Disclaimer: los personajes pertenecen únicamente a Stephenie Meyer, esta es solo una historia de mi imaginación sin fines de lucro. Y está prohibida su copia no autorizada.
Summary: "no puedo Edward, no puedo seguir contigo porque no puedo olvidar tu infidelidad" "déjame hacerte cambiar de opinión" "¿Cómo?" "reconquistándote, dame un mes"
NOTA: por favor escuchar la canción en el momento que aparezca. http:
watch?v =KP4KtrGeGy4. Es no me arrepiento de Carlos Mata; sé que no la conocen pero es muy especial.
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Reconquistándote en un mes
"El matrimonio es una barca que lleva a dos personas por un mar tormentoso; si uno de los dos hace algún movimiento brusco, la barca se hunde"
Capítulo 17: no me arrepiento
Edward esa noche vio como Bella se marchaba y en cierto modo se sintió aliviado, lo cual le hizo sentir increíblemente culpable, pero prefirió no aferrarse mucho a ese pensamiento. Sino más bien a las decenas de otros que azotaban su mente.
Bella en pocas palabras había acabado con su vida tal como la conocía. Sin duda ahora sería un antes y un después.
Siempre se había considerado un buen esposo, claro apartando el hecho de la infidelidad, pero fuera de ese inmenso error, nunca pensó que había fallado desde mucho antes de eso. En su mente creía que había sido el esposo que Bella necesitaba, que tenía una relación llena de confianza y que los llenaba a ambos de igual manera.
Nada más alejado de la realidad. Que duro había sido descubrir que todo lo que aseguraba no era más que una gran mentira. Era como si le dijeran que él no había sido más que una farsa, la persona que pensaba que era realmente no existía.
Creía que era que era un conciliador en su matrimonio, que junto con su mujer solucionaba los problemas y que tenía la habilidad de escucharla logrando un extremo nivel de confianza. Y ahora Bella venía a informarle que lo que había hecho era dominarla e ignorar su pensamiento.
Podría poner la excusa de que no era consciente de que actuaba de esa manera y trataba de disminuir el daño pero no era algo posible, porque ya estaba hecho, ya había herido a Bella y la había forzado a dejarse de lado. Justo como ella se lo dijo.
Había estado haciendo todo lo posible para lograr el perdón de Bella, que ella olvidara la infidelidad y volver a ser lo que eran. Pero ahora se encontraba en este dilema: Bella no deseaba volver a ser lo que eran. Y realmente el ahora que sabía todo eso, tampoco lo deseaba.
Tenía sus planes de acción planeado, tenía organizado en su mente las citas a donde la quería llevar y como pretendía proceder; pero ahora debía cambiar todo eso.
Era inevitable el cuestionarse si realmente podría continuar. ¿Para qué continuar si todo la felicidad que pensó que sentía no era más que una farsa? ¿Qué pasaba si resultaba que los temperamentos de ambos eran incompatibles? Él había ignorado la opinión de Bella sin siquiera darse cuenta, todo el tiempo que llevaban juntos había sido así. ¿Cómo haría ahora para cambiar eso? ¿De qué manera debía proceder? ¿Dejar que Bella tomara todas las decisiones? Tal vez sería como turnarse, ya que él había sido el dominante por esos ocho años, ahora le tocaba a Bella serlo por ocho más y después volvía él.
Estaba claro que era una idea absurda. Se imaginó como seria escuchar todo lo que Bella deseaba sin dejarle otra opción más que obedecer y realmente la idea no le agrado en exceso. Nadie debería dejar de lado su esencia para ser la sombra de la otra, que fue justo lo que Bella había hecho y se lo había confesado esa noche. ¿Cómo haría, por ejemplo, si Bella le decía que quería pintar la casa de amarillo cuando el odiaba ese color? Y eso era solo una estupidez. Como logro vivir Bella con el deseo de tener un bebe y no poder tenerlo solo por su ambición.
Ahora que analizaba toda la situación, caía en cuenta que nunca le dio a Bella una fecha aproximada de cuando lo podrían tener. Y tratar de recordar lo que su mujer le había respondido era algo imposible, su mente se llenaba de los recuerdos de él simplemente diciéndole que aún no era el momento y besándola para callarla, demostrando cero preocupación por sus sentimientos.
¡Dios! ¡Que pésimo esposo había sido! Con razón Bella estaba tan renuente en todo este plan de reconquista. Más bien Edward se preguntaba cómo era que formaba parte de él ¿Por qué no se había negado? Tenía la excusa perfecta para terminar ese matrimonio que la tenía tan sofocada y no respetaba su individualidad. Eso solo era una evidencia más de cuanto le amaba esa mujer, y gracias a eso Edward podía respirar cada mañana.
Pero ahora le tocaba preguntarse si valía la pena someterla nuevamente a esa tortura, él no tenía la garantía de que podría dejar su actitud dominante, lo era sin siquiera saberlo. Y se supone que si amas algo debes dejarlo ir, claro que la vida sin Bella para él era inconcebible.
Cuando sintió ya las muy fuertes punzadas en su cabeza decidió que lo mejor sería dormir para dejar de lado las ideas absurdas y ya a la mañana siguiente poder pensar con claridad que haría. Se tomó un té de manzanilla que Bella tenía en la cocina y solía tomar ocasionalmente para dormir, claro que el como médico no creía que esas hervidos realmente sirvieran de algo pero en medidas desesperadas como esa, había que creer en todo. Y afortunadamente la taza no le quedo mal, porque apenas se tiró en la cama y abrazo la almohada que solía ser de Bella cayo rendido.
Claro que no sin antes tener el pensamiento de que había sido un imbécil por si quiera considerar un segundo dejar ir a Bella; ella tenía que estar en su vida y el haría todo para lograrlo.
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A la mañana siguiente amaneció más relajado aunque inmediatamente al pensar en todo lo sucedido la noche anterior su cabeza comenzó a protestar. Prefirió alistarse para ir a la clínica y después preocuparse por resolver la situación que tenía. Como todas las mañanas se dirigió al cuarto matrimonial el cual estaba descuidado demostrando el poco uso que se le estaba dando, aunque eso no le sorprendió porque la casa estaba en el mismo estado. Desde que Bella se había ido, la casa no había recibido una buena limpieza, solamente el intento que el hizo y realmente no fue mucho, y no hizo un gran cambio. Decidió que debía contratar a alguien para que fuera a limpiar, el problema era que no tenía ni idea de cómo conseguirla. Más tarde vería eso. Estaba dejando todo para el final pero quería paz por unos momentos antes de iniciar su guerra interna. Tipo la calma antes de la tormenta y todas esas metáforas relacionadas.
Rápidamente tomo café y salió hacia el hospital lo más pronto posible, quería distraerse y así evitar los tormentos de su mente. Una vez que llego al lugar realmente quiso patearse porque desde que se había cambiado a consulta su ajetreo había disminuido considerablemente y justo ahora necesitaba adrenalina; cuando fue a emergencia se encontró con la misma situación por lo que simplemente decidió caminar por el hospital.
Su paseo lo llevo al piso 4, que correspondía a la maternidad. Ni siquiera supo cómo fue que termino allí, solamente lo tuvo claro cuando se encontró con la cigüeña dibujada llevando un bebe y rodeada de todas las nubecitas; todo junto formando un ambiente tierno y que demostraba de que área médica se trataba. Ya que estaba en ese lugar decidió acercarse a la zona de cunero y vio a todos los bebes que pacíficamente reposaban allí. Había aproximadamente una decena de bebes pero abundaba sin duda el color rosa.
Inevitablemente su mente le recordó las palabras dichas por Bella la noche anterior: "yo quería tener un bebe en el mismo momento en que te lo dije". Su traviesa imaginación también le mostro la imagen de una pequeña bebita con las características de ambos. Sin duda seria hermosa, tal vez cabello chocolate como el de Bella y sus ojos verdes. Toda una princesa. Claro que eso era solo en su imaginación.
No podría negar que muchas veces había considerado lo que sería terminar de formar una familia con Bella y estaba seguro que algún día lo haría porque desde que la conoció a los 17 supo que sería la mujer de su vida, y tendrían una familia justo como la que formaron sus padres. Hasta la casa que habían comprado tenía ese fin, habían escogido una espaciosa y con un gran jardín porque allí querían criar a sus hijos.
El problema fue que se enfocó tanto en sí mismo que había retrasado la llegada de los pequeños. Ahora tenía la duda de si había perdido en el camino sus prioridades o siempre había sido así. ¿Siempre había sido así de egoísta, preocupándose únicamente por lo que a él le interesaba e ignorando a Bella? Quería creer que no, pero a ese punto no podía estar seguro de nada.
Quería calmar toda esa incertidumbre que lo azotaba y el problema es que la única persona que podía calmarlo era la misma que aumentaba sus inseguridades. Tenía una necesidad de comunicarse con su amada pero no estaba seguro de que podría decirle y preferiría estarlo antes de hablarle, o al menos estar claro de que era lo que sentía.
El celular picaba en el bolsillo, pero cuando estaba por cogerlo y marcar, el sonido del buscapersonas lo aclamo, notificándole que tenía ocupaciones. Solo pudo dirigirse al elevador y desear que fuera algo emocionante que pudiera distraerlo.
Paso el resto del día entre consultas y una que otra visita a la sala de emergencias que se encontraba relativamente calmada y solo requirió de unas revisiones sencillas. En total su día había estado normal, en la medida promedia hasta que un evento desequilibro su mundo.
Se encontraba en el centro de enfermeras entregando el historial de un paciente, cuando escucho una voz llamándole; una voz que reconoció instantáneamente y que aun escuchaba de vez en cuando decir su nombre en medio de un jadeo. Así como también venía a su mente la imagen de su cabello rubio desparramado y la cara de confusión y molestia al ser dejada allí, en el intento de cama sin ninguna explicación. Por un tiempo quiso culparla a ella de todo lo que había pasado, porque después de todo si no hubiera sido por sus insinuaciones; hubiera dormido, las inseguridades calmadas y al ver a su mujer todo tan normal como siempre.
Aunque después decidió que a pesar de que Tanya había iniciado todo, él sin duda lo había continuado. Ella se había faltado el respeto a si misma al estar con un hombre casado, pero él había faltado a Bella, su matrimonio, su promesa de fidelidad y a él mismo. Y por supuesto el hubiera no existe, por lo que simplemente había dejado de pensar en eso para dedicarse a Bella y su reconquista.
Pero lo que le sorprendía era que Tanya le hablara y en especial al frente de todas esas personas. ¿Qué pretendía decirle? ¿Acaso quería contar su aventura? ¿Por qué ahora? Durante todos esos meses ambos se habían esquivado; cuando se encontraban por el pasillo volteaban la cara o desviaban su rumbo, y trataban de no tener casos juntos. Eran contadas las veces que se habían visto; parecía un acuerdo tácito de ambos para no relacionarse más.
Por lo que era muy sorpresivo ese encuentro y que en especial fuera auspiciado por ella de manera tan directa.
-¡Edward!- la voz aguda de Tanya le alejo de sus pensamientos y al voltear a verla noto su cara de fastidio- te estoy hablando.
-¿Qué quieres?- su tono de hastió la sorprendió tanto a ella como a las enfermeras que se encontraban cerca prestando atención al encuentro.
-solo… quería preguntarte como estabas- levanto la ceja causando la intimidación de la mujer- digo porque te he notado distraído y ya sabes, yo… me preocupo y bueno por eso he decidido preguntarte, ya sabes.
-¿Cómo sabes que estoy distraído?- Pregunto tan frio como una nevada.
-oh, bueno yo… simplemente te he estado observando y pues… lo vi- esa respuesta le sorprendió, al parecer la mujer lo acechaba. Pensaba que la aventura era un tema superado por ambos, pero no parecía ser el caso.
-no lo hagas-ella frunció el ceño mostrando confusión-no me mires, no me observes, eso suena como si me acosaras y el estado en que me encuentre honestamente no debe importarte- dijo sin compasión alguna y se alejó con paso firme dejando a la rubia en shock y muy avergonzada.
Sabía que había sido duro con la fémina pero en cierto modo quisiera que sufriera un poco. Su esposa y él estaba viviendo un calvario mientras Tanya seguía con sus andadas sin preocuparse ni una vez que había sido de Edward. Él podría perder todo lo que más le importaba y solo porque esa mujer no tenía dignidad. A veces era difícil no culparla, justo como ese momento.
Tenía pensado pasar un momento a ver a Bella, pero el momento de Tanya solo logro arruinar su día y no quería presentarse en ese estado con su amada. Además que aún no estaba listo psicológicamente para enfrentarla y tener que pensar en todas las confesiones del día anterior. Aunque se prometió a si mismo que al día siguiente le hablaría y saldría con ella. Puede que no estuviera totalmente listo para enfrentarla, pero Bella era su droga y aunque le causara daño, sin duda necesitaba tenerla en su vida por lo que podría soportar lo que fuera.
Aparte que Bella no era más que su razón de ser, y los daños no eran nada en comparación con todas las felicidades que le había producido. Ahora lo que no sabía es si realmente la había hecho feliz. Esa incertidumbre le molestaba y angustiaba en misma medida. No podía evitar pensar en un rincón de su mente que Bella era una hipócrita. Y por más que deseaba no pensarlo, su cerebro era más potente.
Y es que después de todo no podía parar de preguntarse, ¿Por qué nunca se lo dijo? ¿Todas esas sonrisas eran falsas? ¿Eran pura diplomacia? ¿Qué era cierto? ¿Todos los momentos que él guardaba en su mente como tesoros, para ella que eran? Y si había mentido al decirle que la hacía feliz, ¿acaso mentía en que le amaba? No lo creía porque ella se lo había demostrado, y la lucha que ellos estaban emprendiendo para solucionar la situación era una prueba, pero no podía evitar dudar.
Bella había dicho al final de la noche que lo amaba y que sí la hacía feliz, que no había sido más que una mala elección de palabras. Pero todo lo que pasa por nuestra cabeza es por algo, parecido a los sueños; nunca nada es por casualidad. Y si Bella decidió decir esas palabras era porque aunque fuera en algún punto era cierto y Edward no la hacía feliz o al menos no de la manera en que ella deseaba.
Y otra cosa que le molestaba e inquietaba era que nunca lo hubiera dicho. ¿Sería porque no le tenía confianza? ¿En que había fallado él para que ella no fuera capaz de contarle algo tan vital como eso? ¿Por qué debía callarse todo eso? ¿Por miedo a perderlo? ¿Eran tantas sus inseguridades para pensar que al confesar lo que sentía, él sería capaz de dejarla? Siempre había estado claro que Bella era una mujer insegura, y aunque a veces le parecía frustrante, la mayoría del tiempo lo tomaba con ternura y como una excusa para afirmarle a cada momento cuan hermosa y especial era para él. Pero ahora al pensar que si la situación llegaba a ese nivel, sin duda debía tomarlo con preocupación; no era posible que Bella siguiera así incluso después de todo lo que él había hecho para hacerla sentir amada.
Todas esas inseguridades lo que lograrían era dificultad aún más que Bella le perdonara. Tan solo pensar la manera en que esos miedos crecieron cuando él le fue infiel, le destrozaba y le helaban el cuerpo.
Bella estaba haciendo todo lo posible para que todo saliera bien porque era obvio que había progresado muchísimo desde la primera cita en el lujoso restaurant donde se tuvieron que ir antes de tiempo. Él estaba claro que necesitaba seguir luchando por su matrimonio, aun cuando este estuviera lleno de fallas pero necesitaba estar claro de por qué Bella lo estaba haciendo. No quería ser más que una rutina y que Bella se quedara con él por miedo a estar sola.
Prefirió acostarse en cuanto llego a su casa porque su mente estaba pensando demasiadas cosas, que por más que fueran sus inseguridades no tenían mucha convicción. Así que solo se echó en la cama y cayo rendido hasta el día siguiente.
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Su rutina continuo normal al día siguiente y decidió llamar a Bella como a las diez en el descanso de entre consultas.
"alo" contesto la pacifica voz de Bella al segundo tono.
"hola" respondió con tono y sonrisa de bobo enamorado.
"¿Cómo estás?"
"mejor, estaba un poco fuera de foco y por eso no te había llamado pero ya todo está bien"
"Edward…"
"en serio, pero lo importante es que te llamaba para que fuéramos ir a comer hoy"
"¡está bien!" respondió ella inmediatamente con mucho entusiasmo y él rio imaginándosela sonrojada.
"genial, paso por ti a las seis" colgó y se dedicó a atender al pequeño que entraba a su consulta.
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A las seis en punto estaciono el auto fuera de la casa Black e inmediatamente vio como Bella salía luciendo un lindo vestido verde y unos zapatos oscuros, iba caminando apresuradamente y con una enorme sonrisa.
-hola- dijo en cuanto subió al auto. Noto como hizo el intento de acercarse, aunque se arrepintió al final pero el brillo en sus ojos se mantuvo intacto.
-hola-respondió Edward feliz de sentirse amado al verla a los ojos- ¿Cómo estás?
-bien, estuve un poco distraída pero ahora estoy mejor- él no quiso preguntar a que se debía, pero tenía la cabeza de que en cierta medida fuera gracias a él y si llegara a no ser el caso prefería tener la ilusión.
Ambos callaron y prestaron atención al camino. El ambiente no estaba tenso pero tampoco se compartía esa complicidad que los caracterizaba. Una vez que llegaron a las puertas del restaurant caminaron juntos con Edward llevando a Bella con una mano en la espalda baja. Ambos sentían la electricidad pero ninguno hablaba.
Una vez que se sentaron y Edward prácticamente corrió al mesonero por coquetear con su mujer, trataron de bajar la tensión hablando de temas insulsos como la televisión y el trabajo, pero era muy difícil de ignorar la situación.
Las preguntas se encontraban en la mesa pero ninguno era capaz de tomarla y hacer frente para preguntar. ¿Por qué no confías? ¿Me amas? ¿Lo quieres seguir intentando? Eran muchísimas y ninguna salía a flote.
Ambos se sonreían nerviosos sin saber que hacer más que concentrarse en su comida. Las inseguridades los estaban dominando y Edward solo podía preguntarse cómo podía ser que hubieran retrasado nuevamente. Cuando tenían citas, o al menos las ultimas habían salido excelentes. Con una buena dinámica y parecido a los esposos de antes, pero ahora parecía ser la primera desde su plan y eso le estaba desalentando muchísimo.
-¡Edward!- escucho la voz de Bella llamándole la atención.
-¿dime?- pregunto sacudiendo la cabeza y concentrándose en Bella que lo miraba mordiéndose el labio.
-¿quieres bailar?-casi se ahoga con su propia saliva y sin duda abrió los ojos como platos. ¿En serio Bella le invitaba a bailar? ¿La misma que odiaba a bailar y alegaba que tenía dos pies izquierdos?
-¿en serio?- ella solo asintió y él aun en shock le tomo la mano y la llevo a la pista donde sonaba una canción muy lenta.
Ambos se abrazaron fuertemente y solo se movieron ligeramente por la pista sin prestarle más atención que a ellos mismos; tenía la cabeza enterrada en el cabello de fresias de Bella y solo podía pensar que extrañaba despertar cada mañana con ese olor.
Y la nostalgia aumento cuando escucho como Bella cantaba muy bajo la canción. Nunca la había escuchado pero al prestarle atención y sentir la emoción con la que Bella la cantaba entendió porque ella había tenido la iniciativa de sacarlo.
Este silencio en el camino,
me recuerda que perdido estoy sin ti
No es que la soledad me asusta pero,
tú has sido tan injusta al decidir por mí,
y aunque hoy ya se,
que la magia de la luna se nos fue,
y que el adiós nos hizo fácil la salida
Sentía el dolor de la castaña traspasar cada palabra, como le dolía al igual que a él estar separados; como con la letra de la canción le culpaba de su situación. Ella levanto la cabeza y enfoco sus ojos llorosos en los de Edward que se encontraban en el mismo estado y le canto la estrofa con el corazón en la mano.
No me arrepiento de haberte entregado mi vida,
de haberme creído esta historia de lluvia,
de habernos quemado inventando locuras,
que aún quedan y te llenan el corazón
Y aunque digan que nada es para siempre
No me arrepiento
Cada palabra recitada demostraba todo el amor que sentía por él, le afirmaba que le amaba a pesar de todo el dolor, le aseguraba que seguiría luchando por ese matrimonio.
Sé que el descuido de mi parte
siembra un vacío que a los dos no sé
Paro,
pido perdón por tantas ausencia,
por tantas páginas desiertas de mi amor
y aunque ya no sé si es posible enamorarte otra vez
si es posible devolverte la sonrisa
Era su manera de decirle a Edward que ella asumía sus culpas, por no haber actuado como debió hacerlo. Y Edward lo sentía, sentía como ella estaba arrepentida de sus fallos.
No me arrepiento de haberte entregado mi vida,
de haberme creído esta historia de lluvia,
de habernos quemado inventando locuras,
que aún quedan y te llenan el corazón
y aunque digan que nada es para siempre
No me arrepiento de estar abrazado a recuerdos,
que aun siento que siguen vivos
Por las mejillas de ambos corrían lágrimas saladas, pero los dos tenían sonrisas en sus rostros. Deseaban que su amor fuera para siempre; a sus mentes llegaban todas las sonrisas compartidas, las noches apasionadas, las risas, las peleas, las reconciliaciones, todo eso que formaba los años juntos. Todo eso que afirmaba su amor.
No me arrepiento de haberme enredado en tu vida,
a pesar del dolor que hay en nuestras heridas
y habernos quemado inventando locuras,
que aún quedan y nos rompen el corazón
y aunque digan que nada es para siempre
No me arrepiento de haberte amado
Para esa parte de la canción, la estrofa final, Bella le puso toda la emoción que sentía su alma desde tres meses atrás. El dolor, la alegría, la satisfacción, la frustración, la ira pero sobretodo el amor. Edward con eso logro entender que sí había hecho feliz a Bella, que ella se sentía amada y que ahora les quedaba superar esa brecha para crear nuevos momentos y lograr que estuvieran juntos para siempre. Continuar pero con nuevas reglas, con nuevos métodos, con más confianza, mas compromiso, mas comprensión, y en especial con cero arrepentimientos.
Ninguna palabra dicha por alguno de los dos hubiera funcionado mejor que esa canción y ese baile. Los dos se envolvieron por una atmosfera de pasión y amor durante todo lo que sonó la canción y para cuando termino con enormes sonrisas se secaron las lágrimas y de la mano caminaron hacia el auto.
El camino hacia la casa Black lo hicieron tomados de la mano y sin ninguna palabra. Cuando el auto se estaciono ambos se miraron a los ojos y sonrieron.
-Edward- Bella tenía una voz insegura pero lo miraba fijamente- quiero que sepas que me arrepiento enormemente de las palabras escogidas la otra noche, la persona que más felicidad me ha causado has sido tú y nunca me arrepentiré de estar junto a ti estos ocho años de mi vida, de entregarte mi juventud y hacerme mujer a tu lado-ella se le acerco lentamente causando que él cortara su respiración, y una vez que estuvo a centímetros de su cara cerro los ojos y susurro en su oído- no me arrepiento de haberte amado.
Edward cerró los ojos y lágrimas corrieron nuevamente al escuchar ese susurro repleto de amor, sintió como Bella por primera vez desde que se había ido, los labios de la castaña en su cuerpo. El suave beso que dejo en su mejilla fue como un bálsamo para su dolor y a pesar de que solo fue un roce, sintió su ánimo y alma refulgir.
Escucho a Bella salir del auto pero él solo se dedicó a sentir y disfrutar el cosquilleo en su mejilla por unos largos segundos, para cuando vio nuevamente la luz Bella ya había entrado a la casa, pero no le importó porque sin duda la vería al día siguiente en una cita muy especial.
Esa salida había salido perfecta y Bella había encontrado la manera de hacerle olvidar sus inseguridades y lograr que él se animara aún más por continuar la reconquista. Habían sufrido movimientos bruscos al camino de reconquista que llevaba, pero ahora volvía a tomar el control y con más firmeza que nunca.
Bella era su amor y nunca se arrepentiría de cada cosa que hacía por ella.
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¡hola!
Espero que les haya gustado y disculpen cualquier error pero hacer este capi fue una odisea, he estado muy ocupada cuando a mi mama que comente anteriormente se operó hace poco y cuando lo tenía adelantado en el teléfono, se me borro.
Simplemente espero que hayan sentido el desequilibrio mental que tenía Edward y yo quería transmitir, así como también la hermosa letra de la canción.
Gracias a: chloe,neily patz, Isabella vulturi, janalez, nany87, twiandre, supattinsondecullen, isacobo, ligia rodriguez, Angie masen, msteppa, terewee, roxa Cullen hale, , Melania.
Agradezco enormemente todos y cada uno de sus reviews. Me hacen inmensamente feliz, al saber que les gustan las locuras y el drama que nace de mi mente.
Y gracias por todos sus deseos con lo de mi mamá, todo está bien y ella igual de sana o mejor que antes. Me hace sentir muy bien sus buenos deseos.
Miércoles, 19 de Septiembre de 2012
03:56am
