¿Cómo estamos mis apreciad s Lector s?

Bueno, creo que m,e estoy adelantando varios días, me prometí quen subiría cada semana un capitulo y heme aquí actualizando antes de lo acortado, pero en Fin, estamos en el 3 er Capitulo, espero les guste, y como digo, si tienen dudas, pueden enviarme sus Mensajes...

Por cierto, algo que se me olvidó comentar:

ADVERTENCIA:

Esta Historia tiene contenido de lenguaje Vulgar así como violencia, si no te gusta este tipo de lectura, favor de cambiar de Canal, Gracias...


Yuuki Kuchiki Gracias a tí por Seguir Leyendo lo que escribo y por dejar tus comentarios que siempre son tan agradables de Leer, Saludos...

Colmillos Y yo amo más sus comentarios, que hasta la fecha son todos Positivos, señal de que voy por el buen camino, Gracias...

Amy Tsubasa Hola... Pues Gracias por tu comentario, Si, lo sè, es una Lata navegar por celulares... ja ja ja ja ja

Orora97 Gracias, es el reto de cada día que los escritores tenemos que superar, el crear una Historia del tipo que nunca antes se ha leìdo (o eso creo creer yo con este Fic) es algo que me motiva.

Susan-Black7 Linda, siempre es un placer leer tus comentarios, Gracias por el apoyo... y aquí te dejo la continuidad para que la leas

Mareliz Luna Bueno, me ha sorprendido tus conclusiones... O.o ! ¡Merlín, no te desveles tanto por favor...! Bueno... em... tu lee y enterate mejor... ja ja ja ja ja Sludos y Gracias por el comentario... XD


DOMINAMORTIS

3

Su mirada grisácea recorrió el cuerpo completo de Hermione, no podía creerlo, ella estaba ahí, la verdadera Granger se encontraba frente a él, todos los presentes le vieron quitándose los guantes, arrojándoselos a Alice, quien los atrapó inmediatamente, Hermione levantó una ceja, sobresaltándose al sentir el frío toque de sus manos enmarcando su rostro.

- ¡Mierda! – gritó el hombre mientras la soltaba - ¡Ustedes, todas juntas son unas malditas sabelotodo insufribles, pero separadas son unas estúpidas! ¡¿Cómo han podido hacer esto?! – gritó el hombre mientras se giraba y encaraba a Jane, esta simplemente se mantenía en su posición relajada.

- Ya te lo he dicho… la necesitamos. – fue la única y tranquila respuesta de la muchacha.

- Maldita sea… ¡¿es que quieren que muera aquí?! No cabe duda que no se han puesto a pensar en lo que pasaría cuando regresara a su tiempo…

- Malfoy, contrólate…- intervino René ya cabreada por la actitud del hombre.

- ¿Malfoy? – preguntó Draco, su voz pareció una corriente eléctrica que sacudió al encapuchado, quien se volvió hacia la dirección del joven.

- Tú…. ¡Jane! ¡Una cosa es que la hayan llamado a ella y otra es que este estúpido esté aquí! – gritoneó una vez más.

Nadie dijo nada, ni una sola respuesta ante aquello, Harry frunció el ceño y volteo para mirar a una sorprendida Hermione y unas tranquilas…. Fueran lo que fueran, clones de su amiga.

- ¡¿A quién dijiste estúpido, maldito imbécil?! – intervino Draco mientras daba un paso al frente, suficiente para que el otro hombre se girara hacia él y de un par de largos pasos se acercara lo suficiente.

- A ti maldito idiota…- respondió el otro mientras se descubría el rostro para descubrir su identidad, Ron soltó un jadeo al ver la cara de aquel rubio, Harry se sentó sobre la silla sin poder seguir manteniéndose de pie.

- Mierda… - murmuró Draco al verse así mismo justo frente a sus narices, más ese hombre se veía un poco más mayor evidentemente, su cabello más largo de lo permitido, su rostro apenas cubierta por una ligera barba.

- Jane….- nombró el mayor de los Malfoy.

- Ellos son solo un accidente…- contestó la mencionada.

- ¿ellos? ¿a quién más trajeron a este maldito infierno? – preguntó Draco Malfoy mientras se giraba y se lanzaba contra Mary Jane, tomándola por la barbilla y acercándola a su rostro.- ¡¿QUIÉNES MAS VIAJARON EN EL TIEMPO MARY?! – gritó, perdiendo el poco autocontrol que le quedaba.

- Nosotros Malfoy…- intervino Harry con un Ronald a su lado, el rubio se giró lentamente, reconociendo la voz de carajada, el hombre se mordió la lengua al ver a la comadreja a su lado, cerró los ojos por un momento y al abrirlos…

- Puta madre… no lo entienden ¿cierto? ¡¿No entienden lo grave que es esto?! ¡si ustedes mueren en este tiempo lo cambiarán absolutamente todo!- gritó el rubio mientras se giraba, sus mechones rubios tambaleándose de un lado a otro mientras el Draco del pasado seguía sin podérselo creer.

- ¡Ya basta! – gritó Hermione dando un paso al frente, todas las miradas fueron a dar hacia ella.- Ya no hay nada que hacer, no sirve de mucho que te pongas a gritar y a maldecir…Malfoy, estamos al tanto de la situación de este futuro, y yo estoy dispuesta a ayudar en lo que sea…- dijo la joven mientras veía al hombre en el que, evidentemente, Draco Malfoy iba a convertirse tal vez, algún día no muy lejano.

- Domina…- susurró el rubio.

- ¡Me llamo Hermione! De verdad chicos, estoy harta de que me llamen de ese modo, me llamo Hermione… que les quepa bien en esas cabezas.- interrumpió la castaña mientras recorría con la mirada a todos ellos.

- Draco… hay algo más que tengo que decirte…- intervino una Nerviosa Mary Jane mientras daba un paso al frente, el rubio liberó un suspiro resignado.

- Por favor Jane, dime que no es peor que esto…- dijo señalando con el pulgar a su yo más joven y a Harry y a Ron, la joven levantó la comisura de sus labios, el rubio frunció el ceño.- Dime… que no…es peor… Jean…- continuó diciendo.

- Bueno… si, es peor, definitivamente.- dijo Alice un poco insegura, el rubio se giró por un momento para mirarle, luego volvió su mirada hacia Mary Jane.

- ¿Qué ha pasado? – quiso saber cuanto antes.

- Es… Tom Riddle, él también está aquí.- confesó la joven mientras suspiraba.

La carcajada que Draco Malfoy soltó en ese momento fue tan extraña y fuerte, el ronco sonido hizo eco por toda la habitación, el hombre se pasó la mano por la melena larga y casi blanquecina.

- ¿me estás queriendo joder, no? ¡me estás diciendo Jean, que además de haber traído no solo a la Domina Prima sino a los estúpidos de Cara rajada y la comadreja sino a mi yo del pasado! ¡¿HAS TRAIDO AL ANTERIOR MAGO TENEBROSO¿!

Hermione envió un vistazo a Draco, al chico que ella conocía, estaba tan perplejo como ella, Harry y Ron ni que decir, los gritos eran tan fuertes que casi podía sentir el dolor en los tímpanos.

- ¡Ya basta Malfoy, Harry, Ron y Draco junto con Riddle son meros inconvenientes! – intervino René empuñando las manos, nadie tenía ni idea de lo mucho que se le antojaba golpear a aquel cretino petulante.

- No entiendo.- dijo ya un poco más tranquilo, entrecerrando los ojos.- no entiendo cómo es que pueden estar tan tranquilas sabiendo que hay dos Tenebrosos en nuestro mundo… ¡¿Y dónde carajos está Riddle?! – terminó por preguntar.

- Lo tenemos encadenado en el calabozo.

- ¿encadenado?

- Así es, cuando llegaron aquí estaban inconscientes, nosotras obviamente sabíamos quiénes eran, pero no podíamos enviarlos de vuelta…

- Obviamente…

Draco se cruzó de brazos, observando como su alterno yo del futuro andaba de un lado a otro hecho un, valga la expresión, león enjaulado, no cabía en aquel espacio, de vez en vez le echaba una mirada, una que coincidía con el joven Malfoy.

- Jane, prepara habitaciones para nuestros… invitados… yo iré a echarle un vistazo al innombrable…- fue lo último que dijo antes de salir corriendo hacia la puerta que daba hacia el calabozo.

- Al menos no nos fue peor…- se escuchó la voz de Phoebe, la chica aquella casi no hablaba, cosa bastante extraña para algunos.

Hermione se estremeció de pies a cabeza al escuchar unos golpecitos provenir de la puerta, la castaña se puso de pie, más fue demasiado tarde para ir a abrir cuando dentro de la pequeña habitación ya se encontraban tanto Harry y Ron como Draco.

- Chicos…- susurró la joven mientras les miraba.

- No podíamos dormir Hermione…- habló primeramente el pelirrojo quien iba y tomaba asiento sobre la cama.

- ¿te encuentras bien? – preguntó el rubio mientras se acercaba a la muchacha y le estudiaba cada movimiento.

- Creo que sí, un poco desconcertada por todo esto… ¿ustedes se encuentran bien?

- Claro Hermione, también un tanto sorprendidos pero, vamos a salir de esta, ya veremos… y evitaremos que pase lo que dijeron que te sucedería, lo prometo.- intervino un tranquilo Harry, la castaña no dijo nada, solo se les quedó mirando, Draco la observaba, ya había notado en la joven aquel cambio en su personalidad, Hermione Granger, cuando fue rescatada de las manos de Lord Voldemort ya no había vuelto a ser la misma, ya no sonreía y constantemente su mirada estaba perdida y opaca, le resultaba concentrarse para leer, sin mencionar sus constantes pesadillas.

- Hermione, creo que deberíamos quedarnos en tu habitación, ya sabes… por tus sueños.- Harry realmente se preocupaba por su amiga, sobre todo por qué desde hace algún par de meses, la joven no podía yacer dentro de una habitación sola, al menos no para pasar la noche.

- Todo estará bien, Harry… no te …

- ¿Preocupes? Lo dudo Granger, no estás bien… esas locas que están ahí a fuera lo han dicho, tus trastornos van a tomar forma y a desequilibrarlo todo… ¿Qué crees que va a pasar contigo cuando eso pase Granger? – el rubio se cruzó de brazos pero no quitó la mirada de la muchacha.

- Estoy bien… estaré bien, por lo pronto, mientras estemos aquí, ayudaremos en lo que podamos… - terminó por decir la joven mientras se sentaba a lado del pelirrojo.

- El problema aquí es la actitud de este arrogante hurón…- empezó a decir Ron.- no tengo nada en tu contra Malfoy, pero ese otro tu es un idiota.- continuó diciendo mientras se tiraba sobre la cama y usaba sus brazos como almohada, el rubio simplemente sonrío de medio lado.

- ¿a qué seré un cabrón? – preguntó el joven en tono de burla, Harry soltó un suspiro moviendo la cabeza de un lado a otro, Hermione solo observaba.

Mary Jane entró en la habitación de la Domina Prima y despachó a los tres muchachos, quedando solamente ellas dos dentro de la pequeña recamara.

- Puedo prepararte una poción soñolienta si lo deseas.- ofreció la joven mientras se recargaba en la orilla del tocador simple que adornaba en el espacio. Sus ojos, idénticos por demás, se miraban fijamente.

- Ya lo eh intentado, las pesadillas se vuelven peor cuando estoy bajo la influencia de una poción.- comentó Hermione mientras intentaba sonreír, la joven terminó por soltar un suspiro resignado, no podía, no podía sonreír, ni llorar, ni siquiera podía intentar salir de ese hoyo negro al que se había metido.

- Debes, tener paciencia…- aconsejó Mary Jane mientras la veía observadoramente, estaba estudiándola, Hermione lo sabía.

- Si, supongo que no es algo que vaya a superar de un momento a otro, Oye, Jane… ¿cuáles son los objetivos de esa…Domina Mortis? – Hermione se puso de pie y se acercó a una ventana, el paisaje era falso lo sabía, era como esas fotografías con movimiento que se repetía a cada segundo.

- Matarnos a todos… ella no tiene como objetivo gobernar el mundo con todos los demás como esclavos, para ella no existe diferencia entre Magos y Brujas con orígenes Muggles o Sangre puras, la domina Mortis nos ve a todos por igual…

- Pero algo debe de querer…

- Si domina… disculpa, Hermione… ella quiere absorbernos a cada una de las Hermanas… estamos esperando la llegada de Neville y de Luna para confirmar unas sospechas…- respondió Jane mientras se alejaba del mueble.- será mejor que descanses, mañana partiremos a la mansión Malfoy, Draco ha ordenado que mantenerte a salvo es nuestra prioridad…

- Puedo luchar si es necesario…no quiero que…me vean como alguien que no puede pelear.- interrumpió la leona mientras endurecía la mirada.

- Nadie supo cuan dañada estabas hasta ahora, Hermione…has luchado tu sola con eso que crece dentro de ti… y si llegas a desprenderte en esta época, las consecuencias serán terribles ¿lo entiendes, verdad?

- Lo comprendo a la perfección, pero me has traído aquí para que los ayude a vencer a esa Domina Mortis, tengo unos meses que no toco una varita y que no conjuro ningún hechizo, pero estoy calificada para defenderme y defender a los demás si es necesario… - la voz de Hermione era suave, pero en ella no había fuerza ni determinación, había algo que a la castaña le hacía falta y que había perdido aquella noche entre los calabozos.

- Espero que así sea Hermione… pero bueno, no hablemos de ese tipo de cosas… espero que pases buena noche… nos vemos Domina Prima…- y dicho aquello, Jane pasó a retirarse, dejando a una pensativa Hermione.

"…Hermione vio el enorme arco blanco que se levantaba a unos cuantos metros delante de ella, sintió el frío en sus descalzos pies y al bajar la mirada, vio las blancas piernas, se vio el cuerpo al notar el vestido negro rasgado por la falda dejando al descubierto sus muslos cremosos, se miró las manos algo curiosa, tenía las uñas de las manos y pies pintadas de rojo y al volver la mirada hacia adelante, siguió observando el arco, dio un paso al frente, el viento comenzó a soplar fuertemente, el ululo de este parecía susurrarle cosas, la castaña se giró violentamente hacia atrás al sentir una mano en sus hombros, pero ahí no había nada, solo un bosque que desconocía le rodeaba, el cielo estaba gris, y comenzaba a sentir el frío, se volvió, el arco seguía ahí, de pie orgullosamente magnifico, comenzó a acercarse mientras extendía la mano hacia el frente, unas fuerte carcajadas la detuvieron…

- Hermione… Hermione… ¡Hermione! – la voz comenzó a llamarle lentamente, suave, comenzando a subir el tono de voz hasta que finalizó con un grito que causó que las hojas del suelo se levantara de un golpe, fue rodeada de hojas secas, fue ahí cuando comenzó a correr, el miedo se adueñó de ella al ver a Fenrir Greyback a un lado del camino, el hombre lobo le sonrío, mostrando sus sangrientos colmillos, la castaña continuó corriendo, aún más rápido que antes, vislumbró a Rebastan Lestrange a unos metros más adelante, no paró ni un metro y sintiendo su cabello golpear su desnuda espalda, Hermione siguió con su carrera, varios mortífagos conocidos, poco a poco fue pasando a Bellatrix Lestrange y a su marido, a Lucius Malfoy y su querida esposa Narssisa, ni que decir de los hermanos Carrow que le sonreían, todos ellos mantenían la mirada sobre ella, sonriéndole siniestramente como si sus penetrantes miradas no fueran lo suficiente, Hermione continuó corriendo, asustada, oliendo a miedo… pero el pánico se adueñó de ella al notar que se encontraba bajo el arco blanco, y con la boca semi abierta y los ojos de par en par mostrando sorpresa, Hermione se giró sobre sus pies hasta volver al punto en el que se había detenido, el arco blanco, no lo había notado pero aquel extraño arco poseía aquel inmaculado color por el material del que estaba construido, huesos.

Cientos de huesos, de antebrazo, piernas, hasta cráneos humanos estaban perfectamente acomodados, todos ellos con sus ojos vacíos y ahuecados dirigiéndose hacia ella, era como si la mirasen, reprocharan algo sobre su persona…

- Hermione… Hermione… ¡Hermione! – y se estremeció al escuchar su propia voz susurrarle al oído, se giró, pero ahí no había nada, solo el camino que había recorrido rápidamente, con todos esos mortífagos a la orilla, enmarcando la travesía que había recorrido.

Entonces se estremeció, la bruja que había peleado contra un mago oscuro, la que había sido torturada, la misma niña que acompañó al elegido en cientos de aventuras, la joven que vio morir a sus amigos uno a uno… se giró lentamente, sintiendo que algo liquido caía por su rostro y llevándose la mano hacia su cara, talló su mejilla, mirando la palma de su mano se asustó al ver sangre, lloraba.

Y levantó la mirada, viendo un gran espejo rotador frente a ella, con su marco de negra madera, tallada, con cientos de figuras humanas en ella, dio un paso al frente, ahogando un grito de miedo y dolor al ver los rostros de sus más cercanos amigos, sus padres, Harry, Ron, Ginny, hasta Draco Malfoy se encontraba ahí, Luna, Neville, los gemelos Weasley, Molly y Arthur…

Pero se tranquilizó al ver, con sus ojos abiertos por la perplejidad, la figura de una mujer, de pálida piel, y que vestía un desgarrado vestido negro, sin mangas, mostraba sus piernas, las aberturas tan arriba que casi podía distinguir esa línea en la que la cintura y la pierna se fundían… pero lo que más le había causado pavor, era aquel hombre que se encontraba recargado al espejo, con medio cuerpo oculto tras el hermoso mueble de madera oscura, él, con su siniestra sonrisa y esos preciosos ojos azules, le veía más allá de su físico, Tom Riddle miraba su alma, su espíritu quebrajado, a ella, su obra maestra…

Y se estremeció al ver en el reflejo los pies, con las uñas pintadas de rojo.

Esa mujer era su reflejo y al volver a levantar la mirada, pudo notar sus labios rojos, tan carmesí como la misma sangre, y sus ojos, dorados, brillantes y llenos de odio… esa no era ella.

No era ella. Era algo más que le parecía familiar, pero aquella mujer que veía en el espejo definitivamente no era ella, no Hermione Granger…"

Hermione abrió los ojos lentamente, su cuerpo se encontraba perlado de sudor y aunque esta vez no despertó dando un grito, sabía que el resto de lo que quedaba de la noche, no lo aprovecharía, se sentó sobre la cama y se puso de pie, aquello no acabaría, nunca…

Salió de su habitación, vestida únicamente con el pijama de blusa sin mangas y pantalón corto que se le había dado

Y recorrió a oscuras aquel pasillo, con la mirada ya acostumbrada a las sombras y con varita en mano, Hermione Granger buscó la puerta que daba al calabozo, se detuvo frente a la puerta…

Tom Riddle.

El nombre golpeo su mente, abriéndole paso a los recuerdos de aquella semana que había pasado en Azkaban, más un mes que había pasado en la mansión Malfoy, donde Lord Voldemort y su sequito de seguidores se habían turnado para torturarla… abrió la puerta lentamente.

Dio un paso dentro de la habitación y cerró la puerta lentamente, todo estaba a oscuras, pero a pesar de eso, Hermione podía ver perfectamente, no sabía si por qué sus ojos se habían acostumbrado mientras se dirigía hacia ese lugar o fue por las largas temporadas que había pasado entre las sombras dentro de las mazmorras, lo podía ver claramente, extrañamente respirando agitadamente mientras se encontraba sentado en el suelo, cabizbajo…

Hermione, con sus labios entreabiertos, se acercó al que alguna vez había sido llamado Lord Voldemort, el tan temido Mago Oscuro, el más poderoso, el más cruel y despiadado; Había desperdiciado tanto, pero tanto tiempo temiéndole, odiándose por ser tan débil, por no haber luchado lo suficiente contra las pesadillas, contra el trauma que nació dentro de ella, continuó caminando, recordando las palabras alentadoras de sus amigos, de sus padres, del tiempo que guardó silencio, de esas lagrimas que hubiera servido si las hubiera dejado libres… Tom Riddle, aquel que la mantuvo cautiva, y que hizo y deshizo con ella cuanto lo deseaba, quebró su alma y la armó de nuevo para volver a desquebrajarla y volverla polvo…

Levantó su varita poco a poco, mordiéndose la lengua y la quijada apretada, pensó en el primer hechizo doloroso con que castigarle, pero se estremeció y sobresaltó al escuchar…

- Granger… ¿Qué diablos haces aquí? – las luces se encendieron, encandilando a la castaña, que poco a poco fue acostumbrándose a la luz, había reconocido la voz masculina, ese era Draco, más no él que ella conocía, ese era Malfoy simplemente.

- Lo mismo te pregunto…- respondió la joven mientras se giraba para encarar a Riddle, pero cual su respuesta al ver el estado en el que se encontraba.

- Pero… ¿Qué has estado haciendo, Malfoy? – preguntó la muchacha mientras daba un par de pasos al frente.

- Ni se te ocurra acercarte Granger… está despierto y muy consiente… aún.- intervino el rubio de cabellos largos mientras se acercaba a la joven, deteniéndose a su lado, Hermione volteó a verle las manos, llenas de sangre, con los nudillos evidentemente lastimados y al volverse para observar a Riddle, se estremeció al verle levantar la mirada, el perfecto rostro lleno de sangre goteándole por la barbilla, sus ojos azules contrastando contra el color carmesí de la sangre y con ella ensuciando las ropas del Mago oscuro.

- Vaya… la sangre sucia ha venido a unirse al juego ¿no es así inmunda? – Tom se pasó la lengua por los labios, probando su propia sangre.

- ¿Cuánto tiempo llevas aquí, Malfoy? Seguro que es desde esta tarde que preguntaste por Riddle ¿o me equivoco? - la pregunta iba para el rubio, pero los ojos de Hermione estaban puestos en Tom.

- Si ya lo sabes, no entiendo por qué preguntas…

- Es mío, Malfoy…- dijo de repente Hermione quien apretujaba la varita entre sus manos, la sorpresa inundó el rostro de ambos hombres.

- Granger…

- ¡Este Hombre es mío, el resto de su mísera vida me pertenece, yo voy a hacerle daño Malfoy! ¡Yo voy a ser la causante de cada gota derramada de su cuerpo! ¡No tenías derecho! – gritó la joven mientras se volvía hacia el chico. – y si no lo he hecho… fue por algo Malfoy… ahora limpia ese rostro y cúrale… por qué lo quiero sin un solo rasguño cuando yo me lance hacia él y le saque los ojos.- Draco Malfoy sonrío abiertamente al escuchar las palabras, la castaña no pudo evitarlo, pero las lágrimas que cayeron por sus mejillas eran esas mismas que no había podido derramar.

- Al fin Granger… te habías tardado en regresar.- fueron las palabras de alivio de aquel hombre, Hermione le vio dirigirse a un anonadado Riddle, quien a pesar de la presencia cercana del Mago pura sangre, solo tenía ojos en la Bruja aquella.

- Volví Riddle… no más pesadillas… ya no vas a atormentarme en sueños… acabaré con la Domina Mortis y prepárate, por qué el que sigue eres tú…- amenazó la joven mientras se daba la media vuelta y abría la puerta, se detuvo justamente en la entrada, rodeada del marco, y le miró de soslayo, sonrío arrogante al notar la sorpresa de los dos hombres y se marchó.

- Yo que tú… iba buscando un lugar donde esconderme… Riddle.- murmuró el rubio mientras sacaba su varita y comenzaba a curar las heridas de Riddle, aquellas mismas provocadas por sus propias manos.

- Es ella la que debería temerme a mí, nadie me amenaza ¿por qué mejor no vas y se lo preguntas a tu….? - pero Tom fue interrumpido por un nuevo golpe en la quijada.

- Mi padre está muerto… fue asesinado por la Domina Mortis… él, Lucius Malfoy, tu fiel seguidor al que tú no pudiste matar… lo perseguiste, lo cazaste, acorralaste, Pero nunca le quitaste su vida ni la de su familia… pero esa mujer llegó, y su mirada fue más que suficiente para que se quitara la vida… estás en un mundo Riddle, donde tú ya no tienes futuro como Mago Tenebroso… ve buscándote otro empleo…- y dicho aquellas palabras, Malfoy comenzó a curarle los golpes mientras que aquel que alguna vez fue considerado el más poderoso de los Magos, le miraba con profundo rencor.

Tom Riddle sintió con desagrado el cosquilleo que le indicaba que sus heridas estaban siendo curadas, y mientras intentaba incendiar a Draco con la intensidad de su mirada, el rubio hombre se puso de pie al verlo ya con el rostro recuperado, le lanzó una última mirada con odio para finalmente retirarse.

Hermione se separó de la pared al verlo salir de aquella habitación, el hombre sabía perfectamente que ella no se había ido en todo ese tiempo, el rostro de un Draco del futuro, cansado y casi derrotado le observó fijamente.

- Deberías descansar…- pidió el joven mientras se acercaba a la muchacha, las sombras eran profundas y hacía bastante frío, pero a ninguno de los dos parecía importarle.

- Eh tenido una pesadilla… no creo que pueda volver a cerrar los ojos, dime Malfoy…de la orden del fénix ¿Quiénes han sobrevivido? –preguntó la castaña.

- Además de Potter, Weasley y varias de ti misma… Yo, Neville, Theodore y Luna Nott…

- ¿Luna Nott?

- Si Granger… en medio de esta jodido infierno esos dos lunáticos se enamoraron, es lo único bueno de esta absurda Guerra…- fue la respuesta que obtuvo la castaña.

- Así que… todos han muerto…

- Cinco años de guerra, Granger… y esto apenas va empezando…- la joven desvió la mirada del hombre al escuchar aquello, todo aquello indicaba que era culpa suya, sus poderes se habían dividido debido a los traumas que había sufrido.

- Al parecer, todo lo que he hecho por enfrentar mi oscuridad, no ha hecho más que empeorar… será mejor que vayas a descansar, me quedaré aquí en el pasillo a vigilar a Riddle…

- Él no va a escapar, las cadenas están bajo un hechizo… además no conoce la salida… así que Granger, regresa a tu habitación, no me obligues a llevarte a rastras… - y tras esas palabras, Hermione sonrío, el rubio se le quedó mirando bobamente.

- ¿Qué pasa Malfoy? Parece que has visto a un fantasma ¿o es que tengo algo en la cara?

- No tienes nada… ¿me creerías si te dijera que… no te había visto sonreír desde hace tiempo?

- No…

- Pues así de perturbada estás Granger… es la primera vez desde hace cinco años… que te veo sonreír… de verdad que has regresado.

- Una parte, no te emociones tanto Malfoy…- contestó una sonriente Hermione la cual se daba la media vuelta y se dirigía hacia su habitación, el rubio le vio alejarse poco a poco y a punto estuvo de ir a sus propios aposentos cuando escuchó un ruido provenir del piso de arriba, soltó un suspiro resignado.

La mañana llegó y con él, cinco personas que esperaban que aquello fuera un sueño, un muy loco sueño, Hermione se sorprendió al darse cuenta de lo bien que había dormido, al ponerse de pie lo primero que hizo fue mirarse al espejo, había descansado como nunca, durante los últimos meses, había hecho, sonrío para si misma al notar la verdad de las palabras de Draco de ese tiempo.

Ella había regresado.

Ronald y Harry ya estaban sentados en la mesa del comedor cuando Hermione apareció junto con Draco, el silencio no pudo evitarse al notar a ambos Malfoy uno al lado del otro prácticamente, aquello era bastante extraño, tener dos Draco Malfoy en la misma habitación.

- ¡Hermione! – gritó la pequeña Mione mientras entraba corriendo a la habitación y se le echaba encima a la castaña, René quien entraba tras la pequeña niña vio con la ceja alzada el tierno abrazo.

- Harry, no sé qué es más raro, ver un montón de Mione o dos Hurones…- comentó el Rubio mientras seguía desayunando, ambos rubios levantaron la mirada hacia el pelirrojo.

- ¡¿a quién has llamado hurón, comadreja?! – gritaron ambos rubios al mismo tiempo, la cocina quedó en completo silencio.

- Tiene que ser por la costumbre.- dijo Hermione mientras abrazaba a la pequeña Yo y acariciaba su melena revuelta con una de sus manos.

Debía hacer algo y pronto, se puso a pensar la oscura mujer mientras daba vueltas por la habitación, tenía esa sensación de nuevo después de tanto tiempo, llevó su pálida mano hacia su pecho, sintiendo ese jodido órgano latir con fuerza, mordiéndose el labio inferior con nerviosismo, la mujer se giró rápidamente con varita en mano, apuntando hacia la entrada en el momento en que escuchó está abriéndose…

- Domina Mortis… con su permiso.- se anunció una joven mujer, la cual se abrió paso a la sombría habitación, La Domina le vio dirigirse hacia ella, reverenciarse y luego se abrió paso hacia la ventana enorme, abriendo las purpureas cortinas.

- ¿Qué noticias me tienes, querida? Estoy impaciente por terminar con todo esto ¡Les di un mes para que averiguaran el maldito escondite de esas desgraciadas! – gritó mientras se giraba hacia la pobre mujer, la cual ya estaba quieta mirándole.

- Domina… aún no tenemos la localización del paradero de los rebeldes… es aún mucho mejor, Hemos encontrado el escondite de las Hermanas…- informó la mujer mientras miraba fijamente a la bella mujer, la cual sonrío abiertamente, con sus labios rojos se veía aún más siniestra.

- Al fin… ¡¿y en donde se encuentra?! – preguntó emocionada, pensando que al fin podría destruir a aquel grupo de Brujas y obtener más poder mágico.

- En lo que hasta hace unos años fue llamado… La Madriguera.

- La…Madriguera… ¡pero que estúpida! ¡¿cómo no lo había pensado en ese chiquero antes?! - se decía mientras se giraba y se llevaba las manos a su cabeza.

La fiel seguidora veía a la Domina Mortis andar de un lado a otro, envuelta en un vestido gris oscuro, con sus piernas desnudas, la mujer bajó la mirada, percatándose de la desnudes de los pies de la poderosa bruja, la Domina siempre se encontraba en tal estado, con ligeros vestidos largos y rasgados de las piernas, pies descalzos, mostrando su elegante y delgada figura, la domina Mortis era una mujer hermosa, extremadamente bella, pero al igual que era hermosa, su maldad era incluso más grande.

- Muy bien, Katie… prepara a las demás... iremos de caza…- anunció la Bruja mientras extendía la mano sobre su cabeza.- ¡Accio capa y antifaz! – gritó la tenebrosa Bruja y de inmediato el cuerpo de la Domina estaba bajo la protección de la capucha roja, Katie Bell le vio cubrir su precioso rostro bajo el blanco antifaz simulando tener sangre salpicada.

- Mínimo tenemos que asesinar a una Hermana… y de paso descubrir si su llamado ha dado resultado.- fue lo último que se escuchó por la habitación antes de salir de aquella recamara, Katie fue tras ella.

Domina Mortis, se puso de pie sobre la barda de mármol negro, allá abajo se encontraban sus brujas, sus niñas fieles que morirían por ella, y aunque solo era un pequeño puñado de mujeres sedientas de venganza y ambiciones egoístas, eran muy eficaces en lo que hacían, obedientes cómo perritos entrenados; sonrío al verlas emocionadas por ir a la batalla a su lado.

- ¡Domina Mortis! – exclamaron en un grito unísono.

Katie Bell le veía levantar las manos y escuchar complacida aquellos gritos, la joven aún no entendía él por qué de todo aquello, ni siquiera por qué estaba ahí a pesar de todo el mal que le había hecho aquella mujer, su novio había muerto en manos de una de las guardianas de la mujer, apretó las manos, tenía miedo de ella y no quería morir, ni ella ni su bebé, pero cuando la Domina se enterara, seguro ardería en llamas, pero por lo pronto tendría que hacer cada cosa que la Domina le ordenara, tal vez así y solo así, pudiera salvar a su hijo.

- ¡EL MOMENTO DE HACERLAS SUFRIR HA LLEGADO! ¡LAS HERMANAS SE ENCUENTRAN EN LA VIEJA CASA DE LAS COMADREJAS! – gritó la villana Bruja mientras llamaba a su vieja escoba, esta llegó más rápido que decir Accio.

Y la joven y futura madre vio al pequeño grupo de brujas alzándose sobre el despejado cielo, la mayoría de ellas vestían de negro, era muy temprano para iniciar una batalla, pero aquella que lideraba esa manada de brujas que más que eso parecían cuervos sedientos de sangre, era casi imposible de predecir.

Katie les deseo la muerte en el pensamiento al verlas alejándose.

- Katie, Katie, Katie… no deberías tener tan… oscuros deseos para tu señora…- la joven se estremeció de pies a cabeza al escuchar aquella suave y aterciopelada voz, la joven se giró y encaró a aquella mujer, lo primero que Katie vio fueron los labios color cobrizos, poco a poco levantó la mirada.

- Mi Lady… yo no…

- Shhhh… no le diré nada a la Domina, no te preocupes…- decía la mujer mientras se acercaba, Katie se estremeció de pies a cabeza, la pelirroja mujer se detuvo a escasos centímetros de ella, era elegante, también bella, pero no se comparaba con la Domina Mortis, esa mujer siempre vestía elegantemente incluso en batalla llevaba puesto esos vestidos que no eran para nada modernos, al contrario, eran antiguos y conservadores.

- Tampoco le diré… sobre tu embarazo, Katie…- continuó diciendo la joven mientras colocaba sus manos sobre los hombros de Katie.

- Gra…Gracias Mi Lady…- dijo la muchacha mientras se llevaba las manos al vientre, temblaba, y no era para menos, de entre todas las Brujas que se habían aliado con la Domina en busca de poder, sangre y sufrimiento, era precisamente a la que tenía en frente, a la que más temía después de la Domina Mortis.

- Oh… no te preocupes querida… no es necesario que le diga, pero la Domina ya no va a necesitar de tus… mediocres servicios…- le susurró al oído mientras le empujaba por el balcón; Katie soltó un bramido grito al sentir el fuerte impulso.

Y mientras el viento golpeaba con violencia su cuerpo, lo último que Katie Bell vio mientras se alejaba a grandes velocidades de aquel piso tan alto, fue el rostro de una hermosa chica, que antes de que toda aquella Guerra hubiera carcomido la belleza del mundo, había sido una chica demasiado buena, pero la principal virtud de Domina Mortis era esa, corromper los sentimientos de los inocentes, meterse a sus mentes y dañarlos con sus crueles pensamientos, sonrío al recordar el rostro de su amado y aunque nunca podría ver el rostro de su pequeño, sabría que después de eso lo haría, más tarde, se encontraron con el cuerpo de Katie Bell sin vida bajo el balcón de la recamara de la Domina.

- Estúpida, solo yo puedo desear tales cosas a la Domina.- susurró la pelirroja mujer mientras se daba la media vuelta y se retiraba.

Hermione se abrazó al sentir un fuerte escalofrío recorrer por su cuerpo, algo estaba a punto de pasar, pensó…

Draco y Harry acompañaron a René y a Phoebe hacia el calabozo donde tenían a Riddle, era la tímida Phoebe quien llevaba la platinada charola.

- Sería mejor si lo dejáramos morir de Hambre…- comentó Draco mientras le abría la puerta a las chicas.

- Mary Jane ha ordenado estrictamente que le diéramos de comer…

- ¡Pero está encadenado! – gritó el castaño mientras iba tras los demás quienes ya habían penetrado en la oscura habitación, René encendió la Luz.

Y ahí estaba Riddle, con una oscura mirada llena de odio, Harry infló el pecho, a pesar de jurar y perjurar que ya no le temía, había algo en ese hombre que seguía incomodándole de sobremanera.

- Pero que sorpresa, pero si es Harry Potter, Malfoy y el par de copias de la sangre sucia…

- Cierra la boca maldito hijo de perra, te traemos el desayuno, cómetelo que más tarde vendré por los trastos.- respondió René mientras se acercaba.

- Oh vaya, que considerada Granger… - comentó divertido el hombre mientras veía a la chica acercarse.- pero… lamentablemente no podré hacerlo cómodamente…- continuó hablando mientras levantaba las manos, mostrándole los grilletes en par, la castaña bufó algo inentendible.

- Tengo que soltarle las cadenas, pero tendrán que sujetarlo para realizar el hechizo que vuelva a encadenarlo.- dijo René mientras dirigía a la mirada hacia los dos hombres.

- Muy bien, Potter, sujétalo de la izquierda… yo iré por la derecha.- ordenó el rubio mientras se acercaba a Riddle, el cual fue levantado de un jalón por el rubio.

- Anda… mira cuantas molestias se toman por mi… voy a llorar por la emoción.- comentó sarcásticamente el hombre mientras veía a los demás con brillo en los ojos, su atención fue a dar a la reservada Phoebe; el hombre le sonrío diabólicamente y la joven se sobresaltó al notar la mirada.

- Deja de mirarle, Phoebe… - intervino René mientras se interponía entre el Mago y la inocente muchacha.- y tú deja de provocarme… - siguió diciendo la ruda muchacha.

Malfoy y Potter mantuvieron a raya a Riddle, quien simplemente observaba los grilletes liberar sus manos, para pronto volver a ser las prisioneras de aquellas férreas y oxidadas cosas.

- Querida… ¿no pensarás que me alimentaré en el suelo, verdad? – y una vez más, aquella sonrisa atravesó a aquel atractivo rostro, René cerró los ojos y liberó un suspiro de exasperación.

- Tú… - empezó a decir la joven antes de ser interrumpida.

- Claramente recuerdo una ocasión en la que tú y la demente de Lestrange acompañaron a un elfo que llevaba alimento para mí…- Draco y Harry junto con las dos hermanas y Riddle se volvieron para mirar a Hermione.

- Domina Prima…- llamó Phoebe mientras sonreía.

- …tiraron el plato frente a mí, mientras las sobras de sabrá Merlín cuantos días se regaban por el suelo húmedo y sucio… no estás de vacaciones Riddle… - y dicho aquello, Hermione invocó con su varita una mesa y una silla para la sorpresa del hombre y los que presenciaban la escena.- pero no soy cómo tú…- y dicho aquello, la castaña se giró y se marchó, dejando a un silencioso Tom y a unos sorprendidos Harry y Draco.

- Oh vaya… Gracias Granger…- susurró por lo bajo el hombre mientras continuaba sonriendo.

- Hijo de puta…- masculló René mientras salía tras la domina prima.

Tom tomó asiendo y tomó la charola, atrayéndola aún más cerca de él, lo había notado claramente, la chica sangre sucia no solo había invocado una silla y una pequeña mesa para él, sino que había calentado la comida.

Esta vez sonrío involuntariamente.

Hermione se acercó a Mary Jane quien estaba en la sala de estar con un par de cartas regadas por toda la mesita de centro, tenía entre sus manos un pergamino bastante largo.

- Es un reporte que envía Neville, no van a poder venir, al parecer continúan persiguiendo a….- pero la joven se detuvo al escuchar a Harry Potter y a Ronald Weasley entrar a la habitación.

- ¿Qué pasa? ¿a quién está persiguiendo Neville? – preguntó Hermione, Harry y Ron dejaron su charla al escuchar a su amiga preguntar aquello, Draco, quien estaba recargado a la pared observando la escena se despegó de esta y se acercó, casi de inmediato, el más joven de los Malfoy había llegado junto con René y Phoebe.

- Si… ¿a quién persiguen ahora? – preguntó un entusiasmado Ron, Mary Jane y Malfoy se miraron cómplices.

- Hay algo más que debemos decir…- intervino el de largos cabellos rubios.

- Déjame adivinar… es otra de sus inesperadas sorpresas.- intervino Draco.

- Lamentablemente esta noticia no va a gustarles nada…- dijo Mary Jane mientras dejaba el pergamino sobre la mesa y se ponía de pie.

- Hace dos años el cuartel general de la Orden del Fénix se encontraba bajo el resguardo de Malfoy Minor, fuimos terriblemente atacados durante la madrugada del veinticuatro de diciembre durante las fiestas navideñas, no sabemos cómo fue que rompieron las barreras pero Domina Mortis y sus Brujas entraron a los terrenos de mi familia y la masacre dejó una gran baja entre los miembros del ejército del Fénix…. Cuya batalla fue la causa de la muerte de la Orden del Fénix Original, los profesores, Dumbledore, McGonagall y Snape fueron secuestrados durante la batalla… la Domina Mortis no acudió a la enredada y el pequeño grupo de brujas estaba siendo comandado por alguien más… alguien que estaba infiltrada dentro de la orden…- Malfoy se detuvo y pasó la mirada platina sobre los viajeros del tiempo, Hermione entrecerró los ojos, Harry y Ron optaron por sorprenderse mientras que Draco, al igual que su yo del futuro, se encontraba tranquilo.

- ¿Qué pasó después? – preguntó Hermione.

- Después de lograr escapar a penas, los sobrevivientes nos trasladamos al viejo Hogsmeade y nos ocultamos ahí el resto de la madrugada, al llegar la tarde, los aurores en una expedición encontraron los cuerpo de los profesores sin vida, con evidencias de tortura por todo el cuerpo, Snape murió bajo el influjo de la maldición asesina, fue el único que obtuvo clemencia… Dumbledore murió a puntas de Sectumsempra…- Malfoy detuvo una vez más su relato ante ahora sí, un perplejo Draco, Hermione se mordió el labio inferior.

- ¿y qué pasó con la gata y el traidor? – preguntó Ron.

- Traidora…- corrigió Jane en un tono enfadado.

- McGonagall o lo que quedó de ella, indicaba que había muerto incinerada.- confesó Malfoy mientras se cruzaba de brazos.- y la traidora…- continuó diciendo mientras miraba fijamente a Ronald Weasley.

Pero cuando el nombre de la persona que había causado tales actos inhumanos sobre aquel trío de Magos y bruja iba a hacer revelado, una fuerte explosión seguida por una sacudida estremeció a todo el mundo, interrumpió al narrador de aquel cuento de horror.

- ¡MIERDA! – gritó René mientras sacaba su varita, Mary Jane y Malfoy se miraron uno al otro, ambos pensando en lo mismo.

- ¡¿pero qué está pasando, que fue eso?! – gritó Harry.

- ¡Phoebe, ve por Mione y alerta a Alice y prepárense! – ordenó una histérica Jane quien igual que los demás sacaban sus varitas, todo el mundo se tambaleo al sentir nuevamente cómo el terremoto lo sacudía todo.

- ¡NOS ATACAN! – gritó René quien se asomaba por la puerta, las demás se encontraban dentro de aquella habitación. - ¡Tranquiliza a la jodida niña ya! – volvió a gritar, Alice le contestó, más su respuesta no fue escuchada por nadie, los llantos de Mione hicieron eco por todo el lugar.

- ¡Tenemos que salir de aquí Malfoy! – pidió Jane mientras se acercaba a la puerta que daba al pasillo de la salida.

- ¡Están esperándonos afuera maldita sea! – respondió el rubio mientras intentaba pensar en algo.

- Tenemos que luchar…- dijo Hermione en el preciso momento en que las sacudidas se detenían y las explosiones guardaban silencio, todos la escucharon.

- Domina…- llamó Jane.

- Tenemos...que luchar contra eso… o ellos… para eso me llamaron ¿No? ¡Querían ayuda, pues se la daremos maldita sea! Saquen a Mione, Yo y los chicos los distraeremos…-

- Yo te acompañaré Domina….- se ofreció René quien se acercaba.

- No… no podemos actuar sin un plan…

- Jane… ¡La maldita casa nos caerá encima tenemos que salir, ahora! – gritó René, ambas castañas se quedaron mirando fijamente.

- Bien… Harry Potter, Ron y Draco Malfoy, saquen a Alice y a Phoebe y protejan a Mione a toda costa… Domina, tú vendrás con el resto de nosotros… saldremos por el frente, Malfoy, tus Bombardas son más intensos y peligrosas, atácalas primero… yo verificaré si la Domina Mortis está entre las brujas, René… te encargarás de la seguridad de la Domina prima…- Jane guardó silencio el grupo se volvió a tambalear por la sacudida… esta vez lograron escuchar un grito aterrador proveniente de afuera.

- Creo que ya no vas a necesitar buscar a la Domina… ella nos ha encontrado…- dijo una muy seria René.

- Nuestra suerte está de puta madre…- se escuchó la voz de Draco.

- ¿Qué haremos con Riddle? No podemos… dejarlo aquí…- intervino Harry quien miraba fijamente a Hermione, esta se volvió para mirarle.

- Vayan y hagan lo que Jane ha dicho, yo iré a hablar con Tom Riddle, puede sernos de ayuda,..- comentó la castaña ante las miradas perplejas de los demás.

- Hermione… no pensaras que…- habló un incrédulo Ronald.

- Tenemos que sacarlo, me encantaría dejarlo morir bajo los escombros… pero esa no es la muerte que quiero para él... ¡Ahora vayan! – gritó la joven mientras se diría hacia el calabozo, René fue tras Domina Prima.

Draco junto a Harry y Ron fueron tras la niña y las hermanas, mientras que Jane y Malfoy salían por el frente, la casa continuaba sacudiéndose ante el constante ataque de las brujas. Por lo pronto, René abrió la puerta del calabozo de una patada, la chica estaba sedienta de pelea, Hermione lo había notado, más que ser el lado rebelde de ella misma, esa chica también representaba esas enormes ganas que tenía por usar su varita contra otros, era inestable y bastante agresiva, la joven se abrió paso y se dirigía rápidamente hacia Riddle pero la mano de Domina prima le detuvo por el hombro.

- Déjamelo a mí.- pidió la mujer mientras se acercaba a un ya de pie Riddle, el hombre sonreía abiertamente, presumiendo de sus blancos y alineados dientes, sus ojos azules fijamente puestos en los marrones de Hermione.

- Granger… justamente te estaba esperando… ¿es hora de un trato, no es así, querida? – decía bastante divertido mientras levantaba sus manos encadenadas, Hermione frunció el ceño y René se ponía en alerta máxima.

CONTINUARA.


N/A.-

No se Ustedes, pero a mi la Actitud de Tom ¡M e encanta! Ylas sorpresas Seguirán, seguirán y Seguirán...