltas a Forks los fines de semana y cuando lo haces das explicaciones, pero esta vez faltaste y ni señales de vida das, llamamos a casa y nunca nadie atiende, así que ¡habla!
Edward respiro hondo y lentamente se sentó en el sofá que daba de frente a donde se encontraba su pariente, paso una mano por su cabello y muy lentamente confeso lo que él esperaba que su familia nunca supiera, o al menos hasta que la situación se definiera.
-Bella se fue de la casa- sorprendentemente era la primera vez que lo decía en voz alta y sintió como si las palabras le quemaran la garganta; todas esas semanas se había callado todo lo que pensaba sin tener a alguien que lo apoyara, y decirlo lo hacía real a un mundo donde no solo estaban Bella y él; a un mundo de terceras opiniones que podían mejorar o empeorar su situación.
Alice se imaginaba que su hermano estaba atravesando una situación un tanto difícil, pero no pudo evitar sorprenderse ante la noticia y en especial al notar el dolor que esas palabras le causaban a su hermano, quien se notaba que estaba sufriendo con la soledad.
-¿por-por qué?- susurró aun sorprendida; realmente se esperaría algo así de cualquier otra pareja con la que conviviera menos la que conformaban su hermano y Bella, quien era como una hermana para ella, el amor que esos dos se profesaban era tan grande y hermoso que la hacía pensar que si ellos no lograban un buen matrimonio, mucho menos ella que estaba en plenos planes de boda, lo lograría.
El cobrizo trago saliva; nuevamente sería la primera vez que le confesaba a algún tercero ese hecho en palabras, ese hecho que había cavado su tumba. Y no estaba preparado para el maltrato que vendría en respuesta, pero después de todo nunca estaría preparado para ello. Cuando se lo confeso a Bella pensó que estaba preparado para lo que fuera y ella salió con una actitud totalmente distinta; y cuando él pensó que todo estaba mejor resulto que Bella sufría como una mártir. Cada mente es un mundo y el nunca estaría preparado para la respuesta a sus actos; así que solo podía soltarlo y apretar el trasero mientras esperaba la reacción.
-yo le fui infiel- allí estaba; rápido como una bandita, ahora solo quedaba apretar el trasero.
Y sin duda la vida es impredecible; en el mundo hay muchas cosas raras, pero nada es más raro que el ser humano. Ni la persona más abierta de mente estaría preparada para que la hiperactiva, explosiva y enérgica de su hermana quedara tan tranquila como una estatua escuchando como las palabras se repetían una y otra vez en su cabeza; mientras que Jasper, su prometido, se levantaba del sillón en el que descansaba tranquilamente segundos atrás, hecho una furia y con toda la fuerza que podía producir impactaba fuertemente su puño contra el ojo derecho de Edward, tan fuertemente que lo impulso hacia atrás y el sofá en el que estaba sentado se impulsó también tirándolo al piso y causando que se golpeara la cabeza contra el suelo cubierto, afortunadamente, con la acolchada alfombra.
Todos los presentes quedaron en silencio; Edward con un dolor punzante respiraba agitadamente pero no hizo nada para defenderse al ser consciente de que merecía ese y mil golpes más que hasta ahora no le habían dado, claro que nunca espero que fuera Jasper quien se lo daría, esa actitud pegaba más bien con Jacob. El rubio respiraba agitadamente de la furia, los nudillos le ardían, pero era un dolor satisfactorio porque él quería a Bella como si fuera una hermana y nunca se imaginó que su cuñado la podría herir de esa manera.
El silencio duro unos cuantos minutos, hasta que nuevamente sorpresivamente Alice respiro hondo con calma y sentándose en el sofá que antes ocupaba su prometido, cruzo sus piernas y con voz tan calmada como un padre soltó un simple: -explícate.
Jasper respiro hondo varias veces hasta que logro contener un poco la rabia, se sentó junto a su prometida tomándole una mano para escuchar a Edward. Quien se levantó con cuidado del suelo ignorando el dolor tanto en su ojo como en la cabeza, enderezando nuevamente el sofá volvió a la posición anterior al golpe y con la mayor tranquilidad que logro reunir procedió a explicar con lujos de detalles todos los hechos que había vivió su matrimonio hacia unos cuatro meses; desde el viaje de Bella, su infidelidad, los fatídicos tres meses que siguieron, la huida de Bella y finalmente el plan de reconquista y el desarrollo de este.
-eres un idiota- Jasper fue el primero que hablo en cuanto Edward terminó su relato, y no estaba muy contento con la explicación de su cuñado, pero no podía negar que le aliviara la manera en que se había desarrollado la infidelidad y no había sido una relación extendida o que hubiera acarreado más consecuencias.
Alice era la que se encontraba totalmente en shock tratando de comprender que su hermano, quien amaba tanto a Bella como si fuera su propia vida, hubiera sido capaz de hacer algo tan vil. Tanto que había luchado para que la chica lo aceptara y a la final había caído ante un par de coqueteos de una zorra, dejando a un lado una relación de años donde había amor, confianza, pasión en su máxima entrega. Estaba dispuesta a insultar a su hermano y golpearlo hasta que no le quedara un solo centímetro de su piel que no estuviera roja o morada, pero al levantar la vista vio la imagen que seguramente quedaría grabada en su retina por siempre.
Su hermano, su hermano preferido, ese con quien más jugaba de pequeña, ese que siempre la escuchaba, ese al que había ayudado a conquistar a su amada y quien la había ayudado a conquistar al suyo, se encontraba mirando las fotos que tenía en la mesita de café, en especial aquella que ella misma le había tomado el día de la graduación donde salían los dos vestidos elegantemente y sonriéndose, su mirada demostraba tal añoranza que parecía un náufrago viendo un método de escape. Sus ojos derramaban lágrimas tan rápidamente que por más intento que él hiciera por secarse las mejillas eran infructuosas; su pecho subía y bajaba rápidamente evidenciando lo peliagudo que se le hacia el respirar. Con esa imagen comprendió que su hermano más querido tenía el alma destruida, y su corazón se rompió. Incluso se resquebrajo más al verle como asentía ante las palabras de su prometido y con la voz de un pequeño niño y encontrecortada respondía un bajo:
-lo sé, Jasper, sé que lo fui- y con eso Alice tuvo suficiente, ni siquiera supo en que momento lo hizo pero en menos de un segundo estaba arrodillada junto a su hermano y lo abrazaba fuertemente dándole un consuelo y mudamente diciéndole que nunca estaría solo.
Y Edward la entendió, así como entendió lo necesitado que estaba necesitado de cariño; un cariño puro que le diera el consuelo que necesitaba ahora que se odiaba, ahora cuando al llegar a su casa encontraba pura soledad, ahora cuando descubría que no sabía lavar unas camisas sin mancharlas, ahora que había dejado ir lo que más amaba en la vida. Se había encerrado en sí mismo sin permitir que nadie estuviera en contacto con él, solo dedicándose a que Bella se sintiera querida, pero no fue hasta en ese momento que comprendió lo mucho que necesitaba él sentirse querido y apoyado. No fue hasta que su pequeña hermana lo rodeo y lloro con él que se dio cuenta que la soledad lo estaba destrozando y estaba acabando con lo que él era. O lo mucho que necesitaba desahogarse mientras alguien le daba consuelo, como ahora cuando lloraba como un niño pequeño y su hermana solo le abrazaba y susurraba que todo estaría bien; posiblemente no sería así, pero en ese momento esas palabras eran un elixir.
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-tienes que hacerla volver- dijo Alice rotundamente.
Ya los dos hermanos se habían calmado y ahora se encontraban todos en el mesón de la cocina tomando un poco de té.
-lo sé, Alice, y créeme que me estoy esforzando pero es complicado.
-no puedes esperar menos- Jasper ya había superado la rabia, pero aún estaba indignado con Edward y soltaba comentarios mordaces, aunque de vez en cuando le veía el ojo, el cual comenzaba ponerse morado, con arrepentimiento, pero era obvio que no pediría disculpas.
-eso también lo sé; aunque sin duda estamos progresando hoy me llamo por teléfono y me dijo que me extrañaba- sonrió recordando las palabras de su amada y la misma emoción lo embargo.
-eso es bueno, muy bueno- aplaudió y vitoreo Alice volviendo a su estado de ánimo normal que había abandonado en ese último rato- tengo pensado que puedes llevarla a esta hermoso restaurant y-
-no, no Alice- la interrumpió su hermano- no te metas; te agradezco muchísimo la intención, pero esto es algo que debemos resolver entre nosotros dos.
La chica quiso protestar pero pareció pensarlo y finalmente asintió con un suspiro –bien, pero no te encierres en ti mismo, prométeme que siempre que te sientas solo o necesites hablar me llamaras y yo estaré allí, ¿okey?- puso su cara demoniaca y al chico no le quedo de otra que asentir, aunque era lo que más deseaba hacer- ¡bien!
-aunque Alice…
-¿sí?-le insto la chica a continuar.
-¿Qué hermoso restaurant?- pregunto con timidez y la pelinegra sonrió encantada.
-la Bella Italia que está en Port Ángeles abrió una sucursal aquí y es encantadora, yo fui y me encanto-y Edward tuvo que escuchar por un buen rato las maravillas del lugar.
Su hermana se despidió en la entrada de la casa y dejo a los hombres allí para que hablaran, aunque ninguno tenía reales intenciones de hacerlo.
-sabes que no te pediré disculpas- señalo Jasper, solo para comentar algo.
-lo sé, y no las esperaba porque lo tengo bien merecido.
-bien- nuevamente silencio y el rubio camino unos cuantos pasos y cuando estaba a metros del auto sorprendentemente se volteó- sabes que cuentas conmigo- y sin más subió al auto.
Edward los vio partir y ser sintió conmovido ante todos los hechos; él mismo se recriminaba tanto sus actos que tener el apoyo de personas tan importantes para él era vital, y le ayudaban a odiarse un poco menos.
A pesar de que se sentía bien, aun no era capaz de dormir en la habitación matrimonial y eso causo que le bajaran un poco los ánimos, pero todo volvió y con aun mas fuerzas cuando a punto de dormir recibió un mensaje que le agito el corazón y le permitió dormir menos afligido.
Buenas noches,
Espero que tengas dulces sueños
Realmente te extraño
B
Buenas noches,
Igualmente y espero que hayas pasado un día pleno
Yo no puedo vivir sin ti a mi lado
Te amo
E
Ante su mensaje no recibió respuesta, pero no le importó, con esas pocas palabras, Bella lo había hecho feliz y logro que durmiera con una sonrisa.
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Estaba nervioso mientras esperaba que le entregaran su pedido. Bella y el tenían la costumbre de que siempre que volvían de Forks los domingos en la noche, iban a cheesecake Factory, pedían el de chocolate godiva y lo comían en la cama mientras veían cualquier película que encontraran en la tv. Y aunque no sabía a donde había viajado, le pareció un lindo detalle cumplir con su simple tradición y a la vez le hacía sentir que aún era parte de ella, quería que Bella tuviera aunque fuera un momento con él en ese fin de semana.
Sabía que ella ya había llegado porque le había escrito hacia una hora atrás y él sin dudarlo, se arregló y en el camino se le ocurrió pasar por el restaurant. Había demorado un poco en bañarse porque intento ocultar el morado que ya se evidenciaba en su rostro, pero le fue imposible y solo esperaba que Bella no enloqueciera demasiado.
La joven mesonera, que como costumbre le coqueteaba, lo llamo y él para decepción de la chica solo recibió su pedido y salió sin darle segundas miradas.
En cuanto vio la casa de Jacob, comprobó que allí estaba el auto del chico y llamo a Bella para anunciarle que estaba afuera, quien dijo que enseguida saldría un tanto sorprendida. A pesar de que Jacob nunca le comento nada ni le puso malas caras, no se sentía correcto visitar a Bella dentro de la casa.
-hey Edward, no esperaba verte hoy espero que ¡oh dios mío!- Bella había salido de la casa a paso pausado y con una sonrisa mostrando lo feliz que estaba de verle, pero todo cambio en cuanto vio el ojo del cobrizo, puso una cara de terror y apuro sus pasos para llegar a su lado y suavemente rozar con su mano la zona afectada- ¡¿Qué te paso?
Pero Edward prácticamente no la escucho; solo cerro los ojos y se dejó llevar por el calor que producía la mano de la mujer que amaba en su piel, el contacto más cercano había sido un apretón de manos, pero ese era más sentido y necesario para él. Lamentablemente la chica no lo dejaba disfrutar el momento porque no paraba de reclamarle que le explicara y su tono subía cada vez más mostrando lo alterada que estaba; así que él con la intención de calmarla tomo sus manos entre las suyas y cariñosamente la aplaco.
-tranquilízate- ella quiso protestar pero él presiono sus manos- me lo tenía merecido y no es nada.
-pero Edward-
-cálmate, y solo comamos del delicioso pastel que te traje.
-¿trajiste de the cheesecake Factory?- susurro emocionada y enternecida.
-así es, de godiva.
-¡genial! Ven- ella lo guio y los dos se sentaron en las escaleras que conducían a la casa de Jacob, a disfrutar del deliciosos manjar.
Pero Edward a los minutos se dio cuenta de que algo iba mal porque Bella estaba más callada de lo normal y parecía totalmente perdida en sus pensamientos.
-¿está todo bien?- ella asintió casi robóticamente y fue obvio que algo pasaba- Bella…
-Edward, ¿tú crees que he cambiado?- pregunto y casi sonó como una niña pequeña, pero el chico no entendió nada.
-¿de qué hablas?
-de que si he cambiado, ¿soy la misma persona que cuando me conociste?- eso solo lo confundió más pero se notaba que era algo que le inquietaba a ella.
-pues… creo que has cambiando, pero así es la vida, se supone que cambiamos a cada momento, ¿no? – respondió esperando satisfacerla.
-supongo- respondió con la voz apagada porque al parecer eso no era lo que ella quería escuchar, y solo se ensimismo más en sus pensamientos y por más que Edward trato de hacerla volver no lo logro. Y solo le quedo irse al rato a casa preguntándose qué le pasaría a su mujer.
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La misma duda lo acompaño toda la noche del domingo y el día del lunes. Y ahora mientras esperaba en el auto que ella saliera de la casa de su amigo, contaba con descubrir cuál era el problema.
La vio caminar hacia el auto, pero su andar era apagado, por lo que cuando subió, parloteo tratando de animarla.
-¡hola! Te ves hermosa, perfecta para el lugar que iremos, me recomendaron un restaurant que de hecho es una sucursal de la Bella Italia de Port Ángeles, ese donde tuvimos tantas citas, y que es excelente-
-Edward- le interrumpió Bella con un extraño todo de voz.
-¿sí?
-¿podríamos mejor ir a la casa?- la chica estaba nerviosa y lo demostró mordiéndose el labio y cómicamente sacudiéndose el cabello, logrando parecerse a Edward con ese acto.
-¿a la casa?- pregunto extrañado el chico- pero allí no tengo mucho que comer porque no he hecho la compra y pues el restaurant-
-no iríamos a comer- le volvió a interrumpir la castaña y eso logro confundirlo.
-¿entonces?- cuestiono arrugando el ceño y mirando la determinación en sus ojos aprovechando que había un semáforo en rojo.
-llego el momento de hablar-dijo rotundamente y Edward trago en seco.
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¡Hola!
No saben cuánto siento la demora, pero es que me mude a la otra ciudad y empecé la uni y pues es una transición fuerte y de paso allá no tengo pc, así que no sé cuándo volveré a actualizar. Pero les digo que me va muy bien y ya conocí chicas geniales, aunque no tenemos muchas cosas en común me caen bien.
No me ha pegado la soledad y es bueno, aún no he llamado llorando a mi familia diciendo que quiero volver; hay que ver cuando pegara jaja.
Espero que les haya gustado el capítulo; este iba a ser solo de transición antes de la charla pero me pareció importante que apareciera algún Cullen ya los extrañaba y pues Edward necesita apoyo, Bella tiene mucha gente que la quiere y esta con ella y el pobrecito está totalmente solo, se lo merece pero hasta a los presos los visitan. Y desde que pensé el fic quise que el que golpeara a Edward fuera Jasper, no sé porque.
¿Ansiosas por el próximo capítulo? Yo también, es uno muy esperado. Les digo que aún no se cuándo actualizar, pero si lo escribiré por allá y cuando venga a mi casa solo lo paso y subo. Les pido paciencia.
Estoy súper ansiosa porque en horas veré THE HUNGER GAMES. Se las recomiendo mil veces, yo leí el libro y lo ame ahora queda ver que tal es la película.
Muchas gracias a todas las que me leen: paprixca, loquibell, millaray, paolastef, nany87, mirdg, caritoiturriaga, janalez, Angie masen, twiandre, msteppa, yenncash.
Como siempre a las que no tienen cuenta les respondo por aca:
Paprixca: hola! Jaja siento tu desvelada nah no realmente. Estoy feliz de que te haya gustado lo suficiente como para sacrificar tu sueño. Espero que este capítulo te guste. Muchísimos besos.
Loquibell: hola linda, tu tan fiel como siempre comentando. Siento mucho la demora, pero espero que te guste este capítulo. Ya paso el fin y finalmente se viene la charla.
Muchísimos besos a todas
Miércoles, 04 de Abril de 2012
02.09am
