Hola...

Bien, Aquí de regreso con Capitulo Nuevo, y bien saben que me eh esmerado mucho por subir lo más rapido posible las Actualizaciones, espero que el siguiente capitulo les gusto... Ja ja ja ja ja ja Ya viene lo bueno eh... ya viene lo bueno... XD saludos y Gracias por Leer...

ESTE CAPITULO ESTA DEDICADO A LAS SIGUIENTES LECTORAS:por qué sus Comentarios Alimentan mis ganas de seguir Leyendo, Ustedes también son una Inspiración, Gracias a todas (os)

Sara-Black7 Me alegra Mucho que te esté gustando cada vez más, en realidad es un reto que me he impuesto a mi misma, escribir cosas mejores al igual que cada capitulo, Saludos y ojalá que la Actualización también sea de tu agrado, Gracias, saludos.

Bride2685 Si te gusta el Lado Oscuro de Hermione, espera a ver lo que le espera más adelante, :) Gracias por el comentario, Saludos y espero seguir leyendo tus Reviews.

Mareliz Luna Jajajajajaja, si, me ha pasado, La Lap de mi casa no esta descompuesta pero mis hermanos no me dejan ni tocarla cuando se les pone usarla, y hay que recordar que Neville fue atrapado por la Domina, no es que sea traidor pero es algo que describiré más adelante, que bueno que te guste y pues espero seguir leyendo tus comentarios, nos leemos la siguiente semana con el proximo capitulo... Saludos.

DOMINAMORTIS

8

"El Odio no Disminuye con el odio, El Odio disminuye con amor…"

(Buda)

Jean lanzó un golpe a la pared mientras se mordía el labio inferior, habían llegado sanos y salvos al Valle de Griffindor, pero llegar ahí había significado la muerte de la pobre de Alice, Lavender estaba sana y salva todo gracias a la Hermana, la castaña intentó relajarse pero era imposible, el dolor era aún más fuerte en el alma que en el cuerpo y precisamente por ello es que Jean tenía que actuar rápidamente.

René estaba recargada al marco de la puerta mientras veía a Jean descargar su ira, ella misma en esos momentos hacía lo igual, pero para René despotricar contra las cosas no era precisamente algo liberador, su silencio lo decía todo.

- Ella murió salvando a Brown, Jean…debemos estar orgullosa de ella.- las palabras de René eran suaves y para nada agresivas, Mary Jean se separó de la pared y con una fuerte exhalación, la tranquilidad pareció volver a ella.

- Mañana en la noche René…mañana le daremos una lección a esa mujer… con la ayuda de Lord Voldemort todo esto simplemente en algunos años será solamente un suceso en la historia oscura del mundo mágico.- comentó la castaña mientras levantaba la mirada hacia su hermana.

- Mañana no seré René… seré una bestia que solo va a asesinar… no intentes detenerme…- fue la cruda respuesta de la muchacha antes de darse la media vuelta , cerrando la puerta a su paso.

- No te preocupes… tu idea me es muy tentadora, pero alguien tiene que mantenerse en sus cinco sentidos…- se dijo más para si que para alguien más, Jean se sentó sobre la cama, la muerte de Alice había sido un golpe bajo que no perdonaría a la Domina Mortis, se estremeció de pies a cabeza al escuchar unos fuertes golpes llamando a la puerta, ella no dijo nada, quería estar a solas, pero aun así, esta cedió ante Malfoy, quien entró a la recamara a grandes pasos.

- Mione se ha quedado dormida, la Domina prima ha hecho un gran trabajo con ella…

- Pobre niña…. Entre todas nosotras es ella la que menos debería sufrir, pero ni René ni yo podemos evitar sentir esta conexión…- respondió la muchacha, Malfoy ya sabía perfectamente a que conexión se refería Jean, el rubio se acercó, sentándose a su lado.

- Vamos a vengar sus muertes Jean, la de Isabelle, Hermione, Phoebe y Alice… esta Guerra no será eterna, ni la dictadura de Domina Mortis…- Jean levantó la mirada hacia Malfoy y sonrío.

- Gracias Malfoy… sé que con la ayuda de Domina Prima lograremos vencer a la Domina Mortis, pero me preocupa el hecho de que ellas no sean capaz de hacerse daño una a la otra… - comentó la joven mientras veía los grises ojos del rubio Hombre.

- Eso es lo que eh estado pensando mucho, la Domina está a tres personas de convertirse en la Domina prima, Jean, una muerte más entre ustedes… y ya nada podrá evitar que la Domina se convierta en una bruja completa… - aquella información era cosa de la que Jean y las demás ya tenían conocimiento, no era necesario que Malfoy les recordara que poco a poco todas ellas estaban siendo parte de la Domina.

- La inocencia de Alice y Phoebe se ha corrompido en el momento en que su magia forma parte de la Domina, es algo que no voy a perdonarle… nunca, por más hermana que sea.- respondió Jean mientras se ponía de pie, se cruzó de brazos y cerró los ojos, Malfoy no dijo nada, simplemente la imitó, acercándose a ella y envolviéndola entre sus fuertes brazos.

- Todo irá bien, Granger encontrará la manera de derrotar a la Domina Mortis…- le susurró mientras levantaba la barbilla de la muchacha y la miraba a la cara.

- Malfoy…- le nombró Jean mientras elevaba sus manos y enmarcaba el aristocrático rostro, si no fuera por aquella barba, Draco Malfoy se vería más guapo de lo que ya era.

- Solo deja que yo… - empezó a decir el hombre mientras se acercaba al rostro de la joven.

Hermione se detuvo en el momento en que estaba lavando un vaso, se giró sobre sus talones al sentir el suave estremecimiento que recorrió su espalda, ahí en la puerta se encontraba Harry y Ronald con cara de aburridos.

- Hermione ¿Qué haces? – preguntó el niño que vivió.

- Hasta que no aparezca Lavender y los gemelos, no hay mucho que hacer.- contestó la castaña mientras cerraba el grifo y colocaba el vaso en su lugar, Ronald y Harry ya se habían sentado en la pequeña mesa redonda.

- Lavender… eso me recuerda a algo que… escuchamos.- comentó Harry ante un sorprendido Ron, Hermione soltó una corta carcajada al ver a su amigo estremecerse y abrazarse.

- ¿Qué le pasa a Ron, que fgue lo que escuchaste, Harry? – preguntó la joven bruja.

- Bueno verás…. El Ron de este tiempo y Lavender…

- Detente.. ya no digas más… son novios o están casados o algo parecido.- interrumpió la astuta Bruja.

- Si y No…. estamos juntos pero ella…

- Seremos tíos Hermione…- interrumpió Harry ante una perpleja Hermione y un enfadado pelirrojo.

- ¡Eso es maravilloso! Claro… hay que felicitar al correspondiente padre…- comentó una feliz Hermione.

- A mí no me parece que…

- Ronald no lo sabe aún, al menos es lo que Jean nos ha dicho…

El beso apenas podía llamarse así, era fresco y suave, estaban estudiándose y probando el sabor del otro, pero conforme la fricción carnal aumentaba, al mismo tiempo lo hacía el deseo, la relación entre Jean y Malfoy se había mantenido en completo secreto a excepción por René y Mione y las demás hermanas, quienes estaban al tanto de lo que sucedía entre el rubio y la castaña, quien junto a Draco, había decidido que por el bien de los demás debían verse como dos simples colegas de guerra, pero tras las pared y cuando las circunstancias lo permitían, algo más aparecía entre ellos.

Malfoy se aferró a la cintura de ella, atrayéndola lo más posible hacia su cuerpo, quería compartirlo todo con ella, desde el más mínimo detalle, todo aquello había dado inicio pocos meses después de que Hermione Granger se hubo dividido, ahora lo recordaba, cuando Potter, Weasley y él las encontraron a mitad del bosque prohibido…

El besos se volvió profundo, sus manos se desesperaron y recorrían sus cuerpos, la necesidad de ir más allá de simples abrazos y besos crecía a cada segundo, Jean abrió los ojos, descubriendo la mirada platinada sobre ella.

La gabardina cayó sobre el suelo pesadamente y aun así, ni uno ni el otro fue capaz de detener el beso, Jean rodeo el cuello de Malfoy con sus delgadas manos, el rubio la atrajo aún más a él, ambos liberando un ronco gemido de placer.

A punto estuvieron de tirarse a la cama cuando un par de golpecitos leves llamaron su atención, Jean empujó a Malfoy lo más lejos de ella, a saber quien era el que se encontraba al otro lado de la puerta.

- Jean ¿estás ahí? Ninna Lafayette ha llegado – aquella no era otra más que René, para suerte de Malfoy y Jean quien ya se encontraban acomodándose las ropas.

- ¡En un momento voy! – gritó Jean mientras intentaba recuperar la respiración, al levantar la mirada se encontró con un burlesco Draco Malfoy.

- Ni se te ocurra comentar algo estúpido…- comentó la castaña con una sonrisa en los labios.

René se encontraba recargada a la pared frente a la puerta de entrada de aquella habitación, sabía perfectamente que era lo que estaba sucediendo tras aquellas paredes.

- Así que… Ninna ha llegado…- habló Jean un tanto nerviosa, la ruda muchacha simplemente levantó la ceja.

- Si… y trae con ella los dichosos disfraces para mañana en la noche…- comentó René alejándose de la pared e iniciando la caminada, pero no antes de lanzarle una dura mirada a Malfoy.

- Ella lo saber… ¿cierto? – preguntó el rubio mientras miraba de soslayo a Jean, quien le envió una sonrisa.

- Lo sabe… no lo aprueba pero…. Eso a ella no le importa, vamos, a Lafayette no le gusta esperar…- fue la simple respuesta de la mujer.

Hermione veía el hermoso vestido que la morena ojos verdes había puesto entre sus manos, era increíble como algo tan precioso pudiera ser algo tan delicado y firme a la vez.

- Este vestido es… demasiado, yo no puedo usar esto…- comentó Hermione mientras devolvía la prenda a la morena.

- Es una grosería enorme que me estés devolviendo la prenda que eh diseñado especialmente para ti, Domina Prima…- contestó la mujer mientras daba un paso atrás, Hermione envió una mirada de súplica a Draco y a Harry, quienes simplemente se encogieron de brazos.

- Pero es que… es demasiado bello y se ve muy…

- Tu misión es salvar al mundo de la loca demente de la Domina… este vestido es solo el más mini precio que estoy dispuesta a pagarte…. Estás aquí arriesgando tu vida por nosotros… y ese vestido te quedara fabuloso…quisiera poder verte con él puesto mientras das muerte a esa mujer…- las palabras de Ninna Lafayette causaron escalofríos a los presentes… claro, a excepción de otro demente llamado Riddle.

Las plumas negras cosquilleaban las manos de Hermione, la pieza era larga y un poco estrecha, sospechaba la bruja que había sido diseñado para que se adhiera a su cuerpo.

- ¿Por qué no vas y te lo pruebas, Domina Prima? – la voz de Jane interrumpió aquel frío silencio, las miradas fueron a parar al trío que acababa de llegar.

- No olvides el antifaz, Domina prima…- recordó Ninna mientras sonreía abiertamente, Hermione no había conocido a mujer más hermosa que aquella, que con su cabello oscuro y ondulado, hacían resaltar aquellos ojos gatunos.

- Gracias Miss Lafayette…- respondió Hermione mientras tomaba el fino ropaje entre sus manos para no arrastrarlo.

René y Mione fueron tras Hermione quien simplemente no apartaba la vista de aquella pieza negra.

- Parecen plumas de cuervo…- se escuchó la quejosa voz de René.

- Tal vez lo sean…- contestó Mione con una enorme sonrisa.- es precioso ¿Verdad Domina? Ya quiero ver el disfraz de Jane y Malfoy… Ninna dice que los ha hecho a juego ya que ellos son…

- ¡Mione! – interrumpió una alarmada René.

- Ellos son… ¿Qué? – preguntó Hermione.

- Nada… ellos no son nada Domina Prima, olvide las tonterías de esta mocosa impertinente…- contestó una seria René, Hermione le vio sospechoso todo aquello pero no dijo nada más.

Tom Riddle dejó el traje oscuro sobre la cama individual, frunció el cejo al escuchar la puerta crujir al ser abierta, se giró y se encontró con la miniatura de Granger.

- Jane ha dicho que yo no puedo ir a ese baile… me gustaría ir de verdad…

- Apenas a ti se te puede ocurrir desear acudir a un campo de batalla, no cabe duda que estas mentalmente dañada.- comentó Riddle mientras veía a Mione extendiéndole una pequeña caja, el hombre tomo entre sus manos el objeto, retirando la tapa, sorprendiéndose por el contenido de dicha caja, Tom levantó la mirada y observó a la pequeña niña.

- Pude repararla, Ninna dijo que esa máscara era especialmente para ti…- comentó la pequeña Mione mientras se daba la media vuelta y desaparecía al otro lado de la puerta.

Tom sostuvo entre sus manos la plateada máscara de mortífago que alguna vez había usado para ocultar su identidad, sonrío de medio lado, a veces las vueltas que daba la vida le provocaban gracia.

Hermione se dio la vuelta en un medio giro de izquierda a derecha para apreciarse mejor en el espejo, definitivamente Ninna Lafayette había tenido toda la razón, aquel vestido había sido hecho para ella, solo para ella, el corte de corazón en el pecho de era demasiado prominente pero si lo suficientemente sensual, la castaña sonrío…

- Ejem… ejem….- la muchacha se sobresaltó al escuchar el carraspeo de garganta y al darse la media vuelta descubrió a Harry y a Ron mirándola desde la entrada de la habitación.

- Chicos… ¿Qué están haciendo aquí? – pregunta Hermione mientras se lleva las manos a la cadera.

- Bueno Herms, déjame añadir que te vez preciosa con ese vestido…- agrega Harry dando unos pasos dentro de la habitación.

- Si… em… lo que dijo Harry…- coincide el pelirrojo mientras se rasca la rojiza cabellera, Hermione simplemente los observa y sonríe.

- Gracias chicos… ¿ya se midieron sus disfraces? – preguntó la castaña mientras se vuelve una vez más hacia el espejo, ella puede apreciar las figuras de ambos muchachos a través de dicho objeto.

- Si… todo perfecto… me siento incómodo con el antifaz pero creo que es cuestión de que me acostumbre a él. – respondió Harry, Ronald afirma con un movimiento de cabeza.

- Chicos ¿están conscientes de que….mañana en la noche… tal vez no regresemos con vida? – de repente, aquella pregunta salió de los labios de Hermione, Harry y Ron se miraron uno al otro, ellos conocían a su amiga desde siempre y ese tipo de preguntas era bien característico de ella, pero en esta ocasión, tras aquel cuestionamiento había un tono de voz que jamás habían escuchado. Hermione tenía miedo.

- Lo sabemos Hermione… y cómo tú es algo que nos preocupa…- contestó Ron mientras se cruzaba de brazos, Harry simplemente asintió con un movimiento de cabeza.

- Si morimos Hermione, si algo nos pasa… significa que nuestro futuro se verá irremediablemente destruido…

- Es lo que he estado cuestionándome Harry… tal vez es mejor que ni tú ni Ron vayan mañana a la prisión…

- ¡Hermione! – exclamó el pelirrojo molesto por el comentario.

- ¿y dejarte sola? ¡Ni locos! – contestó un alarmado Harry Potter, la castaña se giró hacia el espejo, mirando el reflejo de sus amigos.

- Nuestra misión será entrar y salir lo más rápido posible, pero he estado nerviosa desde la mañana, algo va a suceder, estoy segura… ¿Ustedes no se sienten de igual manera? - comentó la muchacha mientras intentaba forzar una sonrisa, mas su intento fue en vano.

- No… yo solo… estoy preocupado por volver sanos y salvos…- respondió un sonriente Harry.

Después de que sus amigos la hubieran dejado sola, Hermione siguió observando su figura en el espejo, después de unos segundos recordó la presencia del antifaz, el cual descansaba sobre la cama, tomó el objeto entre sus manos y lo miró detenidamente; era una pieza plateada realmente preciosa y aunque era una serie de raíces, su identidad lograba quedar oculta entre ellas, los dedos de Hermione acariciaban cada centímetro de aquella extraña pieza, lo que le pareció aún más singular, eran las plumas negras que sobresalían al costado izquierdo de esta, tantas plumas le pareció algo chocante para Hermione, pero aun así, se colocó al antifaz, el cual encajaba perfectamente sobre su rostro, la joven sonrío al notar cómo sus ojos cambiaban mágicamente después de colorearse la mascarada…

Dorados.

Dio un paso hacia atrás al recordar la mirada de la Domina Mortis, sorprendiéndose por el cambio que veía en ella con solo ver sus ojos de distinto color, su piel igualmente se había aclarado, había perdido brillo, era casi como si fuera un cadáver viviente.

Levantó sus manos y se las observó, las uñas se habían oscurecido ligeramente, fue en ese momento cuando pensó en el significado de "Domina Mortis"

- La Dama de la muerte…- la castaña se estremeció al escuchar la masculina y sedosa voz, frente a ella se encontraba Tom Riddle, él, recargado al marco de la puerta con los brazos cruzados y un pie ligeramente doblado sobre el otro, aquel hombre simplemente era un enorme cofre de sorpresas para la Bruja, y aun así, con esa arrogante sonrisa en los labios y esa profunda mirada, Tom Riddle parecía, en aquella posa, creerse el Rey de todo el mundo.

- ¿Qué haces aquí? – preguntó la joven mientras se giraba hacia él, el cosquilleo de las plumas recorrió sus piernas cómo corriente eléctrica, la joven levantó la barbilla y encuadró los hombros, nunca debería verse débil ante aquel oscuro hombre. Nunca.

- Bueno… tu Clon mágico me ha… pedido….que viniera a buscarte…

- No te creo… dudo mucho que Jean te permita estar a solas conmigo…- respondió ella interrumpiéndolo a la vez, Tom desdobló los brazos y se apartó.

- No es la primera vez que tú y yo estamos a solas Granger…. Por cierto… bonito color de ojos…- las palabras del hombre provocaron en Hermione un ligero sonrojo que fue visible para Tom, el cual simplemente dio un paso hacia ella, Hermione frunció el ceño.

- ¿Qué diablos es lo que quieres? – preguntó la joven mientras con sumo cuidado tomaba la varita de la mesita de a lado, y de un momento a otro, cuando el hombre estuvo a escasos centímetros lejos de ella, Riddle soltó una carcajada al sentir el punzante dolor en la garganta.

- Aléjate Riddle, no estoy de humor…- le espetó ella endureciendo aún más la mirada, la sonrisa de Riddle se borró casi de inmediato, pero muy poco le duró el gusto a la castaña.

- No me digas…- respondió el hombre roncamente mientras movía el cuello, jugando con la delicada y blanca carne.

- Eres… ¿a que viniste realmente, a molestarme? Bueno déjame decirte que…

- ¿quieres callarte Granger…? Hablas demasiado…- interrumpió el hombre mientras tomaba entre sus dedos la mano con la que la Bruja usaba para amenazarle; y un chillido agudo salió de la garganta de la joven al verse fuertemente empujada hacia la cama, Hermione intentó ponerse de pie tan rápido cómo pudo, pero el peso de Riddle cayó sobre ella, impidiéndole cualquier movimiento, con su rostro dándole frente a la cama, la Leona le sintió moverse sobre ella, acercando su rostro a la de ella y apartando la melena indomable que tenía por cabello.

- Es muy fácil dominarte cuando te enfureces, Granger… todo lo demás en ti está muy bien…- empezó a susurrarle al oído, los ojos de la Bruja volaron hacia la puerta, esperando a que alguien entrara, pensó en soltar un grito, pero la verdad es que le interesaba bastante lo que ese Mago estaba a punto de decirle.

- ¿Vas a hablar o solo te quedarás ahí sin hacer nada? – cuestionó la joven mientras recargaba la mejilla sobre el colchón, Riddle sonrío de medio lado, triunfante.

- Es sobre… mañana en la noche… Granger.- empezó a decir Tom mientras acariciaba la mejilla con la puntilla de su nariz, el ojo libre de Hermione lo miraba cuidadosamente.

- Mañana en la noche iremos a mitad del mar y de la nada a rescatar a un patético Mago…- respondió la joven intentando una vez más librarse de él, Tom ejerció un poco más de presión.

- Muy graciosa… muy graciosa... pues bien Granger, este es mi plan respecto a mañana en la noche…

El tiempo había pasado muy rápido, Jane y Malfoy se encontraban con Lavender en la sala de estar, la joven había estado demasiado alterada desde que había aparecido en mitad de la nada, era evidente que la muerte de Alice le había afectado de sobremanera.

- Los chicos están buscando su cuerpo, más no han encontrado nada, aún.- comentó Seamus Finnigan quien acababa de llegar.

- ¿Dónde están los demás? – preguntó Malfoy mientras observaba al recién llegado.

- MacLaggen y sus chicos están buscando a Alice, aunque de regreso nos encontramos con un grupo de hadas…. Me temo que la Domina Mortis se ha llevado el cuerpo de Alice…- le murmuró el muchacho a un Malfoy un tanto molesto.

- Angelina… lleva a Lavender a su habitación… tiene que descansar…- la voz de Jane fue clara y fuerte, la orden de apartar a Lavender fue más bien que bajaran la voz, la pobre muchacha estaba escuchándolo todo.

- Me pregunto para que quiere el cuerpo de Alice… - mencionó Seamus mientras se cruzaba de brazos, Jean y Malfoy se miraron de soslayo.

- No tengo la mínima idea, pero esto no me está gustando nada… Ni siquiera Neville ha dado luces de seguir vivo… - comentó la castaña.

- Concuerdo contigo Granger… pero ya no es el momento para deshacer el plan, es hoy o no es nunca…- los grises ojos de Malfoy miraron fijamente a Jean, Seamus simplemente se preguntaba si había algo entre esos dos, eran de repente demasiado informales y de un momento a otro, parecían querer tratarse de manera intima, cosa bastante sospechoso.

- Bueno yo… em… tengo que volver con los chicos ya saben… tenemos que prepararnos para esta noche, por favor, salúdenme a la Domina Prima y a los chicos…- y diciendo aquello, el pobre de Seamus salió disparado de aquel lugar.

- ¿qué vamos hacer? ¿crees que la Domina haya averiguado sobre nuestro ataque? – preguntó Jean, el rubio se giró hacia ella.

- Si es así, entonces tenemos que ir pensando en un plan B, Jean…- y dicho aquello por el hombre, decidió que había pasado mucho tiempo desde la última vez que la había besado.

- ¡Eh… chicos….! – Malfoy y Jean Granger se separaron abruptamente al escuchar un par de voces hablando al unísono, ambos se giraron para enviar una mirada asesina a dos mayores gemelos, los cuales para su mala suerte, tenían una pícara sonrisa en los labios.

- Mira George con lo que nos hemos encontrado…- decía Fred con malas intenciones, Malfoy endureció la mirada.

- ¿Qué carajos quieren ustedes dos? – preguntó el rubio mientras se interponía entre los pelirrojos y la castaña.

- Bueno….

- Nosotros…

- Queríamos…

- ¡Ya dejen de jugar y digan que mierdas quieren! – Malfoy era bien conocido por su poca paciencia, especialmente hacia aquel par de Hombres adultos que seguían comportándose como niños.

- Bien, bien… Malfoy eres un amargado…

- Fred, seguro es porque interrumpimos su…

- ¡Por Merlin Bendito, Fred… George! ¿que han venido a buscar? – intervino Jean haciéndose a un lado para enfrentarse a aquellos dos.

- ¡Tranquila, tranquila princesa guerrera! – respondió rápidamente uno de los gemelos mientras levantaba sus manos intentando usarlas como escudo protector.

Jean salió rápidamente de aquella habitación, Fred y George podían ser a veces un par de pelirrojos molestos, pero conocían bien sus intenciones, lo habían dicho aquella vez que vieron morir a sus padres a manos de su pequeña Hermana.

- "Nuestro objetivo será poner una sonrisa en sus caras…" – había jurado Fred y George esa misma noche.

Jean vio a Mione brincar a la cama y ver los vestidos que yacían sobre esta, René estaba con los brazos cruzados y con el ceño fruncido, sabía a ciencia cierta que ella no iba a aceptar de ninguna manera ponerse ningún tipo de ropa provocadora.

- ¿Qué te pasa? – preguntó Jean a su igual, Mione levantó la mirada para ver a ambas muchachas.

- Sabes perfectamente que me pasa ¡No voy a ponerme ese diminuto trozo de tela, Jean! – exclamó la joven mientras señalaba un vestido tinto, largo y de un escote pronunciado que haría que hasta Fenrir Greyback babeara.

- Oh por Merlín René, solo es un vestido, si tienes complicaciones puedes modificarlo con magia…- le había dicho Jean mientras sonreía de medio lado, René levantó una ceja.

- Ya lo intenté, la maldita de Lafayette lo ha hechizado para que no intentemos nada con su obra maestra… jodida bruja de modas…- se quejó la muchacha mientras bajaba la mirada y veía la elegante prenda cómo si fuera cosa del demonio.

- Oh Merlín… Mione… ¿Qué te pasa?- preguntó Mary Jean al ver a una entristecida niña.

- Quiero ir al baile…- susurró despacio mientras veía a las mayores con una mirada de cordero a medio morir.

- ¡Oh, ni lo pienses señorita, esa mirada no nos va a convencer ni ahora, ni nunca! Usted se queda aquí…

- ¡Pero…!

- Es muy peligroso Mione… recuerda que la Domina Mortis no debe encontrarnos juntas, nunca… ya es demasiado arriesgado que René y yo estemos en el mismo lugar estando tan cerca de la Domina…- fue la escueta respuesta de Jean, Mione pareció comprenderlo pero aun así ella quería participar en aquella batalla, disfrazarse y llevar una máscara.

- Lo sé… sé que es peligroso… pero todos están arriesgándose… ¡Hasta la Domina Prima irá…! – gritó la pequeña Hermione mientras se bajaba de la cama y salía corriendo.

- Déjala Jean…- intervino René al ver que la mencionada tenía pensado ir tras la menor.- recuerda que es una niña…- continuó diciendo mientras tomaba su ropa entre las manos y salía de la habitación.

Hermione se sentó de rodillas sobre la cama, lo que Tom Riddle le había planteado parecía muy convincente, ambos irían directamente a las mazmorras, pero como no tenían ni idea en que parte de la prisión Nurmengard aparecerían, tendrían que lidiar con un plan para pasar por desapercibidos.

- Ninna me ha dicho antes de irse que el antifaz me proporcionará cierto parecido con la Domina Mortis, cambiará el color de mis ojos y mi piel… creo que podemos andar libremente por los pasillos sin problema alguno…- comentó Hermione.

- Interesante… ¿pero qué va a pasar si nos encontramos con tu lado tenebroso, Granger o con tu amiga la pelirroja? – preguntó Tom mientras se encontraba recostado de medio lado sobre la cama, con el puño soportando el peso de su cabeza, Hermione le observaba detenidamente mientras se miraban fijo.

- Lograré engañarla…

- ¿Segura…?

- Como el cielo es azul…- contestó la castaña mientras giraba la cabeza y dirigía su atención hacia el antifaz que se encontraba sobre el tocador.

- Hablando de disfraces… me parece bastante irónico que esa bruja Lafayette me vaya a disfrazar de… Mortífago…- habló Riddle, rompiendo el corto periodo de silencio que había reinado entre ellos, la castaña se giró hacia él, Riddle sonrío al saberse con la atención de la Bruja.

- Pero Riddle…- Hermione comenzó a decir en un tono de sarcasmo…- Si ese es el mejor papel que puedes interpretar.- respondió Hermione tras sonreír ante su propio comentario, Riddle se estiró sobre la cama, extendiendo su mano hacia una sorprendida Hermione, tomándola por la muñeca la obligó a caer sobre su pecho; ella intentó luchar contra él, pero el hombre había sido lo suficientemente rápido como para envolverla con sus brazos, obligándola a girar junto con él, Riddle se posicionó sobre la Castaña.

- ¿Qué diablos estás haciendo? ¡Apartate! – pedía la bruja mientras se retorcía bajo el peso del hombre, intentando no gritar, lo que menos quería era que Harry, Ron y Draco Malfoy se dieran cuenta de lo que estaba pasando.

- Quiero que quede bien en claro Granger…- empezó a decir un serio Riddle quien peligrosamente acercaba su rostro al de ella.- Tu y yo seremos los únicos que lidiaremos con mi yo de este tiempo… tú harás un trato con él, en caso de que él se niegue yo intervendré…. ¿queda claro?- cada palabra dicha por aquel hombre le pareció a Hermione de lo más sospechoso.

- ¿Por qué? – preguntó la listilla Bruja, Riddle sonrío ligeramente.

- Por qué necesito comprobar una cosa…- le contestó para luego estampar salvajemente sus labios contra los de ella.

Draco se acercaba peligrosamente a la habitación de Hermione, había querido hablar con la joven sobre una cosa que había creído ver mientras caminaba por entre los pasillos, medio mundo ahí estaba arreglando sus cosas para esa noche, nunca se había sentido así, con ese miedo creciendo dentro de su pecho.

Los últimos rayos del sol indicaron el casi final de aquel día, Domina Mortis se encontraba fuera en el balcón, observando morir al atardecer y con el rostro completamente ajeno a alguna emoción, los ojos dorados de la Bruja oscura, simplemente reflejaban la luz rojiza de los últimos rayos del sol.

La temida mujer se encontraba envuelta ya con aquel hermoso vestido de plumas blancas, mientras que el antifaz plateado ocultaba su identidad que para algunos ya había sido, recientemente descubierto, pero eso a ella poco le importaba, recargó sus brazos sobre el barandal de mármol blanco y se inclinó al frente, faltaba poco para concluir con su venganza, el odio continuaba creciendo insistentemente dentro de ella, inhaló un poco de aire y después de unos segundos exhaló, estaba desesperada, llena de un rencor indescriptible, por sus venas corría la venganza en su máximo esplendor, la muerte era lo único que poseía en su alma, y lo último que sus víctimas obtendrían de ella.

Se giró sobre sus talones con violencia mientras apuntaba hacia el frente, justo en la puerta del balcón se encontraba Ginevra, la Bruja Roja que siempre había estado a su lado desde el principio, sonrío abiertamente mientras pensaba en lo perpleja que iba a estar la pequeña Weasley cuando supiera quien era realmente, conociendo perfectamente la Historia de la pelirroja.

Ya quería verle la cara cuando se enterara quien se encontraba bajo el nombre de Domina Mortis, bajo el frío nombre del anonimato y muerte, sería toda una obra maestra verla desfallecer poco a poco mientras el miedo, la sorpresa y la furia, decepción y la ironía se vieran reflejadas en aquel rostro lleno de pecas.

Draco y Hermione se observaban limpiamente atrás del espejo, la muchacha tenía la parte superior del vestido abierto, al parecer Granger estaba en medio de una lucha campal con aquellas ropas.

- ¿Vas a quedarte ahí o vas a ayudarme, Malfoy? – preguntó una serena joven mientras giraba el rostro y lo miraba, el rubio avanzó hacia ella en silencio, tomando el cierre entre sus blancas manos, poco a poco Hermione fue sintiendo cómo el vestido iba ajustándose al pecho; por otro lado, Draco simplemente admiraba la suave piel blanca de Hermione, sonrío al encontrarse con una pequeña peca justamente entre los omoplatos.

- Gracias Malfoy…- contestó ella mientras se daba la media vuelta.

- Te vez… bien Granger…- halagó el muchacho mientras se pasaba la mano por la lacia cabelle platinada, Hermione sonrío.

- Tú también te vez bien Draco… - contestó ella mientras se dirigía hacia la cama y tomaba el antifaz entre sus manos.

- ¿Qué ha dicho Jean y los otros sobre el horario? – aquello que Draco preguntó no iba al caso, pues ya sabía bien que a las nueve en punto tenían que estar frente a la prisión de Nurmengard.

- Que tenemos media hora para estar en la entrada de la casa… ¿Dónde está tú máscara Malfoy? – preguntó la castaña después de contestar la falsa duda del rubio.

- Debí dejarla en la habitación… ¿Has visto a Riddle, Granger? Me pareció muy sospechoso que no lo haya visto desde el desayuno.- aquel comentario había puesto a Hermione instantáneamente nerviosa, la joven sonrío.

- ¿Por qué piensas que yo debería saber dónde está ese hombre? – contestó un tanto agresiva la joven, Draco levantó una ceja, curioso, había pensado.

- No lo sé… tal vez supieras algo, no me gusta mantener a ese tipo lejos de mi vista… no después de lo que te…

- Ya basta… bien puedo arreglármelas yo sola aun estando Riddle dentro de esta habitación. – contestó la joven mientras volvía hacia el espejo y se veía el cabello perfectamente peinado en un alto moño, Draco objservó los rizos rebeldes rozándole la nuca, sonrío, deseando pder acariciar aquella parte del cuerpo de la muchacha.

- Yo solo… decía…- contestó el muchacho mientras se giraba y salía de la habitación, Hermione le vio desaparecer, pensando en lo extraño que se había vuelto aquel arrogante hombre.

- Bastante extraño déjame añadir….- Hermione cerró fuertemente los ojos al escuchar la vos de Tom Riddle provenir tras la puerta abierta, donde se había mantenido oculto durante todo ese tiempo.

- Será mejor que te largues, Riddle… dentro de dos horas partiremos hacia Nurmengard…- respondió evasivamente la castaña, Tom la observó de pies a cabeza, acercándose lentamente a la Bruja.

- Si…- empezó a decir mientras posaba sus manos sobre los hombros desnudos de la castaña, ambas miradas se cruzaron por medio del espejo, ninguno fue capaz de apartar los ojos.

- ¿Qué quieres ahora, Riddle…? ya te dije que estoy de acuerdo en tú estúpido plan. – Hermione se giró para encarar a Riddle, ambos estaban peligrosamente cercas del rostro del otro, Hermione vio al hombre haciendo ademán por acercarse a ella aún más, si es que era posible, Hermione usó sus manos cómo barreras, deteniendo con ellas a Riddle, se aferró a mantenerlas en el pecho de su mayor enemigo.

- Apártate… no tengo tiempo para caer en tus tontas trampas, ahora lárgate que aún no estoy lista.- Riddle sonrío tras escuchar aquellas palabras, el hombre deslizó las frías manos por los hombros de la castaña, bajándolos suavemente por sus brazos, separándolo por escasos segundos para atrapar la estrecha cintura de la Bruja, un paso al frente y rodeó por completo el cuerpo de la muchacha, acariciando la espalda en un vaivén lento y estremecedor, Hermione entreabrió los labios y comprendió algo en lo que no había recaído desde que su extraña aventura pasión-odio había dado inicio y mientras ella le sentía acariciándola, la joven de rizados cabellos le miró sonreía traviesamente, habiendo descubierto dentro de su mirada lo poco le a él le importaba quien era ella y de dónde provenía su origen.

- Ahora lo entiendes ¿cierto, Granger? – aquello entraba en la categoría de pregunta y afirmación, Hermione soltó un gemido mientras su cuerpo era atraído de un golpe hacia el de Tom, quien sonreía cómo si fuera el dueño de todos y de todo.

- Maldición Riddle… lárgate antes de que alguien llegue…- decía la castaña mientras intentaba zafarse del agarre del hombre.

- Si… claro… ¿Cómo si a mí me importara lo que tus amiguitos llegaran a pensar de mi…? – fue la simple respuesta que Tom le había dado mientras la liberaba de su agarre, y con una última mirada y una para nada sutil sonrisa de burla, aquel Mago tenebroso se giró y se alejó de ella, deteniéndose

- Hijo de….- iba a reprochar Hermione al verlo lamerse los labios, tras aquello, Hermione Granger se quedó sola.

Jean y los demás esperaban a René y a Hermione, ya había pasado media hora desde que la ruda Hermana la había llamado a gritos para que le ayudara con el "estúpido e inservible cierre" de la prenda; Ronald, Harry y Draco casi se atragantan al ver a la representante del lado agresivo de Hermione bajando los escalones de madera, Jean sonrío enormemente al ver a la joven sonrojándose.

- ¡Te vez fantástica! – exclamó una emocionada Mione.

René se detuvo cuando hubo bajado el último escalón, definitivamente el color verde esmeralda iba con ella, su rostro se encontraba bien protegido bajo una máscara dorada, la joven llevaba el cabello suelto, cascadas castañas lizas y bien peinadas, Draco Malfoy y Ronald Weasley voltearon a mirarse.

- Esto es asqueroso…- tras aquella máscara emanó la ruda voz de la joven quien caminaba a paso lento hacia Jean, Potter y Weasley soltaron una fuerte carcajada mientras los gemelos liberaban suspiros románticos.

- Te vez preciosa…- alagó Mary Jean mientras sonreía.

- ¡Lo dices porque soy exactamente igual a ti! – exclamó la joven, los demás soltaron la risa tras aquello.

Hermione salió de la habitación y cerró la puerta tras ella, el antifaz que traía puesto en ese momento pesaba un poco, no llegaba a molestarle por el momento, pero sospechaba que sería pronto, caminaba lentamente pues sabía que la cola del vestido iba arrastrándose y no quería estropearlo, escuchó risas y gritos en la planta de abajo, sabía que era la última en llegar al punto de reunión, se estremeció cuando los gritos venían de afuera, estaba segura que el ejército blanco, como Mione había apodado al ejercito de rebeldes, se encontraba a fuera…

Y el silencio se hizo sepulcral cuando ella y Tom Riddle se encontraron en la cima de los escalones, el grupo los observaba con perplejidad.

Riddle llevaba colocada la platinada máscara mientras la oscura Túnica cubría su cuerpo por completo, y sus ojos se recorrían descaradamente mientras él sonreía bajo la protección que su disfraz le proporcionaba, Hermione por otro lado, estaba luchando por mantenerse al margen, pero no pudo con la batalla y sus labios se curvaron, esbozando una sonrisa coqueta…

Mary Jean y los demás abrieron los ojos desmesuradamente al ver al Mago tenebroso extendiendo su brazo hacia la Bruja, ambos Harry no podían creer lo que estaban mirando ¿desde cuándo Tom…? Pero la pregunta quedó en el aire al observar a Hermione abrazando a Tom por el antebrazo, y ambos, lado a lado, comenzaron a bajar los escalones con lenta sensualidad de pareja.

- Pero que… mierdas….- masculló René al ver las blancas y bien torneadas piernas de la Domina Prima mientras la cola del vestido se arrastraba en los escalones.

Mione sonreía tontamente mientras miraba a la pareja bajando e hiendo hacia ellos con plena lentitud, se veían, bien, había pensado mientras seguía con la mirada fija en aquellos dos.

Aquello era, aterrador, había pensado Ron mientras se estremecía al ver a Hermione tomada del brazo de Tom Riddle, quien no se sabía que cara traía debido a la máscara de metal.

- Lamento la tardanza… pero ya podemos irnos…- anunció la joven un tanto nerviosa, Riddle lo sabía y precisamente por eso, se aferró fuertemente a ella, Hermione volteó a mirarle.

- Pero… pero… ¡Hermione suelta a ese monstruo ahora mismo! – soltó el grito el pelirro0jo, su yo del futuro simplemente intentaba salir del shock y apoyarse mutuamente.

- Ron… ya basta…

- ¡Basta nada, mírate…te vez muy bien pero esa cosa lo arruina todo! – contestó el muchacho.

- ¡No es ninguna cosa, se llama Tom…! – gritó Mione en defensa del Mago tenebroso, el lugar se volvió en un completo silencio.

- Ronald Weasley, será mejor que te controles…. Debemos recordar que es lo que estamos haciendo y a donde vamos,….- intervino Jean mientras se acomodaba el antifaz, la joven llevaba puesto esa noche un vestido color rosa pastel sin mangas ni tirantes.- Domina Prima, te falta algo…- comenzó a decir la bruja mientras tomaba una cajita de una mesita y se acercaba a la muchacha, la caja era de terciopelo negro, Hermione ya se imaginaba lo que sería y cuando Jean hubo abierto el estuche se sorprendió ver el precioso collar que era resguardado por este.

- Lo envió Ninna hace unas horas, dio órdenes específicas de que tenías que ponértelo para esta noche… ella lo ha llamado el ojo del fénix por su color… - comentaba Jean mientras tomaba el precioso collar entre sus manos, la joya consistía en un juego de Rubíes tallados en forma de romboide colgados en caía por el collar de oro, pero en medio de tanta piedra rojiza, Hermione vio a lo que Ninna llamaba el ojo del Fénix, igual, aquella obra de joyería era el rubí más grande que había visto en su vida, pero este era completamente ovalado y un tanto extraño, pues la bruja podía ver ese destello dorado brillar en medio de la piedra preciosa.

- Riddle… ¿quieres hacer los honores? – preguntó Jean mientras enviaba una extraña mirada a Tom Riddle, quien estaba segura que estaba mirándole a los ojos.

- Con gusto…- contestó el hombre mientras tomaba la costosa joya entre sus manos, Hermione le observó de soslayo colocarse tras ella, y mientras le pasaba el collar de un lado a otro, Hermione Granger vio los rostros de los personajes que se encontraban frente a ella.

Vio a un Harry Potter con la piel de gallina, seguro el chico se encontraba en un shock emocional del que le costaría salir, por otro lado Ron estaba entrando a la línea de querer romper todo lo que se le cruzara en la cara, pero el que más le preocupó fue Draco, quien le observaba intensamente a los ojos, aquello no era bueno, le recordaba a aquel rubio petulante y arrogante que solía insultarla entre los pasillos de Hogwarts.

- Listo…- la castaña se estremeció de pies a cabeza al escuchar la sedosa voz de Tom Riddle e instintivamente Hermione se llevó la mano hacia la enrome piedra que rozaba el canal de sus pechos, Jean sonrío.

- Bueno… creo que ya…- pero Jean fue interrumpida.

- Falta algo más todavía…- esa era Luna quien entraba al salón, ella y Theo ya iban arreglados, Luna se veía espectacular bajo el color azul marino.

- Luna pensé que tú….

- Iré Hermione… iré y lucharé ahora que estás con nosotros…- dijo la joven mientras sacaba de una pequeña bolsita plateada un lápiz labial….- Vamos… para la trompita Hermione.- continuó diciendo la rubia mientras sonreía, Hermione río negando algo y luego hizo lo que la muchacha había pedido.

Jean bajó los escalones fuera de la enorme casa y pasó lista con la mirada ante los presentes, ahí estaba la mayoría de los alumnos con los que alguna vez Domina Prima había compartido estudios, frente a ella se encontraba Blaise Zabini junto a Vincent y Gregory, estos últimos dos era increíble el cambio que habían sufrido, eran dos enormes hombres corpulentos y dispuestos a morir por la causa, Jean sonrío mientras se percataba que clase de personalidades estaban frente a ella, incluso Pansy Parkinson y las hermanas Greengrass se encontraban ahí, todos ellos a pesar de sus diferencias en el pasado, habían unido fuerzas para derrotar a Domina Mortis.

- Mierda… no sabía que el ejército blanco era tan grande…- decía Ron mientras se retiraba la máscara y veía con asombro la gran cantidad de personas, magos y brujas ahí presentes.

- Debería asombrarte más el daño que la Domina Mortis está causando.- contestó Weasley.

Nadie sabía lo que iba a pasar aquella, la muerte siempre era incierta, tan sigilosa y misteriosa, ninguno de ellos podía saber quién regresaría vivo o quien moriría luchando.

Riddle envió una mirada de reojo a Hermione, a la cual Jean invitó con un movimiento de mano a que se posara delante de aquellas personas, a su lado.

- ¡Domina Prima está a nuestro lado, ella es la única que puede enfrentar a Domina Mortis sin morir en el intento…llevamos cinco años luchando en una Guerra donde una Bruja solo desea traer muerte y miseria al mundo mágico…! ¡Nuestra misión es simple….por el momento iremos tras el rescate de un Mago al que una vez le temimos, pero ahora planeamos hacerlo nuestro aliado, con un enemigo en común estoy segura de que no se negará al placer de la venganza! – Jean guardó silencio mientras miraba los rostros conocidos delante de ella, Hermione tenía el mismo gesto de observación.

- Ella es la Domina Prima… como saben, una vez, hace cinco años, Hermione Jean Granger sufrió un cambio que hasta ahora no hemos podido revertir con ningún tipo de hechizo, se dividió en diferentes personalidades, de las cuales Yo soy una… mi poder y la de mis hermanas es insuficiente para enfrentar al mayor peligro en estos tiempo, pero ella…. Ella puede ayudarnos…- Jean se detuvo y volteó a mirar a Hermione. – Domina Prima es Hermione Granger… así como lo es Domina Mortis…- confesó Jean ante las miradas perplejas de la mayoría ahí presentes.

- ¡¿De qué diablos estás hablando?! – gritó una preocupada Parkinson.

- Lo que he dicho… ¡Domina Mortis también es una Hermana, una Granger! – gritó Jean mientras apretujaba la varita entre sus dedos.

- Oh mierda…- masculló Blaise mientras se cruzaba de brazos.

- Entonces… quiere decir que… Domina Mortis y ella son…

- Somos la misma…- intervino Hermione mientras se quitaba la máscara.

- Otra Granger más que añadir a la colección…- intervino Daphne Greengrass.

- Otra Granger que va a ayudarnos…- corrigió Vincent Crabbe ante una sorprendida Greengrass.

- Pero… pero…- balbuceó la rubia ante el atrevimiento del enorme muchacho.

- ¡Sé que todo es muy confuso pero ni siquiera yo estoy segura del por qué pasó lo que pasó conmigo! – gritó Hermione mientras se mordía el labio inferior.- pero no me importaría si alguien lanza un Avada Kedavra a la Domina Mortis…- añadió mientras se encogía de hombros, Pansy Parkinson soltó la carcajada.

- ¡Calla Granger, quien diría que algún día dijeras eso! ¡Por supuesto que me va a encantar lanzarte maleficios a tu jodido lado oscuro! - tras aquellas palabras varios rieron tras el comentario.

- ¿Pero qué le pasa a esa…? – pero Ron se vio interrumpido así mismo al ver a Hermione reír de aquella manera, había pasado muchísimo tiempo desde la última vez que la había visto sonreír tan enérgicamente.

Draco observó a Hermione detenidamente, era increíble que después de todo lo que habían pasado, hoy, precisamente en el lugar donde se encontraban y en medio de una Guerra, la joven sonriera con tal sinceridad que incluso a él le parecía divertido fuera lo que fuera de lo que se estuvieran riendo.

- Bien, este es el plan…- comenzó a decir Jean con un Malfoy a su lado.

El Ejército blanco se dividió en cuatro grupos, Blaise lideraría el primer grupo que atacaría el lado sur de Nurmengard, las Hermanas Greengrass encabezarían otro de los grupos al igual que Vincent y Gregory, Parkinson por otro lado había decidido acompañar a Blaise en su grupo, tres grupos que atacarían a la prisión externamente mientras el cuarto se infiltraría en búsqueda de Lord Voldemort.

- Bien, ha llegado el momento, y tenemos que planear minuciosamente que es lo que vamos a hacer en cuanto nos aparezcamos en la prisión…- empezó a decir Malfoy mientras se cruzaba de brazos.

- Riddle y yo iremos a buscar a… Voldemort…- interrumpió Hermione sintiéndose extraña al referirse a Tom y Voldemort como si fueran dos personas distintas.

- ¡Hermione te has vuelto completamente demente! – el primero en alzar la voz había sido Ronald, como siempre el primero en soltar el chillido.

- ¡No me eh vuelto loca! Es simple, sería muy extraño si un grupo de personas va a las mazmorras, es mejor que los demás se queden en la fiesta a hacerla de guardia y si es necesario distraer…- las palabras de Hermione tenían sentido, pero para Draco había algo extraño en todo aquello.

- Entonces deja que yo vaya contigo Granger… me parece que aquí Riddle no tiene nada que ver con el asalto a Nurmengard.

- Granger y yo seremos los únicos que trataremos conmigo de este tiempo… espero les quede claro…- intervino Riddle mientras intentaba fulminar a Draco con la mirada, los demás simplemente observaban y se miraban unos a otros.

- Domina….

- Convenceré a Voldemort de ayudarnos… sino, lo hará Riddle, precisamente por eso lo llevaré conmigo…- respondió Hermione mientras soltaba un suspiro de alivio, Jean asintió con un movimiento de cabeza.

- Si no hay nada más que añadir, creo que ha llegado el momento de aparecer en escena….- comentó Jean mientras ella y Malfoy se tomaban de la mano, lo mismo hicieron Harry y su yo del futuro, siendo Ron y Weasley quienes los imitaran, los Gemelos Fred y George se abrazaron, Draco dio un paso al frente pero fue detenido por René, quien levantó una ceja, la ruda mujer lo tomó por el brazo y lo acercó a ella, el rubio tropezó por el jaloneo, por otro lado, Hermione vio la mano que Riddle le ofrecía, estaba segura de que ese hombre planeaba algo y no era nada bueno, pero aun así, sabiendo lo peligroso que este era, la castaña finalmente cedió y tomó la mano del hombre, y así fue como fueron desapareciendo en parejas en un repentino momento, finalmente Riddle y Hermione quedaron solos mientras Lavender Brown los observaba con curiosidad, la pareja se miraban uno al otro con curiosidad.

- ¿Pero qué está pasando con estos dos? – se preguntó la rubia mientras movía un poco más la cortina, la joven quedó impresionada al ver a aquel par estremeciéndose cuando sus manos se tocaron, ellos no lo habían visto pero ella sí, aquellas pequeñas y diminutas chispas que habían saltado en el momento en que la piel de sus manos se habían rozado.

- Eso es….- murmuró una anonadada bruja mientras se estremecía al verlos desaparecer frente a ella.- Won – won y los demás se van a poner de cabeza cuando se enteren de lo que vi…- se dijo a sí misma la joven mientras se apartaba de la ventana.

El ejército Blanco se dirigía hacia la Prisión de Nurmengard apenas sobre el nivel del agua, la fresca brisa golpeaba sus cuerpos, cosquilleándoles la piel por la velocidad a la que iban, Blaise sonreía como loco a sabiendas de lo que iba a pasar, por otro lado, Vincent y Gregory soltaban sus tan planeados gritos de guerra, sus compañeros le hacían coro…

La luna observaba desde las alturas lo que estaba a punto de pasar mientras que en aquel extraño edificio que se encontraba en medio de las aguas impetuosas del Mar; azotaba con fuerza inminente contra la base de la prisión, las luces destellaban e iluminaban a Nurmengard como si fuera la gran mansión, era evidente que algo ahí estaba pasando, se llevaba pues, el gran baile en honor a la Bruja que gobernaba el mundo mágico con mano de hierro, la que traía muerte y miseria a los que se interponían en su camino.

La música, sonrío Domina al escuchar el tedioso vals retumbar contra las paredes de su guarida, la mujer, sentada sobre un trono platino, observaba a los invitados llegar, reverenciarse ante ella, mientras que otros tantos disfrutaban de la música y el licor, la mujer sonrío mientras olfateaba el Whisky de fuego para luego darle un sorbo al líquido, se puso de pie y bajó los escaloncillos que la elevaban más allá de los demás.

Dentro de un rato más su mascota haría su acto de presencia, mientras, Domina observó a las Familias sangre pura que se regodeaban de pertenecer a tal linaje.

Hermione se estremeció de pies a cabeza cuando sus pies descalzos tocaron el suelo frío, Riddle sonrío bajo el anonimato de su disfraz.

- Jamás me acostumbraré a aparecerme…- dijo la joven mientras intentaba recuperarse, la joven volteo para todos lados, percatándose que se encontraban en medio de un vació pasillo, sus paredes eran grises y el lugar estaba bastante frío.

- Es cuestión Granger…- añadió Riddle mientras comenzaba a andar, la castaña le siguió sintiendo el vestido aún más pesado de lo que era.

Blaise obligó a su escuadrón a detenerse a unos cientos de metros lejos de la vista de Nurmengard, donde no pudieran ser vistos, tenían que esperar a que Malfoy les diera la señal, lo que consistía en un rayo verdoso lanzado al aire, pero el moreno más por estar en la espera, estaba perplejo al ver lo que sus ojos habían captado en la lejanía.

- ¿Pero qué mierdas es eso, Blaise? – preguntó Parkinson, los demás comenzaron a inquietarse.

- Es una mujer…- contestó un apenas audible Blaise Zabini, la morena dejó de mirar al muchacho y dirigió su atención a aquel cuerpo femenino que se encontraba en la cima de la pared de la prisión, sus manos estaban extendidas mientras su cabello se mecía de un lado a otro, de repente Parkinson se sintió demasiado fría para el tiempo que estaba haciendo.

- ¡Maldita sea Blaise…esa es…! – pero la joven mujer se vio interrumpida por el mismo hombre.

- Si Pansy…. Es el cuerpo de Alice Granger, una de las hermanas….- respondió el hombre de piel morena mientras veía con pena a aquella pobre bruja.

- Hija de puta… ya se ha hecho con otra de las hermanas… eso significa que…- pero Pansy no fue capaz de articular palabra más por la interrupción de Blaise.

- Si…. Eso significa que la Domina Mortis está a un pelo de convertirse en la Domina Prima…- fueron las secas palabras de Blaise Zabini, quien no podía esperar ni un momento más para atacar.

Los invitados danzaban, meciéndose de un lado a otro junto a sus parejas al son del vals melodioso y suave, todos ellos con sus rostros cubiertos bajo el anonimato de un antifaz, charolas de plata flotaban de un lado a otro con copas de vino y Whisky de fuego sobre ellas, repartiéndose y llenándose una vez más, mientras tanto, la festejada, danzaba con un importante Mago, sonriendo con sus labios coloreados de carmesí, con su dorada mirada ignorando el hecho de que su pareja era Draco Malfoy, aquel al que había odiado desde el momento en que se reveló contra ella…

- Bonita noche…. Domina…- empezó a decir el hombre mientras desviaba de vez en cuando la mirada y la dirigía más allá de los invitados, donde Jean, si querida Jean, lo observaba cuidadosamente.

- Una noche perfecta para un buen show….- respondió la Domina mientras giraba bajo el mando de su pareja, Malfoy se preguntó qué era lo que aquella mujer estaba planeando hacer.

Por otro lado, mientras a las afueras de Nurmengard el ejército blanco esperaba la señal, Hermione y Tom Riddle se dirigían hacia lo que ellos creían que estaban las mazmorras, Riddle ya conocía perfectamente aquel lugar, así que por lo menos ya deberían estar cerca de donde la Domina debía tener encerrado a Lord Voldemort.

Pero las cosas no iban a ser tan fáciles, no cuando frente a ellos se encontraba Ginevra Weasley…

- Mierda….- masculló la castaña mientras la pelirroja se acercaba peligrosamente a ellos, Riddle le miró de reojo.

- Tranquilízate Granger…. Tienes el aspecto de la Domina Mortis, tal vez corras con suerte y piense que eres ella…- le susurró el Mago Oscuro a la bruja, Hermione respiró tranquilamente mientras la pelirroja de Ginevra se acercaba aún más a ellos.

- Domina Mortis… ¿Qué está haciendo usted en las Mazmorras? – preguntó curiosa la pelirroja.

- Apártate…- añadió Hermione de una manera un tanto cómo creía ella que hablaría aquella en la que corría el riesgo de convertirse algún día, los azules ojos de Ginny le miraron fijamente, algo no estaba bien, había pensado Ginevra mientras observaba a la disfrazada Hermione.

- Por supuesto Domina…. Me encanta como se ve el contraste de su piel con el vestido…. Pero pensé que usaría el color blanco para esta Noche, Domina…- tanto Hermione como Riddle se quedaron quietos ante aquello, la castaña se mordió el labio inferior, intentando buscar una respuesta…

- ¿y desde cuando yo tengo que hacerte saber qué es lo que usaré o lo que no, Ginny? Ahora ve con los invitados que están esperando, yo en un momento más iré hacia el salón principal… tengo un asunto pendiente.- tras aquellas palabras el suspenso reinó entre el trío.

- Oh, el pendiente…. Si, si claro…- contestó Ginevra mientras se apartaba, enviando una mirada fugaz al extraño acompañante de la Domina, se preguntó quién era el misterioso hombre, y así fue cómo la pelirroja les vio pasar por su lado, no antes de enviar una mirada que recorrió la figura de la dama de la muerte, vio sus pies desnudos, su blanca espalda y su cabello castaño levantado en un alto moño, y así, Ginevra, mejor conocida como la bruja roja, continuó su camino, pero al dar la vuelta al pasillo se detuvo…

- De la que nos salvamos…- comentó Hermione liberando un suspiro de alivio.

- Tu nerviosismo casi nos delata, Granger… eres una pésima actriz, no cabe duda que si te dedicaras a eso te morirías de hambre…- acusó Tom mientras sonreía bajo la máscara de mortífago.

- ¡Pues lo siento! Lo que importa es que nos hemos desecho de ella…- respondió la castaña mientras seguían caminando y conforme avanzaban, aquel pasillo se volvía cada vez más oscuro.

- Lumus…- en el momento en el que el hechizo iluminador fue conjurado, la punta de la varita de Riddle se iluminó instantáneamente, fue en ese momento cuando ambos se miraron al percatarse de la única puerta que se encontraba al final del corredor.

- Al fin….- susurró Hermione mientras continuaba andando; por otro lado, en medio del pasillo se encontraba Ginevra Weasley, quien se encontraba pensativa.

- Ella nunca… me ha nombrado por mi sufijo….- se dijo mientras fruncía el cejo, algo definitivamente no estaba bien, pero aun así, la pelirroja continuó con su camino.

Tom giró el rostro para ver a Granger, esta mantenía su atención sobre la puerta de metal de la cual, tras aquella se encontraba el hombre al que tanto buscaban, Hermione soltó un suspiro y apuntó con su varita, murmurando el hechizo que le abriría paso hacia aquella celda.

El metal rechinó mientras se movía lentamente, permitiendo la entrada de una destellante luz proveniente de una varita; Abrió los ojos lentamente, sus preciosos y azules ojos, los cuales se fijaron detenidamente en la entrada, ahí había dos figuras, una más pequeña que la otra, la cual supuso que sería una mujer, el Lord tenebroso se puso de pie, apoyándose a la pared, sonrío de medio lado al distinguir el rostro cubierto por el antifaz de la Domina, ya sabía él a que venía, pero de inmediato se percató de la presencia de un varón, aquello no le gustaba ¿Quién era ese y que hacía a lado de la Domina Mortis?

- Voldemort… ¿Tú, eres…Lord Voldemort? - preguntó una confundida Hermione, la cual no sabía, por el aspecto andrajoso del hombre de quien se trataba en realidad, el silenció reinó entre ellos, Tom apretujó la varita entre sus manos, podía ver fragmentos iluminados del rostro de aquel hombre, de mirada profunda, el rostro cubierto por largos mechones oscuros, la castaña por otro lado, se estremeció al ver la sonrisa curvando sus labios.

- ¿Quién… lo busca? – preguntó roncamente el Mago oscuro, Hermione dirigió rápidamente una mirada hacia Tom, aquel hombre tenía que ser Riddle, su voz, lo había reconocido por su maldita y jodida voz.

- Soy…. Hermione Granger… y vine a sacarte de esa prisión…- respondió la castaña mientras daba un paso al frente y se retiraba el antifaz de la cara, dejando expuesta su identidad, Tom por otro lado, vio la perplejidad dibujándose en el rostro idéntico al de él.

La Bruja se acercó al prisionero un poco más mientras Riddle se encargaba de iluminarlos, los azules ojos del Mago tenebroso, al menos aquel al que habían hecho cautivo entre aquellos fríos muros, estaban puestos sobre los marrones ojos de Hermione.

- Vine a sacarte de aquí… pero con una condición…- continuó diciendo la muchacha mientras intentaba relajarse por todos los medios.

Lord Voldemort sonrío de una manera distinta a cómo lo hacía Tom, Hermione se estremeció al ver aquella larga y siniestra sonrisa, tras un par de segundos, se escuchó una estruendosa carcajada, incluso Tom Riddle se sorprendió ante aquel acto de burla.

- ¡¿Granger?! ¿Cuál de todas? – preguntaba el hombre entre risa y rosa, Hermione se giró para mirar a Tom, este le envió una mirada de precaución, la castaña se giró nuevamente para encarar al prisionero.

- ¡Ninguna Riddle…! ¡YO SOY LA DOMINA PRIMA! – exclamó Hermione Granger fuerte y claro, dejando aquella celda en un completo silencio después de su respuesta, los azules ojos del reo se abrieron de par en par al comprender la seriedad de aquellas cinco palabras.

- Tú….- señaló el maltratado hombre mientras se enderezaba y encuadraba los hombros, fue cuando le observó más detalladamente, esos ojos, ese brillo que podía confundirse con fuego, esa sensación de criatura salvaje que esa Bruja maldita tenía.

- Si… Yo...- dijo ella mientras daba un paso atrás.- …y vine a hacer un trato contigo, Voldemort…tú libertad a cambio de tu ayuda…- las palabras mágicas fueron dichas, Hermione quedó en una especie de limbo esperando una respuesta mientras que Lord Voldemort volvía a sonreír, pero aquella sonrisa era arrogante, presuntuosa, muy su estilo y la de aquel que se escondía bajo la máscara, por otro lado, mientras Ginevra Weasley se dirigía hacia los invitados, se detuvo en medio de la pista de baile, con su mirada azul abierta de par en par; frente a ella, bailando con un apuesto caballero de largos cabellos rubios, se encontraba la Domina Prima, fue entonces cuando le vino a la mente, esa palabra, ese nombre…ese sufijo, pues si bien sabía, la Domina Mortis, jamás le había llamado "Ginny" solo había una persona que en un tiempo pasado se había dirigido a ella de tal manera.

- ¿Qué clase de trato…Granger? – preguntó un muy interesado Voldemort. CONTINUARA...