Declarativa: SMeyer es dueña de los personajes, DH78 escribió la historia y yo sólo traduzco.
.
"¿Qué? ¿Disculpa? ¿Qué dijiste?"
Las palabras salen apresurada y confusamente.
¿Despedida? ¿A qué demonios está jugando?
Edward apenas se sacude de hombros como si no se tratase de algo importante.
"Estás despedida," dice de nuevo antes de inclinar su cabeza entre el hueco de mi cuello y hombro, sus labios besándome y provocándome escalofríos por todo el cuerpo. Pero estoy demasiado sorprendida como para saborear la sensación.
"Sí, te escuché la primera vez," me alejo hasta que él se recarga en el respaldo y me mira sin mostrar expresión alguna. "¿A qué demonios te refieres con eso de que estoy despedida? Necesito este trabajo, Edward. Tú sabes eso."
Edward porta una sonrisa diabólica y aprieta gentilmente mis caderas.
"Estás despedida de tu puesto como Asistente Personal. Hoy contraté a alguien. ¿Puedo besarte ahora?" Él pregunta, sin esperar respuesta mientras posa su boca en mi cuello. Mis manos lo detienen una vez más.
"Así que, espera. ¿Ya no soy tu asistente personal?"
"Así parece."
"Pero si vuelvo a mi antiguo puesto, aún eres mi jefe."
"No, no directamente. No si te transfiero a un departamento diferente. Parece que Relaciones Públicas está buscando a alguien que maneje operaciones de oficina. Sería un movimiento lateral desde donde tú estás ahora, así que no estarías bajando en el escalafón, y recibirías el mismo pago que recibes como mi asistente. Ahora, ¿puedo besarte?"
Estoy sorprendida. Sorprendida, te digo.
Quedo boquiabierta lo suficiente como para que Edward lo asuma como una invitación y bese mi labio inferior antes de succionarlo entre los suyos. Mis labios automáticamente responden y lo beso de vuelta, incluso antes de que mi cerebro tenga oportunidad de reaccionar ante la noticia.
Mi mano lo empuja hacia atrás una vez más. Él refunfuña y hace puchero como un niño al que le ha sido quitado su juguete favorito. Es lindo. Creo que es un gran acuerdo, pero no puedo resistir la urgencia de jugar un poco con él.
"¿Qué te hace creer que yo tan sólo aceptaré el trabajo? Es decir, ni siquiera lo consultaste conmigo. Tú sólo decidiste por mí sólo porque deseas meterte en mis pantalones. Eso es un tanto jodido, Sr. Cullen," digo, con la ceja arqueada y los brazos cruzados aparentando estar molesta. Los ojos de Edward se abren desmesuradamente en sorpresa y tal vez está un poquito asustado. Bien. Esto será divertido.
"Bueno, yo, um… Bella, yo sólo pensé… uh-"
"¿Qué pensaste?"
"Es decir, sabía que estabas ahorrando para tu propio estudio y todo eso, y quería estar contigo, y no sólo por sexo, aunque el sexo es fantástico, pero… yo, no, pensé que tú también querías estar conmigo, así que asumí, tal vez incorrectamente, que también querías las mismas cosas que yo y entonces…"
"¿Entonces?" esto es demasiado divertido. El Sr. Ardiente Director Ejecutivo está nervioso.
Él traga en seco antes de continuar. "Era transferirte a un departamento diferente para que no perdieras tu trabajo, o hacer lo que quería durante un tiempo e invertir en un estudio de tatuajes. Y estaba seguro que lucharías hasta con los dientes para que yo no invirtiera en tu estudio y te ayudara a levantarlo. Así que ahí está. Esa es mi historia," terminó con un movimiento de cabeza final.
Sólo lo miré. No tenía palabras.
¿De verdad invertiría en mi estudio? Por más emocionante que el concepto resulta, y por más que hay una parte de mí que aceptaría de inmediato esta oportunidad, no podía. Él tiene razón. Si se tratase de alguien más, aceptaría su inversión. Pero no la de Edward. Aquello estropearía esta… cosa en que la estamos a punto de embarcarnos, y no puedo permitir eso. Tiene razón. Si quiero estar con él.
"¿La cagué, verdad?" su voz es queda, desanimada. Siento sus manos perder el agarre en mi cadera… Oh no. No, no, no, no, no lo harás.
No pienso mientras tomo su rostro en mis manos y le panto un beso.
Al principio sus labios no se mueven, probablemente debió a la sorpresa. Pero no pasan más de diez segundos antes de que él responda, sus manos viajando de arriba abajo sobre mis costados y finalmente aterrizando en mi trasero. Cuando respondo con un pequeño restriego, sus gruñidos señalan que las cosas están a punto de ponerse un poco locas en su oficina.
"Entonces, ¿estoy despedida?" jadeo mientras él acaricia con su nariz mi cuello y luego lo muerde.
"Mmhmm, sí," replica sin siquiera molestarse en despegar sus labios de mi piel.
"Entonces acepto el trabajo en Relaciones Públicas, y tú me vas a poseer en tu oficina, dado que ya no eres mi jefe."
Esa pequeña revelación lo hace pausar, pero solo para buscar mis ojos, para mirar mis labios y finalmente darme esa loca y sexy sonrisa que me perturba. En un santiamén él está de pie y cargándome, mis piernas apretadamente envueltas alrededor de él mientras se apresura a cerrar con candado la puerta, presionándome contra ésta mientras lo hace.
"¡Oh Dios!" Grito cuando lo siento presionarse justo en el lugar correcto, ganándome una oscura risotada de él contra mi clavícula.
Una vez que me coloca sobre el mismo sofá donde habíamos tenido nuestros almuerzos de trabajo, nos apresuramos a despojarnos sólo de las piezas necesarias de ropa para obtener lo que ambos deseamos. Su boca hace cosas mágicas por sobre toda mi piel. Parece que a él le encanta ver mis pechos porque mi sostén desaparece en segundos, reemplazado por dicha boca mágica.
Cuando estamos alineados y listos para comenzar, necesito escucharlo decirlo de nuevo.
"Dilo otra vez."
"¿Qué?" jadea, ojos desmesuradamente abiertos y confusos.
"Dilo otra vez."
Sonrío con él una vez que capta lo que le estoy pidiendo. Habla contra mis labios.
"Estás despedida."
"Aleluya. Ahora fóllame."
"Sí Señora."
…
Unas cuantas semanas más pasan mientras me ajusto a mi nuevo departamento, y mi relación en construcción con el Director Ejecutivo. Le comentamos a su papá sobre nuestro estatus, y no pareció importarle siempre y cuando no hiciésemos gala de nuestra relación en la oficina. El hecho de que estoy en un piso diferente nos ayuda a mantener nuestra calentura a raya…
…al menos en el trabajo.
Fuera de éste, es una historia completamente diferente.
Paso la mayoría de las noches en su casa ya que está más cerca del trabajo, pero utilizo los fines de semana para quedarme en mi apartamento.
Él también se queda ahí.
Es en esta mañana de sábado que estamos acostados en mi cama, sábanas y extremidades enredadas entre sí cuando él dice algo.
"Quiero otro tatuaje." Su voz es desganada, áspera y sexy. Quiero follar su voz.
"¿En serio? ¿Dónde?" pregunto, dibujando patrones al azar en su pecho.
"Quiero una manga en el otro brazo, completarla. Quiero que tú lo hagas."
"Bueno, ciertamente me siento halagada. ¿Qué tienes en mente?"
"Quiero la pieza que escribí para mamá envuelta en mi antebrazo."
Ah, sí. Algo más que descubrí acerca de él. Toca el piano y compone algunas piezas. Me poseyó sobre su piano de media cola después de tocar para mí.
Adoro ese piano.
Estoy algo nerviosa por hacer esta pieza en particular, ya que es algo tan personal para él.
"¿Estás seguro de que soy yo la artista adecuada? Estoy segura que Jasper puede hacer un trabajo superior sobre esto-"
"No te ves a ti misma claramente, Bella. Tu trabajo y habilidades ya son sobresalientes, y significaría más para mí si tú lo hicieras. Confío en ti." Aprieta sus brazos a mí alrededor, besándome en la frente. Esto no es realmente suficiente para mí, y estoy tan abrumada con su petición que me siento a horcajadas sobre él y le demuestro cuanto aprecio su fe en mí un par de veces más, antes de tener que ir al estudio más tarde.
…
Tomo un profundo respiro cuando entro al estudio y me regocijo en el temprano silencio que la mañana provee antes de que los clientes lleguen. Guardo mis cosas debajo de mi estación de trabajo y me dirijo hacia el cuarto trasero en busca de Jasper. Escucho extraños sonidos y voces mientras abro la puerta.
"¿Jasper? Oye, Jasper, ¿estás aquí? Adivina queeee… ¡Oh santa mierda!"
"¡Joder! ¡Maldición! ¡Cierra la maldita puerta B!"
Estoy paralizada, incapaz de apartar mis ojos de la escena que deseo borrar de mi cerebro con cloro. Allí, ante mí, están Jasper y Alice haciendo algo del Kama Sutra sobre el sofá.
Sobre el sofá en el que jamás me volveré a sentar.
Capto un vistazo del culo blanco de Jasper mientras trata de ponerse los vaqueros. Alice sólo puede reírse y mira sobre su hombro, para saludarme con la mano.
"Hola Bella."
"Um. Hola. Está bien, yo sólo voy a… cerrar la puerta y…hacer cosas… sí."
"Mierda." Jasper murmura cuando finalmente cierro la puerta y rápidamente me dirijo hacia el mostrador donde me ocupo lo más que puedo.
Veinte minutos pasan y llevo a mi primer cliente a mi estación y lo preparo. Alice es la primera en salir, completamente recompuesta y luciendo tan jodidamente bien como siempre. Me guiñe el ojo y se despide mientras se dirige hacia la puerta.
"Adiós Bella. ¡Vuelve pronto al bar!" Se ríe.
Sacudo la cabeza y me río, aún un poco aturdida por la imagen de hace unos momentos atrás.
Jas sale algunos minutos después, la viva imagen de control mientras se sienta en su estación y pretende estar ocupado. No puedo resistir molestarlo.
"Jasper Withlock, perro astuto, tú-"
"Cierra el pico, Swan," me calla, pero cuando miro hacia arriba, noto que está sonriendo.
Sacudo mi cabeza una última vez antes de regresar toda la atención a mi cliente.
Las cosas parecen estar saliendo bien para nosotros, especialmente cuando Edward me manda un mensaje de texto un tiempo después.
Cena esta noche. Ponte ese pequeño vestido negro con aquél tirante. Y no olvides lo tacones. A las 8PM. Enviaré un auto por ti. –E
Wow. ¿Un poco exigente, Sr. Cullen? Puedo negarme, ¿sabes? –B
Tengo incentivos. Y tu curiosidad no te permitirá negarte a mí. ;) –E
Demonios, tiene razón.
Está bien. A las 8PM. ¿A dónde iremos? –B
Ya te enterarás. –E
Que misterioso. –B
Tú siempre necesitas saber. Me tengo que ir. Impresionar a mi novia me toma tiempo y precisión. –E
"Supongo que no soy el único que está estúpidamente enamorado."
La voz de Jasper revienta mi pequeña burbuja con Edward. Me duele el rostro de tanto sonreír.
Pasa enfrente de mí para llegar a la puerta de entrada y poner el anuncio de CERRADO.
Sus palabras me hacen dejar de respirar por un instante. Pero pasa pronto.
"¿Qué?" Trato de esconder mi desconcierto al comenzar a guardar mis cosas y volver a limpiar mi estación.
"Tú. Conozco esa cara. La misma que tengo cuando Alice me manda mensajes de texto sexuales."
"No estaba mandando mensajes sexuales."
"Pero tampoco negaste que estás enamorada. Interesante. Podría haber jurado que pelearías hasta el final conmigo y lo negarías."
Sí. ¿Por qué no le discutí eso? Seguro, me entró un poco de pánico cuando escuché la palabra enamorada, pero no lo negué en lo absoluto. Hmm.
"Tenemos poco tiempo de conocernos, Jas."
"Aún no lo niegas."
Suspiro mientras camino hacia la puerta para irme a casa. Jasper me mira expectante.
"Tienes razón, no lo niego." Afirmo mientras sonrío y salgo sin decir ninguna otra palabra.
.
.
.
