Disclaimer: Desgraciadamente, Naruto no me pertenece, ni ninguno de sus personajes. Lo único que me pertenece es la extraña idea que se esconde detrás de esta historia.

NA: Lamento la tardanza, por las fechas no he estado en la ciudad y es más batalloso esto de conseguir internet y una computadora, pero a partir de mañana ya estaré en mi casa y podré actualizar cada martes, yay! FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO! :D


Capítulo III. Una dura noche

Después de una larga discusión sobre quien dormiría en la cama y quién en el sillón, Neji recibió una cachetada por parte de la joven castaña.

"Era caballerosidad, no machismo" Le dijo cabreado el Hyuuga, mientras se sobaba el lugar de impacto, el cual ya estaba tomando un tono rojizo debido a la fuerza que había empleado la muchacha.

"Sí, claro, señor 'las mujeres deben dormir en la cama'" Se burló Tenten, imitando al chico.

La casa era grande, parecía mansión. En la entrada había una sala y un pequeño clóset en la pared del fondo de la sala, a la derecha estaba una gran cocina y más al fondo el comedor. Atrás se podían distinguir las escaleras que llevaban a la única habitación, una pequeña sala de estar y un baño. La casa estaba toda pintada en colores de tonos blancos y beige. Le recordaba bastante a su propio hogar de vuelta en Konoha.

Se escucharon unos ruidos provenientes de la cocina y, por instinto, Tenten abrazó a Neji y él la atrajo más a su cuerpo, en forma de protección. Neji sacó una kunai y se fueron a la cocina, caminando en la misma posición en la que se encontraban. En la cocina se encontraron con…

"El gato de la vecina" exclamó la bella chica, mientras relajaba el cuerpo y su respiración volvía a la normalidad, pero seguía sin soltar al chico.

Ambos voltearon a verse y, al ver la posición en la que se encontraban, se sonrojaron, separándose el uno del otro al instante, casi empujándose entre ellos.

"Lo siento" dijo la castaña, con la cabeza gacha en forma de arrepentimiento, pero aún seguía completamente roja.

"n..no im…importa" balbuceó Neji quien, por primera vez en su vida, estaba nervioso, y con una chica que acababa de conocer. Y ahora parezco Hinata, ¿qué sigue? ¿Gritar como Naruto o hablar con animales como Kiba? pensaba Neji, entre molesto y confuso

"Creo que es mejor que me vaya a dormir" Propuso Tenten, rompiendo aquel sepulcral silencio que estaba poniendo nerviosos a ambos jóvenes.

"Sí, sería lo mejor" Concordó el Hyuuga, tratando de evitar verla directamente a los ojos.

Se escuchó un pequeño ruido, proveniente del mismo gato, pero igualmente asustó a Tenten.

"¿Tienes miedo?" preguntó Neji seriamente. Tenten no sabía si la pregunta era real o solo se burlaba de ella.

"H..hi" dijo Tenten tímidamente "¿Te molestaría dormir en la habitación? Donde quieras, si quieres yo en el suelo, por favor" pidió la hija del señor feudal, totalmente presa del miedo.

"Está bien" dijo Neji cortante. No iba mucho con su estilo ni con sus reglas morales, pero no podía dejar que su protegida se muriera de un paro cardiaco. "Y no te preocupes, creo que esta noche no dormiré, será mejor vigilarte".

"Gracias" dijo Tenten alegremente, y si no hubiera sido por su pena, y la cara de pocos amigos del muchacho, se hubiera aventado a los brazos del Hyuuga y lo hubiese abrazado fuertemente.

Se escuchó como unos sartenes caían y provocaban un estruendo al chocar contra el suelo, haciendo que la dueña de la casa brincara de espanto. Por tercera vez aquella noche. Era oficial, esa noche Neji Hyuuga no podría dormir. dudaba que la chica lo hiciese estando tan asustada, y era mejor vigilarla, no fuera a pasar nada malo con la pobre chica. Neji suspiro resignado, era normal después de ser amenazada tantas veces y carecer de un medio de protección fuera de un muchacho de tu misma edad que en la vida as visto.

"Pero primero sacaré a ese maldito gato" dijo Neji, totalmente cansado de tan molesto felino, sacándole unas traviesas risillas a al joven, las cuales en cierto modo aliviaron al chico.

Tenten, al ver la cara de hastío del chico, sintió lástima por el gato así que lo tomó antes de que Neji lo hiciera, volteando a verlo con una sonrisa inocente, dándole a entender al chico cuál era el plan. Una vez que Neji asintió con la cabeza, Tenten se dirigió a llevarle el gato a su vecina.

Al regresar, Tenten cerró la puerta tras de sí y llamó a Neji.

"Listo" dijo la chica. No hubo respuesta. Los ya alterados nervios de la castaña se alteraron el doble, y decidió llamar de nuevo. "Neji, estoy aquí." dijo, pero su voz temblaba, ni siquiera ella podía entender lo que decía.

Una mano le tapó la boca y la jaló hacia dentro del clóset. Tenten podía sentir que era una mano fuerte, sin embargo no la lastimaba, aunque no sabía con exactitud quien era su secuestrador, ni mucho menos con la poca luz que había. Unas cuantas lágrimas de terror se escaparon, deslizándose por la mano que le impedía hablar. La lámpara estaba apagada, haciendo que el pánico se apoderara de la chica, quien estaba a punto de caer desmayada. Además del pánico, ¡La mano no le permitía respirar! La pobre chica era incapaz de moverse en lo más mínimo, el nerviosismo tomando control absoluto sobre su cuerpo. No tenía la más remota idea de cómo saldría de esta.