Hola yo Gracias a todos los que han leído.
Gracias a mi mami por la revisión. Hoy público dos capítulos
Capítulo 3
Con el sonido de la bocina, se levantó inmediatamente de su cómoda silla, dejó el libro que sostenía colocándolo sobre la mesita junto a la taza de té vacía. Se dirigió a la puerta y la abrió a ver que sucedía. Ella realmente dudaba que hubiera alguna posibilidad que en la casa grande hayan escuchado algo. Pero se preguntó ¿por qué alguien estaría por la entrada de atrás de la finca muy lejos de la carretera principal?
Caminó a la cocina y tomó de la alacena la lámpara de gas, la encendió y salió de nuevo asomándose un poco para no mojarse con la lluvia. Buscó alumbrar por encima de su cabeza pero no divisaba nada, hasta que un relámpago como si fuera una señal, alumbró el cielo y pudo ver la causa de ruido, un auto estaba incrustado en el roble grande.
Algo dentro de ella se activó, y sin pensarlo dos veces se lanzó en la búsqueda frenética en su armario de una manta grande. Ubicó en el perchero su impermeable, se lo puso, metió los pies en sus botas plásticas, agarró la lámpara, un paraguas y corrió con todas sus fuerza rogando al cielo que la o las personas aún estuvieran vivas.
Las ráfagas de viento azotaban su rostro y la lluvia la golpeaba, pero eso no desestimó a la joven. Tenía algo muy dentro de ella que la hacía actuar de esa manera, aunque no entendía el por qué, sus amigos le decían que era como un instinto o un sexto sentido de supervivencia que la impulsaban a responder y controlar de manera rápida una situación. El agua de la lluvia se filtraba por la falda de su vestido que se enredaba entre las ramas de las plantas, los montones de charcos que encontraba en su paso impedían que su paso fuera más rápido; así que deliberadamente agarró sus faldas y se hizo un nudo dejando sus piernas al descubierto, de esta forma correr más rápido y con menos tropiezos.
Llegando al lugar donde el auto estaba incrustado en el árbol buscó recuperar el aliento. Cuando se serenó un poco inspeccionó la situación y lo que vio no le gustó. El árbol de roble o como lo llamaban el gran árbol, era un roble viejo que estaba en la cercanía del río pero desde las últimas lluvias las aguas socavaron la costa dejando expuestas algunas de sus raíces. Ella recordó que día atrás el señor Hill le había dicho que lo mandaría a cortar para evitar algún incidente. Los temores del viejo Hill se hicieron presentes, esta nueva lluvia de muchas horas había aflojado considerablemente la tierra y el impacto del vehículo lo sacó de su lugar, dejando al árbol en una condición inestable.
Ella tenía que darse mucha premura si quería salvar a quien estuviera en el vehículo. Tomó unos minutos para trazar un plan. Se dirigió a la puerta del copiloto y entre alones y empujones logró abrirla; y ahí vio a un joven que estaba aprisionando su rostro en la bocina del auto. Se introdujo con sumo cuidado y empujó hacia atrás al joven inconsciente alejándolo del volante, de esa forma evaluó las heridas. Vio que sangraba por la frente y algunos vidrios esparcidos por el asiento incluso en su cara y cabello.
-Señor despierte por favor- lo llamó
Como aun no tenía respuesta dijo más alto: Señor le ruego que por favor despierte. Controlando su voz para que no se filtrara el temor.
Viendo que no respondía y desde donde estaba no lograba ver mucho la situación. Corrió al otro lado dejando encima de la silla del copiloto la lámpara para que iluminara el interior. Forcejeó con la puerta del piloto hasta lograr abrirla, miró al joven inconsciente con su rostro que seguía sangrando, soltó el nudo de su vestido rasgando el borde quitando las partes manchadas de barro hasta tener tiras de tela aparentemente limpias, con las que limpió gran parte de la sangre y con la más larga envolvió la herida sin presionar debido a los vidrios.
Filtrado todo el temor empezó a empujarlo suevamente para traerlo a la conciencia. Ya que para ella sería realmente una tarea titánica llevarlo por sus propios medio a salvo. El hombre debía tener unos ocho o diez centímetros más que ella y pesar el doble. Respirando suavemente empezó hablar explicándole al joven que yacía inconsciente lo delicado de su situación, lo hacía no para que el entendiera, sino como una forma de permanecer concentrada y poder controlar sus nervios.
-Señor despierte, suplicó- soy Beth; está en un auto que chocó; le estoy cubriendo las heridas de la cabeza. Habló pausado y con calma aunque no la sintiera, también continuó dando algunos empujones y moviendo sus extremidades para que recuperara la conciencia. El joven aturdido empezó a mover las pestañas en busca del sonido, no entendía nada, solo oía la melodiosa voz.
Así poco a poco fue recuperando la conciencia y los recuerdos cayeron en su lugar. Lo primero que sintió fue el dolor punzante en su cabeza. Luego aparecieron los otros síntomas y dolores uno muy fuerte en la pierna derecha, otro dolor de un costado que le quitó el aliento y sacó algunas lágrimas de dolor. La reacción inmediata del joven fue pararse, cosa que solo fue por puro reflejo. Cuando lo intentó el dolor de su costado fue más desgarrador emitiendo un gran grito.
-Señor no se precipite decía la joven poniendo su mano encima de sus hombros para mantenerlo sentado. Con la mente y vista nublada por el dolor buscó la fuente del sonido, ella continuó hablando para mantenerlo calmado - su pierna está presionada debemos moverla poco a poco- lo miró y rasgó su vestido de nuevo cortando una franja más grande para hacer una especie de faja, con eso metió su mano por la espalda envolvió las costillas haciendo algo de presión y disculpándose por causarle más dolor. Cuando miró hacia abajo se dio cuenta que la longitud de sus vestido era más arriba de sus rodillas. En otro momento estaría avergonzada, pero ahora eso no era un asunto de importancia.
-Señor Necesito que se recueste y trate de sacar su pierna- Haciendo movimientos suaves y agonizando de dolor logró sacarla.
-Jonathan dijo en voz débil.
-¿Disculpe?
-Jonathan dijo pronunciado sílaba por sílaba un poco más fuerte.
-Oh señor Jonathan que bueno saber. Ella puso sus manos debajo de su axila para sacarlo, cuando sintió que lo empujaba fuera del auto se lo impidió.
-Mi valija.
-¿disculpe? Señor debemos salir ahora.
-No puedo, debe buscar la valija- agarró las llaves que estaban en el encendido y se las dio.
Resignada ante la insistencia corrió a la maletera y sacó la valija, un maletín de cuero sencillo y un maletín un poco más grande, que seguramente contenía su ropa. Caminó de vuelta al auto y dejó las maletas junto con la lámpara. Corrió a sacarlo del auto.
Ya fuera del auto -Apóyese en mi señor.
Él le respondió: -soy muy pesado joven.
Ella sonrió -vamos usted no puede valerse por sí mismo.
El paso su brazo por sus hombros y ella su brazo por su espalda con cuidado de no lastimar sus costillas. Jonathan con la mano libre agarró la valija y Beth la maleta y la lámpara. Fueron los minutos más interminables desde el auto hasta la cabaña. Ya allí dejaron todo en la puerta y lo dejó caer sobre la cama. Procedió a buscar algunas tiras de gasa limpias y antisépticos y los colocó al lado de la cama. Echó más leña al fugo avivando el calor. Se paró a su lado sacando su chaqueta y la corbata dándole una manta ya que estaban mojados de la caminata.
El la veía impresionado, desde que entraron en la casa la joven no paraba era como una hormiguita obrera trabajando.
-¿Dónde estoy?- balbuceó cuando ella se sentó en una silla junto a la cama.
-En Herfoshire contestó automáticamente, mientras destapaba lentamente la herida de la cabeza examinándola con cuidado. La limpió cuidadosamente sacando poco a poco los trocitos de vidrio. Luego la envolvió con la gasa limpia. Él detuvo su movimiento frenético y la miró -por favor mi valija dijo pausadamente como si sus fuerza lo estuvieran dejando o hubiera corrido todo un maratón.
Ella agarró los trapos manchados de sangre y los medicamentos y los dejó encima de la mesa y vio la valía que trajo consigo. Le indicó que lo abriera y tomara el sobre.
-Léelo por favor.
Ella miró el sobre y vio en el Herfoshire, Netherfield. Volteo a verlo -eso es casi tres millas de aquí.
-Necesito que busque a Darcy.
-Señor no lo pudo dejar solo y usted necesita un médico- le explicó como si le hablara a un niño pequeño.
-Por favor es muy importante que lo vea hoy.
Resignándose y mirándolo que no daría un paso atrás ante esto. Ella camino donde él estaba.
-Iré a busca al señor Darcy pero primero buscaré a la señora Hill usted…
-¡No! dijo antes de que terminara de hablar.
-¡No! nadie más que Darcy debe saber que estoy aquí.
Ella lo miró y luego al sobre que aún tenía entre sus manos, pensando en cómo lidiar con esto. – Bien iré pero después buscaré al medico, usted necesita asistencia. El le entregó el sobre y una sortija que llevaba en el dedo meñique -entrégaselo así sabrá la verdad. Ella miró la pieza de oro en su mano y se lo metió en el dedo de medio para que no se le perdiera.
-Regresaré lo más pronto posible, no se duerma por favor. Tenga, corrió a la mesa y trajo con ella un pedazo de pan -coma así no se dormirá.
Beth corrió de nuevo en la noche, gracias al cielo ya no llovía tan fuerte. Mientras caminaba tomó la decisión de ir al granero. Caminó suavemente en el establo y llego al puesto de Zeus. Lo llamó suavemente y agarró las crines haciéndole caricias en su nariz. Buscó las riendas y lo montó; no había tiempo para la silla. Vamos Zeus necesitamos ir muy rápido. Corrieron tan rápido como la naturaleza les permitió.
Cuando llegaron hasta la casa grande llamada Netherfield, la cual era una casa de campo grande con estructura victoriana que había sido varias veces remodelada con el paso de los años. Pero mantuvo su aspecto de grandeza. Sin pensarlo toco la puerta con urgencia. En la puerta apareció un joven alto imponente -¿Qué quieres? dijo.
-Busco al sr Darcy es urgente.
