Hola...!
Y he aquí de nuevo publicando antes de tiempo, Pues Bien dejenme decirles que a cada Capitulo descubrirán cosas nuevas, el Romance todavia no será el Tema primordial, pero dejenme Informarles, que ya voy en el CAPITULO 6 donde la cosa ya está en estado "Sospechoso" pero no añadiré nada más... recuerden, esto es un TOMIONE por ciero ¡Se me acaba de ocurrir algo! las dejo leyendo mientras me pongo a escribir, Saludos y Muchisimas Gracias por leer y por dejar Review...
DOMINAMORTIS
4
"La muerte es la única enfermedad que no tiene remedio alguno."
Una nueva sacudida estremeció los cuerpos de las dos personas que se encontraban en medio de la habitación, la luz parpadeaba constantemente, ocultándolos en pequeños fragmentos de tiempo entre luz y sombra, Tom sonreía de medio lado, Hermione le observaba fijamente, no tenían tiempo que perder, la Madriguera o lo que quedaba de ella estaba a punto de venirse abajo.
- René… ¿Puedes ser nuestro testigo…en un juramente inquebrantable? – preguntó Hermione ante una sorprendida Bruja idéntica a ella, Riddle frunció el ceño.
- Granger, hieres mis sentimientos al no confiar en mi.- intervino el Mago tenebroso mientras dramatizaba, llevando sus manos a su pecho y fingiendo una mirada dolida.
- Guarda tu actuación Riddle… no voy a negar que necesitamos ayuda allá a fuera, pero también puedo optar por dejarte aquí y dejar que quedes sepultado vivo bajo tanto escombro…. Juramos ayudarnos mutuamente mientras termina la Guerra o mueres aquí abajo… tómalo o déjalo.- las palabras de la Bruja hicieron sonreír al hombre, quien levantó nuevamente sus manos encadenadas.
- Te estas tardando, Granger…aunque tengo una condición…- fue la respuesta del muchacho.
- ¿Cuál? – preguntó bruscamente la castaña.
- Jurarás sacarme de cualquier problema en el que me meta y yo prometeré ayudarlos en…Esta… curiosa Guerra.- condicionó el hombre mientras levantaba la barbilla, René iba a decir algo pero la voz de la Domina prima le interrumpió.
- Bien… René, empieza…-pidió la muchacha.
Hermione se mordió la lengua tras sentir el lazo quemando su brazo, René había pronunciado el hechizo que ataba a aquel par al juramento inquebrantable, Hermione juró solemnemente sacar a Riddle de cualquier problema en el que se metiera y Riddle juró ayudar a la castaña en lo que se pudiera para acabar con aquella absurda Guerra.
Un trato escalofriante, un pacto de paz momentáneo, Hermione y Tom Riddle sabían que aquella asociación acabaría pronto, y que en el momento en que la Guerra acabara, la Batalla entre ambos daría un nuevo inició.
Las cadenas golpearon el suelo de madera estrepitosamente, René dio un paso al frente, apuntando a Riddle con su varita.
- Baja tú varita Bruja, recuerdo haber jurado ayudar a Granger en esta Guerra… más no dije que no dañaría a los demás…- tras decir aquellas palabras, Hermione levantó la mano y obligó a René a bajar su arma mágica.
- Tenemos que salir de aquí, no tenemos tiempo para estas riñas… René…Riddle, compórtense.- dijo Hermione mientras se daba la media vuelta y salía de aquella celda, Tom fue tras la leona pasando por un lado de la ruda versión de la domina prima, por un par de segundos esos dos se miraron fijamente.
- Te mantendré bajo vigilancia, Riddle.- amenazó la muchacha mientras iba tras del hombre, no obtuvo respuesta alguna, cosa que agradeció la muchacha sin saber él por qué.
Hermione se detuvo a centímetros de la puerta, siguiendo a René quien se giró bruscamente, y con aquellos ojos marrones le observó tanto a ella cómo a Riddle.
- Fuera de esta puerta encontraremos tantas brujas cómo las moscas volando alrededor de una mierda, son molestas pero mucho peores que estas, ellas asesinas, las moscas no lo hacen… Domina, tome su varita.- ofreció la muchacha mientras que la castaña tomaba el arma entre sus manos, el carraspeo de una garganta llamó la atención de varias.
- ¿y usted que cree que yo puedo asesinar con la mirada, Granger? – intervino Riddle mientras alzaba una de sus oscuras cejas, ambas castañas se lanzaron una mirada.
- Tengo que confiar en usted, Riddle… pero recuerde que su vida ahora depende de si cumple con el juramento inquebrantable que le ha hecho a La Domina Prima… en cuanto usted rompa ese juramento caerá muerto… ¿me eh explicado con claridad? – las palabras de la mujer entraron perfectamente en los oídos de Riddle, quien simplemente miró fijamente a la muchacha.
- Yo he hecho una promesa a Granger… y no es ti precisamente… mataré tantas Brujas cómo me plazca ¿Quedó Claro…Granger? – los azules ojos de Tom destellaron en un brillo muy parecido al de la pasión, pasión a la muerte, al asesinato, a la crueldad, Hermione sonrío y se estremeció de pies a cabeza al descubrir que le encantaría ver a Riddle matando a aquellas Brujas.
- Maldito hijo de perra.- susurró René mientras veía al hombre abrir la puerta de una patada, las dos muchachas se estremecieron al ver a una mujer vestida de negro sobre una escoba volando a velocidades extremas hacia ellas, Tom sonrío con asco.
- ¡Avada Kedavra! – gritó el Mago tenebroso moviendo ágilmente la mano que sostenía el arma de madera mágica, la mujer cayó de un golpe sobre la tierra, levantado polvo y hojas en el transcurso.
Hermione y René se detuvieron una a lado de Tom Riddle, dejándolo en medio de un macabro y extraño triangulo.
- ¡Hermanas a la vista! – se escuchó un chillido grito que hizo eco por todo el bosque.
- ¡Mierda, a la izquierda Herm….! – pero la muchacha se vio interrumpida por la sorpresa, no había terminado de advertir cuando un rayo verdoso Salió disparado, la maldición asesina provenía de Hermione, quien llevó la varita hacia sus labios y simuló apagar una velita.
- Y es así como se hace, Riddle, supéralo.- presumió la joven mientras daba un paso al frente y salía a la Caza de Brujas, la estruendosa carcajada de Tom Riddle fue ronca y llena de diversión.
- ¡Granger, te apuesto a que hago caer más brujas que tú! – gritó el hombre mientras levantaba la azulada mirada y se percataba de la horda de hechiceras desquiciadas lanzándose hacia el grupo de tres.
- ¡Joder, no es momento de bromear! – gritó René mientras lanzaba Expulsos, Desmaios y Avadas Kedavra, la castaña se giró después de derribar unas cuantas parías de la Domina Mortis, la joven se quedó congelada en su sitio al ver a Tom Riddle y Hermione Granger usando sus mágicos poderes dándole la espalda uno al otro, estaban… protegiéndose.
- Mierda… esto no está nada bien…- susurró la joven mientras se estremecía después de escuchar una poderosa Bombarda a unos metros a su izquierda.
- ¡Tenemos que ir tras Malfoy y Jane! – gritó la joven mientras sentía a Hermione y Riddle correr hacia ella.
Draco se mordió la lengua al ver al grupo de Brujas rodeándole, todas ellas levitando sobre sus escobas, apuntando con sus varitas; Harry abrazaba a Mione que no paraban de llorar, Alice y Phoebe cuidando las espaldas de Harry Potter, Ron se encontraba a las espaldas del niño que vivió, todos ellos intentando cubrir cada ángulo.
- Estamos rodeados… van a matarnos.- susurraba Phoebe quien temblaba de pies a cabeza, Alice sintió pena por la muchacha, bien se sabía que esa joven era la más insegura.
- Todo va a estar bien… - susurró Malfoy intentando tranquilizarla.
- Vaya, tenemos a tres Hermanas juntas, la domina se pondrá complacida con nuestro hallazgo ¡¿Qué pensaban asquerosas Brujas?! ¡nadie es más poderosa que la Domina, deberían entenderlo de una vez y entregarse voluntariamente! Y si lo hacen… tal vez, pero tal vez la Domina muestre piedad…
- Pero aun así nos mataría ¡¿No es así?! – gritó Alice con el ceño fruncido, ella no era valiente, ella no gritaba a nadie, ella simplemente intentaba hacer las cosas por el bienestar de otros, ella no había asesinado nunca durante esos cinco años y no sabría si sería capaz en esa ocasión.
- Somos diez brujas contra seis de ustedes… ríndanse… y morirán rápidamente.- la que parecía la comandante de aquel grupo de Brujas les miraba divertida.
- Maldita sea… tenemos que hacer algo…- murmuraba Draco mientras volteaba a todos lados, fue en ese momento cuando una fuerte explosión más allá de unos enromes arbusto les hizo estremecer, unas cuantas brujas se distrajeron al escuchar la carcajada de la Domina, fue en ese instante en que Draco vio una oportunidad para atacar y salir ilesos.
- ¡Ahora, ataquen ahora! – gritó el rubio mientras lanzaba un Avada Kedavra seguido por un confundus de Ron, por primera vez había actuado en el momento preciso, enviando una Bombarda tras las brujas, estas salieron lanzadas hacia los lados, el ataque sorpresivo había reducido a aquel grupo de brujas a la escasa cantidad de tres brujas, las cuales, en el preciso momento de querer actuar, fueron derribadas por tres Avadas mortales.
- ¡Hermione! – gritó Harry quien corría con toda y niña en brazos hacia su amiga, los demás se quedaron de piedra al ver a Tom Riddle dándole vueltas a su varita entre sus dedos, el hombre parecía bastante divertido con la situación crítica en la que se encontraban.
- ¡Harry, tenemos que ir a buscar a Malfoy y a Jean! – dijo la castaña mientras se detenía frente a su amigo.
- Pero… Hermione ¿y él? – preguntó Harry mientras señalaba a Riddle con un movimiento de cabeza.
- En estos momentos no tenemos tiempo para preocuparnos por él, tenemos que salir de aquí si quieren conservar la sangre dentro de sus venas ¡Vámonos a….! – pero René fue interrumpida por un chillón grito.
- ¡Brazos, Brazos! – gritó Mione mientras extendía sus manitas hacia Tom Riddle, quien continuaba observando la varita que se le había dado.
- ¡Mione ya basta! – regañó René mientras tomaba a la pequeña entre sus brazos.
- ¡No, brazos, él! – gritaba la niña mientras señalaba a Riddle, pataleaba y pegaba de manotazos a la joven, Hermione y los demás veían la escena.
- ¡Tenemos que movernos! – gritó Ronald sin entender lo que pasaba.
- ¡Joder, Mione, no puedo darte en brazos de este desquiciado…!
- ¡Quiero ir con él! – gritó aún más fuerte la niña.
Tanto Harry, Draco y Ron se quedaron petrificados al escuchar como aquella Mione insistía en ir en brazos de aquel Mago que estaría encantado de apretujar su pescuezo pequeño y romperlo en miles de trocitos.
- Riddle…- llamó un indeciso Harry mientras los gritos de Mione y los de René le hacían de fondo, Tom levantó la mirada pero primero observó a Hermione intentando convencer de algo a la mocosa, el hombre había estado embobado con su varita.
- ¿Qué quieres, Potter? – preguntó con tono de desprecio.
- Bueno… tenemos que irnos y…
- Yo solo estoy esperando a que muevan sus patosos traseros, date tú por bien servido de que haya hecho un trato con la sangre sucia, por qué si no ya estarías bien muerto y en proceso de putrefacción, Potter.- explicó Tom con una sonrisa en el rostro, Draco soltó un suspiro y se lanzó hacia Mione, la tomó en brazos y la lanzó cómo pelota hacia Tom, quien por inercia no pudo evitar tomarla en brazos, la niña había soltado un grito alegre durante el viaje en el aire.
- ¡MALFOY PERO QUE MIERDAS! – gritó René.
- ¡Tenemos que largarnos de aquí maldita sea, esas desgraciadas ahí vienen en manada! – gritó el rubio mientras apuntaba hacia el cielo, Hermione envió una mirada preocupante a un desconcertado Tom Riddle quien miraba a una alegre Mione, quien no paraba de sonreír.
- Esto va a hacer divertido.- susurró la joven mientras levantaba su varita y atacaba a varias brujas que se dirigían hacia ellos.
Con un avis perfectamente conjurado por Hermione y por Ron, quien para su suerte, lo había aprendido aquella vez en que Hermione lo había atacado en el colegio, habían lanzado hacia las desquiciadas mujeres que los habían atacado con varios bombardas dirigidas hacia ellos, la gran cantidad de aves revoloteaban alrededor de las seguidoras de la Domina Mortis, fueron picoteadas, arañadas por las pequeñas garras de estos animales, sus molestos aleteos distraían a las mujeres, muchas de ellas se desviaron de su camino, estrellándose estrepitosamente contra los altos árboles.
- ¡Corran, yo las distraeré! – gritó Alice mientras se colocaba en posición de ataque, Hermione intentó decir algo más fue interrumpida por un jalón de brazo, Draco estaba llevándola a rastras, poco a poco fueron dejando atrás a la castaña.
- ¡No podemos dejarla atrás! – gritó Hermione con desesperación, Phoebe le miraba de reojo, preocupada por la Domina y por aquella que había quedado atrás.
- Domina, yo iré a asegurarme de que vuelva…- susurró la joven mientras se regresaba por donde había venido.
- ¡Phoebe, regresa aquí! – ordenó René.
- ¡Sigue corriendo maldita sea! – intervino Draco dando un empujón a la chica, Riddle no sabía lo que hacía, escuchaba los grititos divertidos de la mocosa que cargaba en hombros, sosteniéndola con una de sus manos, con la libre sujetaba fuertemente la varita mágica, por lo pronto tenía que seguir corriendo, eran demasiadas las brujas que le perseguían, podía incluso escuchar sus carcajadas, las bombardas le estaban pisándole los talones y si no fuera por el Avada Kedavra que Granger había lanzado hacia atrás, una de aquellas locas Brujas hubiera chocado contra él justo con la escoba.
Alice se quedó de piedra al ver a la Bruja de sonrisa cobriza, sus azules ojos resaltaban enormemente entre tanta sombra oscura rodeando sus ojos, era altiva y hermosa y al igual que aquella intensa mirada, la profundidad de su maldad era como un pozo sin fondo.
Phoebe se encontraba escondida tras un grueso tronco, observando cómo su Hermana se enfrentaba ella sola a la asquerosa mujer aquella.
La pelirroja bajó de la escoba mientras su vestido largo se mecía de un lado a otro, las mangas de aquella vestimenta rosaban la cara superior de sus manos, se dirigió lentamente hacia Alice quien temblaba de pies a cabeza, Phoebe no sabía qué hacer, estaba indecisa, sabía que Alice podía enfrentarse a la mujer, pero la pelirroja Bruja era muy poderosa.
- Al fin…desde hace mucho que no veía a una de las tan famosas hermanas Granger en persona.- comentó la joven mujer tan tranquilamente como si aquello fuera una excursión más, Alice veía a todos lados, el grupo de Brujas riendo a carcajadas y cuchicheando, buscando una probabilidad aunque fuera mínima, de salir viva de ahí.
- Ni siquiera lo intentes, querida… no saldrás con vida de esta… no está vez.- decía la joven pelirroja mientras andaba de un lado a otro, avanzando poco a poco hacia Alice quien apuntaba con su varita, siguiéndole los pasos.
Tres pasos a la derecha, dos a la izquierda, uno al frente y repetía el procedimiento, llegando lentamente pero eficaz hacia la bruja, aquella misma que su Domina le exigía darle caza y llevar su cuerpo sin vida hacia su presencia.
- Puedes matarme de una vez… pero no te diré nada más…mis hermanas me vengaran ya lo verás…- contestaba Alice mientras sonreía dulcemente.
- Mi pobre e Ingenua Alice…- el nombre sorprendió a la muchacha, no había esperado que aquella Bruja llegara a identificarla.
- Oh, pero no pongas esa cara, cariño…llevo mucho tiempo estudiándolas en la distancia, observando cada paso y gesto de sus cuerpos, su risa, su llanto, su ira… ¡Todo cuanto cambio en ustedes logro percibirlo! Y por fin he dado a la manera de poder identificarlas a cada una de ustedes… pero dime querida… ¿Quién era esa Hermione con la mirada tan decidida…con valor invaluable? ¿Era la valiente Jane, la salvaje René? Phoebe no creo, Hermione ya murió, la pequeña Mione no es tan alta ni tan madura… dime Alice querida ¿Quién era esa Hermione? – las preguntas martilleaban dentro de la cabeza de Alice y de Phoebe quien presenciaba la escena en completa clandestinidad.
- …Esa Hermione a la que has visto y observado apenas, no es otra más que la peor pesadilla de la Domina Mortis y la tuya, evidentemente, QUE-RIDA…- Phoebe quedó en una pieza al escuchar el tono que Alice usaba para aquella mujer, era increíble el valor que había acumulado, sonrío al notar lo mucho que logró parecerse a Jane y a René en esos momentos.
- Maldita tonta… ¡en este mundo no hay nada que la Domina Mortis y yo le temamos!
- ¡Pues es hora de que le tengan miedo a algo! ¡Porque es bien sabido que la Domina Mortis hay algo a lo que teme! ¡Y ESE ALGO MALDITA BRUJA ES LA DOMINA PRIMA! –gritó Alice con toda sus fuerzas, brillando con enorme valor ante los ojos perplejos de Phoebe.
- ¡CRUCIO! – gritó la enrojecida Bruja, Phoebe cerró los ojos y desvió el rostro al escuchar los adoloridos gritos de Alice, la castaña se retorcía sobre el suelo, moviendo hojas y ramas mientras sufría sobre ellas.
- Así que era cierto… lo que la Domina Mortis tanto temía sí que existe y ustedes la han llamado…- decía la pelirroja mujer mientras iba y venía de un lado a otro.
- Ella está aquí… ella ha venido a destruir a tu jodida Domina…- lograba decir a duras penas Alice tras sentir los espasmos de dolor provocados por el imperdonable.
- Malnacidas…- masculló la pelirroja mientras levantaba una vez más su varita en contra de la débil castaña, Phoebe se mordió el labio, sollozando en silencio, envidiando el valor de Mary Jane y René, admirando la fuerza de voluntad de Alice, y ahí estaba ella, acobardándose tras un árbol, temiendo por su vida mientras una de sus Hermanas arriesgaba la propia para salvar a las demás, no era justo, no era justo que ella fuera una miedosa, una cobarde sin remedio…
- Maldita sea… si tan solo yo…- se decía mientras apretujaba los puños.
- ¡Pues Muere y únete con la Domina Mortis! –gritó la Bruja de cabello de fuego, fue en ese momento cuando Phoebe abrió los ojos de golpe, lo sabía, cuando Alice muriera su poder iría a parar a manos de la Domina, la mujer que traía muerte, sus ojos derramaron lagrimas gruesas.
Todo pasó tan rápido.
Alice se sorprendió al verse arrastrada por algo invisible que la llevó a rastras por todo el suelo, vio la imagen de la mano derecha de Domina alejándose a grandes velocidades, y con sus marrones ojos pudo distinguir a Phoebe saliendo de su escondite, mirándole con una enorme sonrisa en los labios.
- "Sobrevive, Hermana" – pudo entender sus palabras murmuradas de aquellos labios idénticos a los de ella.
Y finalmente, la imagen se perdió con la lejanía.
- ¡PHOEME, NOOOOOOOOOOOOOO! – gritó al acabar la velocidad de aquel hechizo y tras identificar un brillante rayo verde en la lejanía del bosque.
El silenció reinó, su voz calló mientras sus su alma era arrebatada de su cuerpo, el cuerpo inerte de Phoebe Granger golpeó el suelo mientras las hojas eran levantadas, el viento sopló suavemente meciendo los mechones castaños de la muchacha.
Y su asesina se acercó lentamente al cuerpo y con sus azules ojos le observó, y lentamente, las comisuras de sus labios comenzaron a elevarse, hasta que un escandaloso ruido salió de su garganta, liberando una molesta carcajada, se dobló mientras abrazaba su vientre y seguía riendo por lo sucedido.
- ¡Tonta y mil veces tonta! ¡Tú vida por la de la otra maldita miserable, listilla de mierda! ¡ALICE, TE BUSCARE Y TE ATRAPARE Y MUERTE TE DARÉ! – gritó aquello rabiando completamente.
Hermione se ocultó tras un centenario árbol, la cual le protegía, las explosiones y los gritos continuaban haciendo eco por todo el bosque, mientras que, de repente una extraña sensación comenzó a invadirle el cuerpo, Riddle, quien estaba en una misma posición no muy lejos de la castaña, le miró de soslayo, la mocos Mione le miraba con curiosidad mientras el hombre le cubría la boca con su mano libre.
Los azules ojos de Tom observaron a Granger, la joven estaba perpleja y había palidecido de un segundo a otro, la castaña se llevó la mano al pecho, había pasado algo que la había asustado, sintiendo una terrible sensación de… ¿pérdida? Tal vez, pero ella no lo sabía, los marrones ojos de Hermione se levantaron para encontrarse con unos curiosos ojos azules.
- Tenemos que salir de aquí.- escucharon la voz de René que parecía demasiado tranquila, Hermione volteo a mirarla y lo supo al mirarle los ojos cristalinos de la muchacha.
- ¿Qué ha pasado? – preguntó Hermione mientras se acercaba, no había rastro de ni una bruja alrededor, los demás hicieron lo mismo hasta rodear a ambas Granger.
- ¿de qué…?
- Esa sensación, tú también la sentiste… ¿Qué fue? – preguntó Hermione bastante molesta.
- Domina…
- Fue como… si algo que hubiera tenido, ya no estuviera… ¿Qué carajos fue eso? – Hermione puso sus manos sobre los hombros de una preocupada René.
- Lo sentiste… lo sentiste Domina…- susurró la joven para el desconcierto de los demás.
- ¿Qué pasa Granger…? – preguntó un Tom ceñudo.
- Domina Prima…- interrumpió René mientras levantaba sus manos y los colocaba sobre los hombros de Hermione, esta le prestó atención.- lo que tú has sentido, lo que yo eh sentido, lo que ambas sentimos… fue la muerte de una de las mías…una de mis Hermanas ha perdido su vida.- anunció René mientras se mordía el labio inferior, cerrando los ojos con fuerzas, luchando con las ganas de llorar.
Phoebe.
El nombre llegó a la mente de ambas como por arte de magia, Hermione no entendió aquel lazo tan extraño que compartía con aquel grupo, eso se debía a que todas ellas eran la misma, el mismo poder, el mismo cuerpo, el mismo espíritu, la castaña bajó las manos y las dejó caer a su costado pesadamente.
- ¡Domina Prima! – se escuchó el grito de su propia voz, René y Hermione se giraron para encontrarse a lo lejos a Alice, quien cojeaba, la joven estaba evidentemente herida.
- ¡Alice! – gritó una preocupada René mientras corría hacia la ya mencionada.
- ¡¿Qué ha pasado?! – preguntó Hermione quien iba tras la chica.
Alice tropezó con alguna rama, su cuerpo lastimado por el cruciatus no pudo soportar más el equilibrio y se fue de bruces hacia el suelo, pero fue detenida por las manos de René, quien la mantuvieron de pie, los ojos marrones de ambas se miraron fijamente.
- Lo siento… lo siento…- se disculpó la Ingenuidad mientras dejaba caer el llanto, Rene no se había percatado de ello, pero ya estaba llorando en silencio, Hermione se detuvo, sintiendo que aquel momento no le pertenecía.
- ¿Quién… fue? – preguntó una muy serie René, el escalofrío recorrió por los cuerpos que escucharon aquella voz aquella pregunta, Alice se enderezó y endureció la mirada, sus labios se volvieron una línea.
- Fue ella, la maldita mierda pelirroja…la Bruja mano derecha de La Domina Mortis.- contestó Alice mientras elevaba las manos y con ellas se cubría el rostro, un doloso llanto hizo eco por aquella zona silenciosa. René se giró sobre sus talones y encaró a Hermione, Tom Riddle estaba sorprendido más aquello no lo demostró, pues aquella dura mirada penetrando y oscura le había congelado por un momento y el hombre no se había percatado, que al igual que aquellas tres Granger, la pequeña Mione, también poseía aquella oscura mirada.
- Domina Prima… me temo decirte que la mujer que prácticamente te asesinó, no es otra más que una a la que apodamos la ramera de fuego…- empezó a decir René mientras se acercaba a los viajeros del tempo.
- ¡¿Y quién carajos es esa maldita puta roja?! – gritó Ronald ya exasperado por todo eso, los ojos marrones de René se detuvieron para mirarle, sonrío arrogante.
- Esa Puta roja a la que has llamado, no es otra más que la mierda de tu hermana… Ginevra Weasley, la gran traidora.- confesó la joven mientras levantaba la barbilla y enviaba una mirada de odio puro hacia el pelirrojo.
- Hija de puta, tienes que estar bromeando…- se escuchó la voz de Harry Potter.
Hermione se volvió para encarar a Ron, quien simplemente se había quedado quieto, aquello no podía ser verdad, Ginny no podía haberlos traicionado de aquella manera tan vil, la castaña dirigió su atención hacia Alice y René.
- No tenemos por qué mentirte, Domina Prima.- intervino René mientras envolvía a Alice en un abrazo, la pérdida había sido, de una manera u otra grande.
- ¿Por qué, porqué Ginny nos ha traicionado? – preguntó Ron, todos ahí notaron la voz temblorosa del muchacho mientras daba un paso al frente Hermione simplemente ponía atención, por otro lado, Tom Riddle, que aún cargaba con Mione, estudiaba cada gesto de aquel grupo de Brujas y Magos.
- ¿La pecosa traicionando a Potter? No me lo puedo creer, si lo hizo fue por una buena razón…- comenzó a decir Draco mientras se cruzaba de brazos.
- Si hay una buena razón.- contestó René mientras veía a Hermione.
- ¿Qué tiene que ver…Hermione con que Ginny nos haya traicionado? – preguntó Harry.
- El odio, Ginevra Weasley… odia a Domina prima…- contestó una seria Alice.
Jane y Malfoy se encontraban frente a frente al grupo de brujas, todas ellas riendo a diestra y siniestra, como si morir y ver fallecer unas a otras fuera cosa de diversión.
Domina Mortis, caminando como una leona en pleno acto de cacería, observando fijamente a las dos presas que desde hace mucho tiempo había tenido el antojo de tener entre sus manos, quería tomarles por el pescuezo y apretujar poco a poco y ver el cambio de color en sus caras; un pie delante del otro, una y otra vez, meciendo su cuerpo de un lado a otro, sus hombros desnudos moviéndose perezosamente al compás de andar sensual y salvaje.
Malfoy apretujó la quijada, no tenían demasiadas opciones de sobrevivir ante la presencia de aquella maligna bruja, Jane levantó su varita y apuntó a la Domina Mortis, la cual sonrío, el rubio simplemente observaba esos labios rojizos que jamás cambiaban de color.
El antifaz blanco con salpicadura hacía destacar los dorados ojos que le veían con burla y determinación, Jane estaba a punto de romperse los dientes por la presión puesta en ellos, la odiaba, la odiaba de sobremanera al ver como su mundo se desplomaba y se sumergía en la oscuridad gracias a aquella mujer.
- Y una vez más, mi querida Jane, nos encontramos todos reunidos ¿Quién va a morir está vez, a quien vas a sacrificar para seguir protegiendo a la mocosa? Acaso… ¿será Phoebe o Alice? Quizá y con un poco de suerte, será la impertinente de René… pero tú, Mary Jane… tú eres el premio al final de la batalla… tus hermanas caerán una por una y serás testigo de su muerte…- decía la Domina Mortis mientras andaba de un lado a otro, acercándose a un árbol delgado y verde, Jane le prestó atención, ella estaba jugando con ellos, divirtiéndose a costa suya, frunció el ceño al verla dar vueltas alrededor del árbol, mirándole a través del antifaz, no podía evitar sentir asco al verla disfrazada de aquella manera tan descarada, lo recordaba, aquella salpicadura que adornaba aquel objeto.
Isabelle. La Hermana había sacrificado su vida para ponerlas a salvo, y lo único que encontró fue la muerte más lenta, ella y René habían encontrado el cuerpo de Isabelle Granger tirado como un sucio trapo viejo sobre las escaleras de Hogwarts, aquellas mismas que alguna vez habían sido insoportablemente movibles.
Y recordó la primera vez que sintió aquel infernal sentimiento recorrer su cuerpo, de lo mucho que le lloraron su muerte, esa maldita conexión que había entre ellas que las obligaba a sentir la muerte tocándoles.
- Pagarás Domina Mortis, algún día tú… pagarás por cada lagrima de tú víctima, cada grito…
- Pero no hoy…- interrumpió la mujer mientras se alejaba del árbol y levantaba su varita.- no tienes oportunidad contra mí, Mary Jane… tú no eres capaz de derrotarme.- anunció la malvada mujer mientras sonreía, Jane apretujó la mano con la que sujetaba la varita, estaba tentada en lanzarle un Avada Kedavra pero sabía que la maldición asesina no surtiría efecto en aquel despreciable ser, si tan solo…
- Anda… vamos… verifica una vez más que no pueden matarme… ni tú ni el patético de Malfoy.- El mencionado lanzó una mirada de reojo a la castaña, quien mantenía la quijada fuertemente apretada.
Harry y Ron voltearon a ver a Draco y a Hermione, y les hicieron una señal de que podían acercarse, el pelirrojo y el castaño estaban ocultos tras una pequeña colina, Tom Riddle ya harto de su papel de niñera soltó a la pequeña Mione, pero en el instante en que la chiquilla iba a soltar el llanto, el Mago Oscuro se la cerró con una mano, enviando su peor y más profunda mirada de odio, intentó intimidar a la niña, pero sus esfuerzos fueron en vano, Mione estaba encantada con aquel hombre.
- Maldita mocosa del demonio…- masculló el hombre mientras la tomaba de la mano y la arrastraba.
- Tus ojos… son como dos zafiros.- dijo Mione mientras levantaba la mirada, Riddle respondió a aquel, según él, el ataque visual.
- Si, pero cállate ya…- le respondió ariscamente.
- No.- dijo la niña mientras sonreía, Tom le observó sin responder a aquello, el joven tenebroso simplemente se preguntó cuál de todas las atrocidades que había cometido antes fue lo suficientemente mala como para merecer tal castigo.
Hermione y Ronald compartieron miradas incrédulas después de ver a la supuesta Domina Mortis, René se las había señalado mientras Jean y Malfoy se enfrentaban a la mujer.
Draco se estremeció enormemente al ver a su yo del futuro caer al suelo estrepitosamente debido al cruciatus, los gritos del hombre solo provocaron en él una sensación de emociones que golpearon su pecho.
- ¡Ya basta! – gritó Jane mientras se lanzaba al suelo y abrazaba a un muy herido Malfoy.
- ¡No interfieras! ¡Crucio! – gritó Domina mientras se acercaba lentamente, Jane soltó el grito mientras caía de espaldas a unos metros tras Malfoy, el hombre intentó ponerse de pie, pero al mover sus manos, fue interrumpido, la mujer enmascarada pisoteó su espalda, enviándolo nuevamente al suelo, Hermione apretujó las manos, su varita por poco y cruje ante aquello, Malfoy estaba siendo usado como alfombra por aquella oscura mujer quien sonreía y giraba sobre la espalda del rubio.
- Maldita hija de puta…- se escuchó el poco educado vocabulario de Draco, Hermione endureció la mirada.
- ¡Pero miren quien viene ahí! – gritó Domina ante los gritos de las brujas que le acompañaban esa mañana, en el cielo despejado sobrevolaba sobre sus cabezas Ginevra Weasley, Ron no podía creerlo, su hermana, en verdad era una traidora; el escalofrío cubrió sus cuerpos al ver el cuerpo inerte de Phoebe, quien levitaba de cabeza a mando de la varita de la pelirroja.
- ¡Domina Mortis, le traigo un obsequio! – gritó la desquiciada Weasley mientras liberaba el cuerpo sin vida del hechizo, dejándolo caer. Domina sonrío abiertamente, satisfecha por aquella muerte.
Y del cielo cayó el cuerpo, el cual llegó a tierra y golpeo fuertemente, Hermione se estremeció a más no poder, vio los cabellos rizados regados por entre las hojas, las manos extendidas a los lados, las piernas de aquella mujer dobladas de una manera estremecedora, y sus ojos, lo peor de aquella escena macabra era la mirada de aquella mujer.
- Phoebe…- se escuchó la vocecita de Alice, que más que un tono triste aquello sonó como un lamento.
- Lo pagará… lo juro por mi vida… que lo pagará.- prometió Rene para luego estremecerse y darse cuenta de que la Domina Prima se dirigía hacia aquella escena.
- Granger… ¿pero qué haces, regresa aquí? – gritó en un susurro el rubio quien se puso de pie e intentaba ir hacia la castaña, pero fue detenido por la mano de René.
- Si vas a ahí… morirás… y lo echaras todo a perder.- dijo la joven.
- Pero ella…- intervino Ronald.
- Domina Mortis pensará que es una de nosotras… eso quiero creer.- comentó la muchacha mientras observaba a una Hipnotizada Hermione ir hacia el cuerpo, sus marrones ojos no miraban otra cosa más que su mirada idéntica observándole, tan opaca, tan vacía, sin vida…
Tom Riddle empujó a Mione hacia Potter y fue tras la sangre sucia de Granger, ya había escuchado lo poderosa que era aquella Bruja que se hacía llamar la Dama de la muerte, la mujer que jugaba a quitar la vida por diversión.
- Joder… ¡Riddle, vuelve aquí! – exclamó René al ver al imprudente hombre ir tras la domina prima, Mione le agarró de la manga de la capa y negó con un movimiento de mirada.
- Déjalo ir…- dijo la niña con una enorme sonrisa en los labios, René no entendió a que se debía aquella demostración de felicidad por parte de la mocosa pero algo le decía que esa niña tenía ya sus propios planes, su cuerpo sufrió bajo el efecto de un escalofrío, algo muy pero muy dentro de ella le advertía que no era algo que quisiera saber.
- ¿Qué haces siguiéndome, Riddle? – preguntó Hermione mientras continuaba caminando de frente.
- Hicimos un juramento ¿lo recuerdas, Granger? Si algo te pasa y yo no te ayudo, moriré junto contigo y no puedo permitirme tener que compartir un infierno con….tigo Granger.- respondió el hombre mientras levantaba su varita, ambos caminando tan sigilosamente como podían, ambos mirándose de soslayo para luego volver sus respectivas miradas hacia el frente.
Domina Mortis observaba a una irritable Mary Jane, la ahora cabecilla de las Hermanas a las que poco a poco terminaría por aniquilar, sonrío al darse cuenta de que no estaba muy lejos de hacerse del control de aquel poder, una vez muertas aquel grupo de idénticas Brujas, lo demás sería pan comido.
- Una vez intenté hacerte reaccionar, te llamé para que me siguieras… a mí, no a esas… tú poder, curiosamente siempre fue más fuerte que las de tus otras hermanas, me pregunto ¿por qué…que es lo que te hace más especial que las demás? – preguntaba la Domina tras bajar de la espalda de un adolorido Malfoy.
- Al fin, no eres precisamente una pluma ¿sabes? – bromeó el hombre mientras enviaba una mirada a Jane, quien lo observaba sorprendida.
- Jodido idiota demente, solo a ti se te ocurre bromear en esta situación.- le dijo la muchacha mientras observaba a la domina girarse hacia el hombre, una vez más, las atenciones de la bruja tenebrosa, estaban sobre él.
- Te encanta estar bajo mis delicados cuidados ¿no es así, Draco Malfoy? – la voz de Domina Mortis sonaba a cansada, estaba más que aburrida de aquel Mago que solo le ocasionaba problemas, aquel que había asesinado a más de sus brujas que cualquier otro, sonrío, le daría una muerte lenta y muy dolorosa, fue por esa razón que levantó su varita.
- Siento que… hace mucho que no apago una vida, me temo Malfoy, que serás tú el que tenga el honor de morir bajo mi mano…- y la mujer se arrodilló frente al rostro del rubio hombre y le miró a los ojos, los platinos de Malfoy reflejando la mirada dorada tras el antifaz blanco.- pero antes, tengo que absorber más poder, pero no te preocupes, sé que no puedes vivir sin mi mirada sobre ti, pronto mis atenciones las tendrás por completo, querido.- y susurrado aquello, la mujer se puso de pie.
- Jódete maldita bruja…- fue la respuesta al verla alejarse de él y apuntándole con el arma mágica, pero la mujer se giró.
- ¡Levicorpus! – gritó; Hermione y Riddle se detuvieron al ver el cuerpo sin vida de Phoebe levantarse al aire, los ojos opacos de aquella muchacha seguían observándola.
Hermione frunció el ceño preocupada, esa escena ya la había visto antes, durante mucho tiempo había estado soñando con su muerte, se estremeció al pensar que tal vez aquellos sueños no se trataba de cierta manera de ella, sino de aquellas muchachas, ella, en esas pesadillas causadas por sus traumas podía percatarse de las diferentes maneras en las que moría una y otra vez, eran ellas, Phoebe, Mary Jane, Alice y René a las que en realidad soñaba con que fallecían de tal manera tan sangrientas…
- Maldita sea, jamás se trató de mí en realidad.- susurró la castaña mientras levantaba la varita y apuntaba, Riddle le miró de reojo y con su mano, hizo que la leona bajara la varita.
- Tengo curiosidad por saber… que es lo que va a hacer ahora esa Bruja…- fue lo único que dijo antes de volver su mirada hacia aquel escenario.
- ¿pero qué diablos hacen? Tienen que evitar que absorba la magia de Phoebe…- masculló una molesta René, la joven se tranquilizó en el momento en que Mione le puso la mano en el hombro.
- Deja de preocuparte tanto…René.- fue su comentario.
Por otro lado, Ron y Harry observaban atentamente a la pelirroja, quien se encontraba a unos pasos atrás de la Domina, quien seguía cubriendo su rostro con aquel antifaz.
Hermione le vio levantar el cuerpo, este reaccionó al encantamiento Levicorpus tras un suave movimiento de varita, Domina la atrajo hacia sí y le observó.
- Que hermosa es la muerte, no cabe duda…- se dijo más para sí misma que para los demás, los presentes, tanto los descubiertos como los infiltrados, le observaban atentamente. – Ven a mi…- susurró a escasos centímetros del rostro del cuerpo de Phoebe, y poco a poco, Hermione, Riddle tanto cómo Harry, Ron y un perplejo Draco Malfoy, observaron el destello dorado que comenzaba a cubrir el cuerpo sin vida.
Riddle jamás lo había visto, sabía muy bien que el poder mágico podía permanecer vivo durante días, tal vez semanas después de la separación del alma y del cuerpo, pero jamás había sido testigo del acto de presencia de tal cosa en físico.
- La magia debería ser como el espíritu.- comenzó a decir Riddle sin un motivo en especial, Hermione le puso un poco de atención sin dirigir su mirada hacia él.- debería sentirse, más no verse… ¿qué mierdas significa esto? – preguntó el Mago tenebroso mientras observaba las partículas doradas desprendiéndose unas de otras y entrar por la boca de la otra Bruja; Hermione dio un paso atrás, aquello no debería ser posible, alimentarse de la magia de otras personas era imposible…
- Tenemos que hacer algo…- dijo Hermione mientras volteaba a ver a Tom, este solo levantó la mirada, luego hizo ademán de dejarla pasar primero a ella.
- Adelante Granger… yo te cubro… la espalda.- dijo en un tono burlesco, la castaña le miró fijamente.
- Morirás si te atreves a traicionarme Riddle y puede que yo también al no hacer nada por ti.- fueron sus palabras tras dar un paso al frente con varita en mano.
- No lo haré… mi vida es lo más preciado que tengo.- aquel ataque de sinceridad sorprendió a la castaña más no lo demostró, ni siquiera estaba segura de que Riddle se hubiera percatado de aquello.
Mery Jane la observaba con los ojos de par en par, con sus labios entre abiertos y con la perplejidad obviando en su rostro, Ginny se acercó a la muchacha, la pelirroja le observó seriamente.
- No me encantaría nada más que matarte con mis propias manos, Granger... pero tú vida le pertenece a la Domina Mortis… - fue su comentario venenoso tras la mirada de la castaña.
- Y aunque tú tuvieras la autorización de esa Bruja, para que me mates, serías incapaz Ginny, por más incompleta que esté ahora, sigo siendo más poderosa que tú… - respondió Jean mientras apretujaba las hojas secas entre sus manos.
- ¡Maldita sangre sucia! – gritó Ginevra mientras levantaba su mano hacia la castaña, fue en ese preciso momento cuando la menor de los Weasley salió lanzada hacia el otro extremo, las demás Brujas se sobresaltaron ante el expulso lanzado hacia la segunda de Domina.
- ¡eres patética Ginny! – gritó Hermione quien se acercaba a grandes zancadas, Tom fue rápido, lanzó un Avada Kedavra seguido por un Crucio y tras la maldición torturadora, el hombre recibió a pecho lleno un confundus que le aturdió demasiado, esta vez Hermione se quedó sola, evadió varios hechizos, Malfoy le vio deslizándose sobre su cuerpo, rodar por el suelo y enviar un Crucio que golpeo de lleno el pecho de una de las brujas.
- ¡LEVANTATE! – gritó una furiosa Hermione, Jean recibió el impacto de su voz, lo que provocó que despertara de lo que sea en lo que se había sumergido, Malfoy sonrío, no tenía su varita pero recientemente podía conjurar hechizos no verbales, dejó inconscientes a varias brujas que comenzaron a sobrevolar en sus escobas, estas cayeron al suelo y no despertaron.
- ¡USTEDES! – gritó la Domina mientras dejaba caer el cuerpo de Phoebe, sus ojos, tras la mascada, visualizaron a otra más de las Hermanas, pero su cuerpo se estremeció al verla.
Sus ojos se encontraron mientras sus rizados cabellos se mecían de un lado al otro al compás de los desmarañados de aquella Granger, algo era diferente, algo le hacía peculiar entre todas las que había cazado y de las que aún le faltaba por asesinar. Sus ojos. Esos ojos.
Hermione y Domina Mortis, mirándose fijamente, sin si quiera parpadear, la castaña sintió las explosiones demasiado cerca, gritos, hechizos flotando por el aire, Brujas sobre sus escobas atacando a sus amigos, Jean y Malfoy defendiéndose uno al otro, Harry, Draco y Ron corriendo hacia ellos con varitas en manos, René pateándole el trasero a alguna Bruja… y ella, ella miraba al nuevo terror; Ambas levantaron la varita al mismo tiempo, apuntándose una a la otra.
- ¡EXPELLIARMUS! – gritaron ambas, sorprendiéndose al escuchar el hechizo de la otra, intentando desarmarse.
El mundo se volvió puro silencio, uno aterrador y macabro, el cual aturdió de sobremanera a ambas Brujas, todo a su alrededor se quedó quieto, sintiéndose observadas, Domina Mortis y Hermione se debatían entre una asombrosa batalla que no daba ventaja a una sobre la otra, los rayos destellaban, pero más bien parecían dos polos idénticos que se evadían, el hechizo de Hermione y el de la Domina Mortis no golpeaba al otro de ninguna manera, ambas mujeres apartaron la varita de un golpe, Hermione sintió el dolor inmediatamente en la muñeca, el golpe se lo había propinado su propio poder, el gesto de dolor no pareció desapercibido en el rostro de Domina, lo mismo había sucedido con ella.
- ¡Desmaio! – volvieron a gritas ambas Brujas a la par, pero obtuvieron el mismo resultado, una vez más, sus varitas les impedían dañar a la otra.
- ¿Por qué… por qué? – preguntaba una anonadada Domina - ¡ ¿POR QUÉ NO PUEDO HACERTE DAÑO?! – gritó finalmente mientras se lanzaba contra Hermione, la castaña, aún perpleja no le vio venir con varita en mano.
- ¡Expulso! – La ronca voz de Tom Riddle despertó a Hermione, la castaña vio a la Bruja oscura Salir volando por los aires y golpear el suelo, la joven inmediatamente sintió a Harry y a Draco a su lado, apuntando con sus armas mágicas a aquella mujer.
- ¿pero qué diablos sucedió, Granger? – preguntó Draco.
- Mierda… eso fue muy extraño.- comentó Harry mientras se sobresaltaba al ver a la malévola bruja ponerse de pie de brinco.
- Joder… está mirándonos, nos va a matar, pero no antes de que nos torture y nos haga…
- ¡Cállate Comadreja! – interrumpió Draco con un grito.
- Granger… ¿Qué fue eso? – Tom quería una explicación, aquello era bastante inusual, solamente una vez había visto que dos varitas se negaran a atacar al oponente de su dueño. Y eso fue cuando él y Harry Potter se enfrentaron y fue por el hecho de que sus varitas eran gemelas, pero lo que había pasado entre la Domina y Granger había sido un tanto diferente, los hechizos ni siquiera habían chocado.
- No tengo ni idea, Riddle…- respondió Hermione mientras veía el pequeño trozo de rostro de Domina, el antifaz se había desquebrajado de una parte, dejando ver solo una parte de su ojo izquierdo, Hermione nunca había visto una mirada de tal magnitud, tan profunda, tan dorada, tan llena de un sentimiento que le parecía tan conocida.
- Vas a pagar por esto… ¡¿Me escuchas?! ¡vas a pagar por esto! – gritó la Bruja mientras hacía reconocimiento por la zona con la mirada, sus brujas habían sido prácticamente aniquiladas, de repente, y para sorpresa de los sobrevivientes, Domina Mortis se lanzó al cielo envuelta en una espesa nube oscura.
Tom sonrío; lo había reconocido en el momento en que su hechizo había golpeado el cuerpo de aquella mujer, era una Bruja asombrosamente poderosa, de eso no le quedó duda, pudo medir su poder mágico, abrió los labios en una sonrisa abierta, sería bastante interesante enfrentarse a aquella dama oscura.
- Tenemos que irnos.- interrumpió Mary Jane mientras veía a las pocas Brujas que habían quedado, escapar como unas cobardes.- tenemos que llegar a Grimmauld place, por el momento no creo que nos persigan… la Domina Mortis está muy enfadada…
- Y herida…- interrumpió Riddle mientras se cruzaba de brazos.
- ¿Cómo lo sabes? – preguntó Malfoy.
- Granger… ¿Por qué no se los explicas tú? – el hombre se dirigió hacia una despistada Hermione quien reaccionó dando un pequeño salto.
- Eh… Bueno… por qué al atacarnos nuestras varitas nos golpeaban antes de dañar a la otra….- contestó la muchacha ante una perpleja Jean.
- Es como… ¿si tu varita estuviera defendiendo a la Domina Mortis? – preguntó Jean.
- Si, lo mismo pasaba con la varita de esa mujer… es como si…
- Sus poderes mágicos se reconocieron a través de las varitas…- volvió a interrumpir el Mago tenebroso pero esta vez, una sonrisa surcaba en su rostro.
- ¿de qué mierdas te ríes maldito idiota? – preguntó Draco quien hizo el intento de irse en contra de él, pero Malfoy lo detuvo por el hombro.
- Deja que se explique….- le dijo mientras le miraba a los ojos.- no seas impaciente.- continuó diciendo.
- Bueno, Granger… tengo la sospecha de que esa mujer… es más parecida a ti de lo que crees…- comentó Riddle mientras se dirigía hacia la muchacha y le veía a los ojos.
- No entiendo… ¿estas queriendo decir que la Domina y Hermione son…? – pero Harry no pudo terminar aquella pregunta
- De hecho… creo que deberíamos ir al cuartel de la resistencia, Malfoy, tenemos que hablar con la única persona que logró ver cara a cara a Domina Mortis…
- Ella jamás ha hablado, Jean…- contestó Malfoy, los castaños ojos de Jean le miraron.
- No a nosotros…- dijo mientras volvía sus ojos a Hermione.- pero cuando vea a Domina Prima, creo que soltará todo lo que sabe.- continuó diciendo la joven mientras se giraba y partía hacia Grimmauld Place.
- ¿de quién están hablando? ¿Quién es ella? – preguntó Harry.
- Estamos hablando de Luna Lovegood.- respondió Malfoy.- ahora tenemos que irnos de aquí.
Domina se observaba en el espejo mientras se apartaba lo que quedaba del antifaz, arrojándolo a un lado y terminando de romperlo, se miró al espejo, sus ojos dorados abiertos de par en par, no podía creer lo que había pasado, levantó sus manos y miró las palmas de estas, estaban temblorosas y eso jamás le había pasado.
- ¡Maldita sea! – gritó mientras apretujaba las manos y los volvía puños, dolía, lo que haya pasado en el bosque, le había lastimado, y de repente sacó la varita de sus ropas y le observó, esta temblaba a causa de sus heridas manos. – ¿Qué fue lo que pasó? ¿Quién diantres era ella? ¡Hija de puta, me pagarás por haberme lastimado! – gritó mientras arrojaba la varita contra el espejo, este se agrietó por el impacto.
- Domina… ¿puedo pasar? – la voz de Ginny le hizo calmarse un poco, la mujer se acercó al armario y abrió las oscuras puertas, sacando una de las tantas máscaras que usaba para mantenerse en el anonimato, nadie sabía él por qué lo hacía.
- Pasa…- ordenó mientras se acercaba a la silla que estaba a lado del enorme ventanal, se sentó y acomodo las piernas sobre uno de los brazos de esta, estaba cansada, sorprendida, enojada, muchas emociones cruzaron su pecho ese día.
- Mi señora… ¿se encuentra usted bien? – preguntó la pelirroja mientras se sentaba sobre sus rodillas a unos cuantos metros de la Domina.
- No, no estoy bien Ginevra… ese ataque de esa maldita Bruja me ha dolido ¿pero por qué mi varita me ha traicionado de tal manera? ¡¿Por qué?! – gritó desesperada, Ginevra le observó sorprendida, no había tenido idea de lo sucedido durante aquella batalla entre la Domina y aquella Granger.
CONITNUARA...
P.D. - Antes de despedirme por completo por esta ocación, quiero hacerles un comentario, espero recibir algún Consejo de alguna de ustedes y si es posible de todas las que me han leído...
Esto e slo que pasa; Antes de subir el Capitulo actual, me he leído un FanFic de Harry Potter como pareja protagonista DE (Fenrir Greyback y Hermione Granger) al principio estaba renuente a seguir leyendo por qué el Hombre Lobo es para mi, un personaje Ruin, de lo peor... luego me puse a pensar ¡PERO SI YO AMO A LOS HOMBRE LOBO Y A LOS VILLANOS! riendome por mi estúpidez, me di cuenta que Fenrir Greyback cumple ¡CON TODOS LOS REQUISITOS QUER PIDO PARA UN BUEN PERSONAJE! y leí y leí más Fic's... y me enamoré del Licántropo... :) si escribo una Historia GreyNger... ¿Lo leerían? Les pregunta por qué sé lo fanaticas que son de los Dramiones, Tomione y Salmione... y no me gustaría disgustarlas.
de verdad, me encantaría saber lo que piensan al respecto, de igual manera, ya inicie la Historia solo para sacarme la espinita... por cierto se llama "CANTICUM LUNAE" XD ja ja ja ja ja Saludos, nos leeremos la próxima semana (en realidad espero seguir soportando hasta el fin de semana...) :) Saludos y buena suerte con sus actividades de Verano :p
BlackAthena66.
