Segundo capitulo del fic, lamento la demora, les recuerdo que el fic tiene lenguaje fuerte y escenas para algunos sensibles
Descargo de responsabilidades: Percy Jackson y los Dioses del Olimpo no son de mi autoria.
Rachel
Y lo mire, en silencio total mientras el como siempre sin emoción alguna se termina de abotonar su camisa, permanecí en silencio sin decir una sola palabra, esperando que el por fin me dijera algo, pero no fue así, con un sencillo beso en la frente y una sonrisa falsa se despidió de mí y se marchaba, yo solo quede mirando fijamente esa puerta por donde él había salido.
Como había terminado en esta situación y no me refería al hecho que estaba en una casa en medio de la nueva roma, si no al horrible hecho que había terminado en los brazos de eso hombre, con tanta rabia me daba de pensar en ello que nuevamente me levante con indignación y sin pudor alguno ante el hecho que no tenía nada puesto, y corrí hacia el armario tome mis cosas, lo poco que tenía e intente por séptima vez en este mes en empacar, extrañaba a mis amigos, a mis compañeros, en el campamento mestizo, sabía que les había mentido al principio y llore las primeras noches de una manera desconsoladora sin cesar, pero él me abrazo y me tomo entre sus brazos, sus besos me acariciaban cada parte de mi cuerpo, bajando lentamente por mi cuello hasta hacerme sentir después de tanto tiempo importante realmente para alguien sin importa que tuviera esa cosa verde dentro de mí y por primera vez alguien me vio con esos ojos, como lo que era una mujer.
Suspire y volví a llorar, puse mis manos en mi rostro al saber que otra vez no podía, me habían dicho "él te manipula, "el solo te está usando", y por más que quisiera pensar lo contrario sabía que era verdad, pero es que no podía huir, tenía un maldito y odioso apego por él y cada dia que pasaba comenzaba a sentir que se convertía en algo más.
¿Amor acaso? Pero en verdad podría llegar a ese punto, él era arrogante, egocéntrico, solo deseaba el poder, solo le importaba el mismo, nadie más desde el primer día que me beso hasta el día en que termine en sus brazos y sobre su cama, mis suplicas y rezos apolo eran enormes , le pedía y suplicaba que quitara a su hijo de mí, que me lastimaba, que yo era el oráculo y no debía ser tocada, pero no paso, mis llantos de súplica y dolor se transformaron en horrendos suspiros y dichos de su nombre entre mis gemidos.
Él me había violado y aun así nunca se lo dije a nadie, y siempre que me tocaba me sentía mas sucia que la última vez.
¿Qué si pensé en el suicidio? Claro que sí, aun lo pienso y otra vez mire ese cuchillo que dejo sobre la mesa, desde la vez que me vio intentando cortarme mis muñeca con uno de ellos el no dejaba nada cortante cerca de mí, no creo que fuera por que le importara, creo que era por el hecho que me necesitaba a su lado, para saber todo, para complacerse a sí mismo.
Me levante y me puse una pequeña camisa morada sobre mi cuerpo, no importaba , esta vez lo haría, estaba seguro, de una vez por todas acabaría con esto, sabía que no podía evitarlo, sabía que esto se convertiría en amor y jamás lo aceptaría, sabía que Apolo siempre miraba en otra dirección cuando se trataba de sus hijos, entonces que más daba, tome su cuchillo el mismo con el que hacia sus tontos sacrificios de peluches, esta vez no temblaba, no tenía ningún miedo y me los puse sobre mis pálidas muñecas, solo un fuerte tirón y todo acabaría.
Pero sentí un fuerte golpe tocando detrás de mí, era la puerta que se abría, solté el cuchillo al saber que era él y temer su horrible reacción, note algo de sangre en mi muñeca que trate de disimular ocultando detrás de mí camisa, lo mire a los ojos al ver que entraba esa mirada de seguro otra vez me estaba violando con ella y voltee, y mire algo más debajo de este, y mis ojos se sorprendieron al ver que era, y sentí una sin fin de emociones llenarme.
- Feliz aniversario Rachel –
me dijo en silencio mientras me entregaba unas flores, unos tulipanes morados con una sonrisa sincera, la primera que me mostraba en mucho tiempo.
Las tome y sonreí de forma tonta, nunca había sido una romántica, nunca había sido una chica melosa, pero por algún motivo me sentí feliz conmigo misma, - Gracias – le dije mientras mis mejillas se sonrojaban y el me besaba en los labios dulcemente.
Paso por un lado y tomo su cuchillo de sacrificio de se fue no sin antes sonreírme, creo que no se fijo en la sangre que tenia, o solo ignoro, antes de irse me dijo
– Adios mi bella –
y yo solo quede en silencio.
- Adiós mi bestia –
le respondí en un pequeño murmuro mientras acercaba las flores a mi cuerpo en un intento desesperado por consolarme. Por qué él era mi bestia y yo su bella, porque él era Octavio Augur de roma y yo, bueno yo solo era la chica tonta que se había enamorado de un monstruo.
