Hola...!
Bueno, antes que nada quiero disculparme por el atraso, pero es que... me fui de Vacaciones ! y era necesario, las cuales han dado sus frutos por qué llegue bien inspirada :) Pues bien, aqui les dejo el siguiente capitulo el cual considero un poco largo, espero les guste... por cierto, espero sus Reviews, Saludos y muchisimas Gracias...
BlackAthena.
DOMINAMORTIS
7
"El amor y el odio no son ciegos, sino que están cegados por el fuego que llevan dentro"
(Friedrich Nietzsche)
La mañana llegó tan rápido que ni cuenta se había dado, los marrones ojos se abrieron poco a poco, dándole la bienvenida a un nuevo día, la joven soltó un bostezo perezoso mientras se sentaba sobre la cama, el enmarañado cabello le estorbaba la vista así que lo apartó con un movimiento de mano, parpadeo un par de veces antes de buscar con la mirada al Mago Oscuro, no encontró a nadie.
La pequeña Niña de aparentemente seis años, bajó de la cama, sonriente, sabía perfectamente donde se encontraba Tom Riddle, le había visto salir durante la madrugada de la habitación y estaba segura de que no había vuelto.
Hermione abrió los ojos, y volteo a ver la ventana, debían ser las cinco o seis de la mañana, no había demasiado luz todavía y el viento frío había cubierto toda la habitación, y al volver la mirada hacia el peso que tenía sobre ella, se sobresaltó al ver la mirada azul que parecía taladrarla.
- Buenos días…Granger- saludó Tom con una sonrisa de medio lado, Hermione no pudo evitar ruborizarse, los recuerdos golpearon su cabeza.
- Apártate…- dijo ariscamente la muchacha, quien tenía planeado ponerse de pie, pero le fue imposible por el peso del varón.
- Vamos Granger… que mal educada eres…- contestó él mientras se deslizaba hacia arriba, intentando cubrir el cuerpo de la muchacha con el suyo, Hermione abrió los ojos sorprendida, levantando las manos y posarlas sobre el pecho de Riddle y evitar el contacto de su piel.
- Dije que te apartaras… ¡aléjate ahora mismo de mí Riddle te lo advierto! – gritó la joven mientras hacia el esfuerzo por ponerse de pie, pero Tom seguía sobre ella, impidiéndoselo.
- ¿O si no que, Granger? ¿vas a hechizarme? Te recuerdo que no puedes hacerme daño sin morir en el intento… - le recordó el hombre mientras se apoyaba con las manos y rodillas a los costados de la leona, Hermione levantó la mirada, haciendo un enorme esfuerzo por no observar el desnudo cuerpo masculino.
- Aléjate Riddle… alguien puede entrar en cualquier maldito momento…- le dijo mientras se encogía bajo el hombre, Tom sonrío burlesco.
- Me pregunto qué dirán tus amiguitos si se llegan a enterar de que tú y yo…
- ¡Cállate…! – ordenó ella ya bastante fastidiada, Tom guardó silencio.- Cállate… lo de esta madrugada no debió pasar… ¿me oyes, te odio, me odias y…?
- Eso no tiene nada que ver Granger… puedo odiarte, repudiarte y pude haberte cazado como la presa que siempre consideré que eras, te torturé, te secuestre y te mantuve cautiva bajo mis dominios… pero eso no quiere decir que no te haya deseado… después de todo, eres una mujer hermosa y yo un hombre con necesidades… - le decía el hombre mientras apartaba las manos de la cama y se mantenía sentado en rodillas, dejando al descubierto su cuerpo libre de ropas, sus ojos recorrieron el cuerpo desnudo de Hermione, las palabras de Tom Riddle habían dejado estupefacta a Hermione, quien apenas recordaba respirar después de haber escuchado aquello, no le importó que él hombre estuviera estudiando su cuerpo.
- Tú… eres un jodido cerdo, demente ¡Psicópata, aléjate de mí ahora mi….! – pero los gritos de la castaña fueron irremediablemente interrumpidos, nadie podía escucharlos, nadie podía siquiera imaginar lo que había y lo que seguía pasando dentro de aquella habitación, Hermione soltó un sutil gemido al sentir el impacto de los labios de Riddle contra los de ella.
- …Puede ser que sea todo lo que dijiste…. Pero tú, mi querida Granger… no vas por mal camino para alcanzarme…- le susurraba al oído mientras le rozaba la mejilla con la punta de su nariz, la joven se estremeció al sentir las frías manos cubrir sus pechos.
- Jodido idiota…- susurró la castaña al levantar las manos y atrapar unos cuantos mechones negros, apartó el rostro del hombre lejos de ella al dar un jalón, Tom soltó una carcajada divertida.
- ¡Oh vamos Granger, no digas que no te gustó lo que te hice! – dijo él mientras sacudía la cabeza y se deshacía del agarre de la muchacha, Hermione le vio ponerse de pie.
- ¡Por lo menos cúbrete, degenerado! – le gritó ella mientras tomaba la sabana y cubría su cuerpo.
- No hay nada en mí que no conozcas a estas alturas, deja el papel de mojigata para cualquiera de tus clones mágicas…- le dijo sin dejar de sonreír, Hermione abrió mucho los ojos.
La castaña le vio buscar sus ropas, el hombre terminó por vestirse y le envió una última mirada, y mientras ella le enviaba una furibunda mirada, Tom soltó la carcajada mientras se dirigía hacia la ventana, la chica abrió los ojos de par en par al sospechar lo que iba a hacer.
- ¡Riddle! ¿Qué haces? – preguntó la muchacha mientras se envolvía en la blanca sabana y se ponía de pie, Tom, ya en la ventana con una pierna de fuera volteó a mirarle.
- Me largo… pero si quieres que me quede, solo tienes que decírmelo Granger y podemos retomar lo que…
- ¡Ya lárgate maldita sea! – contestó la joven mientras tomaba una almohada y se la lanzaba, lo último que escuchó Hermione antes de verlo brincar del segundo piso, fue una pícara risa, la joven simplemente no podía creer lo que había pasado, pero lo que la dejó aún más perpleja, fue la risa que había levando las comisuras de sus labios.
- Estúpido Mago…- masculló la leona mientras sonreía abiertamente.
Tom entró por la puerta trasera de la cocina, al abrir la puerta se encontró con una malhumorada René, cruzada de brazos intentaba reventarle la cabeza con la profunda mirada llena de odio.
- Te busqué en tu habitación y no estabas… ¿Dónde te metiste eh? – declaró la joven mientras daba un paso al frente, se descruzaba de brazos y preguntaba sobre su paradero, Tom levantó la ceja oscura y espesa.
- ¿y a ti que carajos te importa, Granger tercera? Ya tengo más que suficiente que Hermione me esté acosando con sus amenazas de no ayudarla y lo otro… ahora vienes tú… déjame en paz tengo sueño.- contestó Tom mientras pasaba por un lado de la muchacha, René puso cara de indignación total.
- ¡¿Pero quién demonios te crees para hablarme así?! – gritó mientras le seguía con la mirada, girándose sobre sus pies y siguiéndolo.
- ¡Ya déjame en paz! – gritó Riddle mientras sacudía la mano en el aire.
- ¡Oye tu maldito idio…! – pero la muchacha se vio interrumpida por un empujón que la envió a la pared fuera de la cocina, los ojos de Tom estaban sobre su cara, René quedó sin movimiento al verle la mirada.
- Déjame… en paz…- ordenó el hombre mientras apretaba sus dedos sobre los hombros de René, la chica simplemente le miraba.- ¿Pero sabes qué? Pensándolo bien… tuve anoche un sueño bastante erótico con unos pechos idénticos a los tuyos… tal vez tú quieras… - entre sonrisa y sonrisa, Tom vio el rostro de aquella agresiva Granger cambiar drásticamente del enojo a la sorpresa para terminar en un grito que le había interrumpido y aturdido.
- ¡AH! ¡Maldito infeliz! – gritó la muchacha mientras lo empujaba, la carcajada de Riddle resonó por todo el pasillo, se llevó la mano a los negros cabellos y observó desaparecer a la joven.
- Bueno… quieres deshacerte de una mujer… préstale atención a sus atributos.- se dijo el hombre mientras se dirigía a su habitación, al dar con ella simplemente se detuvo, ahí frente a la entrada estaba la molesta mocosa, quien le sonreía.
- Ni intentes leer mi mente si quieres continuar inocente, niña.- advirtió el mago mientras se acercaba.
- Lo siento, buenos días señor Riddle… por cierto, no puedo leer tu mente esta vez…que cosa tan rara.- contestó la niña mientras lo observaba, Tom tuvo que bajar la mirada para verle a la cara a la mocosa.
- Bien por ti… no te pierdes de mucho de todas maneras.- mintió descaradamente mientras sonreía ligeramente, Mione sabía que ocultaba algo, pero misteriosamente no podía acceder a los recuerdos de lo que sucedió durante la noche.
- ¿se siente bien, señor Riddle? Parece que no durmió nada bien…- Tom se detuvo en la entrada de la recamara que le fue asignada.
- No seas entrometida, niña…- contestó el hombre, la risita de la pequeña Granger causó curiosidad al hombre.
- Dormir poco le afecta a su humor…- dijo la desgraciada mocosa mientras salía corriendo por el pasillo, Tom lanzó la mano para agarrar a la cría por los cabellos, pero evidentemente era ya viejo para la habilidad de la mocosa.
- Maldita niña…- masculló el hombre, quien inmediatamente entendió las palabras que le había dicho.- ¿en realidad no puede saber lo que pasó anoche….cierto? – se preguntó mientras veía el pasillo solitario, justo en ese momento iba a cerrar la puerta cuando fue interrumpido por una mano.
- ¡Eh, Tom, que bueno que te has levantado, los chicos y yo vamos a la cocina y…! – ese era Harry Potter intentando interactuar con Riddle.
- ¡No me interesa, ya bajaré cuando me de hambre, Potter, ahora déjame en paz! – y dicho aquello cerró la puerta, aplastándole los dedos al niño que vivió, afuera de la habitación se armó un barullo de gritos, la puerta se abrió de un golpe.
- ¡¿Pero qué te pasa pedazo de mierda?! ¡¿Qué no viste que Harry tenía la mano entre la puerta y el marco maldito bastardo?! –gritó un enloquecido Ronald después de ver a su mejor amigo ser atropellado de una mano.
- ¡Sal inmediatamente de aquí antes de que te convierta en una maldita comadreja! – gritó un molesto Tom quien buscaba su varita, soltó una maldición al recordar donde se encontraba.
- Eso es imposible Riddle… Weasley ya es una comadreja… de dos patas pero lo es.- intervino Draco con una sonrisa en la cara, Ron deseo con todas sus fuerzas poder fulminar a ese hurón con solo mirarle.
- Maldita sea… ¿no van a largarse, verdad? –preguntó un Riddle bastante resignado.
- No…- contestó Harry quien seguía sobándose la mano.
- Tsk…- chistó la lengua el hombre mientras pasaba lista con la mirada.- Bueno… o ustedes son tontos o mejor se van largando para que pueda cambiarme… o tal vez a ustedes tres les gusta…
- ¡¿Pero qué estás insinuando?! - exclamó Draco adivinando lo que aquel iba a decir.
- Solo es una teoría Malfoy, es que… desde que llegamos aquí ustedes tres, no se separan de nada… nomás falta que duerman los tres juntos abrazados y…
- Cierra la jodida boca Riddle antes de que use tu piel para hacerme un bolso…- comentó el rubio.
- Qué lindo, Draco Malfoy queriendo adquirir un bolso… ahora salgan de aquí trío de afeminados…
Pasó media hora desde que Draco, Harry y Ron salieran de aquella habitación, uno de ellos muerto de la risa mientras que el otro par hacía planes para asesinar a dichoso mago oscuro.
Todos se encontraban desayunando en la mesa, degustando el sabor salado de los huevos revueltos que Luna había preparado, Theo, Potter y Weasley estaban perplejos ante la actitud alegre de la rubia, cuando la joven había pasado tanto tiempo recluida dentro de su habitación, con un triste aspecto y una mirada desoladora, realmente resultaba increíble que con la simple presencia de Hermione Jean Granger, la real, fuera suficiente para que la joven volviera a ser la misma de antes.
- Egtoo egsta diglisioso .- comentó Ron entre bocado y boca.
- ¡Merlín! ¡Harry…! – exclamó Weasley mientras volteaba a ver al más joven de los Potter.
- Así es amigo, así te vez cuando hablas con la boca llena.- contestó el niño que vivió.
- Qué asco.- murmuró cierto Mago tenebroso mientras desviaba la mirada, sonrío burlescamente al notar los marrones ojos de Granger sobre él, la chica entrecerró los ojos y clavó fuertemente el tenedor en el desayuno, aquello, para Riddle fue un claro ejemplo de una vil amenaza, no dejó de sonreír a pesar de eso.
- Neville ha llegado, Domina Prima…- Mary Jane estaba en la entrada del comedor, todos voltearon a mirarle, la mujer estaba demasiado seria en opinión de Hermione.
- ¡Jane, ven a desayunar con nosotros! – gritó Mione quien estaba sentada a lado de Tom Riddle, a Mary seguía pareciéndole demasiado sospechoso que la mocosa se hubiera encariñado con el hombre, la niña había tomado la mano del oscuro Mago y la levantó, señalando que se los acompañara exactamente a ese hombre y a ella, Mary levantó una ceja, curiosa al ver la cara de aburrimiento de Riddle, aun así, no hizo no se apartó de Mione, extraño, pensó Jane.
- Otro día será pequeña, Domina prima… ¿puede acompañarme por favor? Malfoy tú presencia también es requerida…- y dicho aquello, Mary Jane se dio la media vuelta.
Hermione y Malfoy se miraron uno al otro, aquello era bastante sospechoso, la castaña supuso que algo grave había pasado así que sin más se puso de pie y fue tras su doble, el rubio de largos cabellos le siguió, los demás simplemente habían guardado silencio.
- ¡Neville! – gritó la muchacha en el presiso momento en que notó la presencia del joven, quien poco a poco se puso de pie, los ojos claros del muchacho la enfocaron, Longbottom se levantó del sofá en el que estaba sentado muy lentamente, la imagen de Hermione Granger ir hacia él fue cómo un rayo golpeando su mente.
- Hermione…- nombró el muchacho mientras sentía a la castaña abrazándolo efusivamente, poco a poco Hermione sintió los cálidos brazos de su querido amigo rodeándole la espalda. - ¿en verdad…eres tú? – preguntó el castaño mientras se apartaba de la muchacha para verle más claramente.
- Es la Domina prima…- anunció Mary Jane quien ya se estaba poniendo cómoda sobre el sillón.
- Longbottom, has tardado demasiado…dime que traes noticias buenas…- intervino Malfoy quien no apartaba la mirada del par que aún permanecían abrazados.
- Eh… bueno… no sé si sean buenas noticias.- contestó el joven mientras Hermione se apartaba de él y tomaba asiento donde antes él había estado sentado.
- Maldita sea… ¿qué información has traído? – preguntó un desesperado Malfoy.
- Tranquilo Draco… Neville… ¿tan grave es? – preguntó Jane un poco preocupada.
- Ni idea, solo sé que nuestra Hannah Abbott está desaparecida, Lavender y las demás creen que fue descubierta por la bruja roja…
- Ginny…- interrumpió Hermione.
- Si… pero su nombre ya no es mencionado Hermione, nos ha traicionado a todos y sus acciones nos duele aún… más después de que ella misma asesinó a parte de su familia.- contestó Neville mientras se dejaba caer sobre el sofá, entrelazando sus manos y realmente sintiendo una gran pena.
- ¿Quiénes, a quienes asesinó a Ginny? – preguntó una aturdida castaña.
- ¿además de su madre y padre? A Charlie, Bill y Percy - intervino Malfoy con una mirada dura ante una perpleja Hermione.
- Merlín… ¿pero que le ha pasado?
- Ya se le informó a la comadreja menor lo sucedido, Hermione, Longbottom ¿Qué averiguaste que eres incapaz de saber si es importante o no? – la voz de Malfoy fue tosca, la castaña simplemente lo ignoró.
- Lo último que supimos de Hannah fue que la Domina Mortis estaba planeando una fiesta, una enorme fiesta en su guarida…- comentó Neville mientras abría y cerraba las manos, era evidente que estaba nervioso, Hermione solo lo observó.
- ¿Una fiesta? ¡esa mujer se ha vuelto loca! – gritó un desesperado Draco.
- En realidad, creo que es nuestra oportunidad para entrar a la prisión, Malfoy…- intervino Jean mientras se ponía de pie.
- Muy buena idea… durante el evento podemos aprovechar para infiltrarnos dentro de Nurmengard, no tendremos que iniciar una batalla aéreo contra la Domina y sus brujas….- comentó Hermione mientras los tres pares de ojos la observaban.
- Tú no irás, Domina Prima…- después de un silencio, voz de Jean resonó por la habitación.
- ¿¡Que?! ¿pero… pero qué?
- Es demasiado peligroso…- intervino Malfoy.
- ¡Lo es para todos! – gritó Hermione bastante indignada.
- Domina… si tu muer…- empezó a decir Jean.
- ¡NO! – gritó Hermione mientras apuntaba con su dedo índice a su idéntica.- ¡Me trajiste a este infierno para que los ayudara, y lo haré, así que no me vengas con esta tontería ahora! – Jean simplemente no dijo nada, pero se notaba por su expresión que estaba sorprendida.
- Bien dicho Granger…- la masculina voz proveniente de la entrada del salón atrajo las miradas de los presentes, Hermione se estremeció al ver a Tom Riddle en medio de la puerta. – estamos atrapados en este jodido tiempo, bajo un juramento que nos obliga a Granger y a mí a mantener alianza, no podemos regresar hasta que el llamado se vea completo…- el hombre guardó silencio, acercándose lentamente hacia el grupo.
- ¿de qué hablas, Riddle? – preguntó Malfoy.
- Granger, tanto tú como yo y el trío de idiotas a los que llamas amigos, no podremos volver a nuestra época debido al llamado, no es el típico portal del tiempo… el hechizo utilizado es tan antiguo como el castillo Hogwarts, pero si una cosa se es que el llamado no nos dejara volver hasta que cumplamos el cometido por el cual fuimos atraídos por la persona quien nos invocó…- la información proporcionada por Tom dejó helada a Hermione, quien volteó inmediatamente hacia Jean, está ya estaba observándole.
- Domina prima…- llamó Jean.
- Vine a ayudar…. No vas a impedírmelo.- dijo fríamente la joven mientras se dirigía hacia Neville.- Neville… iremos a esa fiesta y sacaremos de ahí a Lord Voldemort…- fueron sus palabras antes de dirigirse hacia la salida, Malfoy libró un suspiro resignado mientras seguía con la mirada a Hermione.
- Neville… será mejor que envíes una lechuza a los gemelos y a los demás… tenemos que reunirnos ¿Cuándo es la dichosa fiesta? – preguntó Malfoy, Neville se estremeció, el chico andaba raro.
- Eh… bueno… será mañana en la noche, tengo entendido.- respondió el muchacho mientras se tallaba las manos en los pantalones, Jean frunció el ceño, nunca antes había visto a Neville Longbottom tan nervioso.
- Bien, tenemos el resto del día y de mañana para organizarnos.- dijo el rubio antes de dirigirse a la salida.
Mione se encontraba saltando por los pasillos tarareando alguna tonta canción cursi, palabras de Riddle al verla venir hacia él, Hermione iba a unos cuantos pasos delante de él, la castaña se detuvo al encontrarse con la niña.
- ¡Hermione, Tom! – gritó la niña mientras los miraba de uno al otro con sus grandes ojos marrones.
- Mione. ¿Qué estás haciendo aquí? Deberías ir a desayunar.
- De ahí vengo… pero no es divertido ver a Draco y a Ron tratando de matarse…- comentó la niña bastante seria.
- ¿Qué… que ron y Draco que? – preguntó la castaña algo sorprendida.
- ¿por qué ya no puedo leer sus mentes? – preguntó Mione mientras miraba a Hermione y luego a Tom, el hombre levantó una ceja.
- ¡¿Podías leernos la mente?! – gritó Hermione algo perpleja.
- Si… hasta ayer… pero ya no puedo… ¿por qué? Me aburre leer la mente de Draco, es un cerdo… Ron debería ir pensando ir con un terapeuta… y Harry… bueno, jamás pensé que Harry Potter odiara ser tratado como un súper héroe…- contestó la niña mientras parpadeaba, Hermione no podía creer lo que estaba escuchando.
Jane estaba de brazos cruzados en medio de la entrada de lo que antes era el hogar de los Black, los marrones ojos de la mujer observaron a Neville subir al carruaje mágico y desaparecer por la fría y abandonada calle.
- Estuvo nervioso durante toda la noche.- comentó la muchacha sin voltearse, sabía muy bien quien estaba tras ella.
- Neville siempre ha sido así, Herms, nervioso hasta la medula.- contestó Weasley mientras la abrazaba por la espalda, la joven cerró los ojos, estaba cansada, le dolía la cabeza y para colmo no podía dejar de pensar en aquella pesadilla.
- Tengo que ir a hablar con la Domina prima sobre algo, Ronald, apártate.- ordenó Jane mientras apartaba las manos del pelirrojo de su cuerpo.
- Jean…- nombró el muchacho mientras la miraba girarse hacia él.
- No lo digas… no te atrevas a hacerme esto Ronald Weasley…- interrumpió la castaña mientras pasaba por un lado del pelirrojo, los azules ojos del muchacho le siguieron hasta que le perdieron de vista tras la puerta.
Hermione se encontraba en la ducha, el agua caía deliberadamente sobre su cuerpo, cubriendo cada centímetro de su piel blanca, la joven suspiró mientras cerraba los ojos y levantaba el rostro, el agua fresca parecía tranquilizarle, había pasado media hora tallándose los brazos y las piernas, pero no podía quitarlas, no podía deshacerse de las caricias gravadas en su cuerpo, se mordió la lengua, le lastimaba pero le dolía aún más recordar el placer que había sentido, las lágrimas no pudieron ser contenidas ni un segundo más, caían rebeldemente sin el consentimiento de su dueña, Hermione sentía la espalda convulsionándose por el aumento del llanto, se abrazó e intentó consolarse, pero era imposible, nada ni nadie ni siquiera ella podía aliviar lo que sentía ¿cómo actuar, a quien castigar por lo que sentía? Sabía quién era el culpable, pero entendía perfectamente que ella tenía la misma culpabilidad que él, no por el hecho de haberlo permitido… si no por haberlo disfrutado.
Jean se encontraba justamente frente a la puerta del baño, escuchaba el llanto de la Domina Prima, la mujer cerró los ojos y bajó el rostro, apretujando los puños fuertemente, no podía evitar sentir el lamento de Hermione por más que hiciera el esfuerzo, tampoco sabía cómo aliviar su dolor, ni siquiera entendía por qué era que lloraba…
- Será mejor que vayas al salón de reuniones…- la vocecilla infantil de Mione llamó su completa atención, Jean volteó a mirar a la niña quien le observaba seriamente.
- ¿Qué ha pasado? – preguntó la castaña mayor.
- Bueno, es raro… pero ambos Dracos están peleando con ambos Ronalds.- contestó la niña mientras se encogía de hombros, Jean soltó un suspiro resignado y rodó los ojos.
- ¿Dónde está René? Nadie más que ella puede detener semejante estupidez.- preguntó Mary mientras se dirigía hacia la niña.
- Em… pues bien, déjame explicarte que ahí está el problema… René es parte de la discusión no de la solución.- dijo la versión infantil de Hermione, Jean cerró los ojos fuertemente y contó hasta diez mentalmente.
- Maldición… - soltó la mujer mientras se dirigía hacia la salida a toda prisa, esos cinco en especial eran todo un peligro cuando estaban unos contra otros.
Hermione salió del baño otra media hora más tarde secándose el cabello con una toalla, al retirarla se sobresaltó al ver a Mione sentada sobre la alta cama, meciendo las piernas disparejamente adelante y atrás frenéticamente, la sonrisa en la niña la había enternecido por unos instantes, hasta que recordó lo que había pasado sobre aquella enorme cama.
- Creí escuchar la voz… de…. Alguna de las chicas.- empezó a decir Hermione sin saber realmente a quien había escuchado, la pequeña dejó de patalear.
- Era Jean… pero tuvo que salir por un asunto que no podía…dejar sin resolver.- contestó la niña al dejarse caer de espaldas sobre la cómoda cama.
- Ah…- Hermione realmente no sabía de qué podía hablar con Mione, se acercó a la cama y aún con el cuerpo envuelto con la blanca toalla, optó por imitar a la niña, se recostó a su lado, dejando colgadas sus piernas.
- Estas triste Domina prima… ¿por qué? –preguntó la niña mientras ladeaba la cabeza para mirar a la mujer, Hermione hizo la misma acción, una levantaba la mirada y la otra la bajaba.
- Han pasado muchas cosas horrible en mi vida, nuestra vida y no he podido manejarlo del todo bien es por eso que estamos en esta situación ¿no es así? No espero que lo entiendas, después de todo solo eres una niña… mi yo infantil.- contó la castaña mientras se quitaba la toalla de la cabeza, dejando los mechones oscuros por la humedad regados por la colcha.
- Yo sé todo acerca de ti, Domina prima, recuerda que somos parte de ti… y no soy una niña.- contestó la pequeña con una sonrisa en los labios, terminando por confesar algo que nadie se había molestado por descubrir.
- ¿a qué te refieres con que no eres una niña? - preguntó Hermione fijando su vista en los ojos de la pequeña Mione.
- Que sea pequeña, no significa que sea infantil… tengo la misma edad que las demás… la única Niña aquí… eres tú…- contestó Mione mientras se levantaba, quedando sentada a la orilla de la cama, seguía mirándole, con su cuello un tanto torcido por la posición, Hermione no se levantó, estaba tan sorprendida por la respuesta que realmente no sabía que hacer.
- ¿quieres saber por qué soy la más pequeña, Hermione? – por primera vez desde que ella había llegado a esa época, Hermione detectó su propia voz madura provenir de aquella pequeña Granger, fue en ese momento cuando ella se sentó y le miró anonadada.
- ¿por qué…por qué eres así de pequeña?
- Domina Mortis es la más alta… ¿sabes por qué ella es más alta que las demás y yo la más pequeña? – preguntó la seria Mione mientras apretaba sus pequeños puños, Hermione comenzó a temblar y no por el frío.
- No… no lo sé…- contestó la aparentemente mayor con voz temblorosa.
- Por qué yo soy lo bueno que queda en ti, soy el amor, la ternura, la responsabilidad, la inteligencia, el valor, soy la bondad, la nobleza, la responsabilidad… soy lo que estás perdiendo, lo que menos queda en ti… ¡POR ESO SOY LA MAS PEQUEÑA!
Hermione abrió aún más los ojos después de escuchar aquella acusación, la barbilla le temblaba y las lágrimas nuevamente habían escapado de sus ojos, Mione no era una niña, era igual de adulta que las demás, pero su cuerpo pequeño representaba lo poco que quedaba de todo lo bueno que había en ella…
- Y debo suponer.. que la Domina Mortis es más alta por que… - pero la castaña mayor fue interrumpida.
- Si… por qué hay más oscuridad dentro de ti que amor… ese es el único crimen del que te acuso, Domina Prima… permitir… que ella crezca dentro de ti… mientras que yo empequeñezco y voy muriendo poco a poco…- Mione bajó de la cama de un brinco, Hermione no se dio cuenta del momento en el que la niña había salido de la habitación, ella temblaba y las lágrimas se secaban fríamente sobre su piel fresca.
El amor, pensó Hermione mientras se llevaba la mano al pecho, estaba muriendo dentro de ella, permitiendo que el odio, el rencor, la venganza y la oscuridad aumentaran dentro de su corazón, envió su mirada hacia la puerta de la recamara, estaba sola… y aunque sus amigos siempre estarían ahí para apoyarla, esa batalla interna que luchaba constantemente, era de ella misma, una guerra que ella debía combatir y tenía que ganar por el bien de muchos…
Mione iba con el ceño fruncido cuando sintió algo duro estrellarse contra su frente.
- ¡Ay, ay, ay…! – Se quejó la pequeña mientras se llevaba la mano a la frente, el pasillo estaba solo a excepción de dos personas, ella misma y un burlesco Tom Riddle.
- Fíjate por donde caminas, niña…- le dijo Tom mientras se cruzaba de brazos y le miraba altanero, Mione levantó la mirada, de repente, Tom, levantando una ceja oscura, le pareció haber visto un extraño brillo, la mocosa maldita estaba sonriéndole.
- Señor Tom… que bueno que lo veo… ¿está buscando a la Domina Prima? – preguntó una interesada niña mientras sonreía a diente pelado, Tom no dijo nada, simplemente soltó un gruñido, sin admitir pero tampoco negar nada.
- Ella está en su habitación…digo… por si quiere ir a verla…- le decía mientras le guiñaba un ojo y salía corriendo, Tom giró medio cuerpo y con el rostro sorprendido ¡¿Qué carajos estaba planeando esa endemoniada mocosa?! Se gritaba mentalmente mirando a la enana dar vuelta a la esquina del pasillo.
- Maldita niña…- masculló Riddle mientras se enderezaba y acomodaba la camisa, sonrío pensando en lo que había dicho la pequeña endiablada, y así, Tom Riddle se encaminó hacia la habitación de Hermione.
Por otro lado, un par de ojos marrones le espiaban mientras se asomaba apenas por el muro, sonrío al ver al hombre empujar la puerta de aquella recamara.
- Misión cumplida…- sonrío la niña mientras se giraba y comenzaba a ir hacia las escaleras.
Hermione se levantó de la cama, debía admitir que seguía impresionada por lo que acababa de descubrir, levantó la mirada al escuchar crujir la puerta de madera, sus marrones ojos se abrieron de par en par al ver al atractivo hombre sonriéndole, Tom cerró la puerta tras él, recargando su espalda en esta mientras el cuerpo de Granger envuelta en una blanca toalla era lo único que llamaba su atención.
Mione entró a la biblioteca y tomó el primer libro que vio sobre el estante, luego de unos minutos de haberlo empezado a leer, decidió que no estaba de humor para eso, se puso de pie y se acercó a la enorme ventana, vio su propia figura reflejada en el cristal; no iba a permitir que las oscuras artimañas de la Domina Mortis ensombrecieran el alma de la Domina Prima, en donde la oscura Hermione era malvada y rencorosa, Mione era amorosa y perdonaba cualquier cosa, lo demostraba su actitud ante el hombre que tanto daño le había hecho, sonrío al recordar al hombre sonriéndole de vez en vez mientras miraba a la domina prima.
¿Por qué, por qué había escogido a ese tenebroso hombre para llevar a cabo su misión? ¿Por qué no Ron, Harry o el mismo Draco Malfoy? Los tres eran por mucho mejores que Tom Riddle, simple, era muy sencilla la respuesta a aquellas respuestas, por qué Mione, siendo un espíritu libre de maldad pensaba en la libertad que tanto Hermione como Tom Riddle obtendrían si se enamoraban uno del otro.
- No lo permitiré Domina, sigue con tus trucos baratos, intenta despedazar a la Domina prima, no te preocupes que yo me encargo de volver a armarla, pieza por pieza…- decía la madura niña mientras veía a la redonda Luna.
Hermione se dio la media vuelta rápidamente, lanzándose sobre la cama y arrastrándose hacia la mesita de noche que estaba al otro lado en busca de la varita, Riddle soltó una sonora carcajada.
- ¡Granger! ¿Buscas esto…? – preguntó el hombre mientras sacaba de la manga una conocida varita, Hermione se giró en la cama y vio su arma en la blanca mano del hombre.
- ¡pero qué…! ¡¿Qué haces con mi varita?! – gritó la muchacha mientras se ponía de pie rápidamente, agarrando se la toalla para que esta no cayera descaradamente.
- La dejaste olvidada…- contestó el oscuro hombre mientras observaba la tira de madera rodar entre sus dedos, Hermione dio instintivamente un paso atrás…
- ¿Qué…que estás haciendo? ¡Aléjate! – gritó la muchacha, mientras usaba sus manos como escudo, impidiéndole a Tom acercarse aún más a ella, los azules ojos del hombre le observaban fijamente, ella temblaba, en sus ojos podía notar el miedo puro.
- Granger…- le nombró mientras levantaba la mano, la castaña se tropezó con la orilla del cómodo mueble, y mientras caía sobre el cómodo colchón, Hermione no dejó de mirarle.
Su cuerpo dio un par de cortos rebotes hasta que se quedó quieta, intentó ponerse de pie apoyándose con los codos, pero para esto Tom ya estaba sobre ella, empujándola con su cercanía de nueva cuenta sobre la cama.
No dijeron nada, simplemente se miraron uno al otro, ella con obvio miedo, él, simplemente curiosidad, el Mago oscuro quería entender ciertas cosas que muy de repente le habían golpeado, era la primera vez que se sentía tan desorientado respecto a algo, y ese algo era Granger.
- No voy hacerte nada Granger, quita esa cara de susto…- le dijo el hombre mientras bajaba el rostro y los grandes ojos de Granger se abrieron enormemente.
- Oh que mierda…- murmuró la joven mientras tomaba a Tom por el cuello de la camisa y lo atraía hacia ella…
Lord Voldemort abrió los ojos lentamente, un sueño, uno muy real había inundado su mente, envolviéndolo en una cálida capa nebulosa que confundía sus sentidos, se pasó la fría y blanca mano por la negruzca melena larga, bajó la mirada, él único prisionero en aquella cárcel libre de cadenas, al parecer haberse acostado con la Domina Mortis tenía ciertas ventajas, sonrío sin poderse creer el chiste, maldijo a la Bruja y mordiéndose la lengua pensó que, por muy bueno que fuera la sesión de sexo, el odio que sentía por ella era cada vez más profundo, solo necesitaba una oportunidad para hacerle pagar cada uno de los golpes y humillaciones, soltó una fría carcajada, era patético, esos mismos pensamientos debió habérsele ocurrido a Granger cuando la tenía en su dominio…
Granger…
Pensó en el nombre y en la sangre sucia a la que había torturado sin piedad alguna, por muy físicamente idénticas que fuera la Domina Mortis y la amiguita de San Potter, podía imaginárselas una a lado de la otra, eran demasiado diferentes, con distintas actitudes, donde la Domina era arrogante y absurdamente siniestra, Granger lo tenía de justiciera y protectora, cerró los ojos al escuchar la puerta metálica rechinar, la luz exterior se extendió en una línea hasta golpear su cuerpo e iluminarlo.
- Riddle… ponte de pie.- ordenó la chillona voz, el hombre abrió lentamente los ojos, esa era la Bruja roja o mejor dicho, Ginevra Weasley.
- ¿Qué quieres…? – preguntó ariscamente, la pelirroja levantó la barbilla.
- Has sido llamado por la Domina…- contestó mientras apuntaba con su varita.
Voldemort maldijo en silencio a la mujer y a la Bruja que lo invocaba ante su presencia, se puso de pie lentamente, su cuerpo aún continuaba adolorido y a saber qué era lo que la enloquecida mujer deseaba de él…
- ¡Camina más rápido maldita sea! – gritó Ginny mientras le empujaba, clavando su varita en la espalda, Tom se aguantó el grito de dolor, no iba a satisfacer a esa mocosa hambrienta de sangre.
Ginny de nueva cuenta fue excluida de aquella escena, la pelirroja maldijo su mala suerte, no había otra cosa que deseara más que ver a Lord Voldemort retorcerse en el suelo cómo la rata asquerosa que era, pero parece que la Domina Mortis tenía otros planes para él…
Y así, enfurecida como estaba, Ginny regresó a la solitaria habitación que le fue asignada.
La máscara cayó sobre el suelo, dejando ver el rostro pálido de la mujer, la bruja se puso de pie, había estado sentada sobre la gran silla durante un buen rato, los dorados ojos observaban detenidamente a Tom.
- Mañana por la noche… habrá una fiesta en la plataforma superior de Nurmengard, tengo… ciertas sorpresas para mis invitados, tú eres uno de ellos… Neville… querido ven a mi ahora mismo.- cada palabra dicha por la Domina Mortis desapareció para el Lord oscuro en el segundo en que el nombre de Neville Longbottom había sido mencionado, el chico responsable de la muerte de Nagini salió de la nada y se plantó a lado de la bruja.
- Mi querido Neville…- decía la cruel mujer.- ¿Qué información nos tienes? – preguntó finalmente, el joven, con un destello dorado en sus ojos a causa del maleficio imperius.
- Mi querida señora, el grupo de rebeldes atacaran durante el evento organizado por usted, no sé qué planean con ello… pero sé que Mary Jane, una de las hermanas fugitivas, intentará asesinarla…- reveló el muchacho, Voldemort por otro lado simplemente fingía no estar sorprendido.
- ¿Vez querido? Tengo el completo control bajo mi poder… atrapamos a Neville hace unos días, el muy idiota cometió el error de ir a uno de los lugares que frecuentan mis brujas, mañana… vendrán mis hermanas y pronto tendré sus vidas apagándose en la palma de mi mano y por fin… estaré completa…- la mujer se puso de pie, ordenando a Neville que se retirara.
- ¿y qué pretendes conmigo, que tengo que ver en todo esto? – preguntó el hombre, soltando un gruñido al sentir un golpe tras sus rodillas, cayendo sobre estas al suelo, Domina Mortis se detuvo a escasos centímetros de él y acarició su cabeza con una de sus manos.
- Tú, mi querido canario… serás solo un bufón más en la corte de la reina.- le respondió mientras le levantaba por la barbilla con la mano. - ¿por qué diantres tienes que ser tan malditamente hermoso, Tom? – preguntó la Domina Mortis mientras clavaba sus dedos en las mejillas del hombre, Tom endureció la mirada.
- Dímelo tú…- contestó el hombre con un extraño brillo en los ojos, la comisura de sus labios rojos apenas se levantaron.
Y sin nada más que añadir, Tom se puso de pie de un salto, fundiendo su boca a la de la Bruja, esa extraña sensación de necesidad volvía a sus cuerpos de un jodido golpe, podían sentir la energía mágica envolviéndolos y estrujando sus cuerpos, haciendo con ellos lo que quería…
Hermione soltó un pequeño y apenas audible grito cuando sintió que era levantada, la castaña se acomodó en el regazo de Tom mientras la toalla caía suavemente por su cuerpo, casi de inmediato las manos del hombre habían recorrido la mayor parte de su cuerpo, sus labios no se habían apartado en ningún instante, la castaña en un arranque de lujuria había arrancado del cuerpo la camisa que cubría el pecho del Mago, una vez desnudo, este se le echó encima, enviándola de espaldas sobre la cama, la urgencia podían sentirla desde lo más profundo de sus cuerpos que comenzaban a arder en la necesidad.
Al diablo, había pensado Hermione con fuerza, enviando los miedos y sabrá Merlín que otra cosa a lo más profundo de su ser, y besó al hombre como si fuera él último día de su vida, le abrazó fuertemente, acariciando las piernas de su amante con las suyas, suspirando mientras él abría un camino de besos por el cuello, contorneó las caderas en busca de consumar aquel abrazador calor…
Hermione Granger y Domina Mortis compartiendo una unísona sonrisa de satisfacción mientras abrazaban al oscuro amante que a su vez resultaba ser la misma persona, la diferencia entre dos mujeres de igual poder era la profana alma de Domina, el oscuro espíritu mágico corrompido por el dolor, la venganza y el odio que lentamente va creciendo dentro de Hermione.
Tom le vio ponerse de pie y desaparecer dentro del cuarto de baño, la bruja le había lanzado una mirada indescifrable y él, a su vez sonrío complacido, era mucho decir que estaba feliz, Tom Riddle no era feliz, él no conocía semejante sentimiento, el hombre se peinó el cabello con los blancos y delgados dedos, terminó por vestirse y desapareció de la habitación, conocía a la sangre sucia mejor que la palma de su mano, y por ello sabía cómo se pondría si llegaba a verlo en la recamara.
Hermione salió de la ducha con el cuerpo rodeado por una blanca toalla y secándose el cabello con otra, soltó un suave suspiro al saberse sola dentro del pequeño espacio, se sentía aliviada pero a la vez decepcionada.
- Maldita sea Hermione… deja de sentirte así, es solo se…
- ¿es solo…que? – la vocecilla infantil de Mione provocó en Hermione un susto de muerte, la castaña pegó un salto hacia atrás mientras soltaba un grito.
- ¡¿Quieres matarme o algo?! ¡no vuelvas hacer eso! Merlín…- contestó la castaña mayor mientras buscaba algo en el armario con que cubrir su cuerpo desnudo, Mione sonrío aún más, mostrando su dentadura perfecta.
- Vi a Tom salir de tu habitación Mione… ¿está todo bien con ese Mago? – la pregunta de la aparente niña tomó por sorpresa a Hermione quien con el rostro metido en el armario abrió los ojos desmesuradamente.
- Eh… ¿A Riddle…? No… yo…seguro entró y yo estaba en la ducha…- contestó nerviosamente la muchacha, Mione dio un brinco hacia la cama y se sentó, meciendo sus cortas piernecitas.
- Bien… no se por qué pero me gusta…. – comentó Mione mientras miraba pícaramente a una sorprendida Hermione.
- ¿te…gusta Tom Riddle? – preguntó la castaña mayor, Mione asintió con un movimiento de cabeza.
- Me gusta…. Que a ti te guste.- contestó la niña dejando a una boca abierta Hermione, la joven miró a su yo infantil salir corriendo hacia la puerta y desaparecer.
- Merlín bendito…- susurró la joven mientras se sentaba sobre la cama.
Theodore Nott y su esposa Luna se encontraban en su habitación, la rubia se encontraba sentada sobre la cama, inclinada hacia el frente apoyando sus brazos en las piernas, los azules ojos de su marido estaban puestos fijamente sobre la coronilla de su cabeza.
- ¿Has tenido otra visión, no es así cariño? – preguntó el hombre mientras se sentaba a lado de Luna, esta levantó la mirada, su rostro estaba completamente empapado por las lágrimas.
- Te juro Theo….que este ha sido aún más oscuro que los demás y no se cómo interpretarlo…- contó la joven mientras cerraba los ojos en un intento en vano por contener el llanto, Nott abrazó a su esposa y la atrajo hacia su cuerpo.
- Cuéntame… ¿Qué has visto? – preguntó Theo mientras cerraba los ojos y escuchaba a su mujer.
"…La tierra había muerto, perdido fertilidad para siempre mientras que en el cielo surcaban cientos de luces brillantes y hermosas las cuales comenzaron a morir lentamente, nos encontrábamos en mi visión en el bosque prohibido, más peligroso, más oscuro, cientos de cadáveres cubriendo el suelo, pude sentir el frío suelo, mientras una espesa neblina comenzaba a rodearme, estaba sola, y lloraba, me sentía ahogada por la amargura que sentía en esos momentos…
Fue cuando alguien me llamaba, pude escuchar claramente mi nombre venir por todos lados, al principio creí que eras tú Theo, pero poco a poco pude reconocer la voz y ver al hombre que me llamaba, me detuve por instinto, pues un miedo abrazador cubrió mi cuerpo elevando cada bello de mis brazos, estremeciendo mi cuerpo y liberado en contra de mi libertad las lágrimas, el odio cubrió mi corazón, luchando con el miedo por la dominación de este…. Y lo miré, observé cada centímetro de su cuerpo, todo en él me provocaba asco y terror… era él Theo, era Tom Riddle con ropas oscuras, con una luz golpeándole por la espalda… y se veía tal y cómo un ángel caído, uno con una areola oscura…. Escuché gritos, de miedo, de muerte…. El hedor a sangre penetró mis fosas nasales y lo que hice fue correr, corrí lo más rápido que pude pero lo hacía hacia él…. Hacia Riddle…y sentí un enorme alivio cuando llegue a su lado y me dijo él que ya era tarde, que todo había acabado, fue cuando me percaté que el bosque ardía, todo el bosque estaba quemándose entre rojas llamas que se alzaban hacia el cielo y quedamos rodeados… no te veía por ningún lado, n ia ti, ni a Harry, ni Ronald… ni a Hermione… me estremecí de pies a cabeza al ver los intensos ojos de Tom, quien miraban a la nada, la oscuridad en esa mirada era evidente y obvia, había odio, rencor… y sorprendentemente… dolor, él sufría Theo, fui la única que lo vio… fue en ese momento cuando el cielo se oscureció, no había estrellas ni nubes, no había ni un rayo de luz en él, solo las llamas iluminaban el lugar… solo Tom Riddle y yo nos encontrábamos ahí… y de repente apareció, entre las llamas el cuerpo de la Domina Mortis que se abrió camino por entre el fuego, sonriendo altaneramente, orgullosa, digna del título que lleva, su rostro llena de sangre y sus ojos dorados resaltando entre el carmesí color…. Quise levantar mi varita, luchar contra ella, perlo lo único que hice fue gritar al ver los siete cuerpos de las hermanas esparcidas alrededor de la Domina, quien con sus descalzos pies comenzó a dirigirse hacia nosotros, Riddle levantó su varita y lanzó un poderoso hechizo mortífero que dio de lleno en el cuerpo de la Domina, pero ella ni siquiera se inmutó, era como golpearla con el pétalo de una oscura rosa, y escuché su carcajada, era misma que caracterizaba a Bellatrix Lestrange… y voltee a mirar a Riddle, buscando una esperanza por segur viviendo, pero en su rostro solo vi tristeza, un vació que no comprendía, era como si él… como si él hubiera perdido algo… algo que necesitaba a su lado con urgencia… y después de entenderlo, escuché un grito, era ella, la pesadilla de la Domina Mortis, la mía…la de Tom Riddle…
Theo, había algo mucho peor que yacía entre las llamas que consumía el bosque, sé que era una pesadilla, no puedo llamarla visión por qué no sé qué signifique… pero entre las llamas pude ver un par de ojos rojos, más rojos que la sangre…y temí, temí por mi vida, temí por cada criatura que había ahí, temí por Tom Riddle e incluso por la Domina Mortis que tenía el terror dibujado en el rostro…."
Theo conocía perfectamente cada sueño que Luna había tenido, su mujer se las describía perfectamente, algunos de esas pesadillas o visiones ya se habían cumplido, otras… simplemente eran eso, sueños y pesadillas, pero esta era diferente, cada palabra narrada por Luna causaron un escalofrío que recorrió su cuerpo.
- Todo estará bien Luna… solo era un mal sueño.- consoló el hombre mientras abrazaba a su joven esposa, pero él ni siquiera sabía si Luna podía creerle esta vez, pues ni siquiera él había creído en sus propias palabras.
Jean jugaba con una moneda de plata, sus marrones ojos estaban fijos en el objeto que desde hace algunos años ya no tenía valor alguno, la joven bruja levantó la mirada para encontrarse con los ojos grises de Draco Malfoy.
- ¿Qué quieres? – preguntó la joven mientras guardaba la moneda en el bolsillo de la vieja gabardina, el rubio viajero en el tiempo se acercó a la muchacha.
- Granger… ¿Qué posibilidad hay de que sobrevivamos en la misión de mañana? – preguntó Draco mientras se sentaba sobre un viejo banquillo, Jean no respondió inmediatamente.
- Diez por ciento….- dijo finalmente percatándose de que su compañero se tensaba.
- Jamás imaginé que después de la guerra contra Voldemort, pudiera venir otra aún peor…- comenzó a contar el muchacho, Draco levantó la mirada y se enfrentó a la castaña.- y menos si esa guerra fuera provocada por ti Granger…- continuó diciendo mientras apoyaba sus brazos con sus piernas.
- Nadie imaginó semejante cosa, Draco…ni siquiera yo creí que alguna vez pudiera verme separada…
- ¿Qué piensan hacer después de derrotar a la Domina Mortis? ¿ya encontraron la manera de unirse de nuevo? – las preguntas de Draco hicieron que Jean sonriera.
- No se los dije antes por no preocuparlos… pero solo el método de la Domina es el único que podemos emplear para unirnos… para volver a ser la Domina prima…- la respuesta hizo que el rubio muchacho se pusiera de pie.
- Morir… la muerte es la única solución para esta pesadilla ¡¿Por qué no nos lo habías dicho?! – gritó el joven mientras se acercaba a ella.
- Tranquilízate Draco… debo confesar, que muchas veces estuve tentada en asesinar a mis hermanas y absorber sus poderes para así enfrentarme a la Domina….pero no pude aun sabiendo que somos la misma, comenzamos por tratarnos como si fueranos diferentes personas…
- Y de cierto modo lo son…
- Si, lo somos…las apareció y las admiro a cada una por sus virtudes, en verdad que ellas son como unas hermanas para mi… por eso no pude quitarle la vida… que a su vez era la mía también…no hay nada que pueda volver a unirnos más que la muerte...
- Entonces ¿después de acabar con la bruja oscura…que mierdas planeaban hacer? – los grises ojos de Draco echaban chispas, Jean sonrío.
- Dejar que el tiempo se encargara de nosotras…- fue la simple respuesta de la mujer antes de que ambos se sorprendieran al ver llegar a Potter, Weasley y hasta Malfoy.
- ¿Qué hacen ustedes aquí? Jean… Neville sigue desaparecido… Brown acaba de llegar... el bastardo tiene bastante tiempo que desapareció….- comunicó el rubio mientras se acercaba a Mery Jean, quien se encontraba perpleja.
- Pero… pero él ayer… ¡Maldita sea esto no puede estar pasando! - empezó a decir la muchacha.
- Posiblemente Neville haya sido capturado Jean…- intervino Potter.
- ¿Qué significa esto…? – preguntó Draco bastante curioso.
- Significa que la Domina Prima tiene en sus manos a Neville… no me sorprendería que las malditas brujas estén en camino hacia el valle.- intervino Malfoy.
- ¿Qué hacemos entonces Jean…? – preguntó el pelirrojo.
- No correremos riesgos… tenemos que ir hacia el Valle, ¿Dónde está Lavender? No podemos permitir que la Domina llegue a la resistencia o todo estará acabado…. – Mary Jean salió rápidamente de la pequeña sala, la mujer tenía que hablar con Lavender Brown antes que nada.
- Estúpido Longbottom ¡Le dije que tuviera cuidado! – despotricó Malfoy mientras daba una patada a la mesita de centro.
- Ya tranquilízate ¿quieres? Ya todos sabemos que era jodida Bruja siempre está a un paso delante de nosotros, Neville estaba consciente de que era muy posible que lo atraparan… ¡Todos aquí sabemos que esta jodida guerra pude matarnos de un segundo a otro! Nuestras vidas no están seguras Malfoy… ni la tuya… ni la mía… ¡Mucho menos la de ellas! – gritó Potter mientras respiraba agitadamente, Draco observó a su yo del futuro apretujar la mano, nadie mejor que él sabía lo mucho que odiaba que le sermonearan.
- Cara rajada tiene razón…- intervino Draco mientras ocultaba sus manos dentro de los bolsillos de los pantalones, Malfoy le envió una mirada severa.- y ni me mires así… también tú lo creer así… además…mañana en la noche podrás asesinar a diestra y siniestra a cuanta bruja te plazca… aprovecha el tiempo de vida que te queda por qué posiblemente mañana no regreses vivo…- el rubio más joven guardó silencio después de aquellas palabras, poco después salió de ahí a toda prisa.
- Vaya Malfoy… nunca pensé que fueras tan…
- Cierra la puta boca Comadreja…- interrumpió Malfoy mientras se daba la media vuelta.
- Uy, que volubles amanecimos el día de hoy…- comentó el pelirrojo, Harry se llevó la mano al puente de la nariz y se masajeó suavemente.
Ginevra Weasley sonrío al ver a la mujer más temida de todos los tiempos dar un giro frente al espejo, la pelirroja había organizado el tan esperado Baile además, que la fiesta de disfraces no era otro más que una trampa para la resistencia.
Domina se giró hacia su mano derecha, la bruja roja quien la observaba embobada, la joven de rojizos cabellos dio un paso al frente.
- Es perfecto…- dijo la malvada mujer mientras le daba la espalda, mirándose una vez más al hermoso espejo de cuerpo completo, sonrío mientras sus dorados ojos recorrían su figura en el espejo.
El vestido era una hermosa pieza, un conjunto de plumas blancas de cisne con incrustaciones de cristalería en el pecho de forma de corazón, sus hombros desnudos se veían más blancos de los que de por si ya eran, Ginevra deslizó la mirada por el cuerpo de la mujer, era increble lo perfecta que era la Domina, una bruja extremadamente poderosa, un cuerpo envidiable y no dudaba en absoluto que fuera tan hermosa como se lo imaginaba, sonrío al verla dirigirse hacia ella, las plumas se mecieron de un lado a otro, su largo caía deliberadamente sobre el suelo, con un corte lo suficientemente corto para mostrar las largas piernas de la Domina, la bruja oscura se dirigió hacia Ginevra.
- Me gusta… es perfecto…solo falta el antifaz, de eso me encargaré yo personalmente… dime Ginny… ¿estás realmente lista para acabar de una vez por todas, con tu pasado? – preguntó la mujer mientras acariciaba la mejilla de su compañera.
- Absolutamente segura, Domina… mañana en la noche mi hermano Ronald y los gemelos caminaran hacia el hades…- respondió la muchacha ante una siniestra sonrisa de su señora.
- Muy bien…. Puedes retirarte, estoy segura de que tienes cosa personales que hacer… como hacerte de un vestido digno de una reina…- la mujer se giró y nuevamente se acercó al espejo, Ginevra se reverenció antes de dirigirse a la salida.
- "…Mañana en la noche, será la velada donde lloverá sangre, acabaré de una maldita vez con esos malnacidos rebeldes…" – los pensamientos de la mujer se concentraban entre su plan y aquel vestido largo, movió las piernas, modelando con ella de única espectadora, se maldijo al no poder hacerse de unas buenas zapatillas que hicieran conjunto con el vestido, recordó entonces él por qué siempre iba descalza.
- Tengo que matarlas…. Tengo que absorber hasta la última gota de su poder…- se dijo antes de quitarse la máscara que en ese momento llevaba puesta. - y cuando eso pase… no será necesaria mi anonimato, seré por sin imparable, invencible y acabaré con este estúpido mundo de una buena vez…- y así, con aquellas palabras, Domina Mortis se dio la media vuelta, tenía cosas muy importantes que hacer esa tarde.
René se encontraba con escoba en mano cuando vio a Mary Jean y a Malfoy salir de la antigua Mansión Black, seguidos por los demás, sorío al ver a Mione y Hermione juntas…
- Debemos tener cuidado con cualquier cosa que hagamos a partir de este punto, Alice y Lavender ya han partido hace algunas horas, el plan es llegar al Valle de Griffindor antes del anochecer, así que tendremos que ir lo más rápido posible, no podemos detenernos a nada, Mione ya ha trazado un camino seguro en el que ni las Brujas de Domina podrán entrar… es peligroso las criaturas Mágicas que habitan el lugar son catalogadas como salvajes e indomables… tengan sumo cuidado… no podemos volar a gran altura, hay que evitar ser vistas… ambos Potter irán junto a René, Ronald y Draco acompañaran a Weasley, yo acompañaré a Malfoy y a Domina prima…. Por otro lado, en una sola escoba viajaran Mione y Tom Riddle…. ¿alguna objeción? - el plan de viaje de Jean era casi perfecto, casi….
- Si… yo…- intervino Tom Riddle mientras desviaba la mirada de la mocosa alegre que estaba a su lado.- no me parece que la mocosa deba viajar conmigo… ¿Qué tal si le pasa algo, como caerse misteriosamente de la escoba o…?
- ¡Mas te vale que no le pase nada! – gritó René ya alterada, Riddle sonrío al igual que Hermione, más nadie prestó atención en la castaña.
- Es obvio que no le hará nada René, relájate… Riddle… siendo tú más poderoso que muchos de los demás, es claro que estoy dejando bajo tu protección a la hermana más poderosa… y quita esa cara de satisfacción, no estoy halagándote…no creo que haga falta que te recuerde…que has hecho un trato con la Domina Prima- dijo inmediatamente la muchacha mientras levantaba su escoba y se posicionaba sobre ella, todo el mundo estaba preparado para marchar hacia el valle de Griffindor sin imaginar la sorpresa que les esperaba.
Alice y Lavender se protegían una a otra, espalda contra espalda mientras un circulo de brujas sobre su escoba las rodeaban, entre ellas estaba Ginevra Weasley y Parvarti, ambas Brujas son una enorme sonrisa en los labios.
- Te lo dije querida Alice…te dije que te encontraría y te mataría…- la amenaza de la Bruja roja no provocó el efecto deseado, Alice podía ser la ingenua y casi inocente del grupo, la que siempre buscaba el lado bueno a todo y la que deseaba anhelantemente verle positivo a todo, pero cuando se trataba de Ginevra era un asunto demasiado oscuro que transformaba a la muchacha, incluso Lavender se había percatado de ello.
- Yo también prometí matarme…. Por lo que has hecho a tu familia, a tus amigos… a Phoebe… inclusa a ti misma degradándote como mujer y como bruja prostituyéndote a la magia negra…- Lavender Brown dio un paso atrás, no quería morir, quería seguir luchando por su vida y por la de los demás, quería seguir diciéndole a Ronald su tan cursi sobrenombre, su cuerpo se sacudió en un ligero escalofrío, iban a morir, eso era seguro.
El grupo de brujas, suspendidas en el aire por medio de las escobas comenzaron a girar a su alrededor, todas ellas riéndose burlescamente de la suerte de ambas muchachas.
- La domina viene en camino…- aquello no era una pregunta, más bien una afirmación proveniente de la pelirroja, Alice se mordió la lengua, aun apuntaba con su varita a Ginevra, quien era la única que no se movía de su lugar.
Lavender se sorprendió al sentir como la pequeña mano de la castaña la enviaba al suelo, sus ojos claros observaron a la joven enfrentarse ella sola al grupo de Brujas, Brown golpeó el suelo casi de inmediato y así como cayó, volvió a levantarse, enviando un par de hechizos asesinos, los cuales acabaron con la vida de sus blancos, las hojas secas comenzaron a revolotear por los suelos gracias a hechizos bombardas y otros cuantos, Alice y la rubia se ocultaron entre grandes árboles.
- ¡No vas a escapar Alice, lo juro… este día morirás! – la chillona voz de Ginevra hizo eco por todo el bosque.
- Maldita sea, vamos a morir… vamos a morir…- decía una nerviosa Lavender.
- No vamos a morir, Lavender, mejor cállate antes de que descubras nuestro escondite…- susurró Alice en tono dulce, la joven de rosos rubios le miró fijamente.
- Estoy embarazada…- soltó inmediatamente ante una perpleja Alice.
- ¿Qué…? ¿estas…embarazada? – preguntó la ingenua chica ante una triste Lavender.
- Iba a contárselo a Ron esta mañana pero… no creí que me quedara tan poco tiempo de…
- No vas a morir Lavender… tu y tú bebé estarán a salvo… por mi cuenta corre que ese niño llegara a nacer y tú estarás ahí… ¿entiendes? Ahora cálmate que no es bueno para el embarazo…- dijo la chica consolando a su amiga, Lavender sonrío tranquilamente.
- De todas las Granger… tú eres la que me caes mejor…- dijo mientras observaba a la muchacha intentando buscar un medio de escape.
Hermione se sentía nerviosa, y le molestaba el hecho de no saber él por qué, algo estaba a punto de suceder, se llevó la mano libre hacia su pecho mientras el viento fresco golpeaba su rostro, sus marrones ojos comenzaron de repente a desviarse del horizonte y poco a poco la figura masculina de Tom Riddle fue visible para ella, el hombre estaba ligeramente inclinado hacia el frente, con sus ojos fijos hacia el frente, la joven sonrío al ver a Mione acurrucada en el pecho de Tom Riddle, siendo envuelta por el brazo libre de Riddle, aquello la desconcertaba, la enfurecía saber que la niña era ella misma, que Riddle no era el monstruo en libre albedrío que había atemorizado a todo un mundo por muchísimo tiempo.
Tragó en seco, sus emociones estaban luchando unas contra otras, los alegatos entre sus sentimientos y las razones estaban complicándole la vida, no sabía lo que pasaba, lo comprendía hasta cierto grado pero, su cerebro se negaba a procesar semejante información, él no era el tipo de hombre que una mujer, en especial una como ella, se fijaría, si, no iba a negar que era aterradoramente apuesto, un mago poderoso de inteligencia admirable y envidiable, pero lo que Hermione Jean Granger no necesitaba era precisamente eso lo que Tom Riddle, un Oscuro y tenebroso caballero de negra armadura, lo que ella ocupaba en esos momentos de su vida, era un hombre que la salvara, le sanara las heridas y le ayudara a olvidar.
Tom Riddle había hecho por ella precisamente todo lo contrario.
Desvió sus ojos marrones en el momento en que las perlas marinas se posaron sobre ella, una pícara sonrisa curvó los labios de Riddle.
Ese hombre, por más odio que le profesara desde lo más tenebroso de su alma, le gustaba, le gustaba pero le asustaba todo al mismo tiempo.
Alice lanzó una poderosa máxima bombarda, solo para distraer a las brujas mientras Lavender escapaba, las olas de polvo y hoja seguían en el aire a causa de un levicorpus que la misma Alice había convocado.
- ¡Vete ahora! – gritó Alice mientras empujaba a la rubia, la cual se negaba a abandonar a la castaña.
- ¡No puedo dejarte aquí, Alice…! – gritó la muchacha mientras se aferraba a la manga de la vieja gabardina.
- Tienes que hacerlo… ¿quieres que tu hijo viva, que su padre lo conosca? ¡¿quieres volver a ver a Ronald?! – gritó Alice con fuerza ante una perpleja Lavender.
- No es justo Alice… no es justo que me manipules con esas cosas…
- Vete… vive y sigue luchando por un mundo mejor para tu hijo… por favor Lavender aprovecha la oportunidad que te he dado… te dije que vivirías, que tu hijo lo haría… ahora ve y vive por mi…- las manos de Alice liberaron los hombros de Lavender, la cual había comenzado a llorar en silencio, y mientras corría lejos de ahí, Alice se dio la media vuelta, levantó la varita y lanzó un Avada Kedavra.
- Una menos…- susurró la castaña mientras daba unos cuantos pasos al frente, su mirada marrón era dura, sus labios apretados.
Malfoy se acercó a Jean hasta posicionarse a su lado, lo suficientemente cerca para poderle hablar.
- ¿te encuentras bien? – preguntó el rubio mientras la veía de reojo, Jean volteó a mirarle.
- No debimos dejar que Alice y Lavender fueran solas…- fue lo único que dijo antes de fijar su mirada hacia el frente, Malfoy tampoco quiso añadir nada más, Jean estaba demasiado ausente en esos momentos.
Ginevra alejó el polvo y las hojas con un agresivo movimiento de varita, sus azules ojos estaban que echaban lumbre, ya una vez el espacio libre de basura, la bruja Roja se percató de lo sola que se encontraba ¡La estúpida Bruja había acabado con sus compañeras! Ahora estaba frente a frente ante una Alice dispuesta a morir con tal de llevarse su vida al mismo infierno.
- Solo somos tú y yo…- rompió el silencio Alice mientras esbozaba una sonrisa de medio lado.
- ¿Crees acaso que puedes vencerme… a mí, la Bruja Roja? – la arrogante muchacha soltó una carcajada, pero aún así, Alice no se movió ni un ápice.
- No importa mientras alguien más pueda seguir viviendo…- susurró la castaña mientras enviaba un expulso, hechizo que Ginevra pudo evadir fácilmente y el cual respondió con un cruciatus, el encantamiento torturador golpeo un árbol, Alice se había lanzado hacia un lado, enviando hacia la Bruja pelirroja un desmaio…
Ni una ni la otra daban tregua a la batalla, Alice estaba agotada y a un paso de caer rendida, pero tenía que distraer más tiempo a a Ginevra para que Lavender pudiera escapar y alejarse por completo, la Bruja roja no estaba en mejores condiciones, ambas se habían herido y golpeado tanto como la otra, sonreían, nunca en su tiempo en ese mundo, Alice se había mantenido al compás de una batalla como en esos momentos, a ella no le gustaba asesinar personas, lo odiaba, pero si tenía que salvar a otra entonces lo haría, mil veces que lo haría.
- Esto ya ha terminado…- acusó Ginevra mientras apuntaba con su varita, Alice sonrío abiertamente.
- No… esto apenas ha comenzado…- contestó Alice apretujando la varita, la joven bruja sintió el fresco viendo golpearle la espalda, la sonrisa de Ginevra se volvió aún más grande mientras el olor a rosas muertas profanó las fosas nasales de Alice…
- Querida… esto ya ha acabado desde que puse un pie en estas tierras…- la amarga y profunda voz de Domina Mortis hizo eco por todo el lugar y mientras Ginevra Weasley sonreía con locura, Alice quedaba perpleja, la bruja se giró lentamente con sus labios entreabiertos…
- Domina… Mortis…- susurró Alice mientras una vaga lagrima caía por su mejilla.
- Si… soy yo…- respondió la bruja mientras daba un paso hacia Alice y la abrazaba con una sola mano, acariciando la melena rizada y castaña, Ginevra cruzó los brazos al ver a la enmascarada bruja recargar el rostro cubierto en la mejilla de aquella hermana.- La muerte.- continuó susurrándole al oído mientras sonreía satisfactoriamente bajo la máscara.
Ginevra se estremeció de pies a cabeza al ver a Alice, una de las hermanas restantes dar un pequeño salto, el quejido no pasó desapercibido y aunque a la pelirroja le gustaba la idea de ver morir a aquella presumida bruja, la crueldad de la Domina… había evolucionado.
- Adiós mi querida Alice, quisiera decir que fue un placer… pero no es así…- le siguió diciendo la Domina mientras se apartaba de la bruja, Alice le miró fijamente mientras un hilillo de sangre resbalaba por la comisura de sus labios, bajó la mirada, encontrándose con la mano de la Domina Mortis aferrada a su varita mágica, la cual estaba casi completamente dentro de su cuerpo…
- Veniat ad me…- susurró la bruja oscura mientras abría sus rojos labios frente a su nueva víctima.
Y Alice no pudo hacer nada más que salvar la vida de Lavender Brown y la de su hijo, más la suya propia tuvo que abandonarla a la muerte, sus ojos sonrieron en un brillo al saber que ese niño iba a crecer y que tal vez, pero tal vez, lograría ver un mundo libre de oscuridad, sintió que de su cuerpo escapaba algo esencial, algo con lo que había nacido y que no podía vivir, cayó al suelo y de un golpe quedó sobre las secas hojas, sus castaños cabellos desparramados alrededor de su rostro, el cielo, lo miró, era tal claro, sus nubes tan blancas, era una lástima que no le había prestado más atención pues era hermoso…
- Ahora muere… basura…- insultó Ginevra mientras le daba una patada en el costado de la muchacha, pero Alice no la escuchaba, ella solo admiraba el cielo y sus nubes, esas mismas que eran esponjosas, inmaculadas y libres.
Y así, con sus ojos admirando la belleza del cielo y sus nubes, Alice Granger murió, mientras una rojiza flor de sangre abría sus pétalos sobre su vientre, donde un arma mágica había sido utilizada no con fines para los que había sido creada… sino para arrebatarle la vida lentamente…. CONTINUARA.
¿Y que les pareció? Si, si, si ya se... a mi también me urge que Lord Voldemort aparesca, por cierto recuerden que este Fic no será muy largo, ademas traigo otro proyecto en mente, luego les platico de que va todo...
Pero en fin, me ha costado terminar este capitulo debido a que... durante mis Vacaciones en Puerto Vallarta se me han perdido mis lentes :( y pues en fin... les dejo Saludos y recuerden que enviar un Review no mata a nadie pero si es necesario... :) XD nos leeremos la próxima semana.
