Hola: Lo sé, lo sé, No tengo excusas demasiado creíbles por tanta tardanza, pero créanme cuando les digo que la causa de todo este tiempo sin publicar fue que perdí mi memoria USB, mi bebé, mi vida... :( y ahí tenía la Historia actualizada y otras más, Historias que NO VOY A RECUPERAR JAMAS, estuve bastante ocupada también con la TESIS, si... esa maldita desgraciada que me quita todo mi tiempo y no me deja ni un poquito de tiempo para escribir, espero me disculpen, en realidad no era mi intensión tardarme demasiado, pero intentar recordar lo que ya había escrito en EL ULTIMO CAPITULO DE LA HISTORIA no es para nada fácil si, como LEEN, este es el ÚLTIMO CAPITULO, después de esto está el Epilogo que subiré dependiendo de los Reviwes... Sin nada más que agregar, espero enormemente que les guste este Caitulo y sea lo suficientemente bueno como para que me DISCULPEN... muchísimas Gracias por leer mis Historias, sobre todo a aquellas (os) que se han molestado en escribir un comentario para mi y la Historia, dejo saludos y sin más las dejo Leer...

BlackAthena.

P.D. Si leen algúna falta de ortografía por favor disculpen mi error, son las 11 de la Noche y creo que ya ando con un pie dentro del mundo de Morfeo, ja ja ja ja ja ja ja XD.


DOMINA MORTIS

13

"…Sentimiento más grande que el amor…El odio hacia quien te lo arrebata…"

Sollozo, grito…. Sollozo de nuevo, otro grito… una explosión, más gritos, risas, burlas, de nuevo otra explosión seguida de una carcajada, nuevamente otro sollozo, pero esta vez, mucho más fuerte, más profundo, con más dolor…

"no me abandones…no me abandones" fue lo último que Tom Riddle escuchó de Hermione Granger.

Ginny reía a carcajadas mientras veía a su odiada Granger quien se encontraba de rodillas sobre el suelo apoyándose con las manos, la imagen de un inerte Tom Riddle frente a ella, la joven de rizado cabello castaño respiraba con dificultad mientras sus ojos castaños reflejaban la imagen de un muerto Tom.

El tiempo parecía jugarles una cruel broma de mal gusto, el silencio se había adueñado del momento, silenciando por completo la batalla que ahí mismo se enfrentaba, las brujas aliadas de Domina se encontraban en un estado casi catatónico al ver a Hermione Granger gateando hacia el cuerpo de Tom…

- Vaya… yo quería asesinarte y acabé matando al imbécil ese… es una pena de verdad…- el susurro mortífero de la voz de Domina hizo eco por el bosque, estremeciendo a más de uno, Hermione no escuchó, el dolor dentro de su pecho le había encerrado en su propia burbuja, la bruja tomó entre sus brazos el cuerpo del hombre y comenzó a mecerlo.

Atrás, adelante, de nuevo hacia atrás y una vez más hacia adelante y viceversa, Ron intentó acercarse al ver a su amiga en aquel estado…

- Vuelve….- susurró la muchacha mientras recargaba su frente en la fría mejilla de él, aquel que había causado demasiado dolor y que finalmente le había salvado la vida.

- Vuelve…- no era una petición, no era una exigencia, ni siquiera era una orden, ella le rogaba que regresara a ella.

Cuan delicioso era el sonido del llanto doloso proveniente de la garganta de Granger, Domina se paseaba de un lado a otro como felina a punto de lanzarse contra su presa, a lo lejos pudo ver a un Malfoy pasmado por lo que había pasado, incluso Potter y Weasley no sabían que hacer…

- Es una verdadera pena, Granger…por tú culpa he asesinado a un Mago excepcionalmente poderoso ¿No te da pena, ser la causante…?

- Ca…llate…cállate…Cállate… ¡CALLATE! – gritó Hermione mientras dejaba el cuerpo del hombre sobre la estéril tierra y giraba el rostro para observar a la mujer.

- Domina hoy conocerás lo que es la muerte….- susurró mientras cerraba los ojos con fuerza.

Solo se necesita una pequeña chispa para iniciar un gran incendio, solo una, no importa su tamaño ni su intensidad…

"…Mione le sonreía mientras el viento suave soplaba a su alrededor, no sabía dónde estaba, pero de una cosa sí que estaba seguro, estaba muerto, muy, muy muerto, durante muchos años había temido que aquel día llegara, pero ahora, tras haber traspasado las puertas de la no vida, Tom simplemente sintió como un gran peso le era retirado de los hombros, vio a la pequeña niña de castaños rizos a unos metros lejos de él, con su gran, tierna y cursi sonrisa…

- Has muerto…- dijo la joven mientras le veía con ojos de pena, Tom no dijo nada ante la obviedad, pero aquello no era una pregunta, más bien era una afirmación que ambos querían no creer.

- ¿Dónde estamos? – preguntó Tom mientras observaba todo a su alrededor, paseando sus azules ojos por el paisaje, finalmente se dio cuenta que se encontraba en un enorme campo sin límites de extensión, la verde hierba rozaba sus muslos mientras que una que otra florecilla sobresalía de entre estas, meciéndose de un lado a otro con delicadeza.

- Es un lugar donde descansar Tom, ya nada puede hacernos daño y tampoco podemos hacérselo a otros… - explicaba la niña mientras extendía sus brazos a los lados como intentando atrapar los cálidos rayos de sol.- aquí no hay dolor, no hay penas, no hay enfermedades, ni hambre… no hay nada Tom, solo es un lugar donde descansar.- continuó diciendo Mione mientras daba un paso atrás; Tom observó las ramitas verdes golpeando la falda del vestido blanco de Mione mientras avanzaba hacia él, segundos más tarde el hombre al que una vez el mundo había temido, se vio sorprendido al encontrarse ahora con Jean y René justo una a cada lado de la niña.

- Riddle… ya sabía yo que un día ibas a morir ¡Pero no que vendrías a este lugar bastardo infeliz! – exclamó René mientras daba un paso al frente.

- René por el amor a Merlín, tranquilízate…- pidió Jean sonriendo, los marrones ojos de aquella Bruja se posaron sobre los de él, Tom sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.

- Si tú estás aquí eso significa que Domina Prima se ha quedado sola…- empezó a decir Jean mientras caminaba hacia él, Tom no dijo nada.

- La has dejado sola…. La has dejado ante ella… ¡Ahora está expuesta ante la muerte! – gritó René ante un perplejo Tom…"

El cielo oscurece y las aves escapan de sus hogares revoloteando salvajemente por el cielo, mientras el grito de una mujer destroza los tímpanos de los presentes, Harry y Malfoy apretujaron sus oídos con ambas manos mientras los demás le imitaban…

Una chispa, solo una chispa se necesitó.

El fuego dio inició tan de repente, cambiando el flujo de aquella batalla de un segundo a otro, Domina y Ginevra dieron un paso atrás al ver el enorme circulo de fuego que rodeó a Hermione, quien había comenzado a gritar histéricamente de la nada. Ronald y Weasley comenzaron a corree hacia Hermione, pero las enormes llamas comenzaron a ondear violentamente, Luna y Theo estaban demasiado cerca, ambos sentían el calor abrazador que comenzaba a acariciarles el cuerpo.

- ¡Mierda…Hermione, tienes que salir de ahí! – gritó Harry mientras buscaba enloquecidamente con la mirada a su mejor amiga, pero sus ojos no podían verle, no había manera de distinguir su silueta entre las llamas que cada vez comenzaban a levantarse más y más.

Hermione cayó al suelo de rodillas y lo abrazó una vez más, no entendía por qué reaccionaba de esa manera, se suponía que lo odiaba, pero aun así, su pecho, al saberle muerto, se había estrujado de tal manera, que había perdido el control de sus poderes, le quería…. Sabía que era incapaz de descontrolarse de tal magnitud a no ser que fuera por alguien al que apreciara de sobremanera, y Tom… de una manera u otra se las había arreglado para colarse dentro de su corazón, ahora estaba muerto por culpa suya… por qué si no hubiera extraviado la concentración él aún estaría vivo, a su lado…con ella.

Y lloró, lloró desconsoladamente mientras el fuego rodeaba sus cuerpos, lloró mientras besaba su frente, lloró mientras acariciaba su mejilla ahora fría y lloró aún más cuando sus labios le dieron el último beso…

- "exspecta me" (Espérame) – le susurró al oído mientras cerraba los ojos y se alejaba de él.

"…Tom levantó la mirada al cielo, las nubes blancas comenzaron a cubrir al astro solar y poco a poco estas comenzaron a tornarse de un color gris, la tormenta se acercaba.

- No sabía que incluso aquí podía llover…- comentó Phoebe mientras se abrazaba así misma, el viento se había vuelto frío.

- Supongo que no sabemos muchas cosas de este sitio…- habló Alice mientras miraba a Tom Riddle con especial atención, pero el hombre tenía sus ojos puestos en el cielo, sobre aquellas esponjosas y grises nubes, de pronto, un estruendo seguido por un lineal destello blanquecino les hizo estremecerse, los azules ojos de Tom se abrieron de par en par al escuchar el mensaje que el relámpago junto al trueno, habían dejado para él.

- Granger…- susurró el nombre la Bruja como si hubiera sido lo más delicado del mundo…"

Luna se sacudió violentamente entre los brazos de su esposo cuando las llamas se volvieron casi transparentes, claramente la joven Bruja de rubios cabellos pudo ver la silueta de Hermione y el de Tom Riddle en el suelo.

- Morietur…Morietur… ¡Morietur! (Morirás…Morirás… ¡Morirás!) – el grito fue atroz, Theo, Harry, Malfoy y Draco se cubrieron nuevamente los oídos al escuchar aquella voz, Luna por otro lado, lanzó una mirada de preclusión a Pansy Parkinson, quien simplemente había visto el miedo en los ojos de la muchacha.

- ¡Tenemos que irnos ahora! – gritó la joven de cabellos oscuros, Vincent y Goyle fueron los únicos que le prestaron atención, más ninguno fue capaz de seguir aquellas ordenes; y mientras las llamas comenzaban a morir lentamente, Luna y los demás soltaron un grito de expectación al ver claramente una nube de humo saltar hacia el cielo.

Ginny lanzó un Avada Kedavra, sabía que aquella mujer era Hermione, la pelirroja llamó a su escoba y salió volando hacia la Bruja, Domina movió su varita rítmicamente, segundos más tarde las raíces comenzaron a brotar lentamente, abriendo la tierra y creciendo enredándose una con otra, trenzándose hasta formar a algo que parecía ser una silla de raíz, la mujer tomó asiento y cruzó la pierna, mostrando su blanca piel mientras sus brujas se lanzan hacia Granger.

- Morietur… percutiamque vos (Morirás…te mataré) ¡TE MATARÉ! – gritó Hermione dentro de aquella oscura capa de humo, la pelirroja detuvo la escoba de un golpe y se mantuvo flotando en el aire , algo la había puesto nerviosa de un momento a otro, tal vez fueron sus palabras en latín, o tal vez la fuerza de su voz.

Draco saltó a un lado al percatarse que una de las cómplices de Domina Mortis le había lanzado una Bombarda, Vincent y Gregory fueron lanzados por el aire debido a que no pudieron alejarse del hechizo lo suficiente, ambos Magos quedaron inconscientes al caer al suelo de golpe.

- ¡Crucio! – gritó Luna al ver a Theodore acorralado entre dos mujeres, el hechizo llenó de dolor el cuerpo de una de ellas, Theo por otro lado se deshacía de ola otra Bruja con habilidad y rapidez.

- ¡Luna! ¡¿estás bien?! - preguntó el hombre tras echarle una mirada rápida al cuerpo de su esposa.

- ¡Theo, todo está pasando tal cual en mi visión! – gritó Luna a punto de llorar, el hombre abrazó a la rubia y la alejó de las explosiones y del crucero de hechizos, Malfoy y Potter ya habían vuelto a la batalla, los azules ojos de Nott se elevaron hacia el cielo, observando aquella escena entre Ginevra Weasley y Hermione Granger oculta tras la cortina de humo.

- Luna… ¿Qué crees que…vaya a pasar? – preguntó Theo, los azules y grandes ojos de su esposa le miraron fijamente.

- Theo… esa ya no es Hermione…- informó la muchacha tras cerrar los ojos con fuerza, la joven fue incapaz de ver la sorpresa en los ojos de su mujer.

En el rostro de la Domina Mortis se dibujó lentamente una grotesca sonrisa de burla y maldad pura, mientras sus brujas se enfrentaban al ejército Blanco, sus ojos permanecían en la batalla que se enfrentaba en el aire, vio a la Bruja Roja lanzarse una vez más hacia Hermione Granger…

- ¡Avada Kedavra! - gritó Ginevra mientras se dirigía velozmente hacia lo que debería ser Hermione.

Los que presenciaron aquello se habían quedado sorprendidos y sin voz, Harry vio el hechizo verdoso dirigirse hacia su mejor amiga, Ron creyó haber soltado un grito más de su garganta no salió ni un solo quejido.

- Hermione… ¡GRANGEEEER! – el único capaz de gritar había sido Malfoy, quien tras deshacerse de una de las brujas, había dirigido su varita hacia el cielo, enviando un desmaius hacia Ginny, pero debido a la velocidad que esta llevaba, el encantamiento se perdió en la distancia.- ¡Mierda! – exclamó fastidiado el último Mago descendiente de una larga dinastía mágica.

Luna se llevó las manos hacia su boca, todo se estaba poniendo demasiado extraño incluso para ella misma.

Y el Avada Kedavra llegó finalmente a su destino, una ola de exclamaciones y gritos de victoria hicieron eco por todo el lugar, incluso Domina Mortis se había puesto de pie, sonriente, pero toda aquella sorpresa, miedo y alegría repartida entre ambos bandos se había vuelto una vez más un silencio de ultratumba.

La masa oscura que envolvía a Hermione comenzó a danzar de un lado a otro, varios brazos de humo negro se desprendieron y se lanzaron hacia Ginevra, la cual había intentado escapar con su escoba, pero había sido en vano su intento de alejarse, su cuerpo fue atrapado por estas, las cuales se enredador por todo su cuerpo como de serpientes se trataran…

- ¡Ginny! – Ron no pudo evitar gritar el diminutivo del nombre de su hermana pequeña al verla desaparecer entre la que ahora, era una gigantesca nube negra.

Mientras tanto, dentro de aquella grotesca nube oscura, Ginevra Weasley veía con horror absoluto lo que se encontraba frente a ella, la Bruja, aquella a la que había llamado una vez, su mejor amiga y casi hermana, la sujetaba por las solapas de su vestido, los azules ojos de Ginevra temblaban de miedo y no era por el hecho de que Hermione la había atrapado, pero mientras ambas eran rodeadas por la oscuridad, Ginny podía verle el rostro debido a que unos cuantos rayos de luz se colaban por entre la nube, iluminando a la criatura que se encontraba frente a ella…

- Ginny…- llamó Hermione, pero Ginevra sabía que aquella ya no era Hermione Granger, vio entonces, entre el movimiento del humo negro, varias formas humanas, manos que intentaban sobresalir de esta, rostros que se acercaban un poco, sus oídos creían lograr escuchar gemidos de ira, de miedo, de dolor.

- … ¿Por qué Ginny? ¿Por qué juegas a ser la Bruja Malvada? – preguntaba Hermione mientras acercaba su rostro al de la pequeña pelirroja, Ginevra se encogió en su lugar, con su mirada temblorosa, el rostro de la que había sido su mejor amiga, acercando sus grisáceos labios al oído izquierdo de la pelirroja.

- Lo has logrado Ginevra…. Has acabado conmigo al fin…. Asesinaste a tus padres, las personas que te han dado la vida, los que cuidaron de ti hasta que fuiste suficientemente mayor para decidir por ti misma… Ginny… te mostraré por qué los chicos y yo te excluimos del grupo…- le susurró la muerte al cuerpo aún con vida, Ginny intentó decir algo, pero sus labios simplemente permanecieron abiertos.

Un viento frío se expandió por todo el área, Pansy Parkinson quien llevaba una gruesa capa, se abrazó así misma al notar la baja temperatura, los demás también habían notado el cambio de temperatura.

Ron y los gemelos Fred y George se miraron uno a los otros al escuchar el chillido proveniente de la nube, era Ginny, no cabía duda que la joven poseía un grito único, Domina entrecerró la mirada al escuchar los aullidos de su Aliada, pero no importaba… no importaba por qué ella ya sabía que Hermione Granger no iba a ser vencida por una Bruja como Ginny.

Ginevra vio con horror cada imagen, sintió lo que Hermione había sentido, fue golpeada con la misma fuerza con la que Hermione había sido cruelmente torturada, las imágenes comenzaron a penetrar su mente cuando los párpados cerrados de Hermione Granger comenzaron a abrirse lentamente, Ginny volvió a gritar, se sacudió entre el agarrare de Hermione o lo que quedaba de ella.

- "occidit, cum interficere vitae ..." - había algo o alguien que le susurraba cosas, cosas que iban en contra de sus propias leyes, Hermione, y lo que quedaba de su poca lucidez, comenzaron a perderse en el mar de aguas negras, el alma noble y luchador de la Bruja más inteligente se vio hundido finalmente bajo las profundidades de su conciencia, mientras que una nueva comenzaba a salir a la superficie.

- No… ¡No, Hermione por favor, perdóname…perdóname…! ¡Oh Merlín! – gritaba la pelirroja mientras luchaba con todas sus fuerzas por alejarse de aquella Bruja, los azules ojos den Ginevra Molly Weasley finalmente se enfrentaron con los ojos de Hermione.

- Paulo pythonissam moritur (Te mataré Bruja)- le escuchó decir Ginny mientras la enrojecida mirada destellaba entre las sombras que le rodeaban, una cobarde lagrima resbaló por la comisura de su ojo derecho, desplazándose por su mejilla y cayendo finalmente del borde de su barbilla.

- Her…Hermione…- llamó la pelirroja mientras la mirada llena de fuego de quien fuera la que estaba frente a ella, cubrió su conciencia por completo.

Weasley ahogó un grito de horror al igual que Ron y los gemelos al ver una prenda roja cayendo a tierra.

- Ginny… - nombraron Fred y George con angustia en sus rostros.

- Ginevra… ¡Ginny! – los gritos de Ronald no hicieron más que preocupar a Potter y a Harry, quienes se giraron para buscar a su amigo.

- Oh, vaya… debí suponerlo…- susurró la Domina mientras desviaba la mirada y enfrentaba al odio puro reflejado en los azules ojos de Lord Voldemort, la burja le sonrío encantadoramente.

La tierra se estremeció mientras las llamas morían ante la ola de polvo que se levantó al sentir el golpe sobre ella, Harry dio un paso al frente pero Malfoy lo había detenido, habían visto a Hermione caer y mientras la nube oscura parecía desvanecerse, la figura de Hermione Granger y el cuerpo desnudo de Ginny aparecían ante la vista de todos.

Ginny temblaba de pies a cabeza mientras intentaba cubrir su desnudez, Hermione la tenía sujeta por los largos mechones rojizos, la bruja dio un paso al frente lo cual obligó a Ginny a arrastrarse por el suelo para evitar el dolor, la joven se mordía la lengua para no gritar.

- ¡Hermione, deja a mi…! – pero Ron se quedó mudo al ver la mirada de la castaña dirigía hacia él….- Her…mione…- nombró el muchacho pelirrojo mientras la sorpresa agrandaba sus ojos, Draco tragó en seco, la imagen era aterradora, Granger era aterradora.

- ut in me non modo nullam tibi ... (No se crucen en mi camino, ninguno de ustedes) – amenazó la mujer mientras continuaba andando, Ron bajó la mirada hacia su hermana, quien aparentemente soltaba gritos, pero de su boca, ningún sonido brotaba. Ella la había silenciado.

Hermione se detuvo en medio del campo abierto, rodeado por los gigantescos y antiquísimos árboles, mientras flotaba en el aire a escasos centímetros de tocar suelo y mientras todos observaban en silencio y con gran estupor, Domina Mortis se encaminó hacia aquella mujer, no podía negar que estaba sorprendida, los ojos…

- Vaya cambio, Granger… debo admitir que disfrazarte al último momento sí que me ha sorprendido, pero me temo que…

- ¡SILENCIO! ¡SILENTIUM! – la voz proveniente de Hermione era tan macabra, era como si la Bruja estuviera poseída por algún demonio, voz, que a más de uno le hizo sacudir desde el último músculo, hasta los huesos. Draco se giró para buscar a Luna Lovegood y lo que vio no le gustó nada, la rubia estaba tan estupefacta y el rubio sabía por qué, los profundos ojos azules de Theo se encontraron con los platinados de Draco Malfoy, ambos sabían por qué Luna se encontraba en aquel estado.

Ella había gritado, había osado a gritarle a la dominante de la muerte, apretujó los dientes y los puños al verle en aquel estado ¿pero qué mierdas significaba aquella imagen? ¿Por qué sus ojos se volvieron tan rojos, como si hubiera fuego dentro de ellos? Pero lo más sorprendente era la oscuridad que les rodeaba, Domina Mortis sabía lo que había ahí, poco a poco abrió los labios al sorprenderse que y quien era ELLA, esa mujer, esa Bruja, esa Dama… esa ya no era Hermione Granger, le quedaba bastante claro.

- Escúchame Ginny…. Vas a morir por que yo te mataré…- confesó la castaña mientras entrecerraba la mirada, en ningún momento había dejado de mirar a Domina Mortis, la Bruja sonrío al sentir a la pelirroja sacudirse bajo su agarre.- morirás junto con tu maestra, junto con la mujer que causaron la muerte de cientos de personas, de inocentes, puedo ver claramente la desorbitante cantidad de almas que exigen tu muerte y la de ella…- se detuvo mientras bajó la mirada, Ginevra levantó el rostro, su labio inferior temblaba violentamente mientras la veía aterrada.- sabes quién soy… soy Hermione, tú amiga… y Hermione, tu enemiga… pero a la vez… no soy ni una ni la otra…mírala… obsérvala, estúdiala y dime que vez en ella…- Hermione le sacudió para que le obedeciera, Ginny se llevó las manos a la cabeza para intentar que los jaloneos no fueran tan dolorosos, y la pelirroja miró a Domina Mortis, la mujer sonreía de medio lado, con sus manos en las caderas, su barbilla levantada gallardamente, como si se tratara de la reina del mundo.

- ¡Mi señora! – gritó Ginevra mientras extendía una mano hacia la Bruja.

Lord Voldemort observaba cada detalle, no demostraba estar sorprendido pero en realidad lo estaba y mucho, había visto a Hermione Granger perder el control de su mente al ver a Tom Riddle caer muerto sobre la tierra, le vio su alma morir cuando abrazó el cuerpo de sí mismo y le vio susurrarle cosas al oído, empuñó las manos, aunque seguía sin entender por qué seguía de pie en ese mundo aún con vida a pesar de que su yo del pasado había muerto, era como si algo o alguien lo mantuviera con vida en aquel lugar.

Hermione se deslizó por el aire, acercándose a Domina Mortis y obligando a Ginevra a arrastrarse sin opción alguna de ponerse de pie; Ronald se mordió la lengua al ver a su hermana caminando de rodillas, la joven soltó un grito de dolor al enterrarse una pequeña piedra en la huesuda rodilla.

- Accio máscara Granger…- susurró Hermione.

Los ojos de Ginny se abrieron de par en par, las lágrimas comenzaron a caer fríamente una por una, fue en ese momento cuando el rostro de Domina Mortis tomó forma para ella y a causa de eso, las imágenes de la muerte de sus padres y hermanos, de su familia, habían golpeado su conciencia con demasiada fuerza.

Su madre gritándole desde dentro de la casa en llamas comenzaba a aturdirle, su corazón él que creía inerte hasta en ese momento, comenzó a temblar como un cobarde.

- Mamá… papá… ¡NO, TU8 NO PUEDES SER ELLA! – gritó Ginny mientras se ponía de pie, sin importarle su desnudez, la bruja de rojos cabellos se lanzó contra Domina, pero el agarre de Hermione a su cabello le hizo retroceder.- ¡SUELTAME, SUELTAME MALDITA BASURA SANGRE SUCIA, LA MATARÉ, LAS MATARÉ A AMBAS! – exclamaba histéricamente la muchacha mientras su rostro se empapaba por las lágrimas, Harry no dijo nada cuando Ron se acercó a él, el muchacho peli9rrojo solamente veía compungido aquella escena.

- Ginny…- susurró Harry el nombre de la muchacha a la cual amaba con tanta fuerza.

- ¿Te das cuenta de lo que has hecho, de los errores que has cometido, de las consecuencias que trajo cada una de tus malas decisiones, Ginevra Weasley…? - la voz de Hermione hizo que la pelirroja Bruja roja levantara la mirada hacia ella.

- ¿Por qué…por qué me haces esto? – preguntó apenas audiblemente, Hermione la escuchó claramente pero no respondió, ni siquiera volteó a mirarle.

- Tú… me has quitado algo que yo quería, algo de suma importancia para mi… ahora yo te quitaré todo cuanto posees…- esta vez, Hermione se dirigía hacia Domina Mortis, quien ahora apuntaba con su varita, ella reconoció el peligro en ella, lo sabía, algo andaba bastante mal con aquella Granger.

- ¿crees acaso que ella me importa? No voy a mover ni un solo dedo por salvarle… si piensas que vas a hacerme daño matándole, estás muy, muy equivocada…- respondió Domina Mortis mientras barría el lugar con la mirada, vio a los hermanos pelirrojos mirarle con sorpresa, sus ojos se detuvieron en Ginny, quien le veía aterrorizada.

- Mi señora…- susurró una vez más.

- Me odias, querida… siempre lo has hecho… ¿Qué quieres que haga? – respondió la mujer mientras se encogía de hombros, Hermione entrecerró los ojos, el destello rojizo era intenso y difícilmente uno podía apartar su mirada de ellos.

- Se te ha acabado el tiempo…- señaló Hermione mientras aferraba su mano izquierda aún más entre los cabellos pelirrojos de Ginny, esta, simplemente envió una mirada dura y llena de odio a Domina Mortis.

- Ojala ardas en el infierno… ¡Maldita! – gritó Ginevra Weasley antes de quedar muy quieta.

- Hmp…- gimió Domina Mortis mientras veía la sorpresa en la cara de la joven bruja, todos observaron a Ginny girarse lentamente, como si fuera un autómata robot, y fue su última mirada la que dirigió hacia sus hermanos, aquellos que le miraban con perplejidad en sus rostros.

- ¡GINNY! – gritó Ronald quien se lanzó en una rápida carrera hacia su hermanita menor, pero tarde fue, Draco y Harry lo detuvieron cada uno por un brazo, y los pelirrojos soltaron un grito al ver el cuerpo blanquecino de Ginevra Weasley arder entre las llamas que la misma Hermione Granger había provocado.

- Hermione no… ¡Hermione basta, es mi hermana! ¡HERMIONE! – gritó Ronald; Hermione se giró en el aire hacia él, su rostro no demostraba nada, ella no sentía absolutamente nada, simplemente ahí estaba ella, flotando sobre el aire a unos cuantos centímetros sobre el suelo, inmaculada de emociones, ajena a cualquier sentimiento de culpa, dolor y remordimiento. Dentro de ella ya no había nada.

Harry veía la escena con horror, juraría que había escuchado claramente en crujir del cuerpo de Ginny cuando las llamas seguían consumiéndola, ella no había gritado de horror ni de dolor, simplemente guardó silencio mientras se retorcía cruelmente en el suelo.

¿Por qué, por qué tenía que pasarle todo aquello? para empezar, si él no se hubiera negado a llevar a Ginny con él nada de eso hubiera sucedido, lo mejor que hubiera hecho habría haber dejado a Hermione junto con Ginny y así, Lord Voldemort jamás hubiera llegado a ella, no la hubiera herido y lastimado tanto como lo hizo, pero ahora lo que le preocupaba era aquella Hermione, la que se negaba a mirarle, la que no sonreía, la que aún no levantaba su varita y terminaba con todo aquello, aquella Hermione Granger que se había vuelto loca al ver morir a Tom Riddle ¿es que acaso Pansy Parkinson tenía razón?¿Hermione y Tom Riddle se habían Liado uno con el otro? No podía creerlo, tan solo ver sus nombres uno al lado del otro le sonaba bastante incoherente, Harry concluyó que era mentira lo que Parkinson le había dicho, que tendría que estar Loca ella para haberse fijado en un hombre como Tom, sobre todo después de que le causó tanto daño, pero las evidencias estaban frente a sus narices, Hermione había perdido el control total cuando Tom cayó sobre tierra sin vida, cuando al verla meciendo su cuerpo se estremeció tanto que sintió que algo dentro de él se había quebrado, no sabía si eras lastima o era compasión lo que sintió al verla llorar por él.

Varias cosas pasaron en ese momento, Vincent y Gregory no volvieron a levantarse después de la Bombarda, Parkinson y Zabini estaban extraviados, Theodore y Luna aún permanecían juntos, muy cerca del grupo, pero los Gemelos, Fred y George parecían querer lanzarse contra Hermione; fue la mano de Weasley sobre sus hombros quien impidió que se lanzaran como animales al matadero, por qué era evidente, se sentía en el aire, en todo el jodido ambiente, algo retorcido y macabro que provenía de ella, de su Hermione, su amiga.

Y poco a poco Hermione Granger bajó de los aires, tocando finalmente el suelo con sus pies, Harry se sorprendió al verla descalza, simplemente vestida con sus pantalones rotos de las rodillas y su suéter oscuro bastante maltrecho, de la capa que llevaba puesta desde un principio nada se sabía, poco a poco Hermione apuntó a Domina Mortis con su varita, para la sorpresa de los demás dejó caer el arma…

- No necesito esto para asesinarte… para acabar contigo solo ocupo el poder de mi vacía alma…- sus palabras fueron como una corriente eléctrica que golpeó a todos los presentes, Domina soltó una carcajada mientras se doblaba de la risa, esa Granger era bastante graciosa.

Fue Draco Malfoy quien se percató de lo que sucedía, vio a Granger dirigirse a pasos lentos hacia Domina Mortis, Luna soltó un chillido al notar lo que Malfoy y los demás tardaron un poco más en notar, mientras Hermione se dirigía hacia su personificación oscura, la hierba comenzaba a oscurecerse, volviéndose instantemente ceniza, por cada paso que ella daba, la hierba comenzaba a a morir con una rapidez asombrosa, Ron se hizo a un lado cuando vio a un grupo de cuervos caer uno tras otros ya sin vida, Harry abrió los ojos de par en par al notar varios árboles secarse con una velocidad asombrosa, pero fue Draco quien vio perplejidad en Domina Mortis, quien veía a todos lados, Hermione se detuvo frente a ella…

- Nuncscioquid sit mori,cara(Hoy conocerás lo que es la muerte, querida)se escuchó la tierna voz de Hermione haciendo eco por el lugar, hablando latín, idioma que extrañamente nadie entendía a pesar de que los hechizos se conjuraban en dicho lenguaje.

- ¿Con que derecho te crees tú…? – respondió Domina Mortis mientras retrocedía un paso al ver la enrojecida mirada de Hermione, poco a poco, la Dama de la muerte notó como pequeñas venas comenzaban a sobresaltarse en las sienes de la Mujer que era idéntica a ella, al menos físicamente.

- Quam qui nunquam oderunt me (Nunca había odiado más que a mi misma) – susurró Hermione mientras se inclinaba hacia la Domina Mortis, la cual volvió a dar un paso hacia atrás, Hermione sonrío abiertamente, mostrando sus blancos dientes perfectamente alineados. – Témeme…- continuó diciendo mientras sonreía diabólicamente. Volvía a añadir Hermione mientras daba un paso al frente, la vida moría a cada paso que ella daba, la poca hierba verde que quedó tras el incendió se volvía negra hasta convertirse en ceniza, lo mismo pasaba con los árboles y unas cuantas aves cayendo de su ajetreado revoloteo en el cielo. La Domina estaba perpleja, su máscara había desaparecido, revelando finalmente quien era ella, Ginny, su más fiel seguidora estaba muerta, ahora eran solo ella y Granger.

Harry y Ron se lanzaron a un lado cuando el rayo verdoso golpeó el cuerpo de Hermione y continuó con rumbo fijo, el pelirrojo y el castaño se pusieron de pie tan rápido como pudieron, Ron se quedó sin aliento al ver a Hermione en el suelo, con la mirada abierta hacia el cielo.

- ¡Granger! – gritó Voldemort mientras corría desesperadamente hacia la muchacha, pero se vio interrumpido a causa de que esta se puso de pie levitando, sus ojos se volvieron aún más brillantes.

E4l Avada Kedavra no había surtido efecto en Hermione, el imperdonable asesino no había arrebatado la vida de la castaña, fue en ese momento cuando una pregunta retumbó en las mentes de todos los presentes, pero fue solo la Domina quien osó preguntarle…

- ¿Qué mierdas eres tú? ¡¿Qué ERES TÚ?! – gritó la Dama de la muerte, Hermione volvió a sonreír.

- Etideo non uidetur idem ... nos vero quid differt unum ab alio ... quia ego sumveredomina mortem (Nos parecemos tanto, somos y no somos la misma persona... pero lo que más nos diferencia una de la otra... es que yo soy realmente la dama de la muerte) – las palabras acompañaron a un terrible silencio después de aquellas palabras, todo se volvió oscuro para Harry y para Draco y mientras la oscuridad comenzaba a inundar sus vistas, el grito de la aparente Domina Mortis les estremeció por completo mientras el rostro de Hermione se giraba hacia su dirección, sonriéndoles dulcemente.

- Yo soy la Dama de la muerte….- susurró al viento mientras desaparecía ante los ojos de los demás.

"…El viento fresco rodeo su cuerpo, acariciando su blanca piel mientras que la hierba se mecía salvajemente de un lado a otro, Tom observaba a Mione correr de un lado a otro persiguiendo una pelota roja, las demás Granger simplemente veían a Alice y Phoebe jugar con la pequeña niña, fue un momento tranquilo, lleno de paz para el pequeño grupo, cuando Mione se agachó mientras perseguía la pelota, Phoebe y Alice se miraron sorprendidas y ambas fueron rápidamente tras la pequeña Mione, la cual soltó un grito de sorpresa al verse en el aire, Alice la había tomado por la cintura mientras la levantaba, la pelota roja continuó rodando sobre la hierba…

- ¿Qué es eso? ¡¿Qué es eso?! – preguntó René al ver las nubes grises acercándose a ellos a velocidad alarmante.

- Es la neblina…- respondió Mione mientras veía su encantadora pelota perderse entre la sombría neblina, la cual venía acompañada por una manada de nubes casi negras.

- ¡Merlín Bendito! – gritó Jane al escuchar un poderoso relámpago seguido por una destellante Luz, Mione solo observó algo había entre la fría y oscura neblina, la niña dio un par de pasos al frente pero fue detenida por Tom, ese negó con un movimiento de cabeza.

- Puede ser peligroso…- fue lo que dijo antes de volver la mirada al frente.

- ¿Peligroso Riddle? ¡Estamos muertas! ¡¿Qué puede pasarnos que sea peligroso?! – gritó René mientras se cruzaba de brazos, Tom ni siquiera volteó a mirarle.

- René, tranquilízate… no sabemos ni siquiera donde estamos, si…estamos muertas… pero nadie sabe que hay después de la muerte… concuerdo con Tom en mantenernos precavidas y alertas…- las palabras de Jean conformaron a René, pero no por eso estaba contenta con la respuesta.

- Mione ahogó un chillido de sorpresa al notar como la hierba comenzaba a oscurecerse, y al mismo tiempo el celeste cielo brillante comenzaba a perder color, la muerte avanzaba hacia ellos, mientras la luz moría, lo mismo pasaba con la hierba…

- ¿Quién es…? – pero la pregunta murió en la garganta de Isabelle, Hermione volteó a mirarle, ambas estaban perplejas, frente a ellas se encontraba…

- ¡DOMINA PRIMA! – gritó Mione, quien se había liberado del agarre de Tom, pero este, más rápido la volvió a to9mar del hombro.

- ¡Es peligrosa, ella no es Granger! – exclamó el hombre mientras le lanzaba una mirada fugaz a Jean.

- Mione… por favor… Tom tiene razón, ella no es la Domina Prima…- intervino la joven, Mione asintió con un movimiento de cabeza y en el momento en que todos volvieron su mirada hacia aquella mujer, se encontraron con la sorpresa de que ahí no había nadie, ni rastro de haber sido visitados por una Granger más, ni siquiera de esas nubes grises o de la neblina…

- Pero que… ¿Qué diablos pasó aquí? – preguntó Isabelle mirando a Jean, quien se encogió de hombros.

Lo único que para Draco Malfoy se repetía en su mente una y otra vez como una vieja grabadora, era de aquello tan importante que Domina Mortis le había quitado a Hermione, al menos esas habían sido sus palabras, el rubio entrecerró los ojos, lo único que ella había perdido era jodido juicio…

Una Ola de polvo, tierra y hojas muertas golpeó a los presentes, aquella ya no era una maldita batalla entre dos bandos, ahora la guerra se había levantado solo con dos personas, Harry y los demás, junto con las Brujas aliadas de Mortis, habían levantado las manos para protegerse la cara esperando un momento de paz que no llegó nunca, Malfoy gritó a los demás que tenían que alejarse, los rayos verdes, rojos y otros colores destellaban entre las olas de hojas secas y el polvo, del cielo caían pequeños fragmentos de tierra dura y algunas ramas de árboles, aquella batalla se había vuelto aún más salvaje.

Se escuchaba el eco de gritos y risas, nadie sabía a quién pertenecía, pero luego de unos minutos de estar corriendo para alejarse, Draco, Harry y Ron se encontraron con Voldemort oculto tras un grueso árbol, los tres muchachos se acercaron al hombre.

- ¡¿Tú debes de saber algo?! – preguntó un enloquecido Ron, quien tenía la cara roja y un golpe en la cabeza a causa de una enorme piedra que le había caído exactamente en esa zona, el Lord oscuro solamente le observaba.

- ¡Tú la cambiaste, sea lo que sea esa Hermione ya no es nuestra Hermione! – gritó Harry tomando al hombre por las solapas, la estatura entre ambos era algo considerable, Voldemort le sacaba por lo menos una cabeza al niño que vivió.

- Yo sé lo advertí… a ella… y a ustedes…esa Granger es la única que puede destruir a Domina Mortis… la única…- respondió el Mago tenebroso mientras se zafaba del agarre de Harry de un manotazo.

- ¿Qué…que le has hecho? – preguntó Draco quien daba un paso al frente y encaraba a Voldemort.

- Solo eh despertado algo que dormía dentro de ella… no lo sabía hasta que uní todas las piezas, ocho Granger divididas, una de ellas poseedora de un talento para asesinar y traer la muerte… déjenme contarles una historia… eran tres hermanos… - empezó a narrar Voldemort ante la perplejidad de los tres muchachos.

- No…- empezó a decir un atormentado Harry después de escuchar aquella macabra historia, aquella donde tres hermanos cruzaban camino con la muerte.- No… no puede ser, Hermione no…- continuó diciendo tras detenerse luego de alejarse de Riddle.

- Dejaron a la muerte desprotegida, le robaron la inmortalidad, el poder… su habilidad para pasar desapercibida por los demás… fue así como tres hermanos volvieron mortal a lo inmortal…- añadió Riddle mientras pasaba la mirada por aquellos tres.

- ¡MIENTES, HERMIONE NO PUEDE…ELLA NO…! – gritó Ron enloquecido, los cuatro se estremecieron y sobresaltaron al escuchar una fuerte explosión.

- Es la verdad… es por eso que Granger posee tanto poder…

- Granger no puede ser descendiente de esa cosa…- interrumpió Draco con los dientes apretados, Harry volteó a mirarle.

- Solo tuve que despertarla, por qué Granger no es descendiente de la muerte misma, Malfoy… ¿No lo entiendes? – habló de nueva cuenta el Lord oscuro, el hombre envió una profunda y fría mirada.- Granger es la mismísima Muerte.- continuó diciendo ante la sorpresa de aquel trío.

- ¡MALDITO HIJO DE PUTAAAAAAAAAA! – gritó Ron lanzándose contra el Lord, el puñetazo del pelirrojo golpeó de lleno la mejilla del Mago, el cual perdió el equilibrio y fue a dar al suelo, Ronald iba por el segundo golpe cuando una fuerte mano lo detuvo por el hombro, al girarse para ver, se vio así mismo tras él, era Weasley con el rostro ajeno a alguna emoción.

- Dime que no es verdad… dime que lo que has contado es una vil mentira… ¡DIME QUE NO HAS TRAIDO A LA MUERTE A NUESTRO MUNDO! – gritó un exasperado, furioso e iracundo Ronald Weasley, tras de él se encontraba un perplejo Harry y Malfoy tembloroso por la ira que sentía.

- ¿Qué carajos….que carajos es Hermione? – preguntó Theodore quien acababa de llegar, pero con el suficiente tiempo para escuchar el relato.

- Hermione… siempre sospeché que su misterio…- empezó a decir Luna, Pansy estaba a su lado, abrazándola.-…Poseía una fuerza innata, siempre sabía las respuestas para todo, realmente hábil para escapar de los peligros…

- Habilidades que la muerte tuvo que aprender para sobrevivir en este mundo… ¿Por qué nadie se dio cuenta de ello? – preguntó Pansy.

- Por qué, mi querida Pansy… además de llevarse consigo las almas de los vivos, lo segundo para lo que es muy talentosa la muerte… es para burlarnos…- comentó Blaise bastante serio.

El pequeño grupo sobreviviente, que consistía de Harry, Potter, Ron, Weasley, Draco, Malfoy, Luna, Theo, Blaise, Pansy, los gemelos Fred y George, se encontraban a unos metros lejos de la batalla que s estaba desatando entre Hermione y Domina Mortis.

Llegaron a un lugar lo suficientemente alto para mantenerse a salvo y estar al tanto de la batalla, Harry se estremeció de pies a cabeza al ver un par de nubes oscuras ir y venir por el cielo…

- Hermione… ¡HERMIONE! – gritó Harry, y tras el ronco sonido le siguieron otros provenientes de los demás, el rayo había impactado en la castaña, la cual caía deliberadamente hacia el suelo, los azules ojos de Voldemort se abrieron de par en par…

- ¡ ¿A dónde MIERDAS CREES QUE VAS?! – gritó Draco mientras iba tras el Mago tenebroso, quien había salido corriendo hacia la zona donde había caído Hermione.

El silencio era sepulcral, un domo perenne que resguardaba todo el ruido fuera de él, mientras que entre los árboles, entre las viejas y arrugadas hojas secas, yacía el cuerpo de una joven, con sus cabellos rizados esparcidos alrededor de su cabeza y sus ojos cerrados, Hermione Granger se encontraba inconsciente, no respiraba…

Domina se acercó a ella lentamente, con sus pies descalzos absorbiendo la energía mágica de la naturaleza, observó con arrogancia a su rival, lo que más odiaba de todo era a aquella joven que aparentemente estaba muerta, se acercó lentamente al cuerpo sin vida, sonriendo de lado a lado mientras sus ojos dorados brillaban con malicia…

- Muere y arde en el infierno…- susurró mientras colocaba el pie desnudo sobre la espalda de Hermione.

- ¡Avada Kedavra! - Domina Mortis se desvaneció dentro de una nube de humo oscura y evadió el encantamiento de muerte, apareciendo a unos metros lejos del cuerpo.

- ¡Aleja te de ella! – gritó Voldemort acercándose a pasos largos a Hermione, el hombre pareció descolocado cuando vio el cuerpo de la castaña demasiado quieto.

- Está muy muerta…- se burló Domina mientras jugaba con la varita, paseándola entre sus dedos, mirando al hombre al que una vez tuvo entre sus manos con diversión.

- No…- se negó a creer en semejante mentira ¡Granger no podía estar muerta! ¡Los héroes nunca morían, ellos triunfaban, ellos acababan con el mal! Los azules ojos de Riddle observaron el cuerpo sin movimiento de la joven.

- Anda… verifícalo… date cuenta ¡de que ella está muerta! ¡ANDA, AVERIGUALO! – gritó la mujer entre exasperada y divertida, Riddle se acercó al cuerpo, aun apuntando con su carita a la Bruja, desconfiando en su totalidad, el hombre sintió el cuerpo inmóvil con la punta de sus zapatos, se acuclilló aún con la vista puesta en la Domina.

Muerta.

Hermione… estaba muerta.

"…Tom Riddle se encontraba acostado sobre la hierba verde y fresca, observando el cielo celeste, usando sus brazos como almohada se dedicaba simplemente a disfrutar de…su muerte, el hombre cerró los ojos por un momento cuando sintió el viento helado, como aquel mismo que había traído consigo una imagen aterradora, recordó a la mujer, la hermosa mujer con la imagen de Hermione Granger, una con mirada llena de fuego, llena de odio, de miedos, desbordante de venganza, de oscuridad… de muerte.

Aquella era la Hermione Granger que su lado tenebroso había querido despertar, lo sabía, desde que Lord Voldemort había propuesto despertarla lo había comprendido todo, mal momento, ahora no sabía lo que estaba pasando allá al otro lado, donde había dejado atrás todos sus pecados, sus odios, sus ambiciones.. A Hermione.

- "Tom…Tom…" – reconoció de inmediato la voz que lo llamaba, y abrió los ojos de un golpe mientras se sentaba sobre la hierba, apoyándose con sus manos, Tom Riddle se puso de pie, y sobre la colina estaba ella, con la luz del sol tras ella, su rostro se veía casi completamente ensombrecido.

- Granger…- le llamó él mientras subía cuesta arriba para llegar a ella, el viento volvió a soplar, esta vez sin detenerse, el hombre de oscuros cabellos y azules ojos se detuvo a medio camino cuando vio las grises nubes tras ella, Hermione comenzó a bajar la colina, fue cuando él corrió hacia ella, una emoción desconocida le había impulsado a lanzarse contra ella, la abrazó fuerte y hundió su rostro en su delicado cuello.

- Granger… ¡¿Qué haces aquí?! – preguntó fuertemente mientras se separaba de ella, había angustia en su rostro, pero Hermione no dijo nada, solo desvió los ojos.

- Debo suponer… que si estamos juntos, es porqué eh muerto…- dijo ella tranquila ente, Tom abrió los ojos de par en par al escucharla.

- No… tú… ¡tú, se supone que deberías vivir, de luchar…de vencer a Domina Mortis! – exclamó él agitadamente.

- Tom…yo…

- Tú deberías de vivir… por eso yo… Granger… ¡Tú deberías de vivir! – dijo el mientras volvía a atraerla hacia sus brazos, Hermione cerró los ojos al sentir la calidez que el cuerpo de aquel hombre emanaba.

Tom sé separó de ella, mirándose fijamente Hermione entendió lo mucho que se había alterado cuando le vio morir… ella levantó sus manos y en marcó el rostro de Tom, estudiándolo detenidamente, y sin esperarse, Tom Riddle selló sus labios con un beso…

Después de unos minutos, Hermione y Tom se separaron, aquel beso tenía un extraño sabor, era algo adictivo, algo que no tenía nada que ver con la pasión y la Lujuria, algo que a ambos le había sorprendido de sobremanera…

- Tom yo…- iba a decir ella cuando se interrumpió al ver el rostro descompuesto por la sorpresa de aquel hombre.

Hermione sintió unas frías manos envolviendo su cintura, un escalofriante aliento golpeando su cuello…

- illa mea, mea sola (Ella es mía, Solo mía…) – Hermione observó a Tom con los ojos abiertos de par en par por la perplejidad, él simplemente veía una sombra tras Hermione, una oscuridad inmensa más allá de lo infinito, un hermoso y profundo principio y fin con una mirada carmesí y una hermosa sonrisa maquiavélica, era la muerte, la benévola y malévola muerte quien le sonreía de par en par, un ser siniestro con un hermoso rostro… la cara de Hermione Granger difuminada entre las sombras de un infierno negro.

- Tom… ¡Tom, No! ¡TOOOOM! - gritó la joven mientras era arrastrada hacia el cielo, fue en ese preciso momento en que Tom Riddle reaccionó y salió corriendo hacia la castaña, quien le extendía su mano para que la sujetara, para que no la dejara ir, para no regresar.

- ¡Granger…Granger…! ¡HERMIONEEEE! – gritó el joven, llamándola por su nombre casi por primera vez.

Y sus cálidos dedos se habían rozado apenas unos segundos mientras la muerte se aferraba aún más a ella, Tom gritó un par de maldiciones dirigidas a la tenebrosa criatura, pero nada de lo que hizo había sido suficiente para retener a Hermione a su lado.

Y desapareció, se llevó consigo lo único que había apreciado más allá del poder y la inmortalidad.

Hermione se había ido…"

Los gritos comenzaban a causarle una profunda jaqueca, Hermione parpadeó arias veces mientras se encontraba tirada sobre el suelo con el rostro de lado, la vista estaba nublada, pero sabía que alguien estaba siendo torturado, las risas fuertes y cargadas de burla hacían coro a los gritos de dolor; poco a poco Hermione comenzó a recuperar la vista, pero al igual sus marrones ojos comenzaban a verse aún más rojizos, esta vez, el fuego se había extinguido, para dejar paso a un escarlata brillante, un color más puro que la sangre…

Su alma reclamaba Venganza.

Poco a poco se puso de pie, tan sutilmente que ni Domina Mortis ni Lord Voldemort se habían dado cuenta de ello.

Y caminó hacia ella, con su rostro aún más pálido de lo normal, sus labios se habían vuelto resecos y de una tonalidad morada, ella era la muerte encarnada, con un cuerpo sin color, sin vida…

- Suéltalo…- ordenó la joven para la sobre saltación de Domina Mortis, quien se giró hacia la joven tan rápido como pudo, la sorpresa estaba por demás dibujada en su rostro, la bruja no podía creer lo que había pasado ¡Ella estaba muerta, Riddle lo había confirmado!

- No… no puede ser… ¡Tú estabas muerta! – gritó la Domina Mortis, Hermione sonrío de medio lado.

- No…no estaba muerta…. Porque tú… tu non possunt occidere norte (No puedes asesinar a la muerte)- respondió Hermione mientras sonreía, Domina apretujó los dientes y levantó su varita rápidamente.

- ¡Avada Kedavra! – gritó la mujer, el rayo mortal salió disparado de su varita, el maleficio imperdonable golpeó el pecho de la castaña, la cual se tambaleó hacia atrás por la fuerza, uno, dos, tres pasos dio, retrocediendo y alejándose un poco de su atacante…

Hermione sonrío de par en par mientras bajaba el rostro para ver el agujero causado en su ropa, la tela chamuscada de un tamaño considerable, los enrojecidos ojos de Hermione se levantaron hacia la Domina, dándole aquella posición un aspecto tenebroso, la Mortis dio un paso atrás, tropezándose con los pies extendidos de un inconsciente Voldemort.

- Te lo dije… no puedes matar… a la muerte…

- ¡Tú no eres la muerte, yo soy la muerte, Yo soy la Domina Mortis! – gritó la Bruja mientras se arrastraba hacia atrás mientras Hermione se dirigía hacia ella.

- ¡EGO SUM PRIMUS ET ULTIMUS, ATQUE IPSA MORS! (Yo soy la primera, la última…la muerte)– Gritó Hermione inclinándose hacia la Domina Mortis.- ¡EGO SUM DOMINA IN ATTULERIT MORTEM! (Yo soy la Dama que lleva la muerte) Continuó diciendo mientras de la nada, el cuerpo de Domina Mortis, comenzó a levitar frente a Hermione, los dorados ojos de la Bruja se abrieron de par en par al presenciar el cambio, los enrojecidos ojos de Hermione brillaron aún más intensamente al ser rodeados por una inmensa oscuridad y dolor.

- Ya has causado mucho daño… ¡Ya has asesinado en mi nombre vanamente! ¡ya has quitado la vida a miles de inocentes! – gritó mientras acercaba su rostro desfigurado por la ira, y Hermione tomó por el cuello a la Bruja casi idéntica a ella y la acercó a su rostro.- Mírame…y ve dentro de mis ojos ¡Y REPITE QUE ERES LA MUERTE! – volvió a gritarle mientras con una de sus manos sujetaba la barbilla de la bruja y la obligaba a mirarle a los ojos.

Draco se detuvo a unos cuantos metros donde estaba Hermione y la Domina Mortis, a unos escasos centímetros se encontraba el cuerpo inconsciente de Lord Voldemort, Draco intentó dar un paso, pero un escalofrío recorrió su cuerpo, cosa que le impidió seguir andando, el joven de rubios cabellos fue incapaz de obligar a su cuerpo captar las ordenes que le daba al cerebro.

El joven de ojos grises vio las manos tensas de Domina Mortis, Hermione Granger algo le estaba haciendo mientras esta colgaba por los aires, y pataleaba…

- Veniat ad me.- el Joven logró escuchar la orden que provenía de la garganta de Hermione, fue en ese momento cando Draco recordó, que esas mismas había nombrado Domina Mortis justo antes de absorber la magia de las Hermanas.

El Joven quiso decir algo, deseo poder gritar y que su cuerpo pudiera moverse, pero nada de eso pasaba, estaba congelado, petrificado del miedo.

Y mientras la magia de Domina Mortis comenzaba a abandonar el cuerpo de esta, Hermione estaba drenándola de su poder, absorbiendo cada gota de magia que esta había robado de sus hermanas…

El cuerpo de la Bruja comenzó a resecarse poco a poco, volviéndose grisácea, perdiendo la vida lentamente mientras Hermione tomaba lo que ella había robado de otras.

Y finalmente su cuerpo se quebró, volviéndose cenizas, cayendo sobre el suelo cubierto de hojas secas de pedazo en pedazo hasta que nada quedó de aquel hermoso cuerpo con maldad pura como alma.

Cuando Harry, Ron y los demás llegaron a lado de Draco, Hermione había desaparecido, pero el rubio jamás olvidaría el momento en que ella se giró para mirarle, aquella piel gris y sus labios generosos de un color extraño, aquella Hermione no era la chica que él había conocido, su mirada enardecida penetró su mente y le habló, tranquilizando su mente de aquel miedo que ella misma le había provocado.

- ¿Dónde está Hermione, Malfoy? – preguntó Harry, Ron simplemente quería saber dónde estaba su mejor amiga y sacarla de aquel sitio de mierda, Draco solo apuntó a un sitio y no dijo nada más, no se creía capaz de volver a hablar.

Salieron corriendo hacia el lugar donde el rubio había apuntado, y conforme se acercaban al sitio donde Hermione debía encontrarse, se encontraron con un lugar muerto, las hojas y los árboles estaban completamente negros, había cadáveres de distintos animales, era obvio que la Muerte había andado por aquellos senderos dentro del bosque.

Y finalmente los azules y verdes ojos de Ronald y Harry visualizaron la figura delgada de Hermione Granger, la joven se encontraba arrodillada a lado del cuerpo sin vida de Tom Riddle, y fue ahí cuando Harry y Ron comprendieron lo que había pasado.

Hermione lo amaba y lo había perdido, la muerte se lo había arrebatado a pesar de tener ella el poder sobre ella.

- Hermione…- llamó Harry dando un paso al frente, pero una flama le impidió dar un paso más, poco a poco un circulo de fuego se formó, protegiendo a Hermione y el cuerpo de su amado muerto, el rostro de la castaña se dirigió hacia los presentes, que la miraban sorprendidos.

- Lo siento Harry… ya no puedo más.- anunció la joven mientras cerraba los ojos y acercaba su rostro hacia la cara de Tom Riddle, recargando su fría frente sobre la del hombre sin vida.

- ¡HERMIONE, NOOOOOOOOO! –gritó Ron mientras veía como las llamas se volvían cada vez más y más grandes, cubriéndolo todo a su paso. CONTINUARA.


¿Que les pareció? ¡RECUERDEN QUE SOY INMUNE A LOS MALEFICIOS IMPERDONABLE.

Saludos.