Hola...!

Y eme aquí actualizando, con los dedos cruzados esperando que les guste el Capitulo... que por cierto ¿recuerdan lo que les advertí anteriormente? ¡ SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII ! LEMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOON y creo que... mucho, pues la mayor parte del Capitulo contiene escenas eróticas...

ADVERTENCIA: Si eres menor de edad y de mente inmaculada, este capitulo no está recomendado para Ti, en cambio si eres menor y gustas de este tipo de lectura, lees bajo tu propios riesgo, no me hago responsables de traumas sufridos después de LEER... XD

P. D.- Realmente no se si sea demasiado explicito, ni siquiera estoy segura de que les guste, intenté hacerlo de la manera mas sutil posible, además hay una doble situación en este Capitulo ojalá le entiendan... :) Sin más, les dejo agradecinientos y muchos Saludos...


DOMINAMORTIS

6

"El amor es un ardiente olvido de todo"

(Víctor Hugo)

Luna sonreía, todo el mundo, al menos de ese presente, estaban sorprendidos y todo gracias a la Domina Prima, en otras palabras, la presencia de Hermione, había traído de vuelta a la Luna Lovegood que habían conocido antes de la tragedia y eso, en parte era bueno, Theodore estaba demasiado agradecido con Hermione por haberle devuelto a su Luna, a la chica excéntrica y de pensamientos extrovertidos que alguna vez había sido…

- Tenemos que averiguar cómo vamos a entrar a ese sitio.- comentó Malfoy mientras iba y venía de un lado a otro dentro de aquella habitación, los hombres se habían reunido dentro de una de las habitaciones desocupadas, la cual Potter y Malfoy habían tomado como una oficina.

- Nurmengard es… en otras palabras un callejón sin salida, es fácil entrar, pero nunca salir…- empezó a decir Harry ante las miradas de los demás.

- De hecho, si hay una salida, pero en el momento en que entremos, seremos detectados… hay ciertos puntos dentro de la prisión Bosniana, trasladores solo hay uno… y debe encontrarse escondido en una de las oficinas principales… - la información proporcionada por Nott preocupó al resto de los presentes.

- En ese caso Nott… no solo es entrar, sino también tomarnos el tiempo para averiguar donde se encuentra el maldito traslador… - comentó Draco mientras daba un paso al frente.

- Nadie dijo que sería fácil… otra cosa, Nurmengard es una prisión flotante, rodeada por kilómetros de agua… seremos detectados en el momento en que entremos en el área… solo espero que la Domina mortis sea tan malditamente confiada que no tenga a sus brujas vigilando los alrededores…- las palabras de Malfoy dieron en que pensar.

- Tenemos que pensar muy bien si esto vale la pena ¿de verdad Voldemort va a ayudarnos? – preguntó un Harry bastante dudoso.

- Ya lo está haciendo, Potter… bajo un inquebrantable pero lo está haciendo… tenemos que arriesgarnos, él poder junto con el odio que Riddle de este tiempo le tiene a la Domina Mortis, será una gran oportunidad para vencerle.

- Lo dudo… una vez libre corremos el riesgo de que nos ataque después…- interrumpió Draco, quien con sus brazos cruzados, aún parecía dudar del plan de Nott.

Tom, quien se había mantenido al margen durante todo ese tiempo, simplemente observaba, se descruzó de brazos y dio un paso al frente, las miradas se posaron sobre él.

- Bueno, cómo veo que Dumbledore le hizo falta enseñarles cómo utilizar su maldita imaginación, permítanme ayudarles… pueden tentar… a mi yo de este tiempo, seducirlo con la libertad y la venganza…atarle a un inquebrantable como Granger hizo conmigo y yo hice con ella, es la mejor opción que tenemos… - el hombre guardó silencio mientras pasaba su mirada sobre los demás hombres, quienes le miraban sorprendidos.

- Aquí la pregunta es… ¿Qué estás planeando, Riddle? – preguntó Harry; Tom sonrío de medio lado, ese chico lo conocía demasiado bien, para mal suyo.

- Harry Potter… muy buena pregunta, yo no gano nada más que continuar con vida, hice un trato con Granger… si algo le pasa a ella… yo muero, pero si algo me sucede a mí, ella irá al infierno conmigo… ¿entiendes?

- En estos momentos no hay nada más importante para ti más que conservar tu vida… pero estoy seguro de que están planeando algo Tom, no estoy seguro de que… pero estás al pendiente de todo demasiado bien que hasta da miedo.- fue la respuesta del joven Harry, Tom soltó una carcajada fuerte y burlona.

- ¡Potter, Potter, Potter! Deberías dejar de juntarte tanto con el demente de Dumbledore… esa paranoia acabará por volverte loco.- contestó el hombre mientras se daba la media vuelta y salía de aquel lugar.

El silencio reinó dentro de aquella habitación en cuanto Riddle desapareció tras la puerta, Malfoy soltó un bufido y mientras miraba la puerta recién cerrada, añadió…

- Por muy macabro que sea ese jodido loco, tiene razón, tenemos que seducir a Voldemort con la libertad y la oportunidad de vengarse de la Domina Mortis…- el comentario del rubio hizo sobresaltar a varios.

- ¡No podemos confiar en Voldemort! – gritó Ronald mientras los demás le veían sobresaltarse.

- Pues tenemos que… por qué es la mejor idea hasta el momento ¿o que, comadreja, a ti se te ha ocurrido algo mejor?

- Ya basta chicos… Malfoy, creo que debemos ir pensando cómo es que vamos a entrar a Nurmengard…

- A mí se me ocurre algo… - comentó Weasley mientras se cruzaba de brazos, el pelirrojo al ver que nadie decía nada, optó por proseguir con lo que iba a comentar.- tenemos que dividirnos en dos grupos, uno pequeño y otro grande, jugaremos a distraer y a infiltrarnos…

- El pequeño grupo entrara a Nurmengard mientras que los demás atacamos la estructura de la prisión… distraeremos a las brujas… pero ese es un plan muy peligroso, donde muchos podrían morir…- interrumpió Potter adivinando las intenciones de su amigo.

- ¡Vaya Weasley, hasta que usaste la cabeza! – exclamó un divertido Malfoy quien palmeaba la espalda del pelirrojo, este simplemente negaba con un movimiento de cabeza.

- Bien, bien… Potter, tiene razón, es una plan descabellado donde podríamos perder la vida todos, pero es la única manera ahora hay que ver quiénes serán los valientes en ir a las mazmorras….- la diversión murió en el momento en que Nott mencionó aquella zona de la prisión de Nurmengard.

Hermione dejó a Luna dentro de la habitación de esta para que la joven descansara, ya habían sido muchas emociones por un día para la rubia y para ella misma, la castaña comenzó a subir las escaleras, sabía que los chicos tramaban algo y que su próximo movimiento era atentar contra la Domina, pero algo dentro de ella le decía que las cosas iban a ponerse cada vez peores.

La joven de rizados cabellos se detuvo a mitad de los escalones al encontrarse con Tom Riddle, los azules ojos de este reflejaban su delgada figura.

- Granger…. Vete preparando, por qué dentro de poco estaremos hasta las narices de hechizos y brujas sobre nosotros.

- ¿Vamos a atacar, tan pronto? – preguntó la muchacha, Tom se recargó en el barandal de madera oscura.

- ¿Qué comes que adivinas? Y será mejor que escuches atentamente lo que voy a decirte, al parecer esos amiguitos tuyos no quieren involucrarte demasiado, ni a ti, ni a la Lunática y mucho menos a tus….excéntricos clones tuyos… - Tom sonrío de medio lado al ver el notable enfado de la joven. No sabía él por qué, pero sentía una extraña satisfacción verla enfadada, había algo en su mirada que le gustaba, una especie de fuego y entre ese intenso brillo se reflejaba él, sí, eso era, le gustaba verse plasmado en esos ojos.

- ¿de qué diablos estás hablando Riddle? –preguntó la muchacha, él por otro lado comenzó a bajar el resto de los escalones que lo separaban, situándose a un lado de la castaña, giró su rostro hacia ella y le observó detenidamente.

- Nurmengard es la prisión donde se encontraba Gellert Grindewald, el Mago Tenebroso anterior a mi… él mismo fue quien construyó su propia prisión, irónico ¿No, Granger?

- ¿Qué tiene que ver esto con lo demás? –preguntó la muchacha mientras le veía sonreír.

- Bien, acompáñame, te lo explicaré...- fue lo único que dijo Tom mientras dirigía su mano para sujetar a Hermione por el antebrazo y obligarla a bajar los escalones, pero algo pasó, algo sucedió que provocó una fuerte sacudida entre la Bruja y el Mago, ambos se sobresaltaron, observando la zona en la que aquel electrizante escalofrío había iniciado, los blancos dedos de Tom rodeaban fuertemente el antebrazo de la muchacha, ambos levantaron la mirada y por primera vez desde que comenzó aquella sensación tan incómoda se miraron a los ojos.

- ¿Qué…que fue eso? – preguntó una desconcertada Granger, Tom no respondió, simplemente apartó la mano y sé le quedó mirando.

- Vamos… necesito ponerte al corriente de lo que está pasando.- fue lo único que dijo el hombre antes de comenzar a seguir bajando las escaleras, Hermione sé quedó en su sitio, mirándole alejándose e inconscientemente la castaña se llevó la mano a aquella zona que aún resentía aquel recorrido electrizante.

- Granger… ¿vas a venir o no? No tengo todo tu tiempo. – la voz de Tom Riddle le provocó un escalofrío, despertándola de aquella desconcertante sorpresa, la joven terminó por bajar los escaloncillos y alcanzar al hombre.

La pareja se encontraban fuera de la casa, ambos, en cuanto vieron la vieja mansión Black habían sentido la gran cantidad de encantamientos que la protegían, seguramente nadie en el exterior sería capaz de verles o sentirlos.

- ¿Qué es lo que ibas a decirme? Según tú necesito actualizarme respecto algunas cosas, Riddle… ¿por qué debería escucharte y no salir corriendo hacia Harry y Draco y preguntarles yo misma?

- Por qué si lo haces, te excluirán del viaje que haremos a la prisión de Nurmengard, donde se encuentra la domina mortis… o preferiría yo llamarla… la Granger tenebrosa…- Hermione frunció el ceño, y ahí estaba de nuevo el desgraciado que le encantaba burlarse de ella.

- Así que, lo que me estás diciendo, es que harán una visita al escondite de la Domina mortis… la atacaran… pero aún no me dices que es lo que pretenden lograr….- Tom sonrío abiertamente, esa chica le… encantaba en cierta manera, no tenía que enfrascarse dentro de una tormentosa explicación sin sentido, era claro que podía ir directo al grano y que ella podía sacar sus propias conclusiones sin temor a equivocarse.

- Hay un hombre en ese… lugar… que a tus amigos les interesa rescatar y…hacer una especie de alianza con él ¿me entiendes?- fue su respuesta mientras que continuaba estudiando el rostro de la muchacha.

- Claro como el agua, Riddle… pero ¿Quién es ese hombre? – preguntó curiosa. Algo andaba mal, pensó Hermione, algo que comenzaba a no gustarle.

- Granger… ¿crees tú que valdría la pena ir a un sitio donde es muy difícil acceder y tal vez no haya salida solo por buscar a una persona enclenque, débil y con temor a perder la vida?

- Así que ese… hombre, supongo yo que será un Mago… es muy poderoso, tal vez sea astuto y ágil, excelente duelista y con conocimientos sobre la Domina Mortis… - empezó a decir la muchacha para el placer de Tom, quien cada vez sonreía más, la castaña le miró por un determinado tiempo, el hombre le miraba fijamente, con esa enorme sonrisa abierta, mientras que los hoyuelos profundos en sus mejillas resaltaban atractivamente.

- ¿De qué te estás riendo…? ¡¿QUÉ TE CAUSA TANTA DIVERSIÓN?!– preguntó la muchacha, extrañada por tanta sonrisa y exaltándose a último momento por tanta risa de parte de Tom, lo que la desconcertaba aún más, por qué en su opinión, a ella la parecía una risa varonil, encantadora… pero ¡Era Tom Riddle!.

- Bueno Granger…- empezó a decir Tom mientras daba un paso hacia la castaña y se inclinaba un poco hacia ella, sus rostros quedaron peligrosamente cerca…

- Me alegra que tengas tan buen… concepto de mis habilidades.- contestó el hombre, dejando a la castaña anonadada por la confesión.

- ¡Tú! … es a ti… a quien irán a rescatar…- susurró la joven y tras decir aquello, Tom soltó una fuerte carcajada llena de diversión.

- ¡Maravilloso, simplemente perfecto, Granger…! Me alegro no haberte matado aquella vez… ¿sabes? de haberlo hecho ya estuviera muerto del aburrimiento…pues déjame decirte que si, Granger… es a…Lord Voldemort a quien necesitan ¡querida, no pongas esa cara! Así como encontraste la manera de atarme a mí, puedes hacerlo con él… - le decía sin desvanecer la sonrisa y la diversión en su cara.

- Hablas de ese hombre como si fuera algo distinto a ti, Riddle…- interrumpió ella, fue en ese momento cuando la castaña le vio sorprendido, sus ojos azules albergaban un brillo distinto a la burla, el cinismo y la maldad.

- Granger… no cabe duda que eres una Bruja excepcional… sacas conclusiones cuando pienso que no descubrirás nada… y si… ese sujeto, por lo que tus amiguitos han contado, es diferente a mí, Voldemort, por no llamarlo como tú me llamas… lleva cinco años siendo torturado bajo las mazmorras, acumulando más odio del que ya posee dentro del cuerpo…soñando con una venganza aún más cruel de lo posible… dime Granger… ¿serás capaz de controlar a ese monstruo? – las palabras de Riddle parecían querer sorprenderla, pero al parecer eso ya no era posible, ese hombre ya no era capaz de causar perplejidad en ella, o eso creía Hermione.

- Tú eres un monstruo Tom… tales criaturas tenebrosas no pueden ser controladas ni domadas, pero he pactado contigo y estamos en un...periodo de no violencia… atados uno al otro…quiero sacarte los ojos y las tripas por lo que me hiciste, quiero hacerte sufrir y quiero ver como la vida se te escapa del cuerpo… y sé que tú quieres lo mismo de mi… y si puedo seguir aguantándote… seguro puedo soportar tener a tu otro yo, cerca de mí, y si los chicos piensan que Voldemort es una pieza clave para vencer a la Domina Mortis… entonces yo también lo creeré, así tenga que vender mi alma al diablo para vencer a esa mujer, tenlo por seguro que lo haré…- dicho aquello, Hermione Granger se dio la media vuelta y entro a la vieja casona, dejando atrás a un serio Tom, quien poco a poco fue bajando el rostro pero con ojos fijos en el cuerpo de aquella muchacha, su sonrisa se ensanchó, mostrando su dentadura blanca y perfecta, no cabía duda de que era una Bruja poderosa, capaz de volverse en un alma aún más oscura que él, era por eso, sabiendo de lo que estaba pasando en esa época, consideraba a aquella bruja, en su primordial obra de arte, si, Granger era su obra perfectamente moldeada por él, se llevó la mano derecha al antebrazo de la izquierda, aún sentía cosquillas en esa zona, y lo supo, algo extraño había sucedido en el momento en que la había tocado, soltó una maldición, aquello solo podía significar una cosa…

Su magia la había reconocido.

La brisa golpeaba su cuerpo con fuerza mientras que sus rizos enmarañados se mecían con lujo de violencia sin un lugar fijo a donde ir, levantó las manos al cielo y con el rostro libre de la máscara plateada, la figura oscura y tenebrosa de Hermione Granger, se encontraba de pie en la cima de aquel sombrío y frío edificio.

Nurmengard; el lugar perfecto para ocultarse, donde el grupo de rebeldes no se atreverían a venir por ella, cerró los ojos y dejó que las primeras gotas de lluvia golpearan su rostro, ese rostro que odiaba enormemente, el que juró no mostrar a nadie.

Abrió los ojos, el fuego dentro de ellos estaba tan vivo cómo el espíritu de venganza que yacía dentro de ella, apretó los labios hasta volverlos una delgada línea, los odiaba, los odiaba fuertemente, a todos y cada uno de los que habitaban el mundo…

La luna llena sobresalía de entre las grises nubes, la Domina bajó las manos, observando al astro nocturno brillar con su lúgubre luz y sus ojos quedaron atrapados en aquel hechizo.

- Algún día… todos entenderán mi odio.- se dijo mientras entrecerraba los ojos, sintiendo la fuerza del ceño fruncido.

Ginevra Weasley echó el cuadro a la chimenea, su madre gritaba al igual que sus hermanos, estaba harta de tener que escuchar las patéticas suplicar por parte de la mujer que le había dado la vida, cada día, ¿Cuándo iban a entender que sus patéticos ruegos no servían de nada? Su vida ya estaba demasiado hundida dentro del mar de sombras, su espíritu corrompido por el odio; y mientras las cálidas llamas envolvían el lienzo mágico, Ginevra Weasley veía cómo las figuras de sus padres y algunos de sus hermanos, ya todos ellos muertos, comenzaban a desfigurarse lentamente, la pelirroja se estremeció al ver la mirada de su padre fija en ella, el hombre no decía nada, ni se movía, simplemente la observaba.

Su rostro desapareció casi por completo…

- Algún día Ginny, algún día sabrás lo equivocada que estas y te dolerá hija mía, cada muerte que causaste con tu varita…- aquellas fueron las suaves pero a la vez firmes palabras de Arthur Weasley antes de ser consumido por el fuego, Ginevra entrecerró los ojos, no, ella no se arrepentía de nada que había hecho durante los últimos años, ni siquiera haber matado a su familia.

- Por qué los odio…- dijo la muchacha mientras se sentaba nuevamente en el sofá, mirando las cenizas de aquel retrato.

Domina Mortis andaba por los fríos y solitarios pasillos a pasos lentos, se había cubierto el rostro con la platinada máscara mientras que a cada paso que daba dejaba un chorro de agua, estaba completamente empapada, con su cabello pegado al cráneo, sus ojos marrones vislumbrando el camino hacia su habitación.

Estaba cansada, harta… y todo por culpa de ella, y mientras pensaba en el enorme odio que seguía creciendo dentro de su pecho, comenzó a empuñar sus manos, sus filosas uñas clavándose en la carne de la palma de su mano, causándose una herida no más dolorosa de la que tenía dentro del pecho.

La puerta se abrió de par en par, golpeándose con la pared, la mujer entró a sus aposentos hecha una furia, antes de llegar a la habitación había enviado un patronus a Ginny, la pelirroja de su mano derecha ya se encontraba ahí tal y cómo lo había ordenado.

- Mi señora…- la llamó en forma de saludo, Domina mortis se acercó a la enorme cama y se sentó.- si gusta, puedo secar su cuerpo.- continuó diciendo la pelirroja.

- No, me gusta sentir la sensación de algo cubriendo mi cuerpo, como si estuviera bajo la protección de algún escudo…

- Por supuesto mi señora.- contestó la pelirroja mientras se reverenciaba, Domina le volteo a ver, estaba aburrida, no había nada que hacer y torturar a Lord Voldemort a mitad de la noche, no le apetecía, además que el hombre estaba a un paso de la inconsciencia total.

- Ginevra… ¿Qué te parece…organizar una fiesta? – preguntó la dominante Bruja Oscura, Ginny le observó sorprendida, las únicas fiestas que Domina Mortis había hecho eran aquellas en las que salían todas a volar y cazar a la muerte.

- ¿quiere que de aviso a las chicas? – preguntó la pelirroja saliendo de la sorpresa.

- ¡No, tonta! Una fiesta ¡Una fiesta de verdad! – exclamó extasiada mientras se ponía de pie y extendía los brazos al cielo, al bajarlos se acercó a la chica.

- Una fiesta ¿con música, comida y todo? – Domina sonrío al notar que después de todo, su asistente no era tan estúpida.

- Si… y un poco de espectáculo ¿Qué te parece?

- Podría usted, mi señora presumir a las demás del dominio que tiene sobre Tom…

- ¡NO! No… Riddle es mío… su dolor solo va a satisfacer mis necesidades… no la de las demás ¿entendido? - la pregunta causo escalofrío a Ginny, no entendía por qué la Domina Mortis estaba tan obsesionada con Lord Voldemort.

- "Quizá ella y Voldemort tengan un pasado en común" Como usted lo desee Mi señora, Voldemort permanecerá bajo las mazmorras.- el pensamiento de Ginevra Weasley no estaba muy lejos de la realidad, efectivamente, Lord Voldemort y Domina Mortis estaban unidos eternamente por un lazo de sangre, dolor y venganza, una venganza que para Domina Mortis sería eterna.

- Entonces querida… ve preparándolo todo… yo me encargaré de mis ropas… por cierto, quiero que sea un baile de disfraces… envía invitación a todos esos repugnantes sangres puras… a los ministros, Aurores… ¡Todos! Quiero que vean el poder que tengo sobre ellos, cómo soy capaz de mangonearlos y usarlos como títeres a mi antojo… vamos Ginevra… ve y comienza con los preparativos…- La orden estaba dada, una mortífera Fiesta sería llevada a cabo en la prisión de Nurmengard, Domina Mortis se dio la media vuelta, acercándose al enorme ventanal que tenía justo al lado de la enorme cama.

La mujer se giró después de escuchar el golpe de la puerta, estaba sola, dentro de aquella enorme habitación una vez más, Domina se quitó la máscara, sonriendo enormemente, si esa chica supiera realmente quien era ella, entonces no estaría tan campante cumpliendo con sus caprichos y sus órdenes, se giró y observó la Luna observándole con su único ojo blanco.

- Oh basta… hasta yo tengo derecho de divertirme ¿no, su majestad? – dijo la bruja mientras soltaba la carcajada.

El vestido se deslizó por su cuerpo, cayendo de un golpe fuerte sobre el suelo de oscuro mármol, las blancas piernas de Domina se liberaron de la pesada vestimenta, pasó por encima del ropaje grisáceo y se dirigió hacia el espejo que estaba al otro lado, el objeto que hasta hace unos momentos había protegido su identidad, cayó sobre el frío piso provocando un agudo ruido metálico, y se miró al espejo…

- Un día, no falta mucho…te vengaré, juro que te vengaré…- decía la mujer mientras se miraba el cuerpo casi desnudo de no ser por las pantaletas que llevaba puestas aún, observó sus pechos, sus brazos, su abdomen y muslos, se giró y observó con ira acumulada, con odio incalculable cada centímetro de su espalda, apretujó los labios y se mordió la lengua, se volvió a girar para quedar frente a frente al espejo, pasando lista con la mirada por cada una de las cicatrices que habían sido dibujadas en su cuerpo aquella fría noche de hace casi seis años, Lord Voldemort, recordó su rostro, aquel mismo que no podía olvidar, aquella misma cara que veía en pesadillas cada maldita noche, cerró los ojos fuertemente cuando cierto suceso había llegado a su mente, no, eso sí que no podía recordar una vez más, y así como era tan fácil respirar, Domina Mortis olvidó el recuerdo, levantó la mirada y se encontró frente al reflejo de un par de ojos dorados, esos ojos, esos malditos y jodidos ojos…

- Esto es tú culpa… ¡Tú jodida culpa! – se gritó mientras lanzaba un puñetazo al espejo, rompiendo quedando gravado una grieta en forma de circulo, Domina Mortis vio su reflejo salpicado de sangre, su sangre, se estremeció al ver algo en aquella figura, recordando cosas que no quería, dio un paso hacia atrás…

- No… ¡No vas a derrotarme, encontraré la manera de matarte, ya lo verás! – gritó mientras se daba la media vuelta se llevándose las manos al rostro e intentó respirar calmadamente para tranquilizarse, al levantar la mirada y descubrir su rostro, atrajo con magia no verbal una bata color escarlata, la cual cubrió su desnudez, había algo que tenía que hacer antes de ir a dormir, por qué eso sí, ser la Villana del cuento agotaba demasiado.

Lord Voldemort levantó la mirada, estaba agotado, adolorido, los músculos de su cuerpo aún se encontraban entumecidos por el cruciatus, ya estaba acostumbrándose al punzante dolor, dentro de poco sería capaz de ser inmune al imperdonable, sonrío al preguntarse en la cara que pondría la Domina Mortis cuando se enterara de curioso acontecimiento.

La puerta de metal se abrió de un golpe, cosa que sobresaltó al antiguo Mago tenebroso, sus ojos se posaron en la delgada figura que se encontraba justo en la entrada, solo podía ver la oscura silueta, la luz golpeaba sus claros ojos, impidiéndole ver con claridad, quien quiera que fuera aquella persona que se acercaba a él, comenzó a cubrir su cuerpo con su propia sombra Voldemort se enderezó al descubrir de quien se trataba.

- Vaya, vaya… ¿a qué se debe su honorable visita, Domina…? – la pregunta no fue respondida, pero aun así, la tenebrosa Bruja se acercó al hombre, apuntando con su varita, el Lord apretó los dientes unos con otros al sentir el fuerte golpe en sus rodillas, la mujer lo había obligado a arrodillarse.

- Cuando te dirijas a mí, Tom, deberá ser en esta posición…- respondió tranquilamente para la sorpresa del prisionero, nunca desde que había llegado a ese sitio, había escuchado hablar a aquella bruja tan suavemente, sus ojos se abrieron de par en par al percatarse de que ella no llevaba la máscara o ningún otro artículo que protegiera su identidad.

Pero aun así, debido a la cantidad de sombras, Voldemort no podía ver su rostro más que aquel dorado brillo proveniente de sus ojos, la mujer sonrío.

- Te mueres por saber quién soy ¿no es así? Tu curiosidad es tan grande cómo cuando descubriste los Horrocruxes… - Domina se acercó al hombre y llevó su mano al rostro masculino, acariciando la suave piel de la cara, Riddle continuaba intentando ver más allá de las sombras, era su oportunidad para saciar curiosidad de aquella indómita identidad, la carcajada de la Domina Mortis hizo eco por toda la celda. – Tom, Tom Marvolo Riddle… la curiosidad mató al gato… ¿quieres sufrir un poco más de mi indolente poder? - la mujer se inclinó hacia él, casi podía sentir la respiración fresca, su perfume otoñal, Voldemort frunció el ceño, algo no andaba bien, para empezar, la Domina jamás se había presentado ante él en su celda, algo estaba a punto de pasar.

- Infringirme más dolor… a cambio de ver tu rostro… interesante trueque.- comentó el mientras seguía forzando a sus bellos ojos por atravesar las sombras, tenía que saber quién era ella, tal vez si lo descubría, podría darse cuenta del por qué estaba él ahí, aunque sus antecedentes criminales ya hablaban por si solos.

- No es un trueque, querido…- contestó la Domina Mortis mientras enmarcaba el rostro de Voldemort con ambas manos y lo forzó a acercarse a ella aún más. – tus gritos de dolor jamás serán suficientes para mí, pero ha llegado la hora, querido Tom… de que sepas con quien te has metido, el juego ya casi llega a su fin, tú serás el primero en caer… pero no antes de que me cobre lo que me debes…- tras aquellas palabras y ante un sereno Voldemort, Domina Mortis se alejó del hombre, soltando su rostro y dando unos pasos atrás.

La mujer levantó su varita y apuntó a una parte de la húmeda y oscura celda, poco a poco, la sólida pared comenzó a removerse, creándose una pequeña ventana con barrotes del mismo material que el muro, la luz comenzó a colarse dentro del cuarto que mantenía prisionero a Lord Voldemort.

Tom se puso de pie poco a poco, sus ojos agrandándose por la sorpresa, el rostro de aquella mujer comenzó a iluminarse poco a poco, la luz y la oscuridad en una constante lucha mientras la figura de la mujer era el campo de batalla.

El Lord tenebroso pudo descifrar aquel rostro en medio de la blanca luz y las sombras frías, y las razones del por qué se encontraba en aquel lugar, recibiendo tales castigos a diario, cruzaron por su mente.

- Granger…- nombró el hombre mientras daba un paso al frente, no podía creerlo, aquella bruja era... pero detuvo sus pensamientos al escucharla carcajeándose de él, la muchacha dio un paso al frente mientras le miraba con aquel par de ojos dorados.

- Una parte de ella… la más oscura…- comenzó a contar la Domina mortis mientras seguía sonriendo.

- Así que esto es una venganza, eh, Granger…- Voldemort sonrío de medio lado, arrogante, intentando tomar aunque sea un momento de total control.

- Claro… ¿Qué más iba a ser? ¿querías una fiesta?

- Nadie sabe que eres tú…

- ¿además de ti? Si, la Loca de Luna Lovegood sabe quién soy, pero me he encargado personalmente de que nadie más lo sepa, será un secreto de… nosotros tres, Tom…- le dijo mientras se daba la media vuelta y comenzaba a pasear por la pequeña celda, Voldemort no sabía que era lo que estaba pasando, así que la pequeña sangre sucia amiga de San Potter era la causante de tal infierno, sonrío, esa mugrosa impura era una Bruja muy poderosa, no le extrañaba que hubiera llegado tan lejos pero… ella había dicho que una parte, eso significaba que…

- Puedo leer tus pensamientos Tom, eres tan claro cómo el agua, tu mente tan abierta cómo un libro… sí, soy solo una parte de Hermione Jean Granger, tú, la sometiste a una ardua sesión de tortura, marcaste… su cuerpo sin la oportunidad que se desvanecieran esas cicatrices…- Domina dejó de sonreír y poco a poco comenzó a acercarse de nueva cuenta a su prisionero favorito.

La mujer acudió una vez más a su varita, apuntó a Riddle y de inmediato las cadenas se expandieron, los brazos del Mago oscuro se estiraron lo más que podía, Domina sonrío al escuchar un gemido de dolor.

- Pronto cantarás para mí, mi oscuro canario, canta a tu dueña sonatas de dolor… comenzó a decir la mujer mientras llevaba una de sus manos al mudo de la bata.

La sedosa tela escarlata resbaló por su cuerpo, Voldemort se estremeció de pies a cabeza al notar el desnudo cuerpo de la Bruja, las largas piernas de la Domina eran tan blancas, pero aquellas pequeñas cicatrices que las surcaban hacían contraste contra la piel sana, sus ojos continuaron vagando por el cuerpo descubierto de la mujer, brazos delgados, marcados por siempre, con el título de su origen, "Sangre sucia" causadas por Bellatrix Lestrange recientemente asesinada, Domina sonrío abiertamente, extendiendo sus brazos a los lados y girándose, aquello parecía una pasarela, ella le estaba presumiendo la obra que él había hecho de ella, Mortis había escuchado la sacudida de las cadenas, él estaba desesperado, sabía lo que iba a pasar; Tom vio las cicatrices en su espalda, latigazos que él mismo le había propinado bajo la celdas de la Mansión Malfoy.

- Bien mi querido Tom… no cabe duda que ya has comprendido que es lo que quiero de ti, que es lo que haces aquí y quien soy yo…- y dicho aquello, la Domina Mortis levantó su varita y se acercó lo más que pudo al Lord Oscuro, Voldemort era una o dos cabezas más alto que aquella bruja, pero no se movió al sentirla cerca de él, no dijo nada, no pensó en nada, simplemente la observaba, la Bruja levantó la mirada mientras posaba sus pequeñas manos en su pecho, los azules ojos del hombre le miraron fijamente, y de un suave movimiento de muñeca y varita, la Domina Mortis arrancó la ropa de Tom Riddle.

- Es hora… de que tú y yo… seamos iguales.- la voz suave de la Bruja penetró los oídos del Mago, quien apretó la quijada al sentir la punta de la varita clavándose en el pecho, los dorados ojos de la Domina se levantaron hacia él, mirándose fijamente; Tom Soltó un grito más fuerte mientras la vara de madera se movía de arriba a abajo por su pecho, la jodida Bruja lo estaba usando como lienzo, las cadenas se tensaron al aferrarse a ellas ante un nuevo trazo, mordió su lengua para no soltar un grito, no, esta vez no iba a satisfacerla con sus gritos, y sin que él se diera cuenta, sus azules ojos se oscurecieron, profundizándose de tal manera que si ella hubiera visto su rostro, se hubiera estremecido, y bajó la mirada, viendo el desnudo cuerpo demasiado cerca del suyo, se preguntó en lo que estaba escribiendo, Domina soltó un grito divertido al sentirlo tensarse cuando clavó la varita una vez más, la mujer dio un paso atrás, y observó lo que había hecho…

- No cabe duda que tengo una caligrafía preciosa… ojala pudieras ver mi nombre tatuada en tu piel, mi Lord.- dijo la muchacha con una enorme sonrisa en la cara, Tom entrecerró los ojos, el dolor se volvió agudo, la herida se estaba enfriando, volviéndose más dolorosa, sentía el líquido rojizo resbalar por su pecho, aquello no había hecho otra cosa más que empezar.

- Bien Tom… ya pagaste la marca que me hiciste… ahora faltan las demás.- dijo la mujer mientras se acercaba una vez más hacia él, Voldemort no pudo evitar bajar la mirada y dirigirla hacia los pechos de la mujer, su nombre gravado en aquellos preciosos senos…

"Tom Riddle…"

Su cuerpo se estremeció al verla nuevamente muy cerca de él, cosa que no pasó por desapercibido por la Bruja, quien simplemente sonrío, la mujer se puso de puntillas y se acercó a su oído.

- Falta mucho para llegar a esa parte, Mi Lord…- susurró seductoramente la bruja mientras envolvía el cuello del Mago con sus brazos, acercando su cuerpo al del hombre…

Sus labios rojos por el labial rozaron su fría mejilla, el escándalo de las cadenas sacudiéndose hicieron eco por la celda, Lord Voldemort, encadenado como un perro, azotado como un esclavo, observando a la sangre sucia acariciar su mejilla, se estremeció en el instante en el que su piel entró en contacto con la de la Domina Mortis o mejor dicho, el lado oscuro de Hermione Granger, la sangre sucia a la que…

¡Merlín Bendito! Lord Voldemort cerró los ojos fuertemente ante el sofocante calor que comenzó a inundar por todo el lugar, el hombre se sacudió, la Domina soltó una fuerte carcajada y retrocediendo un paso, los ambarinos ojos de la joven Bruja, se posaron en el rostro de un perplejo Tom Riddle.

- Ah, Mi Lord… ¿le sorprende reaccionar así ante el cuerpo de una mujer? – preguntó la Domina mientras enmarcaba el rostro del hombre con sus manos, deslizándolas suavemente por su blanco cuello, acariciando los hombros y deteniéndose en su pecho, el Lord tenebroso se estremeció ante el contacto, aún sorprendido ante la reacción de su cuerpo ante el contacto de aquella Bruja, la Domina, Hermione Granger o una parte de ella, sus azules ojos estudiaban a la muchacha, su cuerpo desnudo frente a él, lleno de cicatrices que él mismo había dibujado sobre su blanca piel, la Domina Mortis sonreía satisfecha por lo que estaba haciendo, se estaba divirtiendo y la sonrisa se volvió aún más grande cuando continuo bajando sus manos, sintiendo la fría piel del Mago oscuro que la procedía, el hombre se estremeció.

- ¡Basta! – gritó Voldemort no soportando las caricias, y no era por el hecho de que sabía quién era la Bruja que le provocaba esas eróticas reacciones, su respiración estaba agitada, la temperatura de su cuerpo se había elevado, apretó la mandíbula casi podía jurar que había escuchado el crujir de sus dientes.

- ¿Basta de que, Voldemort? De que… - susurró la mujer mientras bajaba la mirada, observando la reacción del hombre, y sus ojos se dilataron, el calor se volvió insoportable, la Domina se acercó lentamente mientras sus caricias continuaron viajando hacia el sur, Tom cerró los ojos mientras un suave beso se le fue depositado en sus labios.

El grito del hombre salió de su garganta ronco y agudo, su cuerpo se meció buscando más, la Domina soltó una fuerte carcajada.

La Bella mujer abrazó al tenebroso hombre, quien con su cuerpo tembloroso por la excitación provocada por la bruja, sintió el abrazo frío de la mujer, las miradas de ambos estaban fijos en el otro, la Domina sonreía ligeramente, y Lord Voldemort lo supo, ese brillo siniestro en sus ojos no podía traer nada bueno, el hombre arqueó la espalda y lanzó la cabeza hacia atrás en el preciso momento en el que un fuerte latigazo golpeo su espalda, el grito masculino no escapó de aquella celda, ella había hechizado el escaso espacio donde mantenía cautivo al Mago oscuro, la respiración era agitada, La domina abrazándolo mientras mantenía su varita en el aire a espaldas de Tom Riddle, quien continuaba sacudiéndose por el golpe.

- Oh, vamos mi Lord… solo faltan unos cuantos latigazos más…- decía la Bruja mientras tomaba al hombre por los extendidos brazos, clavando sus largas y rojizas uñas, los azules ojos del prisionero brillaron aún más, intentó jurar vengarse de esa Bruja malparida cuando saliera de ese lugar, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por los labios de la Domina sobre los suyos, se sacudió bajo custodia de los grilletes y las cadenas, de nuevo ese dolor caliente punzando entre sus piernas, debía admitirlo, era asombroso la manera en que el cuerpo de aquella sangre sucia podía provocar en él, las caderas de la Bruja oscura se contorneaban de un lado a otro, frotándose con aquel cuerpo masculino y mientras le besaba, ordenó a su varita soltar otro golpe mágico, lo que provocó en el hombre una nueva sacudida, él interrumpió el beso para soltar un desgarrador grito, y la enloquecida mujer apretó aún más el abrazo, ella respiraba rápidamente, se sentía sofocada, separó un poco sus pechos desnudos del tórax de su prisionero, y ahí estaba, la virilidad despierta del mago más temido de todos los tiempos, pasó su húmeda lengua por sus ya, despintados labios, levantó la mirada, encontrándose con los furiosos ojos azules de Tom Riddle.

- No se queje Mi Lord, los dos estamos sacando una gran ventaja de esto…- contestó la mujer mientras acariciaba la lastimada espalda del hombre, quien se sobresaltó al sentir los dedos tocar las heridas.

- Mierda…- masculló la bruja, Riddle simplemente intentaba soportar el ardor que sentía, apretó los dientes al ver a la mujer clavando las uñas en su espalda baja, apretándose a él, haciéndole sentir una enorme urgencia por introducirse en ella, no iba a negarlo ahora, la jodida sangre sucia estaba provocándole un enorme deseo por poseerla ¿pero en que diantres estaba pensando la loca Bruja? Un nuevo golpe cruzó su espalda, abriendo su carne, mientras la sangre caía deliberadamente por su espalda, goteando el suelo poco a poco, un nuevo grito salía de su garganta.

- Se siente bien…¿no? ahora entiendo por qué te empeñabas tanto en hacerme daño…- susurró la mujer mientras se apartaba y levantaba las manos hacia el rostro de un mareado Lord Voldemort, él simplemente le observaba, su piel blanquecina estaba perlada de sudor y estaba perdiendo visión, apenas y podía ver a la Domina y sus apenas enrojecidos labios.

- ¿Qué pasa, mi Lord? ¿está usted a punto de perder el conocimiento? No lo voy a permitir… a usted le falta muchas cicatrices que pagar…- susurró la mujer mientras abandonaba un profundo beso en los labios del hombre, Voldemort no tardó en responderle.

Tom abrió los ojos y se sentó sobre la cama sobresaltado, respiraba agitadamente, había estado aguantando el aire dentro de él sabrá Merlín por cuanto tiempo, se llevó la mano al cabello y lo peinó con sus dedos, ¿Qué había sido eso? Se preguntó Tom Riddle mientras se ponía de pie, sus atenciones se desviaron de aquel extraño sueño para ver a la niña que dormía a su lado, frunció el ceño ¿y esa a qué hora se coló dentro de la habitación? Se preguntó el mago, pero si más recordó la pesadilla, Tom se dirigió a la salida, necesitaba aire fresco, las imágenes de aquel sueño erótico habían parecido tan reales.

Apretó los labios, había visto claramente el cuerpo desnudo de una mujer, que yacía con él sobre su regazo, sintió cada roce y cada beso como si realmente aquello hubiera pasado, respiró profundamente para luego exhalar lo más tranquilamente posible, se dirigió hacia la puerta y mientras tomaba entre sus manos la perilla, recargó la frente en la madera fría, se maldijo una y otra vez, de nuevo las imágenes de aquel dulce cuerpo volvían a su cabeza, llamó a su varita y con ella salió de la habitación, al cerrar la puerta, Tom se recargó en la pared cerrando los ojos e intentando dormir al amigo que tenía entre las piernas, soltando otra maldición comenzó a andar por el pasillo, lo que necesitaba en ese momento era un trago de agua muy fría.

El hombre dio vuelta y entró en la cocina, se sorprendió ver las luces encendidas, pero lo que más le asombró fue ver a la sangre sucia de Granger, tomando agua como si la vida dependiera de ella, la castaña se percató de su presencia y se sobresaltó al mirarlo, Tom sonrío de medio lado.

- ¿Qué pasa Granger, sigo dándote miedo? – preguntó el hombre mientras se acercaba a la amiga de san Potter, la sonrisa no abandonó su rostro denotaba burla y descaro total.

- No me esperaba verte… a estas horas de la noche, Riddle.- contestó ella desviando la mirada, estaba evitando mantener contacto visual con él, Tom entrecerró la mirada, a él en lo particular le pareció demasiado extraño el comportamiento de la muchacha, Granger era de esas mujeres duras que te miraban fijamente a los ojos, que le evadiera era algo que le provocó curiosidad.

- ¿Qué pasa, Granger…? – empezó a decir Tom mientras se acercaba a la mesa donde Hermione se encontraba y recargaba la cadera a la orilla de la mesa.- ¿…te pongo nerviosa? – continuó preguntando, su sonrisa arrogante seguía en su hermoso rostro, la castaña inmediatamente se dirigió a él, sorprendiéndose por la corta distancia que los separaba.

- Riddle… deja de decir estupideces… y mejor me iré a dormir, mañana llega Neville y hay muchas cosas que quiero preguntarle… buenas noches.- declaró la castaña mientras daba un paso hacia atrás y luego pasaba a retirarse, Tom levantó la mano…

- ¿A dónde crees que vas, Granger…? Tengo algo que…- y todo pasó tan rápidamente que ni uno ni el otro fue capaz de evitarlo, en cuanto los dedos largos de Tom envolvieron la muñeca de Hermione, aquella misma energía que habían sentido antes de la cena, había vuelto pero esta vez mucho más fuerte, la mirada marrón de Hermione se fijó firmemente en los azules de Tom Riddle, y fue como una película corriendo frente a sus ojos o mejor dicho una visión que ambos compartieron.

La energía había cruzado nuevamente de un lado a otro la espalda de Lord Voldemort, el hombre lanzó la cabeza hacia atrás, liberando un fuerte grito de dolor, a esas alturas ya era insoportable, ya no aguantaba aquello, sus mechones largos y negros golpearon su espalda en el proceso, su cuerpo estaba empapado y estaba completamente desnudo, mientras las risas de una mujer hacían eco a su alrededor, el hombre perdió fuerzas en las piernas y se dejó caer, colgando solamente por las cadenas, sus ojos azules estaban fijamente puestos en la Domina…

- Ese fue el último, mi Lord…- contestó la mujer mientras que con la varita bajaba un poco la altura de las cadenas, las rodillas del Mago golpearon el suelo, la mujer se acercó, abrazando la cabeza humedecida del adolorido hombre y recargándola a su cadera, y le miró esforzándose por levantar la mirada, ella lo permitió, sonrío dulcemente al ver sus intensos ojos a través de largos mechones oscuros, podía ver su pecho subiendo y bajando al compás de una agitada respiración, sus labios, pensó la Domina Mortis, era una línea apretada que se abrió lentamente en busca de aire y él le vio arrodillarse frente a él, sus rostros estaban ahora al parejo.

- Shhhhh. – le calló ella al verlo que diría algo, puso su dedo índice sobre sus labios.- ya pasó Mi Lord…- continuó diciendo mientras acariciaba los labios masculinos con la yema de su dedo pulgar, sus ojos recorrieron el rostro del hombre.

- Granger…- murmuró Tom y Voldemort a la vez, el par de ojos azules, uno bajo el cuidado de una cálida casa y el otro bajo las mazmorras, observando con los ojos dilatados a la Domina Mortis y a Hermione Granger, dos diferentes mujeres pero a la vez tan contradictorio pues tanto Domina como Hermione eran la misma…

- Tom…- le nombró la castaña al verlo sumido en algo en lo que ella estaba prontamente sumergida, y él con un ligero movimiento la atrajo hacia su cuerpo, el pecho de la muchacha se estrelló contra el duro tórax de él.

Se sentó sobre su regazo mientras fundía sus labios contra los del Lord Oscuro, el beso fue, extraordinariamente arrebatador, con un hambre abrumador que comenzaba a carcomerle por dentro, la Domina se aferró al cabello de Tom en un intento de profundizar el beso, las cadenas rechinaron, la mujer sonrío, él debía estar desesperado, y así cómo ella había iniciado el beso, así lo había detenido, los ojos de Voldemort brillaban en pura excitación, la maldita bruja comenzó mecerse sobre el Mago, sonreía, satisfecha en lo que estaba provocándole al pobre infeliz al que tenía prisionero, tan tenso como estaba, una vez más intentó liberarse de las cadenas mágicamente aferradas a sus muñecas, la Domina volvió a sus labios, besándolo de un modo u otro, salvajemente, él correspondía al afecto, mordió los carnosos labios de la mujer, la cual soltó un chillido, apartándose de él de inmediato, y con sus ojos mostrando perplejidad, la Bruja sonrío.

- Eso me gustó… ¡vuelve hacerlo! – gritó mientras volvía a estampar sus labio sobre los de él, esta vez, el Lord mordió aún más fuerte, causándole una herida a la mujer, la sangre brotó por su carne lastimada y las pequeñas gotas hicieron un viaje entre boca y boca; La Domina Mortis abrazó aún más fuerte el rostro de Riddle, algo dentro de ella comenzaba a amenazar con estallarle, se meció aún más fuerte contra la elevada erección del Mago, y comenzó a gemir entre beso y beso… algo estaba… pasando.

Algo ajeno al odio y la venganza que le tenía; la mujer alejó sus labios del hombre, quien había lanzado una mordida en busca de la carne, Tom estaba admitiéndolo, aquella Granger era una enorme caja de monerías, realmente lo había sorprendido cuando se quitó la máscara frente a él, y aún más cuando la bata rojiza se deslizó por su cuerpo, ya conocía él cada curva de la Bruja, pero estando ahí, bajo ella, sintiendo la humedad entre las piernas de la Domina Mortis.

El golpe de las cadenas contra el suelo hizo eco por la celda.

Por otro lado, a cientos de miles de Kilómetros, dentro de una vieja casa que antiguamente había pertenecido a una familia de linaje mágico demasiado puro, se encontraban dos seres Mágicos, en una batalla que involucraban las manos y los labios.

Aberrante, Repugnante, atroz, inimaginable e indeseable, había pensado la castaña en el preciso momento en que sintió a Riddle atraerla hacia su cuerpo ¿por qué no lo evitó? Por la razón que la había despertado a ella, se negó a pensar en el calor abrazador que la había invadido todo el cuerpo, necesitaba agua y fue a la cocina, pero encontrarse a Tom Riddle en aquella habitación no era algo que había siquiera sospechado.

La sensación que le provocaba el beso era atronadora, era una energía que había nacido en su pecho y viajado por las venas de todo su cuerpo, golpeó su cerebro fuertemente haciéndola incapaz de reaccionar cómo normalmente lo había hecho ¡Por Merlín, se estaba besuqueando con el ser más peligroso del mundo Mágico! Pero eso no era lo peor, lo malo era que a ella le gustaba, esa fricción salvaje que había entre sus labios y los de él, él elevó la mano y enredó sus dedos sobre la parte trasera de su cuello, presionando y obligándola a acercarse más a él, ambos, con sus ojos cerrados, continuaban mirando aquellas imágenes que había golpeado sus cabezas.

Sintió las pequeñas y frías manos de Granger rodear su cuello, estaba la bruja participando en lo que sea que se llamara eso que estaban haciendo, era agradable, el cuerpo de la sangre sucia Granger era… cálido, fuerte, su energía mágica era transmitida a su cuerpo, enviaba ondas mágicas al suyo propio, estremeciéndole de pies a cabeza, y lo degustaba, saboreando el poder de la Bruja amiga del niño que vivió de sus propios labios, y sintieron al unánimemente, aquella explosión de calor que se extendió rápidamente por sus cuerpos, Riddle se giró, llevándose a Hermione de paso, recargando a la castaña a la mesa, apretándose a ella, buscando más, la joven enredó sus dedos en los oscuros mechones de Riddle.

La espalda de la Domina se estrelló contra el frío suelo y sobre ella la pesada humanidad del Lord le acompañaba, sus pequeñas manos aferrándose fuertemente a la espalda lastimada, Riddle ya se había desecho de esa molesta pantaleta, y para cuando las cadenas hubieras aflojado el agarre y los grilletes habían desaparecido, el hambriento Mago se había lanzado contra el delgado y bien formado cuerpo de la Domina, ella se enroscó contra él, las manos del hombre se habían aferrado a sus muslos, apartando las piernas de par en par y abriéndose camino entre ellas, apoyó su peso con sus antebrazos para no aplastar a la Bruja, sus labios eran como imanes en polos opuestos, se atraían deliberadamente, aferrándose uno al otro sin oportunidad de liberarse, la Domina liberó un gemido entre dientes al sentir la invasión masculina, clavó sus uñas en la carne…

- No se detenga mi Lord… más fuerte… ¡más….fuerte! – ordenaba la mujer mientras movía las caderas, buscando aquel calor que solo aquel que se encontraba sobre ella estaba proporcionarle.

- Domina…- nombró el agitado hombre mientras sujetaba a la bruja por las muñecas y las colocaba sobre la cabeza de la mujer, el hombre la observó, su rostro bañado en cientos de pequeñas gotitas de sudor, su cabello rizado y enmarañado se encontraba regado por el suelo, sus labios entreabiertos invitándolo a probarlos una vez más, había fuego en los puntos más sensibles de ambos adultos pero no más abrazador del que había dentro de sus ojos.

Hermione y Tom cayeron de golpe sobre la cama, la habitación donde la castaña había estado durmiendo en solitario desde que habían llegado a Grimmauld place, la puerta se cerró despacio para no despertar a alguien, los hechizos de seguro y silencio se habían esparcido por toda la recamara, Tom era un Mago habilidoso, aún más por estar pensando en otra cosa y poder efectuar los encantamientos; Hermione se arrastró en la cama, observando a un cazador Riddle mirándole con ojos encendidos, la joven apenas y lograba respirar, sabía que lo que ella miraba en los ojos de él, Tom podía observarlo en los de ella; el colchón de la cama se meció de un lado a otro al recibir el peso del joven sobre ella, Hermione se encogió en el lugar donde estaba, siendo arrastrada por los pies para quedar recostada sobre el mueble…

- Riddle… - llamó la muchacha para ser interrumpida por los labios del joven, Hermione respondió inmediatamente, penetrando la boca de aquel hombre con su lengua, era feroz, pensó Hermione mientras llevaba sus manos a los hombros de Tom.

- Maldita seas Granger… ¿Qué está…pasando? – preguntó Tom mientras enterraba su rostro en el cuello de la heroína, cubriendo de besos aquella blanca y suave zona, Hermione no quería saber nada más de aquello que Riddle le hacía sentir, de repente, de un segundo a otro, el calor se volvió insoportable, era como si estuvieran en el mismísimo infierno, él simplemente se separó de la muchacha, estaba sobre ella, de rodillas una a cada lado de sus caderas, Hermione se estremeció al verle quitarse la playera intima que llevaba puesta esa noche, eran las dos de la mañana, no podía ni siquiera pensar con claridad lo que estaba a punto de hacer, el acto aberrante que estaba por cometer, la castaña logró sentarse, llevando sus manos al blanco pecho de Tom, este, ni lento ni perezosos, estrelló sus labios contra la muchacha, las ropas comenzaron a desaparecer, el calor aumentó demasiado rápido, ni siquiera la ventana abierta les suministraba suficiente aire fresco; la cabeza de Hermione cayó sobre la almohada, estaba ya completamente desnuda…

Las embestidas iban y venían, cada una superando a la anterior, los gritos y gemidos se volvieron roncos, desesperados, arañó su de por si su ya dañada espalda, pero a él parecía no importarle, continuaba penetrando el cuerpo de la Bruja más temida en los últimos cinco años, sintiendo las piernas de la Domina envolviendo sus caderas, profundizando los golpes, se mordieron y arañaron, meciendo caderas, empujándose uno al otro a cambio de placer, se gritaron, se golpearon, y continuaron con el acto erótico que parecía no tener fin.

La magia los había envuelto, era tan caliente y sofocante que parecía que morirían por falta de oxígeno, Hermione se aferró a la espalda de su amante y se mordió el labio inferior al sentirlo invadir su intimidad, cerraron los ojos fuertemente, intentando gravar en sus memorias aquella sensación de placer y poder, era increíble cómo la fuerza mágica que poseían cubrían el cuerpo del otro, cubriéndolos cómo un manto invisible, que no podía verse, pero podía sentirse, Hermione soltó un grito ahogado, él por fin había entrado en ella por completo, Tom abrió los ojos para mirarle recargando su frente en la de la muchacha, se miraron profundamente, sabían lo que el otro estaba pensando y en lo arrepentidos que estarían cuando todo eso llegara a su fin, él sonrío mientras doblaba una de sus piernas y ejercía fuerza para embestir a la dama una vez más, Hermione lazó la cabeza hacia atrás, levantando la mirada y extendiendo el cuello entretanto liberaba un ronco gemido de su garganta…

El estremecimiento recorrió el cuerpo varonil de ambos Riddle, el orgasmo nuevamente estaba por llegar, pero extrañamente este traía más fuerzas, las paredes vaginales abrazaron finalmente su miembro, instantáneamente el placer provocó que sus cuerpos se convulsionaran, y en un grito conjunto, Hermione y Tom, liberaron la energía sexual aferrándose ella a la espalda de él sintiendo las manos del hombre aprisionando sus caderas con tanta fuerza que estaba segura que dejaría marca y finalmente ambas parejas cayeron rendidos; Acariciaban la melena oscura de sus amantes con suma suavidad, sus ojos observando la techumbre de sus respectivos lugares de encuentro y mientras una sonreía con satisfacción, la otra liberaba amargas lágrimas de arrepentimiento.

- "¿Lo has sentido, verdad Domina prima? Cómo lo eh tomado cómo mío, dime ¿Qué se siente haberte revolcado con el hombre que tanto daño te ha causado? "- pensó la malvada Bruja mientras sonreía abiertamente, sintiendo la respiración del Lord en su pecho, el hombre se había quedado dormido apenas unos minutos después de haber llegado al clímax.

Hermione se mordió el labio inferior, no dejaba de sollozar en silencio, se preguntó varias veces en que había estado pensando, ahí, sobre su pecho descansaba el hombre al que había jurado matar, dirigió la mirada hacia su bien jurado enemigo, no sabía ni él por qué ni él cómo pero algo dentro de ella comenzaba a crecer desesperadamente, la castaña cerró los ojos y obligó a sus rebeldes lagrimas morir sobre su piel, dormiría un poco y despertaría antes que los demás, tenía que dirigirle a Riddle unos cuantos insultos, aquello era inaceptable y estaba segura de que él sabría algo, y fue así como la castaña, la bien llamada Heroína de Guerra, se sumergía en el mundo de los sueños y sin que ella se diera cuenta, sus dedos siguieron acariciando los oscuros mechones negros de Riddle, quien permanecía con los ojos abiertos, había sido testigo del amargo llanto de la Bruja.

CONTINUARA…


O_O !

Y em... em... em... ¿Que les pareció? :O ! Yo se que es un poco em... No se como decirle, a mi me ha gustado pero se me hace un poco fuerte ... o no se YO ustedes den su OPINION...

Ah, esa Domina Mortis es muy Mala... Ella sabía de la conexión que existe entre ella y Hermione... ¿Y que opinan de Lord Voldemort? recibiendo lo que se merece XD ja ja ja ja ja