Declarativa: SMeyer es dueña de los personajes, DH78 escribió la historia y yo sólo traduzco.


.

"Sí Bella, totalmente puedes hacer esto. Tú eres Bella Swan: independiente, sofisticada y orgullosa. No revisarás tu celular veinte veces aquí y en el trabajo…está bien, sólo lo revisarás tres veces aquí y en el trabajo y no permitirás, bajo ninguna circunstancia, que él te vea quebrar. No lo harás. Porque así no es cómo Bella Swan opera."

Suspiro, terminando mi monólogo de reflexión. Tengo veinte minutos para llegar al trabajo. Planeo llegar ahí no un minuto antes ni uno después de las nueve. Seré profesional. No deseo que Edward…er… el Sr. Cullen tenga ventaja en nada hoy. Si él considera toda esta… cosa un folla y huye, entonces que así sea. Fue bueno mientras duró, y tuve sexo, justo como Rose dijo que debería. Me niego a permitir que lo que pasó ponga en riesgo todo por lo que he estado trabajando duro para construir mi futuro.

Me he vestido con mi mejor falda a lápiz azul marino, una blusa color borgoña y tacones. Mi cabello está recogido y soy toda negocios cuando entro a Cullen Energy y me acomodo en mi estación fuera de la puerta de mi jefe. Escucho los signos delatores de vida en su oficina y a las nueve veintitrés él me llama por el interfon.

Respira hondo, Swan.

"¿Srta. Swan?"

Su voz es segura y muy al estilo de Director Ejecutivo.

"Sí, Sr. Cullen."

"Uh… hágame saber cuando mi cita de las nueve y media llegue. Y si usted, uh, podría traerme una taza de café, lo apreciaría mucho."

Eso no sonó ni un poco demandante como el saludo. Hmmm. Poco sabe él que yo anticipé esto más temprano.

"Yo le haré saber señor. Oh, y si mira hacia su mesa de centro, le pedí a Seth que le trajera su orden del Starbucks justo antes de que usted llegara a la oficina, ya que yo no pude hacerlo."

"Oh, uh…"

"¿Hay algo más en lo que le puede ayudar señor?"

Algunos momentos de silencio cae entre nosotros, y odio esto. Lo odio demasiado.

"No. No, Srta. Swan. Eso es todo. Gracias," dice, casi abatido, antes de cortar.

¿Ves? En verdad puedes hacer esto. Mantente profesional.

Cuando sus asociados llegan a tiempo un rato después, le comunico a Cullen y les dejo pasar. Creo que estoy a salvo hasta que su puerta se abre y él sale, con sus colegas justo detrás. El destello en sus ojos cuando me mira casi me tumba sobre mi trasero. Él luce casi desquiciado, determinado, afectado…preocupado.

"Srta. Swan, tendré mi reunión en la sala de conferencias. Quiero que revise conmigo la lista de candidatos potenciales para Asistente Personal durante un almuerzo de trabajo para que podamos agendar citas de entrevistas tan pronto como sea posible," dice, mientras comienza a alejarse.

Oh, Edward, cuan poco me conoces.

"Oh, Sr. Cullen, no hay necesidad de eso. Me tomé la libertad de agendar citas hoy para usted. Tendrá entrevista tras entrevista después del almuerzo hasta las cinco, y reagendé las reuniones con sus clientes para mañana."

¡Toma eso, Cullen!

Se paraliza, girando lentamente hacia mí. Sus ojos quemando los míos con algo innombrable. Su quijada se tensa. Sé como esa quijada sabe.

Su expresión se convierte en una fría máscara. El Director Ejecutivo está de vuelta. "Ya veo. Cuan… eficiente es usted. Muy bien. Lo haremos a su manera. Caballeros, si me lo permiten, por favor," dice, dejando pasar a los hombres por la puerta doble. La atmósfera cambia, como si hubiese sido vaciada con una aspiradora, y he sido dejada sola sin aire para respirar.

¿Qué acaba de ocurrir?

Algunas de las abejas obreras me miran con ojos curiosos, y rápidamente me hago parecer estar ocupada, cuando en realidad, sólo soy un charco de nada por dentro.

Cerca de diez minutos después recibo un mensaje de texto. Mi corazón se para un poquito con el sonido del zumbido.

Necesitamos hablar.-E

El nervio de éste.

¿Hablar? ¿Ahora quieres hablar? Eso es fascinante.-B

Pareces molesta. Debes permitirme la oportunidad de explicarme. –E

No creo que haya nada más que necesites decir. Tu nota lo dijo todo.-B

No quiero disculparme en un mensaje de texto. Necesito verte.-E

Me viste esta mañana. Lo siento, Sr. Cullen, pero tengo una tonelada de trabajo que hacer antes de su primera entrevista a la una. Por favor déjeme trabajar. –B

Y con eso, los mensajes de texto se acaban. Soy un desastre.

Durante el almuerzo, como en mi escritorio, organizando las citas de Cullen durante los próximos días. Hay demasiadas cosas que organizar: reuniones por todos los lados, algunas de éstas con los Vicepresidentes. No parece como que Cullen tendrá mucho tiempo de sobra. Lo que está bien. Necesito encontrar rápidamente mi reemplazo para poder regresar a mi pequeño cubículo en el rincón y regresar a ser otro lacayo corporativo más. Solo hacer mi trabajo, ahorrar dinero, y continuar con mi carrera real.

Cullen no regresa hasta los últimos minutos de la hora del almuerzo. Estoy a medio bocado cuando él llega frenético como un hombre en misión.

"A mi oficina…ahora," dice sin siquiera darme una mirada. Hago a un lado mi comida y me levanto, sacudiendo mi falda de las boronas antes de dar un profundo respiro, manteniendo erguida mi cabeza y entrando a su oficina… la oficina que huele tanto a él que mis rodillas casi flaquean.

Me paro justo dentro de la oficina, junto a la puerta y la cierro. Él está tres pasos delante de mí. Antes de tener tiempo siquiera de responder, él me tiene atrapada en la pared, sus brazos enjaulándome a cada lado de mi cabeza, su cuerpo radiando un calor que me lleva de vuelta a la noche del sábado.

"¿Por qué eres tan obstinada?" pregunta ásperamente, su voz haciéndome vibrar en formas bastante indecentes.

"¿De qué estás hablando-"

"Detente. Sólo deja de pretender que lo que pasó no paso."

"Tú fuiste quien se marchó, ¿lo recuerdas?"

"Sí, lo sé. Y tú no me dejas explicar-"

"Oh, déjame ver, perdiste tu celular. Fuiste secuestrado por alienígenas. Te dio un repentino y grave caso de amnesia-"

"¡DETENTE!" gruñó, y no es justo que suene tan jodidamente sexy cuando está enfadado. Es tan injusto.

Mi boca se cierra y sus ojos se centran en mis labios y mi Dios, creo que él va a besarme.

Pero no.

"Mi padre tuvo un ataque cardiaco el sábado, Bella."

Creo escuchar llantas rechinar, pero probablemente es mi cerebro frenando repentinamente.

"¿Qué? ¿Hablas en serio? Cullen, si esto resulta ser algún tipo de broma enfermiza… "

Antes de que Cullen pueda responder, se escucha un toque tímido a la puerta. Cullen se mueve a la velocidad de la luz, volteándose y arrastrando sus manos a su despeinado cabello. Me toma un momento recomponerme y abrir la puerta.

"Oh, ahí estás Bella. ¿Creo que hay alguien aquí para la entrevista? Ella está esperando afuera. ¿La dejo pasar?" Giana de tres cubículos más abajo pregunta, con mirada atónita.

"Danos un minuto…"

"Sí, déjala pasar."

Los dos hablamos al mismo tiempo y Giana luce como un venado encandilado, pobre chica.

"Déjala pasar Giana. Gracias," digo gentilmente, dándole una pequeña sonrisa.

Mientras abro la puerta y salgo escucho las palabras finales de Cullen.

"No hemos acabado, Srta. Swan. Y no, no estoy bromeando."

Él suena rechazado y roto. Y yo me siento como una idiota.

En verdad me siento como una mierda. Vi candidatos potenciales dar vueltas dentro y fuera de su oficina por el resto de la tarde hasta justo antes de las cinco. Cullen me llama de nuevo a su oficina, y miro alrededor para ver que los pocos empleados que aún están aquí están guardando sus cosas para irse, despidiéndose de mí mientras salen.

Aquí vamos.

Después de tocar quedamente, entro, tratando de sopesar su estado de ánimo. Ha sido un largo día, y tengo algunas disculpas que pedir.

Está entado con su cabeza en sus manos, dedos enredados en su cabello, mangas plegadas hasta los antebrazos…los tatuajes visibles. Está agotado, y me siento terrible. Quiero ir hasta allá y sentarme a horcajadas sobre él en su lujosa silla ejecutiva y abrazarlo. Yo tan sólo quiero sentirlo cerca. Pero estoy arraigada en el lugar, rogándole silenciosamente que me mire.

Cuando finalmente levanta su cabeza, con sus ojos tristes sobre mí, me entra pánico. Oh no. ¿Ha pasado algo?

"¿Cómo está tu padre? ¿Has sabido algo?" Susurro, pero incluso eso se escucha malditamente fuerte en este espacio entre los dos.

Toma un profundo respiro y exhala fuerte y rápidamente.

"Él está bien. Ha estado en su propia habitación privada desde esta mañana. Sólo estábamos esperando el resultado de algunos análisis. Hasta ahora, nada negativo, pero si sufrió un ataque moderado. Estará en el hospital por algunos días más." Se recarga en la silla, con la cabeza recargada y los ojos cerrados.

Me acerco, dando pequeños pasos hacia él hasta que estoy de pie a su lado. Deseo tocarlo desesperadamente, para ofrecerle algún tipo de consuelo.

"¿Por qué viniste al trabajo hoy? ¿Por qué no te quedaste con él?"

"Los médicos dijeron que estaba estable, y él básicamente me sacó a patadas de ahí. Asintió con la cabeza cuando le pregunté si quería que me fuera. Puede ser un terco idiota algunas veces."

"Se parece a alguien que yo conozco," digo, tratando de aligerar el ambiente. Funciona. Puedo ver como se levanta ligeramente una comisura de su boca.

"Lamento no haberte llamado. Fue una mezcla de cosas… el tiempo se me fue volando con todo lo que pasó y…"

Lo callé; mis dedos impulsivamente descansando en sus labios. Con los ojos aún cerrados, sus manos lentamente se levantaron para encontrar mis caderas. Cuando mis propias manos finalmente se enredaron en su cabello – algo por lo que me había estado muriendo hacer desde que entré a su oficina, Edward se movió hacia delante hasta presionar su cabeza en mi estómago y envolver sus brazos tatuados en mi cintura. Se siente bien… asombrosamente… nunca me quiero apartar.

"Debería estar disculpándome contigo," admito.

"¿Por qué? No has hecho nada por lo que debas disculparte. Tú tan sólo reaccionaste a mi falta de comunicación. Quería llamar Bella…pero no lo sé. Has sido un poco temerosa con toda la cosa entre tú y yo y creo que me preocupó que arrastrarte hacia una emergencia familiar y pedirte que estuvieras conmigo fuera demasiado y muy repentino para ti. Así que lo dejé pasar. Me imaginé que te vería hoy y te explicaría, pero creo que debí saber que estarías enfadada. Eres ardiente cuando estás enfadada, por cierto."

Me reí mientras masajeaba su cabeza. También él está tratando de aligerar el ambiente.

"¿Sólo cuando estoy enfadada?"

Al demonio eso de ser profesionalmente personal. Me muevo para lentamente sentarme en su regazo, bajando mi cabeza hasta que mis labios encuentran los suyos. El beso es suave y gentil, hasta que no lo es. Una profunda necesidad aflora entre los dos, y ya no puedo negarlo. Pero mi parte sensata, a pesar de estar atada y amordazada por mi parte cachonda, se las ingenia para hacer aparición, las palabras 'aún trabajas para él' haciendo eco en mi cabeza. Detengo el beso hasta que puedo gentilmente alejarlo.

Parece un poco confundido, malditos labios besables, todos adorables e hinchados.

"No podemos hacer esto aquí. No mientras trabaje para ti," digo cautelosa, alisando su ceño fruncido con mis dedos.

"Bueno, eso es fácil. Estás despedida."

Sip… puedo escuchar esas llantas rechinantes en mi cabeza de nuevo.

.

.

.