Disclaimer: los personajes pertenecen únicamente a Stephenie Meyer, esta es solo una historia de mi imaginación sin fines de lucro. Y está prohibida su copia no autorizada.

Summary: "no puedo Edward, no puedo seguir contigo porque no puedo olvidar tu infidelidad" "déjame hacerte cambiar de opinión" "¿Cómo?" "reconquistándote, dame un mes"

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Reconquistándote en un mes

"el sufrimiento aumenta no cuanto al hecho sino a nuestra imaginación"

"el peor error que puedes comer es perderte a ti mismo en el proceso de valorar a alguien demasiado"

Capítulo 16: confesiones

Los dos estaban allí en la sala que tantas veces los había visto reír, les había servido de soporte para amarse, que recientemente había sido como un barco que los llevaba a la felicidad del pasado; pero ahora los dos estaban nerviosos hacia donde los llevaría.

Edward había conducido hacia su casa, había ofrecido ir al restaurant y conversar, pero Bella se había negado alegando que necesitaba privacidad. Y a decir verdad no sabía cómo iba a reaccionar mediante el desarrollo de la conversación. ¿Qué si Edward comenzaba a contarle como llevo a Tanya a un hotel y ella explotaba a llorar? No quería estar rodeada de gente, que al ver la escena comenzara a susurrar inventando teorías, que podrían ir desde una enfermedad, ruptura o quien sabe cuántas cosas más podría inventar la gente.

Así que ahora estaba retorciéndose las manos, mordiéndose los labios y sentía un retorcijón en el estómago que le dificultaba la respiración. Había estado todo el fin de semana pensado o que le había dicho su padre y lo mismo con lo de Leah, había reconocido que los dos tenían la boca llena de razón y que ella debía asumir sus culpas. No había parado de reprocharle a Edward, pero ella mismo no había caído en las de ella. Sí había admitido que había cambiado, pero no había reconocido que eso solo había sido su decisión y que Edward nunca le había pedido que ella dejara sus sueños de lado, ni que callara sus pensamientos y sentimientos. Ella había sido la única culpable de oprimirse y sabía muy bien que había sido por la misma inseguridad que la había acechado desde que era tan niña.

Nunca se había sentido lo suficiente bonita, ni inteligente, ni merecedora de ese Dios griego; y en consecuencia de ello era que se había callado, por miedo a que Edward al ver sus deseos y los diferentes que era, la dejara por otra. Pero ahora tenía esta oportunidad de sincerarse y dejar la inseguridad de lado, para ser todo lo que había dicho que quería ser el día que se fue a casa de Jacob. Ese día se había sentido importante, dueña de su propia vida y con tantos planes, y era hora que realmente se dedicara a hacerlo, empezando por sincerarse con la persona que más merecía su honestidad.

-¿quieres algo de tomar?- pregunto Edward mostrando que estaba igual de nervioso que Bella.

-si, por favor.

-ehh, ¿quieres vino?- pregunto inseguro de que darle en un momento así; él pensaba que se necesitaba algo más fuerte que el vino, pero ella nunca había sido un gran bebedora.

-no, creo que la ocasión amerita algo más fuerte- Edward asintió sonriendo, complacido de que incluso en ese momentos compartían esa misma sincronía de siempre. Fue al bar y encontró la botella de vodka que le habían regalado sus internos, una vez con la esperanza de que les pasara una evaluación; obviamente no había caído en el chantaje, pero se alegró de poder quedarse con ese gran detalle- toma- se lo entrego a Bella, en un vaso con bastante hielo y casi ríe al ver como se lo tomaba todo de un solo trago, pero sin duda no era el momento de risas. Más bien era un momento de tensión; ninguno de los dos hablaba esperando que el otro hiciera el comentario, pero ninguno tenía el valor.

-necesito que me digas bien que fue lo que paso, como me engañaste, cuando, donde, que sentiste, ¡todo!- exigió Bella tratando de mantener la calma que le había producido ese gratificante vaso de vodka, que la había dejado con deseos de más, pero nunca había sido una gran bebedora y sin duda necesitaba en todos sus sentidos en esta conversación.

-¿para qué quieres saber?- pregunto Edward sin deseos de contarlo, para no hacer sufrir más a Bella.

-porque llevo meses atormentando mi conciencia pensando en que pudo haber pasado, y la única manera de liberarme de esos pensamientos es conociendo toda la verdad, así sea para bien o para mal.

Edward vio en sus ojos el dolor, y conociendo a Bella sabía que ella se haría las peores teorías, por lo que aun sin deseos de hacerlo, decidió contarle todo y esperar su reacción. Por lo que se acomodó en el sofá frente a ella, tomo aire y comenzó su monologo.

-fue en los días que tu habías viajado para Europa con la gira del libro de vampiros, duraste semanas viajando y era muy complicado que te comunicaras y cuando lograbas hacerlo era por cortos minutos que me dejaban deseando más; de paso viajabas con Jacob quien siempre ha estado enamorado de ti y nunca ha tenido una relación seria, lo cual aunque no lo creas también logra crecer en mi ciertas inseguridades, digo los dos recorriendo el continente más romántico, promocionando una historia de romance y sin saber nada de ti, pues la mente es algo muy cruel en los momentos de inseguridad y nos ayuda a crear las teorías más exageradas y el gran amo que sentimos hacia la otra persona, y el miedo a perderles desarrollado por el mismo logra que las creamos dejando de lado la confianza, o al menos poniéndola en duda. El punto es que estaba en una guardia de 36 horas sin descanso alguno y sin noticia alguna de ti; había estado especialmente cercano a Tanya por un caso especial de un neonato y ella había notado mi estado más catatónico de lo normal y no había dejado de preguntar insistentemente como si fuéramos grandes amigos, pero sin lograr en ningún momento información e mi parte. Fue cuando entre a las salas de descanso, verifique nuevamente mi móvil y ninguna noticia de mi parte lo que hizo crecer aún más la inseguridad, las teorías, e incertidumbre, y estaba imaginándome las peores cosas que podrían suceder que entro Tanya extrañamente más cariñosa de lo habitual, y Bella amor te juro por lo más valioso que tengo, que no tengo ni idea de en qué momento acabe impulsándola a la cama, solo sé que reaccione cuando la tenía bajo de mi desnuda y- en ese momento se cortó por primera vez, sin saber cómo continuar al ver como las lágrimas de su mujer caían por esas mejillas de duraznos, quería detener pero por respeto a ella debía continuar- inmediatamente al darme cuenta me separe de ella y me fui dejándola allí y yo sin saber qué hacer, sin saber cómo pude hacerle eso al amor de mi vida; por tres días me atormente analizando si contártelo era lo mejor o no, pero a la final era obvio que merecías saberlo y cuando te lo conté y me perdonaste fue tan feliz de que no perdiéramos lo que éramos, que tal vez por esa misma felicidad fue que no me di cuenta de lo mal que tú lo estabas pasando. Debo pedir perdón por tantas cosas que aún no sé cómo de que tantas maneras pedirlo, pero sé que debo hacerlo miles de veces si es necesario.

Cuando término su monologo miro fijamente a Bella, a quien había tratado de ver mientras hablaba para evitar perder la inspiración; ella tenía la mirada perdida mientras las lágrimas aun corrían, pero era como si no se diera cuenta, él deseaba que ella le dijera algo, pero era obvio que necesitaba su espacio por lo que únicamente tomo aire, seco las lágrimas que tenía en las mejillas y se sirvió nuevamente un vaso de vodka para que la espera no se hiciera tan larga.

Bella era quien estaba en un total estado de shock, su interior era un caleidoscopio de sentimientos, desde los más oscuros hasta los más alegres. ¿Estaba mal, completamente loca si admitía que en cierto modo se sentía aliviada? Su mente había creado las más terribles teorías; ella pensaba que habían tenido una serie de citas, besos castos hasta que finalmente la llevaba a un lugar romántico con velas incluidas donde la hacía suya tan cariñoso y apasionada como ella lo conocía, pero que él ahora saliera confesándole que había sido algo tan banal y sin importancia para él. Que en vez de algo placentero, le había causado desprecio a su alma, ni siquiera lo había disfrutado. Era como si hubiera estado en estado catatónico donde el mundo pasaba a su alrededor sin él darse cuenta producto del agotamiento y su traviesa mente. Ni siquiera habían terminado, simplemente la había dejado allí tirada, como una cualquiera. Y su parte rencorosa se alegraba ante ese hecho; tanto rencor le había guardado a Tanya durante esos meses, y cuanto más al saber que ella lo había buscado aun siendo conocedora de que él era un hombre felizmente casado, pero Edward le había hecho pagar, la había dejado allí tirada como si no valiera nada y su corazón bailaba por ello. Estaba mal sentirse bien por la miseria ajena, pero esa mujer sin duda se lo merecía.

Sin embargo en su mente también estaban presentes los sentimientos de tristeza, que su conciencia siempre se encargaba de recordarle. Así que todo el dolor que había pasado por meses, era simplemente porque Edward estaba cansado, ¡ni siquiera se acordaba! Todo el dolor al que se había visto sometida era porque él había tenido una guardia muy larga, su cerebro andaba lento y no supo cómo se vio en esa situación. ¿Acaso eso quería decir que cada vez que él tendría una larga guardia, ella tenía que temer que le fuera infiel?

Y por otra parte, ¿Por qué una parte de su mente no dejaba de pensar que todo eso había sido necesario? Su cerebro y todo su ser era un compendio enorme de sentimientos y pensamientos que la estaban aturdiendo.

-Bella, di algo, por favor- le interrumpió Edward, quien ya estaba demasiado ansioso de escuchar la opinión de ella. La castaña respiro hondo y respondió con voz pasiva.

-yo creo que… por ahora solo puedo decir: gracias.

-¡¿Qué?!- pregunto él totalmente asombrado por esa pequeña palabra.

-no creas que te agradezco porque me hayas hecho infiel-se detuvo un momento para tomar aire, porque decir esa palabra aun escocia- simplemente quiero agradecerte por haberme dicho todo, tal como fue. Realmente lo necesitaba; durante esos tres meses no le di descanso a mi mente con diversas teorías que ahora al saber toda la verdad, me parecen estúpidas. Alguien hace poco me dijo que la mente de una mujer dolida es un mar teorías que nos atormentas y créeme que es totalmente cierto. Una parte de mi mente, que aún no se si es estúpida o simplemente está muy enamorada, se siente aliviada de que haya sido algo tan insulso- Edward trato de decir algo, aunque cerro la boca al ver que Bella no tenía ninguna intención de detener su monologo- pero Edward, el problema ahora no es que me hayas mentido, sino de que ahora en adelante ya no podré creer en ti. Dime que se supone que tenga que pensar cuando tú me digas que tienes una guardia de 36 horas, ¿debo ir contigo para asegurarme que Tanya o alguna otra enfermera se te acerque y tú por víctima del cansancio no dudes en tirarla en una cama? Tú no te sentiste satisfecho y ni siquiera acabaste, pero eso no quita que hayas estado con otra mujer en un plano tan íntimo. Tú fuiste mi primera y única vez, al igual que yo era la tuya pero ya no; no puedo evitar pensar que tú ya estuviste con otra mujer, que conoces a otra persona en ese plano y créeme que eso me destruye.

-¡no!- se levantó del sofá y se arrodillo frente a ella-tú sigues siendo mi única, porque con ella tuve sexo, y creo que ni eso fue, pero contigo, amor, cada vez que estábamos juntos era hacer el amor, el encuentro más puro que puede haber entre dos personas que se aman.

-¡oh Edward! Ojala fuera tan sencillo en mi mente- respondió con lo que pareció mas bien un gemido. Se quedaron viéndose por un largo rato solo pensando como harían para recuperar lo que tenían, hasta que Bella se levantó y tomo un largo trago de la botella que estaba en el bar, solo con la finalidad de reunir el valor y decirle todo lo que había acallado- en cierto modo… también te agradezco que me hayas dicho la verdad desde el principio, el mismo día que llegue me lo comentaste todo y eso es admirable; tuviste el valor para decirlo aun con las consecuencias que eso podría atraer. Y eso es algo que yo no he podido hacer.

Eso dejo a Edward fuera de base, ¿de que hablaba? Al principio había entendido todo bien, porque sí, él había decidido decirle todo ya que ella no se merecía aparte de la infidelidad, la mentira; pero ahora no entendía que era lo que ella había callado.

-¿de qué hablas, Bella?- cuestiono mientras se levantaba del suelo y se sentaba en el sofá que ella antes ocupaba.

-yo también oculte algunas cosas- el corazón de Edward se congelo y sus manos comenzaron a sudar, a la vez que su necesidad de que Bella terminara de hablar aumentaban, pero ella no decía nada.

-¿Qué ocultaste?- su tono evidenciaba la ansiedad que sentía todo él.

-no es una infidelidad ni nada por el estilo, así que puede respirar- pero él no lo hizo porque sabía que ella no le sería infiel, lo que le ocultaba tendría que ser algo mucho peor- no lo dije, tal vez porque ni yo misma me di cuenta en que momento sucedió o incluso que eso pasaba, pero ahora al pensar me doy cuenta que yo ya no era feliz en este matrimonio.

Sí, sin duda era algo mucho peor.

-¿de…de qué demonios hablas?- preguntó con su corazón acelerado y una mueca de incomprensión y terror en su rostro.

-eso, Edward, yo ya no era feliz- respondió con voz calmada aunque por dentro su alma estaba destrozada.

-Bella, más te vale que comiences a aclarar ahora mismo eso antes de que colapse. ¡¿Cómo que no eras feliz?!- cuestiono exaltada sin poder evitarlo, ¿Cómo era ella capaz de decirle todo eso en ese mismo instante? ¿Acaso todas las sonrisas eran fingidas? ¿En qué momento ella dejo de ser feliz? Y lo más importante, ¿Por qué? Necesitaba respuestas.

-creo que no me di cuenta que no lo era, fue cuando me fui y comencé a pensar que caí en cuenta de que te extrañaría, sí, sin duda alguna, de que mi vida no sería la misma pero también me di cuenta que en cierto modo me sentía aliviada y no solo porque podía dejar salir todo el dolor que había estado ocultando por los tres meses posteriores a tu confesión, sino porque… Edward, yo deje der ser yo misma y ni siquiera me di cuenta.

Edward se quedó callado totalmente confundido y solo se pudo levantar del sofá y caminar como león enjaulado por toda la sala mientras su cabello sufría las consecuencias de su desesperación, sin poder evitarlo le pregunto:-¿de qué demonios hablas, Bella? Tú sigues siendo la misma chica que conocí a los 17, claro con algunos cambios de la madurez pero sin perder tu esencia.

-no, Edward, no lo soy. Esa chica que tú conociste tenía sueños de ser una mujer independiente, tener más seguridad en sí misma, viajar, obtener experiencia y eso no se parece en nada a lo que soy ahora.

-¿Qué demonios estas queriendo decir? ¿Qué yo trunque tus sueños? ¿Te arrepientes de casarte conmigo?- pregunto exaltado dejando la indignación colarse en cada palabra dicha.

-¡no! Por supuesto que no, Edward, por favor entiéndeme. Lo que te estoy tratando de decir es que me perdí, me olvide de todo lo que yo quería para vivir para ti.

-Bella, realmente no estoy entendiendo nada- comento desesperado y se acercó al bar a tomar un largo trago de la amarga bebida con la intensión de bajar el desagrado que había en su cuerpo.

-lo que estoy tratando de decir, Edward Cullen, es que deje de vivir por mí para hacerlo por ti. Deje de lado todas mis aspiraciones para dedicarme a las tuyas. Cuando quise trabajar en la universidad tú no me dejaste y yo simplemente me quede callada y me dedique a ser la perfecta ama de casa que tú necesitabas.

-¡oh vamos, Bella, eso fue hace ocho años! Te dije que no había necesidad de que tú trabajaras y ese tiempo que le dedicarías al trabajo, era menos tiempo que tú y yo podríamos estar juntos.

-sí, Edward, fue hace ocho años pero demuestra cuando comencé a olvidarme de mí y en cuanto al tiempo juntos, no es más que una tontería, porque tú estabas tan dedicado a tu carrera que yo me pasaba la mayor parte del tiempo sola en casa.

-¿es acaso un reclamo?- pregunto indignado.

-¡por supuesto que no!- exclamo harta de que él no la entendiera- siempre entendí que lo más importante en ese punto eran nuestros estudios pero lo que no entendí fue que yo también debí tener opinión en todos los aspectos de nuestras vidas. Y eso mismo paso por años; cuando te dije que quería viajar, me dijiste que aún no porque querías dedicarte a tu carrera por un tiempo y yo como siempre te apoye y me quede callada; lo mismo que paso cuando te dije que deseaba tener un bebe.

-¿de qué hablas?- exclamo mirándola con los ojos abiertos, ya él comenzaba a ofuscarse porque sentía que Bella lo atacaba, y le indignaba pensar que Bella nunca fue realmente feliz durante todo su matrimonio- ¡nosotros acordamos postergar ese asunto hasta estar satisfechos con nuestras carreras!

-¡eso lo acordaste tú! ¡Tú eres el que quería esperar! ¡Tú eres el que no está satisfecho aun con su carrera, pero yo sí!- exploto sin poder evitarlo y cerró los ojos al sentir como un peso la abandonaba.

-¿Qué…que dices?-pregunto Edward con una voz muy pequeña mientras sentía que el aire le era sacado por un fuerte golpe y se sentó rápidamente en el sofá. Era mucha información de golpe. ¿Qué tanto había callado Bella y que tanto le recriminaba?

-yo quería tener un bebe en el mismo momento en que te lo dije- le respondió con una voz sosegada, para luego sentarse en el sofá frente a Edward y respirar hondo para calmarse, esa conversación no estaba saliendo tan bien como esperaba- Edward, he renunciado a muchas cosas a lo largo de los años; aceptando siempre tus decisiones y estando caminando detrás de ti. Pero ya es suficiente, yo no quiero ser eso, no quiero ser Robín o Lane, siempre detrás del superhéroe; quiero ser una igual para ti Edward, quiero ser la mujer maravilla, quiero que mi opinión tenga el mismo valor que la tuya, que las concesiones las hagamos en pareja y no que tu hables y yo escuche. Quiero que seamos una pareja.

Por un largo rato no se escuchó ninguna voz en esa sala, solamente se sentía el leve golpeteo de una llovizna que comenzaba. No era algo nuevo en Seattle que eso sucediera, pero Bella lo agradeció porque gracias a esta lograría calmarse, algo que ambos necesitaban. Esa charla había sido mucha información que les había explotado en la cara y ninguno estaba preparado para ello.

-todo lo que me dijiste quiere decir que… ¿nunca te hice feliz?-Fue al rato, casi media hora de silencio que Edward hablo con una voz tan pequeña que fue difícil de distinguir y parecía a punto de sollozar.

Bella se sorprendió ante esto y su corazón se encogió, así como se sintió como la mujer más vil del mundo al causar que Edward pensara eso. Por lo que no lo pensó dos veces antes de abalanzarse a donde estaba él sentado y se arrodillo frente a él para tomarle la cara entre las manos obligándole que dirigiera su mirada llena de lágrimas a la de ella donde comenzaba a aparecer el mismo líquido.

-oh no, amor, por favor no pienses eso- estaban tan inmersos en el momento y en sus miradas que ninguno se percató de que era la primera vez que ella lo llamaba así desde que se había ido de esa casa- no pienses nunca así.

-pero fue lo que tú dijiste- respondió con la misma voz llorosa y ella se quiso golpear.

-lo sé, sé que lo dije pero fue una mala elección de palabras. Me has hecho tan feliz Edward, ese término lo conocí fue a tu lado. El despertar a tu lado cada mañana y ver tu rostro tranquilo causaba que mi corazón se acelerara y siempre una sonrisa apareciera en mi cara; desde la primera vez que te vi mi corazón bailo, tú lo impulsabas con tan solo una mirada, te lo dije ese día viendo el amanecer, estarás siempre grabado a fuego en mi mente, cuerpo y corazón, y créeme cuando te digo que no quiero que desaparezcas. Todo lo que te dije era para decirte como me sentía y demostrarte que yo también había fallado, y que los dos estuviéramos claro de que tenemos mucho que aclarar si voy a volver acá; pero por favor Edward, amor, no dudes de la enorme felicidad que me has causado y el impacto que has tenido en mi vida. Créeme que me arrepiento de haberte dicho ese término, tal vez el adecuando seria que no estuvimos en el mismo nivel o no sé, pero de infeliz nunca. Y si fuera el caso que lo era, fue simplemente mi culpa porque la felicidad es estar satisfecho consigo mismo, y no lo estaba pero amor, tú me has cambiado mi vida y me has hecho desear vivir eternamente solo para poder vivir eternamente a tu lado. ¿Entiendes?

Edward asintió pero en realidad su mente era un revoltijo de información y sentimientos que no le permitían analizar todo lo dicho por su amada; y ella comprendiendo esto, simplemente unió sus frentes y se quedaron un largo rato escuchando la lluvia caer y mirar la grandeza en los ojos del otro.

-es tarde, lo mejor será que me vaya- dijo Bella cuando la calma del ambiente le dio sueño y se acordó que al día siguiente debía trabajar.

-te llevo- respondió Edward levantándose del sofá y ayudando a la mujer en el camino; su tono de voz estaba apagado y mostraba cansancio.

-no, tranquilo, pediré un taxi- él intento protestar pero ella le interrumpió- creo que los dos lo necesitamos.

Él solo se calló y le permitió llamar porque estaba agotado física y mentalmente, solo quería recostarse y al estar calmado analizar todo lo dicho. Su cabeza era como un caleidoscopio; escuchaba cada frase mencionada por él, y estas se mezclaban con las dichas por ella, todo formando una surtida receta al colapso.

A lo lejos escuchó una corneta que le hizo plantearse cuando tiempo llevaba aturdido, aunque realmente lo estaba desde que se quedaron callados y estaba realizando las acciones por simple inercia. Por esto mismo, acompaño a Bella hasta la puerta del auto sin importarle la lluvia.

-llámame cuando te sientas preparado-le dijo Bella siendo empapada mientras estaban los dos al lado del auto; ella comprendía a la perfección el aturdimiento de quien era su esposo, y en realidad lo mejor sería que se dieran un tiempo para pensar porque ella estaba igual de aturdida pero lo disimulaba más o era que simplemente tenia reacción retardada. Su mano se extendió sola para acariciar la mejilla del hombre que más amaba en el mundo y trato de con esto trasmitírselo todo, ya que el dolor aun le impedía decírselo con palabras- las huellas que has marcado en mi alma nunca podrán ser borradas con nada, especialmente porque no deseo que desaparezcan y ten presente que estoy aquí dispuesta a resolver todo, y eso lo hago porque la luz del sol brilla más cuando sé que nuestros nombres forman un conjunto.

No le permitió responder nada y simplemente se montó en el auto que arranco inmediatamente y observo como él se quedaba allí parado, permitiéndose mojar sin ser totalmente consciente, una imagen que ya había sido dibujada en su vida once días atrás. En ese momento su mente reacciono, las lágrimas comenzaron a caer y solo se pudo preguntar qué vendría ahora.

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¡Hola!

Finalmente aquí está el capítulo, justamente el día del aniversario de esta querida pareja; anteriormente ya les explique brevemente porque mi asquerosa demora y pedí disculpas, las cuales vuelvo a pedir; lo siento enormemente, es una decepción para mi haber demorado tanto y espero que aun haya alguien por allí.

Gracias a todas las que tienen buenos deseos por lo de mi mama afortunadamente todo estará bien pero yo debo cuidarla en todo el proceso post operatorio. Por lo que les pido la máxima comprensión.

Espero que estas charlas les haya gustado y sea lo que esperaban. Ahora solo queda esperar que los dos internalicen todo y decidan como proceder.

Gracias a: paolastef, lore562, Angie Masen, ap19, nomigo, nany87, twiandre, Yolanda dorado (amo tus reviews extra largos), caritoiturriaga, loquibell, ainavmoon, ligia rodriguez, msteppa, terewee, roxa Cullen hale, , Melania.

Muchos besos a todas, en este capítulo estaré pendiente de responderles a todas, lo que pasa es que suelo olvidar a quien le respondí :D

Lunes, 13 de Agosto de 2012 (FELIZ ANIVERSARIO EDWARD Y BELLA)

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