Hola...!
Y heme aquí de nuevo, con un capitulo más, pues en verdad les agradesco su pasciencia y tolerancia hacía mi, sé que esta vez me pardé unos días más de lo prometido, ¿Saben? Estoy un poco triste por que MIS AUTORAS FAVORITAS no se han dignado a Actualizar sus Fic's :( así como a mi me gusta hacer feliz a mis Lectoras al subir capitulos semanalmente me gustaría que ellas me hicieran Feliz... XD pero les aseguro que un REVIEW me hace más Feliz que eso... bueno Pero mejor no les haré esperar y les dejo leer tranquilamente:
Pero antes que nada, pido disculpas a Susan-Black7
(Esta vez si me aseguré de escribirlo bien) XD ja ja ja ja
Y sin más que agregar, les dejo agradecimientos y muchos Saludos
¡QUE LO DISFRUTEN COMO YO LO HAGO ESCRIBIENDOLO!
DOMINAMORTIS
9
La oscuridad en el amor es la esclavitud, pero el amor en la oscuridad, es la Libertad.
(BlackAthena)
Hermione lo pensó, lo pensó una y dos veces, incluso hubo una tercera, mientras sus ojos cruzaban camino con aquel par de perlas azuladas, la bruja no retrocedió, no le temía, no le debía miedo a aquel monstruo al que se había enfrentado ya una cantidad innumerable de veces, y Tom le vio encuadrar los hombros y levantar la barbilla, definitivamente la sangre sucia era una bruja poderosa, digna y gallarda, y de una manera y otra, él le respetaba por eso.
- El trato… es la venganza, Voldemort…yo te doy la libertad de hacerlo y tú nos ayudas a vencerla…- soltó la joven mientras endurecía su mirada, Tom vio el rostro de su igual, ahí no había nada, ni un ápice de emoción, pero en sus ojos, en aquellos mismos que él veía reflejados en el espejo, dentro, muy en lo profundo, había una marea de aguas turbias meciéndose de un lado a otro, definitivamente Granger le había tomado por sorpresa y eso, a él le desconcertaba.
Ginevra se acercó rápidamente a la Domina Mortis, Malfoy estaba a un lado de la dama de la muerte cuando la bruja roja interrumpió, maldijo mentalmente abrupta llegada de la Weasley…
- Ella está aquí Domina… ya han llegado… se han infiltrado entre los invitados…- le susurró Ginevra a la Domina mortis, quien inmediatamente se giró hacia todos lados, la bruja apretujó la quijada, Malfoy por otro lado, buscó con la mirada a Jean, quien estaba al otro lado de la pista de baile, tenía que llegar a ella y avisarle que la Domina Mortis ya estaba enterada de su presencia.
- Muy bien Ginevra… ¿Dónde están? ¿Los has visto? – preguntó la malvada mujer mientras ignoraba el hecho de que a su lado se encontraba Draco Malfoy, el líder de la rebelión y el ejército Blanco.
- Hermione Granger y un desconocido se dirigen hacia las mazmorras… aun no entiendo a qué…- comentó la mujer mientras señalaba a un par de brujas cómplices, que se prepararan.
- ¿Hermione Granger….que hace la Domina prima aquí….pero…? – la mujer guardó silencio mientras abría sus ojos desmesuradamente. - ¡Ginevra, alerta a tus hermanas y encuentra a esas malditas ratas de alcantarilla! – ordenó la mujer con un cambio brusco de actitud, la pelirroja se estremeció al escuchar la fuerte voz.
- ¡Pero Domina usted…!
- ¡AHORA TE HE DICHO! ¡de esa maldita de Granger me encargo yo! – gritó la bruja mientras se desvanecía en el aire dentro de una capa de humo, Malfoy y Jean se miraron a los ojos, el hombre salió corriendo sin importarle nada, nadie se había percatado de nada, ni escuchado los gritos de la Domina Mortis, todos ellos simplemente se encontraban perdidos entre la danza, la música y la comida.
Draco se reunió en el balcón con Harry y Ronald, quienes seguían hablando sobre el sospechoso comportamiento de Hermione y Tom Riddle, el rubio no dijo nada cuando el pelirrojo despotricó contra la castaña una vez más.
- ¡No la entiendo, definitivamente Hermione se ha vuelto loca, LOCA! – exclamaba el pelirrojo mientras iba y venía de un lado a otro por lo largo del balcón, el rubio y el castaño se miraron de reojo.
- Creo que estas exagerando un poco, Hermione sabe mejor que nadie como actuar y que hacer en situaciones delicadas… relájate Ron, relájate al menos una vez en tu vida…- aconsejó un apaciguado Harry, Draco solo escuchaba y observaba.
- ¡No puedo Harry, estamos en medio de algo y ella se va por ahí con esa cosa como si estuviéramos en receso! – exclamaba Ronald mientras movía sus manos de un lado a otro.
- Estas exagerando comadreja… Granger sabe lo que hace, concuerdo p0or primera vez con cara rajada, deja de actuar tan paranoico…- la voz de Draco se escuchó lúgubre, apagada, también él sospechaba algo, lo había visto mientras observaba a Hermione y Tom desayunar aquella mañana, demasiado juntos, demasiado cómplices, él le susurraba cosas que nadie logró escuchar y percatarse, se observaban sigilosamente, cuidándose de los demás, y ahora esto, Hermione y Riddle en esos momentos deberían estar en las mazmorras, convenciendo a Lord Voldemort de ayudarles en su cruzada.
- ¡ENCONTRE A LOS TRAIDORES! – una chillona vez retumbó por todos lados, Draco y Harry junto a Ronald, se giraron para encarar a Ginevra Weasley, quien se quedó de piedra al ver a Ron, a un muy joven Ronald Weasley.
- Ginny.- nombró un impresionado Ron, Draco sacó rápidamente su varita, Harry ya estaba apuntando a las recién llegadas cómplices de la que se suponía era su novia, al menos en su tiempo.
- Soy Ginevra…. Ronald, métetelo en la hueca cabeza tuya…- contestó una muy seria pelirroja, Ronald se estremeció al ver los azules ojos de la muchacha, su misma mirada que habían heredado de su madre, su madre…
- "Ginny asesinó a nuestros padres, a Bill y a Percy…" – recordó aquellas palabras provenientes de Fred, nunca antes había visto a los gemelos tan deprimidos, Ron levantó la varita con fuerza y apuntó a su hermana.
- ¡Mataste a mamá y a papá! – gritó un enloquecido Ron, Ginny sonrío ligeramente, sorprendida por la audaz reacción de su hermano.
- ¡Yo no tengo padres! – GRITÓ LA PELIRROJA MIENTRAS LANZABA UN CRUCIO, PERO Ginevra se quedó sorprendida al ver a Ronald, sus ojos, sus azules ojos se volvieron aún más profundos mientras el rayo verdoso, el color de la muerte, iluminaba su rostro lleno de pecas, ella solo quería dejarlo incapacitado, hacerlo sufrir pero é… pero él quería matarle…
Ambos hermanos evadieron el hechizo del otro mientras Harry y Draco se dedicaban a enfrentarse al pequeño grupo de brujas que acompañaban a la bruja roja, el escándalo y una estruendosa explosión estremecieron el suelo de la prisión de Nurmengard, los invitados y los indeseados rebeldes se movían de un lado a otro, unos en medio del miedo, otros en busca de muerte y un grupo más con el firme deseo de ganar una batalla por el bien de la humanidad mágica.
- ¡MUERAAAAAN! – gritó la Domina mientras se abría paso entre la muchedumbre, todos vueltos locos por salir de aquel sitio del infierno, lanzando un Avada Kedavra que dio de lleno a uno de los invitados, pero aun así la mujer continuo abría camino entre la gente.
Ella estaba ahí, en el mismo edificio, buscando lo que era suyo, cuando Ginevra le informó acerca de la presencia de los traidores y de la domina prima al principio no lo podía creer, pero poco a poco las piezas comenzaron a encajar como engranes…
Lord Voldemort.
La mujer apretujó la quijada y sintió la textura de su varita rozar la piel de su mano, acabaría con ella, la haría pedazos, torturaría su cuerpo y la haría sufrir a cantidades inimaginables, pero la muerte Oh no, eso si que no le daría a ella, a ella, la principal culpable de su miseria…
- ¡DOMINA PRIMA! – gritó mientras se aparecía en medio de un desolado pasillo.
- Muy buenas noches, Madame…- por el pasillo apenas iluminado por las antorchas flotantes, hizo eco una reconocida voz, una suave, aterciopelada y sensual, la Domina Mortis sonrío arrogante, mostrando sus blanquecinos dientes, frente a ella se encontraba uun enmascarado, pero ella perfectamente reconocía lo que aquel disfrazado hombre significaba.
- Mortífago…- masculló la Dama que traía muerte y desolación, el viento se coló por un pequeño ventanal, meciendo mechones de cabellos y piezas largas de tela, el blanco vestido de plumas de la ama de la muerte ondeó de un lado a otro mientras sus dorados ojos se mantenían fijamente sobre aquel rostro de metal.
- Tú… debes ser el monstruo que cuida de ella… ¡Apártate antes de que te mate! – gritó la mujer mientras fruncía el ceño bajo el antifaz, Tom Riddle levantó la varita y apuntó.
- Granger no puede arrancarte ni un solo cabello, pero yo si…- las palabras de Riddle provocaron en la mujer una fuerte carcajada.
- ¡No me venció Lord Voldemort! ¡¿Qué te garantiza que lo harás tú?! – respondió mientras levantaba su arma y apuntaba hacía él, Tom no dijo nada aquello, solo lanzó un Cruciatus, su voz, resonando por todo el lugar, alzándose entre tanto silencio y el frío, la soledad del pasillo solo provocó que su grito se escuchara aún más.
Domina Mortis evadió la maldición con ágil habilidad, sonrío de medio lado mientras atacaba a su oponente, el expulso simplemente se estrelló contra la vieja pared, desquebrajándola un poco, Tom se tambaleó un poco, a punto estuvo de ser golpeado y mandado por los aire, la mujer jugaba con la varita como si esta fuera de juguete, la cambiaba de mano de un momento a otro mientras se movía de izquierda a derecha, Tom la comparó en sus pensamientos con una gata, un oscuro felino de movimientos agiles…
Jean vio a Weasley deshacerse de varias brujas mientras Potter le cubría las espaldas, no cabía duda que esos dos luchaban perfectamente cuando estaban juntos, pero la bruja se percató que algo había llamado la atención de ambos magos, más allá del salón se podía apreciar a Ronald luchando contra Ginevra, jamás había visto a Ron con aquel gesto en la cara, el muchacho del pasado veía a su hermana pequeña con un inmenso odio.
Cuando vio por primera vez a Ronald Weasley después de la muerte de Molly y Arthur su cuerpo se había estremecido al escuchar la promesa de sangre que había hecho los restantes de la familia Weasley.
- "La mataré, juró que la mataré… haré que me mire a los ojos y yo los de ella cuando la vida se le escape como agua entre las manos…" – aquellas palabras las había repetido un corto periodo de tiempo mientras creía que nadie lo veía y lo escuchaba.
Jean se estremeció de pies a cabeza cuando vio una masa de humo flotar por los aires, la prisión de Nurmengard ya había despedido a sus invitados, solo el ejército blanco se había quedado para luchar contra Domina Mortis, quien había desaparecido, hasta en ese momento, la mujer parecía estar enfrentando su propia batalla contra… ¿Tom? Jean soltó un chillido grito al ver el destello de la máscara plateada con la que habían disfrazado al mago tenebroso.
Y de repente, los rayos de colores causados por los hechizos enviaron con tanta fuerza a Riddle y a la Domina Mortis hacia el otro extremo de la sala, el mago y la bruja golpearon la pared con sus cuerpos, la mujer soltó un grito que más de dolor, había sido de frustración, Tom yacía sobre el suelo boca abajo mientras luchaba por respirar normalmente, Jean vio a la oscura dama correr hacia Riddle con varita en mano, el Avada Kedavra hizo eco por toda la sala, atravesando el enorme salón de par en par, cruzando cuerpos y golpeando inocentes a su paso, el mortal hechizo imperdonable arrebataba vidas con tan fuerza, que seguía su trayectoria hacia Tom, la intensa luz verdosa iluminó por un instante todo el campo de batalla, Jean salió corriendo y con varita en mano repelió el hechizo, Malfoy se estremeció de pies a cabeza al ver a Jean intervenir, se deshizo de una de las brujas y se giró para presenciar la escena.
- ¡TU MALDITA SEAS! – gritó Domina Mortis, el rostro de la bruja era un completo lienzo de emociones, Jean vio la sorpresa cruzar sus ojos al verla interponerse, pero la Ira se apoderó de aquella mirada, ahora podía ver claramente su figura reflejara en aquellos espejos de oro.
- No es el momento para que él muera…
- ¡ENTONCES TÚ TOMARAS SU LUGAR ESTÚPIDA DE MIERDA! – gritó Domina mientras lanzaba un perfecto Sectumsempra, Malfoy se arrancó la máscara del rostro y vio el encantamiento casi invisible lanzado hacia Jean.
La castaña vio las peligrosas dagas encantada corriendo hacia ella con intensa sed de sangre, levantó la varita, intentando evadir el hechizo pero las manos le temblaban violentamente, a punto estuvo de morir si no fuera por algo que la empujó.
- A demás de idiota, suicida…- la voz de Riddle penetró sus oídos, Jean le miró anonadada.
- Riddle…- llamó la mujer mientras le veía ponerse de pie, dejando su cuerpo libre.
- Levántate y pelea…- ordenó el Mago oscuro mientras le enviaba una mirada de soslayo, Tom ya se había desecho de la máscara.
- ¡te mataré, los mataré a todos, a todos! – gritó la Domina Mortis mientras estudiaba con la mirada todo lo que había a su alrededor, ahí estaba el imbécil de Malfoy, sabía que era él pero ¡¿Pero cómo carajos no lo había adivinado antes?! Lo iba a matar, muy lenta y dolorosamente, pero en esos momentos, sus dorados ojos se posaron en Jean, sabía que si la atacaba directamente los dos hombres iban a intervenir, sonrío de medio lado, sabía cuál era la debilidad de la Hermana, casi de inmediato, la bruja tenebrosa levantó su varita… - ¡PETRIFICUS! – gritó la mujer…
Todo pasó tan rápido, su cuerpo se volvió de piedra, frío e inmóvil, y su corazón bombeaba sangre demasiado rápido, palpitando más allá de lo permitido, Jean abrió los ojos desmesuradamente, mientras Malfoy se detenía a mitad de su camino, el hechizo golpeó su cuerpo, dejándolo petrificado por el hechizo.
- ¡DRACOOOO! – gritó Jean al ver una vez más a la Domina levantar su varita contra el hombre al que amaba, Tom Riddle salió corriendo con varita apuntando hacia la mujer.
- ¡Expeliarmus! – la intervención de Ginevra Weasley fue un improvisto que nadie tomó en cuanta, la pelirroja había estado al pendiente de la batalla de su señora y encontró la manera de dejar desarmado a su hermano, que por alguna razón no asesinó en el acto, pero lo haría, lo haría.
Jean sujetó la varita entre sus manos mientras apuntaba con ella a la Domina Mortis, pero la Bruja la había desarmado en un rápido movimiento de varita, estaba indefensa, se sentía desnuda ante el enemigo y mientras estaba a unos cuantos pasos de llegar a Malfoy, este simplemente veía y escuchaba todo lo que pasaba a su alrededor, el hombre que alguna vez perteneció a un linaje puro y antiguo, estaba en el ángulo perfecto para apreciar lo que estaba sucediendo, a lo lejos se podía ver a Tom Riddle debatiéndose a duelo contra Ginevra Weasley, por otro lado, Jean y Domina Mortis se estudiaban con la mirada.
- Vamos Jean… tan astuta e inteligente como eres responde a una pregunta ¿Qué es más rápido, una Bruja… o un Sectumsempra? - el cuerpo de Jean Granger se estremeció de pies a cabeza, estaba desarmada, incapaz de salvar a Malfoy, imposibilitada por salvarse ella, su respiración se volvió agitada, y mientras sus ojos marrones se dirigían hacia Draco Malfoy, algo dentro del hombre comenzó a hacer presión.
- "¡MIERDA JEAN, NO, NO LO HAGAS….NO LO HAGAS MALDITA SEA!" – los gritos mentales del rubio simplemente no eran capaces de llegar a ella, su grito mudo era simplemente incapaz de ser escuchado por ella; Malfoy pudo ver en aquellos ojos el amor que sentía por él, la angustia, el dolor, el cansancio de aquella lucha.
- Lo siento mi amor….- susurró Jean mientras cerraba los ojos e inhalaba un poco de aire, y en los labios de la Domina Mortis, poco a poco y muy lentamente comenzó a dibujarse una sonrisa, se ensanchó, abarcando gran parte de su rostro, hasta que permitió ver sus blancos dientes.
- ¿No lo sabes, Jean? ¡ENTONCES AVERIGUEMOSLO! ¡SECTUMSEMPRA! – gritó la bruja mientras sentía la magia emanar de su pecho y recorrer su abdomen, cruzar su brazo y llenar la varita, y fue como si el tiempo se detuviera, su vida cruzó por su mente y cada imagen desde el principio hasta el fin, provocó en ella un enorme estremecimiento.
René perseguía a un par de brujas seguida por Fred y George, cuando de repente, aquel reconocido dolor punzante en su pecho comenzó a arderle fuertemente, la joven bruja se dobló del dolor mientras los pelirrojos hermanos se detenían a su lado.
- ¿estás bien, René? – preguntó George mientras posaba su mano en la espalda de la castaña, esta, con sus ojos fuertemente cerrados, su respiración se volvió irregular y su piel se perló de sudor.
- Mierda George… creo que ya he visto a René en este estado y fue cuando…- pero el pelirrojo de Fred fue abruptamente interrumpido por un grito.
- ¡NOOOOOOOOOOO! – René lanzó la cabeza hacia atrás mientras se llevaba las manos a estas, se sacudió de un lado a otro mientras se lanzaba contra una pared y luego a la otra, los gritos no pararon mientras los gemelos simplemente quedaban perplejos, Fred intentó sujetarla, pero la joven estaba demasiado histérica, George fue incapaz de moverse, solo observaba las lágrimas de René car por sus mejillas.
Lord Voldemort sonrío al escuchar las explosiones y gritos provenientes de los pisos superiores, Hermione sabía lo que estaba aconteciendo a las afueras de esa celda….
- Así que todo esto… ¿por mí? – preguntó el Lord mientras daba un paso al frete, las cadenas rechinaron por el movimiento, pero aun así, ante la imponente presencia de un maltratado Lord Voldemort, Hermione no retrocedió, cosa que no pasó desapercibido por el hombre.
- Yo no puedo vencerla… y necesitamos a alguien lo suficientemente poderoso para enfrentarla mientras encontramos una manera de ganar la Guerra.- contestó la joven mientras intentaba mantenerse tranquila.
- ¿Y si me niego? – preguntó el Mago tenebroso, Hermione tragó saliva, ese hombre estaba colmando su paciencia, la cual estaba por agotarse.
- Puedes optar por venir conmigo…. Y quedarte aquí, en estas mazmorras, bajo el mandato de Domina Mortis… es tú elección Voldemort… te quedas aquí como la presa…o vienes conmigo como cazador…- las palabras de Hermione hicieron que Voldemort levantara la barbilla, un intenso y misterioso brillo cruzó los ojos del Mago mientras observaba a la Bruja, Hermione de repente, sintió un estremecimiento cruzar su cuerpo, algo había pasado….
- Sangre Sucia…- llamó el Lord tenebroso para llamar la atención de la bruja, Hermione se giró hacia él con el ceño fruncido.
- Decídete…Mestizo…- respondió la castaña con fuerza, la mujer dio un paso hacia el frente y enfrentó a Riddle con la mirada, el Mago no pudo ocultar esta vez la sorpresa que lo embriagó de sobremanera, vio a la mujer plantarle cara a él, el Mago más temido de todos los tiempos, al menos antes de que apareciera la Domina Mortis.
- Tú…- señaló Voldemort pero Hermione había sido más rápida y le interrumpió.
- Yo… no te temo, tus insultos no van a atemorizar nunca más, me secuestraste, me torturaste, me humillaste de todas las maneras posibles… estoy casi segura, que tú eres el culpable de toda esta jodida mierda… no me provoques Tom… por qué bien debes de saber….que dentro de mí, también hay un monstruo mucho peor que tú…- Hermione relajó su postura mientras miraba el rostro del Mago, de aquel Riddle al que tanto odiaba...- Voy a preguntar una última vez… ¿Vas a ayudarnos… o no? – la pregunta quedó en suspenso por unos momentos antes de que la carcajada del hombre hiciera eco por la pequeña celda.
- ¡Maravilloso Granger! Pero para poder moverme…- empezó diciendo mientras levantaba las manos y las dirigía hacia la muchacha.- tienes que liberarme de estas cadenas…- continuó diciendo, Hermione vio los azules ojos del prisionero, sabía que ahí había burla, pero también existía el peligro constante.
- Recuerda que estas desarmado y yo no… que a partir del momento en que las cadenas caigan… seremos aliados, no enemigos…- las palabras de Hermione silenciaron la carcajada del Mago oscuro, quien sonrío de medio lado.
- Todo por la venganza ¿No Granger….? – Hermione soltó un suspiro cansino, segundos después con varita en mano, liberó a Lord Voldemort.
- Es un trato…. Yo te he liberado… y tú vas a ayudarme….- las palabras de la joven Bruja fueron acompañadas por un movimiento de mano, Tom Riddle vio la pequeña blanca mano de la Bruja, luego levantó la mirada hacia la muchacha y selló el trato con un apretón de manos.
La Alianza se había firmado.
El cuerpo de Jean cayó sobre el frío suelo de mármol negro, sus castaños cabellos quedaron regados a su alrededor, mientras su blanca piel había sido cortada, la Domina anduvo con sus desnudos pies hacia la joven Bruja y le propinó una patada al costado, lo que ocasionó que esta se girara, los ojos de Jean le observaban acercarse…
- Ya veo lo rápida que eres… ese estúpido tiene que ser muy importante para ti para desafiar a la ley de la velocidad… pero mírate, no pudiste evitar salir herida, pequeña…- decía la Domina mientras levantaba una de sus piernas y presionaba el pecho herido de Jean, esta soltó un quejido agudo.
- Los débiles… jamás… jamás ganan…- comenzó a decir la Domina mientras observaba el charco de sangre que brotaba del pecho de la que supuestamente era su igual, la mujer sonrío arrogante.
Malfoy seguía petrificado, pero consiente de todo lo que estaba sucediendo a su alrededor, quería gritar, quería despotricar contra todo y contra aquella bruja lo que había hecho con Jean, la muerte clamaba la vida de aquella siniestra bruja y mientras Jean Granger yacía sobre el suelo mientras su vida le era arrebatada lentamente, el hombre, él último Malfoy sobre la tierra, se estremeció al ver a la Domina Mortis levitando el cuerpo de Jean, sus rostros quedaron peligrosamente cercanos…
Si él pudiera llorar y gritar, ya lo hubiera hecho.
El tormento Oh Merlín, era una de las cosas que la Domina Mortis disfrutaba lentamente, como chocolate derritiéndose en el paladar, sintiendo el placer mientras este resbala por la garganta…
Y mientras Hermione camina a la par de Lord Voldemort, Domina Mortis da por finalizado el encantamiento que mantenía a Malfoy sin movimiento, el rubio se lanzó hacia Jean sin pensarla dos veces, pero sus piernas simplemente no respondían.
- ¡JEAN! – gritó Malfoy mientras extendía sus manos hacia la joven, la castaña lo observaba a través de los rizos mechones de cabello…
Jean sabía que aquella noche era su final, y que no viviría para ver el alba, ni para festejar ninguna victoria, no estaría sonriendo a lado de sus amigos y sus hermanas, no respiraría al día siguiente y no volvería a besar los Labios de Draco y mientras Jean flotaba boca abajo, el rubio intentaba llegar a ella a como diera lugar, Ginevra y Tom seguían debatiéndose a duelo, Harry y Ronald se encontraban inconscientes en el balcón mientras Draco iba en busca de Hermione, el ejército blanco aún permanecían a las afueras esperando la señal…
Domina se carcajeaba al ver a la pareja frente a frente, acercó aún más a Jean al petulante de Malfoy, la bruja levantó las manos, ambos se sujetaron por los antebrazos… mientras las gotas de sangre caían cómo lluvia invernal.
- No te sueltes Jean…. No te sueltes… ¡JEAN! – pedía Malfoy una y otra vez hasta que sintió el cuerpo de la bruja siendo sacudido una y otra vez.
- ¡NO, NO! ¡Draco! ¡NO QUIERO MORIR, NO QUIERO MORIR! – gritó Jean mientras se aferraba a él con demasiada fuerza.
- ¡No te sueltes, no te sueltes! – gritaba Malfoy mientras buscaba su varita por todos lados, pero no la encontraba, en algún maldito y jodido lugar tenía que estar la maldita arma…
Jean soltó un nuevo grito, aferrándose más fuerte a los brazos de Malfoy, este la mantenía firmemente tomada mientras la magia de Domina Mortis intentaba separarla de él, la herida dolía, escociendo profundamente mientras las fuerzas comenzaba a abandonarle, cosa que notó Malfoy casi de inmediato.
- No… Jean… ¡Mírame maldición, mírame…no, no cierres los ojos…Jean! – fue en ese momento cuando La Domina Mortis le sintió más débil, sonrío de medio lado y ejerció aún más fuerza para apartar a Jean de Malfoy…
Jean, con sus últimas fuerzas que poseía, se aferró con uñas a la piel de Malfoy, las lágrimas comenzaban a caer una tras una hasta convertirse en un constante torrente de lágrimas, los grises ojos de Draco Malfoy se llenaron de lamento, intentando mantenerla a su lado, luchaba, peleando contra el poder de la Dama de la muerte… y vio en los marrones ojos, un destello de triste luz.
- Te Amo….- susurró Jean en son de despedida, los acerosos ojos del rubio se abrieron de par en par mientras la Bruja de rizado cabello castaño le era arrebatada de sus brazos, dejando como marcas en su piel, el ímpetu con el que deseaba mantenerse junto a él…
- ¡JEAAAAAAAAAAN! – gritó Malfoy mientras le veía siendo lanzada hacia el aire, la carcajada de la Domina hizo eco, una tenebrosa sonada de muerte mientras la hermana era arrastrada hacia los aires.
- Despídete de tu enamorado…. Hermana mía…- susurró Domina Mortis mientras finalizaba el encantamiento Levicorpus.
Hermione se detuvo en medio del pasillo con los ojos abiertos de par en par; René cayó sobre sus rodillas, doblando el cuerpo hacia adelante mientras se abrazaba el vientre, los gritos provenían de su garganta mientras sentía cómo la muerte apagaba la luz de vida de Jean…
- Jean…- susurró Hermione mientras creía verse así misma a unos metros más adelante pero sabía que no era ella misma, sino una parte de sí misma, los marrones ojos del fantasma le observaron, haciéndole una señal con un movimiento de cabeza, Hermione parpadeó, percatándose de que la imagen de Jean había desaparecido.
René levantó el rostro perlado en sudor, las lágrimas caían deliberadamente, sus ojos se estrecharon al ver el fantasma de Jean a unos pasos delante de ella, la ruda muchacha le nombró sin que su voz se escuchara, Jean le sonrío inclinando la cabeza al frente, lo que indicó a René que todo iba a estar bien…
Hermione tomó la mano de Lord Voldemort sin pensarla ni una sola vez, la muchacha salió corriendo en busca de los demás sin notar la sorpresa dibujada en la cara del Mago oscuro, y siguió corriendo y él sin saber el porqué, fue tras ella…
Malfoy le vio caer, todo parecía un mal rodaje en cámara lenta, el cuerpo de la castaña rebotó y un cruel sonido estremeció a los presentes, Ginevra y Riddle habían dado por finalizado su duelo, la pelirroja yacía inconsciente mientras que Riddle observaba el asesinato.
Domina se acercó al cuerpo sin vida de Jean y se arrodillo sobre ella, apoyándose con las rodillas a los costados del cadáver mientras sus manos a palma abierta, se mantenían firme, Domina levantó la mirada hacia un desconcertado Malfoy y ella sonrío, le sonrío burlesca…
- Muerta…. Esta…muy muerta….- comentó la bruja mientras tomaba por la barbilla el cuerpo sin vida de Jean, sus rostros estaban justamente frente a frente, y la descarada bruja pronunció las tan temidas palabras, poco a poco el cuerpo de Mary Jean se iluminó, las partículas de Magia comenzaron a desprenderse de su cuerpo y dirigirse hacia la boca abierta de aquel Monstruo con cuerpo de mujer, Malfoy no podía no hablar de la impresión, Riddle simplemente se mantenía al margen, sabía que era demasiado tarde.
- ¡EXPULSO! – el hechizo voló hasta el cuerpo de Domina Mortis, la bruja simplemente saltó hacia un lado al sentir la energía acercarse a ella.
- ¡VOLVEMORT! – gritó una recién despierta Ginevra, pero la bruja roja no fue la única en regresar a la conciencia.
Hermione estaba a un lado del autoproclamado Lord Voldemort, quien con su desaliñado cabello aún podía ver claramente a la Dama de la muerte entre los largos mechones, la mujer sonrío de medio lado mientras jugaba con su varita entre las manos.
- Vaya, vaya… ¿pero miren a quien tenemos aquí? – se burló la mujer mientras pasaba su mirada del Mago a la Bruja. – el innombrable Lord Voldemort y la Domina Prima… ¿Tú de nuevo? ¡ ¿Qué vas hacer con él, luchar contra mí, ponerlo en mi contra ya que tú no puedes vencerme?! – el tono de voz de la Domina Mortis comenzó a elevarse cada vez más, Hermione sonrío ante la obvia desesperación de su lado oscuro.
- Así como yo no puedo hacerte daño, tú no me lo puedes hacer a mi… - contestó la castaña mientras daba un paso al frente y extendía sus manos hacia los lados.- Anda… inténtalo, puedo sentir que deseas verme tan muerta como yo a ti…- Tom Riddle desde la distancia podía verle y escucharla, luego sus ojos se posaron en la Domina Mortis, la enemiga, la mujer estaba que no cabía de furia.
- ¡AVADA KEDAVRA! – evidentemente, la dama que traía muerte no pudo contenerse ante el reto de Hermione Granger, la cual sonrío satisfecha al ver el rayo verdoso venir hacia ella.
Harry y Ronald se quedaron de una pieza al ver el inminente ataque dirigirse hacia su mejor amiga, Draco estaba con el corazón que le latía a mil por hora ¡¿Pero en que mierdas estaba pensando Granger?! Se preguntó mentalmente el rubio mientras veía lo que estaba sucediendo.
- ¡IMPEDIMENTA! – con un ligero y ágil movimiento de varita y muñeca, Lord Voldemort desvió el hechizo imperdonable, el salón se quedó en completo silencio mientras Hermione siendo la única sonriendo, observaba con lujo de detalle cada gesto que desfiguraba el bello rostro de la Domina Mortis.
Harry Potter y su yo del futuro tragaron saliva en seco, aquello por más que sus ojos lo vieron no podían creerlo, sabían que la misión de esa noche era convencer a Lord Voldemort de ayudarles a vencer a la Domina Mortis, pero jamás pensaron que Hermione lo convencería tan fácilmente, Draco se estremeció de pies a cabeza al ver al imponente hombre interponerse entre la Domina y Hermione, esta última simplemente sonreía divertida.
Malfoy bajó la mirada hacia el cuerpo sin vida de Jean, su rostro de medio lado aparentaba mirarle fijamente, pero él sabía que ella estaba muerta y que Domina le había arrebatado lo más preciado que tenía, su vida.
- Tú… ¡¿A esto has venido malnacida traidora?! – gritó la Domina mientras seguía apuntado a Voldemort, su respiración era agitada, estaba desesperada, se le notaba en la voz y en el cuerpo, Hermione se hizo a un lado para encarar a la bruja.
- Has hecho ya suficiente daño, asesinado a tanta gente inocente… ¡que esperabas que hiciera, que me quedara de brazos?
- ¡PERO TÚ…! – iba a añadir la Domina pero ella misma se interrumpió al ver a Ginevra Weasley a su lado, no, no iba a revelar su identidad frente a ella, ahora no le quedaba nada, su oscuro ejército había sido considerablemente reducido, no iba a darse el lujo de perder a su bruja más poderosa, claro, después de ella…
- Lo has liberado para ponerlo en mi contra…- continuó diciendo la bruja.
- …Ya que yo no puedo hacerlo y las Hermanas no tienen el suficiente poder para derrotarte….heme aquí haciendo alianza con el hombre al que más odias sobre la tierra…- las palabras de Hermione hicieron estremecer a más de uno, por otro lado Voldemort la observaba de soslayo.
- ¡YO SOY MAS PODEROSA QUE EL, LO VENCÍ HACE DOS AÑOS EN EL CASTILLO DE HOGWARTS Y VOLVERÉ HACERLO! – gritó la mujer mientras continuaba apuntando al hombre.
- Hazlo…- respondió Hermione nuevamente con una sonrisa en los labios.
- ¡HERMIONE! – gritó Harry ya bastante asustado por la actitud de su amiga.
- ¡No te metas Harry! Esto es cosa mía y de esta mujer solamente… ¡ahora cierra la boca! – contestó la castaña mientras enviaba una fugaz y profunda mirada a Harry y a Ron, quien a punto estuvo de abrir la boca.
- Domina…- llamó Ginevra mientras se detenía a lado de la mujer.
- No te metas…. Esa estúpida cree que va a pasar sobre mí, no voy a permitirlo… ¡CRUCIO! – y una vez más, Hermione vio el ataque dirigirse hacia ella, pero bien sabía a quién intentaba atacar en esta ocasión, Voldemort no se movió ni un centímetro, él continuaba con su semblante sereno.
- Tú… no puedes dañarme…- afirmó Hermione mientras se interponía entre el Lord oscuro y el ataque, Ginevra abrió los ojos desmesuradamente al ver cómo el rojizo ataque se desvió estrellándose contra la pared, desquebrajándola un poco.
- ¡NO, NO LO VOY A PERMUITIR, ANTES LO MATO! L gritó la mujer mientras se dejaba ir contra el Lord envuelta en una nube de humo oscuro.
- ¡Hermione, ten cuidado! – gritó Harry al percatarse de lo que estaba a punto de pasar.
Tom entrecerró la mirada.
Hermione Granger se preparó para ser físicamente atacada, pero cuál fue su sorpresa al verse envuelta entre una nube negra, un par de brazos le rodearon y fue levantada por los aires.
- ¡Joder! ¡que alguien la ayude! – gritó Draco al ver a la castaña siendo víctima de la Domina.
- ¡Maldito Riddle! – maldijo Ronald ante las miradas del castaño y el rubio.
- ¿De qué hablas, Ron…? – preguntó Harry.
- ¡¿Qué no lo viste Harry?! ¡Allá arriba, la Domina Mortis en esa cosa humeante…Riddle trae en brazos a Hermione! – contestó el muchacho mientras veía a ambas líneas atacarse, Harry estaba que se arrancaba los cabellos de los nervios, ahí dentro se encontraba Hermione y Riddle, quien intentaba evadir los ataques de la Domina Mortis, Ginevra por otro lado, se mordió la lengua, a punto estuvo de seguir a su señora cuando un desmaius la dejó fuera de batalla.
- Tú no te metas…- masculló Voldemort mientras observaba la escena.
- ¡Expulso! – Gritó Draco en un intento por ayudar a Riddle y a Granger, el hechizo dio de lleno a la Domina, quien fue expulsada hacia la pared, la bruja soltó un grito de dolor, pero se puso de pie casi de inmediato.
- ¡Riddle baja a Granger de una jodida vez! – ordenó el rubio mientras corría hacia Malfoy, el hombre seguía perdido en sus pensamientos, con su mirada fija en los ojos sin brillo de Jean.
- ¡Levántate tenemos que irnos de aquí ahora mismo! – aquello a Draco le resultaba demasiado, tener que gritarse así mismo era la cosa más bizarra que había hecho nunca, pero él hombre no parecía querer responder, fue en ese momento en que el rubio menor se percató de que las piernas de aquel Malfoy estaban hechizadas.
- Maldición… hizo que tú…. Mirabas cuando la mataba ¿no es así? Finite Incantatem – preguntó Draco mientras revertía el hechizo, Malfoy le volteó a mirarle, ambas miradas platinadas se observaban fijamente.
- Asegúrate… de que ella muera y pague por todo lo que ha hecho.- susurró Malfoy mientras se ponía de pie y se dirigía hacia el cuerpo de Jean, Draco jamás había visto una expresión tan triste, empuñó sus manos y vio como los rubios cabellos de su yo del futuro se mecían de un lado a otro al levantar el cuerpo de la bruja.
- ¡¿A dónde crees que vas?! – preguntó Draco al verlo avanzar hacia el balcón.
- Donde la han enviado a ella…- apenas y Draco había alcanzado a escuchar la respuesta cuando entendió sus palabras, Harry y Ron vieron a Draco salir corriendo hacia el rubio, quien llevaba en brazos a Jean.
¡El hombre pensaba suicidarse!
Draco levantó su varita para detenerle cuando se vio interrumpido por una fuerte sacudida que hizo temblar, lo cual le hizo perder el equilibrio, Malfoy también había ido a par al suelo, ambos hombres se giraron para percatarse del estado en el que se encontraba la batalla.
Lo que vieron los dejó helados.
Domina Mortis y Ginevra Weasley luchaban a muerte contra Lord Voldemort, Hermione Granger y Tom Riddle, la bruja siendo escudada por ambos Magos tenebrosos.
- Granger…- nombraron ambos Malfoy, Draco se puso de pie rápidamente y corrió hacia Harry y Ron, en ese momento llegaron Potter y Weasley, el primero lanzó un hechizo hacia el cielo, el rayo rojizo saliendo de la punta de la varita atravesando el techo y cruzando el cielo.
- ¡Esto acaba aquí y ahora! – gritó Potter con toda la fuerza que podía, la luz carmesí iluminó el salón mientras Hermione hechizaba a Ginevra y la enviaba al suelo con la respiración agitada, Hermione detuvo sus ataques, no tenía caso gastar energía en luchar contra la Domina Mortis, la castaña fue quedándose Atrás mientras Voldemort y Riddle luchaban hombro con hombro contra la Domina.
- ¡BASTA YA! – gritó la mujer mientras movía la varita de izquierda a derecha con un Sectumsempra que cruzó el suelo a los pies de los dos magos, los cuales retrocedieron ante el hechizo.
Hermione se estremeció al ver a la mujer llamar a su escoba, rápidamente la montó y salió disparada.
- ¡¿A dónde CREES QUE VAS, ESTO AÚN NO ACABA?! – gritó Riddle mientras lanzaba un cruciatus a la mujer, la cual evadió ágilmente sobre la escoba, la bruja soltó una larga carcajada que hizo eco por toda la sala, la enmascarada Domina tomó entre manos a Ginevra, quien sonreía siniestra.
- ¡VUELVE AQUÍ GINNY! – gritó Weasley mientras corría siguiendo a ambas Brujas, el pelirrojo intentó lanzar un desmaio pero canceló el hechizo.
- Solo queda que Blaise, Vincent y Goyle le persigan…- comentó Potter mientras la escoba golpeaba su mano, el que alguna vez fue llamado el niño que vivió fue tras la bruja, Hermione estaba cansada, su piel estaba perlada de sudor, en ese momento su cabello y sus ropas se mecieron ante el paso de Weasley a su lado montado en la escoba, el pelirrojo hombre iba tras su hermana.
- ¡Hermione! ¡Domina Prima! - la castaña se giró para encontrarse con los gemelos Weasley y René, quien se detuvo a unos metros lejos de ella, sus gemelas miradas se veían fijamente, sabían lo que la otra estaba pensando,.
- Domina Prima…- murmuró René con el maquillaje escurrido, esta se acercó a Hermione la cual envolvió a la muchacha en un fuerte abrazo.
- Lo lamento…- susurró Hermione Granger así misma. René finalmente se separó de ella y dirigió su mirada hacia un punto tras la castaña.
- Jean… Jean… ¡Jean! – gritó la hermana mientras se alejaba de Hermione, quien se giró para seguir con la mirada a la última Hermana adulta que quedaba.
Vio a Malfoy arrodillado sobre el suelo con la joven entre sus brazos, era demasiado evidente lo que pasaba, René se dejó caer a lado del hombre mientras ambos observaban el mismo cuerpo.
El resto del ejercito Blanco, tras una larga persecución, dio por pérdida de vista a la Domina Mortis y Ginevra Weasley, tras eso, todos regresaron a la prisión de Nurmengard, donde en medio de un silencioso y frío salón de baile, se encontraba Draco Malfoy con Mary Jean Granger muerta entre sus brazos, a su lado estaba René inconsolable y un circuló de personas comenzó a encerrarlos, Hermione Granger se encontraba en medio de Tom Riddle y un desinteresado Lord Voldemort, Harry y Ronald simplemente no sabían si decir algo o mejor quedarse callados.
Vincent y Goyle se miraron uno al otro, aún no podían creer que la Líder de la rebelión había caído, lo que más les preocupaba en aquellos momentos era la fuerza que la Domina Mortis le había arrebatado, René, con la mirada profunda y dura se puso de pie y se giró para mirarles a todos.
- ¡Esto no ha hecho más que empeorar! ¡Su muerte no va a quedar impune! – gritó mientras más lagrimas caían por sus mejillas, Hermione intentó tranquilizarse pero no podía evitarlo, finalmente dejó que las lágrimas cayeran deliberadamente. - ¡Moriré si es necesario, pero Domina Mortis irá conmigo al infierno! – Hermione dio un paso al frente al escuchar el juramento de René.
Nadie dijo nada, ni siquiera una molesta Hermione quien no creía en las promesas de muerte, pero incluso ella en esos momentos, había prometido en silencio hacer hasta lo imposible por ayudarlos a todos, además estaba el hecho de que si no derrotaba a la Domina Mortis, ella ni los demás podrían regresar a su tiempo.
Mione observaba a través de la ventana, la oscuridad seguía reinando más allá del horizonte, cerró sus marrones ojos y suspiró, hace un momento había sentido aquel enorme vació crecer dentro de ella, Jean, su imagen había aparecido frente a ella y le había sonreído con ternura como siempre lo había hecho.
Las facciones infantiles de Mione comenzaban a desaparecer conforme la tristeza y la desesperación albergaban su alma, las lágrimas caían lentamente, goteando por su barbilla, una más, una más a la que no volvería a ver y llamar Hermana.
Primero fue Isabelle a la que encontraron tirada sobre las escaleras de Hogwarts, con sus ojos abiertos, después de tres días de buscarla por todos lados, finalmente la habían encontrado, había estado lloviendo tal y cómo esa noche.
Después, tres meses de ausencia, Hermione había llegado a casa sin vida, sus hermanas no le habían permitido ver el cuerpo, pero en su mente claramente pudo ver las imágenes de Hermione, había muerto a causa de una herida en el costado, un par de días Phoebe se había despedido para nunca volver, ni que decir de Alice que se había sacrificado, ahora Jean, la más fuerte, la que daba valor con solo sus palabras, muerta, todas ellas, empuñó sus pequeñas manitas y soltó un doloso grito.
Domina Mortis dejó caer a Ginny sobre las hojas secas, la pelirroja se puso de pie rápidamente mientras su señora aterrizaba, hizo a un lado la escoba mientras miraba el cielo nublado, las pequeñas gotas de lluvia golpeaban su rostro. La sonrisa apareció poco a poco, levantándose las comisuras de sus labios mientras esta se volvía burlesca, la Domina Mortis soltó una estruendosa carcajada mientras elevaba los brazos hacia el cielo y comenzaba a dar vueltas, se sentía poderosa, triunfante, por fin había asesinado a Mary Jean de una vez por todas, ahora faltaba la provocativa de René y la inútil de Mione, muy pronto, más de lo que creían, ella se convertiría en la Domina Prima y sus oscuras emociones gobernarían aquel cuerpo.
Ginevra observaba con asombro la reacción de la Domina, quien seguía girando sobre sus pies mientras la lluvia caía sobre sus cuerpos, enfriando y empapando su piel y sus ropas.
Malfoy subió los escalones con cuidado mientras cargaba con el cuerpo de Jean, Mione observaba a la gran cantidad de gente que venía siguiéndolo, las puertas se abrieron de par en par, Mione escuchó el grito de Lavender y cerró los ojos, a partir de esa noche ya nada sería igual.
Habían pasado toda una semana después del entierro de jean, René aún permanecía de malhumor, nadie podía ni siquiera mirarle fijamente porque ya era un problema seguro con la bruja, Hermione había intentado varias veces hablar con ella, pero René era muy necia, permanecía solitaria, solo Mione podía hacerle entrar en razón y últimamente la infante se encontraba demasiado sumisa dentro de sus pensamientos, la ausencia de Jean había marcado a ese par, sobre todo a Malfoy que en los últimos días se había ausentado mucho.
Fue una tarde, después de que Malfoy regresó de su búsqueda, gran parte del ejército blanco se había ido tras él, todos ellos buscando venganza.
- ¿Ya es hora de recapacites, no crees Malfoy? – preguntó Hermione mientras entraba sin permiso a la habitación del rubio, este, sentado sobre la orilla de la enorme cama, apoyando sus antebrazos a sus rodillas le miró de soslayo, pero evadió la mirada casi al instante, ver a la Domina Prima era prácticamente ver a Jean y eso dolía, más de lo que le gustaba admitir.
- Lárgate Granger…- respondió ariscamente el rubio, Hermione casi sintió pena por el hombre, su rostro estaba oculto tras la cortina blanquecina de aquella larga cabellera.
- Malfoy…esto no era lo que ella querría…- comentó Hermione dando un paso al frente, pero la castaña se sobresaltó al verlo levantarse de un brinco.
- ¡¿Y QUE CARAJOS SABES TU DE LO QUE ELLA QUERRÍA O NO?! –gritó el hombre.
Tom y el Lord apartaron la vista de la lectura, Ron y Harry se miraron de soslayo al ver cuán unánimes podían ser aquel par de tenebrosos Magos.
- Eres tú el que no se da cuenta… que ella y yo somos la misma persona.- contestó Hermione tras darse la media vuelta y dar un paso hacia la puerta, pero la castaña fue detenida, ella se volvió para mirar la mano sujetando su antebrazo.
- Lo siento… pero me es difícil encontrar algo similar además de lo físico entre ustedes dos…
- Te equivocas Malfoy….- empezó a decir Hermione sin girarse para encararlo.- Yo también hubiera dado mi vida por el hombre al que amara…- y dicho aquello Hermione se zafó del agarre y salió de aquella habitación, dejando a un sorprendido Malfoy.
La castaña no se percató de la presencia de Draco en aquella habitación, el cual se encontraba de pie frente a la puerta de baño, Malfoy levantó la mirada para ver al muchacho de corto cabello platinado, este simplemente observaba el lugar por donde se había ido Hermione.
Mione interceptó a la castaña a mitad de las escaleras, la niña no era la misma ni siquiera con Hermione y esta se percataba de todo.
- Creo que el Lord te está buscando…- informó la pequeña mientras continuaba subiendo los escalones, Hermione soltó un suspiro y siguió bajando estos, al parecer Voldemort no podía seguir esperando a que ella apareciera.
Tom le siguió cuando este se puso de pie, el hombre se había negado rotundamente a cortarse el cabello, Luna y Theodore le habían proporcionado ropas limpias y de acuerdo a él, también le habían dado acceso a una varita nueva y una habitación propia, demasiado pedir cuando los demás tenían que compartirla a excepción de Hermione, que por sus pesadillas, seguía durmiendo sola.
René se detuvo en medio del oscuro y solitario pasillo al encontrarse con ambos Riddle, la muchacha bajó la mirada y en silencio, continuó con su camino.
Hermione entró a la cocina, donde se encontraba Harry y Ron, ambos al parecer habían estado hablando de algo pero que al verla callaron momentáneamente.
- Hermione, que bueno que te vemos…Voldemort…
- Ya me lo ha dicho Mione, ¿Dónde se encuentra ese hombre? – preguntó la castaña mientras veía a sus amigos dudar si decirle o no.
- Abajo…en las celdas…- contestó Harry tras quejarse por el codazo de Ronald le había propinado.
- Gracias Harry…- y dicho aquello, la castaña salió de la cocina.
- ¿Por qué se lo has dicho Harry? No me gusta que Herms…tenemos que ir y…- pero el pelirrojo fue interrumpido.
- Lo que Hermione tenga que hablar con Voldemort Ron, es cosa de ellos, yo mejor que nadie sabe cuan peligroso es…pero no vamos a intervenir…
- ¡¿PERO POR QUÉ?! – gritó el neurótico muchacho de cabellos rojos.
- ¡POR QUE NO SE ME PEGA EN GANA RON! Maldición, odio tener que explicar todo lo que digo.- y dicho aquello el niño que vivió salió de la cocina, dejando a un sorprendido y ahora solitario Ronald.
Hermione empujó la metálica puerta y entró al pasillo de celdas, el frío lugar le provocó un escalofrío, el cual recorrió su cuerpo libremente, la castaña se abrazó y continuó andando, buscando a Lord Voldemort por las celdas, se detuvo al verle al final del corredor, sentado sobre una vieja banca con libro en mano; La castaña se estremeció al notar la mirada azul por entre los largos mechones negros, el hombre sonrío burlescamente mientras cerraba el libro de un golpe, poniéndose de pie lentamente, tras dejar el tomo dos de hechizos negros y torturas imperdonables sobre el banco, el que alguna vez había sido llamado la mascota de la Domina, se peinó los cabellos con los dedos, enviándolos hacia atrás, dejando al descubierto su rostro; Hermione se preguntó cuan cruel era la vida al crear tan apuesto y malévolas criaturas, un ejemplo, Tom Marvolo Riddle.
- Bienvenida Granger…- saludó el hombre mientras ocultaba sus manos dentro de los bolsillos del pantalón, el saco oscuro se levantó un poco ante esto, Hermione entrecerró los ojos, odiaba ese aspecto sensual que tenía ese Mago.
- ¿Qué es lo que quiere, Voldemort? – preguntó la castaña aún de pie sobre el lugar donde se había detenido, los azules ojos del tenebroso hombre recorrieron con la mirada el cuerpo de la bruja, a lo cual Hermione notó evidentemente.
- Creo que ya es hora de que tú y yo hablemos… Granger, del cómo venceremos a la Domina Mortis.- las palabras del Lord eran suaves, firmes y un tono demasiado sospechoso, al menos paras Hermione.
- Yo no podré luchar contra ella, nuestras varitas se reconocen y nos impiden usarlas una contra la otra…ñ- comentó la castaña mientras se sobresaltaba al verle acercarse a ella, cuando el Lord de los oscuro y tenebroso estuvo a escasos centímetros frente a ella, sus ojos se quedaron quietos sobre su rostro.
- Yo sé… como hacer… que puedas enfrentarte a ella… Granger…- Hermione se estremeció al escuchar las palabras entrecortadas, el misterio tras aquel tono usado para decirlas le sacudió el cuerpo ligeramente, pero lo que Hermione no se esperaba, era la parte inferior de la mano de Voldemort acariciar su mejilla, el suave y gélido tacto la ponía demasiado nerviosa, sobre todo el acercamiento de sus rostros, las sobras los rodeaba majestuosamente, danzando a su alrededor, abrazándoles y manteniéndoles juntos entre luz y oscuridad.
- ¿Co…cómo harás eso…? – preguntó una nerviosa castaña, Tom no contestó inmediatamente por estar estudiando el rostro de Hermione, había algo en la bruja aquella que le atraía de sobremanera, que era algo más que físico, el hombre enmarcó el rostro de Hermione con ambas manos y se acercó aún más, la diferencia de estatura era considerable, pero aun así, el Lord no movió ni un ápice la cabeza, pero sus ojos se mantenían sobre ella.
- Bueno Granger… te sorprendería saber que no usaremos Magia en esto…- comenzó a explicar Voldemort mientras deslizaba sus manos hacia el blanco y delicado cuello de la joven, acariciando con sus pulgares la quijada de la Bruja, Hermione estaba prácticamente hipnotizada.
- Entonces… ¿Qué? – contestó la joven mientras observaba al Mago sonreír de medio lado.
- Tú… ¿recuerdas aquella no…? – si no hubiera sido por el metálico y fuerte ruido proveniente de la puerta golpeando la pared, Lord Voldemort hubiera preguntado a Hermione sobre lo sucedido aquella noche lluviosa bajo las mazmorras donde la había tenido prisionera.
Hermione se giró sobresaltada para ver de qué se trataba el escándalo, más su sorpresa fue mayor al encontrarse a Tom Riddle con la mano en la puerta, observándoles fijamente, la castaña no se percató de aquello, pero Lord Voldemort estaba sonriendo ante la interrupción de su yo cinco años más joven.
- Tom… vaya sorpresa.- saludó el Lord con una divertida mirada y una sonrisa socarrona, el mencionado no respondió simplemente se acercó al Mago y a la Bruja lo suficiente como para apartar a la castaña de las sucias de…él mismo.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó secamente Tom a Hermione sin quitarle la vista al Lord.
- ¿Qué? ¡¿QUE HACES AQUÍ?! – exclamó Hermione saliendo de su perplejidad, fue en ese momento en que Tom dirigió su mirada hacia la castaña.
- Hice un maldito juramento inquebrantable contigo, si algo te pasa, moriré… te creía más inteligente Granger… y como se trata de mí con quien has estado aquí a solas, tengo que advertírtelo si no quiero perder la única vida que me queda… y tú, si quieres hablar con ella será mejor que lo hagas conmigo presente….hay un hechizo que nos matará si algo le haces… - Hermione se quedó helada ante las palabras de Riddle, la castaña se giró hacia el Lord, quien sonreía abiertamente, mostrando sus perfectos y blanquecinos dientes.
- Entendido a la perfección.- contestó el Mago mientras dirigía su mirada a la Bruja.
- Ahora…- empezaba a decir Tom mientras seguía sujetando a Hermione por el brazo.- ¿quieres explicarme cómo vas a ayudar a Granger a vencer a la Domina Mortis? – preguntó Tom con cada músculo de su cuerpo bastante tenso, cosa que no pasó por desapercibido por el Lord Tenebroso, el cual continuaba con esa sonrisa de medio lado.
- Es lo que intentaba explicarle a la señorita Granger antes de que…usted interrumpiera.- señaló Voldemort mientras enviaba una penetrante mirada a Riddle, Hermione simplemente los observaba detenidamente, le parecía cosa extraordinaria que aquel par se estuvieran atacando tan sutilmente, uno con la mirada y el otro con el tono de voz, más cuando ambos resultaban ser la misma persona, pero lo que Hermione no sabía era que era por culpa suya aquella tensa situación, pues Tom Riddle claramente había visto una versión del futuro de sí mismo, acariciando a la Bruja y observándola como… cómo él solía hacerlo a escondidas.
- Entonces ¿Qué método no mágica vamos a usar para que yo pueda usar magia sobre la Domina Mortis? – preguntó Hermione, atrayendo la atención de aquellos dos sobre sí misma, Lord Voldemort encuadró los hombros y levantó la barbilla, muy digno, soberbio y arrogante para luego sonreír abiertamente.
- Pues de la única que hay querida Granger, no hay otra forma más que transformándote en lo que más odias.- contestó el Lord mientras sonreía.
CONTINUARA...
Susan-Black7 .- Saludos y Disculpas por la falta Ja ja ja ja ja no se en que andaba pensando la Verdad :p Saludos y espero hayas disfrutado de la Lectura.
MarriBravo.- Hola ! Pues que bueno que te únes al Club de este Fic, espero la Historia te siga Gustando por que creo que todavia queda Capitulos por Leer, Saludos y Gracias por el comentario.
Mar90.- Aun no estoy segura si habrá más Lemmon, pero si te aseguro que se viene algo mejor entre ambos Tom Riddle, y sobre él por qué Hermione le teme más a uno que al otro, es simple, Lord Voldemort del futuro es una version de Tom Riddle mucho más oscuro y perverso y esta consiente de lo que pasa entre su YO del pasado y Hermione, cosa que lo usará a su favor cuan oportunidad tenga... espero te haya gustado el capitulo, Saludos y muchas Gracias por el Review.
P.D. - Y respecto a la Trílogía de DANZANDO CON SERPIENTES: Trium Corazonae, dejenme decirles que si, habrá continuación pero no la iré subiendo hasta que finalice con DOMINA MORTE; les dejo el Link de Trium Corazonae por si no lo han leído, Saludos y nos leemos la proxima semana...
s/9602919/1/Danza-con-Serpientes-Trium-Corazonae
