N/A: Perdónenme por tardar tanto en subir las historias, pero la inspiración no llega!
Perdon, perdón, perdón!
Bueno espero que les guste. Dejen reviews.
Intentando
Era un día bastante caluroso en Sengoku ya que el verano había comenzado. Kagome se encontraba en la cabaña de la anciana Kaede cambiando su ropa ya que debería acostumbrarse a el traje de sacerdotisa.
Cuando salió de la cabaña fue caminando tranquilamente hacia el hogar de sus amigos Sango y Miroku, el cual quedaba relativamente cerca. Pero la verdad a la persona que ella quería ver era al peli plata
-No puedo esperar a encontrarme con InuYasha- Pensó Kagome suspirando. Ya podía imaginárselo… esperándola en el árbol sagrado, mirándola fijamente con esos ojos dorados penetrantes y su cabello blanco moviéndose al compas de la brisa, mientras el decía cosas dulces como….
-¡Kagome!- Grito el medio demonio que ya llevaba varios minutos llamándola.
-InuYasha- Se dio vuelta y le sonrió como solo ella podía hacerlo. InuYasha se sonrojo instantáneamente… desde hace tiempo que quería ver su sonrisa de nuevo.
-Kagome- suspiro sonrojado, pero al darse cuenta de esto movió su cabeza de un lado a otro rápidamente… como para despertar de su ensoñación-¿Qué pensabas boba? ¿Por qué no respondías?- pegunto frunciendo el ceño.
-En nada importante InuYasha- sonrió de nuevo al ver al pobre hombre confundido.
InuYasha se le quedo mirando con curiosidad ¿Qué pasaba por la cabeza de esta mujer?
Estaban en silencio, mirándose a los ojos…. Dorado con marrón, se fundían y mezclaban…
-¿Me estabas buscando InuYasha?- pregunto al darse cuenta de que habían estado en silencio por un buen rato.
El peliplata se quedo pensativo…¿Qué podía responder sin sonar desesperado?
-Khe, claro que si- respondió sonrojado
-¿Por qué?- Kagome puso su cara mas inocente… sabiendo que el hanyo estaba nervioso.
-Es que…. Quería… quería saber si… quisieras acompañarme a… a… al rio a…buscar el desayuno…- ¡Santo Kami! No podía ni decirle tres palabras sin tartamudear.
-Me encantaría InuYasha- Kagome sonrió y comenzó a caminar rumbo al rio.
Ambos estaban caminando juntos, mirando hacia adelante sin cruzar sus miradas, y sin decir ni una sola palabra. Usualmente los silencios no eran incómodos, pero esta vez…era diferente…ambos querían preguntarse tantas cosas, decirse tantas cosas.
-¿Cómo esta tu… familia?- sorprendentemente InuYasha rompió el silencio.
-Muy bien… siempre hablaban de ti ¿sabes?-
-¿Enserio hablaban sobre mi?- se sorprendió el albino
-¡Claro que sí!- contesto sonriendo mirándolo
-Y…¿Qué decían sobre mi?- InuYasha estaba sonrojado.
-Bueno… en estos últimos tres años mi mama varias veces compraba comida demás, es que ya se había acostumbrado a comprar mucha para mis viajes al pasado. Entonces siempre mi mamá te mencionaba con una sonrisa cuando comíamos. Mi abuelo cuando encontraba un amuleto, te mencionaba y decía algo como: "si el demoño de orejas caninas estuviera aquí , yo lo derrotaría"… pero siempre te lo decía con cariño. Y mi hermano… bueno, siempre hablaba de ti, tu siempre fuiste su superhéroe, hasta te menciono en varios de sus trabajos de la escuela- termino de relatar con una sonrisa llena de nostalgia.
InuYasha se quedo mirando al suelo, estaba con las mejillas rojas de que tanta gente pensara en el. Kagome se le quedo mirando con una pequeña sonrisa y volvió su vista al camino.
-¿Y que paso estos tres años que no estuve? – pregunto la muchacha con la vista aun en el camino.
-Bueno- InuYasha ya estaba más cómodo con la charla- Como pudiste ver el monje y Sango tuvieron varios hijos-
-Ah… logro convencerla- Kagome rio entre dientes
-La verdad es que Sango quería tener hijos, pero cuando quedo embarazada de las gemelas decido que ya era suficiente-
-¿Dos hijos y ya se había cansado?- Kagome abrió un poco más los ojos de la sorpresa.
-Créeme… las gemelas tienen más energía de lo que parecen. Pero Miroku quería seguir teniendo hijos y así fue como nació el pequeño Komori .
Kagome soltó una pequeña risilla por aquel comentario, lo que causo que el hanyo se sonrojara y sonríera de manera torcida sin que la muchacha se diera cuenta.
-¿Cree que soy gracioso?- pensó el albino
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Cuando al fin llegaron al rio, la chica se sentó dejando a InuYasha hacer lo suyo. El muchacho se metió al rio, de tal manera que el agua apenas le llegara a las rodillas.
InuYasha metía su brazo en el agua para rápidamente sacarlo con un gran pez en su mano. El tenía la mirada fija en el agua… esperando a que otro pez pasara para poder atraparlo.
Kagome estaba sentada en el césped con sus brazos alrededor de sus piernas observando con adoración a el joven peliplata que se encontraba absorto en su tarea de buscar el desayuno.
Ella observaba cada uno de sus movimientos… como se movía su cabello por la suave brisa… como sus ojos brillaban por el destello del agua… definitivamente… InuYasha era el hombre más hermoso que había visto en su vida.
-¿Por qué me está mirando tan fijo?- pensó el chico intentando fingir que no se daba cuenta de la mirada de la muchacha, intentando concentrarse mientras sudaba frio, tratando de verse lo mas varonil posible para no pasar vergüenza en frente de Kagome… pero lamentablemente se distrajo cuando la chica suspiro…."Inuyasha" perdiendo el equilibrio y cayó al agua.
La muchacha primero se asusto, pensando que el chico se pudo haber herido con esa caída, pero al ver salir del agua unas orejitas blancas sacudiéndose se relajo y se empezó a reír a carcajadas sosteniéndose el estomago.
El peliplata se sacudió el agua como un perro y vio a la azabache reírse a más no poder.
InuYasha… con el ceño fruncido se acerco a la orilla y comenzó a lanzarle agua a la chica con las manos.
-¡Hey!- Kagome sonrió y entro al rio para contraatacar. Y antes de poder darse cuenta estaba jugando en el rio con el terco de Inuyasha, lo cual parecía prácticamente un sueño…
Para cuando termino la "batalla" estaban todos mojados. Se miraron el uno al otro y comenzaron a reír.
Kagome al escuchar la gran carcajada que InuYasha soltó se sorprendió y lo miro con curiosidad.
-InuYasha… nunca te había escuchado reír así-
El la miro mientras se sentaba en el césped.
-Pues acostúmbrate- confeso mientras la miraba con los ojos llenos de sinceridad.
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Estaban los dos sentados desayunando… bueno, prácticamente almorzando, ya que el tiempo se les había pasado volando.
-¿InuYasha, no crees que los chicos estén preocupados?-
-No lo creo, yo les avise que te iría a buscar para el desayuno-
Kagome simplemente lo miro unos segundos y sonrió.
-¿Qué pasa?...¿Por qué sonríes?- pregunto el sonrojado.
-Por nada, es solo que me alegra que quieras pasar tiempo conmigo-
-Khe- InuYasha se sonrojo mientras giraba la cabeza para mirar el rio y se levanto del suelo- Vamos, ya es muy tarde-
La muchacha lo miro desde el suelo, teniendo una perfecta vista de sus facciones.
-Si… los chicos deben estar esperándonos- respondió mientras se levantaba y se sacudía el polvo de su traje.
-Eh… en realidad….- InuYasha tenía la vista fija a el suelo.
-¿Qué sucede InuYasha?- pregunto viendo como el chico comenzaba a sonrojarse.
-¿Quieres ir un rato al… al… árbol sagrado?-
Kagome abrió los ojos sorprendida,con la emoción de ver a Inuyasha se olvido completamente del árbol sagrado.
-Claro Inuyasha, vamos-
Ella estaba por comenzar a caminar cuando vio que el muchacho se agachaba frente a ella para que subiera a su espalda, como en los viejos tiempos.
-Sube-
La azabache se acerco a el y sintió como las fuertes manos de Inuyasha tomaban sus piernas firmemente y comenzaba a correr.
Inuyasha corría a un paso normal para el, no tenia porque apresurarse, deseaba aprovechar cada segundo asi con Kagome, cerca de ella, sintiendo su aroma cerca inundándolo y desorientandolo.
El pobre albino se desoriento aun mas cuando la muchacha apoyo la cabeza en su hombro y suspiro suavemente contra su cuello.
Los corazones de ambos latian apresuradamente mientras se adentraban en el bosque.
Las manos de Inuyasha comenzaron a sudar y al sentir los pechos de Kagome contra su espalda y se comenzó a desesperar por llegar al árbol sagrado.
-¡Mierda! Estoy demasiado nervioso- penso mientras apresuraba el paso para llegar aun mas rápido, saltando de árbol en árbol.
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Cuando finalmente habían llegado al árbol sagrado Inuyasha rápidamente bajo a Kagome en una de las raíces del árbol.
Kagome lo miro con duda mientras el se alejaba algunos pasos de ella con la mirada fija en el suelo.
Las enormes ramas del árbol sagrado creaban la perfecta sombra para un dia tan caluroso, creaba un ambiente perfecto para dos enamorados…
-¿Qué le pasa?- Pensó Kagome al ver al albino moviendo sus manos nerviosamente.
-Inuyasha ¿estás bien?-
El levanto la cabeza y la vio….
Ella estaba sentada expectante, mirándolo. Había cambiado desde la última vez que la vio hace tres años, ya no era una chica de 15 años… ahora era una mujer. Seguia teniendo los mismos hermosos ojos marrones, también seguía teniendo ese destello cuando lo miraba o esa manera única de llamarlo a él. Pero definitivamente había cambiado, los rasgos de su cara estaban mas definidos que antes, su cabello estaba mas largo y ahora tenia pequeños bucles en las puntas, su cuerpo también había cambiado… y el obviamente lo noto.
-Inuyasha- Kagome lo llamo de nuevo ya que no había recibido respuesta por parte de el.
-¿Eh?- pregunto saliendo de sus pensamientos.
-¿Estas bien?-
El hanyo la miro a los ojos y dijo:
-Mejor que nunca-
Kagome se sonrojo al darse cuenta lo fijo que la miraba, los ojos de ese hombre deberían ser censurados.
El se acerco lentamente, y ella miraba cada movimiento que hacia. Finalmente se sentó frente a ella.
Inuyasha respiro hondo… preparándose para hablar.
-Kagome… escucha-
La sacerdotisa lo miro con atención, Inuyasha pocas veces le hablaba con esa voz tan profunda, intentando no temblar de los nervios asintió
-Kagome… cuando te conocí me pareciste una… estúpida-
La cara de la muchacha cambio de golpe, frunció su ceño y refunfuño.
-¡Pero!- dijo rápidamente el al darse cuenta de el cambio de humor de la chica.
-Aunque me hayas desesperado, y me hayas mandado al suelo mas veces de las que puedo contar… tu…Kagome…-
El corazón de la azabache latia locamente, no podía evitar sonrojarse aunque Inuyasha le estuviera diciendo lo insoportable que era.
-Tu me haces… sentir cosas, cosas extrañas, que nunca conocí, que son nuevas para mi y...- Levanto la mirada y observo como sus ojos brillaban, esperanzados, sabiendo que estaba intentando confesarse.
Inuyasha estaba sonrojado a mas no poder, su lengua se trababa y su garganta le dolia… iba a colapsar. No podía con esto ¡el no era un hombre de palabras!
Contemplo de nuevo a la sacerdotisa que tenia enfrente, intentando pensar como podía escaparse de esta sin lastimarla, pero no podía… había esperado tres años… tres largos y agonizantes años sin ella y no quería desperdiciar ni un segundo mas, quería que ella fuera suya, quería abrasarla, queria besarla, quería tocarla, quería…todo con ella.
-Kagome- tomo la mano de ella que estaba en su rodilla – Tu mas que nadie sabes que no soy el mas paciente, ni el mas inteligente y tampoco el mas dulce. Tal vez no sea de esos hombres que dan rosas todo el tiempo y dicen cursiladas, o que pueden tener una casa lujosa o un trato especial-
Kagome estaba paralizada escuchando las palabras del hanyo, mirando como la miraban directamente a los ojos, y sus colmillos se dejaban ver de vez en cuando cuando hablaba, como sus cejas se fruncían cuando pensaba que decir, o como inconscientemente su mano apretaba la suya y la acariciaba con el dedo pulgar.
Inuyasha entrelazo su mano con la de ella, bajando la mirada al suelo.
-Pero también sabes que… te protegeré sin importar la situación, que yo te buscare refugio si tienes frio, te alimentare si tienes hambre, hare lo que sea necesario para que… - El levanto la cabeza y la miro a los ojos-Me ames tanto como yo te amo a ti-
Las lagrimas de la chica comenzaron a bajar por sus mejillas con rapidez, no esperaba que Inuyasha dijera nunca que la amaba, y menos que lo dijera con tanta seguridad y… amor en sus ojos dorados.
-Kagome ¿quieres vivir el resto de tu vida junto a mi… como mi mujer?...porfavor – suplico
Ella comenzó a hipar y lo miro paralizada unos segundos mas, el comenzaba a desesperarse, pero antes de que el pudiera decir nada mas ella lo abrazo.
Kagome tenia los brazos alrededor del cuello de Inuyasha, apretándolo con fuerza, mientras que el sonreía tímidamente hundiendo su rostro el el cabello negro de su futura mujer.
Se separaron lentamente, el sonreía con alegría y ella lloraba y reia enammorada.
Inuyasha bajo la mirada a los labios de ella y se acerco, rozándolos suavemente, de manera timida.
Kagome cerro sus ojos lentamente, uniendo con más ímpetu sus labios, mientras que el medio demoño apretaba mas fuerte su cintura correspondiendo con la misma ansiedad que Kagome.
Se separaron lentamente, abriendo los ojos, ambos con la respiración acelerada y con una sonrisa en sus rostros… ya que este es uno de los tantos besos que juntos compartirán.
Bueno… al fin lo hice jajaja
Espero que les haya gustado, espero subir el próximo capitulo pronto jejeje.
Gracias por leer :3
