¡...HOLA...!

Son las 11:56 de la Noche y aquí ando Actualizando por que no puedo AGUANTAR LAS GANAS de saber que piensan sobre este Fic tan... Bizarro por así decirlo, Bien, solo quiero explicarles unas cuantas cositas...

1.- Domina tiene como significada "Dama" y Mortis significa Muerte: Así que este Fic tiene cómo Nombre en Español "La Dama de la Muerte"

2.-También Hago mucha la mención de la palabra "Domina Prima" que significa Primera Dama o Primera Mujer, conforme vayan leyendo sabrán por qué...

3.- Ya que este Fic es un TOMIONE, me temo decirles que este Romance no será amor sobre ojuelas, se darán cuenta conforme vayan leyendo.

Sin nada más que mencionar, creo que son todas las aclaraciones en las que supongo tendrán preguntas, pero cualquier duda respecto a lo demás, pueden hacérmelo saber... dejo de molestar y las dejo leer... Saludos.

BlackAthena/Patricia


DOMINAMORTIS

2

"La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre"

(Friedrich Nietzsche)

Hermione claramente podía sentir unas frías y pequeñas manos tocándole el rostro, intentó abrir los ojos, pero sus fuerzas habían fallado rotundamente, sentía como si el cansancio se hubiera adueñado de todo su cuerpo y no podía luchar contra ello.

- ¿segura que es ella? – escuchó claramente la voz de una mujer, el tono se le hizo extrañamente familiar.

- Es ella… es la Domina Original.- respondió alguien más, Hermione frunció el ceño a pesar de tener los ojos fuertemente cerrados, eran esas voces demasiado raras o ¿es que eran las mismas? Era casi imposible que dos personas tuvieran la misma voz, se movió inquieta sobre la que, hasta en ese momento, sospechaba que era una cama.

- Se está despertando, creo que deberíamos de levantar a los otros.- comentó una tercera.

- Se ve tan… bonita dormida… es idéntica a….- la vocecita de una niña penetró en sus oídos, la dulce voz suave y aterciopelada, llena de inocencia y encanto, Hermione quiso sonreír más no pudo hacerlo.

- Por favor chiquilla ¿por qué no te vas a otro lado a molestar al prisionero? – ordenó una cuarta voz.

- Por Merlín Bendito… ¿cómo le puedes decir a la niña que se acerque a un hombre tan peligroso? ¡Eres una inconsciente…! - regañó alguien más, Hermione, al no distinguir diferencias de una voz de otra, no sabía cuántas mujeres estaban a su alrededor, al principio había distinguido la de una niña y la de alguien más, pero por lo que decían y preguntaban, la joven castaña sospechaba que había más de dos personas a su lado.

- Deberíamos ayudarla a despertarse, no podemos darnos el placer de confiarnos, además, no tenemos el lujo de contar con el tiempo a nuestro favor, el hechizo puede quitárnosla de las manos de un segundo a otro…- Hermione se estremeció al sentir una fría mano en su frente.

- Es hora de que despiertes, Domina prima, es momento de que te enfrentes a tu nuevo destino…- Hermione abrió los ojos de par en par, mientras se desesperaba por inhalar aire que de repente ocupó respirar, abrió sus boca reseca mientras encorvaba la espalda y soltaba un gruñido ronco.

- Al fin…- escuchó la leona que le decían, la castaña se sentó en la cama de un golpe y turisteó sobre el lugar con la mirada, cuatro mujeres se encontraban frente a ellas y una pequeña niña que le sonreía tiernamente, las jóvenes adultas estaban cubiertas por las oscuras y sucias capuchas negras, Hermione solo podía distinguirles las manos y los rizos castaños que sobresalían por entre los gorros.

- ¿Quiénes son ustedes, que hago yo aquí? ¡¿Quién me ha traído?! – exigió por una respuesta mientras se ponía de pie, su mirada cayó al suelo al notar que estaba descalza, la frialdad del piso de madera le provocó ligeros espasmos en el cuerpo, una vez se hubo acostumbrado la joven levantó la mirada una vez más.

- Hermione Jean Granger, es un honor para nosotras tenerte ante nuestra presencia.- habló la mujer que tenía exactamente en frente y ante el saludo, aquella extraña se había reverenciado ante la leona.

- Les he hecho una pregunta… ¿Qué hago aquí y quienes son ustedes? – Hermione dio un paso al frente, buscando el rostro de la que se había reverenciado, más esta había dado un paso atrás.

- El mundo mágico nos conoce como las hermanas, nosotras te hemos invocado, Hermione Granger, por qué necesitamos de tu poder…- la castaña se estremeció mientras volteaba a ver a otra de aquellas encapuchadas mujeres.

- ¿Las conozco? – fue lo único que logró preguntar la castaña tras sacudirse al sentir a la más pequeña de las, mencionadas hermanas, abrazarla por las piernas.

- ¡Si, si nos conoces! – gritó la niña que se le hacía tan familiar.

- Hermione Granger…- empezó a hablar una tercera mientras levantaba sus manos y se apartaba la capucha, las demás la imitaron.- Nosotras….somos tú…- continuó diciendo para dejar en completa libertad su identidad, los ojos marrones de la joven se abrieron de par en par al ver a cuatro mujeres idénticas a ella justamente delante de sus ojos, bajó la mirada rápidamente y observó a la más joven.

- Oh Merlín… no puede ser posible…- susurró la joven al ver sus mismos ojos en aquella carita infantil, esa niña no era más que ella misma a la edad de seis o siete años aproximadamente.

- Así es Hermione… todas nosotras, somos tú en diferentes personalidades.

- Pero que… ¡¿pero qué significa esto?! - gritó la castaña mientras pasaba la mirada de una en una por cada aquellas mujeres, una de ellas sonrío dulcemente mientras se acercaba.

- Es una Historia larga, Domina prima, pero no inalcanzable de contar…

- ¿esto es una dimensión paralela, verdad? – preguntó la confundida Hermione.

- No, querida Domina, estamos a cinco años desde el encarcelamiento de Lord Voldemort….- informó la misma mujer que se había acercado a ella, la sonrisa no se borraba de su rostro.

- Esto… esto no es posible, no pueden ver cinco personas idénticas a mí al menos que hayan ingerido una pócima multijugos… ¡¿Quiénes son?!

- Estamos diciendo la verdad Domina prima… si nos dejaras contarte lo que ha pasado…- pero la joven fue interrumpida por una segunda que también era idéntica a Hermione.

- ¡¿Por qué mierdas no van al grano?! Domina, estamos en guerra nuevamente, después de que Lord Voldemort fue arrestado por la Orden el fénix, pasó un tiempo no más de un año cuando una nueva amenaza despertó… hemos luchado contra ella desde ese entonces… se hace llamar La Domina Morte, es una Bruja muy poderosa, muchísimo más poderosa y cruel de lo que han sido los Magos Oscuros antes que ella… hay muchas cosas que se te tienen que explicar, pero tienes que calmarte, Domina Prima…- Hermione se quedó helada al escuchar a la ruda joven, jamás en su vida se hubiera visto en ese papel, con esa endurecida mirada, con los labios ajustados, esa Hermione se veía un poco diferente a las demás, tenía una de sus cejas marcada por una cicatriz que cruzaba la línea de bellos.

- Está bien, lo eh entendido, solo una cosa más… ¿por qué me llaman Domina Prima si saben cuál es mi nombre? – los ojos marrones de Hermione divagaban entre una y otra de las jóvenes que estaban delante de ella, cada una un tanto diferente.

- Todas nosotras somos Hermione Granger, Domina…todas nosotras somos… derivadas de ti… tú eres la primera, la original, una sola…

- Una sola… - interrumpió Hermione.

- Fuimos separadas… ¡Merlín, no sabía que eras tan lenta! – gritó una de las Hermione con el ceño fruncido, la leona puso el mismo gesto.

- ¡Pues discúlpame por querer entender claramente lo que está pasando! ¡hasta hace unos momentos yo me encontraba vigilando la celda del innombrable…Oh, Dios mío…Tom Riddle está libre…! – para la sorpresa de Hermione, todo los acontecimientos antes de que ella despertara comenzaron a golpear su mente, la pequeña Mione levantó una de sus oscuras cejas.

- Tom Riddle también ha viajado por el tiempo, Domina prima…- intervino la Ruda Hermione mientras se cruzaba de brazos ante una anonadada Hermione Jean Granger.

- Pero… pero ¿Cómo?

- Por favor Domina… siéntese y déjeme a mi explicarle todo.- Hermione obedeció a la suave voz quien la obligó a sentarse sobre la cama mientras la empujaba por los hombros. – no quiero ser interrumpida, seré yo quien ponga al tanto a la Domina Prima…

- Me parece perfecto, nadie más que la sensatez poniendo orden…- intervino una divertida castaña con la ceja en alto.

- Hmp. Como si yo no hubiera podido hacerlo.- habló la Rudeza.

- ¡Silencio, ya terminen de explicarle para que pueda seguir con mis asuntos! – intervino la exasperante.

- Perfecto… bien Domina, ahora que todas estamos de acuerdo por fin en una cosa… estamos en el año 2003, cinco años después de que Lord Voldemort y sus mortífagos fueron derrotados por la Orden del fénix y Harry Potter, antes de eso, durante la guerra fuiste secuestrada y torturada a manos de Bellatrix Lestrange, dejando en ti fuertes efectos secundarias como desmayos, alucinaciones, fuertes dolores de cabeza, locura momentánea, pérdida de memoria espontanea, también debo mencionar sobre tus actuales pesadillas sin equivocarme…tú muerte es lo que sueñas ¿no es cierto, Doma prima? Recuerdas cada cruciatus y cada hechizo que usaron para hacerte daño, pero ninguno de ellos fue más doloroso que los que el innombrable usó contra ti… déjame mencionar también, que todo eso tuvo un mayor impacto en ti a nivel mágico, perdiste tus poderes durante un corto periodo, lo superaste o eso fue lo que creíste, recibiste ayuda de Draco Malfoy y Theodore Nott para escapar de Malfoy Minor y de las garras de Voldemort, dos meses después de acabar la guerra te recluiste en un hospital para enfermos mentales, del cual fuiste dada de alta seis meses más tarde, pero aun así, no estuviste preparada para lo que venía…- la mujer, con pura comprensión en su mirada observaba a Hermione, la joven ya había vivido gran parte de lo que esa joven estaba contándole.

- ¿Qué pasó…que es eso de lo que no estuve preparada? – preguntó Hermione mientras parpadeaba, estaba confundida y lo que quería era entender lo que estaba pasando, todo parecía demasiado irreal.

- No, Domina, tú aún no estás preparada… al traerte aquí rompimos ese eslabón en el tiempo, al encontrarte en este año, tú aún no vives la pesadilla, lo que dio inició a esta Guerra…

- ¿es culpa mía? – preguntó una aterrada Hermione.

- No, la responsabilidad es de la guerra, de aquellos que con su crueldad y su ambición te hicieron daño… Domina, dentro de ti está creciendo una oscuridad que ni Lord Voldemort junto a sus mortíos son capaces de igualar, cuando esa energía no pueda ser retenida por tu cuerpo mágico, será capaz de tomar forma y hacerte desaparecer…

- ¡espera, espera, espera! ¿hacerme desaparecer, de que estás hablando? – preguntó Hermione mientras se ponía de pie, pero fue inmediatamente atraída hasta que volvió a sentarse.

- Me refiero a nosotras, las chicas y yo, junto a Mione somos el resultado de tus emociones quebrajadas y maltratadas, no fuiste capaz de ser lo suficientemente fuerte por ti misma, la depresión y la tristeza provocaron un desequilibrio en tu magia, comenzaste a actuar de diferentes maneras, fue cuando tu poder mágico comenzó a actuar y perdiste el control de tus poderes… y un día Domina prima, un día despertaste para encontrarte dividida pero no con una…si no con ocho personalidades muy diferentes…

- Merlín… ¿Ocho yo, pero…? Yo solo veo a cinco y…

- Hasta hace unos días éramos seis, es aquí donde el cuento se vuelve una pesadilla Domina… - la mujer se puso de pie y le miró con sus mismos ojos marrones.- te presentó a René Granger, es tú lado rebelde, la que te hace romper cada regla por el bien de los demás.- la mencionada sonrío de medio lado levantando la mano en son de saludo, Hermione se estremeció al verla.- La que está a su lado es Phoebe, la inseguridad que nunca supiste descubrir en ti, Domina, la que está tras de mi es Alice, la ingenuidad y yo soy Mary Jane…

- La valiente…- interrumpió aquella a la que respondía cómo René, las demás soltaron una fuerte carcajada, Hermione levantó ambas cejas.

- Muy graciosas, cómo vez Domina, tuvimos que elegir un nombre por qué todas no podíamos ser Hermione… pero somos las hermanas Granger…

- Eh… ¡se han olvidado de mí! ¡A mí no me has presentado a la Domina, Mary! – gritó la más pequeña de todas, Hermione sonrío al ver a la pequeña Mione saltar a lado de Mary Jane.

- Y esta chiquilla es Mione…le pusimos el diminutivo de tu nombre por qué durante estos cinco años no ha crecido… ella es, lo más poderoso que tienes, lo que la Domina Mortis teme, la única que puede casi vencerla…

- ¿y que parte de mi es lo que la adorable Mione puede representar? – preguntó Hermione.

- El amor, la fuerza, la amistad, la inteligencia…- comenzó a resumir Mary Jane mientras daba un paso hacia Hermione.- pero aun así, no podemos luchar contra Domina Mortis… te necesitamos.- aquellas últimas dos palabras se escucharon en un tono de lamento, Hermione vio su propia mirada llena de miedo frente a ella, recorrió con sus ojos a las demás.

Draco Malfoy asentó una fuerte patada a la puerta de metal, su rostro enrojecía de furia, habían despertado minutos antes, y lo único que sabían era que Hermione estaba desaparecida, una fuerte carcajada llamó la atención del rubio, Harry y Ron, quienes estaban de pie a unos pasos a lado del rubio, se giraron para dirigir su atención a un encadenado Tom Riddle, su mirada azul parecía brillar entre tanta sombra.

- ¡¿De qué mierdas te estas riendo maldito demente?! – gritó Ronald mientras se lanzaba contra el ahora joven Tom Riddle, Harry detuvo a su mejor amigo agarrándolo del brazo.

- ¡Detente Ron, no vale la pena! – gritó el castaño mientras sujetaba fuertemente al muchacho.- déjalo, quiere hacernos rabiar ya que él permanece encadenado y nosotros no…- continuó diciendo el joven de redondos anteojos, Draco simplemente apretujó la quijada, odiaba a aquel oscuro Mago, si pudiera ocuparía lo que quedaba de su vida para asegurarse de que ese asqueroso hombre sufriera lo más posible, había arruinado vidas, asesinado familias completas, en otras palabras era un maldito y jodido genocida que se divertía de lo lindo al ver los efectos que había dejado su guerra.

- Puedo estar aquí atrapado entre estas cadenas, Potter… pero ustedes están conmigo… esa es la cuestión.- cada palabra soltada por aquel ser tan perturbado provocó nauseas a Harry, quien simplemente se dedicó a ignorarle y apretar los puños fuertemente.

- Cierra la puta boca y me limitaré a intentar no matarte, Riddle…- intervino Draco mientras se giraba hacia la puerta y asentaba otra patada.

- Inténtalo Malfoy… eso quiero verlo.- Tom se puso de pie, apoyando la espalda con la pared, dio algunos pasos al frente hasta que las cadenas se estiraron, llegando a su límite, Ron apretujó la quijada mientras veía los grilletes oxidados rodear las muñecas de Tom Riddle.

- Si no le golpeas tu hurón, lo haré yo… - habló el pelirrojo mientras se lanzaba hacia Tom, Harry no pudo reaccionar a tiempo para detener a su amigo, Draco bufó alguna maldición al ver a la comadreja lanzar un golpe.

Todo fue tan rápido, llegó a su final en el momento en que Riddle detuvo el puñetazo rodeando la muñeca de Weasley con sus fríos dedos, dobló el brazo del muchacho, ocasionando que este soltara un aullido de dolor mientras que este le castigaba con una llave el brazo, Harry se estremeció al ver a Tom Riddle rodear el cuello del pelirrojo con la vieja cadena, Ronald simplemente permanecía perplejo quien era unos centímetros más bajo que Riddle, y siendo aprisionado por, valga la redundancia, prisionero.

Tom ajustó presión a las cadenas, apretujando el cuello del pelirrojo, Ronald soltó nuevamente un gemido lastimero, Draco maldijo al estúpido de Weasley pero aun así no dijo nada.

- ¡suéltalo Riddle! – ordenó Harry dando un paso hacia el frente, la sonrisa arrogante de Tom exasperaba a cualquiera, definitivamente no solo era él más poderoso Mago de todos los tiempos, sino que también era un excelente luchador y un perfecto estratega, conocía al derecho y al revés las reacciones de sus enemigos, podía manipularlos a su antojo, en este caso, Ronald Weasley era el eslabón más débil de aquella cadena, ya una vez había intentado debilitar a la sangre sucia Granger, pero la maldita Bruja resultó ser muy poderosa, por otro lado estaba Draco Malfoy, ese mocoso cobarde ya estaba más que roto, y Harry Potter, el niñito que sobrevivió a su macabro poder, ese chico no caía por qué simplemente tenía a Dumbledore para cubrirle las espaldas, pero el viejo ya no estaba ahí para cuidar a su precioso niñito dorado.

- Esto es lo que hubiera pasado Malfoy…- hablaba Riddle mientras torcía el brazo de Ron y con la otra apretujaba la cadena, este soltó un chillido más fuerte.

- Va a romperle el maldito brazo y a romperle el cuello.- masculló Harry realmente preocupado.

- La comadreja se lo buscó… Potter.- comentó el rubio.

- ¡puede matarle! – gritó el niño que vivió mientras volteaba a ver a Draco.

- No voy a desperdiciar mi energía en alguien tan… patético y débil…- espetó Tom Riddle mientras liberaba el cuello de Ron y después lo empujaba hacia un paliducho Harry, quien lo sostuvo en brazos para que no perdiera el equilibrio y golpeara el suelo.

- Hijo de puta… ¡espera a que tenga mi varita para azotarte a cruciatus, monstruo! – gritó el pelirrojo con la mirada enloquecida.

- Será mejor que te calles comadreja, no tengo ni tiempo ni el humor para escuchar tus gritos, menos para oírle hablar.- dijo Draco mientras veía cosas más interesantes en aquella puerta.

René Granger se cruzó de brazos al ver a Domina prima ponerse de pie, Mary Jane le había explicado lo que estaba sucediendo en ese tiempo, Hermione se giró para encarar a la joven, aquello tenía que ser una jodida broma demente de alguien, pues era como verse en cinco espejos diferentes.

- Cinco años de guerra con una Bruja que prácticamente es más fuerte que Lord Voldemort, yo no pude enfrentarme a él ¿Cómo esperan que yo…derrote a esa Bruja? – cuestionó la castaña mientras se acercaba a Mary Jane.

- Domina, no estás sola, nosotras te ayudaremos a derrotar a Domina mortis, cada una de nosotras te volverá el doble de fuerte, no dejaremos que la Bruja oscura salga victoriosa… además, tres de tus amigos están encerrados en el calabozo, con Tom Riddle.

- ¿Qué? ¡¿pero cómo han podido encerrarlos junto con ese hombre?! - preguntó una alterada Hermione.

- Alice, lleva a Domina Prima a la celda donde están los prisioneros…- ordenó Jane mientras se sentaba sobre la cama y observaba a la Bruja que había sido llamada del pasado.

Hermione acompañó a la castaña quien caminaba lentamente, entraron a un viejo pasillo abandonado entre las sombras, había tablas sueltas bastante peligrosas, las evitaron tranquilamente para luego detenerse frente a una puerta de metal.

- Creo que primeramente necesitas explicarle la situación Domina prima…- comentó Alice mientras sonreía, Hermione aún no se acostumbraba a lo que estaba pasando.

- Buena idea, Alice…- respondió Hermione al ver a la joven sacar su varita mágica y tocar con la punta aquella puerta, inmediatamente esta se abrió.

Lo primero que vio la castaña fue una melena blanquecina y una mirada platinada, Draco Malfoy la mirada sorprendido.

- Granger… - le nombró mientras se acercaba a ella y la rodeaba con sus brazos, la chica sonrío percatándose de la cercanía de Harry y Ronald.

- ¡Mione, que bueno que apareces! ¡estábamos tan preocupados! – exclamó Harry apartando a Malfoy atrayendo a la castaña hacia sí, la puerta de metal se cerró, segundos después la habitación fue iluminada.

- ¿Qué pasa, Hermione…? – preguntó Ron mientras tomaba a la chica por los hombros, la joven los miró a los ojos.

- Pero que tierno, el trío dorado de mocosos y el traidor Malfoy haciendo migas…- la áspera y ronca voz estremeció a los presentes, causando migraña al rubio quien ya estaba más que harto de la presencia de Riddle.

- Maldita sea, está volviéndome loco ¡¿Cuándo vamos a salir de aquí?! Maldita sea…- se quejó el rubio mientras se pasaba las manos por la melena blanquecina.

- Chicos, contrólense, Riddle es el menor de nuestros problemas.- informó la muchacha para la sorpresa de los cuatro hombres ahí presentes, si, Riddle incluido quien comenzó a prestar interés en la sangre sucia.

- ¿Qué está pasando Hermione, por qué estamos aquí? ¿Quiénes nos han…?

- Ya basta Harry, déjame hablar; primeramente tengo que informarles que nos encontramos a cinco años de nuestro presente…- comenzó a hablar la muchacha mientras suspiraba, y al levantar la mirada hacia sus compañeros, vio sus reacciones sorprendidas, más al pasar vista sobre Riddle, lo único que vio fue una sonrisa de medio lado.

- ¿en el futuro? Pero Hermione… tengo entendido que…

- Usaron magia muy, muy antigua Ron, no viajamos en el tiempo… más bien fuimos… o mejor dicho, fui invocada… ustedes más bien son meros inconvenientes…- dijo la muchacha sin un pelo en la lengua.

- ¿inconvenientes Granger? ¿Qué quieres decir con esa mierda? – habló Draco en un tono molesto.

- Que en realidad la única persona que debería estar aquí, soy yo… ustedes y Riddle simplemente están aquí por un accidente… además, hay otras cosas peores que eso…

- ¿Peor que estar en un tiempo al que no perteneces? Genial Mione, no puedo imaginarme que cosa hay peor que eso.- comentó Ron cruzado de brazos, Hermione intentó reír pero simplemente no pudo.

- Pues si una Guerra contra una Bruja oscura no es algo grave Ron, no sé qué es lo que consideras lo suficientemente malo…- fue la respuesta de Hermione ante cuatro miradas perplejas.

- Así que… Granger… nos has traído al futuro donde hay una nueva guerra, que interesante…- la voz de Riddle provocó ciertas incomodidades entre el grupo de Magos, Hermione apretujó los puños y fue tras el hombre que estaba recargado a la pared, con grilletes en las muñecas, la joven se detuvo a cierta distancia al ver las cadenas suficientemente largas para que este se moviera.

- Pues deberías estar contento Riddle, pero esta vez, lamentablemente tengo que darte la mala noticia… que no eres tú el Mago Oscuro al que estas personas tienen que vencer… tú ya no eres el enemigo, tú presencia en este mundo ya no es considerado un peligro.- las palabras de Hermione sacudieron a Draco, Harry y Ron, por otro lado Riddle pareció no inmutarse, pero Hermione vio en sus azules ojos algo que le indicaba que a pesar de la falta de emociones en ese atractivo rostro, había algo que logró mecerse en la mirada de aquel asesino en masa.

- Hermione… ¿Quién es ese Mago Oscuro? – preguntó Ronald bastante inquieto.

- Más bien es una Bruja, Ron… no se quien sea, probablemente ni la conozcamos.- contestó la muchacha mientras se apartaba de Riddle y se dirigía hacia sus amigos.

- Pero ¿Por qué te han invocado, Hermione? Es que acaso tu…

- Granger… si fuiste invocada a este tiempo, eso significa que tú ya no existes en esta época…- Hermione sonrío al escuchar las conclusiones del rubio muchacho.

- Ay Draco Malfoy, ojala estuvieras en la razón… eh ahí el meollo de todo esto, en realidad, sí que existo en este plano del tiempo…- la joven se detuvo ante la atención que tenía sobre ella.

- Continua Granger… estoy bastante interesado en todo esto del futuro…- se escuchó la voz burlesca del Mago tenebroso.

- ¡Cierra tu maldita boca! – gritó Ron.

- ¡Ronald, ya basta…no es momento ni el lugar para discutir…! Maldita sea… lo que quiero decir es que afuera de esta habitación están mi yo del futuro…- confesó la joven mientras se cruzaba de brazos.

- Genial… y quiere nuestra ayuda supongo… ¿No Hermione? – preguntó Harry, la castaña rodó los ojos, había esperado que esos tres entendieran lo que había dicho.

- Una pregunta Granger… ¿Cómo que a fuera "están" tus yo del futuro? ¿quieres decir que hay más de una? – las preguntas de Riddle hicieron que aquel grupito se girara hacia él, incluyendo a la sangre sucia.

- Hermione… ¿por qué no contestas la pregunta de Riddle? – preguntó Harry.

- Fuera de esta habitación hay cinco Hermione Granger…- confesó de una vez por todas, la joven de rizado cabello ante cuatro pares de miradas perplejas.

- Hermione, no es momento de bromas…- intervino Harry Potter, la mencionada no dijo nada, simplemente dejó que su silencio respondiera a aquel comentario.

- ¡Joder Granger! ¡¿en qué maldita mierda nos has metido?! – gritó Draco mientras sujetaba a Hermione por los hombros y la obligaba a mirarle a la cara.

- En una en la que todos deberían empezar a salir…- la serena voz provocó un siniestro silencio, las miradas fueron a parar a la entrada de aquella habitación que más que nada parecía una celda, Draco abrió aún más los grises ojos al ver a la persona que tenía casi en frente, Riddle soltó una escandalosa carcajada, mientras que Harry y Ron pasaba su mirada de aquella chica a la de su amiga.

- De puta madre…- susurró el rubio mientras soltaba a Hermione y se acercaba a… la otra Hermione.

- Hola Draco…- saludó la joven mientras sonreía abiertamente, mostrando sus dientes blancos, aquellos perfectamente idénticos a los de Granger, la Granger que Draco conocía, la de su tiempo.

- No era una broma, no era una broma ¡No era una jodida broma! – empezó a repetir el rubio subiendo de tono cada vez más.

- Contrólate Ron… tu histeria me pone de mal humor…

- Alice…- llamó Hermione mientras daba un paso al frente.

- No… soy René…- comentó la joven mientras se cruzaba de brazos.

- Oh, lo siento… - se disculpó la muchacha.

- ¿Alice, René…? ¡Granger, no has terminado de explicarnos! – intervino el rubio que seguía sin saber en qué clase de agujero se habían metido.

- Ya te lo dije Malfoy… hay otras cinco de mi allá a fuera, para evitar confusiones cada una de ellas escogió un nombre… ella es René…

- Domina Prima, como veo que tus amigos son de lento entendimiento, me temo que lo haremos a mi modo, ahora…- intervino René mientras se cruzaba de brazos y levantaba la barbilla, Draco casi se atraganta al notar la actitud de aquella Hermione.

- Joder… creo que me he vuelto loco…- susurró Ron.

- Loco ya estabas antes de venir aquí Ronald…- contestó René con una sonrisa de medio lado.- ahora, escúchenme bien por qué no voy a repetir… ¡Ni se te ocurra interrumpirme Ron!

- ¡Yo no estaba diciendo nada! – contestó el otro.

- ¡Pues ya lo hiciste imbécil! Ahora, muy bien… hay cinco Hermione en este futuro… cinco años después de haber vencido al imbécil que se encuentra al fondo.- el mencionado Riddle levantó una ceja al escuchar como le llamaban.- esto sucedió por ciertos traumas de la Domina Prima o sea la aquí presente Hermione Granger, cada una de las demás hermanas representamos a una de sus múltiples personalidades…-la joven se detuvo, pasando la mirada por los hombres, esperando algún comentario.

- ¿y tú quien se supones que representa? – preguntó Ronald.

- ¿Qué te parece, que soy, estúpido? – la pregunta quedó sin respuesta un par de segundos.

- Bien… ya sabemos que eres la Granger rebelde…- intervino Draco con una semi sonrisa.

- Genial, ya que esta todo claro, continuare… desde hace cinco años, cuando fuimos separados de la prima, lo mismo pasó con nuestra magia… lo siento Domina, esta es la razón por la cual no podemos vencer a la Domina Mortis….

- Por qué no están completas…- interrumpió un anonadado Draco.

- ¡que no me interrumpas maldito Hurón! – gritó la inestable Hermione. – Domina, te hemos invocado por qué tú aún estás completa, eres una sola… y con nuestra ayuda podremos vencer a la Domina Mortis.- continuó diciendo René mientras se relajaba.

- Dices que es mucho más poderosa que…. Riddle… ¿Cómo se volvió tan fuerte? – preguntó Hermione.

- Al principio, cuando despertaste, Domina… Mary Jane te contó que al principio de todo éramos ocho…

- ¡Ocho Mione's! – gritó un sorprendido Ron, Harry le dio un codazo en la costilla al ver la dura mirada de René que les dirigía especialmente a ellos.

- Isabelle, murió defendiendo a Mione cuando intentamos recuperar el castillo Hogwarts para proteger a los sobrevivientes, fue cuando nos dimos cuenta que la Domina Mortis podía absorber la magia de las demás, incrementando así sus poderes… y hace unos días, Herms, la única que decidió llevar tú nombre Domina, murió para traer a nosotras las cenizas de Fénix para crear el polvo de sal para la barrera y proteger a Mione durante el llamado… para traerte a nuestro presente… pero su muerte solo sirvió para distraer a la Domina mientras nos preparábamos, pero también para dar ventana a la Domina Mortis de volverse más poderosa… - el silencio pareció hacer nudo en la garganta de René, la mujer simplemente veía a Hermione, la castaña notó algo en sus ojos, algo que las demás no poseían.

- Y dime… sangre sucia René…- Riddle parecía bastante curioso respecto a los que estaba sucediendo, su decisión por intervenir se debía a eso simplemente.- ¿Quién es esa Bruja oscura a la que llaman Domina Mortis? – preguntó el Mago tenebroso mientras levantaba una oscura ceja, René frunció el cejo.

- A ti no voy a responderte ni una jodida pregunta… esto fue culpa tuya para empezar… ¡Torturaste a la Domina Prima hasta volverla loca, tú fuiste quien despertó sus deseos oscuros maldito Loco, desquiciado! – gritó la joven mientras sacaba su varita y la clavaba en el blanco cuello de Riddle, sus ojos parecían dos asteroides encendidos, Draco sonrío al ver la imagen de la misma Hermione enfrentándose sin temores al que alguna vez respondía como Lord Voldemort.

- Oh vaya… mira Granger, una versión atemorizante de ti misma…- dijo Tom mientras levantaba la mirada de aquellos ojos castaños y los dirigía a la Hermione. A la Granger que él mismo había tenido en sus manos y había hecho daño.

- Hijo de…. ¡Mierda! Si dependiera de mí ya estuvieras en el maldito suelo retorciéndote con el imperdonable…

- No sé qué esperas…

- No voy a gastar ni una gota de mi magia en un gusano repugnante como tú… mestizo de mierda.- respondió la joven mientras saltaba hacia atrás al ver a Tom Riddle lanzándose hacia ella, la joven soltó una fuerte carcajada al ver al furioso hombre.

- ¡Maldita sangre sucia, inmunda asquerosa! ¡¿Cómo te atreves?! – gritó Tom con los ojos enrojecidos por la ira, Harry y Ron se quedaron impresionados, aquella versión de Hermione era… ¡era increíble! Draco soltó una risilla, no podía creerlo, nunca había conocido a alguien que siguiera vivo después de haber llamado de tal manera al Mago tenebroso, mientras tanto, una serena Hermione simplemente veía aquello como si fuera cualquier episodio de alguna novela más.

Harry y Ron, seguidos por Draco y Hermione, iba tras René, dejando encadenado a un iracundo Tom Riddle, quien aún no acababa de creer que aquella sangre sucia lo hubiera llamado de aquella manera; Y sus ojos azules brillaron intensamente cuando las luces se apagaron y se cerró la puerta, ya tendría él su revancha. Su venganza.

El caballo negro galopaba en el aire mientras sus oscuras alas aleteaban de arriba hacia abajo con fuerza, entretanto, su jinete, bajo el anonimato de la capucha de terciopelo negro, observaba el paisaje, el atardecer había llegado, y su luz se ocultaba tras la arbolada del bosque prohibido deteniendo su mirada en aquellas ruinas maltrechas a las que alguna vez había llamado Hogwarts, colegio de magia y hechicería, sonrío tristemente al recordar sus momentos de estudios en aquel lugar y durante ese momento de recuerdos, aquel misterioso hombre, apretujó entre sus manos cubiertas por guantes de cuero, las riendas con las que controlaba al pegaso azabache, los rojizos ojos del animal destellaban como dos estrellas de fuego.

- Ya casi….- susurró el hombre mientras obligaba a la criatura mágica a ir más rápido, tenía que llegar a la madriguera y alertar a las Hermanas Granger, frunció el cejo al recordar la ardua batalla que estaban luchando durante esos cinco años, si se hubieran percatado de lo que le estaba pasando a Granger, muchas muertes se hubieran evitado, pero la castaña había sido una egoísta al creer que podía luchar contra aquella oscuridad por sí sola, esos eventos simplemente confirmaron que la leona había cometido un error, una equivocación que le había costado la vida a muchas personas.

La criatura alada comenzó a descender hasta que con sus cuatro patas había aterrizado, el jinete inmediatamente reanudó el avance y rápidamente el pegaso comenzó a cabalgar lo más apresurado que podía.

El viento soplaba suavemente mientras que en la entrada de la Madriguera alcanzó a visualizar a una mujer bajo la protección de una capa, su rostro le era demasiado familiar, de hecho llevaba muchos años conociéndola, pero a la misma vez, le era toda una desconocida.

- Mary Jane…- saludó el hombre mientras el pegaso relinchaba y levantando sus dos patas delanteras al bajarlas golpeo el suelo, alborotando las hojas secas.

- Bienvenido… ya pensábamos que no llegarías a tiempo.- saludó la mujer mientras veía al hombre bajar de aquel hermoso y aterrador animal, la figura masculina se acercó a la joven y a escasos centímetros se detuvo.

- ¿Qué ha pasado durante mi ausencia?

- Ron se ha marchado… los Aurores le enviaron una carta afirmándole que han encontrado a dos de sus hermanos, los gemelos Weasley han sabido sobrevivir durante todo este tiempo… por otro lado, Harry se encuentra en Noruega, Ginevra está dándoles problemas a nuestros hombres en aquellas tierras…- fueron las palabras de la mujer mientras desviaba la mirada de aquel misterioso personaje.

- Hay algo más… que me estás ocultando…- aquello no era para nada parecido a una pregunta, él simplemente lo supo y ya, los marrones ojos de Mary Jane regresaron al rostro del hombre como un imán.

- Bueno, si…. Hermione murió…- anunció la castaña mientras daba un paso hacia atrás.

- Murió… eso significa que… la Domina Mortis se ha hecho de sus poderes… Jane… ya estoy enterado de su muerte, pero sigo sin saber ¿Qué es lo que Hermione hacía en las tierras negras? – la pregunta no era algo para que a Mary Jane le tomara por sorpresa, sino el hecho de que él, en especial, lo supiera.

- Las cenizas de…

- Del Fénix.- la interrumpió vilmente mientras la joven soltaba un grito al sentir las manos del hombre rodeando su ante brazo.- ¡¿Ha ido por ese maldito polvo, no es cierto?! ¡¿Qué carajos fue lo que han hecho?! – preguntó el hombre mientras la observa a con los ojos llenos de enfado y algo más.

- ¡Teníamos que hacerlo, por Merlín! ¡Esto tiene que acabar de una maldita vez, la Domina Mortis está acabando con todo y nadie es capaz de hacerla retroceder…! – el inesperado invitado le miró con los ojos bien abiertos.

- ¿Qué…que han hecho, ustedes? – preguntó demasiado perplejo.

- ¿Por qué no lo vez por ti mismo? Estamos a un solo paso de ganar esta Guerra, solo es cuestión de tiempo.- respondió Mary Jane mientras se daba la media vuelta.

- Dissendium.- susurró Mary Jane mientras apuntaba con su varita un punto intermedio entre dos enormes árboles secos, inmediatamente tras aquel hechizo, comenzó a aparecer una vieja puerta de madera inclinada, esta daba hacia la vieja Madriguera que se ocultaba bajo tierra.

- Presiento que algo muy malo está por ocurrir…- escuchó Mary Jane aquella voz una vez más, y tras haber cerrado la puerta, a las afueras esta se volvió completamente invisible para cualquier ojo…

- Para ti tal vez… pero para los demás, tenerla aquí es un milagro.- fue la respuesta de Jane ante un par de ojos plateados abierto de par en par.

- ¿Qué rayos has hecho, Jane? – preguntó una vez más.

- Ya te lo dije, tienes que verlo para que entiendas…- contestó ella.

Ambos recorrieron el largo pasillo apenas iluminado por las antorchas que flotaban a lado de la pared.

Hermione sintió un estremecimiento que recorrió su cuerpo de pies a cabeza, sentada en el sofá, la joven comenzó a ponerse de pie lentamente, se llevó las manos al pecho, no sabía él por qué, pero desde hace un tiempo, había estado teniendo demostraciones de una intuición bastante poderosa, Draco se puso de pie al ver a Hermione ponerse nerviosa.

- ¿te encuentras bien, Granger? – preguntó el rubio mientras notaba a Harry acercarse a la muchacha.

- Herms… ¿te encuentras bien? – preguntaba Harry mientras se escuchaba el crujir de una de las puertas, vieron a Mary Jane entrar rápidamente seguida de un hombre.

- Lamento la tardanza, pero estaba esperando a fuera a un amigo.- comentó la mujer mientras se hacía a un lado y dejar ver a aquel misterioso caballero que estaba cubierto de pies a cabeza por ropajes oscuros.

- Jane… ¿Qué mierdas has hecho? – preguntó el hombre mientras que veía a una Hermione sorprendida, la había identificado en el preciso momento en que puso un pie dentro del lugar, el silencio reinó por un par de segundos.

- ¿tenías que traerlo sin mencionarle nada, Jane? – preguntó René con los brazos cruzados.

- No hubiera entendido, fue mejor dejar que viniera para que la viera.- fue la respuesta.

- Hermione… la Domina Prima…- susurró el hombre mientras se acercaba a Hermione Granger a grandes zancadas, Ron y Harry se estremecieron al notar los mechones rubios blanquecinos sobresalir por entre la capucha.

El hombre se detuvo justo frente a la castaña, quien lo veía con suma perplejidad, la joven era la única que, por la distancia a la que se encontraba, le veía el rostro a aquel hombre, los ojos marrones de Hermione se desviaron un momento para ver a alguien más entre la multitud.

Y sus ojos volvieron a fijarse uno al otro, Hermione sintió la textura de unos guantes acariciando sus mejillas, mientras los platinados ojos le veían su cara, parecía que aquel hombre no la había visto durante años… CONTINUARA.


¿Y que les pareció? Bastante rara ¿cierto?

Y SIN MAS, DEJO MIS MAS SINCEROS AGRADECIMIENTOS...

Yuuki Kuchiki Muchisimas Gracias, Si, también Yo espero que les Guste más, es como un reto para mi, que cada Historia que cree, supere a la anterios, Saludos :)

Claudia Patricia Me halagas... :3 Gracias y espero sigas pensando eso de mi conforme vayan pasando los capitulos.

Bloddy cherry Y espero que te siga pareciendo cuando sigas leyendo :p

Mareliz Luna ¡Hola! Pues que bueno tener que leer tus comentarios de nuevo, espero no defraudarte con esta Historia, Gracias por el comentario, muchisimos saludos.

lilazo ¡Me encantaría en serio! pero lamentablemente no puedo, no traería chiste... Gracias y espero que sigas atenta a la Historia... Saludos.

SALUDOS A TODAS Y ESPEREMOS QUE ESTA HISTORIA SIGA CON BUEN RUMBO.

P. D.- Sé que es una Historia medio confusa, pero de verdad, pueden enviarme MP o dejar sus preguntad en un Review y yo intentaré resolver sus dudas, Gracias.