Disclaimer: los personajes pertenecen únicamente a Stephenie Meyer, esta es solo una historia de mi imaginación sin fines de lucro. Y está prohibida su copia no autorizada.
Summary: "no puedo Edward, no puedo seguir contigo porque no puedo olvidar tu infidelidad" "déjame hacerte cambiar de opinión" "¿Cómo?" "reconquistándote, dame un mes"
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Reconquistándote en un mes
"El dolor silencioso es el más funesto"
Capítulo 18: cita 10, Intrusa
Bella entro a la casa sintiendo un choque eléctrico por todo el cuerpo; iniciaba por sus labios y se extendía por el resto de sus extremidades. Sin duda había pasado demasiado tiempo desde la última vez que había sentido esa placentera sensación.
Desde que había dejado su hogar no se había atrevido a realizar un gran contacto físico con su marido. Lo máximo había sido un apretón de manos que había sido inmensamente significativo en su momento.
Oh, pero no se comparaba en nada a ese momento. En ese preciso instante se sentía como una adolescente virginal que había dado el primer gran paso con el amor de su vida. Básicamente como la Bella de Forks; aunque curiosamente era incluso más emocionante porque ella no recordaba cuando había sido la primera vez que le había besado la mejilla a Edward.
Un beso allí era algo tan mundano hoy en día; al saludar a alguien, la mano quedaba olvidada y el paso a dar era con ese tipo de contacto. Pero para ella, en ese momento; ese momento en que ambos estaban tan vulnerables y llenos de inseguridades, ese contacto había sido rehabilitador.
Había pasado todos los días tensa, como si una viga le atravesara el cuerpo. Sus manos picaban por agarrar el teléfono y llamar a Edward desesperada para que le perdonara porque había estado totalmente equivocada.
Había llegado a su casa con una gran ansiedad que por poco le impide dormir. Le era difícil creer que finalmente la charla que llevaba meses postergando hubiera sucedido realmente. Ambos se habían confesado pero el problema se había dado en que las confesiones de Edward, habían sido opacadas por las de ella.
Todo lo dicho salió de sus labios como vomito verbal, sin haber sido pensado detalladamente antes y a consecuencia de ello le había hecho creer cosas a Edward que no eran en absoluto ciertas. Paso los dos días lamentándose haber dicho palabras tan rudas y que la disculpa no haya sido tan simbólica como el discurso dicho.
Y el hecho de que Edward no le llamara, le desesperaba aun más. Estaba clara que él necesitaba su espacio, ella misma era la que había propuesto regresar en un taxi para que ambos pudieran procesar toda la información y evitar un incomodo recorrido metido en el reducido espacio del auto. En realidad hubiera sido algo muy incomodo.
Pero el conocimiento de todo eso no le ayudaba en la desesperante espera de volver a escuchar la voz de Edward invitándole a alguna cita que aunque intentara que no le gustara con la presencia constante de su consciencia pesimista u orgullosa, que le decía que el error había sido mas grande que el esfuerzo que hacia ahora y aspirando que con eso le diera una despedida a Edward; pero a pesar de todos los esfuerzos de su subconsciente, el cobrizo lograría hacerla disfrutar como una adolescente y regresar a casa con una sonrisa en la cara y suspirando.
Se había acostumbrado a las maravillosas citas que había tenido en los últimos días, que se quería golpear cuando en el restaurant esa noche solo dominaba una tensión extraña que a pesar de los esfuerzos individuales, no eran capaces de eliminar.
Estaba tan desesperada para volver a la dinámica apaciguadora que habían desarrollado; que le invito a bailar una lenta canción, podía reír al recordar la cara de estupefacción que le quedo a Edward cuando escucho la petición pero sin titubear la llevo a la pista de baile, y sin duda esa fue la mejor decisión que pudo haber tomado.
La conexión que habían logrado, había acelerado su corazón y hecho brotar lágrimas de sus ojos. Aquella canción le quedaba perfecta a la situación y agradeció a los dioses habérsela aprendido de cuando a Jacob le dio un despecho por haber perdido a su cachorrito.
En ese momento no solo volvieron al punto en el que estaban, sino que lograron dar unos pasos mas adelante. Era tanta la intimidad y pasión del momento que había dejado sus normas a un lado y le dio ese beso que la lleno de vida.
El día que salió de su casa con la maleta en mano, le había dicho a Edward que no la besara porque si lo hacia corría el riesgo de quedarse; y era algo de lo que estaba completamente segura. Su marido tenia esta habilidad de volverla gelatina y hacerla olvidar todos sus pensamientos con tan solo un roce de labios. Para evitar eso, había decidido ese día en el camino que no le besaría o se acercaría muy físicamente hasta estar cerca de tomar una decisión.
Y a pesar de que aun no estaba cerca de tomarla; al sentir el cosquilleo de sus labios y las mariposas destrozando su estomago, simplemente no se podía arrepentir.
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Al día siguiente estaba en la oficina completamente ansiosa pensando en su esposo, por lo que se había metido de lleno en el trabajo tratando de evitar que su mente colapsara al recordar la piel de Edward y que sus hormonas no se revolucionaran al desear tener un contacto más íntimo.
Fue hacia el medio día que Jacob se apareció invitándola a almorzar.
-no puedo, Jacob, estoy concentrada con estos manuscritos- dijo sin siquiera levantar la mirada de los papeles que tenía en el escritorio.
-oh no, señorita Swan- levanto la cabeza inmediatamente para decirle que desde hacía mucho tiempo era la Sra. Cullen pero él no se lo permitió- llevas mucho tiempo con la cabeza enterrada en ese escritorio. Así que ¡vamos!
Se acercó y la alzo por los codos como si fuera una pequeña, por lo que simplemente tomo su cartera y se dejó llevar; después de todo estaba muriendo de hambre así que una pequeña pausa no le caería mal y como iría con Jacob no tendría oportunidad de pensar en Edward, porque si algo tenía su amigo era esa fabulosa capacidad de distraerla en los peores momentos.
A los pocos minutos se encontraron en un pequeño restaurant japonés que se encontraba cerca de su oficina y se sentaron a conversar calmadamente y esperar su comida. Mientras escuchaba a Jacob hablar sin parar de una película que había visto la noche anterior, agradeció que la fuera a buscar para comer porque realmente estaba muriendo de hambre.
Trataba de prestarle atención a su amigo pero el hombre hablaba tan rápido que le hacía recordar a su cuñada y mejor amiga Alice. Tan solo en el momento que ese nombre paso por su mente, un suspiro salió de sus labios. Estaba acostumbrada a hablar con su amiga casi a diario, claro que cuando la chica estaba ensimismada en alguna nueva campaña se les hacía imposible hablar.
Pero de igual manera se le hacía raro que Alice no la hubiera llamado en dos semanas, de hecho ningún miembro de la familia Cullen lo había hecho y no podía llegar a entender a que se debía eso. Tal vez Edward le había comentado acerca de la situación que estaban enfrentando y por ello se había mantenido al margen, después de todo el hijo era él. Pero de igual manera los extrañaba.
-hey, hey, ¿Qué sucede?- pregunto Jacob mientras ambos recibían al camarero con sus respectivos platos.
-nada, ¿Por qué la pregunta?- respondió con una pregunta tratando de distraerlo.
-porque te conozco pequeña Bella-quiso decir algo más pero en ese momento sonó su teléfono y fue sorprendente lo rápido que lo sacó del bolsillo y reviso con una sonrisita de idiota el mensaje que le había llegado.
Bella se quedó mirándolo fijamente esperando que terminara de leer y responde el mensaje pero el chico se tomó su tiempo de responder, pero lo más gracioso de todo era la cara de bobo que tenía. Algo muy sospechoso; nunca le había visto esa cara a su amiga pero creía reconocerla como la cara de un hombre enamorado o al menos atraído por alguien.
-vaya, vaya- con esas palabras su amigo levanto la cara del teléfono pero mantuvo la cara de idiota- ¿Quién diría que el gran Jacob Black pondría una cara de bobo por un simple mensaje? ¿Una enamorada?
Y solo esa palabra fue necesaria para que el moreno cambiara su cara.
-¿Qué? ¡Claro que no! No tengo ninguna cara
-¡claro que sí! No trates de negarlo.
-¿sabes qué? Mejor dedícate a comer- y enterró su cara en el plato y Bella le imito pero riéndose de la negación de lo obvio.
Pasaron todo el rato simplemente comiendo sin intervenir en los pensamientos del otro. Era extraño durar mucho rato en silencio con Jacob porque el hombre tenía la necesidad de estar hablando siempre y apreciaba muy poco el silencio y las virtudes de este. Pero al parecer justo en ese momento y ese día él necesitaba.
Los dos estaban más pendientes de sus pensamientos y en esas personas especiales que traían su vida de cabeza, que en el delicioso plato que descansaba en la mesa de ambos.
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Unas horas más tarde seguía en su oficina concentrada en finalizar unas últimas revisiones para poder irse a casa. No había recibió mensaje de Edward en todo el día, lo que la tenía sumamente ansiosa pero se resignó a que no tendría noticias de él, podría escribirle ella pero su orgullo se lo impedía. Pensó que tal vez todo el trago amargo había pasado pero tal vez él necesitaba un poco más de tiempo y a ella no le queda más que soportarlo.
Tratando de ignorar la pesadez en su estómago ordeno toda su oficina y salió hacia al estacionamiento despidiéndose de Kate quien también estaba arreglando todo. Llego tan distraída al estacionamiento que se sorprendió muchísimo cuando tropezó con algo o mejor dicho alguien justo en la puerta de su camioneta.
-¡hola!- dijo Edward con una sonrisa enorme aunque se notaba que estaba algo nervioso.
-¡Edward! Me has dado un susto tremendo- le respondió agitada y llevando su mano al acelerado corazón; pensó que podría ser un ladrón o algo así.
-lo siento- exclamo levantando las manos aunque su constante sonrisa burlona no dejaba su rostro- es que venias muy distraída.
-sí, bueno, no importa- su corazón ya se había calmado aunque ahora latía era por la emoción de tener a Edward allí, tan cerca y de forma inesperada- ¿Qué haces aquí?
-te vine a buscar, planee ir a un lugar- respondió volviendo a sonreír de manera nerviosa y paso la mano por su cabello. Sí que estaba nervioso.
-oh, bien- quiso aparentar que no le importaba mucho pero en realidad estaba total y absolutamente emocionada y el latido de su corazón era la más fuerte evidencia- supongo que después venimos a buscar mi auto, ¿cierto?
-ehh, en realidad creo que lo mejor sería que me siguieras- extraño.
-oh, bueno, seguro- quiso demostrar que no le decepcionaba perder esos minutos a su lado.
-okey, andando- y la ayudo a montarse en la camioneta para luego dirigirse al volvo y colocarse delante para guiarle el camino.
Bella iba en todo el camino pensando en la extraña actitud que estaba tomando Edward, no sabía si era porque aún no superaba la conversación que habían tenido días antes o la cita de hoy sería tan interesante y elaborada que era lo que le hacía tener esa actitud. Realmente prefería creer que era la segunda opción.
Iba tan distraída pensando en Edward que darse cuenta hacia donde se dirigían fue como recibir un gran golpe, como si de pronto agua fría cayera directamente a tu cara mientras tienes un placentero sueño, como caer del pasamanos y no saber cómo inhalar sin que te duela, como cuando te estas depilando y la chica no te avisa que halara de la cinta, como… como recibir un impacto. Eso fue justamente lo que sintió al percatarse que Edward la había llevado al hospital donde trabajaba.
¿Por qué la llevaba para allá? ¿Para qué? ¿Cuál era la finalidad? ¿Pretendía mostrarle a Tanya? ¿Decirle que se había cansado de tanto esfuerzo y se iría con Tanya? O.. ¿estaba enfermo? ¿Qué. Demonios. Hacían. Allí?
Sumamente renuente y con el corazón martillando su pecho estaciono justo al lado de Edward. La respiración se le dificultaba; cuando trato de retirar la llave se dio cuenta de que sus manos temblaban. Para tratar de calmarse recostó la frente en el volante y respiro hondo contando hasta diez.
Desde que Edward se había sincerado ella no había pisado más el lugar donde él laboraba. ¿Para qué? ¿Para enfrentarse a la escultural Tanya? Seguramente si la doctora la veía, le sonreiría burlonamente como diciéndole sin palabras: "oh sí, yo sentí a tu hombre" y así fuera que Edward la hubiera dejado tirada como una perra, ella lo vio desnudo y le sintió, material perfecto para burlarse de ella y tratarle de poca cosa.
Toda su vida lidio con la falta de confianza y enfrentarse frente a frente con esa escultural mujer que deseaba tanto a su esposo como para prácticamente metérsele en la cama no le ayudaría en nada. Por lo que lo mejor sería que ella simplemente se mantuviera alejada de esa instalación y tratar de solucionar sus problemas con él por fuera.
No entendía porque tenía que estar allí. No quería, su mínima confianza no resistiría eso y el ataque de pánico era una muestra perfectamente idónea de ello. Lo mejor sería que se largara de allí mientras no pasaba nada peor. Porque fuera lo que fuera a lo que Edward la hubiera llevado para allá, estaba segura que no iba a acabar bonito.
-¿Bella?- le llego la preocupada voz de Edward y respirando hondo levanto la acara para verle a centímetros de ella con la puerta abierta invitándola a salir- ¿estás bien?
-¿Qué hacemos aquí?- quiso sonar decente pero su voz fue totalmente cortante y la mueca de Edward no le hizo sentir ni un poco mal, porque después de todo ella estaba peor.
-hay algo que debemos hacer- le respondió firmemente y de igual manera la saco de la camioneta.
Y aunque quiso replicar, se dejó llevar porque sentía curiosidad y porque sabía que salirse de ese agarre fuerte que el mantenía sobre su muñeca sería casi imposible de deshacer. Pero a cada paso que daba para adentrarse, una gota de sudor agónico mojaba sus manos y frente.
Sentía que de una esquina saldría Tanya a arrancar a Edward de sus brazos y besarle apasionadamente frente a sus ojos. El consuelo que tenía es que cada enfermero, secretaria o médico que se encontraba la miraba con una sonrisa que la hacían sentir bienvenida, la mayoría la conocía porque antes de la infidelidad siempre iba a buscar a Edward para almorzar para comer ambos en el despacho de él. Si Edward estuviera manteniendo una relación en esa área con Tanya, sus colegas la mirarían con lastima, por lo que las sonrisas que le mandaban la tranquilizaban un poco, pero muy poco.
Edward solamente la soltó cuando estuvieron frente a una puerta que proclamaba: Tia Descentes (psicóloga familiar). Con tan solo leer eso, Bella pudo asegurar que no le gustaría nada lo que pasaría allí dentro. Su marido toco lentamente y una suave voz femenina le invito a pasar.
-hola Dr. Cullen, la doctora le está esperando- le anuncio la joven chica sentada detrás del escritorio. Se encontraban en una pequeña salita decorada muy hogareñamente que solamente estaba siendo ocupada por ellos tres.
-okey, muchas gracias- respondió Edward y nuevamente le agarro la mano arrastrándola hasta una puerta que permitía la entrada a un cuarto un poco más grande que la salita anterior, y que era exactamente como se veían los consultorios de los psicólogos por la tv. Un gran escritorio en una esquina a la izquierda y a la derecha una especie de zona más íntima donde descansaba un gran sofá con una mesa pequeña que poseía un incienso y un paquete de pañitos descartables, y finalmente al frente de esto un cómodo sofá negro donde suponía se sentaba la Dra.
-Hola Edward, te estaba esperando- dijo suavemente la mujer que estaba sentada detrás del escritorio. Era al menos diez años mayor que Isabella, con un oscuro pelo negro y una figura muy guapa. Vestía muy elegantemente y se notaba la calma y paciencia que poseía en su postura.
-lo siento, Tia, no me percate que había tardado- respondió Edward con una voz que solía usar solamente con su madre y padre.
-oh no, tranquilo es que soy una impaciente. Supongo que esta debe ser la famosa señora Cullen- ¿famosa?
-así es, Bella te presento a la Dra. Descentes una colega- la Dra. Dio un paso al frente y le ofreció la mano a Isabella.
-un placer conocerte, querida.
-el placer es todo mío- respondió por diplomacia, porque realmente no estaba muy interesada en conocer a esa mujer o estar en ese consultorio. ¿Para qué demonios Edward la llevo allí? La mujer se le quedo mirando fijamente a Bella, sin duda evaluándola y finalmente asintió hacia Edward. Extraño.
-¿Por qué no toman asiento?- y a pesar de que Bella no quería, nuevamente Edward prácticamente la arrastro hasta que estuvieron allí. Tia se sentó al frente de ellos mirándolos como si fueran unos pequeños niños que comieron dulces en hora de almuerzo.
-Isabella- a la castaña le molestaba que le dijeran así pero no le tenía la suficiente confianza como para decirle a esa mujer que la llamara Bella, así que tendría que soportarlo- se nota que estas intrigada de cuál sería el motivo que tendría Edward para traerte hasta acá- a lo que Bella asintió rápidamente sin muchos ánimos de hablar- últimamente me había fijado en lo desanimado que estaba Edward, por lo que un día decidí acercármele y hablamos por un largo, largo rato y me conto todos los problemas que se la han presentado, bueno, a ambos.
Bella trato de respirar hondo para tratar de calmar pero no, eso no sirvió de nada. ¿Cómo se atrevió a hablar de cosas tan personales con esa mujer? ¡Ella ni siquiera le conocía! ¿Qué pretendía? ¿Qué Tia le daría una charla inspiradora y con eso Bella, le perdonaría y todo sería como antes? ¡Ni hablar!
-Bella- hablo Edward presintiendo la reacción que tendría su esposa- solo lo hice porque pensar que Tia sería capaz de ayudarnos. Ella es psicóloga familiar y está acostumbrada a tratar con parejas que enfrentan… situaciones como la nuestra- dijo al final un poco incómodo.
-¿situaciones? ¿Te refieres a infidelidad? ¿Por qué no hablas claro, Edward? después de todo aquí está tu amiguita que ya lo sabe todo – respondió diciéndolo con todo el veneno que llevaba por dentro.
-Bella, por favor…- dijo Edward tratando de calmarla.
-no, Edward- intervino Tia- es bueno que Isabella exprese lo que está sintiendo. Callarte solo empeora las cosas.
-¿cree que no lo sé? Dure meses callándomelo y sé que no sirvió de nada, pero cuando hablamos tampoco logramos solucionar mucho- hablo Bella tratando de controlar la voz.
-los resultados se verán a largo plazo, Isabella, pero era necesario que hablaran para que de esa manera ambos conocieran los sentimientos del otro y de esa manera tomando en cuenta las opiniones y decisiones del otro sepan elegir el mejor camino.
-vaya, nadie diría que fue eso lo que le aconsejo a Edward.
-¿Por qué dices eso?- le cuestiono Tia manteniendo una molesta calma ante la obvia mala actitud de Bella.
-¡dado el hecho que me trajo engañada, no creería que él se preocupe por mi opinión!- Edward quiso argumentar pero Tia le hizo señas para que mantuviera silencio.
-solamente lo hizo porque pensó que si te lo consultaba tu no accederías a venir, ¿hubiera sido así?- la miro con una ceja alzada y Bella guardo silencio como una niña malcriada- ante tu silencio debo suponer que tenía razón. Mira Isabella, entiendo que no te haya gustado la manera en que fuiste traída para acá, pero ya estamos aquí por lo que lo mejor sería que lo asumas y logremos hablar para que ustedes puedan solucionar sus problemas. Edward me comento que le preocupa la falta de confianza que sientes.
-creo que eso es algo normal en las personas víctimas de infidelidad, doctora- respondió con furia. Trataba de calmarse pero esa doctora estaba tomando atribuciones que no le correspondían. Ella no quería a alguien que le dijera lo que debía hacer o quisiera tener empatía falsa por ella diciéndole todo lo que estaba sintiendo como si fuera una más de una estadística.
-por supuesto que lo es, pero Edward me comento que esto es algo que te ha atormentado toda tu vida y definitivamente es algo preocupante que se debe solucionar principalmente por ti y en respuesta podrás mejorar tu relación con Edward. ¿No crees?- pero Bella no respondió nada, sino que se dedicó a mirar fijamente un cuadro abstracto que estaba en el consultorio, y como respuesta a esto Edward halo su cabello y Tia suspiro- bueno… ¿por qué no le dices a Edward lo que estas sintiendo?
Pero Bella seguía con su obstinada actitud logrando colmar la paciencia de Edward que pensó que esta cita con la psicología seria perfecta para ayudarla a mejorar su confianza y que ella entendiera que era necesario que le dijera lo que realmente sentía.
-¡vamos, Bella, por Dios! ¿Podrías hacer un esfuerzo? Necesito que me digas que pasa, por favor, realmente quiero solucionar nuestra relación pero ambos debemos colaborar- le dijo mirándola fijamente a los ojos que relampagueaban de furia.
-¡oh! Necesitas que yo colabore, pues bien, Edward, déjame decirte que no aprecio el hecho de que me hayas traído para acá, como supongo te habrás dado cuenta- le dijo con los dientes apretados y tratando de controlar las lágrimas que deseaban salir.
-dile por qué, Isabella, no te calles nada- intervino nuevamente la psicóloga.
-¿saben qué? Me largo de aquí- hablo Bella con un tono mordaz y se levantó rápidamente piando fuertemente haciendo sonar los altos tacones que llevaba.
-estas huyendo, Isabella, no seas cobarde y asume tus sentimientos con Edward- Bella se volteó totalmente indignada ante el comentario de Tia y estuvo cerca de saltarle encima a gritarle que ella no tenía ningún derecho a meterse en su relación. Pero si lo tenía y todo porque Edward se lo permitió.
-bueno, está bien, realmente quieren saber- miro fijamente a Edward a los ojos y el dolor se único a la tristeza causando que las lágrimas comenzaran a salir- no aprecio que me hayas traído, querido Edward, porque no necesito que una intrusa me diga lo que debo hacer o lo que se supone que debo estar sintiendo en estos momentos. No soporto que una tipa cualquiera me diga que soy una cobarde simplemente porque no quiero verme aún más patética frente a ella o frente a ti porque créeme ya estoy llegando a lo máximo del límite- Edward la miraba realmente apenado y Tia satisfecha de que se desahogara- ¡pero principalmente, Edward! NO SOPORTO PENSAR QUE EN ALGUN LUGAR DE AQUÍ FUE QUE TE FOLLASTE A TANYA, ¿ENTIENDES?- la calma había escapado y ahora la furia se evidenciaba en su alto tono de voz- ¿CÓMOTE ATREVES A TRAERME PARA ACÁ? ¿NO SE TE OCURRE PENSAR NI POR UN MOMENTO EN MÍ? ¡NO PUEDO DEJAR DE PENSAR O SENTIR UNA ENORME ANSIEDAD PORQUE DE UN MOMENTO A OTRO TU QUERIDA COLEGA TANYA PUEDE SALIR DE UNA ESQUINA A MIRARME COMO LA ESTUPIDA Y PATETICA ESPOSA CORNUDA QUE SOY!- tomo aire para aliviar su entrecortada respiración y con brusquedad alejo las lágrimas de sus mejillas. Y finalizo su monologo con todo el dolor que comenzó a producirse en su corazón desde que entraron a la clínica y aumento a medida que entraban a ese consultorio- ¿querías saber cómo me sentía? pues ahí está, Edward, lo que siento es que no quiero pisar este lugar porque aquí fue donde te la follaste, aquí fue donde acabaste todo lo que éramos y me duele el que fueras tan egoísta como para no pensar lo que podría sentir yo. Quieres solucionar este matrimonio, pero en algún momento deberás comenzar a reflexionar sobre lo que YO siento.
Ambos se quedaron viendo fijamente a los ojos, ambos con lágrimas pero unas eran de dolor, resentimiento, inseguridad y las otras eran de arrepentimiento y dolor. Bella no aguanto un segundo en ese sofocante habitación y se fue apresuradamente colocándose unas gafas oscuras para no llamar la atención del personal que laboraba aún. Y mientras se sentaba en su camioneta solo pudo recordar lo que pensó al llegar al recinto; que las cosas no iban a terminar bonitas. Totalmente cierto.
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¡Hola chicas!
Sí, yo por acá otra vez luego de meses siendo cruel con ustedes sin publicarles. Solo puedo decir que la uni, mi familia y poca inspiración fueron las culpables.
Lo sé, lo sé, pasa algo bueno y después algo malo pero es que no se le puede hacer tan fácil a Edward. Primero debe asumir el sufrimiento de Bella, solo así podrán caminar hacia adelante juntos.
No saben lo que me costó encontrar la frase del principio, y no me convence pero bueno… espero que les haya gustado y me digan si comprende aunque sea un poco la reacción de Bella.
Por cierto me cree un blog donde iré subiendo cosas más personales, no se pensamientos, intento de poemas o cualquier cosa que este sintiendo. Son invitadas a pasarse: nimia forctis . /
Gracias a: MSVTEPPA, ANGIE MASEN, Melania, twiandre, montego 24, Guest, Ligia Rodriguez, neily pattz, terewee, janalez, chloe, aleshita-luvs-paramore, chica enamoradiza.
Jueves, 07 de Febrero de 2013
2:29am
